30852(17-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30852  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

      APROBADO   ACTA   Nº.  180      

Bogotá,  D.C.,  diecisiete (17) de junio dos  mil nueve (2009).   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  de  revisión  presentada por el apoderado judicial de DIEGO  ERNED  IDÁRRAGA  OSORIO,  contra la  sentencia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Villavicencio, que  confirmó  la  dictada  por  el  Juzgado Primero Penal del Circuito de esa misma  ciudad,  que lo condenó por el delito de tentativa de  estafa.   

HISTORIAL FÁCTICO Y PROCESAL  

    

1. El  día  14  de enero de 2004, DIEGO ERNED  IDÁRRAGA  OSORIO compró 10 formularios de apuestas de  chance,  en  las ciudades de Bogotá, Honda y Mariquita, con el número 3102 que  resultó ser el ganador.     

    

1. El  día  15  de  enero del siguiente, el ganador se presentó en la  casa    chancera   de   la   ciudad   de   Ibagué   para   cobrar   el   premio  respectivo.     

    

1. La   casa   chancera   se  negó  a  entregar  cualquier  premio  al  DIEGO   ERNED   IDÁRRAGA   OSORIO    y  a  otros  supuestos  ganadores,  pretextando  que  se  habían  presentado  varias  irregularidades  en  la  realización  del  sorteo  No. 2140  celebrado   en   la   noche  del  14  de  enero  de  2004  por  la  Lotería  de  Meta.     

     

1. Presentada  la  denuncia  por  CONSUERTE  S.A,  la  Fiscalía  Trece  Delegada  ante los Juzgados del Circuito de Villavicencio, inició la respectiva  investigación  y  acusó  a  DIEGO  ERNED  IDÁRRAGA OSORIO  y   otros,   por   el   delito  de  estafa  en  grado  de   tentativa.     

    

1. El   Juzgado   Primero  Penal  del  Circuito  de  Villavicencio,  en  providencia  del  27  de  enero  de  2005  absolvió, entre otros a DIEGO  ERNED ADÁRRAGA OSORIO del delito de  tentativa  de  estafa imputado.     

    

1. Interpuesto  el   recurso  de  apelación  por la fiscalía, el  Tribunal  Superior de Villavicencio, revocó la decisión de primera instancia y  en  su lugar condenó a los procesados a la pena principal de treinta (30) meses  de  prisión  y  multa  de  treinta  (30)  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes,  como  coautores  penalmente  responsables  del delito atribuido y les  concedió la suspensión condicional de la ejecución de la pena.     

    

1. El  recurso  de  casación  interpuesto  fue  declarado desierto por  falta de sustentación.     

    

1. Contra  la  sentencia  condenatoria de segunda instancia proferida  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Villavicencio, el defensor del  señor   IDÁRRAGA   OSORIO  interpone ahora  acción de revisión.     

LA     DEMANDA DE REVISIÓN   

Con  apoyo  en  las  causales  tercera        y       sexta  del  artículo  192 del Código de  Procedimiento  Penal  de 2004, las que corresponden a los numerales tercero        y       quinto del artículo 220 de la Ley 600 de  2000,   el   apoderado   de   DIEGO  ERNED  IDÁRRAGA  OSORIO   solicita   la   revisión  de  la  sentencia  condenatoria  proferida en su contra, por considerar que existe una prueba  nueva  no  conocida al momento de  fallar     y     la     cual     desvirtúa     el    Informe    Judicial    No.  9-2393,FGN,CTI,UPJ,UADCAP   del  día  13  de  mayo  de  2004 elaborado por  INES    TEJADA    RIVERA,  Investigadora  Judicial  II,  presentado  al Juzgado Primero Penal del Circuito,  que  da  cuenta  de  la venta de 97.100 boletos de chance para el 14 de enero de  2004,   prueba   que   se   valoró   en  el  curso  de  la  primera  y  segunda  instancia.   

Esa  prueba  nueva es el Informe Judicial No.  2805,FGN,CTI,UADCAP  de  fecha  11  de  Julio de 2008, suscrito por VIRGINIA        E.        MENDOZA       BELTRÁN,       Investigadora  Criminalística VII, presentado en el proceso seguido  contra     LILIANA    GUEVARA    PARADA,  sindicada por los mismos hechos en el Juzgado Primero del Circuito  de       Villavicencio       dentro      de      la      causa      337-2004.El  nuevo  dictamen establece que  la cantidad real de formularios fue de 55.832.   

