31051(18-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31051  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 082.  

          Bogotá    D.C.,   marzo   dieciocho   (18)   de   dos   mil   nueve  (2009).   

VISTOS  

La  Sala  decide  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por la defensa contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior  de  Buga,  por  cuyo  medio  condenó  al doctor JOSÉ  JAIRO  MORALES  ORTIZ,  en  su  condición  de  Fiscal  Cuarenta  Seccional  de Buenaventura, a la pena principal de cincuenta y un (51)  meses  de  prisión, como autor penalmente responsable del delito de prevaricato  por acción.   

HECHOS  

Se investiga en este trámite la conducta del  doctor   JOSÉ   JAIRO   MORALES   ORTIZ,  quien  en  la  referida  calidad  judicial  decidió a través de  resolución   del   13   de   noviembre  de  2003  entregar  definitivamente  al  representante    legal    de    la   empresa   Inter  Shoes,  Jhon  Mario  Ortiz  Vélez,  tres  mil  ochocientos  tres (3.803) pares de  tenis  marca  Nike  importados  de  China, decisión que  ejecutó el mismo  día,  pese  a que: El apoderado de Nike International  Ltd.  había  presentado  denuncia  contra el referido  ciudadano  por  el  delito  de  usurpación  de  marcas y patentes, Luis  Enrique  Pico  García –   funcionario  de  la  División  de  Fiscalización    de   la   Aduana   –  había  señalado  que  al parecer los tenis no eran originales, e  inicialmente  el  procesado  había  manifestado  mediante providencia del 27 de  octubre  de  la  misma  anualidad  que  tal temática debía ser resuelta por la  Unidad  Nacional  de  Fiscalía  Especializada  en  Delitos  contra la Propiedad  Intelectual con sede en Bogotá.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

El 20 de mayo de 2005, la Fiscalía Cuarta de  la  Unidad Nacional mencionada en precedencia, profirió resolución inhibitoria  en  el  trámite  promovido  por  el apoderado de Nike  International  Ltd contra el representante legal de la  empresa    Inter   Shoes,  Jhon  Mario  Ortiz  Vélez,  dado  que  como  el  procesado,  doctor  JOSÉ  JAIRO  MORALES   RUIZ,  en  su  calidad  de  Fiscal  Cuarenta  Seccional  de  Buenaventura,  ordenó  y  efectuó  la entrega de los tenis cuya  originalidad  cuestionaba  el  denunciante,  resultaba  imposible  verificar tal  aspecto  a  través  de peritos, providencia en la cual dispuso compulsar copias  para investigar al referido funcionario.   

La  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante el  Tribunal  Superior  de  Buga  declaró abierta la instrucción el 4 de agosto de  2005,   en   desarrollo   de   la   cual   vinculó   mediante   indagatoria  al  doctor   MORALES   RUIZ,  definiéndole  su  situación  jurídica  el 5 de mayo de 2006 absteniéndose de  imponerle medida de aseguramiento.   

Cerrada  la  instrucción,  el  sumario  fue  calificado  el  29  de junio de 2007 con resolución de acusación en contra del  doctor    JOSÉ    JAIRO    MORALES    como    presunto    autor    del    delito    de   prevaricato   por  acción.   

La  etapa  del  juicio fue adelantada por el  Tribunal  Superior  de  Buga,  donde  una  vez surtido el rito correspondiente y  realizada  la  audiencia  pública,  fue proferida sentencia el 28 de octubre de  2008,  por  medio  de  la cual se condenó al acusado en su condición de Fiscal  Seccional  de  Buenaventura, a la pena principal de cincuenta y un (51) meses de  prisión,  multa  de  ochenta y siete (87) salarios mínimos legales mensuales e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de la sanción privativa de libertad, y a la accesoria de pérdida  de   su  cargo  judicial,  como  autor  penalmente  responsable  del  delito  de  prevaricato por acción.   

En  el  mismo  proveído le fue concedida la  prisión domiciliaria sustitutiva de la intramural.   

Contra el fallo del Tribunal el defensor del  acusado  interpuso  recurso  de  apelación, el cual corresponde desatar en esta  providencia.   

SENTENCIA IMPUGNADA  

          Luego  de  transcribir  el  artículo  64  de la Ley 600 de 2000 que  trata  de  la  restitución  de objetos, el Tribunal concluye que en este asunto  los  3.803 pares de tenis cuya entrega definitiva dispuso el acusado eran objeto  de  un  proceso  penal  por  la  supuesta comisión del delito de usurpación de  marcas,  de  manera  que  la  decisión adoptada por el funcionario judicial fue  manifiestamente  contraria  a  lo  establecido en la referida norma del estatuto  procesal penal.   

