30866(04-03-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30866  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL     

*      

                                               

                                                Magistrado Ponente   

                            

                                                DR. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                            

                                                Aprobado Acta No.61   

Bogotá D.C., cuatro (04) de marzo de dos mil  nueve (2009)   

VISTOS:  

Decide la Sala sobre la viabilidad formal de  la  demanda que en sustento del recurso de casación ha interpuesto la defensora  de  Carlos  Arturo Guerrero y  José    Rodrigo   Sandoval   Salgado   contra  la  sentencia  proferida por el Tribunal Superior Militar el  29  de mayo de 2008, confirmatoria de la decisión emitida por el Juzgado 155 de  Primera  Instancia adscrito al Departamento de Policía de Nariño, que condenó  a  los  procesados  a  la  pena  principal  de 6 años de prisión y multa en el  equivalente    a    50    s.m.l.m.,    como    responsables    del   delito   de  concusión.   

HECHOS Y ACTUACIÓN RELEVANTE:  

A través de queja criminal instaurada por el  ciudadano  René Jesús Trujillo Rodríguez se conoció que el día 8 de mayo de  2004  en  la  ciudad  de Popayán los policiales Carlos  Arturo   Guerrero   y  José  Rodrigo  Sandoval  Salgado  después  de  pedirle  los  documentos  correspondientes  a  la  motocicleta  Suzuki  de  placas WAG92 de su  propiedad  y  tras  observar  que  carecía de seguro obligatorio le pidieron la  suma  de  $30.000  para  no  inmovilizarla,  hecho  que  cumplieron tras recibir  $20.000.   

El  20  de  mayo  posterior el Juzgado 183 de  Instrucción  Penal Militar decretó la formal apertura investigativa, ampliando  la  queja  del ciudadano (fl.45), así como recibiendo el testimonio de Serafín  Muñoz  Campo  (fl.62  y  93),  material  con  fundamento en el cual escuchó en  indagatoria  a  los  imputados  Guerrero  y      Sandoval     Salgado,  cuya  situación  jurídica  resolvió  decretando  su detención  preventiva   por   el   delito   de   concusión   el   12   de  enero  de  2006  (fl.204).   

Decretado  el cierre instructivo (fl.275), la  Fiscalía  158  Penal  Militar  de  Pasto calificó el mérito de las pruebas en  proveído  del 4 de mayo de 2006, disponiendo la cesación de todo procedimiento  (fl.397  c.2), en decisión que sometida al grado jurisdiccional de consulta fue  revocada  por  la  Fiscalía  Quinta  ante  el Tribunal Superior Militar el 5 de  febrero  de  2007  (fl.431  c.2),  para  en  su  lugar  proferir  resolución de  acusación    en    contra    de    los    implicados    por   el   punible   de  concusión.   

Tramitado el juicio y rituada la audiencia de  Corte  Marcial  fueron   emitidas  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia en los términos relacionados en precedencia.    

DEMANDA:  

Un cargo aduce la defensora de los procesados  contra  la  sentencia  impugnada,  con  fundamento  en  la  causal  tercera  del  artículo  181  del  C. de P.P., según afirma, “por cuanto la apreciación de  la prueba arrimada al proceso no fue debidamente apreciada”.   

Previamente  reproducir  el  contenido  del  artículo  29  constitucional  y  exaltando las características que a partir de  dicho  texto  tiene  el debido proceso penal, asegura que en el caso concreto la  conducta  imputada  “no  es clara ni en la queja ni en la verdadera intención  que  tuvieron”  sus  defendidos,  así  como también que no se probó el acto  concusionador.   

Asegura  entonces  que  los  sentenciadores  habían  incurrido  en  una  falsa  valoración  de  la  prueba, derivada de una  “indebida  interpretación  y contradicción de la misma”, máxime cuando se  está  frente  a  un  caso  de  testigo  único  sobre  cuyas características y  limitaciones se ha ocupado la doctrina.   

Señala, en dicho orden, que lo depuesto por  Trujillo  Rodríguez  está  incurso  en  contradicciones  que  conspiran  en su  evaluación  plena  de credibilidad y en lo también sostenido por Muñoz Campo,  a  propósito  de  lo  cual  reproduce  apartes  de  sus  declaraciones y realza  extensamente  las que asume como posturas encontradas en su propósito “insano  de hacer daño”.   

Así, a partir de criticar los testimonios de  cargo  desde  su  parcial  percepción de los mismos, descarta la posibilidad de  brindárseles  credibilidad  por  la  secuencia  que  tuvieron y por guardar una  relación  que  califica de “sospechosa”, todo lo cual asume suficiente para  sostener  que  la denuncia fue ilegal, con afectación de las formas propias del  juicio.   

Además,  dice  también  “censurar”  la  forma  como  se adelantó la instrucción, pues se hizo, según su concepto, sin  respeto  al  principio de investigación integral de acuerdo a las citas que sus  asistidos hicieran en sus injuradas.   

