31842(27-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31842  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 228  

Bogotá,  D.  C.,  julio  veintisiete (27) de dos mil nueve (2009).   

VISTOS:  

Procede   la  Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de casación presentada por el defensor de Iván  Ernesto  Cancino  Jaramillo,  contra  la sentencia del Tribunal Superior de Cali  que  confirmó  la proferida por el Juzgado Diecinueve Penal del Circuito de esa  ciudad,   mediante   la   cual  se  le  condenó  por  el  delito  de  homicidio  agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.- Los primeros fueron tratados en el fallo  de   segundo  grado  de  la  siguiente manera:   

Tuvieron ocurrencia el día 25 de diciembre  de  2002,  concretamente  en  un sector de la carrera 14 con calle 12 del barrio  San  Bosco  de  la localidad, cuando el obitado Óscar Norberto Noguera Rengifo,  recibió  una  certera  puñalada  sobre  su  corazón  que  le  produjo su casi  inmediato deceso.   

Como  autor  del  gravoso lesionamiento que  culminó  con la existencia de Óscar Norberto Rengifo (desde el mismo inicio de  las  diligencias  realizadas por la fiscalía que practicó inspección judicial  al  lugar  de los episodios) se señaló por presenciales de la acción criminal  al  señor  Iván Ernesto Cancino Jaramillo, el cual huye de la justicia, siendo  capturado años después de sucedidos los episodios.   

2.-  Abierta la  investigación  se  emplazó,  declaró  persona ausente a Iván Ernesto Cancino  Jaramillo,  y  la Fiscalía 12 Delegada Seccional mediante resolución del 18 de  abril  de  2005  dispuso  en  su  contra  medida de aseguramiento consistente en  detención  preventiva  sin  derecho a libertad provisional, como presunto autor  del delito de homicidio agravado.   

3.-  Cerrada  la  instrucción,  la  misma  Fiscalía  el  21  de  julio siguiente profirió resolución de acusación en su  contra,  por  la  conducta  punible  atribuida  al  momento de la definición de  situación  jurídica,  decisión que alcanzó ejecutoria el 17 de agosto de ese  año, pues las partes no interpusieron recurso alguno.   

4.- Correspondió al Juzgado Diecinueve Penal  del   Circuito  de  Cali  adelantar  el  juicio  y  celebrada  la  audiencia  de  juzgamiento,  el  27  de  septiembre  de 2006 condenó a Cancino Jaramillo a las  penas  de  veintiséis  (26)  años  de  prisión,  interdicción  de derechos y  funciones  públicas  por  veinte  (20)  años, al pago de perjuicios morales en  suma  equivalente  a  cincuenta  (50)  salarios mínimos legales mensuales, y le  negó  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena como autor del  delito de homicidio agravado.   

5.-  La providencia anterior fue apelada por  el  defensor  y  el  Tribunal  Superior  de  Cali  el  15  de  agosto de 2008 la  confirmó.   

6.-  El  fallo  de  segundo grado objeto del  recurso de casación se interpuso por la defensa del procesado.   

LA DEMANDA:  

Al amparo de la causal tercera del artículo  207   de   la  ley  600  de  2000,  el  impugnante  formuló  un  cargo  único,  así:   

1.-  Acusó  que  la  sentencia impugnada se  halla  viciada  por  menoscabo  del  derecho  de  defensa  por haber carecido de  abogado  de  oficio  durante  la  etapa  de  instrucción  e  inicios  de  la de  juzgamiento,  lo  cual  impidió  controvertir  las  declaraciones de Jhon Fabio  Barahona  Valencia,  Carlos  Andrés  Murillo  y Yeison Díaz Burbano las cuales  fueron el fundamento para proferir la decisión de condena.   

Adujo  que a partir de la resolución del 22  de  julio  de  2004  mediante  la  cual  se  declaró  persona ausente a Cancino  Jaramillo,  se  designó  a  la  doctora  Leida  Nefer  Rojas  Asprilla quien no  compareció.  Luego, el 13 de diciembre de 2004, esto es, seis meses después se  designó  a  Humberto  Santander  Peláez quien tan pronto fue enterado decidió  “renunciar  al mandato oficioso” con el argumento de que estaba al frente de  más  de  32  procesos.  No  obstante,  el 18 de abril de 2005 le notificaron la  providencia  mediante  la  cual se le definió situación jurídica, y volvió a  manifestar  que  tenía a su cargo más de 45 actuaciones razones por las que no  podía  atender  ese  proceso  pero  sin allegar las constancias respectivas y a  pesar  de  ello  se  le  citó  para los alegatos previos a la calificación del  sumario  y guardó silencio, y una vez proferida la resolución de acusación se  nombró  al  doctor Alfonso Palacios Mosquera quien no hizo ninguna solicitud de  pruebas.   

