31160(22-04-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 31160  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta  No. 119                                                                                     Magistrado  Ponente:   

                                     Dr. JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ   

Bogotá, D. C., veintidós de abril de dos mil  nueve.   

Decide  la  Corte  el  recurso  de  casación  interpuesto   por   los  defensores  de  Pablo  Moreno  Hernández,   Jairo  Antonio  Barbosa  y  Doris  Ana Herrera Ruiz contra la sentencia  dictada  por el Tribunal Superior de Cúcuta el 16 de junio de 2008, mediante la  cual  confirmó  la  proferida  por  el Juzgado Segundo Penal del Circuito de la  misma  ciudad el 29 de septiembre de 2006, que condenó a los procesados por los  delitos   de   falsedad   ideológica   en  documento  público   y  peculado  por  apropiación.   

Hechos.  

Mediante resoluciones 064 y 065 de fecha 8 de  mayo  de  1998,  Pablo  Moreno  Hernández,   en  calidad  de  Gerente  del  Area  Metropolitana  de  Cúcuta,  modificó  la resolución No.071 de 1997, que distribuía los valores de algunas  contribuciones  por  valorización, para introducir rebajas a los contribuyentes  Francisco  Javier  Gómez  y  Carlos Peñaranda por valores  que      ascendieron      a      $9’460.088.  La  investigación estableció que la numeración impuesta  en  las  resoluciones  pertenecían  a resoluciones anuladas, emitidas con fines  diferentes,  y que las fechas de las nuevas  no correspondían con la real.   

Hechos  y  actuación  procesal.   

1.  La  fiscalía  vinculó  al  proceso  a  Pablo      Moreno     Hernández,     Gerente    del   Area   Metropolitana   de   Cúcuta,   Jairo  Antonio  Barbosa, Director de   Valorización  y  Doris  Ana  Herrera Ruiz,  Asesora  Externa  de  la  Gerencia,  y el 15 de diciembre de 1999  profirió  resolución  de  acusación  en  contra  de  los dos primeros por los  delitos   de   falsedad   ideológica   en  documento  público   y  peculado  por  apropiación,  y  de la última por el de falsedad    ideológica    en    documento   público   en  condición de cómplice. Esta decisión fue apelada y modificada  por  la Fiscalía Delegada ante el Tribunal de Cúcuta, mediante pronunciamiento  de   8   de   febrero   de   2000,   en  el  sentido  de  tener  a  Jairo  Antonio Barbosa como cómplice en el  delito       de      falsedad      ideológica.1     

2.  El  29  de septiembre de 2006, el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Cúcuta dictó sentencia, así: 1) Condenó a  Pablo  Moreno Hernández a la  pena  principal  de  70  meses  de  prisión,  multa por valor de $9’460.088  e interdicción de derechos y  funciones  públicas  por el mismo término de la pena privativa de la libertad,  como  autor  responsable de los delitos de peculado por  apropiación   y   falsedad  ideológica  en  documento  público.  2)  Condenó  a  Jairo  Antonio  Barbosa  a la  pena  principal  de  52  meses  de  prisión,  multa por valor de $9’460.088  e interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo término de la pena de prisión, como autor  del  delito  de  peculado por apropiación   y   cómplice  del  delito  de  falsead  ideológica  en  documento  público.  Y 3) condenó a  Doris  Ana  Herrera Ruiz a la  pena  principal  de  42  meses  de  prisión,  como  cómplice  en  el delito de  falsedad    ideológica   en   documento   público.  Este fallo fue apelado y confirmado por el Tribunal de  Cúcuta,  mediante  el  suyo de 16 de junio de 2008.2   

3.  Contra este pronunciamiento interpusieron  recurso  extraordinario  de  casación  y  presentaron oportunamente demanda los  defensores de todos los procesados.   

Las        demandas.   

1. A nombre de Pablo  Moreno Hernández.   

Presenta  dos  cargos  contra  la  sentencia  impugnada.  Uno  por nulidad al amparo de la causal tercera del artículo 207 de  la  Ley  600  de  2000, y otro por violación indirecta de la ley sustancial con  fundamento en la causal primera ejusdem.   

1.1.           Nulidad.   

Sostiene  que  la sentencia es nula porque se  dictó  en  un  proceso  que no podía proseguirse por hallarse la acción penal  prescrita,    tanto    en    relación    con    el   delito   de   falsedad     ideológica    en    documento    público,  como  respecto del delito de peculado por  apropiación.   

