29705(03-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29705  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MÁRTÍNEZ  

Aprobado acta N° 161  

Bogotá,  D.C.,  tres (3) de junio de dos mil  nueve (2009)   

VISTOS  

Realizada  la  audiencia de juzgamiento en el  proceso  adelantado  contra  el señor TEODOLINDO AVENDAÑO CASTELLANOS, procede  la  Corte  a  dictar  sentencia  de  única  instancia,  de  conformidad con las  facultades  previstas en los artículos 235, numeral 4° de la Carta Política y  75, numeral 6° de la Ley 600 de 2000.   

FILIACION DEL PROCESADO  

TEODOLINDO  AVENDAÑO  CASTELLANOS, nacido en  Sutamerchán,  Boyacá,  el  1° de mayo de 1935, identificado con la cédula de  ciudadanía  2’675.933  de  Tuluá,  hijo  de  Evaristo  y Feliza, residente en Caicedonia, Valle del Cauca,  casado  con  Luz  Myriam  Sabogal  Galindo,  padre  de  cuatro hijos, bachiller,  actualmente pensionado como Congresista de la República.   

HECHOS  

Para el 2 de junio de 2004, se tenía previsto  en  la  Comisión  Primera de la Cámara de Representantes, dar inicio al primer  debate  del  proyecto  de  Acto Legislativo No. 267, que introdujo reformas a la  Constitución  Política  tendientes  a  permitir  la  reelección presidencial.   

La  noche  anterior, 1° de junio de 2004, se  llevó  a  cabo  una  reunión  en  la  casa  de la representante Clara Pinillos  Abozaglo,  con  la  asistencia  de otros quince miembros de la comisión primera  constitucional   de   la  Cámara  de  Representantes,  señores  Carlos  Arturo  Piedrahita,  Griselda  Janeth  Restrepo,  Jorge  Homero  Giraldo,  Dixon  Ferney  Tapasco,  Carlos  Germán Navas Talero, Luis Fernando Velasco, Rosmery Martínez  Rosales,  Barlahan  Henao  Hoyos,  Telésforo Pedraza Ortega, José Luis Flórez  Rivera,  Joaquín  José  Vives Pérez, Lorenzo Almendra Velasco, Jesús Ignacio  García,  Yidis Medina Padilla y TEODOLINDO AVENDAÑO CASTELLANOS, todos, en ese  momento  opositores del proyecto de Acto Legislativo, donde decidieron suscribir  un  documento a la postre también firmado por Zamir Eduardo Silva y Tony Jozame  Amar1,  contentivo  de  una  propuesta  que habrían de presentar al día  siguiente    en   el   recinto   de   la   Cámara2,  con  el  fin de solicitar el  archivo del proyecto objeto de debate.   

Llegado  el 2 de junio de 2004, trascendió a  los  medios de comunicación la referida reunión y la decisión adoptada por 18  de  los  35  miembros  de  la  comisión primera constitucional de la Cámara de  Representantes,  la cual colocaba en inminente riesgo la suerte de la iniciativa  reeleccionista,  como quiera que dicho grupo de parlamentarios constituían para  ese momento la mayoría.   

Bajo ese panorama, la sesión citada para las  9  de  la  mañana se postergó para el día siguiente, 3 de junio, por cuanto a  la  hora  señalada  para  su  inicio  y  hasta casi llegado el medio día no se  hicieron  presentes  un  importante número de congresistas afectos al proyecto,  quienes  asistieron  al  Palacio de Nariño a un desayuno citado para esa fecha.  Porque  a  pesar de estar previsto que el debate se transmitiera por televisión  en  razón  de  su  trascendencia,  la  esperada señal nunca llegó. Finalmente  porque  al  arribo  de  los  parlamentarios  que  se  hallaban  en el Palacio de  Nariño,  se generó una álgida discusión relacionada con el procedimiento que  debía   aplicarse   para   el   trámite   de  los  impedimentos  manifestados.   

En  la  tarde  del  mismo 2 de junio de 2004,  TEODOLINDO  AVENDAÑO  fue  visitado  en  su  oficina del congreso por el doctor  Diego  Palacio  Betancourt,  con  quien  se  reunió a puerta cerrada por varios  minutos,  hecho  registrado  por  algunos  de  los  periodistas  presentes en el  edificio  del  Congreso. No obstante las suspicacias que tal encuentro suscitó,  ellas  fueron  despejadas  por el Congresista quien a la salida de su despacho y  en   presencia   del  Ministro  expresó  enfáticamente  a  los  periodistas  y  representantes  presentes,  que él tenía claramente fijada su Posición acerca  de  la  reelección  y  que,  definitivamente,  no  la  acompañaría.  También  explicó  que  la  visita  del Ministro nada tenía que ver con su intención de  voto en ese proyecto.   

El 3 de junio de 2004, a tempranas horas de la  mañana  Yidis  Medina dio a conocer a los medios de comunicación que se había  decido   a   apoyar   la  iniciativa  reeleccionista,   en  virtud  de  los  ofrecimientos  hechos  por el Gobierno el día anterior relativos al mayor apoyo  a su región en términos de inversión social.   

Por  su  parte,  TEODOLINDO AVENDAÑO se hizo  presente  en la sesión y contestó el llamado a lista pero posteriormente   se  retiró  del recinto de la comisión primera a donde no regresó en el   curso del debate.   

Por  manera  que,  iniciado  la discusión de  fondo  sobre  el  proyecto  de  Acto Legislativo se presentó en primer lugar la  proposición   de  archivo  suscrita  el  1º  de  junio  de  2004  por  los  18  congresistas  opositores,  obteniendo  16 votos a favor y 17 en contra, pues dos  de  sus  suscriptores  no  la respaldaron: Yidis Medina que con base en su nueva  postura    la    votó   negativamente   y   TEODOLINDO   AVENDAÑO   quien   se  ausentó.   

A  su  turno,  sometido  a  consideración el  Proyecto  luego  de  una  prolongada  discusión, obtuvo 17 votos a favor, 16 en  contra  y  un  voto  en  blanco,  correspondiente  al del parlamentario ausente,  TEODOLINDO AVENDAÑO CASTELLANOS.   

En   los  días  subsiguientes,  TEODOLINDO  AVENDAÑO  explicó  ante  los medios de comunicación su ausencia aduciendo una  emergencia  familiar:  el   accidente  automovilístico de uno de sus hijos  acaecido  en  la  ciudad  de  Cali,  que  lo obligó a viajar urgentemente a esa  ciudad.   

Asimismo,  dio  a conocer que de haber podido  participar  en  la votación el resultado habría sido idéntico, pues para el 3  de  junio  de  2004  se  habían disipado sus dudas en torno al proyecto de acto  legislativo   para  la  reelección  presidencial,  en  virtud  de  la  reunión  sostenida  a  primera  hora  de  ese  mismo  día  con  el representante Roberto  Camacho,   quien   le  transmitió  la  directriz  del  partido  conservador  de  acompañar  tal  iniciativa, directiva que a partir de ese momento se decidió a  acatar por disciplina de partido.   

También  hizo  referencia  el procesado a la  reunión  que  tuvo  con José Luis Arcila Córdoba, titular de la curul por él  ocupada,  quien también lo aconsejó acerca de la necesidad de apoyar el citado  proyecto.   

