31788(01-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  31788   

CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA   

                                 SALA DE CASACIÓN PENAL   

MAGISTRADO PONENTE:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado Acta No. 191  

         Bogotá  D.C.,   julio   primero  (  1 ) de dos mil nueve  (2009).   

VISTOS  

La Corte se ocupa del recurso de apelación  interpuesto  por  la  Procuradora 347 y por la Fiscal 48  de Justicia y Paz  con  sede  en  Medellín,  contra  la  decisión  adoptada  por un Magistrado de  Control  de  Garantías  de  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Medellín,  por  medio  de  la cual se negó a pronunciarse sobre la imputación  parcial   hecha   por   la   Fiscalía    contra   FREDY  RENDÓN  HERRERA,  representante  del  bloque  “Élmer Cárdenas” de las Autodefensas Unidas de  Colombia.   

ANTECEDENTES  

En  desarrollo  del  procedimiento  rituado  por   la  Ley  975 de 2005 el señor FREDY RENDÓN HERRERA se desmovilizó,  rindió  versión libre y acudió a la audiencia de formulación de imputación,  en   la  que  hasta  ahora se le han imputado los delitos de concierto para  delinquir agravado y reclutamiento ilegal.   

En  el trámite de la última sesión de la  audiencia,   el  magistrado  de  control  de  garantías  ante  quien  se  está  adelantando  la  diligencia,  adoptó  la  decisión  de abstenerse de aprobar o  improbar  la  imputación  que se ha hecho a RENDÓN HERRERA, la cual fue objeto  del  recurso  de apelación tanto por la Fiscalía como por la Representante del  Ministerio    Público;     para    cuya    resolución   llegó   a   esta  Corporación.   

CONSIDERACIONES  

Sería  del caso convocar a la audiencia de  sustentación  oral  propia  del trámite de la apelación, sino fuera porque la  Corte encuentra improcedente el recurso concedido.   

Esto  por  cuanto  sólo  son objeto de tal  medio  impugnativo  las decisiones interlocutorias, entendidas como aquellas que  resuelven  algún  aspecto  de  fondo  en  torno  de lo debatido al interior del  proceso judicial correspondiente.   

El  artículo  169  de  la  Ley 600 de 2000  explica,   en   relación   con   la   clasificación   y   tipo  de  decisiones  judiciales,  que:   

“Las  providencias  que  se  dicten en la  actuación  se  denominarán  resoluciones,  autos  y sentencias y se clasifican  así:   

    

1. Sentencias,  si  deciden  sobre el objeto del proceso, bien en  primera  o  segunda  instancia,  en  virtud  de  la casación o de la acción de  revisión.     

    

1. Autos  interlocutorios,  si  resuelven  algún  incidente o aspecto  sustancial.     

    

1. Autos  de  sustanciación,  si se limitan a disponer cualquier otro  trámite  de los que la ley establece para dar curso a la actuación o evitan el  entorpecimiento de la misma.     

    

1. Resoluciones,  si  las profiere el fiscal.  Estás podrán ser  interlocutorias o de sustanciación.”     

Respecto de la naturaleza del auto sometido  al  recurso  de  apelación  en  este  caso,  se  observa  claramente  que es de  sustanciación,  toda  vez que se limita al trámite que debe impartírsele a la  imputación  por  parte  del magistrado de control de garantías; por lo que tal  decisión  no  puede ser objeto de alzada en tanto que el artículo 26 de la Ley  975 de 2005 advierte claramente que   

“La  apelación  procede contra los autos  que  resuelvan  asuntos  de  fondo,  adoptados  durante  el  desarrollo  de  las  audiencias,  y  contra  las sentencias.  Se interpone en la misma audiencia  en  que  se  profiera la decisión, y se concede en el efecto suspensivo ante la  Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.”   

No obstante lo anterior, aprovecha la Corte  para  reiterar  lo  que ha venido manifestando en múltiples pronunciamientos en  torno  de las etapas procesales propias del trámite gobernado por la Ley 975 de  2005  y  sus  decretos  reglamentarios,  orientado por la reivindicación de los  derechos        de        las        víctimas1 y desde la advertencia de que  el  juez  de  justicia  y  paz  es  más  que  un  simple  verificador de formas  procesales  y  su  quehacer  trasciende   a garante de la obtención de una  efectiva          justicia          material2.    

La geografía procesal de la llamada Ley de  Justicia   y   Paz    muestra   un  espacio  procesal   ágil  con  el  desmovilizado   y  la  víctima  como  protagonistas,  en  torno  de  la  verdad  confesada,  la justicia buscada y la reparación ofrecida. Por tal razón lo que  se  espera  son relatos, historias, verdad, información, luces, manifestaciones  de  arrepentimiento  y  de petición de perdón. Son la víctima y el victimario  los  protagonistas,  su encuentro, para debatir  si el fiscal, el defensor,  los  abogados de las víctimas o el representante del ministerio público tienen  la  razón  en  torno  de  sus  tesis  sobre  tipicidad, no lo es la etapa de la  imputación.   