Argumenta  que  en  el  Decreto  100 de 1980,  aplicable  al  caso  en  virtud de la fecha en la cual ocurrieron los hechos, la  falsedad    ideológica    en   documento   público  se  hallaba  sancionada  con  pena  privativa  de  la  libertad de tres (3) a diez (10) años.   

Esto significa que el término prescriptivo es  de  diez  (10) años, pero como el procesado es servidor público, este término  debe  aumentarse  en  una  tercera  parte,  es decir tres (3) años y cuatro (4)  meses,   lo   cual   arroja   un   total  de  trece  (13)  años  y  cuatro  (4)  meses.   

Dividido   este   resultado  en  dos,  para  determinar  el  tiempo  de  prescripción  en  la fase del juicio, se obtiene un  guarismo  de  ochenta  (80)  meses  y  quince  (15) días, que contados desde la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación  (8  de  febrero  de  2000),  se  cumplieron el 23 de agosto de 2006.   

Igual  acontece con el delito de peculado por  apropiación.  La  pena  adscrita  para  este  ilícito  en el artículo 133 del  Decreto  100 de 1980 es de seis (6) a quince (15) años. Pero cuando la cuantía  no  supera  los  50  salarios  mínimos, como acontece en el caso en estudio, se  disminuye de la mitad (1/2) a las tres cuartas (3/4) partes.   

Aplicada  la  regla  prevista en el artículo  60.5,  se concluye que la pena para este delito oscila entre 4 años 6 meses y 7  años  6 meses. Mas como quiera que se trata de un servidor público, el máximo  debe  aumentarse  en  una  tercera  parte, es decir, 30 meses, lo cual arroja un  máximo imponible de diez (10) años.   

Dividido  este  quantum por dos, arroja cinco  (5)  años,  pero  como  la  prescripción en el juicio cuando el delito ha sido  cometido  por un servidor público no puede ser inferior a seis (6) años y ocho  (8)  meses,  debe  tenerse  este  monto  como  término prescriptivo, el cual se  cumplió el 8 de agosto de 2006.     

1.2.  Violación  indirecta de la ley sustancial.   

Afirma  que  la  sentencia  viola  en  forma  indirecta  la  ley sustancial, debido a un error de existencia por omisión, que  determinó  que  los juzgadores de instancia dejaran de aplicar el artículo 139  inciso  segundo  del Decreto 100 de 1980, que consagra una rebaja de pena cuando  se realiza reintegro total de los bienes apropiados.   

Explica que los juzgadores omitieron apreciar  la    consignación    que    se    hizo    por    valor    de    $9’460.088,  correspondiente al reintegro  del  valor  de  lo  apropiado,  según  consta  en  el  recibo del Banco Agrario  No.13231  fechado  el  19  de  agosto  de  1999,  y  que por causa de este error  inaplicaron  la  rebaja  de pena de hasta la mitad prevista en el inciso segundo  del referido precepto.    

Este inciso regula lo referente a la rebaja de  pena  cuando  siendo el reintegro total se cumple antes de dictarse la sentencia  de  segunda instancia, en cuyo caso la diminuente opera ipso iure, de suerte que  cumplida  la  condición  surge  para  el  juzgador la obligación de aplicar la  consecuencia jurídica.   

Sustentado en estas consideraciones solicita a  la  Sala  casar  la  sentencia impugnada y ordenar, en su lugar, la cesación de  todo   procedimiento   por   prescripción   de  la  acción  penal,  o  aplicar  subsidiariamente  la  rebaja  de  pena  de  la  mitad por reintegro total de los  valores apropiados.   

2.  A     nombre     de     Doris    Ana    Herrera    Ruiz.   

Contiene un solo cargo por nulidad, al amparo  de  la  causal  tercera del artículo 207 de la Ley 600 de 2000. Sostiene que la  sentencia  es  nula  porque se dictó en un proceso que no podía continuar, por  hallarse  prescrita  la acción penal en relación con el delito de falsedad     ideológica    en    documento    público, que se le imputa a la acusada.   

Explica   que   el   término   mínimo  de  prescripción,  por  disposición  de  los  artículos  83 y 86 de la Ley 599 de  2000,  es  de  seis  (6)   años  y ocho (8) meses cuando el delito ha sido  cometido  por servidores públicos en ejercicio de sus funciones, o de su cargo,  o   por   razón   de   ellos,   y  de  cinco  años  cuando  no  se  tiene  esa  condición.       

