31717(04-05-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  31717   

                               CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

MAGISTRADO  PONENTE   

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA Nº 125  

Bogotá, D.C., cuatro (04) de mayo de dos mil  nueve (2009).   

ASUNTO  

La Sala resuelve sobre la solicitud de cambio  de  radicación  que  formuló  la agente especial del Ministerio Público en el  proceso  3864 adelantado por la Unidad Nacional de Fiscalía de Derechos Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario contra José Gregorio Rojas Mendoza, Jhon  Jairo  Herrera  Rolon  y Víctor Alfonso Pacheco Ortiz por la presunta comisión  de   los   delitos   de   concierto   para   delinquir   agravado   y  homicidio  agravado.   

ANTECEDENTES  

A  raíz  de  las  declaraciones rendidas por  varios  desmovilizados  del  Frente  Resistencia  Tayrona, quienes dieron cuenta  sobre   la   constitución   de   una  nueva  empresa  delictiva  autodenominada  Águilas Negras con la que se  continuó   la   actividad  que  desplegaba  esa  fracción  paramilitar  en  el  Departamento del Magdalena.   

La Fiscalía Primera de la Unidad Nacional de  Derechos  Humanos  anexó,  por  conexidad  el radicado UDH y DIH 3822, que tuvo  origen  en  denuncias  presentadas ante la Unidad de Justicia y Paz, relativas a  la  pluralidad de crímenes realizados por el nuevo grupo de las Águilas Negras  en las localidades de Guachaca y Santa Marta (Magdalena).   

Mediante  resolución  del  7 de noviembre de  2008  la  Fiscalía  Especializada  de  la Unidad Nacional de Derechos Humanos y  Derecho  Internacional  Humanitario  formuló  acusación  en  contra  de  José  Gregorio  Rojas  Mendoza,  Jhon  Jairo  Herrera  Rolon y Víctor Alfonso Pacheco  Ortiz.   

Los  defensores de los acusados apelaron  la  acusación  la  cual  fue  confirmada  por  la Fiscalía 28 Delegada ante el  Tribunal Superior de Bogotá el 27 de marzo 2009.   

LA  SOLICITUD   

Sostiene  la  representante  del  Ministerio  Público  que  la  capacidad  delictiva  de la empresa criminal, su vocación de  amedrentamiento  e intimación a la sociedad civil y las dificultades operativas  para  su  persecución  penal,  aunadas   a  la protección especial de los  testigos  de  cargo  que  corren  con un alto riesgo de muerte si se adelanta el  juicio  en Santa Marta, así como la seguridad de la Fiscal instructora, indican  que  en  esa  ciudad existe un mal ambiente de juzgamiento que pone en riesgo el  proceso y la vida de quienes deberán concurrir al juicio.   

Sostiene que la vida de los testigos de cargo,  Rubén  Darío  Parra  Vega  y Gabriel Álvarez Pérez, corre peligro, tanto que  fueron  admitidos  en  el  Programa  de Protección a Víctimas y Testigos de la  Fiscalía  General  de  la Nación. Ese riesgo se maximiza y se hace extensivo a  la Fiscal acusadora si en el juicio se reclaman sus testimonios.   

La   situación  no  se  aliviaría  si  la  actuación  se  asigna  a  un  juez distinto del mismo distrito judicial o a uno  colindante,  razón  por la cual el cambio de radicación habría de tener lugar  en otro distrito judicial.   

A la petición adjunta copia de la resolución  de  acusación,  de  la  que la confirmó, del informe de policía judicial 3273  del  5  de junio de 2007, de los oficios dirigidos al Programa de Protección de  Víctimas  y Testigos de la Fiscalía con el fin de admitir a los señores Parra  Vega   y  Álvarez  Pérez  por  riesgos  inminentes  a  su  vida  e  integridad  personal.   

CONSIDERACIONES   

1. De acuerdo con lo dispuesto en el artículo  75,  numeral  8,  del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), la Corte  es  competente  para  resolver  esta  petición  porque  en  ella  se involucran  despachos   pertenecientes  a  diferentes  distritos  judiciales,  dado  que  en  criterio  de  la  agente especial del Ministerio Público es imperioso variar la  competencia  hacia  un  despacho judicial distinto a los ubicados en el distrito  judicial de Santa Marta.   