Por  tal razón la Corte encuentra oportuno  recordar  cuáles  son  las fases del trámite gobernado por la Ley 975 de 2005,  concebido  desde  el  axioma  de  la  progresividad  de  los actos procesales de  acuerdo  con  su jurisprudencia, deteniéndose con mayor detalle en la audiencia  de  formulación  de  imputación,  porque  en  todo  caso fue la que motivó la  apelación:   

Dos etapas alinderan el recorrido que ha de  seguirse  en  vigencia  de  la  Ley de Justicia y Paz, una administrativa y otra  judicial,   esta   última   a   su   vez   con  un  ciclo  preprocesal  y  otro  procesal3.   

PRIMERA ETAPA. LA ADMINISTRATIVA.  Tiene  que ver con la elaboración de las listas de los miembros  de  grupos  armados  organizados  al  margen  de  la ley que voluntariamente han  decidido  contribuir  de  manera  efectiva  al logro de la paz; y corresponde su  adelantamiento al Gobierno Nacional.   

SEGUNDA ETAPA. LA JUDICIAL.  

Fase pre-procesal.  

Esta  fracción  del  trámite se cumple en  varias actividades que realiza la Fiscalía General de la Nación:   

1.  La  versión  libre.   Superada  la  fase  administrativa cuya  responsabilidad  corresponde  fundamentalmente  a la rama ejecutiva encargada de  la   elaboración   de   las  listas  de  candidatos  a  los  beneficios  de  la  ley4,     se     abre    paso    la    fase  judicial con su primer ciclo  preprocesal,  a  través  de  la  celebración  de la  versión  libre, de la cual  ha  dicho la Corte: a) que debe ser completa y veraz5;   b)  que  puede  ampliarse  cuando  resulte  necesario  en  función  de  los derechos de las víctimas a la  verdad       y       a       la       justicia6;   c)   el  papel  que  debe  desplegar           la           Fiscalía7  y  que  pueden  cumplir  las  víctimas       en       dicha       diligencia8;  d)  qué  diferencias tiene  con             la             confesión9; y, e) que la consecuencia en  el  incumplimiento de ofrecer una versión completa y veraz es la exclusión del  desmovilizado   del   proceso  de  Justicia  y  Paz10.   

2.     Elaboración    del    programa  metodológico.   Conocida  la  versión libre se  abre  paso  la elaboración y desarrollo del programa metodológico, cuyos fines  han   sido   ampliamente   reflexionados   por   esta   Corporación11,  y  para  cuya  realización  no  necesariamente  se  debe esperar a la culminación de la  versión,  como  también  se  ha  tenido  oportunidad de analizarse12.   

Fase procesal.  

Con  la intervención de los magistrados de  justicia  y  paz,  se  da  inicio  a  dicha etapa, la cual se adelanta en varias  audiencias, a saber:   

1.   La   audiencia   de  formulación  de  imputación.   

Mucho  se  ha  discutido  en  torno  de  su  práctica,  y  de  ella  ha  señalado  la Corte que pueden hacerse imputaciones  parciales13;   pero  específicamente  explicando  su  alcance  y  naturaleza,  variados son sus pronunciamientos, en dicho sentido:   

1.1. Decisión de 8 de junio de 2007, dentro  del radicado  27484:   

“El  artículo 62  de la Ley 975 del  2005  prevé  el  carácter  de  complementariedad  de las reglas del Código de  Procedimiento   Penal   para   los   asuntos   no   previstos  en  la  normativa  especial.   

Por esa ruta, el artículo 286 de la Ley 906  del  2004   dice  que la imputación  es un acto a través del cual la  Fiscalía  General  de la Nación comunica a una persona su calidad de imputado.   

Sobre  el  contenido de ese acto, el inciso  2º  del  artículo 18 de la Ley 975 explica que es una imputación fáctica   surgida   de  la  inferencia  razonada  de  que  el imputado es autor o partícipe de las conductas delictivas  que  se  investigan, según lo indiquen los elementos materiales probatorios, la  evidencia física o la información legalmente obtenida.   

Que se defina como un acto de comunicación  no  indica  de manera alguna que se trate de una  información abreviada de  hechos  que  impidan  su  cabal  entendimiento  en  términos de probabilidad de  responsabilidad  penal.  Los  hechos de los que se da traslado al imputado deben  abordar  las  características delictivas que se le atribuyen provisionalmente y  que  se están investigando. Su finalidad es la formalización de la iniciación  de la investigación penal.   

Sin embargo, obsérvese una nota distintiva  y  singular  de   la  Ley  de  Justicia  y Paz: traslada lo dispuesto en el  numeral  3º  del  artículo  288  de  la  ley  906  de 2004, relacionado con la  posibilidad   de   allanarse   a   la  imputación,  a  otro  momento,  a  pasos  posteriores.   

