31671(22-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31671  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 223  

Bogotá,  D.  C., veintidós (22) de julio de  dos mil nueve (2009).   

V I S T O S  

La Corte se pronuncia sobre los requisitos de  admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por  la apoderada del  condenado    MIGUEL   ANTONIO   MUÑOZ   contra  la  decisión proferida el 10 de diciembre de 2008, mediante  la  cual  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de    Buga    confirmó    el   fallo   de   primer   grado   que   –de  manera anticipada- lo condenó a la  pena   principal   de   210    meses  de  prisión  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por igual  término,  como  autor  de  los  delitos  de  homicidio agravado y fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o municiones (artículos 103, 104-7, 365 del  Código Penal).   

H E C H O S  

Fueron sintetizados por el mencionado Tribunal  de la siguiente manera:   

“Los hechos de la  presente  actuación  tuvieron  ocurrencia  el  pasado  28  de  marzo de 2008 en  Buenaventura,  valle,  cuando  en  la  residencia  del señor Yeins Ballesteros,  ubicada  en  el  barrio  Rafael  Uribe  Uribe,  poste 7, irrumpieron dos sujetos  quienes  portando  un  arma de fuego dispararon en la cabeza del referido menor,  cuando  éste  se  encontraba  sentado  en el marco de la puerta de entrada a la  cocina,  dando  la  espalda  a  los  agresores  ocasionándole  heridas  que  le  produjeron       la       muerte      de      manera      inmediata.”   

“Al interior de la  vivienda  se  encontraban  al  momento  del  homicidio  Harold  Ney  y Luz Nelly  Ballesteros,  hermanos  de  la  víctima,  junto  a  la  joven  Jessica Márquez  Morales,  quienes  describieron  de  forma detallada a los agresores, para luego  los   dos   hermanos   identificar   a  uno  de  ellos  mediante  reconocimiento  fotográfico,  sujeto  que  acorde  a  los  registros  de  la  policía judicial  respondía  al  nombre  de  MIGUEL  ANTONIO  MUÑOZ,  por  tanto se solicitó su  captura  ante el Juez 2º Penal Municipal con funciones de control de garantías  de    Buenaventura,    misma    que,   siendo   ordenada,   arrojó   resultados  positivos.”   

“Miguel  Antonio  Muñoz   al  ser  capturado  se  identificó  con  cédula  de  ciudadanía  No.  1.111.766.495   de   Buenaventura   y   manifestó   haber   nacido  el  1º  de  diciembre   de  1988  (fl.  19),  por  lo cual fue llevado ante el Juez 3º  Penal  Municipal  con  funciones  de  control de garantías de Buenaventura ante  quien  se  legalizó  la  captura,  se  formuló  imputación  por  el delito de  homicidio  agravado, en concurso con el delito de fabricación, tráfico o porte  de   armas   de  fuego  municiones,  y  se  solicitó  medida  de  aseguramiento  consistente  en detención preventiva en establecimiento carcelario.”   

“En el acto de la  imputación,    el    proceso    aceptó    los   cargos   formulados   por   la  Fiscalía”   

LA      DEMANDA      DE   REVISIÓN   

Con  fundamento  en  la  causal  de revisión  prevista  en el artículo 192, numeral 3°, de la Ley 906 de 2004, la accionante  solicita     a     la    Sala    declarar     la    nulidad    –por falta de competencia- de los fallos  de  instancia,  y  enviar  la actuación procesal a la jurisdicción especial de  menores  y adolescentes.    