Años  después  se conoció por Yidis Medina  que  la ausencia del parlamentario AVENDAÑO CASTELLANOS, como en su propio caso  su  cambio  de  opinión  respecto  del  proyecto,  se originó en el compromiso  asumido  con  funcionarios del gobierno, a cambio de promesa remuneratoria fruto  de  la  cual  efectivamente  se  dispuso  para él de la Notaría 67 de Bogotá,  sucediendo  que  el  notario  designado le compró ese despacho en cuatrocientos  cincuenta  millones  de  pesos  a  TEODOLINDO  AVENDAÑO,  de los cuales se pudo  comprobar   que   recibió   en  sus  cuentas  la  suma  de  $$  200’604.000.  Asimismo  se  estableció que  fue   favorecido  con  dos  contratos  a  favor  de  su  nuera  Vania  Constanza  Castro.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.-  Por  todo  lo  ocurrido  los  dos  días  previos  a la sesión llevada a cabo en el seno de la  Comisión  Primera  Constitucional de la Cámara de Representantes, así como la  forma  como  se  tramitó  la  recusación  contra la representante Yidis Medina  Padilla,  el 4 de junio de 2004 el doctor Germán Navas Talero formuló denuncia  penal ante la Corte Suprema de Justicia.   

Iniciada investigación previa contra aquélla  y  luego de escuchar mediante certificación jurada a quienes votaron a favor de  la  propuesta  de  archivo, incluido TEODOLINDO AVENDAÑO, a varios funcionarios  del   Gobierno3  señalados  de haber incidido en el cambio de la decisión de voto  de  Yidis Medina y en versión libre a ésta, por auto del 25 de febrero de 2005  esta  Sala se inhibió de iniciar investigación formal en su contra, precisando  que  con  fundamento  en la inviolabilidad del voto y las razones que ella misma  dio   a  los  medios  de  comunicación  para  apoyar  el  proyecto  de  reforma  constitucional,  no  se  estructuraba  el delito de cohecho ni alguno otro, pues  los  motivos  de su cambio de postura estaban sustentados en su interés general  por  lograr  recursos  de  inversión  para  su  región.  Tampoco se halló que  adquiriera   la  categoría  de  punible  lo  concerniente  al  trámite  de  la  recusación en su contra formulada.   

2.-     Esa  investigación  fue  reabierta  por  la  Corte  el  10 de abril de 2008 luego de  conocerse  públicamente  la  entrevista que Yidis Medina ofreció al periodista  Daniel  Coronell dos meses después de discutido el proyecto para la reelección  presidencial  en  su  primer  debate en la Cámara de Representantes, entrevista  mantenida  en  reserva  a petición de aquélla durante cuatro años, en la cual  narraba  la  forma  como fue persuadida por miembros del gobierno para apoyar el  proyecto a cambio de prebendas.   

En  la misma decisión se dispuso extender la  indagación  a  TEODOLINDO  AVENDAÑO  CASTELLANOS, en razón de la conducta por  él asumida en aquélla ocasión.   

3.-  Por auto del 24  de  abril de 2008 se abrió formalmente investigación en contra de Yidis Medina  y  en  la  misma  decisión  se  ordenó  continuar  por separado la indagación  preliminar contra TEODOLINDO AVENDAÑO.   

En su indagatoria Yidis Medina confesó haber  vendido  su  voto  a  favor del proyecto reeleccionista y explicó que idéntico  comportamiento había sido desarrollado por TEODOLINDO AVENDAÑO.   

4.- Ante tan graves  cargos,  la Corte dispuso compulsar copia de dicha indagatoria y de otras piezas  procesales  a esta actuación, y ordenó escuchar a Yidis Medina en declaración  jurada,  diligencia  llevada  a  cabo  el  15  de  mayo  de  2008 donde ésta se  ratificó  sobre  su  conocimiento  acerca  de  lo  ofrecimientos  efectuados  a  TEODOLINDO  AVENDAÑO  para  ausentarse  de  la  sesión  en la cual se votó el  proyecto  de acto legislativo para la reelección presidencial, la entrega de un  despacho  notarial en cumplimiento de la promesa anterior, su venta por parte de  aquél  por  la  suma  de  450  millones  de  pesos  y  el cumplimiento de otras  prebendas a favor de su hijo y nuera.   

5.-  Con base en lo  anterior,  el  16  de  mayo siguiente se inició investigación en contra del ex  congresista   AVENDAÑO   CASTELLANOS,   a  quien,  después  de  escucharlo  en  indagatoria,  se le afectó con medida de aseguramiento de detención preventiva  por  un  concurso  de delitos de  cohecho propio y enriquecimiento ilícito  de particulares.   

6.- Perfeccionada la  instrucción  se  calificó  su mérito probatorio con resolución de acusación  contra  TEODOLINDO  AVENDAÑO CASTELLANOS, como probable autor de los delitos de  cohecho propio y enriquecimiento ilícito de particular.   

LA ETAPA DEL JUICIO  

Ejecutoriada la resolución acusatoria, el 28  de  noviembre de 2008 se llevó a cabo audiencia preparatoria, disponiéndose de  la  práctica de diversas pruebas tanto a petición de la defensa como de manera  oficiosa.  Antes  de  la  audiencia  pública  de  juzgamiento  se acopiaron las  siguientes en razón de su naturaleza:   

1.  Oficio  del  Ministro  de la Protección  Social  en el cual informa que el 3 de junio de 2004 a las 2:30 p.m. se llevó a  cabo   reunión   de   trabajo   acerca  del  proyecto  de  ley  2364.   

2.  Oficio de Avianca donde se certifica que  TEODOLINDO  AVENDAÑO  CASTELLANOS viajó en la ruta Bogotá-Armenia con fecha 3  de          junio          de          20045.   

3. Oficio de la Presidencia de la República  certificando  que el 3 de junio de 2004 fue citado el Ministro de la Protección  Social  a  una reunión para discutir un proyecto de ley; se anexan registros de  ingreso     a     la     Casa     de     Nariño6.   

4. Oficio de RCN remitiendo un DVD contentivo  de  la entrevista realizada a TEODOLINDO AVENDAÑO CASTELLANOS el 10 de junio de  20047.   

5.  Oficio  del  Vicefiscal  General  de  La  Nación  mediante  el  cual  se  remite  copia del proceso UI0031 seguido contra  Sabas    Pretelt    de    la    Vega    y    otros8.   

6. Oficio de la Superintendencia de Notariado  y   registro   mediante   la   cual  remite  los  antecedentes  de  creación  y  funcionamiento  de  la  Notaría  17  del  círculo  de  Cali y los relativos al  concurso            de            notarios9.   

7.  Copia  de  la actuación iniciada por la  Fiscalía  General  de  la  Nación  contra Luis Camilo O´meara Riveira y Jorge  Luis            Escalante            Viana10.   

8.  Oficio de la Vicefiscalía General de la  nación  informando  que  no se encontró actuación alguna seguida contra Yidis  Medina  por los delitos de enriquecimiento ilícito, lavado de activos o acción  de        extinción        de        dominio11.   

9.  Copia de la investigación penal seguida  contra  Cesar  Guzmán  por  denuncia  que  en  su  contra  formuló  TEODOLINDO  AVENDAÑO                 CASTELLANOS12.   