La  razón  de  ser de la “omisión” en  este  estadio  se  capta con fluidez en el contexto de las finalidades de la Ley  de  Justicia  y  Paz, pues en ésta los propósitos de reconciliación nacional,  esclarecimiento  de  la  verdad, garantía de no repetición y deber de memoria,  reclaman  espacios  procesales  de  revelación  de  la  verdad y de acceso a la  justicia,   que   no  por  tratarse  de  una  justicia  consensuada  pueden  ser  pretermitidos  y  violentados.  Y  esa  posibilidad  resulta  irremediable si se  trivializa  la  Jurisdicción  de  Justicia  y  Paz a actos de allanamiento a la  imputación.   

La  omisión por traslado  del numeral  3º  del  artículo   288   de la Ley 906 del 2004 en relación con el  contenido  de  la  imputación  en  la  Ley 975 del 2005, se corresponde con las  normas  subsiguientes  sobre la formulación de cargos y aquellas que refieren a  la  etapa  de juzgamiento, en las que el debate no se traza necesariamente entre  la  inocencia  y la responsabilidad, sino en búsqueda del esclarecimiento de la  verdad,    como    principio    procesal    especial,    conforme   –se dijo- al artículo 15 de ésta, ya  citado.”   

1.2.  Decisión  de  27  de  agosto de 2007,  dentro del proceso radicado 27873:   

“Cuando  de  los  elementos  materiales  probatorios,  evidencia  física,  información  legalmente  obtenida,  o  de la  versión  libre pueda inferirse, razonablemente, que el desmovilizado es autor o  partícipe  de  uno  o  varios  delitos  que  se  investigan, el fiscal delegado  solicitará  al  magistrado  que  ejerza la función de control de garantías la  programación  de  una audiencia preliminar para formulación de imputación, de  acuerdo  con  lo  previsto por el artículo 18 de la ley 975 de 2005. En ella el  fiscal  hará  la  correspondiente  imputación  de  los  hechos  investigados y  solicitará  el  magistrado  disponer  la  detención  preventiva  del imputado,  igualmente la adopción de las medidas cautelares.   

Dentro de los 60 días siguientes, la Unidad  de  Fiscalías  para  la  Justicia  y  la Paz, con apoyo de su grupo de policía  judicial,  adelantará  las  labores  de  investigación  y verificación de los  hechos  admitidos  por el imputado y de todos aquellos de que tenga conocimiento  dentro  del  ámbito  de  su competencia. El magistrado de control de garantías  podrá  prorrogar  este término hasta por el previsto en el artículo 158 de la  ley  906  de  2004,  a solicitud del fiscal delegado o del imputado y se den las  condiciones  allí  establecidas.  Finalizado  este  plazo,  o  antes  si  fuere  posible,  el  fiscal solicitará al magistrado que ejerza la función de control  de  garantías  la  programación  de  una  audiencia  de formulación de cargos  dentro de los 10 días siguiente, si a ello hubiere lugar.   

1.3.   Auto  25  de  septiembre de 2007  dentro del radicado 28250:   

“Al  cabo de la realización del programa  metodológico,  el  fiscal  deberá  solicitar  ante el Magistrado de Control de  Garantías  la  realización  de  la  audiencia preliminar de formulación de la  imputación,  a  voces  de  lo normado en el artículo 18 de la Ley 975, en cuyo  desarrollo  efectuará  la  imputación  fáctica  de  los  cargos investigados,  solicitará  disponer  la  detención  preventiva  del  imputado  en  el  centro  carcelario  que  corresponda  y pedirá la adopción de medidas cautelares sobre  los  bienes ofrecidos por el postulado para resarcir a las víctimas, lo cual no  es  óbice, como ya lo ha precisado la Sala, para que, excepcionalmente y en pro  de  los  derechos  de  estas últimas, adopte con antelación la realización de  audiencias  preliminares  de imposición de medidas cautelares con el único fin  de        asegurar        dichos        bienes14.   

1.4. Auto de julio 23 de 2008 con el radicado  30120.   

“El   desmovilizado   se   dejará   a  disposición   del   magistrado   que   ejerza   la   función   de  control  de  garantías, “quien dentro  de  las  treinta  y seis (36) horas siguientes señalará y realizará audiencia  de  formulación  de  imputación,  previa  solicitud del fiscal que conozca del  caso”.   

La  diligencia  de   formulación  de  imputación15  presupone  la  inferencia  razonable de autoría o participación  del  desmovilizado  de  cara  a  uno  o varios de los  delitos  que se investigan, evento en el cual “…el  fiscal  delegado  para  el caso solicitará al magistrado que ejerza la función  de  control  de  garantías  la  programación  de una audiencia preliminar para  formulación de imputación.    

En la formulación de imputación, el fiscal  hará  la  imputación  fáctica  de los cargos investigados y debe solicitar al  magistrado   la   detención  preventiva  del  desmovilizado  en  el  centro  de  reclusión  que  corresponda,  según  lo  dispuesto  en  la presente ley.   Igualmente  solicitará  la adopción de las medidas cautelares sobre los bienes  para    efectos    de    la   reparación   de   las   víctimas.”    