En  apoyo  a  su  petición,  la  demandante  sostiene    que    el    procesado   Miguel   Antonio  Muñoz   fue  condenado  en  primera  instancia  como  imputable,  en  razón  a  su  presunta  mayoría de edad.  Agrega que, con  posterioridad  a dicha decisión, supo que aquél tenía 17 años cumplidos a la  fecha  de los hechos, “y que la cédula que portaba y  con  la  cual  se  identificó, fue solicitada ante la Registraduría del Estado  Civil  de  Buenaventura,  mediante  enmendadura  que  se  le hiciese a una copia  auténtica  de  su  registro de nacimiento, acaecido el día 1º de diciembre de  1998  […]  alterando  los  dos últimos números del mismo registro, es decir,  que  para  sacarle  cédula de ciudadanía le colocaron como fecha de nacimiento  primero  de  diciembre  de 1988, para así engañar al registrador con que éste  (el  condenado)  tenía  la  mayoría  de  edad,  para  adquirir  el  estatus de  ciudadano colombiano”.   

Aduce  que,  con  el  mismo fundamento,   pidió  al  Tribunal Superior de Buga la nulidad del fallo de primer grado, pero  los  magistrados  de dicha Corporación “no acogieron  mis  argumentos  y  las  pruebas  nuevas  presentadas  en  la  audiencia  de  la  sustentación  del  recurso  de  apelación,  por  no  haber sido presentadas ni  debatidas  en  el  juicio  ante  el  juez de conocimiento, según el criterio de  ellos,  ese  registro  podría  ser  falso  y  mi prohijado se identificó   dentro  del  inicio  de  este  proceso  con el número de cédula 1.111.766.595,  confirmando    así    la    sentencia    de    primera   instancia.”   

Por  último,  la  demandante  señala que de  haber  sabido  la  minoría  de  edad  del  hoy  condenado  no lo hubiese dejado  condenar  como  imputable  y  habría demostrado que la obtención de la cédula  que  portaba  fue el producto de una alteración de su fecha real de nacimiento,  lo   cual   indujo   a   la  Registraduría  a  expedir  la  cédula  de  manera  fraudulenta.   

Como prueba de la causal de revisión aducida,  la  demandante incorpora, además de los fallos de instancia y una constancia de  su  ejecutoria,   una  copia  del  registro  civil  de nacimiento de Miguel  Antonio Muñoz.   

La  accionante pide a la Sala que requiera al  Registrador  Nacional del Estado Civil para que allegue el documento que sirvió  para  elaborar  la  cédula  de  ciudadanía No. 1.111.766.465, como también al  Notario  1º  de  Buenaventura  a  fin  de  que  aporte certificado del registro  correspondiente  a  Miguel  Antonio  Muñoz.   Así  mismo, que disponga la  cancelación del documento de identificación reseñado.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

1.  La Corte es competente para conocer de la  acción  propuesta,  de  acuerdo con lo dispuesto en el artículo 32-2 de la Ley  906  de  2004  por hallarse dirigida contra una sentencia ejecutoriada proferida  en segunda instancia por un Tribunal Superior de Distrito.   

2. Como la Sala lo tiene dicho, la acción de  revisión  es un medio para conseguir la realización de la justicia material, y  a  la  vez  un  mecanismo excepcional contra la inmutabilidad de la cosa juzgada  por  razón  de la ocurrencia de hechos y conductas contrarias a derecho que una  vez  configuradas,  desvirtúan  la  oponibilidad  de la sentencia en firme y la  seguridad  jurídica  que  le  sirve  de fundamento. Dentro de este contexto, la  razón  de  ser  del  instituto  es  la  de  subsanar los defectos materiales de  aquellas  providencias  que  ponen fin al proceso penal tanto en la instrucción  como  en  el  juicio,  proferidas  en contravía de una recta administración de  justicia,  atendiendo  al  interés  general  de la verdad y de la justicia como  forma  de  garantizar  una  convivencia  pacífica  y  un  orden  justo  para el  conglomerado social.   

Por lo mismo, no es un mecanismo para revisar  la  legalidad  de  la sentencia como sucede con el recurso de casación, sino la  justicia  en su dimensión positiva, para evitar que se condene a inocentes o se  absuelva a los responsables.   