No  fueron  entonces,  afirma  el accionante,  97.100  los  boletos  de  chance con el número 3102 para el día 14 de enero de  2004,   ni  tampoco  la  millonaria  suma  de  dinero  que  perdió  la  empresa  apostadora.  Advierte  que  los  representantes  de dichas entidades actuaron de  mala  fe  y  la  Fiscalía  fue  negligente  en  el  curso de la investigación,  proceder que terminó avalado en la sentencia de segunda instancia.   

En la demanda de revisión se hace referencia  al  numeral  6°  de  la Ley 906 de 2004, que establece como causal de revisión  “cuando  se  demuestre  que  el  fallo  objeto  de  pedimento  de  revisión  se  fundamentó  en  todo  o en parte, en prueba falsa  fundante  para  sus  conclusiones”, sin que de manera  concreta  se  determine cuál el medio de convicción adulterado que pudo servir  de fundamento al fallo cuya revisión se demanda.   

CONSIDERACIONES   

La base fundamental del ordenamiento jurídico  es  el  carácter  inmutable  de  las  sentencias.  No  obstante,  el legislador  estableció  la  acción  de  revisión  como remedio dirigido a quebrar la cosa  juzgada  e  invalidar  una  sentencia  siempre que se compruebe que ella resulta  injusta y alejada de la realidad material.   

El  carácter  excepcional  de  dicha acción  exige  que  el  escrito  cumpla  con un conjunto de requisitos de forma y fondo,  indispensables  para  que  la  Corte  pueda  admitirlo  y  adelantar el trámite  respectivo.   

La  ley  condiciona  la  admisibilidad  de la  revisión,  a  la  obligación  de  relacionar  las  pruebas que se aportan para  demostrar   los   hechos  básicos  de  la  petición,  es  decir,  anexarlas  con  la demanda y, obviamente,  acreditar  la  virtualidad que tienen para modificar el sentido del fallo. Sólo  así  se  verifican: la novedad y la trascendencia, cualquiera que sea la causal  invocada.   

En  ese  orden,  es  imprescindible que quien  proponga  la  demanda  demuestre  la  existencia  real de alguna de las causales  señaladas  en el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, y cumpla con  los        presupuestos        del        artículo       222       ibidem.   

Si  bien  el  demandante  cita  las causas de  revisión  contempladas  en  la  Ley  906 de 2004, lo cierto es que el asunto se  rituó  bajo  los  lineamientos  de  la  Ley 600 del 2000, de donde surge que el  estudio    debe   hacerse   de   cara   a    los   presupuestos   de   esta  última.   

En el caso examinado, el demandante incumplió  con  las  indicadas  exigencias, no sólo porque olvidó aportar la sentencia de  primera  instancia  y  la  constancia  de  ejecutoria del fallo de segunda, sino  porque,  a  pesar de enunciar que se apoyaba en las situaciones previstas en los  numerales    tercero   y  quinto del artículo 220 del  Código  de Procedimiento Penal, su escrito revela incertidumbre, imprecisión y  no desarrolla adecuadamente ninguno de ellos. Obsérvese:   

Causal Tercera:  

Se  funda  en  la  aparición  de  hechos  o  pruebas     respecto    de    las    cuales    el   sentenciador  no  tuvo  oportunidad  de  pronunciarse por no haberlas conocido y  que,  de  haberlo hecho, habría llevado definitivamente a la absolución o a la  declaración  de  inimputabilidad del procesado frente al acontecer fáctico por  el que fue  condenado.   

Entonces,   es   deber    del   demandante,   no  sólo allegar a la demanda los medios de convicción  en  que  funda  su  pretensión,  sino demostrar que de haber sido oportunamente  conocidas  en  el  curso de los debates ordinarios del proceso, la solución del  asunto  habría  sido  la  absolución  o la declaración de inimputabilidad del  sentenciado, dada la contundencia demostrativa de tales pruebas.   

Como lo ha precisado la jurisprudencia de la  Sala,  “no se aviene a la  naturaleza  y  alcance  de esta causal la pretensión por aducir cualquier clase  de  medio  probatorio,  sino  solamente  aquellos  que  apuntan  a establecer la  inocencia  del  procesado  o  su inimputabilidad, pues la revisión, en cuanto a  esta  causal se refiere, no ha sido instituida para dar lugar a la continuación  del  juicio que culminó con la providencia que hizo tránsito a cosa juzgada, o  revivir  el  debate  jurídico-probatorio  que  se  llevó a cabo en el fenecido  proceso,  sino  para postular, con base en la prueba ex novo, un cuestionamiento  serio  a  la  declaración  de  justicia que puso fin a la controversia procesal  mediante decisión definitiva e inmutable.   

