32113(21-10-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 32113  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 331   

Bogotá D. C., veintiuno (21) de octubre de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

Califica  la  Sala  el aspecto formal de la  demanda  de  casación  presentada  por el apoderado de MAGDALENO ORTIZ VALOYES,  contra  el  fallo de 20 de febrero de 2009 proferido por el Tribunal Superior de  Quibdó,  en  el cual revocó la sentencia absolutoria dictada el 11 de junio de  2008  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de la misma ciudad y en su  lugar,   lo  condenó  como  autor  del  concurso  de  delitos  de  acceso   carnal   violento   agravado   y   acto   sexual  violento  agravado.   

HECHOS  

1.   El   Ad  quem los relató de la siguiente manera:   

“…[E]n la Semana Santa del año 2007, en  el  Barrio  Los  Ángeles  de  Quibdó,  el  señor  MAGDALENO ORTIZ VALOYES, en  momentos   en   que   su   hijastra   Y.   M.   L.1,  se  encontraba  dormida, la  desarropó,  le  bajó  el  pantalón  y  los  interiores  y tras amenazarla con  matarlas  a  ella  y a la madre de ésta, si gritaba, le introdujo el pene en su  vagina abusando de ella.   

Según  la  menor,  para  la  fecha  de los  hechos,  ella  dormía  en  cuarto  aparte,  en la parte de adentro del camarote  junto  a sus hermanas L .O. L. de 6 años de edad y L. M. O. L.  de 5 años  y,  en  la parte de abajo dormía Y. de 10 años; que cuando se levantó al día  siguiente  y  fue  al baño a orinar su ropa interior o calzón estaba sangrando  (sic),  razón  por  la  cual  creyó  que  era  señorita,  ya  que permaneció  sangrando  toda esa semana; sin embargo al mes siguiente no le llegó nuevamente  la menstruación.   

Que  en  el mes de julio de 2007, cuando se  pasaron  a  vivir  atrás  del  Seguro,  en  el  barrio  Julio Figueroa Villa de  Quibdó,  parte alta, una noche estaban durmiendo con sus dos hermanitas, cuando  sintió  que  le  tocaban  las  piernas,  ella  se  despertó y él –su  padrastro,  Magdaleno, apodado El  Cholo-  estaba dentro de la cama; ella empezó a llamar a su mamá, batalló con  él  en  la  cama y allí se salió, prendió el bombillo, y procedió a tocar a  su  mamá  y  a  llamarla hasta que se despertó; ellas dormían en el suelo, le  comentó  lo  sucedido,  la  mamá  le  preguntaba y MAGDALENO le decía que era  mentira, que si le iban a creer más a ella que a él.”   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1. En Resolución de sustanciación de 6 de  agosto  de  20072,   la  Fiscalía  declaró  cerrada  la  investigación; y en  interlocutorio  de  19  de  septiembre  del  año  que  transcurría3, calificó el  mérito  del  sumario  con acusación contra MAGDALENO ORTIZ VALOYES, como autor  del  concurso  de  delitos  de  acceso carnal violento  agravado y acto sexual violento agravado.   

2. Remitido el expediente para adelantar la  etapa  del  juicio,  el  26 de septiembre de 2007, se llevó a cabo la audiencia  preparatoria;      el      28     de     febrero4,   14  de  marzo5  y  17  de  abril6  de 2008, se realizó la vista pública de juzgamiento, al cabo de  la  cual,  el  11  de  junio  de  la misma anualidad7, el Juzgado Primero Penal del  Circuito  de  Quibdó,  absolvió  a MAGDALENO ORTIZ VALOYES por los delitos que  había sido acusado.   

3. Apelada la decisión por el apoderado de  la   parte   civil   y   la   Fiscalía,  en  sentencia  de  20  de  febrero  de  20098,  el  Tribunal  Superior  de  Quibdó  la  revocó  y  en su lugar  condenó  a  MAGDALENO  ORTIZ  VALOYES  como  autor  del  concurso de delitos de  acceso   carnal  violento  agravado  y  acto  sexual  violento  agravado  a la pena de ciento setenta (170)  meses  de  prisión; la indemnización a la víctima por daños y perjuicios por  un   valor   de   trenita   (30)   salarios   mínimos   legales  mensuales;  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término  de la pena principal; le negó la sustitución de la ejecución  de la pena y la prisión domiciliaria.   

4. Inconforme con la decisión, el defensor  de  MAGDALENO  ORTIZ  VALOYES  la  impugnó  y  ahora la Sala estudia el aspecto  formal del libelo casacional.   