     

1. Auto de 12 de mayo de 2009 dentro del radicado 31150:     

“De donde se sigue que el requerimiento a  la  Fiscalía, de acreditar los presupuestos consagrados en los artículos 286 a  288  de  la  Ley  906  de  2004,  se  muestra  inadmisible  porque  – se itera- la propia normatividad que  regula  el trámite del proceso especial de justicia restaurativa, establece los  parámetros   a  seguir  en  punto  de  la  formulación  y  aprobación  de  la  imputación,  aspectos  sobre  los  cuales  la  Sala  ha  tenido  oportunidad de  pronunciarse16. Acerca de la formulación de imputación, indicó:   

El artículo 62 de la Ley 975 de 2005 prevé  el  carácter  de  complementariedad  de las reglas del Código de Procedimiento  Penal para los asuntos no previstos en la normativa especial.   

Por esa ruta, el artículo 286 de la Ley 906  de  2004  dice  que  la  imputación  es un acto a través del cual la Fiscalía  General   de   la   Nación   comunica  a una persona su calidad de imputado.   

Sobre  el  contenido de ese acto, el inciso  2º  del  artículo 18 de la Ley 975 explica que es una imputación fáctica   surgida   de  la  inferencia  razonada  de  que  el imputado es autor o partícipe de las conductas delictivas  que  se  investigan, según lo indiquen los elementos materiales probatorios, la  evidencia física o la información legalmente obtenida.   

Que se defina como un acto de comunicación  no  indica de manera alguna que se trate de una información abreviada de hechos  que   impidan   su   cabal   entendimiento   en  términos  de  probabilidad  de  responsabilidad  penal.  Los  hechos de los que se da traslado al imputado deben  abordar  las  características delictivas que se le atribuyen provisionalmente y  que  se están investigando. Su finalidad es la formalización de la iniciación  de la investigación.   

Referente a la aprobación de la imputación  por  parte  del  Magistrado  con  función de control de garantías, en la misma  decisión se dijo lo siguiente:   

En  punto del juicio de legalidad formal de  la  imputación,  corresponde  al  Magistrado  de  Garantías  constatar  en  la  respectiva  audiencia  que  el imputado hizo parte de un grupo armado organizado  al  margen de la ley, que se desmovilizó con el fin de contribuir decisivamente  a   la   reconciliación  nacional,  que  el  Gobierno  Nacional  certificó  su  postulación  y  que  los  hechos  imputados,  en  su  integridad, se cometieron  durante y con ocasión de la pertenencia al grupo.   

Estos   aspectos   preliminares   son  de  obligatoria  verificación  por parte del Magistrado con función de garantías,  porque  solamente  satisfechas  esas premisas, puede afirmarse que el postulante  accederá a los beneficios previstos en la ley.   

En  el  extremo  del  juicio  de  legalidad  material  de  la  imputación,  el  examen  del  magistrado  de garantías está  referido  sobre  los motivos fundados que permiten la inferencia razonable de la  probable    autoría    o   participación   del   procesado   en   los   hechos  imputados.   

Este examen no supone un pronunciamiento de  responsabilidad,  pero  sí  un  juicio  lógico  de probabilidad que ofrezca el  Fiscal   al   Magistrado,   con  el  fin  de  que  se  imparta  legalidad  a  la  imputación.   

6.  Significa lo anterior que el fundamento  argumentativo  de  la  imputación  debe  comprender  la relación de los hechos  delictivos  que  son materia de investigación, los motivos por los cuales se le  atribuye  provisionalmente  responsabilidad  al  postulado  a título de autor o  partícipe,  que  no  pueden ser distintos a que su ejecución y consumación se  llevó  a  cabo  para  y  dentro  de la organización armada ilegal, antes de su  desmovilización,  y  la  indicación del medio de prueba desde el cual se logra  la inferencia.    

Frente a esas imputaciones formuladas por la  Fiscalía,  el  funcionario  de  control de garantías no solo debe verificar la  pertenencia  del  postulado  a un grupo al margen de la ley, su desmovilización  conforme  a los requisitos y finalidades dispuestos en la Ley de Justicia y Paz,  y  la  comisión  de  los  delitos durante y con ocasión de su militancia, sino  también  examinar críticamente el componente argumentativo que da cuenta de la  probable responsabilidad penal del desmovilizado.”   

De  acuerdo  con estos pronunciamientos, en  los  que  la Corte viene fijando los alcances del proceso de Justicia y Paz, los  siguientes  aspectos  deben  quedar  claros  en  relación  con  la audiencia de  formulación de imputación:   

    

1. Que  la  esencia  de  la  imputación  se  agota  en  ser  acto  de  comunicación de la Fiscalía al desmovilizado.     

    

1. Que  lo  que  se comunica son unos hechos jurídicamente relevantes  atribuidos  al  desmovilizado, los cuales  surgen de la inferencia razonada  de que es autor o partícipe de tales conductas punibles.     

      

1. Que   el   alcance   semántico   de  la  expresión   “mera  comunicación”    no    implica    que    se   trate   de   una   información  abreviada.     