10.  Oficio  de LEGIS aclarando que la sigla  “O.P”  incluida  en una comunicación anterior corresponde a una abreviatura  de   la   expresión   “Orden  de  Producción”13   

11.   Oficio  de  CM&  remitiendo  DVD  contentivo  de  la  entrevista realizada a TEODOLINDO AVENDAÑO CASTELLANOS el 2  de          junio          de          200414.   

12.  Oficio  de Caracol Noticias, remitiendo  DVD  contentivo de la entrevista efectuada a TEODOLINDO AVENDAÑO CASTELLANOS el  4        de        junio        de        200415.   

13.   Estudio   comparativo   de   textos  mecanográficos    relacionado    con    el    pagaré    P-7596482216.   

14.  Informe  de  Policía  Judicial  N°030  relacionado  con las actividades de investigación llevadas a cabo para ubicar a  quien  era propietario del vehículo Mazda CEF642 para junio de 200417.   

15.  Remisión  de  copias  de  los procesos  disciplinarios      001-105507-04,      001-173086-08,      001-171434-08      y  001-173081-0818.   

16.  Informe  de  Policía  Judicial  N°032  contentivo  del  análisis  link  efectuado  a  partir  de  las  bases  de datos  suministradas   por   las   empresas  de  telefonía  celular  TIGO  y  MOVISTAR  correspondientes  a  los  abonados  de TEODOLINDO AVENDAÑO MACHADO y TEODOLINDO  AVENDAÑO                 CASTELLANOS19.   

17.   Oficio   remitiendo   copia   de  la  investigación  penal  que adelanta la Comisión de Acusaciones de la Cámara de  Representantes   contra   el   Presidente   de   la   república  Álvaro  Uribe  Vélez20.   

18.  Informe  de  Policía  Judicial N°0057  referido  a los documentos tributarios y financieros recaudados en relación con  TEDOLINDO    AVENDAÑO    CASTELLANOS   y   Yidis   Medina   Padilla21.   

19. Informe de Policía Judicial N°0061 que  condensa  los movimientos bancarios efectuados entre los años 2005, 2006 y 2007  por  los  señores  Teodolindo  Avendaño Machado, Vania Carolina Castro Varona,  Luis  Camilo  O´meara  Riveira,  Jorge  Luis  Escalante  Viana, Jorge Fonseca y  Hernando          Angarita         Figueredo22.   

20.  Informe  de  Policía  Judicial  N°031  contentivo  de  las  actividades  desarrolladas  para  verificar  si  Teodolindo  Avendaño    Machado    y    Vania   Castro   Varona   viajaron   en   la   ruta  Armenia-Bogotá-Armenia  a  finales  de  mayo  y  si  Jorge Luis Escalante Viana  viajó  a  la  ciudad  de Bogotá entre el 24 de septiembre y el 1 de octubre de  200523.   

El 20 de marzo de 2009 se inició la audiencia  pública  de  juzgamiento,  ordenándose  a  su  inicio  allegar copia del fallo  proferido   el   16   de   marzo  de  2009  por  el  Procurador  General  de  la  Nación24  mediante  el  cual  absolvió  de  los cargos disciplinarios a los  señores  Sabas  Pretelt  de la Vega, Diego Palacio Betancour, Hernando Angarita  Figueredo,  Jorge  Noguera Cotes y José Félix Lafaurie, por hechos conexos con  los  debatidos  en  este proceso, como también se ordenó de manera oficiosa la  ampliación  del  testimonio  de  Nelly  Magda Nuñez quien en memorial que hizo  llegar  a  la  Sala en días anteriores al inicio de la audiencia, manifestó su  intención   de   ampliar   su   declaración.   Igualmente,  fueron  puestos  a  disposiciones  se los sujetos procesales, el dictamen pericial y los informes de  policía  judicial  ordenados  en audiencia preparatoria, a fin de garantizar su  publicidad y controversia.   

En  las  sesiones  de la audiencia llevadas a  cabo  los  días  24,  25,  26  y  27  de marzo, se interrogó al procesado y se  escucharon  los  testimonios de María Claudia Salgado, Juan David Ortega, Jorge  Luis  Arcila,  Jaime  Mejía  y  Vania  Castro,  así como la ampliación de las  declaraciones  de  Magda Nelly Nuñez, Gilberto Avendaño Sabogal y Yidis Medina  Padilla.   

Agotada  la  etapa  probatoria del juicio, se  resolvió  acerca  de  las  solicitudes de la defensa dirigida a que se ampliara  uno   de   los   informes   de   policía   judicial,   petición  denegada  por  improcedente.   

En  la  sesión programada para el 1 de abril  intervino  el  Procurador Delegado presentando sus alegatos finales, al paso que  el  defensor  presentó renuncia a su cargo pretextando presuntas violaciones al  derecho  de  defensa; ante esta eventualidad la Sala, a petición del procesado,  postergó  la  audiencia  hasta  el  13  de  abril  siguiente a fin de que éste  buscara nuevo defensor de confianza.   

En  esta  última fecha el procesado designó  defensor  y  vocero,  solicitándose prórroga de la audiencia hasta por sesenta  días  para  preparar  la  defensa,  petición  a la cual accedió la Sala sólo  parcialmente otorgando un plazo de tres semanas.   

En consecuencia, se programó la continuación  de  la  audiencia  para  el  4  de  mayo,  pero en esa fecha fue el vocero quien  presentó   renuncia   alegando   no   contar  con  suficiente  tiempo  para  la  preparación  de  su  intervención;  asimismo,  el procesado no concurrió a la  audiencia   allegándose   de   la  Penitenciaría  Central  de  la  Picota  una  incapacidad médica por diez días.   

La audiencia se reprogramó para el 13 de mayo  pero  no  se  llevó a cabo en esa fecha por cuanto el procesado solicitó nuevo  aplazamiento.  Finalmente  la  intervención  del  procesado  y  su  defensor se  llevaron a cabo el 18 de mayo de 2009.    

LA    INTERVENCIÓN    DE   LOS   SUJETOS  PROCESALES   

1.  El  Procurador  Primero  Delegado para la  investigación y el Juzgamiento Penal.   

Solicitó  a  la  Corte  el  proferimiento de  sentencia  condenatoria en contra de TEODOLINDO AVENDAÑO CASTELLANOS como autor  doloso  de  los  delitos de cohecho propio y enriquecimiento ilícito, en cuanto  halló  reunidas  las  dos  certezas  requeridas  para proferir decisión de tal  naturaleza:  prueba  completa de la materialidad de los delitos y de la autoría  y responsabilidad del acusado.   

Para  fundamentar  esa petición, destacó el  Procurador  que  en  el  proceso  se  acreditaron  varios  hechos jurídicamente  relevantes,  a saber: (i) que para el 3 de junio de 2004, políticos, gobierno y  medios  tenían  puesta  su  atención  en el primer debate del proyecto de acto  legislativo  que  permitía la reelección presidencial; (ii) que el 27 de abril  anterior   el  partido  conservador  convino  apoyar  esa  iniciativa,  incluido  TEODOLINDO  AVENDAÑO  CASTELLANOS,  no  obstante  lo  cual en la noche del 1 de  junio  en  casa  de  la  representante  Clara  Pinillos suscribió un compromiso  formal  en  el  sentido  de  votar  por  el archivo del proyecto; (iii) que este  último  hecho  trascendió  el  2  de  junio,  sucediendo  a  la  vez  que  por  incidencias  menores  el debate, previsto para iniciarse ese día, no se lleva a  cabo;  (iv)  que  poco  antes  del  debate,  el  3  de  junio de 2004, el señor  AVENDAÑO  desapareció del recinto de la Cámara, alegando ante Roberto Camacho  que  le había surgido una emergencia familiar que imponía su viaje precipitado  a  la  ciudad  de Cali. Y, (v) que en la madrugada del 4 de junio las fuerzas en  la  votación  se  invirtieron:  Yidis  Medina  Padilla  retiró  su  apoyo a la  propuesta  de  archivo  del  proyecto  y  TEODOLINDO  AVENDAÑO no votó. De esa  secuencia  surge  un  primer  interrogante:  ¿TEODOLINDO  AVENDAÑO omitió ese  deber   funcional   porque   recibió   promesa   remuneratoria   o   por  causa  verdadera?   