También   dicho  proceder  contrarió  lo  dispuesto  en  el  artículo 67 del mismo ordenamiento sobre el comiso de bienes  provenientes  de  la ejecución de un delito, en especial el parágrafo de dicho  precepto,  según  el  cual, los bienes a que se refiere, entre otros, el delito  de  usurpación  de  marcas,  “una  vez  incautados  serán  sometidos  a  inspección  judicial  con  la  ayuda de perito, y una vez  demostrada   por   ese   medio   su  ilegitimidad,  serán  destruidos  por  las  autoridades”,   con  mayor  razón  si  la  entrega  definitiva  de  los  tenis  se  materializó  de manera rápida y expedita a las  11:30   de   la   mañana   del   mismo   día   en   que   fue   proferida   la  decisión.   

          En  el  ámbito  de la antijuridicidad puntualiza que se lesionó el  bien  jurídico  de  la  administración pública, toda vez que al ser entregada  definitivamente  la  mercancía  no  fue posible para el Estado establecer en el  proceso    adelantado    contra   el   representante   legal   de   Inter  Shoes,  si  los  tenis  eran  o no  originales,  es  decir,  comprobar  si  se  usurpó  o  no la marca Nike,  motivo  por  el  cual la Fiscalía  debió proferir decisión inhibitoria.   

          Acerca    de    la    responsabilidad    del   doctor   MORALES,  el  Tribunal  aduce que el dolo  encuentra  comprobación  en  que  inicialmente  dicho  funcionario manifestó a  través  de  resolución  que  no  tenía competencia para pronunciarse sobre la  entrega  de  los  tenis,  pues  ello  correspondía  a  la  Unidad  de Fiscalía  Especializada  en  Delitos  contra la Propiedad Intelectual, pero dos días más  tarde  revocó  tal  providencia  para  en  su  lugar  disponer  la  apertura de  investigación  previa,  en  cuyo  desarrollo  procedió quince días después a  ordenar y efectuar la entrega definitiva de la mercancía.   

          Precisa     el     a    quo,  que  tal  como lo señaló Julio César  Lerma,  Jefe  de  la División de Fiscalización de la  Aduana  en Buenaventura, una cosa es que la importación de los tenis se hubiera  efectuado  conforme  a  los  lineamientos  legales  dispuestos  para el trámite  aduanero  y  administrativo,  y  otra  cosa  es  que la mercancía se encontrara  involucrada  en la comisión del delito de usurpación de marcas, precisión que  este funcionario le expresó al Fiscal acusado.   

Con  base  en lo expuesto, la Colegiatura de  primer  grado  consideró  demostrada  la  materialidad del delito imputado y la  responsabilidad  del  procesado,  como en la vista pública fue planteado por la  Fiscalía,    y    en    consecuencia,    condenó    al   doctor   MORALES    RUIZ    en   la   forma   ya  señalada.   

LA IMPUGNACIÓN  

En  procura  de  su pretensión absolutoria,  fundamentalmente el defensor plantea:   

1.            En  el  curso de la actuación no se dio  cumplimiento  al  artículo 8º de la Ley 600 de 2000 que se ocupa del principio  de    investigación   integral,   pues   el   Tribunal   tuvo   “solo   en   cuenta  aspectos  que  en  su  criterio  demuestran  el  cumplimiento   del   dolo  en  cabeza  de  mi  mandante,  esto  rompe  con  ello  (sic)  el equilibrio de una  investigación   que   se   debe   adelantar   dentro   de  sano  juicio  de  la  integración”.   

          2.        “Es  en  base  a la información que le  dio  el  funcionario  anterior (el Jefe de la División  de   Fiscalización   de  la  Aduana  de  Buenaventura,  se  aclara),  en  donde  mi  defendido  decide  dar  aplicación  a  la  norma  constitucional  de  la  presunción  de  buena  fe,  y  si  se  equivocó  en su  apreciación,  no  se  puede  predicar  necesariamente que actuó bajo un estado  deliberado  de contrariar la ley, pues de igual forma, si sabía que estaba ante  la  presencia  de  un  delito  de  usurpación  de marcas y patentes, al haberse  enterado  que  se  trataba  de  una mercancía que había cumplido con todos los  trámites  de nacionalización y así mismo surtida la identificación por medio  del  funcionario  de  la aduana de que la mercancía corresponde a la declarada,  entonces  cabe  preguntarse  nuevamente  ¿es  que  acaso  el funcionario que la  revisó  y era la persona idónea para su reconocimiento no pudo darse cuenta de  ello?”.   