El Decreto 100 de 1980, aplicable al caso en  virtud  de la fecha en que ocurrieron los hechos, sancionaba al autor del delito  de     falsedad     ideológica     en    documento  público  con  pena  de  tres (3) a diez (10) años de  prisión.  Y al cómplice, con la misma pena, disminuida de una sexta parte a la  mitad.  Esto  quiere  decir que la sanción para este último, aplicada la regla  del  artículo  60.5  ejusdem, oscila entre dieciocho (18) y cien (100) meses de  prisión.   

Dividido  el  máximo  en  dos, se obtiene un  monto  de  cuatro  (4)  años  y  dos  (2)  meses.  Pero  como  el  término  de  prescripción  en  estos casos no puede ser inferior a seis (6) años y ocho (8)  meses,  debe  tenerse  en  cuenta  este último quantum, que se cumplió el 8 de  agosto de 2006.   

Pide, por tanto, casar la sentencia impugnada  y  decretar  en  su  lugar  la  cesación  de todo procedimiento en contra de la  doctora   Doris   Ana   Herrera   Ruiz   por prescripción de la acción penal.   

3. A nombre de Jairo  Antonio Barbosa.   

Presenta  un cargo único contra la sentencia  impugnada,  al  amparo  de  la causal tercera del artículo 207 de la Ley 600 de  2000, por prescripción de la acción penal.    

Afirma  que el Decreto 100 de 1980, aplicable  al  caso  en virtud de la fecha en que ocurrieron los hechos, sanciona el delito  de     falsedad     ideológica     en    documento  público  con  pena  de  tres (3) a diez (10) años de  prisión.   

Cuando  el delito es cometido por un servidor  público,  el  máximo  establecido  en  dicha  norma  se aumenta en una tercera  parte,  esto  es,  en  tres  (3)  años  y cuatro (4) meses, lo cual arroja como  resultado trece (13) años y cinco (5) meses (sic)   

En  tratándose  de  cómplice, el máximo de  pena,  de  acuerdo  con  lo estipulado en el artículo 24, debe rebajarse en una  sexta  (1/6)  parte.  Esto   arroja  un  parcial  de  cien (100) meses, que  aumentado  en una tercera (1/3) parte por la condición de servidor público, da  un total de 133 meses y 3 días.   

Dividido este monto en dos, para determinar el  término  de  prescripción  en  la  fase del juicio, se obtiene una cifra de 66  meses  y  6  días  (sic),  que contados desde le ejecutoria de la acusación se  habrían cumplido en el mes de junio de 2005.   

El  delito  de  peculado  por apropiación se  encuentra  reprimido  por el artículo 133 del Decreto 100 de 1980 con pena de 6  a  15  años  de  prisión. Pero cuando la cuantía no supera los cincuenta (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales, la pena se disminuye de la mitad (1/2) a  las tres cuartas (3/4) partes.     

Esto significa que la pena para el peculado de  menor  cuantía,  es  de  cuatro (4) años seis (6) meses a siete (7) años seis  (6)  meses.  No obstante, este término debe aumentarse en una tercera parte, es  decir,  en  treinta  (30) meses, por la condición de servidor público, para un  máximo de pena imponible de diez (10) años.   

Dividido este quantum en dos, para establecer  el  término  de  prescripción  en  la etapa del juicio, se obtiene un monto de  cinco  (5)  años,  pero  como   el  término de prescripción para delitos  cometidos  por  un servidor público no puede ser menor de seis (6) años y ocho  (8)  meses,  es  ésta la cifra a tener en cuenta, la cual se consolidó el 8 de  agosto de 2006.   

Pide, en consecuencia, decretar la nulidad de  la   sentencia   impugnada   y  disponer  en  su  lugar  la  cesación  de  todo  procedimiento    en    contra    de   Jairo   Antonio  Barbosa.   

Concepto del Ministerio Público.   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal solicita a la Corte declarar la prosperidad del cargo planteado  al  amparo  de  la  causal tercera de casación, por prescripción de la acción  penal,  y ordenar en consecuencia la cesación de procedimiento contra todos los  procesados.    