A  pocos meses de esa ausencia, su patrimonio  empieza  a engrosarse de manera extraña, recibiendo a sus cuentas y a las de su  esposa  dineros  provenientes de Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, por valores  de  nueve  millones,  veinte  millones  en  un  solo  día, otros por diecisiete  millones,  hasta  completar  entre  2005,  2006  y  2007  una  suma  superior  a  doscientos   millones   de   pesos.  Es  ahí  donde  surge  otro  interrogante:  ¿TEODOLINDO   AVENDAÑO   dijo   la   verdad  cuando  indicó  que  ese  dinero  correspondía  a préstamos para su campaña o fue el precio del delito anterior  o fue producto de la venta de la Notaría?   

En  el juicio se vino abajo la justificación  brindada  por  el  procesado para ausentarse, por cuenta de Gilberto Avendaño y  Vania  Castro,  en  tanto  se  demostró  el cúmulo de mentiras que rodearon la  alegación  de  la  calamidad doméstica. A través de esos testimonios quedaron  claros muchos aspectos:   

En primer término que el joven no sufrió ni  un  rasguño en el accidente y cuando habló con su padre así se lo hizo saber;  igualmente,  que  desde  el  día  siguiente  al accidente el carro estaba en el  taller  de  la  aseguradora,  estaba además asegurado y la doctora Vania había  iniciado  los  trámites  para  que  le  fuera reparado el daño, apoyada por su  esposo,  un  abogado  de  44  años.  “Y quiere (el  procesado)  que  la  Corte  crea  que era muy importante que su suegro viajara a  Cali,  para  arreglarle  el  valor  de  unos  transportes  en  taxi,  porque  la  aseguradora  terminó  pagándolo  todo  y  el deducible fue pagado cuatro meses  después…  ¿qué  consistencia  lógica  puede  tener  la  alegada  calamidad  domestica  si  por teléfono o por cajero electrónico podía atender los gastos  del taxi?”.   

Para  nada  dijo  la doctora Vania que por el  accidente  automovilístico  se estuviera desbaratándose su matrimonio, como se  ha  querido  traer  a la audiencia; la única presión que le hizo a su cónyuge  fue  la  de decirle que si él no llamaba a su papá para que le respondiera por  los  taxis,  ella  lo  hacía; de manera que no hubo calamidad doméstica, ni lo  que  en  un  memorial  del  defensor  se llamaba “la  inmensa   angustia   que   obligó  a  Avendaño  Castellanos  a  no  votar  esa  noche”.   

Acaso  TEODOLINDO voló enseguida a Cali? No.  Tomó  un  vuelo a Armenia y de allí a Caicedonia, a su casa, donde ni siquiera  se  comunicó  con  su  hijo  que en su imaginación estaba grave. Sólo el 4 de  junio  llegó  a  Cali,  hizo  menudos  arreglos  económicos  y  esa es toda la  trascendencia de su visita.   

Dijo  Vania Castro en su declaración que por  aquella  época atravesaban por una difícil situación económica; no obstante,  en  la  resolución  de  acusación la Corte indicó consignaciones diferentes a  nómina  en  Bancafé,  por parte de Teodolindo Avendaño Machado su hijo, el 21  de    abril    de    2005    de    $1’700.000  y el 19 de julio $1’700.000.  Vania  afirmó,  además,  que en 2004 su bufete estaba en  pleno  funcionamiento  y  que su esposo tampoco estaba desempleado. Entonces, de  qué manera se suscitó la angustia?   

Igual   sucede   desde   la   óptica   del  Representante  Roberto  Camacho;  nadie ignoraba que la propuesta para lograr la  reelección  presidencial  estaba seriamente comprometida y un político avezado  como  él no podía ser tan indiferente a la suerte de ese debate, diciéndole a  uno  de los votantes de indudable trascendencia, que se fuera a Cali; lo mínimo  que  podía  decirle  era  que esperara unas cuantas horas ya que habían pasado  varios  días  desde  el  accidente  y no se había reportado ninguna lesión ni  leve,  ni  grave,  en  Gilberto  Avendaño  Sabogal. Igual sucede con José Luis  Arcila,  pues  si  era tan acérrimo defensor de la reelección presidencial por  razones  de  peso ¿cómo iba a permitir arriesgar el éxito del proyecto con la  ausencia de su suplente?    

TEODOLINDO  AVENDAÑO,  que  en abril de 2004  acompañó  la  decisión  de  su  partido de apoyar la reelección sin expresar  ninguna  duda acerca de su constitucionalidad, quiere hacer creer a la Corte que  para  el 1 de junio si concibió razones de derecho constitucional para no estar  de  acuerdo con ella; que al día siguiente lo proclamó de manera categórica y  pública  ante  los  medios de comunicación, como se mostró en el video puesto  de  presente  en  la  audiencia,  recibiendo  a continuación nutridos aplausos.  Dijo:  “yo  no soy reeleccionista”. Y viene a decir que porque conversó con  el  doctor  Arcila Córdoba decidió, otra vuelta adicional más, que votaría a  favor  de  la reelección por disciplina de partido, pero a la postre desaparece  del  debate  sin  causa  verdadera,  para  concretar  así  la conducta dar así  cumplimiento a lo que el artículo 405 del C.P.   

En  cuanto  a  la segunda, el enriquecimiento  ilícito  de  particular,  el  ingreso  de  doscientos  millones  de  pesos  fue  explicado  por  el  señor AVENDAÑO como fruto de los préstamos que le hizo su  muy   buena  amiga  en  los  corrido  de tres años, para que financiera su  aspiración  a  la  Cámara,  donde  surge  la primera objeción pus se sabe que  Yidis  Medina  no  es  prestamista, que soporta un alto pasivo y que, además no  estaba  en una candidatura del Valle siendo oriunda de Barrancabermeja. Pero aun  considerando  en  gracia  de  discusión  que  si  le  asistiera interés “…  iba  a prestarle a un hombre que ya no era joven, con  esposa  e  hijos,  tamaña  suma,  sin  un  sólo  documento  que dejara noticia  histórica  de la acreencia, sin un título valor, sin intereses, prestarle así  a  un  hombre  de  73  años,  con  eventuales  herederos  conocidos?”.   

Y  pese  a  que  en  este proceso se recibió  declaración  del  contador  Jaime Mejía, conociéndose que el señor AVENDAÑO  estaba  abrumado  por las deudas, dijo él que le había pagado estos préstamos  a Yidis. Cómo iba a hacerlo si no tenía capacidad de pago?   