    

1. Que  no es la oportunidad para realizar debates jurídicos en torno  a   la   tipicidad,   ni   tampoco   para   que   el   desmovilizado  acepte  la  imputación.     

Así  las  cosas,  en  estricto sentido, la  legalidad  de  la  audiencia  no  es  que la imparta el magistrado de control de  garantías,  sino  que  debe  ser  la  característica integral del cumplimiento  cabal  de la responsabilidad de la Fiscalía y del compromiso del desmovilizado,  sin  los cuales, por más que el magistrado manifieste que imparte legalidad, la  formulación  de  la  imputación  estaría  viciada, más que de ilegalidad, de  falta  de  diligencia  y  compromiso,   o de falta de honestidad  y de  arrepentimiento   sincero,   según  el  origen  del  vicio,  con  consecuencias  trascendentales en las diversas situaciones.   

El  magistrado  de control de garantías es  testigo,  y  a  la vez garante de la legalidad, pero no funge como sacerdote que  imparte  la bendición en una actitud formulaica vacía de contenido como parece  entenderse.   

Como  se  ve,  ha explicado la Corte que el  magistrado  de  control  de  garantías  en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación    ejerce    un   juicio   de   legalidad  formal,  relacionado  con  aspectos  preliminares, de  obligatoria verificación, como son:   

    

1. Confirmar   que   el   gobierno   certificó  la  postulación  del  desmovilizado.     

    

1. Constatar  en  la  audiencia que el imputado hizo parte de un grupo  armado organizado al margen de la ley.     

    

1. Verificar  la  actitud sincera del desmovilizado,  motivada en  contribuir decisivamente a la reconciliación nacional.     

    

1. Revisar  que  los  hechos  imputados en su integridad se cometieron  durante  y  con  ocasión  de la pertenencia al grupo armado ilegal, y dentro de  los  límites  fijados  por  la  Ley 975 de 2005 para otorgar el beneficio de la  pena alternativa.     

    

1. Asegurarse  de  que  los  hechos imputados fueron perpetrados antes  del      25      de      julio      de      200517.     

Y también ha explicado esta Corporación,  como   quedó  trascrito  en  líneas  precedentes,   que  el  juicio  de legalidad material  que le  corresponde   al  magistrado  de  control  de  garantías  en  la  audiencia  de  imputación,  está  circunscrito  a  los  motivos  fundados  que  propician  la  inferencia  razonable  de la probable autoría o participación del procesado en  los  hechos  a  él  atribuídos.   Esto  es,  que  está  circunscrita  su  intervención  en  este punto, a la revisión del fundamento argumentativo de la  imputación.   

En  todo caso no es el momento de discutir  ni  permitir que los intervinientes polemicen en torno de la adecuación típica  provisionalmente  indicada  por la Fiscalía, o aspectos jurídicos distintos de  los  señalados  en  la  ley  y modulados y desarrollados por la jurisprudencia,  para  lo  cual  habrá oportunidad en momentos posteriores del proceso gobernado  por      la      Ley      975      de      200518.    

Es también la audiencia de formulación de  imputación  el  momento a partir del cual se hace oportuna la imposición de la  detención  preventiva, a solicitud de la Fiscalía,  petición y decisión  respecto  de  las  cuales  la  Corte ha indicado que deben estar suficientemente  fundamentadas,  y  que  la  inferencia  sobre  autoría y participación resulta  obligatoria19.   

Señala el inciso segundo del artículo 18  de  la llamada Ley de Justicia y Paz que en esta audiencia es además procedente  la  adopción de medidas cautelares sobre los bienes destinados a la reparación  de  las  víctimas,  frente  a  lo  cual  esta  Corte  ha interpretado que tales  decisiones   son   oportunas   aún   antes   de   que   termine   la   versión  libre20,   y  en  todo caso, sin que sea necesario que haya terminado  la       formulación       de      imputación21.   

La  exclusión  de  debate  en torno de la  adecuación  típica  de  los hechos atribuidos al desmovilizado en la audiencia  de  formulación de imputación tiene todo el sentido lógico y práctico,   en   tanto   que  hasta  ahora  se  está  anunciando  la  orientación  de  una  investigación,  a  cuyo  término  se  indicará  con  claridad  su  resultado.   

Ello porque apenas se le está anunciando al  desmovilizado  que  se  le va a empezar a investigar, que se van a verificar las  informaciones  que  ha  entregado  en  la versión libre, de suerte que discutir  ahora  por  la  precisión  de la imputación jurídica, que como se ha dicho es  eminentemente  provisional,  resulta  muy prematuro en el horizonte procesal por  despejarse.   

Este  pues  el  sentido y naturaleza de la  audiencia de formulación de imputación.   