Argumenta  que el artículo 219 de la Ley 100  de  1980,  aplicable  al  caso  en  virtud de la fecha en la cual ocurrieron los  hechos,    adscribía   como   sanción   para   el   delito   de   falsedad     ideológica     en    documento    público, pena de prisión de tres (3) a diez (10) años.   

El artículo 133 ejusdem (modificado por el 19  de  la  Ley  190 de 1995), por su parte, preveía para el delito de peculado  por  apropiación pena privativa  de  la  libertad  de  seis  (6) a quince (15) años, la cual se disminuía de la  mitad  (1/2) a las tres cuartas (3/4) partes cuando el valor de lo apropiado era  inferior a cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales.   

El monto de lo apropiado en el caso en estudio  se  fijó  en  $9’460.088,  que  no sobrepasa los cincuenta salarios mínimos legales mensuales, porque para  la  época  en  que  ocurrieron  los  hechos (1988) el valor del salario mínimo  ascendía   a   $203.826,   por   lo   que   cincuenta  salarios  equivalían  a  $10’191.300.   

A continuación se refiere al contenido de las  normas  que  regulan  la  prescripción en el Decreto 100 de 1980, para sostener  que  en  el  presente  caso  el  tiempo  requerido  para  la  consolidación del  fenómeno  prescriptivo  de  la  acción  penal,  por los delitos por los que se  procede, se encuentra ampliamente superado.     

El  de  falsedad,  porque  la  pena  máxima  prevista  por  el  artículo  219 es de diez (10) años, que incrementada en una  tercera  parte,  por  concurrir  en  los  procesados la condición de servidores  públicos, da como resultado trece (13) años y cuatro (4) meses.   

El  de  peculado  por apropiación, porque la  pena  máxima  prevista  en el artículo 133 (modificado por el 19 de la Ley 190  de  1995)  es  de  15  años,  que  disminuida  en  la mitad por la cuantía del  ilícito,  conforme  a  las  previsiones  del  artículo 60.5 del Código Penal,  arroja siete (7) años y seis (6) meses.   

Incrementado este monto en una tercera parte,  por  la  condición  de  servidores  públicos  de los procesados, se obtiene un  máximo  de  diez (10) años, que dividido en dos, da cinco (5) años, pero como  el  término  prescriptivo en estos casos no puede ser inferior a seis (6) años  y  ocho  (8  meses),  se concluye que la prescripción operó el 8 de octubre de  2006, antes de dictarse el fallo de segunda instancia.   

Con  estas aclaraciones pide a la Corte casar  la  sentencia  impugnada y declarar prescrita la acción penal, agregando que se  abstiene  de  pronunciarse  sobre  el  segundo  cargo  planteado al amparo de la  causal  primera,  por  carecer de incidencia frente a la decisión que se impone  adoptar.   

SE        CONSIDERA.   

La  Corte  analizará  en  forma  conjunta el  ataque  planteado al amparo de la causal tercera de casación, por prescripción  de  la  acción  penal, por ser común a las tres demandas, y porque de llegar a  prosperar  tornaría  impertinente  el  estudio  del  cargo propuesto dentro del  ámbito    de    la    causal    primera    por    errores    de    apreciación  probatoria.   

1. Prescripción de  la acción penal.   

Coinciden los casacionistas en sostener que la  acción  penal  en  el  presente caso se hallaba prescrita cuando el Tribunal de  Cúcuta  dictó  la  sentencia  de  segunda instancia, tanto en relación con el  delito   de   falsedad   ideológica   en   documento  público,   como   respecto   del   de   peculado por apropiación.   

     

1.1.  Normatividad  aplicable.   

El  caso que ocupa la atención de la Sala se  rige  en  materia  sustancial  por  el  Decreto  100  de  1980, por tratarse del  estatuto vigente cuando ocurrieron los hechos.      

La  prescripción  de  la  acción  penal, de  acuerdo  con  lo dispuesto en sus artículos 80 y 84, opera en un término igual  al  máximo de la pena privativa de la libertad fijada para el delito por el que  se  procede,  contados  a  partir  de  su  consumación,  y  en la mitad de este  término     cuando   media   resolución   de  acusación  en  firme,  contabilizados  a  partir  de  su  ejecutoria, sin que en ningún caso pueda ser  inferior de cinco (5) años.   