En  lo  que  corresponde  a  las actividades  defensivas  que pudieron realizarse y no se hicieron, expresó que los medios de  convicción  recaudados  se  dividían en dos grupos: el primero, conformado por  Yeison  Alberto  Díaz  Burbano,  Carlos  Andrés  Murillo  y  Jorge Luis Castro  quienes  observaron las lesiones sufridas por Gabriela Giraldo Trujillo y Óscar  Norberto  Noguera  Rengifo,  y,  el  segundo,  integrado por Jhon Fabio Valencia  Barona,  Hermes  Hernán  Hincapié Rosas, Jhon Jairo Altamirano Valencia, Jhoan  Croiff  Valencia y Jhon Harvi Cancino Jaramillo, todos ellos primos del occiso y  el  último  hermano  del  acusado,  quienes  se  encontraban tomando licor a la  vuelta de donde ocurrieron los hechos.   

Transcribió apartes de lo declarado por Jhon  Fabio  Valencia  Barona,  y  argumentó que si en forma inicial Gabriela Giraldo  Trujillo  apareció  herida  ante  la  vista del grupo donde aquél estaba y les  manifestó  que  “era  Iván  quien  le  había  roto la cabeza”, y luego de  alejarse  media cuadra, hizo presencia Cancino Jaramillo armado con un cuchillo,  y  posteriormente  llegaron  unas  personas  con  el occiso entre los brazos, se  puede  concluir  que  aquella  no  estuvo  cuando  el procesado le ocasionó las  heridas   mortales  a   Noguera  Rengifo,  por  lo  que  concluye  que  los  “abogados  de  oficio”  debieron  solicitar  la ampliación de testimonio de  Gabriela  Giraldo  Trujillo  para controvertir la tesis de la fiscalía plasmada  en la providencia que resolvió situación jurídica.   

Hizo  mención  de  lo  declarado por Yeison  Alberto  Díaz  Burbano  y  Carlos  Andrés Murillo quienes manifestaron que las  lesiones  recibidas  por  Noguera  Rengifo  se  dieron  cuando Cancino Jaramillo  intervino  “en forma conciliatoria” para que aquél no le siguiera pegando a  Gabriela   Giraldo   Trujillo,  de  donde  infiere  que  se  debió  escucharlos  nuevamente   para   que   aclararan   unas   “contradicciones   ilógicas   de  Gabriela”.   

De otra parte, adujo que se hacía necesario  la  práctica de una inspección judicial al lugar de los hechos para ubicar los  grupos  de  personas  mencionados,  pues la defensa estaba llamada a discutir la  legitima defensa a favor del procesado.   

De igual manera, hizo mención a lo expresado  por  Jhon  Harvi  Cancino  Jaramillo  quien  relató  que en la madrugada de los  hechos  vio  a  Gabriela  Giraldo Trujillo quien le dijo que “el mono Iván la  había  cascado”,  y  luego  él le preguntó si se dio cuenta de la muerte de  Óscar   Norberto  Noguera  Rengifo  y  le  preguntó  si  había  sucedido  por  defenderla  a  ella,  frente a lo cual ella contestó que “no porque ya había  pasado  mucho  rato  después  de que Iván la agredió”, de donde infiere que  aquella no se dio cuenta de los hechos.   

De otra parte hizo referencia a lo declarado  por  Gloria Rengifo, madre del occiso, quien puso de presente que su hijo en dos  ocasiones  disparó contra Cancino Jaramillo, de lo cual infiere el casacionista  que  el  móvil  de  los  acontecimientos  estuvo dado cuando Noguera Rengifo le  propinó  “una  puñalada a Iván Cancino” quien reaccionó en defensa de su  vida.   

Afirmó  que en la actuación se desconoció  el  principio  de  investigación integral y no se tuvo en cuenta lo narrado por  el   procesado   en   la   audiencia   de  juzgamiento,  quien  relató  que  su  comportamiento  fue  una respuesta ante la agresión de que fue objeto por parte  de Noguera Rengifo quien esa madrugada le hirió con una navaja.   

Por lo anterior, solicita a la Sala decretar  la   nulidad   de   lo   actuado   a   partir  de  la  declaratoria  de  persona  ausente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.-  El  recurso extraordinario de casación  entendido  como  control  de  constitucionalidad  y  legalidad de las sentencias  proferidas  en  segundo  grado  se  halla  des-formalizado  en lo relativo a las  exigencias   rigurosas  de  debida  técnica  que  en  el  pasado  inmediato  se  demandaban,  a las que en el presente no se les debe otorgar preponderancia pues  ello  implicaría  contrariar  el  principio constitucional de prevalencia de lo  sustancial  sobre  lo  formal,  en  la medida que los controles de referencia no  recaen  sobre  lo  formalmente  demandado  sino  sobre  el  proceso  en sí y lo  sustancialmente decidido en las instancias.   