          3.        Sin  ahondar en el tema, el impugnante expresa que el comportamiento  desplegado  por  el  doctor  MORALES RUIZ  carece de “animus noscendi (sic)”.   

          4.        El  legislador  declaró  proscrita  toda  forma  de responsabilidad  objetiva,  por  tanto, si la conducta investigada fue producto de un equívoco a  partir  de la creencia de haber actuado correctamente, debe aplicarse el numeral  10º  del  artículo  32  de  la  Ley  599 de 2000, en el sentido de absolver al  procesado,  situación  reconocida  en  varias ocasiones por esta Colegiatura en  circunstancias fácticas semejantes.   

          A  partir  de  los anteriores planteamientos, el defensor del doctor  JOSÉ JAIRO MORALES solicita  a  la  Sala revocar el fallo de condena y proceder a absolverlo del cargo por el  cual fue acusado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Sala  es  competente  para  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto por el defensor contra la sentencia dictada  en  este  proceso  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el numeral 3º del  artículo  75  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  pues la acción penal es  ejercida  contra  un  Fiscal  Seccional  de  Buenaventura,  juzgado  en  primera  instancia por el Tribunal Superior de Buga.   

A  fin de abordar la temática propuesta por  el  recurrente  es  oportuno  recordar  que el delito de prevaricato por acción  precisa   de   una   resolución,    dictamen   o   concepto   –   en   este  caso,  una  providencia  judicial  – ostensiblemente  contraria  a  la  legislación,  es  decir,  que su contenido torna notorio, sin  mayor  dificultad,  la  ausencia  de  fundamento  fáctico  y  jurídico,  y  su  contradicción  con  la  normatividad,  de  manera  que  rompe  abruptamente  la  sujeción   que   en  virtud  del  “imperio  de  la  ley” (artículo 230 de la Carta Política) deben los  funcionarios  judiciales  al  texto  de  la  misma,  garantía  que  data  de la  revolución  francesa  en  procura  de  evitar la arbitrariedad y el capricho de  quien decide.   

          Tal  ocurre,  por  ejemplo,  cuando  las  decisiones se sustraen sin  argumento  alguno del texto de preceptos legales claros y precisos, o cuando los  planteamientos  invocados  para  ello no resultan de manera razonable atendibles  en  el  ámbito  jurídico,  v.g.  por  responder  a  una  palmaria  motivación  sofística  grotescamente  ajena  a  los medios de convicción o por tratarse de  una interpretación contraria al nítido texto legal.   

          Con  un tal proceder debe advertirse la arbitrariedad y capricho del  servidor  público  que adopta la decisión, en cuanto producto de su intención  de  contrariar  el ordenamiento jurídico, sin que, desde luego, puedan tildarse  de  prevaricadoras  las  providencias por el único hecho de exponer un criterio  diverso  o novedoso, de manera especial cuando abordan temáticas complejas o se  trata  de  la  aplicación  de  preceptos  ambiguos, susceptibles de análisis y  opiniones                 disímiles1.   

          Es  también  necesario  indicar  que en punto de la apreciación de  las  pruebas  no  es  suficiente  con  la  posibilidad de hallar otra lectura de  ellas,   pues   menester  resulta  que  la  tenida  como  prevaricadora  resulte  contundentemente  ajena  a las reglas de la sana crítica al momento de ponderar  los  medios  probatorios, de manera que denote capricho y arbitrariedad de quien  así   procede2.   

          Una  vez  efectuadas  las  anteriores  precisiones  y  en  punto  de  resolver  la  impugnación  presentada,  es  oportuno  identificar  los aspectos  demostrados  con  suficiencia  y aceptados por los sujetos procesales dentro del  diligenciamiento, como sigue:   

(a)           A  través  de  oficio No. 771 del 20 de  octubre   de   2003   dirigido   al   Coordinador  Seccional  de  Fiscalías  de  Buenaventura,  el  Jefe  de  la  División  de  Fiscalización  de  la Aduana de  Buenaventura  colocó  a su disposición 3.803 pares de tenis marca Nike,   precisando  que  “el  funcionario  comisionado  para  llevar  a cabo la diligencia de  inspección  física  a las mercancías, al determinar  que  éstas  correspondían  con  lo  declarado,  procedió a otorgar el levante  correspondiente”      (subrayas     fuera     de  texto).   