LA  DEMANDA   

El  defensor  de  MAGDALENO  ORTIZ VALOYES,  postula  como  cargo  único  la violación indirecta de la ley sustancial en la  forma  del  falso  raciocinio,  respecto  del  cual  manifiesta,  condujo  a  la  aplicación  indebida  de  los  artículos  29, 205, 206, 211-2 de la Ley 599 de  2000  y  la  violación  del artículo 232 de la Ley 600 de 2000, con base en el  cual,  toda  providencia se debe fundar en prueba legal, regular y oportunamente  allegada a la actuación.   

Luego  de evocar jurisprudencia de la Corte  sobre  el  error  de  hecho  aludido  y  apartes  del  fallo  de  segundo  nivel  relacionados  con  la responsabilidad de ORTIZ VALOYES, expresa como fundamentos  del reproche los siguientes:   

–   Para   el   Tribunal   “es  claro que el procesado accedió carnalmente y realizó actos  sexuales  con  la  menor Y. M. L.”, afirmación ante  la  que  le surge la pregunta de cuál es la prueba directa o indirecta sobre la  autoría para llegar a esa conclusión.   

–  Transcribe  apartes  de la sentencia del  a  quo  donde se valora el  contenido  de  la  declaración  de  la  víctima  Y.  M.  L.  y no se le otorga  credibilidad   a   su   dicho,   argumentos   que   opone  para  cuestionar  las  consideraciones  antagónicas  realizadas  por  el  ad  quem   en   ese   sentido  y  afirmar:  “A  primera  vista  entonces,  se  advierte  que la construcción  indiciaria  es  perfectamente  ilógica  para  incurrir en el sofisma denominado  petición  de  principio,  es  decir,  por  dar por demostrado lo que tenía que  demostrar al menos indiciariamente…”   

    

Para el censor el Tribunal se equivoca   “cuando  para  soportar el no enterarse la madre de  la    menor    de   los   hechos   denunciados,   concluye   que:   ‘…se  demostró que la señora JULIA  LEMOS  MATURANA  daba  muestras  de  tener un sueño pesado; razón por la cual,  seguramente,  no  sintió  en  su  lecho  la  ausencia del CHOLO, ni escuchó la  eventual  refriega  de  la  actividad  sexual  que este perpetró a la fuerza en  contra   de   su   hija”,  por  corresponder  a  un  razonamiento  errado  a  las  luces  de las reglas de la experiencia, las cuales  enseñan  “que  una  madre  que  duerme  a  escasos  centímetros…de  sus  hijos  menores,  se  mantiene  alerta  frente a una tos,  quejido,  o  cualquier  otra  situación  que genere estado de alerta, frente al  auxilio  de  sus  hijos, máxime si tenemos en cuenta el estado de alerta en que  vivía  la  familia,  debido  a  los choques de violencia que permanentemente se  presentaban  al  interior  del núcleo familiar, además, debe tenerse en cuenta  que  se  trata  de una casa de madera, y que la cama no era una cama cualquiera,  se  trataba de un camarote, donde dormían seis (6) personas, camarote que tiene  la   particularidad  de  ser  inestable  generando  ruido,  frente  a  cualquier  movimiento,  mientras  se duerme…”. De este modo y  apoyado  en  apartes de la decisión de primer grado sobre el tema, dice, que si  no  se  hubiere  incurrido  en el error y ante su trascendencia, la decisión no  habría sido de condena en contra de MAGDALENO ORTIZ VALOYES.   

.-  En  la  sentencia se trata de llenar el  vacío  probatorio  mediante  la  inferencia,  pero se hace de manera equivocada  cuando   el   Tribunal  deduce  que  ante  el  ambiente  familiar  violento,  la  integración  por  hijos de simple y doble conjunción en los dos progenitores y  el  hacinamiento al momento de dormir, propiciaba el comportamiento atribuido al  acusado,   pues   por   el   contrario,  tales  circunstancias,  aunadas  a  las  declaraciones  allegadas -no dice cuáles-  conducen  a  entender,  se  trataba  de una pareja en convivencia  desde  hace  más  de  9 años, con dificultades derivadas del temperamento, los  celos,  el  consumo  de  bebidas alcohólicas, los malos tratos recíprocos y la  violencia  incluso  contra  sus  enseres  y  las  desavenencias  entre los hijos  comunes  y  los  de  cada  uno  de  los compañeros permanentes, condiciones que  llegaron  a engendrar odios y resentimiento para denunciar hechos que no merecen  credibilidad,   aspecto   inadvertido   por   el   ad  quem.   