Además,  en  sus agendas de los años 2005 y  2006  extrañamente  anotó  datos  de notarías y de sus ingresos, como los del  Notario   67  de  Bogotá  e  innumerables  citas  con  él  programadas  y  las  explicaciones  que  dio  frente  a  esas  evidencias  son insuficientes, lo cual  conduce  directamente a la negociación de la notaria 67 de Bogotá y revela una  dimensión  negativa  de  la  conducta  del  procesado  desde  le punto de vista  ético.   

Las explicaciones que brindó acerca de estos  temas  son  inconsistentes  y  constituyen  un paso más y decisivo rumbo a  desvirtuar  la  presunción  de  inocencia.  Dijo  así, invocando nuevamente al  fallecido  Roberto  Camacho,  que  éste  lo  había  presentado con Luis Camilo  O´meara  en  el  club de ejecutivos de Bogotá y que sólo eso fue su trato con  esta   persona,  pero  más  tarde,  al  preguntársele  en  la  ampliación  de  indagatoria  por qué tenía los datos personales de él, entre ellos su número  de  cédula,  recordó  tardíamente que en otra ocasión se vieron, esta vez en  un  aeropuerto,  donde  le  puso  a  su  orden  la  Notaria. Y cabe preguntarse,  “…cuál es el conocido lejano que después de una  ligera  presentación  si es que la hubo por parte del doctor Roberto Camacho en  el  club  de  ejecutivos en Bogotá hacia octubre de 2005 en un cruce rápido en  un  aeropuerto le da a un conocido muy lejano teléfono dirección de residencia  pero  sobre todo cedula de ciudadanía?”. Pero aun si  eso  se  le creyera, cómo explicar entonces el estudio de las llamadas cruzadas  entre   Teodolindo   Avendaño   y   Luis   Camilo   Omeara,   sin  controversia  posible?   

Y aquí vino la señora Nelly Magda Núñez, a  explicar  que  como  empleada de la Notaría 67 vio allí al señor AVENDAÑO en  sus  visitas  al  Notario,  narración  que  hizo  con  precisiones minuciosas y  concretas  atendibles,  como  que  al  acusado  le  gustaba el tinto con poquita  azúcar.  Y  expresó también cómo mintió la primera vez que declaró, por el  pánico  que  cundió ante las revelaciones de Yidis Medina, fruto de las cuales  en  la  Notaria  se pensaba que todos se iban a quedar sin puesto. En todo caso,  como  mintió  en  su  primera  declaración, se hace acreedora a la compulsa de  copias  para  que se le investigue por falso testimonio, lo cual se solicita. La  misma  testigo  es  veraz  en  cuanto  tienen que ver con las consignaciones que  efectuó   al  procesado,  de  hecho  reposa  en  el  proceso  copia  de  ellas.   

Entonces descartada por inverosímil la tesis  del  acusado  de  un  préstamo  sin constancia alguna por parte de Yidis Medina  Padilla,   lo   que   si  tiene  absoluta  armonía  y  concordancia  con  estas  consignaciones  por  200 millones de pesos en favor de Teodolindo Avendaño y de  su  esposa  Luz  Miriam  Sabogal  es  el  relato  que hace Yidis Medina sobre el  pagaré  con  el que se negoció la notaria 67 de Bogotá cuya copia ella aporta  al  proceso,  por  cuatrocientos cincuenta millones de pesos, cincuenta de ellos  pagaderos  a  la  vista,  suma  que  precisamente  se completó para esa fecha a  través    de    varias    consignaciones    llegadas    a    la    cuenta   del  procesado.   

No es extraño que quien firmó como codeudor,  Jorge  Luis  Escalante,  hubiera  aportado  una copia en blanco de este pagaré.  Bien  pudo suceder que se aprovisionara de ella antes de que el Notario firmara,  como  seguro  de  vida  en  caso  de  que  algún  problema, como el presente se  suscitara.  En  todo  caso,  el pagaré original, dijo Yidis, quedó en manos de  TEODOLINDO  AVENDAÑO  y  con  alta  probabilidad era el documento que con tanta  urgencia  buscó su hijo Gilberto luego del allanamiento que la Corte practicó,  en   esa  conversación  que  fue  interceptada  y  puesta  de  presente  en  el  juicio.   

Adicionalmente,  la Corte demostró que a las  cuentas  del  procesado  ingresaron  dineros directamente girados por el Notario  O´meara   Riveira,  consignaciones  cuyo  origen  no  puede  ser  otro  que  la  negociación  de la Notaría. Si Yidis Medina participó o no en la compra de la  Notaría  o  sólo  intervino  en auxilio de TEODOLINDO AVENDAÑO, es asunto que  como  lo dijo la Corte en la resolución de acusación, debe definirse dentro de  los  procesos  que  se adelantan por estos mismos hechos en la Fiscalía General  de la Nación.   

Derruida  así  la presunción de inocencia y  estando   firmes   y  concordes  las  pruebas  incriminatorias  debe  proferirse  sentencia de condena.   

2. El procesado  

A  partir  del  postulado  según  el cual el  cohecho  se sucede entre dos partes: una que ofrece y otra que recibe, afirma el  procesado  que  la  versión  que  dio  Yidis Medina, se encuentra desvirtuada a  través  de  las  declaraciones  de  quienes  supuestamente  habrían  hecho los  ofrecimientos,  a saber,  sabas Pretelt de la Vega, Diego Palacio Betancour  y  Hernando  Angarita Figueredo. Entonces, agrega, en su modesta apreciación si  las  personas  que  ella sindica de haber hecho los ofrecimientos niegan bajo la  gravedad  del  juramento  haber incurrido en la conducta denunciada, cómo puede  hablarse de cohecho?   

La  falsedad  de  las  afirmaciones de Yidis  Medina  surge  además  de  su  tardía  denuncia, presentada sólo cuatro años  después.  Acudió  a  artimañas, fraguadas con antelación, para perjudicarlo,  valiéndose   de   las   consignaciones  que  le  hizo  producto  de  préstamos  personales,  como si fueran la prueba del pago por la Notaria. De haber aceptado  alguna  negociación  ilegal,  no  habría  suministrado sus cuentas ni la de su  esposa,  para  no  dejar  rastro  del delito, ni habría admitido un pago gota a  gota.  Esos  dineros sí eran préstamos y de ello hay prueba en el proceso: una  letra  de  cambio  del  año  2005  que  le firmó al señor Darío Zuluaga para  pagarle  precisamente  a  Yidis  parte  de  los  dineros  prestados.  Los demás  créditos  se  los  canceló a través de préstamos que le hacían las personas  que le colaboran en Caicedonia, como Miguel Fernández.   

Lastimosamente  no  se  logró  allegar  el  testimonio  de  la  señora  Clara  Inés  Martínez  quien fue secretaria en la  oficina  de  la  señora  Yidis  Medina,  a  quien le consta cómo él iba a esa  oficina a pagarle a Yidis esos préstamos.   

La determinación disciplinaria adoptada por  el  Procurador  General  de  la Nación a favor de los Ministros, tiene especial  importancia  porque  en  ella se hace un análisis crítico del testimonio de la  señora  Medina,  el  cual  debe  valorarse  teniendo  en  cuenta sus múltiples  inconsistencias  y contradicciones tales como que los dos hablaron el 3 de junio  de  2004,  cuando  lo cierto es que su relación surgió sólo en marzo de 2005;  que  ese día él estuvo en compañía del ministro Diego Palacio, cuando en esa  fecha  viajó  a Armenia; que se habían visto el 4 de junio, fecha para la cual  esta  en  la  ciudad  de Cali; que su permanencia en Bogotá era para llevarlo a  votar  siempre  que  fuera  necesario,  pero si ello fuera así sencillamente no  habría viajado ese día.   