El  artículo  82  ejusdem  ordena  a  su vez  aumentar  el término de prescripción en una tercera parte cuando el delito sea  cometido  dentro  del  país  por  un  servidor  público  en  ejercicio  de sus  funciones  o de su cargo o con ocasión de ellos. Esto significa que el juzgador  debe  determinar  primero  el término ordinario de prescripción para el delito  por  el  que  se  juzga,  según  la  etapa  procesal  en la que se encuentre, y  cumplido este ejercicio, aplicar el incremento de la tercera parte.   

Si lo que se busca, por ejemplo, es establecer  el  término prescriptivo en la fase de la instrucción, debe primero obtener el  tiempo  de  prescripción  en  esta  fase  para  el  delito  correspondiente, de  conformidad  con  los parámetros fijados en el artículo 80, y luego, sobre ese  monto,  aplicar  el  incremento.  Y  si  se  trata  de  obtener  el  término de  prescripción  en  el  juicio,  debe primero obtener el tiempo de consolidación  del  fenómeno en esta fase, siguiendo las pautas fijadas en los artículos 80 y  84, y obtenido éste, aplicar el incremento.   

Se   hace   esta   precisión   porque  los  casacionistas  y  la  Delegada,  aunque  aciertan  en  sus conclusiones sobre la  consolidación  del  fenómeno  prescriptivo  de  la acción penal, equivocan la  metodología  que  la  lógica  del  precepto impone aplicar en estos casos, por  cuanto  en  la  determinación  del  término  de  prescripción para la fase de  juzgamiento,  toman  la  mitad  del  máximo  de  la  pena  prevista en la norma  respectiva,  aumentada  en  una  tercera parte, lo cual es de suyo incorrecto, y  adicionalmente  a  ello,  vuelven a aplicar el aumento de la tercera parte sobre  el resultado obtenido, incurriendo en doble error.    

1.2.  Prescripción  de  la  acción  penal en relación con el delito de  falsedad ideológica en documento público.   

El  artículo  219  del  Decreto  100 de 1980  sanciona  este  delito con pena privativa de la libertad de tres (3) a diez (10)  años.  Por  consiguiente,  el  término prescriptivo del mismo cuando no existe  resolución  de acusación ejecutoriada es de diez (10) años, contados a partir  de  la  consumación  del  hecho,  y  de  cinco  (5) años cuando ella preexiste  (la mitad), contabilizados a  partir de su ejecutoria.   

La  pena  para los cómplices de esta especie  delictiva,   de  conformidad  con los lineamientos y reglas establecidas en  los  artículos  24  ejusdem  y  60.5 de la Ley 599 de 2000, oscila entre un (1)  año   seis   (6)   meses   y  ocho  (8)  años  cuatro  (4)  meses.3 Esto significa  que  el  término  prescriptivo en la instrucción es de ocho (8) años y cuatro  (4)  meses,  y en el juicio de cinco (5) años, pues aunque la mitad del máximo  arroja  un  monto  menor, el término de prescripción en ningún caso puede ser  inferior de cinco años.   

Pablo   Moreno   Hernández   y   Jairo  Antonio  Barbosa  tenían  la  calidad de servidores públicos. Aplicado el incremento  de  la  tercera  parte  previsto  en  el  artículo  82  del Decreto 100 de 1980  (artículo  83 de la Ley 599 de 2000), se concluye que en relación con ellos la  acción  penal por el delito de falsedad ideológica en  documento  público prescribe en seis (6) años y ocho  (8)  meses,  contados a partir de la ejecutoria de la resolución de acusación.  Y   para   Doris   Ana   Herrera  Ruiz,  quien  no  tenía  la condición de servidora pública, en cinco (5)  años.    

La  providencia que contiene la acusación en  el   caso  estudiado  cursó  firmeza  el  8  de  febrero  de  2000.4  Contado  desde entonces el tiempo requerido para la prescripción de  la  acción  contra Doris Ana Herrera Ruiz (5  años),  se  advierte  que  se  cumplió  el  8 de febrero de 2005, y contabilizado el tiempo  exigido   para  la  prescripción  en  relación  con  los  otros  dos  acusados  (6  años  y  8  meses), se  advierte  que  logró  consolidación  el  8  de octubre de 2006, mucho antes de  dictarse la sentencia impugnada.   