-.  Las  reglas de experiencia enseñan que  una  persona  con  la  intención  de  cometer  un  hecho como el denunciado, lo  prepara  y calcula “para desahogar su deseo pasional  a   PUERTA   CERRADA…,  se  gana  el  cariño  de  la  víctima”,  si  se  trata  de  un menor a quien puede convencer con regalos,  dulces,  “pero jamás genera y extiende el conflicto  a  la  víctima  con  fines  sentimentales  de  sexo,  como  mínimo,  trata  de  ganársela.”.   

Solicita Casar la sentencia y se absuelva al  procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1. La demanda presentada por el apoderado de  MAGDALENO   ORTIZ   VALOYES   no  satisface  los  requisitos  de  argumentación  establecidos  en  el  artículo  212 de la Ley 600 de 2000. Debido a ello, será  inadmitida.   

Dado  que  el  recurso  extraordinario  de  casación  se  rige por el principio dispositivo, las pretensiones de la demanda  delimitan  la  competencia  de  la Sala de Casación Penal, con excepción de la  nulidad  la  cual  puede  ser  decretada  oficiosamente  en aras de proteger las  garantías fundamentales.   

Por  tanto,  no  constituye  una especie de  tercera  instancia;  no  consiste en someter a un nuevo juicio a los procesados,  ni  en  sede  de  casación puede postularse un debate probatorio generalizado y  sin   acatamiento  de  la  lógica  argumentativa  inherente  a  este  medio  de  impugnación,  pues  el  recurso  extraordinario  no  fue previsto como un medio  adicional  para  litigar  libremente, sino como una excepcional vía de llevar a  conocimiento  del  máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria  el fallo  proferido  por  el  ad quem,  por  las  causales  taxativamente  señaladas  en  la  ley,  que  hubiesen  sido  seleccionadas y desarrolladas en la demanda.   

Por ello, el recurso de casación se concibe  como  un  instituto  procesal extraordinario que busca remediar o poner fin a la  violación  de  la Constitución Política, del bloque  de  constitucionalidad  en lo pertinente y de la ley,  que  se refleja en la sentencia de segunda instancia, por errores de juicio o de  actividad,  y  como  tal  comporta  la  elaboración  de un razonamiento lógico  jurídico  sobre  el fallo mismo, siguiendo el derrotero trazado en las causales  invocadas.   

2.  Las  siguientes,  son las impropiedades  más sobresalientes advertidas en el libelo:   

La  inicial  glosa  que  merece  la censura  postulada   por   violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  falso  raciocinio,  lo constituye la  carencia    de    desarrollo    y    presentación    metodológica    de    sus  planteamientos.   

Resulta  oportuno destacar y como de manera  reiterada  lo  ha  expuesto  la  Sala,  que  el falso  raciocinio  se  presenta,  cuando  a  una  prueba que  existe   legalmente   y  es    valorada    en    su   integridad,  el  juzgador  le  asigna  un mérito o fuerza de convicción con  transgresión  de los postulados de la sana crítica; es decir, las reglas de la  lógica, la experiencia común y los dictados científicos.   

Esta  especie  de error exige al demandante  indicar  cuál  ley  científica,  principio  de  la  lógica  o  máxima  de la  experiencia  fue  desconocido  por  el juez; además, demostrar la trascendencia  del  dislate,  lo cual se consigue analizando el sentido del fallo si se hubiese  sopesado  correctamente la prueba sobre la cual se hace recaer el defecto, esto,  en  conjunto  y  armonía  con  los  restantes  medios  que  conforman el acervo  probatorio    en   su   integridad,   de   modo   que   sin   él   –elemento  de persuasión-,  el fallo hubiera sido diferente; y concomitantemente enseñar el  aporte   científico  correcto,  el  raciocinio  lógico  o  la  deducción  por  experiencia a aplicar para esclarecer el asunto debatido.   

El  recurrente  omite identificar de manera  concisa  los  medios de conocimiento sobre los que recae el ataque, para luego y  sin  ninguna  concreción,  esbozar reparos respecto de la prueba indiciaria que  tampoco  especifica,  sin  determinar la consecuencia  del   error  frente  a  la  ley  sustancial,  en  una  presentación  confusa,  repetitiva,  llena de expresiones conclusivas, al punto  de  omitir referirse a los demás elementos de persuasión tenidos en cuenta por  el  Tribunal para abordar a la decisión cuestionada y cuál sería la fuerza de  convicción   de  éstos,  al  suprimir  los  afectados  por  los  vicios,  como  insuficiente  para  arribar  a la condición de certeza sobre la responsabilidad  penal del procesado.   

