32312(31-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32312  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr.  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Aprobado   Acta   Nº  233.   

Archipiélago  de  San  Andrés,  Providencia  y  Santa  Catalina,  treinta  y  uno  de julio de dos mil  nueve.   

VISTOS  

Decide  de  plano  la  Corte  el  impedimento  manifestado  por  el  doctor  José  Joaquín Urbano Martínez, Magistrado de la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  quien  aduce “interés”    para    apartarse    del  conocimiento de este asunto.   

ANTECEDENTES  

1. El Subdirector Administrativo y Financiero  del  Instituto  Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (en adelante INML  y  CF),  en  escrito  del  22  de  octubre  de  2007, puso en conocimiento de la  Fiscalía General los siguientes hechos:   

Por resolución administrativa No. 00470 del  30  de  septiembre  de  2002,  el  Director  General  del  INML y CF, asignó el  servicio  de telefonía celular a varios funcionarios del Instituto, entre ellos  al  subdirector  científico  y  al  administrativo  y financiero, señores Luis  Alberto  Ramírez  Ortegón  y JESÚS HERNANDO AMADO ABRIL, fijándoseles un uso  de  500  minutos  sin  costo,  reglando  el pago de los excesos sobre el consumo  autorizado   a  cargo  de  los  funcionarios  beneficiados.  Posteriormente,  en  distintas   resoluciones  se  aumentaron  los  consumos  hasta  llegar  a  1.400  minutos.   

Se  afirma que los mencionados subdirectores  del  área  científica  y  de  la  administrativa  financiera,  con  líneas de  telefonía  celular  asignadas  con el operador Movistar, superaron los consumos  autorizados  durante  el  período diciembre de 2005 a mayo de 2007, totalizando  excesos  en  cuantías  de $18.382 y $2.222.545, respectivamente, dineros que no  fueron restituidos por los ex funcionarios.   

2.  Después  de  recoger  algunos elementos  materiales  probatorios,  la Fiscalía 207 Seccional de Bogotá, radicó escrito  solicitando  al  Juez  de conocimiento la preclusión de la instrucción a favor  del  doctor  JESÚS  HERNANDO AMADO ABRIL por inexistencia del hecho investigado  (numeral  3º  del  artículo  332  del  Código  de  Procedimiento Penal), o en  “gracia   de   discusión”  por  la  causal  del  numeral  4º  íbidem.    

3.   El   conocimiento   del   asunto   le  correspondió  al  Juzgado  7º  Penal  del Circuito de Conocimiento de Bogotá,  despacho  que evacuó la correspondiente audiencia el 12 de marzo de 2009, en el  curso  de  la cual, luego de escuchar a las partes, accedió a la pretensión de  la  Fiscalía,  ordenando  la  preclusión de la instrucción a favor del señor  AMADO  ABRIL  por  la  causal del numeral 4º del artículo 332 de la Ley 906 de  2004,  en  relación  con los hechos que fueron objeto de la denuncia objeto del  trámite.   

Contra   la  anterior  determinación,  el  representante  de la víctima interpuso recurso de apelación, que fue concedido  en  el  efecto suspensivo, ordenándose la remisión de la carpeta al respectivo  superior.   

4.  El expediente arribó entonces a la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá, donde en auto del 21 de julio de de  2009,  el  Magistrado  José Joaquín Urbano Martínez, integrante de la Sala de  Decisión,  se  declara  impedido  para  conocer  del  mismo,  con  base  en las  siguientes razones:   

a) Los hechos tienen que ver con la negativa  inicial  del señor AMADO ABRIL, en su calidad de Subdirector Administrativo del  INML  y  CF,  a  pagar el costo del consumo de teléfono celular que excedió el  cupo reglamentario asignado, entre diciembre de 2005 y 2007.   

b)  Entre el 1º de agosto de 2005 y el  30  de  julio de 2006, se desempeñó como Procurador Delegado para la Moralidad  Pública,  y  como  tal,  por  designación  del  entonces  Procurador  General,  integró  en  su  nombre,  la Junta Directiva del Instituto Nacional de Medicina  Legal  y  Ciencias  Forenses,  asistiendo  a  las  reuniones  periódicas  de la  misma.   

c)  Dado  que  los  hechos  que  generan  la  actuación  ocurrieron  entre diciembre de 2005 y 2007, comprenden una época en  que  en representación del Procurador General, hizo parte de la Junta Directiva  de   la   entidad   afectada,   razón   por  la  cual  le  asiste  “el  interés  en  el  esclarecimiento  de una situación que pudo  haber  afectado  la  gestión  y  los  recursos  de  tal  entidad”.      

Sin más, ordena la remisión de la carpeta a  esta  Corporación, para que, si hay lugar a ello, se le aparte del conocimiento  del asunto.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Como   lo   ha  dicho  la  Sala  en  otras  oportunidades,  el  instituto  de  los impedimentos y las recusaciones tiene una  clara  fuente  constitucional,  pues,  de  un lado, el artículo 228 de la Carta  Política  dispone que la administración de justicia es función pública y que  sus  decisiones  son  independientes,  y,  de otro, el artículo 230 de la misma  prevé  que  en sus providencias los jueces sólo están sometidos al imperio de  la ley.   