La voluntad del parlamentario es inviolable.  Se  le  ha  reprochado  haber  firmado  una  proposición  de  archivo  y  luego  retirarse,  olvidándose  que  él  estaba  en libertad hasta último momento de  cambiar  de criterio, porque en eso consiste la inviolabilidad del voto y de las  opiniones.  Por  eso  ante  las  observaciones  que  le  hicieron miembros de su  partido, libremente cambió de postura.   

Finaliza  su intervención haciendo una cita  de  la obra de Fray Marino de Malatesta acerca de la crítica testimonial, cuyas  orientaciones   solicita   sean   tenidas   en  cuenta  al  momento  de  fallar.   

3. El defensor  

Solicita  a  la  Sala  absolver  a TEODOLINDO  AVENDAÑO   CASTELLANOS,  con  fundamento  en  las  siguientes  consideraciones:   

3.1.  Partiendo  de  la  premisa  de que los  congresistas  son  inviolables  por  las  opiniones  y  los  votos que emitan en  ejercicio  del  cargo  (Artículo  185 Constitución Política), como así lo ha  reconocido    la   jurisprudencia   de   la   Sala25,  trae a consideración  un   concepto  jurídico  rendido  por  el  profesor  Carlos  Alberto  Jaramillo  Restrepo26,  para  sostener  que  la conducta imputada a título de cohecho no  tiene  relevancia  jurídico-penal.  Las  razones dogmáticas de tal postura son  las siguientes:   

3.1.1.  El acto que se dice fue negociado por  parte  del  doctor  TEODOLINDO, es un acto que si bien es propio del cargo está  dentro  de un marco estrictamente facultativo cuya motivación no es susceptible  de  valoración a la luz del derecho sino de la moral y de la ética, por lo que  ni  el  hacerlo  o  no  hacerlo,  ni su contenido en cuanto se haga, comporta un  deber oficial.   

3.1.2.  Esa libertad que tiene el Congresista  para  votar  o  no  votar  o  para  hacerlo  en  uno  u otro sentido, agrega, se  compadece  con  el  modelo  de representación fiduciaria propio de los modernos  Estados   donde  aquél  actúa  con  autonomía,  modelo  aplicado  en  nuestra  legislación,  la  ley  5ª  de  1992,  artículos 122, 263, 264, 265, 268, 269,  270-4, 271 y 296-6.   

3.1.3.  Con  apoyo  en  citas  doctrinarias y  jurisprudenciales  se  enfatiza  que  el  cohecho  propio  representa  un  pacto  mediante  el  cual  por  dinero,  dádiva  o  promesa  remuneratoria, se omite o  retarda  el acto que el servidor público está obligado a ejecutar o se realiza  de  modo  contrario  a sus deberes oficiales. Así las cosas, todo indica que en  vista  de que el acto de votar por parte del doctor TEODOLINDO no constituía un  acto  funcional  al  que se estuviere obligado por constituir un deber legal, su  omisión  apenas  sí  sería representativa en consideración a su motivación,  que  de tenerse como probada, constituiría una falta a la ética, generadora de  responsabilidad  política  y  objeto  de  regulación  por  un  plexo normativo  diferente   del   ordenamiento   jurídico   penal,   a  saber  la  ley  5ª  de  1992.     

3.2.  En  lo  que  respecta  al  delito  de  enriquecimiento  ilícito de particular, si la Corte partiera de la tesis atrás  expuesta,  esto  es,  la  inexistencia del delito de cohecho propio, la conducta  habría  de  adecuarse  al  tipo  penal del enriquecimiento ilícito de servidor  público,  por  haberse  verificado  el  incremento  dentro  de  los  dos  años  siguientes  al  retiro  del  cargo, siempre que además se cumplieran sus demás  requisitos.   

De  no acogerse la tesis de la atipicidad del  cohecho  propio,  la  Corte debería reflexionar acerca de su posición sobre el  concurso  entre el cohecho y el enriquecimiento ilícito de particulares, puesto  que   en  última  instancia,  por  ser  connatural  al  cohecho  el  incremento  patrimonial  representado, el  punir  dicho  incremento  real  o  potencial pudiere ser representativo de obrar  desconociendo  el  principio  del  non  bis  in  ídem  -artículo 8°, Código Penal.-.   

3.3. Las sindicaciones hechas por Yidis Medina  en  contra  de TEODOLINDO AVENDAÑO, por supuestos ofrecimientos a partir de los  cuales  había  logrado  adjudicación de ambulancias y otros bienes de servicio  comunitario,  como  también  el  de  una  Notaría,  no  pueden  ni deben tener  credibilidad  en  tanto que el análisis sencillo de la situación demuestra que  era ella quien tenía injerencia en la Notaría 67 de Bogotá.   

Tampoco,  agrega,  hay  prueba objetiva de la  supuesta  oferta gubernamental hecha a TEODOLINDO AVENDAÑO: en primer término,  no  pudo  establecerse  el  contenido  de  la  reunión que éste sostuvo con el  Ministro  de  la  Protección  Social.  Además,  nada  en el proceso, salvo las  versiones  de  Yidis  Medina  y  César Guzmán, permiten inferir razonablemente  quién  o  quiénes a nombre del Gobierno Nacional hicieron tales ofrecimientos,  en  qué  se  concretaron y cómo se consolidaron. Nada descarta que el Ministro  sólo hubiese pido el apoyo al proyecto, sin hacerle ofrecimientos.   

El cambio de parecer y opinión del procesado  en  cuanto  a  la  forma  de  votar  el proyecto fue animado finalmente, como lo  señaló  en  indagatoria, por la obediencia y disciplina exigida por la bancada  congresional   del   Partido  Conservador,  y  la  Directiva  de  dicho  Partido  Político,  cuyos  miembros  pactaron  la  acogida  y respaldo de la reelección  presidencial.   

Tampoco cabe dentro de la simple lógica, que  TEODOLINDO  AVENDAÑO  hubiera  acogido  una  gaseosa  propuesta para comprar su  conciencia,  ofreciéndole  la  detentación de una notaría que por entonces no  existía, pues como se sabe ella se creó en el decurso de 2005.   

La  Corte ha otorgado crédito a Yidis Medina  en  el  sentido  de que la ausencia de TEODOLINDO AVENDAÑO se ideó a instancia  del  Ministro Palacio Betancour, pero se ha olvidado que TEODOLINDO AVENDAÑO ha  sido  enfático  en  sostener  que con su voto o sin él el resultado del debate  hubiese  sido  el  mismo, porque para ese momento ya se había decidido a apoyar  la   iniciativa.  El  indicio  que  se  derivó  de  su  ausencia  es  altamente  contingente:  no  se ha probado con certidumbre que la ausencia del procesado no  estuviera motivada por el caso fortuito que se viene de mencionar.   

En  capítulo separado se adentra el defensor  en  exponer  las   contradicciones  en las cuales ha incurrido Yidis Medina  respecto  a  la  forma  en  la cual fue abordada para que cambiara su voto en el  trámite  del  proyecto  citando sus distintas intervenciones procesales y en la  declaración  que  dio  al  periodista Daniel Coronell. Asimismo, emprende igual  ejercicio  en  cuanto  a los hechos declarados por esta persona en relación con  TEODOLINDO  AVENDAÑO, señalando en esencia que Yidis miente por las siguientes  razones:   

3.3.1.  Sostuvo que  TEODOLINDO  AVENDAÑO el día de la votación permaneció con Diego Palacio, que  no  viajó  a  ningún  lado  y  que al otro día se reunió con ella. Todo ello  está  desvirtuado  pues  Teodolindo  sí  viajó  el  3 de junio a la ciudad de  Armenia  y  el 4 se desplazó a Cali, además que sería ilógico que TEODOLINDO  se  hubiera  expuesto  el  4  de junio públicamente reuniéndose en las propias  instalaciones  del  congreso  para que los demás congresistas pudieran advertir  que  su  inasistencia  a  la  sesión  de la comisión primera no obedecía a la  situación de fuerza mayor presentada el día anterior.   

3.3.2.   No  pudo  existir  ofrecimiento  previo  de  notarías,  porque  para el año 2004 se  ignoraba  cuáles  de  esos  despachos  quedarían vacantes en el 2005. Además,  Yidis  no  le  mencionó  a  Daniel Coronell, en su entrevista, dádiva de dicha  naturaleza  y  las  gestiones  que  ella adelantó para hacerse a la Notaría de  Barrancabermeja,  las efectuó en el 2005, como así lo admitió tanto ella como  César Guzmán.   

3.3.3. Si TEODOLINDO  supuestamente  acudió al Ministerio del Interior para discutir los términos en  los  que  le  entregarían una notaria, no es lógico que Hernando Angarita haya  llamado  a  Yidis  para decirle que había la posibilidad de darle una notaria a  Teodolindo.   

3.3.4. Yidis Medina  supuestamente  fue  quien  asumió  todos  los  trámites  para  lograr  que  le  cumplieran  el  ofrecimiento  de  la  Notaria  a  Teodolindo situación absurda,  porque  nadie  se ofrecería a involucrarse en actividades ilícitas sin obtener  nada a cambio.   

3.3.5.    Las  consignaciones  a  las  cuentas  de TEODOLINDO AVENDAÑO se realizaron por Cesar  Guzmán  Areiza  desde  las  ciudades  de Barrancabermeja y Barranquilla, lo que  demuestra  que los recursos los conseguía YIDIS o sus allegados, los consignaba  en  las  cuentas  del  Dr.  TEODOLINDO  o  su  esposa y con ello los involucraba  perversamente  en  la  empresa  criminal  montada para obtener presión hacia el  Gobierno  Nacional.  No  tendría  sentido que la señora Medina Padilla hubiera  recibido  el  dinero  de  manos del doctor Angarita en la ciudad de Bogotá y lo  trasladara   a  Barranquilla  o  Barrancabermeja  para  que  se  realizaran  las  transacciones.  Así,  por  ejemplo, Milton Contreras afirmó haber consignado a  las  cuentas  de  TEODOLINDO  un  dinero  que  Yidis  le  traspasó  a su cuenta  previamente,  porque  según  ella estaba fuera de Bogotá y no podía hacer esa  transacción.   

3.3.6. Si la ideas de  los  funcionarios del gobierno era quedarse con la Notaría, como lo dijo Yidis,  no  hubieran permitido que fuera Yidis Medina quien buscara a la persona idónea  para  el cargo. Además, como se habían creado 13 o 14 notarías, ellos podían  quedarse  con  cualquiera  y  no  con la TEODOLINDO, menos aun valiéndose de un  tercero  con  quien  no  tenían una relación de amistad o confianza suficiente  para encargarle el desarrollo de una actividad ilícita.   

A   modo   de   conclusión,   esgrime  el  defensor:   

“…  De  los  hechos  anteriores  se  concluye  que  en  el  año 2004 no hubo ofrecimiento de  ninguna  notaría,  porque solamente en el año 2005 la Superintendencia elabora  un  documento  que  contiene las recomendaciones (más de un año después de la  aprobación  del  acto  legislativo que permitió la reelección), por necesidad  del  servicio,  de  crear  notarias  en  diferentes  lugares  del país. Resulta  imposible  que  el  Gobierno  haya hecho ofrecimientos en el 2004 sobre algo que  desconocía,   porque   la   creación   de   notarías  no  es  caprichosa,  ni  discrecional,  sino  que  depende  de  los  estudios  técnicos  que  realice la  Superintendencia del ramo.”   

3.3.7.  Jorge  Luis  Escalante  quien  aparece  firmando  como codeudor del pagaré, bajo la gravedad  del  juramento  manifestó  no  haber  respaldado  esa  deuda y no conocer a las  personas  que  aparecen  en el titulo valor que aportó Yidis Medina a la Corte.  Igualmente  aportó  copia  del  mismo pagaré pero firmado en blanco, extendido  para  respaldar  una  préstamo  que  ella  le hizo a principios de 2005 (minuto  12:18  en  adelante).  La  certificación  que  expidió  Legis  confirma que el  pagaré  que  firmó  Escalante  Viana  a Yidis Medina fue elaborado en marzo de  2005  y,  por tanto, es posible que este título valor hubiera estado al mercado  para  el  momento  en  que Yidis le hizo el préstamo a Jorge Luis Escalante, ya  que  el  testigo  no da fecha exacta, sino una época aproximada. Además, Jorge  Luis  Escalante  no  conoce  a  Luis Camilo O´meara, ni a Teodolindo Avendaño,  motivo  por  el cual no resulta lógico que aparezca respaldando una obligación  de  personas  con  las que no tiene ninguna relación.   

3.3.8.  HERNANDO  ANGARITA  negó  haber tenido conocimiento de la creación de la Notaria 67 y de  la  designación  de Luis Camilo O´meara como notario y calificó de absurda la  versión  de  Yidis  Medina  que  lo  involucraba  en la compra de ese despacho.   

3.3.9.  Lo afirmado  por  YIDIS  MEDINA  en el sentido de haberse ofrecido a TEODOLINDO AVENDAÑO una  notaria  en  Bogotá es totalmente falso, carece de toda validez suponer que esa  designación  efectuada  en  noviembre de 2005, a los dieciocho meses de haberse  tramitado  el  proyecto  de  acto  legislativo,  haya tenido ocurrencia por  razón  de los ofrecimientos realizados a ella y a Teodolindo Avendaño para que  apoyaran el proyecto de reelección presidencial.   

3.3.10.  Todos  los  trámites   para   la   creación   de   es   notaria  se  realizaron  desde  la  Superintendencia  de  Notariado  y Registro, por manera que TEODOLINDO AVENDAÑO  no tuvo ninguna injerencia en ello.   

         

CONSIDERACIONES  

La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema  de  Justicia  es  competente  para  proferir sentencia dentro de la causa que se  sigue  en contra del señor TEODOLINDO AVENDAÑO CASTELLANOS, de conformidad con  lo  previsto  en  los  artículos  235  de la Constitución Política y 75-7 del  Ordenamiento  Procesal,  por cuanto uno de los delitos por los cuales se radicó  en  juicio  criminal  -el  cohecho propio-  se  halla  inescindiblemente  ligado  al ejercicio de la función  congresional         que         desempeñó27,  mientras  que  el  segundo  –enriquecimiento ilícito  de   particular-,   está  vinculado  al  primero  en  relación de conexidad sustancial.   