1.3.  Prescripción  de  la  acción  penal en relación con el delito de  peculado por apropiación.   

El  artículo  133  del  Decreto 100 de 1980,  modificado  por  el  19  de  la  Ley  190 de 1995, sanciona este delito con pena  privativa  de  la  libertad  de seis (6) a quince (15) años de prisión. Dichos  límites  punitivos  se  disminuyen   de  la mitad (1/2) a las tres cuartas  (3/4)  partes  cuando  el  valor  de  lo  apropiado no supera los cincuenta (50)  salarios mínimos legales mensuales.   

Por  consiguiente,  la  pena  privativa de la  libertad  para  este  delito,  cuando  la  cuantía  no  sobrepasa los cincuenta  salarios  mínimos,  es de un (1) año seis (6) meses a siete (7) años seis (6)  meses.  Esto  significa que el término prescriptivo en la fase del juicio es de  cinco  (5)  años,  pues  aunque  la  mitad  de la pena máxima arroja una cifra  menor,  la prescripción en ningún caso puede ser inferior a ese tope. Y que es  de  seis  (6) años y ocho (8) meses (más una tercera  parte  de  cinco)  cuando el delito es cometido por un  servidor público.       

La cuantía del delito en el caso estudiado se  fijó  en  $9’460.088, suma  que  no  supera  los  cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales, porque  para  el  año  de  1998,  en  que  sucedieron  los hechos, el valor del salario  mínimo       equivalía       a       $203.8265,  cifra  que  multiplicada por  cincuenta   arroja  un  total  de  $10’191.300.  Por  consiguiente,  el  término  prescriptivo  en el caso  estudiado,  para  el  delito  de  peculado,  sería  seis  (6)  años y ocho (8)  meses.   

La   resolución   de   acusación   cursó  ejecutoria,   como   ya   se   dijo,   el  8  de  febrero  de  2000.6  Contados  desde  entonces  los  seis  (6) años y ocho (8) meses, se  concluye  que  se  cumplieron el 8 de octubre de 2006, cuando todavía no había  sido  dictada  la  sentencia  de  segunda instancia, y por tanto, que la acción  penal  en  relación  con  este  delito  se  encuentra también prescrita.    

El cargo prospera.  

2.           Decisión.   

En aplicación de lo dispuesto en el artículo  217  de  la  Ley 600 de 2000, la Corte casará la sentencia impugnada y en lugar  ordenará   cesar   todo   procedimiento   en   contra  de  los  procesados  por  prescripción  de  la  acción  penal.  La  prosperidad  de  este  cargo,  torna  improcedente  el  estudio del reparo planteado al amparo de la causal primera de  casación, por ausencia de objeto.   

Como  la Sala advierte que el juez de primera  instancia    (Segundo   Penal   del   Circuito   de  Cúcuta)  demoró tres años en dictar la sentencia, y  que  esta  tardanza  pudo  haber  contribuido  a la consolidación del fenómeno  prescriptivo  de  la  acción  penal,  se  dispondrá  compulsar  copia  de esta  decisión  a  las  autoridades  disciplinarias  correspondientes,  para  que  se  investigue su conducta.    

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en nombre de la  república y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

1. CASAR la sentencia impugnada.  

2. Declarar prescrita la acción penal por los  delitos   de   falsedad   ideológica   en  documento  público   y  peculado  por  apropiación   y   ordenar   la   cesación  de  todo  procedimiento    en    contra    de    Pablo   Moreno  Hernández,  Jairo  Antonio  Barbosa  y  Doris Ana Herrera  Ruiz.    

3. Expedir copia de esta decisión con destino  a  las  autoridades  disciplinarias,  para los fines  indicados en la parte  considerativa.    

Contra   esta   decisión   no   proceden  recursos.    

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Comisión de servicio  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ          SIGIFREDO  ESPINOSA PEREZ   

                      

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO            MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ DE LEMOS            

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Comisión de servicio  

                             

                                       

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  Folios 1175-1198  y 1298-1306  del cuaderno original 5.   

2  Folios   2322-2342   del   cuaderno   original   7  y  17-35  del  cuaderno  del  tribunal.   

3  El  artículo  24  prevé  para el cómplice una rebaja de pena de una sexta parte a  la  mitad. Y el 60.5 dispone que si la pena se disminuye en dos proporciones, la  mayor  se  aplicará  al  mínimo  y  la  menor  al  máximo  de  la infracción  básica.   

4  Folios 1175-1198 y 1298-1306 del cuaderno original 5.   

5  Decreto 3106 de 1997.   

6  Folios 1175-1198 y 1298-1306 del cuaderno original 5.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *