31542(09-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31542  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 349.  

Bogotá, D. C., nueve (9) de noviembre de dos  mil nueve (2009).   

VISTOS  

Examina  la  Sala  las  bases  lógicas y de  adecuada  sustentación de la demanda de casación presentada por el defensor de  JORGE    ALFONSO    PRIETO    RODRÍGUEZ  contra  la  sentencia del 21 de abril de 2008, mediante la cual el  Tribunal  Superior  de  Popayán,  al  revisar  por  vía de apelación el fallo  proferido  el  29  de  noviembre  de  2006  por el Juzgado Penal del Circuito de  Puerto   Tejada   (Cauca),  condenó  al  procesado  en  mención  a  las  penas  principales  de 63 meses de prisión y multa equivalente a 600 salarios mínimos  legales  mensuales,  así  como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por igual término al señalado  para  la  pena  privativa  de  la  libertad,  como autor del delito de tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  en  la  modalidad  de transportar.   

HECHOS  

          Se  resumieron  en la sentencia de segunda instancia de la siguiente  forma:   

          “…  el 15 de julio de 2006, aproximadamente a las once y treinta  de  la  noche,  en  el  cruce  de  la  vía Panamericana con la vereda Tulipán,  corregimiento  El  Ortigal, municipio de Miranda, Cauca, miembros de la Policía  Nacional  inspeccionaron  el  automotor  tipo  camión,  de  placas  SUJ-869, de  servicio  público,  conducido  por  el  señor JORGE ALFONSO PRIETO RODRÍGUEZ,  encontrando  en su interior, debidamente mimetizados varios paquetes conteniendo  una  sustancia  que  luego  se  establecería  corresponde  a  cannabis sativa o  marihuana, con un peso neto de 933.940 gramos”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  La  investigación  la  inició el 17 de  julio  de 2006 la Fiscalía Seccional de Corinto, cuyo titular vinculó mediante  indagatoria  tanto  a  JORGE ALFONSO PRIETO RODRÍGUEZ  como a Jeisson Alfonso Prieto  Rey,  quien  se desplazaba también en el automotor en  mención.  El  25 de los mismos mes y año el fiscal les resolvió la situación  jurídica,  imponiéndoles  medida de aseguramiento de detención preventiva por  el delito previsto en el artículo 376 del Código Penal.   

2.  A  solicitud  del procesado PRIETO  RODRÍGUEZ,  el  23  de octubre de  2006  se  llevó  a  cabo  diligencia  con  miras  al proferimiento de sentencia  anticipada,  en  cuyo desarrollo la fiscalía formuló cargos por el ilícito de  tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes,  en  la  modalidad  de  transportar, que el procesado aceptó sin reserva alguna.   

3.  Perfeccionada  el acta de formulación y  aceptación   de  cargos,  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Puerto  Tejada  profirió,  el  29  de  noviembre  de  2006,  la sentencia anticipada requerida,  condenando   a   JORGE   ALFONSO   PRIETO  RODRÍGUEZ  a  las  penas  principales  de  70 meses de prisión y  666.7  salarios  mínimos  legales  mensuales. En la misma decisión le negó el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena y la  sustitución de la pena intramural por prisión domiciliaria.   

4.  Contra  el  fallo del juzgado la defensa  interpuso  el  recurso  de  apelación,  circunscribiendo  la  inconformidad  al  aspecto  relacionado  con  la  dosificación  punitiva  y  a  la negación de la  prisión  domiciliaria.  El  Tribunal,  en la sentencia del 21 de abril de 2008,  modificó  las  sanciones  para  fijarlas en 63 meses de prisión y 600 salarios  mínimos  legales  mensuales,  pero  confirmó  la  no  sustitución  de la pena  privativa de la libertad por prisión domiciliaria.   

5. Por lo anterior, el mismo sujeto procesal  acudió  al  recurso  extraordinario  de  casación, cuya demanda pasa la Sala a  examinar  desde  el  punto  de  vista de sus presupuestos lógicos y de adecuada  fundamentación.   

LA  DEMANDA   

          La  defensa  impugna  la  sentencia  del Tribunal por considerar que  incurrió  en  violación “al numeral 1 del artículo  180  del  nuevo  adjetivo  penal”  cuando  negó  al  procesado la prisión domiciliaria.   

          Para  fundamentar  el  cuestionamiento,  inicialmente  señala que a  favor     del     acusado     concurren     las    siguientes    “circunstancias   de   menor   punibilidad   o   atenuación   a   la  pena”.   

          “1.    El    procesado   no   presento  (sic)  antecedentes  penales  (atenuante)  antes  de  la  presente  infracción  en  consecuencia  no  es y no  representa un peligro para la comunidad…   

          2.  El  procesado acepto (sic) los   cargos  y  esto  (sic)  le  dio  una  rebaja  del  30%  de  la pena la cual por principio de  favorabilidad  y  debido  al  allanamiento de los cargos en la primera audiencia  preliminar  o  audiencia de legalización de la captura, debe ser derechoso a la  rebaja   de   la   pena   en   un   50%   al   momento   de   la   dosificación  punitiva…   

          3.  La calidad de padre cabeza de familia como lo reza la ley 750 de  2002,  aun vigente y mas en el tema especifico de la cabeza de familia y no como  detención  domiciliaria  como  lo determina la ley 906 de 2004 y la ley 1142 de  2007  sino  como  detención  domiciliaria  y específicamente en el concepto de  cabeza  de  familia…”  (sic,  para  todo  el texto  transcrito).   

          En   relación  con  la  condición  de  padre  cabeza  de  familia,  previamente  señaló  que  el inculpado es padre de tres hijos, quienes cuentan  con  24, 22 y 16 años, todos estudiantes, y dependen económicamente de aquél,  en cuanto se encuentra separado de la madre de los muchachos.   

          Luego,  tras  efectuar  algunas consideraciones acerca del principio  de  favorabilidad en relación con las Leyes 600 de 2000 y 906 de 2004, sostiene  que  en  este caso resulta aplicable la figura de la prisión domiciliaria en la  modalidad  de  cabeza  de  familia  regulada  en  la  Ley 750 de 2002, porque el  procesado cumple los requisitos allí exigidos.   

          En  ese  orden  y  expresando  que  el  procesado  se  hace también  acreedor  a  la  rebaja del 50% determinada en el artículo 315 de la Ley 906 de  2004,  solicita  se case la sentencia impugnada, “por  la  falta  de  aplicación  o interpretación errónea de la norma del bloque de  constitucionalidad”.   

SUJETO   PROCESAL  NO  RECURRENTE   

          Durante  el  término  de  traslado  a  los  sujetos  procesales  no  recurrentes,  el  Procurador  Judicial  delegado  para  intervenir  en este caso  solicitó  inadmitir la demanda, por considerar que no cumple los requerimientos  de  la  técnica  casacional,  ni  observarse  en  la  actuación  violación de  garantías  fundamentales  que  justifique  admitir  oficiosamente el libelo, en  cuanto  los  aspectos  debatidos  por  el  actor  pueden ser propuestos ante los  jueces de ejecución de penas.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

          De  conformidad  con  lo establecido en el artículo 213 del Código  de  Procedimiento Penal de 2000, bajo cuyo imperio se ritúa el presente asunto,  corresponde  a  la  Corte  calificar  la demanda de casación para determinar si  reúne  o  no  los  requisitos  contemplados en la ley. Uno de esos presupuestos  está  establecido en el numeral 3º del artículo 212 ibídem, conforme al cual  en  el  libelo  se  debe  enunciar la causal y formular el cargo con indicación  clara  y  precisa  de  sus  fundamentos y de las normas que el demandante estime  infringidas.   

          Según  criterio  reiterado  de  la  Sala,  el cumplimiento de dicho  presupuesto  impone  al  actor la carga de efectuar una labor de fundamentación  lógica  y  coherente,  en tal forma que los cargos formulados correspondan a la  causal  invocada  y  se  orienten  a  demostrar que el sentenciador incurrió en  vicios   in   procedendo  o  in  iudicando, de acuerdo con  el  motivo  de  casación  seleccionado,  para lo cual, además, es necesaria la  satisfacción  de  las pautas de sustentación que la jurisprudencia de la Corte  tiene  establecidas  frente  a  la  estructuración  de  cada  uno de los yerros  demandables por la vía extraordinaria en mención.   

            Precisado  lo  anterior,  la Sala observa que la presentación del  reproche  postulado por el actor no se allana a cumplir la referida exigencia de  fundamentación.  En efecto, omitió enunciar la causal a cuyo amparo formula el  ataque.  Más  aún, invoca el Código de Procedimiento Penal de 2004, olvidando  que  la  actuación  se tramitó con fundamento en el estatuto procesal de 2000,  por  cuya  razón  el  recurso  de  casación  debe  surtirse bajo la ritualidad  contemplada  en  esa  última  codificación  en  mención,  aun cuando de todas  maneras  la cita que hace al respecto tampoco permite establecer de manera clara  cuál  es el motivo que sustenta la inconformidad, pues alude al “numeral    1  del    artículo    180    del    nuevo    adjetivo  penal”,  sin  advertir que esa norma sólo contiene  un inciso y se refiere a las finalidades de la casación.   

          Desde   luego,   aun  a  riesgo  de  desatenderse  el  principio  de  limitación  que  informa el recurso extraordinario, conforme al cual la demanda  debe  bastarse  a  sí  misma  sin  que  le  corresponda a la Corte desentrañar  confusas  e  intrincadas  postulaciones,  bien  pudiera decirse que el libelista  pareciera  haber  querido  aludir al numeral 1º del artículo 181 de la Ley 906  de  2004  y,  en  esos  términos, convenir en que su propósito fue acudir a la  violación  directa  de  la  ley  sustancial, motivo de casación previsto en el  cuerpo  primero  del  numeral  1º  del  artículo  207  de  la Ley 600 de 2000.   

          Pero  ni  aún así puede considerarse como adecuadamente sustentada  la   censura,   pues   el  demandante  ni  concreta  la  norma  sustancial  cuyo  desconocimiento  atribuye  al  Tribunal  ni  tampoco  indica  el  sentido  de la  violación,  omitiendo en relación con ese último aspecto precisar si se trata  de  una  aplicación  indebida,  de  una  falta de aplicación o de una errónea  interpretación,  en  lo  cual  se  limita  a aducir de manera global y confusa,  apenas   ya  al  final  del  libelo,  “la  falta  de  aplicación   o   interpretación   errónea   de   la   norma   del  bloque  de  constitucionalidad”.   

          Más  aún, con frontal desatención del principio de autonomía que  gobierna  el  recurso de casación, conforme al cual el desarrollo de la censura  se   debe  corresponder  con  su  enunciación,  entremezcla  al  reproche  otro  cuestionamiento  disímil,  pues  a  pesar  de  pretender en la enunciación del  cargo  la  sustitución  de  la  pena  privativa  de  la  libertad  por prisión  domiciliaria,  posteriormente  demanda  la  aplicación de un descuento punitivo  del  50%  con  fundamento  en  el  artículo  351  de  la  Ley  906 de 2004, con  prescindencia   del   30%   reconocido   por   el  fallador,  según  argumenta.   

          De   cualquier   forma,   advierte   la   Sala   que  las  referidas  postulaciones   tampoco  se  fundamentaron  en  consonancia  con  el  motivo  de  casación  invocado.  Al  respecto, se recuerda que, conforme lo tiene precisado  la  jurisprudencia  de  la  Corte, cuando se acude a la violación directa de la  ley  sustancial  constituye  carga  para  el  demandante  ceñirse  a los hechos  declarados  probados por el juzgador, sin controvertir  el  mérito  probatorio  asignado  en  el  fallo a las pruebas incorporadas a la  actuación.   

          El  censor  no  respeta  ese  parámetro  de sustentación ni cuando  cuestiona   la  negación  de  la  prisión  domiciliaria,  ni  en  punto  a  la  pretensión  de  obtener  rebaja del 50%. Sobre lo primero, porque pasa por alto  que  el  Tribunal  no  encontró demostrada la condición del procesado de padre  cabeza  de  familia,  ni tampoco su buen desempeño personal. Y en relación con  lo  segundo,  porque el libelista, incluso, desconoce la realidad procesal y los  mismos  fundamentos  del  fallo,  al  afirmar,  de  una  parte, que PRIETO  RODRÍGUEZ aceptó los cargos en la  audiencia  preliminar  de  formulación  de  imputación,  sin  advertir  que el  presente  proceso  se  tramitó  con  sujeción a los trámites de la Ley 600 de  2000;  y  de otro lado, que el sentenciador solamente le reconoció rebaja en un  30%,   cuando   en   realidad   le   otorgó  descuento  en  un  40%1   

En   suma,   los  múltiples  defectos  de  fundamentación  puestos  de  presente en precedencia conducen a la irremediable  inadmisión  de  la  demanda  que,  en  esas  condiciones,  se erige en un claro  ejemplo  de cómo no debe sustentarse ante la Corte el recurso extraordinario de  casación   

          Al  margen  de  lo  anotado,  la  Sala  no evidencia vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor  de   JORGE   ALFONSO   PRIETO  RODRÍGUEZ, por las razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE         SOCHA          SALAMANCA   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ             

                       Permiso   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS                

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                   

                                     

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                          JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

            TERESA RUIZ NÚÑEZ   

             Secretaria   

    

1 Ver  pág. 15 del fallo de segunda instancia.     

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