En    desarrollo    del    principio   de  imparcialidad  que  debe  presidir  las  actuaciones  judiciales, la legislación procesal ha previsto una  serie  de  causales  de  orden  objetivo  y subjetivo en las cuales el juez debe  declararse  impedido  para decidir, garantizando a las partes, terceros y demás  intervinientes las formas propias de cada juicio.   

          Pero  dado  que a los jueces no les está permitido separarse por su  propia  voluntad de las funciones que les han sido asignadas, las causas que dan  lugar  a separar del conocimiento de un caso determinado a un juez o magistrado,  no   pueden   deducirse   por  analogía,  ni  ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  dado  su  carácter  de  reglas  de  orden público, fundadas en el  convencimiento  del  legislador  de que son éstas y no otras las circunstancias  fácticas  que impiden que un funcionario judicial siga conociendo de un asunto,  porque  de  continuar vinculado a la decisión compromete la independencia de la  administración  de justicia y quebranta el derecho fundamental de los asociados  a   obtener   un   fallo   proferido   por  un  tribunal  imparcial.1   

En el caso que ahora ocupa la atención de la  Sala,  aunque el Magistrado que se declara impedido no cita la causal en la cual  se  encuentra  incurso,  sí hace referencia al hecho de concurrir en su caso un  “interés  en  el  esclarecimiento de una situación  que    pudo    haber    afectado   la   gestión   y   los   recursos   de   tal  entidad”, sugiriendo de esa forma la presencia de la  causal  prevista  en el numeral 1º del artículo 56 de la Ley 906 de 2004, cuyo  texto es del siguiente tenor:   

“…Que  el  funcionario  judicial,  su  cónyuge  o  compañero  o  compañera permanente, o  algún  pariente  suyo  dentro  del cuarto grado de consanguinidad, o segundo de  afinidad,    tenga    interés    en    la    actuación    procesal”.   

          Sobre  esa  causal, de antaño tiene dicho la jurisprudencia de esta  Corte   que   el   “interés  en  la  actuación”  a  que hace referencia la norma transcrita,   

“debe  entenderse  como  aquella  expectativa  manifiesta  por  la  posible  utilidad o  menoscabo,  no  sólo de índole patrimonial, sino también intelectual o moral,  que  la solución del asunto en una forma determinada acarrearía al funcionario  judicial  o  a  sus parientes cercanos, y que, por aparecer respaldada en serios  elementos  de  juicio,  compromete la ponderación e imparcialidad del juzgador,  tornando  imperiosa  su  separación  del  conocimiento  del proceso2.   

“Por lo anterior, el interés que causa el  impedimento  tiene que ser real, existir verdaderamente. No basta la afirmación  que  haga  un  Magistrado  a  su  arbitrio,  pues  de aceptarse ese proceder, la  posibilidad  de  apartarse  del  conocimiento  de  un  caso  quedaría  sometida  solamente  a  la  voluntad  del juez o magistrado”3.   

Como  quedó evidenciado en los antecedentes  del   caso,   el   Magistrado  José  Joaquín  Urbano  Martínez  se  limitó a afirmar que para la época en  que  se  dieron  los  hechos  aquí  investigados se desempeñó como Procurador  Delegado  para  la  Moralidad  Pública, y en ejercicio de su función asistió,  como  delegado del Procurador General de la Nación, a las reuniones de la Junta  Directiva  del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, pero no  explica  y  mucho  menos  demuestra de qué manera esa situación le generó una  expectativa  real  y  concreta  en  las resultas del proceso, de forma que pueda  comprometer  su  objetividad  o  imparcialidad  con ocasión de la decisión que  habrá  de  adoptarse  allí,  aspecto  necesario  para  dar por estructurada la  causal   de   impedimento   en   cuestión,   como  lo  exige  el  principio  de  taxatividad.   

Ni  siquiera  precisa  el  Magistrado  cómo  incide   esa  función  anterior  suya,  en  lo  que  ahora  se  debate,  apenas  advirtiendo  de  un precario interés, genérico y por esencia abstracto, que de  ninguna  manera  se  advierte incidir en el asunto sometido a consideración del  Tribunal.   

Extraña,  entonces,  a  la  Corte,  que sin  ningún  argumento  de  peso  -ostensible  la  carencia  de  soporte  fáctico o  jurídico-,  el funcionario pretenda apartarse del conocimiento del proceso, con  lo    cual    ocasiona    innecesaria    dilación   a   la   tramitación   del  mismo.      

          En  consecuencia, se declarará infundado el impedimento manifestado  por  el  doctor José Joaquín  Urbano  Martínez,  Magistrado  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá.   

          En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

DECLARAR  infundado  el  impedimento  manifestado  por  el  Magistrado  de la Sala Penal del Tribunal  Superior   de   Bogotá,  doctor  José  Joaquín  Urbano  Martínez,  dentro  del proceso que se sigue contra  JESÚS    HERNANDO    AMADO    ABRIL    por un supuesto delito de peculado.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARIA  DEL  ROSARIOGONZÁLEZ DE  L.   

         Comisión   de   servicio                                                   Comisión de servicio   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                        JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 C. S.  de  J.,  Sala  de  Casación  Penal,  Auto  de  19  de octubre de 2006, Rad. N°  26.246.   

2 Ver,  entre otros, auto del 17 de junio de 1998, radicado No. 14.104.   

3 Auto  del 13 de julio de 2005. Radicación 23903.     

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