“Por esa razón,  como  presupuesto  de  admisibilidad  del  libelo  demandatorio de la revisión,  cuando  de  la  causal tercera se trata, establece la ley la obligación para el  accionante     de     relacionar    ‘las  pruebas  que  se aportan para demostrar los hechos básicos de  la  petición’, esto es,  allegarlas  con  la  demanda  y acreditar al tiempo que tienen la virtualidad de  modificar  el  sentido  del  fallo,  es  decir,  que  reúnen  los  dos extremos  mencionados  en  precedencia:  novedad  y trascendencia, pues de no cumplir esta  carga,  ha  de  entenderse  que  lo  pretendido  es  prolongar el debate de modo  inútil  e  impertinente como si el juicio no hubiera fenecido con la ejecutoria  de  la  decisión  cuya revisión se demanda, imponiéndose, en consecuencia, la  inadmisión  del libelo”.1   

La   jurisprudencia  ha  insistido  que  el  ejercicio  de  la  acción,  cuando  tiene  fundamento  en la causal tercera del  artículo   220   del  estatuto  procesal  penal,  debe  reunir  los  siguientes  presupuestos:  a)  el  surgimiento de hechos nuevos o de pruebas no conocidas al  tiempo  de  los  debates  en  las  instancias ordinarias del trámite; b) que el  acontecer  fáctico esté ligado a la conducta punible materia de investigación  y      juzgamiento;      y      c)      que     las     pruebas     aducidas  sean  aptas  para establecer en  grado  de  certeza  la inocencia del procesado o su inimputabilidad, o de tornar  cuando  menos  discutible la verdad declarada en el fallo, haciendo que no pueda  probatoriamente mantenerse.   

De manera pues que, quien acude a la revisión  tiene  la carga de proponer el surgimiento de un hecho nuevo o de una prueba con  igual  significado,  pero,  adicionalmente,  de  acreditar  que  de  haber  sido  conocida   y  valorada,  habría  llevado  a  los  falladores  a  una  decisión  totalmente opuesta a la adoptada.   

Descendiendo  al  caso materia de estudio, el  demandante  no  demostró  la  trascendencia,  ni  la  aptitud de la prueba para  demostrar  con grado de certeza la inocencia del procesado o su inimputabilidad,  o  su  potencialidad  para tornar cuando menos discutible la verdad declarada en  el fallo, haciendo que no pueda probatoriamente mantenerse.   

Se limita el accionante a predicar la novedad  probatoria  del  Informe  Judicial del Investigador Criminalístico VII de fecha  11  de  julio  de  2008,  que  fue  incorporado  como  prueba dentro de la causa  337-2004  seguida  contra  LILIANA  GUEVARA  PARADA,  adelantada  en  el Juzgado  Primero  Penal  de  Circuito de Villavicencio, y dentro del cual se establece un  total  de  55.832  talonarios  de  chance  vendidos para el día 14 de enero del  2004,   cifra  que  resulta  igualmente  elevada  para  la  venta  corriente  de  formularios  que  equivale  a  4.000  en  los  últimos  10  sorteos,  según el  experticio  Técnico  Judicial de INES TEJADA RIVERA, Investigadora Judicial II,  de  fecha  13  de  mayo  de  2004,  valorado  en  la  sentencia  del Tribunal de  Villavicencio,   y  en el que se registra  una cifra de 97.100 chances  vendidos para el día 14 de enero de 2004.   

El  Informe  Judicial rendido dentro la causa  337-2004,  con posterioridad  al  fallo condenatorio que nos ocupa, presentado en el Juzgado Primero Penal del  Circuito,   dentro  de  un  proceso  seguido  por  los  mismos  hechos,  permite  establecer  que  existía efectivamente una diferencia en la cantidad de chances  vendidos  para  el  día de Los hechos investigados, y que esa diferencia no fue  conocida  por  el juzgador al momento de fallar. Sin embargo, esa divergencia no  altera  la  estructura  del  delito,  es  decir,  con o sin ella, se conserva la  tipicidad     de    la    conducta,    toda  vez que los elementos de raciocinio valorados por el Tribunal,  se  sustentan  más  que en la cantidad de chances vendidos, en la formación de  una  empresa  delictiva en la que, no necesariamente  todos sus integrantes  hubieran participado en la manipulación de las ruedas fiché.   