2.  El  artículo  85  de  estatuto  procesal  autoriza el cambio de radicación cuando:   

“…en  el  territorio  donde  se  esté  adelantando  la  actuación  procesal, existan circunstancias que puedan afectar  el  orden público, la imparcialidad o la independencia de la administración de  justicia,   las   garantías  procesales,  la  publicidad  del  juzgamiento,  la  seguridad  o integridad personal de los sujetos procesales o de los funcionarios  judiciales”.   

Dicha  medida  es extrema y su procedencia es  una  excepción  al principio de competencia territorial, por lo que está atada  a  que  se  constate  que  en  el  lugar  donde  se  adelanta el proceso existan  circunstancias  que  entrañen  grave  peligro para (i)  el   interés   público,   la   imparcialidad  o  la  independencia   de   la  justicia;  (ii)  las  garantías  procesales  o  el  interés  privado del procesado,  (iii)   la  publicidad  del  juzgamiento   o   (iv)   la  integridad   personal   de   los   sujetos  procesales  o  de  los  funcionarios  judiciales1.   

No  existen  otras causales, diferentes a las  señaladas   por   el   legislador,   que   puedan   dar   lugar  al  cambio  de  radicación.   

Si   bien  dicho  mecanismo  se  erige,  en  principio,  como  una  medida  de  protección  referida a guardar la integridad  personal   del  sindicado,  la  jurisprudencia  ha  sostenido  que  también  se  extiende, en ciertos casos, a los testigos, en cuanto:   

“no   hay   duda   que   facilitar   la  participación  de  los  testigos  en  un  proceso  significa defender los altos  intereses  de  la  justicia,  en lo que igualmente está involucrado el interés  público,   como   que   garantizar  esa  intervención  fortalece  el  adecuado  juzgamiento      de      los      ciudadanos”.2   

3.  En  este  caso  la  grave  situación  de  violencia  que se registra en el distrito judicial donde actualmente se adelanta  el  proceso,  tal  como  se acredita con los documentos aportados por la señora  Procuradora,  íntimamente  relacionada  con  los hechos materia de juzgamiento,  así  como  la  muerte de varios testigos,   son  circunstancias  que  afectan  el  cabal  desempeño  de  la  administración    de    justicia    y    ponen    en    peligro   el   interés  público.   

Las  particularidades que se han resaltado en  este   asunto  son  de  tal  gravedad  y  trascendencia  que  repercuten  en  la  inestabilidad  e  incertidumbre  de los sujetos procesales y de los funcionarios  judiciales,   al   extremo  de  colocarlos  en  una  situación  que  afecta  el  imprescindible   equilibrio   con   que   deben   contar   para   actuar  en  el  proceso.   

Recuérdese que la administración de justicia  debe  estar libre de toda interferencia, vulneración y amenaza que se anteponga  al  sosiego y apacible tranquilidad de quienes tienen la función de participar,  contribuir  y  hacerla  cumplir,  teniendo  el  Estado el deber de garantizar la  seguridad  y,  por  ende,  la  tranquilidad necesaria para el éxito de la labor  constitucional encomendada.   

En  consecuencia, con el fin de preservar esa  integridad  personal  y  la seguridad de quienes intervienen en este proceso, lo  aconsejable  es  acceder al cambio de radicación solicitado por la delegada del  Ministerio  Público  y,  por  lo mismo, ordenar radicar el expediente en uno de  los   Juzgados   Penales   del  Circuito  Especializados  de  Cundinamarca   -reparto-.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

1.  Declarar fundada  la  solicitud  de  cambio  de radicación elevada por la señora agente especial  del  Ministerio Público en el proceso que se adelanta contra los señores José  Gregorio  Rojas  Mendoza,  Jhon  Jairo  Herrera  Rolon y Víctor Alfonso Pacheco  Ortiz  por  los  delitos  de  concierto para delinquir agravado y homicidio agravado.   

En  consecuencia, asignar el conocimiento del  proceso  a  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializado  de  Cundinamarca  – reparto-, a cuyo reparto  la  Unidad  Nacional  de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de  la Fiscalía General de la Nación enviará el expediente.   

2.   La  Unidad  Nacional   de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario  de  la  Fiscalía   General  de  la  Nación  comunicará  lo  decidido  en  este  auto  a  los  sujetos  procesales  y a los directores de los  establecimientos carcelarios donde se encuentran los procesados.   

Comuníquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTINEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO           MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS       

AUGUSTO      J.      IBÁÑEZ     GUZMÁN                        JORGE    LUIS    QUINTERO   MILANÉS              

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                              JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación Penal, auto del 17 de marzo del 2004,  radicado 22.077.   

2 Auto  del 13 de diciembre de 2005 (radicado 24.490).     

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