Dadas  sus especiales características, que  como  se  dijo  se dirigen a derruir la cosa juzgada, su ejercicio no sólo debe  someterse  a  las taxativas causales que para su prosperidad indica el artículo  192  del  Código  de Procedimiento Penal de 2004, sino que además requiere del  aporte  de medios de prueba serios, procedentes, idóneos y con suficiente grado  de  credibilidad y trascendencia para conducir a la rectificación del error que  se  enrostra  a la providencia demandada, superando en ella la injusticia que el  actor le adjudica.   

Así,  frente  a  la causal de revisión que  invoca  el accionante, la tercera del artículo 192 de la Ley 906 de 2004, tiene  dicho  la Sala que corresponde al actor demostrar no sólo el surgimiento de los  hechos  nuevos  o  pruebas  de  similar  naturaleza,  que apunten a acreditar la  inocencia  del  condenado o su inimputabilidad, sino, lo más importante, que el  fallador  no  tuvo  oportunidad  de pronunciarse sobre ellos y que de haber sido  conocidos  o  haber  ingresado  oportunamente  al  expediente,  la solución del  asunto    hubiera    sido    sustancialmente    distinta    y   opuesta   a   la  adoptada.   

3.  En este caso, la demanda se  edifica  sobre  la  causal  tercera de revisión descrita en el  artículo  192  de  la  Ley  906 de 2004.  Así, la accionante sostiene que  sobrevino   prueba  nueva  posterior  a  la  sentencia  de  condena  de  primera  instancia,  constituida,  en  esencia,  por  el registro civil de nacimiento del  condenado    Miguel    Antonio   Muñoz,  en  el  cual  consta  que era menor de edad para la época de la  ocurrencia  de  los  hechos, así como por la alteración de dicho documento, lo  cual  le  permitió  a  aquel  obtener  de  manera  fraudulenta  la  cédula  de  ciudadanía que lo acreditaba como mayor de edad.   

La  Corporación  encuentra que la demanda de  revisión  no  está  llamada  a  ser  admitida,  toda  vez  que ostenta errores  trascendentes  desde  su  postulación  y,  además,  transcurre  a  través  de  razonamientos inidóneos para demostrar la causal invocada.   

4.  En primer lugar, la Corporación advierte  que   la  accionante  equivoca  la  causal  seleccionada,  pues  funda  su  argumento en que la existencia del  registro  civil  de  nacimiento  del  condenado  Miguel  Antonio           Muñoz          –documento, en su sentir, no conocido al  momento  de  emitirse  la  sentencia  de  primer  grado-  permite inferir que el  procesado  era  menor  de edad y, por lo mismo, inimputable para la época de la  comisión de los hechos.   

Lo  anterior  deja  ver  que  en  la base del  razonamiento,  a  través del cual se busca la revisión del fallo condenatorio,  existe  un  cuestionamiento que toca con la falsedad de  la  prueba a partir de la cual se demostró la edad del  hoy  condenado  y, de allí, un presupuesto esencial para el proferimiento de la  decisión  condenatoria,  como  lo  fue  la condición de imputable del entonces  procesado.    

Lo  anterior significa que el razonamiento de  la  accionante  se  dirige  en realidad a señalar que el fallo proferido por la  justicia   ordinaria   se   fundó   en   una   prueba  falsa,  la cual fue determinante para que Miguel  Antonio Muñoz fuese condenado como  imputable, por razón de su mayoría de edad.   

El  reparo  así  planteado  permite afirmar,  entonces,    que   es   equivocada   la   causal   de  revisión  seleccionada  por  la  accionante, dado que  aquella  a  través  de  la  cual debió enfocar el pedimento de revisión de la  sentencia  era  la  6ª  del  artículo  192  de  la Ley 906 de 2004, la cual se  configura  cuando  se demuestre que el fallo se fundamentó, en todo o en parte,  en  prueba falsa fundante para  sus  conclusiones.  Dicha prueba falsa, para el caso que ocupa la atención  de   la   Sala,   no   era   otra   que   el   documento   oficial  –cédula de ciudadanía y registro civil  de  nacimiento-  que  demostró  la  mayoría  de  edad  del entonces procesado.   

La causal de revisión seleccionada de manera  desatinada    por   la   accionante   –la  3ª  del  artículo  192  de la Ley 906 de 2004- supone, como se  extrae  de  su  contenido  literal,  la existencia de un hecho nuevo o prueba no  conocida  al tiempo de los debates; y dentro de la diversidad de hechos nuevos o  pruebas   no   conocidas   bien  puede  incluirse  la  falsedad  de  una  prueba  determinante para el contenido de la sentencia.    

No  obstante  lo anterior, en tales casos, el  supuesto  de  hecho  que así se presenta se sale de las exigencias de la causal  3ª  de  revisión  para  entrar  en  las de la causal 6ª, la cual contempla de  manera  más exacta este preciso motivo que podría dar lugar a la revisión del  fallo.    

La  aludida equivocación en la selección de  la  causal  de  revisión  no le está dado a la Corte subsanarla por razón del  principio  de  limitación, lo  cual   naturalmente   da   al  traste  con  la  pretensión  de  la  demandante.   

5.  Con  todo,  y  aún  cuando  la Corte, en  indebido  auxilio  a  los argumentos de la demanda, entendiese que la accionante  invoca  la  causal  de revisión descrita en el numeral 6º del artículo 192 de  la  Ley  906  de  2004, de todos modos sus presupuestos no se cumplen, dado que,  cuando  se acude a esa precisa causal, al demandante le corresponde traer a esta  sede  extraordinaria  la  prueba  de  la  falsedad invocada, más exactamente la  decisión  judicial  ejecutoriada, tal como lo ha precisado la jurisprudencia de  la Sala, en los siguientes términos:   

“Con relación a  la  causal invocada, numeral 5° del artículo 220 ibídem (similar en esencia a  la  prevista  en  el  artículo  192-6 de la Ley 906 de 2004, aclara la Corte en  este  oportunidad),  para  que la demanda pueda ser admitida, el postulante debe  presentar  un  discurso jurídico coherente, tendiente a demostrar, con apoyo en  los  anexos pertinentes, que el fallo cuya abolición se pretende se fundamentó  en  prueba  falsa,  lo  cual  se  logra,  ineludiblemente,  acompañando  con el  correspondiente  libelo  copia  auténtica  de  la  sentencia  en firme donde se  hubiere  declarado  tal circunstancia, valga decir, que la prueba que sirvió de  soporte  para  la condena pertinente era falsa, de manera que se genere un grado  significativo  de persuasión en el sentido de que si se prescinde de esa prueba  declarada   jurídicamente   falsa,   la  condena  no  subsistiría.”1   

En   el  mismo  sentido,  respecto  de  los  presupuestos  que  satisfacen  el  motivo de nulidad de que trata el numeral 6º  del artículo 192 de Ley 906 de 2004, precisó:   

“Para  que  la  acción  de  revisión  tenga prosperidad cuando se invoca la causal contemplada  en  el  artículo  220, numeral 5 de la Ley 600 del año 2000 que se corresponde  con  la  prevista en el artículo 192, numeral 6 de la Ley 906 de 2004,  el  postulante  debe   acreditar  que la sentencia objeto de cuestionamiento se  fundó  en  prueba  falsa  y  que  esa  condición  haya  sido  declarada en una  providencia  definitiva  debidamente  ejecutoriada.”   

“Al  respecto la  jurisprudencia de esta Sala ha dicho que:   

                “(…)  la causal 6ª de la Ley 906 de 2004 equivale  a  la prevista en el numeral 5º de la Ley 600 de 2000. Si bien el legislador de  2004  no  consignó que para demostrar la falsedad de la prueba es necesaria una  decisión  judicial  que  así  lo  declare,  es  evidente  que sólo así puede  acreditarse  su  falta  de  autenticidad,  en  cuanto  de  lo que se trata en la  acción  de  revisión  es  de  remover  la  cosa  juzgada  que  pesa  sobre una  sentencia.”   

                “(…) aunque el requisito  de  aportar  la sentencia ejecutoriada no fue expresamente contemplado en la Ley  906  de  2004, como sí ocurría en anteriores codificaciones, ello no significa  que       actualmente      no      deba      adjuntarse      porque:”   

“La  propia redacción del numeral 6º del  artículo  192  del  estatuto procesal penal de 2004 lleva a esa conclusión. En  efecto,   la   norma  establece:  “Cuando  se  demuestre…que  el  fallo…se  fundamentó,  en  todo  o en parte, en prueba falsa…”. Resulta claro que tal  situación  sólo  ocurrirá  en  el  momento en que hay una decisión en firme,  pues  mientras  tanto  no puede afirmarse que se ha demostrado la falsedad de la  prueba  (auto  de  23  de septiembre de 2007, radicación No. 28119)”.     

“Es  inadmisible  que  la  presunta  falsedad  de  una prueba radique tan sólo en la apreciación  particular  del  actor,  sin que ello tenga un soporte judicial contundente. Por  consiguiente,  para  la  configuración  de  la causal sexta es imperioso que se  acredite  que la sentencia objeto de cuestionamiento se fundó en prueba falsa y  que  esa  falsedad  haya  sido declarada en una decisión definitiva debidamente  ejecutoriada  (sentencia del 6 de marzo de 2008, radicado No. 26103)”2   

Los  anteriores  presupuestos,  de  cara  al  desarrollo  del  razonamiento  que  ofrece  la  accionante, dejan ver que lo que  ésta  pretende es que en el trámite de la acción de revisión se demuestre la  falsedad        pregonada        –suplantando  así  la  función de la autoridad judicial competente-  y,  en  consecuencia, se disponga la invalidez del fallo condenatorio, al tiempo  que  se  solicite  a  la  autoridad administrativa la cancelación de la cédula  1.111.766.465 con la cual se identifica el hoy condenado.    

En  otras  palabras, la falsedad de la prueba  determinante  para la emisión del fallo condenatorio no encuentra demostración  más  que  en  el enunciado de la accionante y es así como ésta busca que, sin  otro  requisito,  su  afirmación  se  tenga  como  la prueba de un hecho nuevo.   

Así  las cosas, como ya lo expresó la Sala,  aún  cuando  el pedimento de revisión se hubiese fundado en la causal prevista  en  el  numeral  6  del  artículo  192  de la Ley 906 de 2004, en todo caso los  requisitos de admisibilidad no se reúnen.   

6.  Por  otra parte -a riesgo de desafiar los  límites  que  le impone el principio de limitación-, esta Corporación observa  que  aún  cuando los hechos que sirven a la accionante para elevar su petición  correspondiesen  a  la  causal  de  revisión  prevista  en  el  numeral 3º del  artículo  192  de  la Ley 906 de 2004, de todos modos sus exigencias tampoco se  satisfacen,  pues  el  hecho  que  aquella trae a esta sede extraordinaria no es  nuevo,  en  la  medida  que  sobre él existió un pronunciamiento por parte del  ad-quem.   

La Sala encuentra que el Tribunal, si bien es  cierto  aclaró  que  el  supuesto  hecho  nuevo no podía tenerse en cuenta por  cuanto  no  fue  introducido  durante  el  juicio oral, también lo es que, aún  así,  entró  en  su apreciación, a través de las siguientes consideraciones:   

“… no se cuenta  con  elemento  material  de  prueba  que  permita  inferir con certeza que se ha  procesado  como  adulto a un menor de edad, máxime cuando es el mismo procesado  quien  desde las diligencias preliminares (registro minuto 33:55) se identificó  con  la  cédula de ciudadanía No. 1.111.766.495 de Buenaventura, es decir que,  contrario  a  lo  dicho  por  la  defensora  el  mismo  implicado manifestó que  contaba   con  la  cédula de ciudadanía, es decir, que era mayor de edad,  informando  incluso  a los policías que realizaron su captura que había nacido  el   1º  de  diciembre  de  1988,  y  que  contaba  con  19  años.”   

“…  lo  que se  advera  por  la  togada  es  una  posible,  que  no  probada  manipulación  de  un documento, pero no existe  certeza  alguna  para  determinar si la manipulación giró sobre el registro de  nacimiento  respecto  de  la  mayoría  o  bien  sobre la minoría de edad ahora  alegada.”   

“Bien  podría  suceder  que  el  documento  que a estas alturas se pretende introducir, tampoco  corresponde  a  la realidad y con él se pretenda hacer ver al procesado como un  menor  de  edad,  pese  al mismo dicho del justiciable cuando dijo contar con 19  años   de   edad   e   identificarse   con   la   cédula  de  ciudadanía  No.  1.111.766.495.”   

“… se advierte  inverosímil  que el mismo afectado con la situación desconozca su edad y fecha  de  nacimiento  y  máxime  que la alteración no haya sido advertida ni aún al  momento  de la expedición de la cédula de ciudadanía que le fuera expedida al  procesado    por    la    Registraduría    encargada   de   hacerlo”.   

“Por  no existir  ningún  elemento  material  probatorio  que  permita inferir con certeza que el  procesado  es  persona  menor de edad, la Sala desestimará la pretensión de la  togada  tendiente  a  que se nulite la actuación adelantada en contra de Miguel  Antonio Muñoz.”   

De  lo anterior se desprende a las claras que  el  fallador  de  instancia  ponderó  la  prueba  (la  misma  que  a  esta sede  extraordinaria  trae la accionante como hecho no conocido al momento del fallo),  pero   le   negó  toda  credibilidad,  y  en  su  lugar  se  la  otorgó  a  la  identificación  que  de  sí mismo ofreciera el hoy condenado con fundamento en  su  propia cédula de ciudadanía (identidad que aún ahora insiste en mantener,  al   otorgar   poder   para  la  presentación  de  la  demanda  de  revisión).   

El  juzgador,  se  cuestionó entonces por la  duda  que  surgiría al tratar de dilucidar si la falsedad documental se produjo  para  demostrar  la  mayoría  o  la  minoría  de edad, pero la resolvió en el  sentido  ya  precisado,  es  decir,  a partir de las propias manifestaciones del  condenado    Miguel   Antonio   Muñoz   relativas  a  su  mayoría  de  edad, apreciación cuya legalidad no  puede   ser   cuestionada   en   sede  de  revisión,  como  si  de  un  recurso  extraordinario de casación se tratara.   

Se  sigue  de  lo  anterior  que  en realidad  aquello  que  la accionante califica de hecho nuevo en realidad no lo es, puesto  que  el  sentenciador tuvo oportunidad y en efecto se pronunció sobre él, aún  cuando  lo  hizo de manera adversa a los intereses del entonces procesado.   Por  lo  tanto, la revisión que se solicita en este caso no es otra cosa que un  cuestionamiento   a  la  apreciación  probatoria  del  juzgador  de  instancia,  inidóneo  por  sí mismo para demostrar el contenido de injusticia material del  fallo.   

7.        En        conclusión, el argumento de la accionante  no  demuestra los presupuestos de la causal invocada, como tampoco satisface los  requisitos  de  aquella  a  través  de  la cual debió orientar el argumento de  revisión,     motivos     más     que     suficientes     para    inadmitir la demanda, tal como lo señaló  la Corporación desde el inicio.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  de  revisión  presentada  por  la apoderada judicial del condenado Miguel Antonio Muñoz.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                          SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Permiso  

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                        JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 22 de octubre de 2008 ,  radicación No. 30445   

2 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 2 de diciembre de 2008,  radicación No. 29594     

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