El  segundo  desaguisado  lo constituye, su  persistente  método  de  pretender  desarrollar  la  censura  a  partir  de  la  transcripción  de los apartes del fallo absolutorio de primer grado, como si la  demostración  del  reparo  propuesto  correspondiera  a  la contraposición del  criterio  antagónico  de  las instancias, con lo cual olvida, que esa actividad  intelectual es una tarea propia del demandante.   

Advierte la Sala, que el libelista de manera  generalizada  propone  el  desconocimiento  de  las  reglas  de  la  experiencia  consistentes  en  que:  i)  las  madres cuando dormitan permanecen en permanente  estado  de  alerta  con  relación  a  los  probables llamados de auxilio de sus  hijos,  ii)  los sentimientos de retaliación llevan a formular denuncias falsas  por   parte   de   hijastros   en  hogares  caracterizados  por  convivencia  en  hacinamiento,  dificultades derivadas del temperamento, los celos, el consumo de  debidas  alcohólicas,  malos  tratos  recíprocos y la violencia incluso contra  sus  enseres  y  las  desavenencias entre los hijos comunes y los de cada uno de  los  compañeros  permanentes;  y,  iii)  una persona que tiene la intención de  realizar   un   acto   sexual   con   menores,   lo   prepara   y  calcula  para  ejecutarlo “a PUERTA CERRADA…, se gana el cariño  de  la  víctima”, la convence con regalos, dulces,  sin que jamás entre en conflicto con ella.   

Tales  pautas,  por  así  llamarlas,  no  ostentan  esa  connotación de reglas de la experiencia, pues no dejan de ser el  reflejo  de  su  personal  percepción  respecto  de  unos medios de prueba que,  -se  repite-,  el actor no  identifica,  los  cuales  a  su  vez,  carecen  del  carácter  de  generales  y  universales propios de estos modelos fenomenológicos.   

Desentrañada  la inconformidad del censor,  corresponde  a  una  discusión  subjetiva  sobre el alcance y atributo suasorio  asignado  a unas pruebas que no precisa, en contraposición al mérito concedido  por  el Tribunal, como si se tratara de un alegato de instancia, clase de debate  distante  al  recurso  extraordinario  de  casación, como de manera reiterada y  pacífica  lo  ha  venido  sosteniendo  esta  Corporación,  sin  capacidad para  derrumbar  la  conclusión  arribada en el fallo, pues los razonamientos soporte  de    la    sentencia    prevalecen    sobre    el    criterio    personal   del  impugnante.   

Con  tal  modo  de  alegar, se vulneran los  principios  de  claridad,  precisión  y razón suficiente propios de una debida  demanda en esta sede.   

3.   En  cumplimiento  del  principio  de  limitación  propio  del  recurso  de  casación,  no  le  es  dable  a  la  Corte,  suplir  las omisiones  argumentativas  del  escrito  de  sustentación.  Por  tanto  no puede corregir,  complementar   o   de  cualquier  otra  forma  suplantar  al  recurrente  en  la  construcción  de  la  demanda;  no  obstante, cuando atendiendo los fines de la  casación  y  en  procura  de  la  defensa  de las garantías fundamentales deba  hacerlo,  evento  que  aquí  no acontece, máxime cuando de antaño, la Sala ha  sentado   el   criterio   consistente  en  que  la  impugnación  es  un  juicio  lógico-jurídico,   regulado   por   el   legislador   y  desarrollada  por  la  jurisprudencia,  con  el  propósito  de  que  no  se  convierta  en una tercera  instancia.   

Basten    estos    motivos   para   su  inadmisión.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de MAGDALENO ORTIZ VALOYES, conforme a lo expuesto  en la parte motiva.   

2.  Contra  la  presente  providencia  no  procede recurso alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                 SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                      JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.     

1  En  aplicación  al  numeral  8°  del  artículo  47  de  la  Ley 1098 “Por   el  cual  se  expide  el  Código  de  la  Infancia  y  la  Adolescencia”,  se  prescinde  del nombre del menor  afectado, debido a que esta providencia puede ser publicada.   

2  Cuaderno No. 1, folio 68.   

3  Cuaderno No. 1, folio 158.   

4  Cuaderno No. 1, folio 158.   

5  Cuaderno No. 1, folio 162.   

6  Cuaderno No. 1, folio 169.   

7  Cuaderno No. 1, folio 190.   

8  Cuaderno No. 2, folio 3.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *