31344(26-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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                                   Proceso No 31344   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                           Magistrado Sustanciador:   

                                           DR. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

Bogotá D. C., veintiséis de febrero de dos  mil nueve (2009)   

VISTOS  

Decide  la  Sala  el  recurso de apelación  interpuesto  contra  la  providencia del veinte (20) de febrero de dos mil nueve  (2009)  de  la  Sala  Unitaria  de  Decisión del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Bogotá, que negó en primera instancia la acción de habeas    corpus    interpuesta    por  BLANCA  STELLA  ÁLVAREZ,  contra  el  Juez  Tercero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de  Bogotá.   

La      Señora      ÁLVAREZ  se  encuentra  privada  de  la  libertad  en  la  reclusión de mujeres “El Buen Pastor” de la capital de la  República,  en  virtud  de sentencia condenatoria ejecutoriada proferida por el  Juez  Trece  Penal  del Circuito del Conocimiento de Bogotá, que el 10 de julio  de  2008  la  sentenció  por  el  delito  de  tráfico, fabricación y porte de  estupefacientes.   

ANTECEDENTES  

La  procesada  se allanó a los cargos y el  Juzgado  la sentenció a treinta y cinco (35) meses de prisión, inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y de funciones públicas por el mismo término,  multa  de  1,5  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes y le concedió la suspensión condicional  de  la  ejecución  de la sentencia bajo dos condicionamientos:  el primero  que  debía prestar caución prendaria de cien mil ($100 000) pesos y que debía  hacer  presentaciones  periódicas  al  juzgado  de  ejecución de penas cada 45  días;   la  actuación  se  remitió desde entonces al Centro de Servicios  Judiciales,  y  el  control  de  la  ejecución de la sentencia correspondió al  Juzgado   Tercero   de   Ejecución   de   Penas   y  Medidas  de  Seguridad  de  Bogotá.   

En relación con el cumplimiento tanto de la  sentencia,  como  del mecanismo sustitutivo de la pena privativa de la libertad,  es  preciso  decir que la sentenciada no pagó la pena de multa (1.5 s.m.l.m.v.)  y  que  prestó  la  caución  prendaria con el ánimo de obtener la suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

Con  todo, la sentencia también condicionó  el goce de la libertad al pago de la pena de multa:   

“DECISIÓN:   Primero  se  condena  a  BLANCA  STELLA  ÁLVAREZ  a  la  pena principal… de  prisión,  Multa  de  1.5 salarios mínimos legales mensuales vigentes cuyo pago  es condición para gozar de  la    libertad”.     (Cfr.    fl.    5   del  antecedente).   

El  motivo  de  la  acción  de habeas  corpus propuesto por la demandante  consiste,  según  se advierte, en que la autoridad judicial a cuya disposición  se  encuentra en virtud de la sentencia condenatoria (Juez Tercero de ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad)  viene  prolongando  de  manera  ilegal la  privación   de  la  libertad,  pues,  alega  que  la  precariedad  de  recursos  económicos  le  ha impedido pagar la pena de multa (1,5 s.m.l.m.v.) y considera  que  la  libertad  personal  no  puede  estar supeditada al pago de una deuda al  Fisco    porque    ello    contraviene    el    artículo   28   de   la   Carta  Política.   

LA DECISIÓN DE PRIMERA INSTANCIA  

El Tribunal negó la acción de habeas  corpus en decisión del pasado 20  de  febrero  de  2009,  porque  en  todos los casos el sentenciado (a   pena  de  multa,  que  no  deuda de carácter civil)1,  aspirante  a  acceder  a  un  mecanismo  sustitutivo  de  la pena  privativa    de   la   libertad…   “debe  pagar  la  totalidad  de  la  multa  antes  de  recuperar  su  movilidad,  sin  que  la  continuidad de la restricción física, mientras no se  produzca  el  pago,  comporte un evento de prolongación ilegal de la privación  de      la      libertad”      (Página 11).   

No hay privación arbitraria de la movilidad  en  tanto  que  la  privación  como  tal  se  produjo  por  sentencia  judicial  ejecutoriada;    en  esas  condiciones,  lo  procedente  es  hacer  la  solicitud  de  libertad y fundamentarla (acreditarla) ante el juez de ejecución  de la pena.   

En    relación   a   las   alternativas  al  pago  de  la  multa, el  Tribunal precisó que:   

Como  el  fundamento  de  la  petición  de  libertad  radica en la incapacidad económica de la sentenciada para cancelar la  pena  de  multa,  es  viable  que solicite  al  Juez  de  ejecución  de  la  pena  un  mecanismo  alternativo  legalmente  previsto:   amortización  a plazos,  amortización  mediante  trabajo  de  interés  social  (Artículo  39  -6,  7  de la L. 599 de 2000), opciones de pago que hacen viable  acceder  a  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena privativa de la libertad  previstos  en  los  artículos  63  y 64 del C.P. (modificados por la Ley 890 de  2004).   

LA IMPUGNACIÓN  

Al  notificarse de la decisión del Tribunal  Superior   del   Distrito   Judicial   de   Bogotá   (Folios   14  –  31), la sentenciada la impugnó, sin  consideración alguna diversa de la acción misma.   

El antecedente se radicó en la Sala Penal de  la  Corte  Suprema  de  Justicia el pasado 24 de febrero de 2009 y correspondió  por reparto a este Despacho.   

CONSIDERACIONES:  

La     acción     de     habeas   corpus,  como  lo  establece  la  Constitución  Política  y  lo  desarrolla  la  Ley 1095 de 2006, es un derecho  fundamental  y una acción constitucional que tutela la libertad personal cuando  alguien  es privado de la libertad con violación de garantías constitucionales  o  legales  o  cuando  la  privación  de  la  libertad  se  prolonga  de manera  ilegal.   La alegación que aquí se ventila obedece a esta circunstancia y  no  a aquélla, toda vez que la privación como tal tiene su fuente legítima  en  una sentencia condenatoria  debidamente  ejecutoriada  que  se  profirió  por  un juez de conocimiento, con  fundamento  en  un  allanamiento  a  los  cargos,  tema  sobre  el que no existe  discusión  alguna.   Al sometimiento voluntario sobreviene la sentencia de  mérito   en   donde   se   resolverá  de  manera  definitiva  el  tema  de  la  libertad.   

Es  preciso decir que el suscrito Magistrado  en  condición  de juez individual para resolver la impugnación de habeas  corpus,  comparte  a plenitud los  motivos  –suficientes por  lo  demás-  con los que el Magistrado del Tribunal de  Bogotá negó la acción de amparo.   

El    habeas  corpus  es  un  remedio  excepcional  y  especial para  proteger  la  libertad  cuando  no existan  otros medios al interior de la actuación procesal;  a partir  del  momento  en que cobra ejecutoria la sentencia que imponga una pena o medida  de  seguridad,  el  funcionario del conocimiento informará de dicha decisión a  la  dirección  General  de Prisiones (léase Instituto Nacional Penitenciario y  Carcelario),  a  la Registraduría Nacional del Estado Civil, a la Procuraduría  General  de  la  Nación  y  a  los  demás  organismos  que tengan funciones de  policía  judicial  y  archivos sistematizados, con el ánimo de hacer efectivos  los  registros  de  antecedentes judiciales en los archivos estatales (Artículo  166 del C. de P.P.;  ib. Artículo 469 de la ley 600 de 2000).   

Una vez libradas las comunicaciones legales,  el  proceso  penal  se  remite  a los Jueces de Ejecución de Penas y Medidas de  seguridad,    que    son    los    encargados,   esencialmente   “de  proferir  las  decisiones  necesarias  para  que las sentencias  ejecutoriadas    que   impongan   sanciones   penales   se   cumplan”  (Artículo  38  num.  1°  del  C.  de  P.P.),  entre ellas las  referidas a la libertad condicional y su revocatoria (num. 3°).   

Sobra   hacer   énfasis   en   que   las  determinaciones    que   adopta   el   Juez   de   ejecución   de   penas   son  “judiciales”2  y por tanto, susceptibles del  recurso  de  apelación,  del que conocen los Tribunales Superiores del Distrito  Judicial    (Cfr.   Artículo   34   –  6 ib.) o el propio juez de conocimiento (artículo 39 parágrafo 1  ejusdem)   

Pacífico  resulta  entonces  que  todas las  peticiones  que  tengan relación con la libertad del procesado deben resolverse  “al  interior  del  proceso penal (salvo que se tratase de una auténtica vía  de  hecho)  y  no a través del mecanismo constitucional de habeas corpus, pues,  esta  acción  no  sustituye  el  trámite  del  proceso ordinario como en forma  reiterada     lo    ha    precisado    la    Sala3.   

Después  de ejecutoriado el fallo, el 18 de  julio  siguiente  se  tramitó  ante la Coordinación de Servicios Judiciales el  respectivo  reparto del proceso, que correspondió al Juez Tercero de Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Bogotá quien avocó el conocimiento de la  ejecución  de  la  sentencia  desde  el  31  de  julio  de  2008  (Cfr. Acta de  Inspección     Judicial     al     expediente,     folios    11    –   13),  siendo  tal  funcionario  el  competente  para resolver en primera instancia el tema del pago de la multa y de  estudiar  la viabilidad de conceder un mecanismo alternativo legalmente previsto  para  sustituir el pago efectivo en dinero de la misma, si así lo solicitare la  sentenciada.   

Es  claro  entonces  que  no  prospera  la  impugnación  presentada  contra  la  decisión  del  Magistrado del Tribunal de  Bogotá a través de la cual negó la libertad por habeas corpus.   

En  virtud  de  lo  expuesto  el   suscrito   Magistrado   de   la  Corte  Suprema  de  Justicia,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  Ley,   

RESUELVE:  

CONFIRMAR   la  decisión  del  20  de  febrero  de 2009, por medio de la cual un Magistrado del  Tribunal    Superior   de   Bogotá   negó   la   libertad   por   habeas   corpus  impetrada  por  BLANCA  STELLA ÁLVAREZ,  contra  el  Juez  Tercero  de  Ejecución  de Penas y Medidas de  Seguridad de Bogotá.   

Contra  el  presente auto no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Magistrado  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1CORTE  CONSTITUCIONAL,    Sentencia    C    –  194  del  2  de marzo de 2005;  ib. Sentencia C –  665  del 28 de junio de 2005;   sentencia  C  –  823  de  2005.   (Artículos 63 y 64 de la ley 599 de 2000 y artículos 471 y 474 de  la Ley 906 de 2004).   

2Véase,    CORTE    CONSTITUCIONAL,    Sentencia   C   –    194   del   2   de   marzo   de  2005.   

3Cfr.  Acciones     de    habeas    corpus    del   31   de   mayo   de   2007,  Rad.  27607;   acción  de  habeas corpus del 17 de mayo  de  2007,  Rad.  núm.  27511;   Rad.  núm. 26847 del 31 de enero de 2007,  entre otras.     

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