Por tanto, la prueba presentada como nueva, no  desvirtúa  las  inferencias  como  tampoco,  lo  relacionado  con la figura del  incumplimiento  contenido en la Circular Externa No. 008 de octubre 3 de 1995 la  Superintendencia  Nacional  de  Salud  que establece los procedimientos mínimos  para  la realización del sorteo, la solicitud de ampliación de seguridad a las  ruedas  fiché por el Secretario General de la Lotería del Meta, el dictamen de  documentologia  que  confirma  la  alteración de cuatro de seis sellos de plomo  sellados  con  pinza  diferente  a  la  utilizada  por el Representante de Rifas  Juegos  y Espectáculos, las alteraciones en los números del sorteo confirmadas  por  la Fiscalía en la Inspección Judicial, el examen expectromicroscópico de  Química  Forense del Instituto de Medicina Legal que revela pintura superpuesta  a  la  original  en  las  ruedas, sumado a las evidencias de tiempo modo y lugar  dentro  de  las  cuales  se encontraba, cada partícipe, el día de la comisión  del ilícito.   

Consideraciones  de esta Sala establecen que:  “No  se trata entonces, de esgrimir cualquier clase  de   medio  probatorio  sin  repercusión  alguna.  Por  esta  razón,  para  la  admisibilidad  de  la demanda de revisión, se exige que aquella tenga novedad y  trascendencia.  De  no  cumplirse  estas  condiciones,  ha  de entenderse que lo  pretendido  es  continuar  un debate estéril de hechos, pruebas y argumentos ya  considerados  y  definidos  procesalmente, lo cual está proscrito del objeto de  revisión.”2.   

El  nuevo  elemento  de  prueba,  a  lo sumo,  conduciría  a modificar eventualmente el monto del dinero objeto material de la  estafa,  no  así  la  naturaleza  típica  de la conducta, a partir de la menor  cuantía  que  generaría  la  existencia  de  un  número inferior de apuestas,  posibilidad  que  escapa a la finalidad y taxatividad de las causales legalmente  establecidas   como   propias  de  la  naturaleza  y  fines  de  la  acción  de  revisión.   

En  esas  condiciones,  no puede prosperar el  cargo.   

Causal Quinta:  

La  causal  quinta de revisión del artículo  220  Ley 600 del 2000 opera “cuando se demuestre, en  sentencia   en  firme,  que  el  fallo  objeto  de  pedimento  de  revisión  se  fundamentó en prueba falsa”.   

Esa  hipótesis  exige  que,  a través de un  discurso  coherente  y  lógico  jurídico,  se  demuestre  que los fallos, cuya  revisión  se  solicita,  se  fundan  en  prueba  falsa.  No  basta  con la sola  manifestación  del  actor  sobre  la falsedad del elemento probatorio, esto es,  con  la  tacha  que  en  tal sentido él haga; es indispensable que al libelo se  acompañe  copia  auténtica  de la providencia en firme donde se haya hecho tal  declaración.   

Nada de ello cumplió el demandante, quien se  limitó   a  afirmar  que  dentro del proceso no se tuvo en cuenta la venta  real  de chances del 14 de enero de 2004 que correspondía 55.832 y no a 97.100;  es  decir  no  especificó  claramente con argumentos racionales, la falsedad de  una  prueba  en  concreto y, su esfuerzo se endereza a sostener la inclusión de  una  prueba  nueva, más no una falaz, que es la condición  exigida por la  enunciada  causal.   

Para  que el libelo fundado en este motivo se  admita,  es  indispensable  demostrar  la  falsedad  de  la prueba, soportada en  sentencia  judicial  que  proclame su mendacidad, nada de lo cual ha sucedido en  el  caso concreto, tanto más cuando ni siquiera materialmente se hizo aporte de  ella.   

Por  lo  demás,  la  acción de revisión no  puede  ser  utilizada como instancia adicional para reabrir el debate ya agotado  las  fases  procesales,  ni  para  hacer  cuestionamientos  sobre la valoración  probatoria hecha por los jueces.   

Las  falencias  formales y argumentativas del  demandante no permiten admitir su libelo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero. Inadmitir la  demanda  de revisión presentada a favor de Diego Erned  Idarraga Osorio.   

Segundo. Contra esta  decisión procede el recurso de reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO      ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                              SIGIFREDO  ESPINOZA  PEREZ                            

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO                       MARIA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                 

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                     JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                           

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Revisión 19252 del 11 de marzo de 2003 Corte Suprema de Justicia.   

2  Sentencia de julio 4 de 2002. Rad. 16831.     

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