          En  el  mismo  documento  advirtió  que  a  través de apoderado la  empresa    Nike    International    Ltd  había  formulado  denuncia  contra Jhon  Mario  Ortiz Vélez, representante legal de la sociedad  Inter  Shoes  Ltda,  por el  delito   de   usurpación   de   marcas  y  patentes  ante  la  Unidad  Nacional  Especializada  en Delitos contra la Propiedad Intelectual y Telecomunicaciones e  indicó que:   

“Si   bien  la  actuación  aduanera  se adelantó cumpliendo con  los  trámites  y  actuaciones previstos en la normatividad, frente a los hechos  denunciados  y  puestos  en  conocimiento de la autoridad competente, como es la  Fiscalía,  para  que  adelante la correspondiente investigación desde el punto  de  vista penal, considera la Administración Especial  de  Aduanas  de  Buenaventura,  que  lo  procedente es colocar las mercancías a  órdenes  de  la Fiscalía Seccional de Buenaventura, para que por su intermedio  se  designe  el  Fiscal  que  adelante  la  investigación  a que haya lugar. Lo  anterior,  a  pesar  de  haberse  instaurado  en  la  ciudad de Bogotá, D.C. En  consecuencia,  la mercancía no podrá ser retirada de  las   instalaciones   de  la  S.P.R.BUN.  hasta  tanto  la  Fiscalía  no  emita  pronunciamiento  en  ese  sentido” (subraya fuera de  texto).   

(b)            Mediante providencia del 27 de octubre de  2003,   el  doctor  JOSÉ  JAIRO  MORALES expuso:   

“Como quiera que  se  trata  de  definir  la  procedibilidad  de  una posible apertura de previa o  instrucción  a  los  hechos  expuestos  por  parte  del Jefe de la División de  Fiscalización  de  la  Dirección  de  Impuestos  y  Aduanas  de  la  ciudad de  Buenaventura,  se  ha  de  observar  al respecto, que lo primero que advierte el  informe  es  que  en  la  ciudad  de  Bogotá se está  adelantando  una  investigación por parte de la Unidad Especializada de Delitos  contra  la  Propiedad  Intelectual  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  en  contra del representante legal de la empresa INTER  SHOES   LTDA   de   la   ciudad   de  Medellín  y  por  lo  mismo  es  ésta  la  autoridad  a  quien  corresponde  definir  el futuro  jurídico   de   la   mercancía  de  que  habla  la  declaración  de  importación  No.  35001183823  del 8 de octubre de este año,  pues  de  lo contrario, de procederse a abrir una investigación en esta ciudad,  se  estaría  incurriendo  posiblemente  en una doble  investigación  y es por lo que entonces se habrá de  recomendar   muy   respetuosamente   a  la  mencionada  autoridad,  se  sirva  dirigir  ante  el  Fiscal  Especializado de la ciudad de  Bogotá,   para   que   sea   éste  quien  disponga  lo  pertinente” (subrayas fuera de texto).   

(c)            En  desarrollo de la decisión anterior,  el  acusado libró al Jefe de la División de Fiscalización de la Dirección de  Impuestos  y Aduana de Buenaventura el oficio No. 40-9790-1088 el mismo día, en  el  cual le informó  acerca de la decisión adoptada y culminó señalando  que   “lo   más   recomendable   es  sopesar  las determinaciones que se hayan  de  tomar  al  respecto  a  fin  de  no  incurrir  en  actuaciones  en  las que pueda resultar comprometido”  (subrayas fuera de texto).   

          (d)                       No  obstante,  dos  días  más  tarde, el 29 de  octubre,       el      mismo      funcionario      decidió      “reconsiderar  la  decisión tomada en la  fecha  antes  indicada  (27  de  octubre  de  2003, se  precisa)  y  ordenar  la  correspondiente APERTURA DE  PREVIA”  (subrayas  fuera de texto), con ocasión de  la  cual  ordenó  escuchar  en  declaración  a Julio  César  Lerma  Rodríguez,  Jefe  de  la  División de  Fiscalización  de  la Aduana de Buenaventura y en versión libre a Jhon   Mario   Ortiz  Vélez,  igualmente  dispuso  “con  el  fin  de  establecer la  posible inautenticidad de los zapatos  importados,  solicítese  al  señor  Jefe  de  División  de  Fiscalización la  designación  de  un  perito  por  parte  de  esa  entidad  aduanera” (subrayas fuera de texto).   