Con  base en lo anterior solicita se case el  fallo y profiera el que deba reemplazarlo.   

CONSIDERACIONES:  

1. Jurisprudencia por  décadas  consolidada  en  consonancia  con principios teóricos que la doctrina  reseñó  también  desde  período antiguo enseña que cuando la ley dispone el  imperativo  de  señalar  la  causal  a  que  se  acude  y sus fundamentos, nada  distinto  está  haciendo  que  exigir  se cumpla con un enunciado lógico en el  planteamiento  del  cargo  que  se hace a una sentencia ante la Corte Suprema en  ejercicio  del  recurso de casación y que acorde con el mismo se desarrolle con  claridad  y  precisión  el  fundamento  que  correspondientemente  le  debe dar  demostración.   

2.  Ni  siquiera en  orden  a  afirmar  con  respaldo  en  la nueva Carta Política y los Códigos de  procedimiento   penal   aprobados   después   de  su  vigencia  una  pretendida  superación  de  la  técnica  extrema  en  esta  clase  de impugnaciones, puede  aceptarse  que  la  proposición  de  reproches no obedezca a tales supuestos de  enunciación  y  por  el  contrario  no solamente comportan el mismo orden de su  imperativo  cumplimiento,  sino  que  además  hoy  por hoy se dinamizan con los  fines  mismos  de la casación cada vez más consolidados como un instrumento de  control de las garantías superiores dentro del proceso penal.   

Como bien se ha señalado, la necesidad de que  el  impugnante  en casación señale la causal o causales escogidas y en orden a  su  sentido  y  alcance  indique  los fundamentos en que dice sustentarse, tiene  directa  relación con el nexo que debe existir entre los postulados del disenso  y  las razones que confluyen a su demostración.   

3.  En  el  caso  concreto    se    tiene    que   la   procuradora   judicial   de   Carlos   Arturo  Guerrero  y  José   Rodrigo   Sandoval  Salgado  adujo  preliminarmente  sustentar  su  disenso  con  el  fallo  en el tercer motivo del  artículo   181  del  Código  de  Procedimiento  Penal   -en  impertinente  referencia  de  precepto  que  corresponde a la Ley 906 de 2004 no reguladora de  este  asunto-,  esto  es,  “El  manifiesto  desconocimiento  de  las reglas de  producción  y  apreciación  de  la  prueba  sobre  la  cual  se  ha fundado la  sentencia”,  cuyo alcance en principio estaría referido a la ilegalidad misma  del medio para servir de fundamento a una decisión.    

4.  No  obstante,  cuanto  enseguida  hace es acusar apreciación indebida de la prueba testimonial  esforzándose  no  por evidenciar el yerro subyacente al vicio afirmado, sino un  pretendido  quebranto  del  debido  proceso  derivado  de  la falta de elementos  demostrativos  del  delito  de  concusión  por  el  que se emitió decisión de  condena;  de  la  falta  de credibilidad de los dos testigos de cargo por cuanto  desde  su  interesada  margen  acusa  resultarle  sospechosos; de las sostenidas  múltiples  contradicciones  que  emergen  de sus dichos; de la violación a las  reglas  de  la  sana  crítica  del  testigo  único y la no comprobación de la  verdadera  intención  que tuvieron los imputados al intervenir en desarrollo de  sus  funciones;  de  la  parcialidad y secuencia de los testimonios rendidos por  Serafín  Muñoz Campo y René Jesús Trujillo Rodríguez, pues al verter aquél  primero  su  dicho  habría viciado las sindicaciones de éste -simple enunciado  que   asume  suficiente  para  sostener  que  la  queja  criminal  fue  ilegal-;  culminando  por  si  fuera  poco  con  sostener menoscabo para la investigación  integral  por  no  efectuarse  una averiguación que coadyuvara a corroborar los  dichos   de   los   inculpados,  con  afectación  de  las  formas  propias  del  juicio.   

   

5.   Como  surge  elocuente,  la  censora  efectuó una extraña amalgama de argumentos inconexos,  incompatibles  por  demás  con  la  pretendida causal de casación inicialmente  aducida,  todas las cuales hacen palmario su interés por encontrar una fórmula  de  contención analítica de las pruebas en orden al ataque intentado del fallo  pero   que   por  su  manifiesta  inidoneidad  nada  distinto  procuran  que  su  desestimación,  rechazo  que además se acompasa con la descartada necesidad de  que  en  ejercicio  de  su intervención oficiosa debiera la Corte intervenir en  orden  a  la  salvaguarda de las garantías superiores que, en condiciones tales  no se advierten socavadas.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR  la demanda de casación presentada  por   la   defensora   de   Carlos   Arturo  Guerrero  y  José  Rodrigo  Sandoval  Salgado.   

Contra esta decisión no procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   cúmplase   y   devuélvase  el  expediente al Tribunal de origen.   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

      JOSÉ          LEONIDAS          BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                       

             

         ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO               MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                   

            AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN                  JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                           

          YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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