El anterior postulado se debe hacer extensivo  incluso  para  las  impugnaciones  que  se  efectúen  contra  las sentencias de  segundo   grado  proferidas  en  vigencia  de  la  Ley  600  de  2000,  pero  la  des-formalización  no  convierte  a la casación penal en una tercera instancia  para  prolongar  en  libre discurso los debates dados en los fallos de instancia  sobre   unas  presuntas  violaciones  al  derecho  de  defensa  y  principio  de  investigación  integral,  aspectos  que de manera general pero nada concreta se  enunciaron en la demanda.   

En  esta  sede extraordinaria a efecto de la  prosperidad  de  los  cargos antes que exigencias formales de debida técnica lo  que  se demandan son requerimientos lógicos y jurídicos que sean desarrollados  con  razones  suficientes  en la finalidad de evidenciar a la Corte con efectiva  trascendencia   sustancial   que   la   declaración   de   justicia  objeto  de  impugnación,  la  cual  llega  a  esta  sede  extraordinaria  amparada  por  el  principio  de  la  doble  unidad jurídica de decisión, se fundó en errores de  hecho  o  de derecho manifiestos o se profirió al interior de un juicio viciado  por  irregularidades  que  afectaron  la  estructura  o  la garantía del debido  proceso  o  del  derecho  de  defensa,  errores  in  iudicando  o  in procedendo  claramente   diferenciados   en  sus  realidades  y  alcances  que  reclaman  el  correspondiente  control  legal  o  constitucional  y los necesarios correctivos  sustanciales o procesales de que se trate.   

2.-  Por  tanto,  cuando  en  la  demanda de  casación   se    omiten  las  exigencias  relacionadas  con  una  adecuada  formulación  del  cargo  y se deja de señalar con claridad y precisión debida  sus  fundamentos  o  cuando lo acusado se queda en el plano de las generalidades  como  aquí  ha ocurrido sin demostración ni incidencias reales de infirmación  ni  de  mutación  total  o  parcial  de lo resuelto en la segunda instancia, la  consecuencia  procesal  inmediata  no  puede  ser otra que la inadmisión según  así lo estatuye el artículo 213  de la Ley 600 de 2000.   

3.-  Las siguientes son las falencias que se  advierten   en   la   impugnación   presentada   por  el  defensor  de  Cancino  Jaramillo.   

3.1.-  El demandante no tuvo en cuenta que en  los  precedentes  jurisprudenciales  de  la  Sala,  se  ha  establecido  que  la  formulación  de  las  falencias  de nulidad entre las  que   se   incluyen   los   menoscabos   al   derecho  de  defensa  en  la  sede  extraordinaria,   no  están  exentos  del  cumplimiento  de  unos  requerimientos  básicos  que  posibiliten  a  la  Corte abordar el estudio técnico,  jurídico y  sustancial  de  una  sentencia o de una actuación en  particular,     con    unos    espacios  de  movilidad  desde luego relativos, de manera que la rigidez de  la  instrumentación  de  las  formas  no  haga  negación  de la posibilidad de  reajustar  los  extremos estructurales del proceso o la actuación de los jueces  a  la  debida  legalidad  sin  que  este  medio  extraordinario  de  censura  se  desnaturalice  ni  despoje  de  sus  esencias  que  lo  caracterizan  ni  de  su  finalidad.   

Con  lo  anterior  se  significa  que en la  formulación   de   nulidades   en  casación  penal,  no  se  puede  omitir  el  cumplimiento  de  los  requisitos, no sólo de la impugnación extraordinaria en  general,   sino   del   instituto   mismo   que  las  concibe,  de  lo  que  se  infiere  que  en  tratándose de la causal tercera el  impugnante       no      está      relevado      de      esas      exigencias,  en  el  entendido  que este  recurso  no  es  de  libre  ni  abierta formulación ni permite una amplitud sin  límites  como  para que la Sala proceda a cubrir las falencias de lo enjuiciado  o a enmendar los desaciertos de argumentación.   

Además,  le  corresponde  detenerse  en la  trascendencia  directa  que  el error refleja o se recoge en el fallo y ocuparse  de  argumentar  demostrativamente que de no haberse consolidado la irregularidad  denunciada,  el  desarrollo  de  la  actuación  como  probabilidad  habría podido  ser   otro  y  de  manera  correspondiente   distintos   los   extremos  de  lo  resuelto,   pues   sólo   así   se  torna  dable  demostrar  que  el    vicio   sustancial   acusado  únicamente se puede enmendar a  través del remedio garantista de la nulidad.   

3.2.-  El derecho  de  defensa  es  una  garantía fundamental que debe traducirse en realidades al  interior  de  la investigación y el juzgamiento, y en sus dinámicas esenciales  comporta  ejercicios de impugnación y de contradicción probatoria orientados a  hacer  real ese postulado y en el objetivo de equilibrar u oponerse a los cargos  que se deriven como actos de acusación por parte del Estado.   

3.3.-   Como   principio   rector  en  su  dialéctica  presupone  una  doble proyección aparejada en la que se destaca la  defensa  material  que versa sobre la actividad desplegada por el procesado y la  técnica  que  se  identifica como los desarrollos que son exteriorizados por un  profesional  y  ello  contrae  la  colocación  en  marcha  de sus conocimientos  jurídicos  al  interior  de la actuación procesal en singular de que se trate,  sin  que  pueda  llegar a concebirse que aquel se puede limitar exclusivamente a  efectuar   gestos   de  mera  presencia,  nominales  o  de  simples  miradas  de  contemplación  o  supervisión  a  través  de  controles oculares dados en las  notificaciones   que   firme.   Se   subraya   desde  luego,  que las omisiones, las inactividades como las  pasividades  silenciosas  no lo realizan. Por el contrario, lo niegan y lo hacen  invisible.   

3.4.- En un Estado  constitucional,  social  y democrático de derecho como pretende ser el nuestro,  se  comprende  que  aquel  postulado implica contenidos que por sobre todo deben  ser  de  carácter  material,  pues  los  derechos  no  cumplen  su  cometido en  abstracto   ni   en   el  vacío,  de  donde  se  infiere  que  deben  sobrepasar  lo  simplemente formal, y  ello  se evidencia en que sus ejercicios conllevan al tratamiento de categorías  penales, procesales, probatorias, constitucionales.   

3.5.-  Para  el  evento  es claro que el 3 de  septiembre      de  2003 la Fiscalía Delegada  12   Seccional   ordenó  vincular  a  la investigación a Iván Ernesto Cancino  Jaramillo  y  libró en su  contra    orden    de    captura    lo    que   fue  infructuoso.   

En igual sentido, se tiene que diez             (10)   meses   después,  es  decir,  el  22   de   julio  de  2004  se  lo declaró persona  ausente   y   en   la   misma   fecha   se  le designó como defensora de oficio  a  la  abogada  Leyda Nefer Rojas Asprilla  quien  no concurrió a asumir el cargo,  razón  por la cual el 13 de  diciembre    de    ese    año   se   dispuso   que   el   doctor   Humberto  Santander  Peláez lo asistiera  en  ese  encargo,  profesional que el 3 de febrero de 2005 dirigió un   oficio   a   la  Fiscalía  21  en  el  cual  manifestó  que  “renunciaba      a      esa      labor”     toda     vez     que,  tenía a su cargo treinta y dos (32)  procesos como tal en el Municipio de Candelaria.   

No  obstante,  el 18 de abril siguiente se  definió    situación    jurídica    a    Cancino  Jaramillo,  providencia  de  la  cual se notificó a  Santander  Peláez  por  estado,  y  éste  profesional el 12 de mayo de 2005  reiteró  que  no  le  era  posible  actuar  como  defensor  porque  los asuntos  encomendados a él ya eran cuarenta y cinco (45).   

A  pesar de ello, se declaró el cierre de  la  investigación  y  se  le  corrió traslado para alegatos, habiendo guardado  silencio,  y  el  21  de  julio  de  2005  cuando  se  calificó  el sumario con  resolución    de    acusación    se    designó    al    doctor   Alfonso  Palacios  Mosquera,  quien se  notificó y no interpuso ningún recurso.   

El  17  de  abril  de  2006  se  capturó  al  procesado  y al día  siguiente   otorgó   poder   al   aquí   casacionista  para  que  asumiera  la  defensa de sus intereses,  profesional  que  asistió  a  la  audiencia preparatoria y no pudo solicitar la  práctica   de   pruebas   pues   la   oportunidad   de   hacerlo   estaba  vencida  en  los términos del artículo 400 de la Ley 600  de  2000  y  su  actuación  se  materializó  en la  audiencia de juzgamiento.   

Se    observa    que    los      abogados      en      cita,     en     efecto,  durante  la etapa de instrucción e  inicios  de  la  de la causa no desarrollaron  actos  de  impugnación  ni  de  contradicción probatoria.   

No  obstante lo anterior, debe decirse que  el  menoscabo  de  una  garantía  como la aquí tratada, no se demuestra con la  mera  objetivación  del  quebranto  formal  de  la  ausencia  de  ejercicios de  impugnación  o  de  contradicción  probatoria  como  en el asunto en examen en  efecto  ocurrió,  sino  que corresponde evaluar la estrecha relación frente al  desconocimiento   de   derechos  o  principios  sustanciales  derivados  en  las  sentencias.   