          (e)                       En  declaración  rendida  el 12 de noviembre de  2003,  el  Jefe  de  la División de Fiscalización de la Aduana de Buenaventura  puntualizó:   

“Dos  son  los  aspectos  a  tener  en  cuenta, uno desde el punto de vista aduanero,  en  el  cual  la  importación  de  la  mercancía, en este caso  calzado,  se  surtió  todos  los  trámites  aduaneros  correspondientes  hasta  finalmente  obtener  el  levante  de la mercancía. El  otro   aspecto   a   considerar  es  el  penal,  por  cuanto  la  sociedad  Nike  International  presentó denuncia por el posible delito de USURPACIÓN DE MARCAS  en  contra  de  la  sociedad  INTER  SHOES  LTDA, de la cual es representante el  señor   JHON   ORTIZ  (…).  En  desarrollo  de  lo  dispuesto  en  la  Decisión  486  del 2000 de la Comunidad Andina, la autoridad  aduanera  informó  al  representante de la firma NIKE INTERNATIONAL en Colombia  sobre  la  presencia de calzado de dicha marca estaba siendo nacionalizado en el  Puerto  de  Buenaventura,  como  consecuencia  de  ello  se  practicó una nueva  inspección  a la mercancía con la participación de un delegado de la sociedad  NIKE   certificando   que   los   zapatos   no  eran  originales” (subrayas fuera de texto).   

          (f)                       A  través de resolución del 13 de noviembre de  2003,   el  doctor  JOSÉ  JAIRO  MORALES  ordenó  la  entrega  de  la mercancía al importador Jhon  Mario  Ortiz  Vélez, con fundamento  en los siguientes argumentos:   

“La  mercancía  importada  por medio de la declaración de importación No. 35001183823 del 8 de  octubre  del  2003 es legal.  Lo  anterior  es  advertido  desde  un  principio  por  parte  del mismo Jefe de  División  de  Fiscalización  de  la  Aduana  cuando  anota  en  el folio 3 del  cuaderno  original  que  la  actuación  aduanera  se  adelantó    cumpliendo    con    todos    los   trámites   previstos   en   la  normatividad,   lo   cual   es   corroborado  en  su  declaración ante el despacho”.   

“Aunque en verdad  fue  cuestionado  en  la  copia  de la denuncia que se  allega  a  estas  diligencias por parte del representante legal de la firma Nike  International  el hecho de haberse violado presumiblemente por parte de la firma  Inter   Shoes  lo  dispuesto  en  el  Art.  306  del  Código  Penal,  para  ello  hay que anotar que aunque en verdad se practicó una  diligencia  de  inspección  judicial  por  parte  de  la  autoridad aduanera al  container  en  donde  se  encontraban los zapatos y fue dicho por el funcionario  Luis  Enrique  Pico  que al parecer los zapatos no son  originales,  de esta circunstancia hay igualmente que  observar     que     resulta     sumamente     sospechoso    que    habiendo   pasado   la   mercancía,   primero  todos  los  rigores  administrativos  y  legales  de la aduana, hasta el punto de haberse obtenido su  levante,  posteriormente  se  cuestionan  los zapatos  como  posiblemente  no  originales,  si  fue  dicho  por el Jefe de División de  Fiscalización  que en la Aduana de Buenaventura no existe un perito para rendir  un  dictamen  técnico en el sentido de evaluar la autenticidad o legitimidad de  los  zapatos.  Lo  anterior genera, como fue dicho por el abogado de la defensa,  una  duda razonable que no es posible discutir y si no existe éste perito en la  Aduana  de  Buenaventura,  mal  podría  emitir  un  concepto  del  que no está  preparado” (subrayas fuera de texto).   

          (g)                       Mediante  diligencia realizada a las 11:30 de la  mañana  del  mismo  día  de  la providencia rememorada, el doctor JOSÉ    JAIRO    MORALES   entregó   a  Jhon  Mario Ortiz Vélez los  3.803 pares de tenis puestos a su disposición.   

          Establecido  lo  anterior,  procede la Sala a pronunciarse sobre los  motivos de impugnación.   

1.             Acerca   de   que   en  el  curso  del  diligenciamiento  se  quebrantó  el  principio  de investigación integral, sin  dificultad  se  advierte  que  el  planteamiento  se  queda  únicamente  en  el  enunciado,  pues  el  defensor no procede a señalar de manera clara las pruebas  supuestamente  omitidas,  amén de indicar su fuente, conducencia, pertinencia y  utilidad,  además  de  su  incidencia  favorable  a los intereses del procesado  frente  a  las  conclusiones  del  fallo,  en  cuanto la omisión de diligencias  inconducentes,  dilatorias,  inútiles o superfluas, no constituye menoscabo del  derecho a la defensa del incriminado.   

Adicional  a  ello  se tiene, que tampoco la  Sala  observa que ya en la instrucción o en la fase del juicio los funcionarios  hubieran  quebrantado  dicho  principio,  pues  por  el  contrario,  ordenaron y  practicaron  las  pruebas derivadas de lo expuesto tanto en la denuncia, como en  la  indagatoria  rendida  por  el  doctor  JOSÉ JAIRO  MORALES,  sin  constatarse  de  alguna  manera que les  asistía  interés  en  perjudicarlo,  con mayor razón si como más adelante se  verá,  es el simple decurso de las diversas decisiones adoptadas en el trámite  adelantado  por  el acusado, el que permite acreditar la materialidad del delito  y  la  responsabilidad  de aquél en la comisión del punible de prevaricato por  acción.   

Adicionalmente el defensor no explica, ni la  Sala  consigue  develar,  a  qué  se  refiere  cuando  señala  que  se rompió  “el  equilibrio  de  una investigación que se debe  adelantar    dentro    de    sano    juicio   de   la   integración”.   

          2.        En  cuanto se refiere a que con base en la información suministrada  por  el  Jefe de la División de Fiscalización de la Aduana de Buenaventura, el  acusado  procedió  a  disponer  la  entrega  de mercancía dando aplicación al  principio  constitucional  de  presunción  de la buena fe, encuentra la Sala lo  siguiente:   

De   una  parte,  fue  precisamente  dicho  funcionario,       Julio       César      Lerma  Rodríguez,  quien  precisó  en  el  escrito por cuyo  medio  colocó  la mercancía a disposición de la Fiscalía de Buenaventura que  “Si  bien  la  actuación  aduanera  se  adelantó  cumpliendo  con los trámites y actuaciones previstos en la normatividad, frente  a  los  hechos denunciados y puestos en conocimiento de la autoridad competente,  como   es   la   Fiscalía,   para  que  adelante  la  correspondiente   investigación  desde  el  punto  de  vista  penal”.   

Adicionalmente,  al  rendir declaración fue  categórico  al señalar que “Dos son los aspectos a  tener   en   cuenta,   uno   desde   el   punto  de  vista  aduanero,  en  el  cual  la  importación  de  la  mercancía, en este caso  calzado,  se  surtió  todos  los  trámites  aduaneros  correspondientes  hasta  finalmente  obtener  el  levante  de la mercancía. El  otro   aspecto   a   considerar  es  el  penal,  por  cuanto  la  sociedad  Nike  International  presentó  denuncia penal por el posible delito de USURPACIÓN DE  MARCAS  en  contra  de la sociedad INTER SHOES LTDA, de la cual es representante  el  señor  JHON ORTIZ” (subrayas fuera de texto), de  manera  que  la  Sala  no  observa la relación existente entre el levantamiento  aduanero  de  la mercancía y la denuncia que por el referido delito formuló el  apoderado    de    Nike   International contra el importador de los tenis.   

          Y  de otra, tampoco se advierte de manera alguna que el proceder del  acusado  estuviera  determinado  por  el  principio  de  la  buena  fe, pues sin  dificultad  se  verifica que inicialmente mediante resolución del 27 de octubre  de  2007  fue  claro  al  señalar que carecía de competencia para pronunciarse  sobre  la  entrega  de  la  mercancía,  toda  vez  que  ante la Unidad Nacional  Especializada  en  Delitos  contra  la  Propiedad  Intelectual  se adelantaba la  correspondiente   investigación  motivada  en  la  denuncia  formulada  por  el  apoderado    de    Nike   International,  de  modo  que  en  la  misma  decisión recomendó acudir a dicha  autoridad  para  dilucidar  el  tema  de  la  entrega de los tenis al importador  Jhon  Mario  Orozco,  en su  condición  de  representante  legal  de  Inter Shoes  Ltda.   