2.   Audiencia   de   formulación   de  cargos.   

De esta audiencia se ha ocupado también la  Corte  en varias oportunidades, indicando que el competente para dirigirla es el  magistrado  de  control  de  garantías,  y  que  tiene  objetivos  diferentes y  complementarios    a    las    otras    audiencias22;     analizando   su  naturaleza      jurídica      y      finalidad23,    e   indicando  el  contenido     del     escrito    de    acusación24,    del   que   señaló:   

“Desde    esa  perspectiva, como mínimo, el escrito debe contener:   

1.  La  identificación y descripción del  grupo  armado  al margen de la ley, el grupo de autodefensa o de guerrilla, o de  la  parte  significativa  del  bloque  o  frente u otra modalidad que revista la  organización,  de  que  trata  la  ley  782 de 2002 que decidió desmovilizarse  –cuándo,   dónde-  y  contribuir    decisivamente    a    la    reconciliación   nacional25.   

2. La individualización del desmovilizado,  incluyendo  su nombre, los datos que sirven para identificarlo, su domicilio, la  fecha  en  que ingresó al grupo armado al margen de la ley, las zonas, regiones  o  localidades  donde  ejerció  la  militancia,  las funciones que desempeñó,  quiénes fueron sus superiores y quiénes sus subalternos.   

3.  Una  relación clara y sucinta de cada  uno  de  los  hechos  jurídicamente  relevantes  que se imputen directamente al  desmovilizado,  con  indicación  de  las  razones  de  la comisión delictiva y  explicación  clara  del por qué se reputan cometidos durante y con ocasión de  la   militancia   del   desmovilizado  en  el  grupo  armado  al  margen  de  la  ley26.   

4.  Una  relación  clara y sucinta de los  daños  que  la  organización  armada  al  margen de la ley colectivamente haya  causado,   circunscritos   a   los   cometidos   dentro  del  marco  temporal  y  espacial    -áreas,   zonas,   localidades   o  regiones-  en donde el desmovilizado desarrolló  su    militancia,   con   identificación   puntual   de   cada   una   de   las  víctimas.27   

5.  La  relación de los bienes y recursos  afectados  con  fines de reparación y de los entregados por la organización en  el acto de desmovilización.   

6.   La   relación  de  los  medios  de  convicción  que  permitan  inferir  razonadamente  que  cada  uno de los hechos  causados  individual  y  colectivamente, ocurrieron durante y con ocasión de la  militancia  del  desmovilizado en cuestión, con indicación de los testimonios,  peritaciones,   inspecciones   y   demás  medios  de  prueba  que  indiquen  la  materialidad   de   las   infracciones   imputadas.28   

7. La identificación y lugar de citación  del  abogado  de  confianza  o,  en  su  defecto,  del que le designe el Sistema  Nacional de Defensoría Pública.   

8. En relación con los numerales 3º y 4º  se  deberá  especificar,  con miras a la sentencia y la adecuación típica, si  se  trató  de  hechos  sistemáticos,  generalizados  o  si se trató de hechos  ocurridos   en  combate,  diferenciando  las  condiciones  de  género,  edad  y  cualificación    del    daño    sufrido    por     cada    una   de   las  víctimas.29   

Unido  a  lo anterior, es preciso recordar  que  en  el contexto de la ley de justicia y paz, conforme a lo enseñado por la  Sala30     la     acusación    es  un  acto  complejo  que comprende  el  escrito  de acusación  más  el acto oral  de  control  de  legalidad material y formal de la aceptación de cargos ante la  Sala de conocimiento de Justicia y Paz.   

De ese acto complejo es del que se predica  congruencia con la sentencia.”   

    

1. Audiencia     de     verificación     de    la    aceptación    de  cargos.     

Sobre esta audiencia,  la primera que  se  adelanta  ante  los  magistrados con funciones de conocimiento de justicia y  paz,    señaló    la    Corte    Constitucional31:   

“Para  la  Corte  reviste  particular  importancia  este  control  que  se asigna al juez de conocimiento, el cual debe  entenderse  como control material de legalidad de la imputación penal que surge  a  partir de la aceptación de los cargos. Lo anterior  implica  que  el  juez  de  conocimiento  debe  controlar  la  legalidad  de  la  aceptación  de  cargos  en  lo  relativo  a  la  calificación jurídica de los  hechos,  en  el sentido que aquella debe efectivamente corresponder a los hechos  que  obran  en  el expediente. Esta interpretación es  la  única  que se ajusta a la garantía de  efectividad de los derechos de  las  víctimas  a  la  justicia  y  a  la verdad. No podría argumentarse que el  objetivo  de  ese control es la verificación del cumplimiento de las garantías  de  libertad,  espontaneidad, voluntariedad y defensa que indiscutiblemente debe  rodear  el  acto  de  aceptación de cargos por parte del procesado.   No  es  así  por  cuanto  para  ese  específico  objetivo  el  mismo  juez  de  conocimiento  ya  ha  efectuado  una  audiencia  previa,  tal  como  lo  señala  la  propia  disposición (Inciso 3º  art.19).  Adicionalmente  este  es  un aspecto que se  encuentra   rodeado  de  las  debidas  garantías  en  cuanto  la  audiencia  de  aceptación    de    cargos    se   surte   ante   un   juez   de   control   de  garantías. De manera que el único contenido posible  atribuible  a  la  expresión  «de  hallarse  conforme  a derecho» es  el  control   material   sobre   la  calificación  jurídica  de  los  hechos…”  (Destacado por fuera del texto original).   

    

1. Incidente de reparación integral     

La  Corte  ha  señalado  de  esta  etapa  procesal    los    presupuestos   para   solicitar   la   reparación   de   los  perjuicios32, advirtiendo:   

“4.La  Corte  ha  señalado33,  a partir  de  una  interpretación  sistemática de los artículos 23, 42-2 y 54 de la Ley  975  de  2005, 12, parágrafo 2° del Decreto 4760 de 2005 y 15 del Decreto 3391  de  2005,  que  las  víctimas  de  los grupos armados ilegales tienen derecho a  demandar  ante los tribunales la indemnización y reparación integrales, previo  cumplimiento de los siguientes presupuestos:   

(i) Comprobar la real ocurrencia del daño  real,    concreto    y    específico    invocado   por   la   víctima   o   su  apoderado.   

(ii)  Demostrar  la relación causal entre  las  conductas de los miembros del grupo armado ilegal, realizadas durante y con  ocasión   de   su   pertenencia   al   mismo   (bloque  o  frente),  y  los  perjuicios  sufridos por quien  aduce la condición de víctima.   

(iii)  Acreditar  que el referido grupo se  sometió  a  la  preceptiva  de  la  Ley  975  de  2005,  esto  es, que tiene la  condición  de  desmovilizado  y,  en  razón  de  ello,  a  sus  integrantes se  les     ha     postulado     por    el    Gobierno  Nacional.   

(iv)  Citar  la  declaración  judicial de  responsabilidad  penal  de  los  miembros  del  grupo armado al margen de la ley  (sentencia  condenatoria  o  audiencia  en  la que se declare la legalidad de la  aceptación  de  cargos), sin que sea necesario que la víctima identifique a un  individuo            en           especial34.   

(v)  Oportunidad  procesal  definida en el  artículo  23  de  la  Ley 975 de 2005, esto es, que se proponga “En  la  misma  audiencia en la que la Sala del Tribunal Superior de  Distrito  judicial  correspondiente  declare  la  legalidad de la aceptación de  cargos”.   

(vi)   Cuando   no   se   haya   logrado  individualizar  al  sujeto  activo  que  realizó  la  conducta  generadora  del  perjuicio  irrogado  a  la  víctima, pero se haya demostrado el daño y su nexo  causal  con  las  actividades del grupo armado ilegal beneficiario de la Ley 975  de  2005,  el  pago  de  la  indemnización  se realizará con cargo al Fondo de  Reparación.   

Finalmente,  agotadas las antedichas fases  procesales    corresponde    la   elaboración   de   la   sentencia35   la  que,  en  acatamiento del principio de congruencia, debe redactarse a partir del  escrito  de  acusación,  sin  perder de vista que constituye el espacio para la  construcción   de   la   memoria   histórica   que   espera  la  comunidad  en  general.   

En conclusión, y  en  relación  con  el recurso de apelación, la Corte se abstiene de imprimirle  el  trámite  correspondiente  por  resultar  improcedente como se indicó en la  motivación de esta providencia.   

En  mérito de lo expuesto, la   Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

RESUELVE:  

ABSTENERSE  de  tramitar  el  recurso de apelación interpuesto contra la decisión adoptada por  un  magistrado  con  funciones de control de garantías de la Sala de Justicia y  Paz  del  Tribunal  Superior de Medellín, de inhibirse de pronunciarse sobre la  imputación  parcial  hecha  por  la  Fiscalía  contra  el señor Fredy Rendón  Herrera, de acuerdo con lo expuesto en la parte motiva.   

En  consecuencia ordenar la devolución del  proceso al Tribunal de origen.      

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO            MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS        

Permiso  

         

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE           LUIS          QUINTERO  MILANÉS              

YESID   RAMÍREZ     BASTIDAS                                                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Desarrollados  entre otros, en autos 27 de agosto de 2007 en el radicado 28040 y  de 22 de abril de 2008 radicado 29559.   

2 Como  se  afirma  en  auto  de   segunda  instancia   de 22 de abril de 2008  radicado 29559.   

3 Todo  lo  cual  está  detalladamente  explicado  en los autos de 23 y 27 de agosto de  2007, dentro de los radicados 27873 y 28040 respectivamente.   

4 Como  se  indicó  en  auto  de  25  de  septiembre  de  2007  en  el  radicado 28250.   

5  De  acuerdo  con  autos  de  23  de  julio de 2008 y  de 12 de febrero de 2009,  proferidos dentro de los radicados 30120 y 30998.   