Con  relación  al  tema  la  Corte  ha  dicho:   

Cuando  se  invoca la nulidad del proceso  por  falta  de  defensa  técnica  por  omisión  en la actividad probatoria, es  necesario   que  el  recurrente  desarrolle  el  cargo  de  acuerdo  con  éstos  parámetros:   

1.- Que señale  de  manera  específica los medios de convicción que se reputaban conducentes y  pertinentes para sacar avante la pretensión defensiva.   

2.- Que precise  las  razones  de  conducencia  y  pertinencia y, además que se trate de pruebas  factibles  de  practicar  porque  ni los abogados ni los funcionarios judiciales  están    obligados    a    realizar   lo   imposible   jurídica,   física   o  lógicamente.   

3.- Que dentro  de  razonables  márgenes  de  probabilidad se aproxime al contenido material de  las  pruebas  no  practicadas  de manera que persuada a la Sala, confrontando el  aporte  de  esos  elementos con lo expuesto en el fallo impugnado, que en efecto  se lesionó la garantía fundamental del procesado.   

4.- Que, como  conclusión  de  toda  la  tarea  argumentativa  anterior,  demuestre  cómo las  pruebas  dejadas  de  practicar  podían incidir favorablemente en la situación  del  procesado,  bien  sea  en  cuanto  al  grado  de responsabilidad que le fue  deducido  o  frente  a  la  sanción  punitiva que le fue impuesta o simplemente  porque  el  conjunto  que  se echa de menos podría desvirtuar razonablemente la  existencia  del  hecho  punible o acreditar circunstancias de beneficio frente a  la        imputación       que       soporta1   

En esa medida, tratándose de nulidad por  violación  al  derecho  de  defensa  por  omisión  de  aquellos  actos  que lo  caracterizan   corresponde   al   casacionista   detenerse   en  los  siguientes  aspectos:   

(i).-  Si el detrimento ha consistido por  la  inactividad de los abogados por el hecho de no haber formulado ni sustentado  recursos  ordinarios  contra  providencias  como  pueden  ser  la  que  definió  situación  jurídica  y  la de resolución de acusación, se hace necesario que  lo  acusado no se quede en el plano de la simple denuncia de esa negligencia. En  dichos  eventos se hace importante e insalvable además, que el demandante en la  sede  extraordinaria  se  ocupe de plantear cuáles eran los aspectos contenidos  en  el  acto  interlocutorio  que  debieron recurrirse y no se hizo, y de manera  complementaria  dependiendo  del  caso  concreto  le corresponde puntualizar los  aspectos   materia   de  controversia  que  ameritaban  un  debate  desde  luego  sustancial   de   fondo  o  riguroso  en  orden  al  logro  de  unos  resultados  potencialmente  más  favorables  en  forma  total o parcial a los intereses del  procesado.   

(ii).- Cuando se trata de acusar ausencia  de  defensa técnica por omisión de ejercicios de contradicción probatoria, de  igual  manera  se  hace  necesario  no dejar la censura en la enunciación de lo  así  omitido  de  manera  abstracta  y genérica. En esa medida y para que ello  tenga  concreción,  se  deben  identificar  los  medios de convicción que a su  juicio  y dependiendo de la situación a debatir eran conducentes, pertinentes y  relacionados  con  el  tema  objeto de prueba, es decir los que eran puntuales y  con  potencialidad  o  al  menos  posibilidad  de  haber sacado avante de manera  integral  o  parcial  una  sustancialidad  defensiva  mas  favorable2.   

(iii).-  En  el  objetivo  del  anterior  ejercicio,  debe  afirmarse  que  los  instrumentos  de  prueba  a  relacionarse  deberán  ser  desde  luego  factibles de realizar en la práctica. Ello bajo el  entendido   que   los  funcionarios  judiciales  no  se  ligan  en  sus  deberes  funcionales a efectuar imposibles físicos ni jurídicos.   

(iv).- A su vez, dentro de lo posible y lo  probable,  dialécticas de  argumentación  que en todo evento son razonablemente  hipotéticas,  le  corresponde  aproximarse  a  los  contenidos  materiales  de prueba que podrían haberse derivado de los medios de  convicción  no  practicados,  argumentando con persuasión que por virtud de la  eventual   llegada  de  aquellos  otros  efectos  sustanciales  más  favorables  como   podrían   ser   los  de  exclusión  de  la  adecuación  típica, de las formas de participación (modalidades autoría o de  participación),  ausencia  de  la  antijuridicidad  o  de  las  expresiones  de  culpabilidad  atribuidas,  incluida  la construcción objetiva de una hipótesis  de  in  dubio pro reo, de  morigeración   de  la  pena,  etc.,  como  posibilidad  abstracta  podrían  haberse  derivado a favor del procesado, aspectos de los  que   en   la  presente  demanda  no  se  ocupó  el  demandante,  pues  de  manera simple sugirió una eventual legítima defensa, la  que se advierte sin soportes materiales.   

En  efecto, plantear en vía del discurso  libre  que era necesario solicitar la ampliación del testimonio de Jhon   Fabio   Valencia  Barona,  para  esclarecer  que Gabriela Giraldo Trujillo    no    fue    testigo  presencial  de  los hechos y “para controvertir la tesis de la  fiscalía  plasmada  en la providencia que resolvió situación jurídica”, no  dejan   de   ser   unos   abstractos   en   un  todo  irrelevantes  en  procura de una posible mutación de  la  sentencia  en  términos  más  favorables  al  procesado, pues Valencia  Barona,  no  estuvo presente  cuando  se materializaron los acontecimientos, de manera que muy poco podía ser  útil      para      esos      fines.   

De  otra  parte,  se  torna  difuso  lo  argumentado  por  el  casacionista  en  sentido  de  que  era necesario escuchar  de  nuevo a Yeison        Alberto       Díaz  Burbano   y   Carlos  Andrés  Murillo  para  que  aclararan      una      “ilógica      contradicción      de     Gabriela”,  pues  allí  estaba  la  labor,   es   decir,   la  de  discutir  jurídicamente  la  defensa   justa   a  favor  de  Cancino  Jaramillo, palabras sueltas y  sin trascendencia alguna.   

Revisada  la  actuación  se observa que  la  ofendida  Gabriela Giraldo Trujillo no  se  halla en ninguna situación ambivalente frente a la manera  como     sucedieron     los    hechos,   y   por  el  contrario,  aquellos  para  nada  dan  cuenta  de  ninguna  agresión  actual  o  inminente  de  la que  hubiese  sido  víctima Cancino Jaramillo   que  lo  hubiese       puesto       en      necesidad   justa  de  defenderse,  ni  dieron  referencias a la  investigación  ninguna  herida  sufrida por el aquí  procesado  de  manos del  hoy occiso. En efecto:   

Yeison  Alberto Díaz Burbano, dijo:   

Todo  empezó por una pelea entre el mono  Iván  Cancino y Gabriela,  entonces  el mono Iván le  pegó  un  varillazo  en  la  cabeza  y  entonces  ahí  se arrimó Óscar     Norberto    a  defenderla  y  le  decía  a  Iván  que por qué le pegaba entonces el mono Iván  sacó un cuchillo y le dijo que  no  se  metiera,  entonces ahí le mandó un lance el  mono  Iván     a  Oscar y se lo mandó cerquitica por la cabeza, se lo  pegó  por  la  cien,  entonces  ahí  Óscar  pues no reaccionó y ahí el mono  Iván le hizo otro lance  con  un  cuchillo, un cuchillisimo y se lo mandó en el corazón y entonces ahí  Óscar  se  fue  así y fun (sic)  se  cayó por un lado izquierdo y ahí yo junto con otros amigos  lo  ayudamos  a  levantar  mientras  otros le iban a  avisar       a       Jhon      Fabio.   

Carlos   Andrés   Murillo, expresó:   

Estábamos sentados en unas escaleras con  unos   amigos,   éramos   cuatro,   uno   que   le  dicen  chacha  Yeison y mi persona el 24 de diciembre  de  2002 y entonces Óscar  estaba  con  nosotros  dándonos  consejos  de  que  lleváramos  la  vida suave que no nos metiéramos en problemas y luego se fue y  caminó,     y     entonces    el    mono    Iván  Cancino  estaba pegándole a la señora Gabriela.         Gabriela  era  una  señora  de  pelo  cortico  de  mas  o  menos  gordita  y  entonces  llegó y le tiró un varillazo  Iván   a   Gabriela  y  entonces         llegó         Óscar  y se le arrimó y yo creo que le  dijo  por  qué le pega porque yo no escuché porque estábamos dos casas de ese  hotel,      porque      enseguida      del     hotel     estaba     Gabriela   y   llegó   Óscar  y  fue  a  defender  a  la  señora  y  fue a hablar con él y le tiró a la cara y  después  él  se  retrocedió  y  le tiró otra en el pecho y entonces el cayó  hacia atrás por el lado izquierdo.   

3.6.-    Al    interior    del    mismo  cargo   demandó   que  el  principio  de  investigación  integral  sufrió  menoscabo,  censura  que está  llamada a la no prosperidad. Al respecto dígase que:   

El  principio  en  cita  de  que  trata  el  artículo 203   

de  la  Ley  600  de 2000 que a su vez es  desarrollado     por     el     artículo    2344          ejusdem,  es  uno  entre  otros,  de  los  postulados  que integran la categoría jurídica general de debido proceso penal  entendido  este  como  un estadio de conocimiento y determinación de una verdad  concreta y singular referida a un injusto penal.   

En  la  búsqueda de dicho estado de saber,  esto  es,  en su trayectoria de ignorancia hacia la duda y en especial hacia los  resultados  de  certeza  se hace necesario que el funcionario por obligación de  acuerdo  con  los  términos  vinculantes  del  artículo 20 en cita se ocupe de  investigar  tanto  lo  favorable como lo desfavorable respecto de los objetos de  que trata el artículo 331 ejusdem.   

Como  es  de  la esencia de la normativa en  cita,   los   aspectos  de  investigación  respecto  de  una  conducta  punible  específica,  tienen  como  referentes  la  determinación  acerca  de  quién o  quiénes  son  los  autores,  partícipes,  cuáles  los  motivos y factores que  influyeron  en  la  violación  de  la  ley  penal, las circunstancias modales y  temporales, las condiciones sociales y los daños y perjuicios.   

Aún  cuando  en  el  esclarecimiento  de  comportamientos  delictuosos  no  hay  reglas rígidas sino que por el contrario  existe  la  libertad  probatoria  que  en  todo  evento  se vincula al postulado  heurístico  de  la  verificabilidad, se ha considerado por la jurisprudencia de  esta  Sala  que  el principio de investigación integral, el que se halla ligado  en  forma  estrecha  al  derecho  defensa  y  contradicción  probatoria,  sufre  menoscabo  cuando  existiendo soportes materiales útiles y conducentes en orden  a  la  determinación  de  la verdad el funcionario en detrimento de la facultad  oficiosa  o  en  desconocimiento  de  las  peticiones de prueba de alguno de los  sujetos  procesales, no se hubiere interesado en decretarlas ni practicarlas, en  la  medida  de  que  de  haberse  allegado  como  hipótesis  verificadas y como  probabilidades  de  alguna  manera habrían podido incidir sustancialmente en el  sentido de la sentencia.   

En forma reiterada la Corte ha sostenido que  no  toda  omisión  en el decreto y práctica de pruebas genera afectación a la  investigación  integral  y  por  ende,  para  viciar  el  procedimiento se hace  necesario  que  esas falencias hubiesen sido trascendentes, es decir, incidentes  en  la  verdad  sustancial  y  material  declarada  y  de  correspondencia haber  afectado  el  derecho de defensa, esto es, que se trate de medios de convicción  que  de haberse practicado habrían tenido la potencialidad de dar un giro total  o   parcial   sustantivo  diferente  a  los  resultados  del  fallo  de  que  se  trate.   

Cuando  se  impugna en casación penal y se  propugna   por  una  nulidad  por  violación  al  principio  de  investigación  integral,  corresponde  la  casacionista  formular, objetivar y demostrar que la  omisión  ya  sea  singular  o  plural  de  pruebas las que deberá identificar,  comportaba  trascendencia  en  los  contenidos  de  lo favorable a la situación  jurídica  del  procesado  y  además, argumentar que de no haberse incurrido en  esas  omisiones probatorias las que eran conducentes por tener directa relación  con  el  thema probandum, se  habrían  podido  llegar  a  consolidar  otros resultados como de infirmación o  cambio  en  el grado de participación en el reato, exclusión o aminoración de  la  responsabilidad  penal  atribuida,  atenuación, degradación de adecuación  típica  o  que  los  efectos  de  incidencia  podrían  haber  dado  lugar a la  aplicación de la duda probatoria.   

De  los  anteriores aspectos, los que hacen  parte  necesaria  de  la  argumentación  lógico-sustancial  cuando de censurar  violación  al  principio  de  investigación integral y menoscabo al derecho de  defensa  y  contradicción  probatoria  se  trate,  no  se ocupó el demandante.   

En  efecto,  el  casacionista  se limitó a  transcribir  lo  declarado  por  la  madre  del  occiso  Óscar Norberto Noguera  Rengifo  quien  relató  que  entre  él y Cancino Jaramillo existían problemas  anteriores,  de  lo  cual  infirió  la causa de la agresión “que a su juicio  inició  Óscar  Norberto  en contra del procesado”, planteamiento fragmentado  sin   incidencias   en   la   demostración   del  menoscabo  del  principio  de  investigación   integral  y  que  no  encuentra  respaldo  entre  el  grupo  de  declarantes que presenciaron los hechos aquí juzgados.   

El  demandante  apenas planteó que para el  caso  era  obligación  investigar  tanto  lo  desfavorable  como  lo favorable,  predicado  que  escribió  en  forma ligera sin haberse ocupado en especificar y  demostrar  cuáles  eran  los  aspectos  de  interés  sustancial  y  probatorio  omitidos  con  repercusiones  en  lo  favorable  y  cuál  su  trascendencia  de  mutación total o parcial en los fallos de instancia.   

Debe  recordarse  que  para  que  el citado  principio  se  afecte  generando  violación al debido proceso en lo relativo al  esclarecimiento   de  aspectos  que  mejorarían  la  situación  jurídica  del  procesado,  se  requiere de la presencia de manifiestas omisiones investigativas  en  las que se ponga de presente una desestabilización del extremo de defensa y  contradicción   probatoria  dadas  al  interior  de  la  respectiva  actuación  penal.   

En  esa  medida,  no  se trata de cualquier  negligencia  instructiva  como  puede  derivarse el menoscabo a dicho principio.  Por  el  contrario,  deberá ser trascendente en lo favorable y ello como juicio  sustancial  se determina planteando y demostrando en lo concreto a través de un  nuevo  ejercicio  de  revaloración probatoria en la que se incluyan las pruebas  dejadas  de  practicar  integradas a los restantes medios de convicción, que de  no  haberse  dado  esas omisiones y por resultado de su incorporación y mérito  persuasivo   la   sentencia  no  se  sostendría  y  conllevaría  unos  efectos  diferentes,  como  podrían  ser los de exclusión de la adecuación típica, de  las  formas  de  participación  (modalidades  de autoría o de participación),  ausencia  de la antijuridicidad o de las expresiones de culpabilidad atribuidas,  etc., aspectos de los que no se ocupó el demandante.   

De  otra  parte,  téngase  en  cuenta  que  Cancino  Jaramillo,  una  vez  ocurrida  la  muerte  de  Óscar Norberto Noguera  Rengifo,  optó  por  ocultarse  y  evadir  la  acción de la justicia, habiendo  renunciado   de  esa  manera  a  los  ejercicios  de  defensa  material.  Si  su  comportamiento  se  hubiese  dado  en una eventual legítima defensa derivada de  una   agresión   actual  e  inminente  materializada  en  una  lesión,  lo  de  correspondencia  era  que  así  lo  hubiera dado a conocer con inmediatez a las  autoridades,  evidenciando a través de medicina legal la realidad de la misma y  a  partir  de  ello  construir su estrategia defensiva, más no haber dejado que  transcurriera  el  tiempo,  es  decir,  más de tres (3) años, hasta cuando fue  capturado  para  conjeturar  con  una supuesta eximente de responsabilidad penal  que  no  encuentra  soportes  fácticos  y  no  se halla ni siquiera insinuada a  manera dubitativa por parte de quienes presenciaron los hechos.   

Por  las  anteriores  razones  más  que  suficientes,  se concluye que el cargo de nulidad por violación al derecho     de     defensa    y    menoscabo    al    principio  de  investigación  integral  está  llamado  a  la  no  prosperidad.   

3.7.-  Puede  afirmarse  que  los desarrollos de lo aquí impugnado no convocan ni persuaden a  la  Corte  sobre  la  necesidad  de  admitir  la demanda ni desde la perspectiva  oficiosa  se  advierte  violación  de  derechos  o  garantías fundamentales de  incidencia  sustancial  o  procesal  que  permitan  superar  los  defectos de lo  demandado   y   suscitar   un   pronunciamiento   de  invalidación  de lo actuado a favor de Iván Ernesto  Cancino Jaramillo.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación    Penal    de    la    Corte    Suprema    de    Justicia.   

RESUELVE:  

         1.-           Inadmitir  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de Iván Ernesto Cancino  Jaramillo.   

          2.-     Advertir  que  contra  esta  providencia no  procede ningún recurso.   

Cópiese,   notifíquese  y  cúmplase.   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                 

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                             SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO                  MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS     

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                    JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                                               

YESID          RAMÍREZ  BASTIDAS                                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

         

    

1  Corte   Suprema   de   Justicia.   Sala   de   Casación   Penal.   Sentencia  del  23 de febrero de 2006.  Radicación   No   24.377;   Sentencia  del 31 de octubre de 2002. Rad. 16.437.   

2  Cfr.   Corte   Suprema  de  Justicia.  Sala  de  Casación  Penal.  Sentencia del 14 de noviembre de 2002.  Radicación  No  15.640  y  Auto  del  12  de  marzo  de  2001.  Radicación  No  16.463.   

3 Ley  600  de  2000, artículo 20.- “El funcionario judicial tiene la obligación de  investigar  tanto lo favorable como lo desfavorable a los intereses del imputado  y de los demás intervinientes en el proceso”   

4 Ley  600  de  2000,  artículo 234.- “Imparcialidad del funcionario en la búsqueda  de  la  prueba.- El funcionario judicial buscará la determinación de la verdad  real.   Para  ello  debe  averiguar  con  igual  celo,  las  circunstancias  que  demuestren  la  existencia  de  la conducta punible, las que agraven, atenúen o  exoneren  de  responsabilidad  al  procesado  y  las  que tiendan a demostrar su  inocencia”     

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