          Pese  a  lo decidido en la referida providencia, sin más, dos días  más  tarde  el doctor JOSÉ JAIRO MORALES  profirió una peculiar resolución, por cuyo medio “reconsidera”  la  anterior  decisión y  declaró  abierta  la  investigación previa, se reitera, pese a haber señalado  dos  días  antes  que  carecía  de  competencia  para  pronunciarse  sobre  el  particular.   

          En  la  resolución  de  apertura  de  investigación previa ordenó  escuchar  en  versión  libre al importador Jhon Mario  Ortiz  Vélez y en declaración al Jefe de la División  de  Fiscalización  de la Aduana de Buenaventura Julio  César  Lerma  Rodríguez. Igualmente solicitó a éste  último   funcionario   la   “designación  de  un  perito” para “establecer  la    posible   inautenticidad   (sic)   de los zapatos importados”.   

          Escuchados  los  mencionados ciudadanos y como la Aduana informó al  doctor   MORALES  que  no  contaban  con un perito para los fines requeridos, el 13 de noviembre ordenó la  entrega  de  los  tenis,  la  cual  se  efectuó el mismo día a las 11:30 de la  mañana.   

          De  conformidad  con  lo expuesto se encuentra acreditado, en primer  término,  que  el  procesado  era consciente de la ausencia de competencia para  conocer  de  la  entrega  solicitada  por  el  importador, según lo declaró en  providencia    inicial.    En    segundo    lugar,    decidió   “reconsiderar”  su  propia resolución a  fin  de  arrogarse  la competencia de la cual carecía y, finalmente, pese a que  le  fue  reiterado  por  el  funcionario de la División de Fiscalización de la  Aduana   que   un   aspecto  era  el  referido  al  trámite  administrativo  de  nacionalización  de  la  mercancía  y  otro  muy  distinto,  el  atinente a la  usurpación  de  marcas  de  índole  penal,  decidió  ordenar la entrega de la  mercancía  y  ejecutar  tal  decisión  antes  del medio día de la fecha de su  pronunciamiento.   

          Colige  entonces  la  Sala,  que  no  hay  lugar  a  adverar  que el  procesado  actuó  motivado por el principio de buena fe, pues por el contrario,  su  proceder denota que a ciencia y paciencia procedió de manera contraria a la  ley,  pretextando  para  ello  un  asunto  que ninguna relación guardaba con el  delito  de  usurpación de marcas, cual fue el levantamiento de la mercancía al  seguir todos los trámites aduaneros.   

          También  dicho proceder descarta cualquier equívoco en la conducta  del  doctor  MORALES,  pues  como  ya  se  dijo,  tanto  por  escrito  como  en  la declaración rendida, fue  advertido  por  el  Jefe  de  la División de Fiscalización de la Aduana que el  levantamiento  de  la  mercancía  no guardaba relación alguna con la comisión  del  delito de usurpación de marcas, pues es claro que dicho ente gubernamental  no  tiene  como  función  verificar  la  autenticidad  de las mercancías, sino  establecer  que  han  arribado  y  se nacionalizan de acuerdo con los protocolos  aduaneros dispuestos sobre el particular.   

          También  puede observarse que el artículo 64 de la Ley 600 de 2000  establece:   

“Los  objetos  puestos   a   disposición   del  funcionario,  que  no  se  requieran  para  la  investigación     o    que    no    sean    objeto  material o instrumentos y efectos con los que se haya  cometido  la  conducta  punible  o  que  provengan  de su ejecución o que no se  requieran  a  efectos  de  extinción  de  dominio,  serán devueltos a quien le  fueran     incautados”    (subrayas    fuera    de  texto).   

          Es  claro  que  si  de conformidad con la denuncia presentada por el  apoderado    de    Nike   International,  los  tenis  importados  por Inter Shoes  Ltda  no  eran  originales,  correspondían  al objeto  material  del  delito  de usurpación de marcas, motivo por el cual no podía el  doctor  JOSÉ  JAIRO MORALES  entregarlos  definitivamente  al importador, pues ello no lo permite la norma en  comento.   