6  Auto    de     23   de   julio   de  2008,  dentro  del  radicado  30120.   

7 Auto  30120 ibídem.   

8 Auto  de 2 de octubre de 2007, dentro del radicado  27484.   

9 Auto  30120 ibídem.   

10 Auto  de 12 de febrero de 2009 en el radicado 30998.   

11 En  auto  de   23  de agosto de 2007, dentro del proceso con el radicado 28040,  ratificado 29560   

12  Auto de 28 de julio de 2008 dentro del radicado 29992.   

13  Autos  de  julio 23 de 2008 radicado 30120, febrero 9 de 2009 radicado 30955, 18  de  Febrero de 2009 radicado 30775, abril 16 de 2009 radicado 3115, entre otros.   

14  Cfr. Decisión de fecha agosto 23 de 2007, rad, 28040.   

15  Artículo 18 de la ley 975 de 2006   

16 Cfr  Auto del 8 de junio de 2007, segunda instancia 27.484.   

17 En  cumplimiento  de  lo  dispuesto  por el artículo 72 de la Ley 975 de 2005, y lo  señalado  por  esta  Corporación  en  auto de 24 de febrero de 2009 dentro del  radicado 30999.      

18 La  Corte   Constitucional   en   sentencia  C-370  de  2006  en  la  consideración  6.2.3.2.2.9,  refiriéndose a la audiencia de verificación de la aceptación de  cargos  señaló:  “ Lo anterior implica que el juez  de  conocimiento  debe  controlar la legalidad de la aceptación de cargos en lo  relativo  a  la calificación jurídica de los hechos,  en  el  sentido  que  aquella  debe  efectivamente corresponder a los hechos que  obran  en  el  expediente.” Destacado por fuera del  texto original.   

19  Auto de febrero 9 de 2009  dentro del radicado 30942.   

20  Auto de 8 de septiembre de 2008  dentro del radicado 30360.   

21  Auto  de  3  de  octubre de 2008 adoptado dentro del proceso identificado con el  radicado 30442.   

22  Auto  de  marzo 31 de 2009 radicado 31491,  de 13 de abril de 2009 radicado  31527,   de  mayo  20 de 2009  radicado 31495, y de 21 de mayo de 2009  radicado 31620.   

23  Auto de 8 de junio de 2007 dentro del radicado 27484.   

24  Auto de 28 de mayo de 2008  dentro del radicado 29560.   

25  Artículo  1º,  inciso  2º   y artículo 2º  inciso 1º  de la  ley 975 de 2005.   

26  “Artículo  2º:  Ámbito  de la ley, interpretación y aplicación normativa.  La  presente  ley  regula  lo  concerniente  a la investigación, procesamiento,  sanción  y beneficios judiciales de las personas vinculadas a grupos armados al  margen  de  la  ley,  como  autores o partícipes de hechos delictivos cometidos  durante  y  con  ocasión  de la pertenencia a esos grupos que hubieren decidido  desmovilizarse    y    contribuir    decisivamente    a    la    reconciliación  nacional.”   

27El  artículo  15  de la ley 975 de 2005 ordena a la Fiscalía investigar los daños  que   individual   o   colectivamente   haya   causado  la  organización.    

De  conformidad  con  el  inciso  3º  del  artículo  5º  de  la  ley  en  cita, la condición de víctima se adquiere con  independencia  de  que  se  procese  o  condene  al autor de la conducta punible  –autor material-; lo que  se  debe  establecer, ante la imposibilidad de identificar al autor material del  comportamiento  delictivo,  de conformidad con el artículo 42 ibídem es que el  daño  sufrido  fue  cometido  por  el  grupo  armado  ilegal beneficiario de la  ley.   

28teniendo  en cuenta los umbrales de demostración probatoria de los  procesos  de   justicia  transicional   y  que  los hechos a comprobar  acontecieron  regularmente  antes  de la entrada en rigor de la ley 906 de 2004,  el  valor de la prueba de referencia, compilada y aducida en procesos gobernados  por la ley 600 de 2000, deberá ser valorada y estimada.   

29 Se  trata  de  una  exigencia que se corresponde con los estándares internacionales  en  materia de derechos humanos contenida en los principios de Joinet en materia  de  reparación a víctimas de violaciones graves de derechos humanos y derechos  internacional humanitario.   

30  Auto de junio de 2008   

31  Corte   Constitucional,   sentencia  C-370  de  2006,  aspecto  6.2.3.2.2.9  del  fallo.    

32 En  auto  de  11  de  diciembre  de  2007  radicado 28769, ratificado por decisiones  de   29  de  abril  de 2008 radicado 29240 y de 23 de mayo de 2008 radicado  29642.   

33  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, auto de segunda instancia,  11 de diciembre de 2007, radicación 28769.   

34  También  están  llamados  a indemnizar en virtud del principio de solidaridad,  quienes  hayan  sido  judicialmente declarados como miembros del bloque o frente  al  que  se  impute causalmente la conducta generadora del perjuicio, así ésta  haya  sido  realizada  por  otros  individuos pertenecientes a tal facción y no  haya sido posible su individualización.   

35  Cuyo   contenido   está   indicado  en  el  artículo  24  de  la  Ley  975  de  2005.     

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