Pero  aún más, el parágrafo del artículo  67   del   mismo   ordenamiento,   que   se   ocupa  del  instituto  del  comiso  dispone:   

“Los  bienes  o  productos  a  que  se  refieren los artículos 300, 306  (usurpación  de  marcas y patentes, se precisa), 307,  372,   373   y   374   del   Código  Penal,  una  vez  incautados  serán  sometidos  a inspección judicial con la ayuda de perito, y  una    vez    demostrada   por   este   medio   su   ilegitimidad,   serán  destruidos  por las autoridades de policía judicial,  en  presencia  del  funcionario  judicial” (subrayas  fuera de texto).   

          De  la  diáfana  preceptiva de la norma transcrita puede concluirse  que  el  procesado  decidió  sustraerse  a su cumplimiento y, por el contrario,  ordenar  la  ilegal entrega de la mercancía, con lo cual consiguió a la postre  que  no  pudiera  establecerse  probatoriamente  si  el  importador Jhon  Mario  Ruiz cometió o no el delito  denunciado     por    el    apoderado    de    Nike  International.   

          3.        Como  también  el  recurrente  aduce  que  la  conducta investigada  carece  de “animus noscendi  (sic)”,  considera  la Sala, de una parte, que el delito por el que se procede  no  requiere  de  tal  ingrediente  y,  de  otra,  que  el planteamiento resulta  contrario  a  la  acreditación  lograda  en  el averiguatorio, pues no sólo el  doctor  MORALES  actuó  de  manera  ostensiblemente  contraria  a  la ley, sino que sabía del daño al bien  jurídico  derivado  de  su  actuar,  al punto que para cometer su delito debió  previamente         “reconsiderar”  la  decisión  por  medio  de  la cual declaró que carecía de  competencia para pronunciarse sobre la entrega de la mercancía.   

Adicionalmente  se tiene que el animus     nocendi     obtuvo    plena  materialización  cuando  el  20  de  mayo  de 2005, a la Fiscalía Cuarta de la  Unidad  Nacional  Especializada en Delitos contra la Propiedad Intelectual no le  quedó  camino  diverso  a  proferir  resolución  inhibitoria  en  el  trámite  promovido  por  el  apoderado  de  Nike International  Ltd  contra  el  representante  legal  de  la  empresa  Inter  Shoes,  Jhon  Mario  Ortiz  Vélez, en atención a  que  como  el  procesado,  doctor  JOSÉ JAIRO MORALES  RUIZ,  en  su  calidad de Fiscal Cuarenta Seccional de  Buenaventura,  ordenó  y  efectuó  la  entrega  de los tenis cuya originalidad  cuestionaba  el denunciante, resultaba imposible verificar tal aspecto a través  de peritos.   

          4.        Como  finalmente  el impugnante invoca para su asistido se reconozca  una  situación de error de tipo establecida en el numeral 10º del artículo 32  de  la  Ley  599  de  2000,  considera  la  Sala  que de acuerdo con las razones  expuestas,  no  se  aviene con el recaudo probatorio concluir que en verdad hubo  presencia  de  dicho  equívoco,  pues por el contrario, se acreditó, según ya  fue  expuesto,  que  pese  a inicialmente haberse declarado sin competencia para  decidir  sobre  la  entrega  de la mercancía, ulteriormente el acusado orientó  todos  sus  esfuerzos  a conseguir dicha entrega de manera pronta, habiendo sido  advertido  por el Jefe de la División de Fiscalización de la Aduana que no era  viable proceder de tal manera.   

          Así  las  cosas, si el referido error se estructura a partir de una  comprensión  equivocada  de  la realidad, el defensor no atina a señalar ni la  Sala  advierte,  de  qué  manera  podría  afirmarse que el doctor MORALES   ordenó   la   entrega  de  la  mercancía  a  partir  de  un  yerro,  cuando lo cierto es que desde el comienzo  sabía que no era procedente un pronunciamiento al respecto.   

De  acuerdo con lo anterior, es evidente que  los  argumentos  expuestos  por  el  defensor no logran persuadir a la Sala para  acceder  a su pretensión absolutoria, razón por la cual se impone confirmar la  sentencia impugnada respecto de los motivos de inconformidad.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

CONFIRMAR el fallo  de  primera  instancia  en  cuanto  fue  objeto de impugnación, por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

Contra  esta  sentencia  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO    GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES           

YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

                                           Excusa Justificada   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Cfr.  Sentencia   de   segunda   instancia   del   8   de   octubre   de   2008.  Rad.  30278.   

2 Cfr.  Sentencia   de   segunda   instancia   del   23   de   febrero   de  2006.  Rad.  23901.     

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