En efecto, ha señalando esta Corporación que  si  bien  el  artículo 235 de la Constitución Política establece que el fuero  sólo  se  mantendrá  para las conductas punibles cometidas con ocasión de las  funciones    desempeñadas,    tal    preceptiva    se    aplica   respecto   de  aquellos  delitos comunes que  se  cometan  aisladamente  y  sin relación alguna con la función, “[…]  Distinto  acontece  cuando  en el proceso que se adelanta  contra  funcionarios  con  fuero,  se  advierte  la  presencia  de alguno de los  supuestos  a  que  hace alusión el artículo 90 del estatuto procesal punitivo,  caso  en  el  cual,  por  virtud  del  mandato  legal,  se  impone adelantar las  investigaciones  de  manera conjunta.”. 28   

Así  sucede  en  el presente caso, porque si  bien  el  delito  de  enriquecimiento  ilícito  de  particular  vulnera un bien  jurídico  que  no  guarda  relación  con la función congresional desempeñada  entre  agosto  de  2003 y agosto de 2004 por el señor AVENDAÑO CASTELLANOS, lo  cierto  es que los hechos que dan lugar a estimarlo configurado tienen relación  con  el  cohecho  propio  que  también  se le reprocha, en la medida que uno se  habría  cometido con ocasión o como consecuencia del otro, supuesto que encaja  en  la  hipótesis recogida por el numeral 3º del artículo 90 de la Ley 600 de  2000, conocido bajo la denominación de conexidad hipotática.   

Como punto de partida del análisis que debe  emprender  la  Sala,  ha  de tenerse en cuenta que conforme al artículo 232 del  estatuto  procesal  penal, a diferencia del grado de conocimiento requerido para  imponer  en  contra  de  un  procesado  medida  de  aseguramiento  -posibilidad-, o para proferir resolución  de      acusación      -probabilidad-,  para  dictar  fallo  de  condena es necesario que de las pruebas  obtenidas  en las diversas fases del proceso se llegue a la certeza acerca de la  realización   de   la   conducta   punible   objeto  de  reproche  como  de  la  responsabilidad  del  acusado,  conclusión que debe surgir de la valoración de  los  medios  de  prueba  en  conjunto  y  de  acuerdo  con las reglas de la sana  crítica,     según     lo    demanda    el    artículo    238    ejusdem.   

Con  ese  derrotero  y  tomando como punto de  partida  la  acusación  emitida  por  esta  Corporación  en  contra del señor  AVENDAÑO  CASTELLANOS,  por  razones de método se abordará el examen separado  de cada una de las conductas punibles que se le reprochan.   

1. El delito de cohecho propio  

El artículo 405 del Código Penal lo define  en los siguientes términos:   

“El servidor público que reciba para sí  o  para  otro  dinero u otra utilidad, o acepte promesa remuneratoria, directa o  indirectamente,  para  retardar  u  omitir  un  acto  propio de su cargo, o para  ejecutar  uno contrario a sus deberes oficiales, incurrirá en prisión de cinco  (5)  a  ocho  (8)  años, multa de cincuenta (50) a cien (100) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones públicas de cinco (5) a ocho (8) años”.   

Se  trata  de  un  tipo  penal  de  conducta  alternativa  en  cuanto la prohibición se eleva tanto por recibir dinero u otra  utilidad,  como  por  aceptar  promesa  remuneratoria,  para asegurar una de las  siguientes  tres  finalidades,  erigidas  como  elemento normativo del tipo: (i)  retardar   un  acto  propio  del  cargo;  (ii)  omitirlo;  o  (iii)  ejecutar  uno  contrario  a  sus deberes.   

Como  en este asunto la conducta imputada al  procesado  en la resolución acusatoria fue la segunda, esto es, aceptar promesa  remuneratoria,  con miras a que omitiera un acto propio del cargo, sólo de ella  se ocupará la Sala.   

A  este  respecto,  teniendo en cuenta que la  defensa  sustenta  su  petición  absolutoria,  entre  otros  argumentos,  en la  presunta  atipicidad  de  la  conducta reprochada al procesado, con ocasión del  carácter  meramente  facultativo de la actuación que se dice omitida, la Corte  se  ocupara  en  principio  de  esta  temática, en tanto de prosperar tornaría  inane  el  examen  de  los  distintos  elementos objetivos y subjetivos del tipo  penal imputado.   

Sostiene  la defensa, en esencia, que como la  Ley   5ª   de   1992   establece  que  a  los  congresistas  les  asiste  el derecho de asistir con  voz y voto a las sesiones de la comisión a la cual pertenecen  y  de  la  Corporación legislativa de la que hacen parte, el acto de votar o no  hacerlo  es simplemente facultativo, motivo por el cual  de  convenirse  con  que TEODOLINDO AVENDAÑO hubiera efectivamente negociado su  ausencia  del  debate  en  la  sesión del 3 de junio de 2004 “…  la susodicha negociación no tuvo por objeto un acto respecto del  cual  existiera  el  deber  jurídico  de  efectuarlo, y por ende la conducta no  sería  representativa de negociación ninguna de la función pública, quedando  en    consecuencia    por   fuera   de   la   imagen   rectora   del   tipo   en  referencia”,  no  obstante  que  pudiera reprocharse  desde  el  punto  de  vista  ético  y  en el marco de las acciones de carácter  administrativo contempladas por la Ley 5ª de 1992.   

Desde  ya la Corte debe puntualizar que dicha  tesis no está llamada prosperar.   

En   primer   término,   es  de  elemental  entendimiento   que   al   Congreso   de   la  República  compete  reformar  la  Constitución  y  hacer  las  leyes,  como  así  lo  prescribe la Constitución  Política  en sus artículos 114 y 374, por manera que la función que de manera  preferente  ejercen  los congresistas es la de intervenir en las distintas fases  aprobatorias de las leyes o modificatorias de la carta suprema.   

Esa competencia-función, es ejercida por los  Congresistas   a  través  de  su  participación  en  los  debates  y  viene  a  materializarse  a  través del voto, por manera que este último tiene innegable  vínculo funcional.   

A  su  turno, es la propia Ley 5ª de 1992 la  que  se  encarga  de regular la participación de los Congresistas a los debates  estableciendo  un  estricto  régimen  a  fin  de  garantizar  su  presencia  en  ellos.   Así,  el artículo 268-1 de dicha normatividad establece como uno  de   los   deberes   que   a   ellos   compete   el   de   “…   asistir   a   las   sesiones   del  Congreso  pleno,  las  Cámaras  Legislativas  y  las  comisiones de las cuales formen  parte”    y   el  artículo  271  establece  puntuales sanciones por la inasistencia injustificada  del  Congresista a las sesiones, sin perjuicio de la pérdida de la investidura,  como   otra   de  las  consecuencias  que  acarrea  el  incumplimiento  de  este  deber.   

Así  las  cosas,  cuando  la Ley 5ª de 1992  establece  que  al Congresista le asiste el derecho de participar en los debates  de  la  comisión a la cual pertenece y de las plenarias con voz y voto, no hace  cosa  diferente  que  salvaguardar  positivamente  el  ejercicio  de la función  legislativa que se desarrolla precisamente en esos dos escenarios.   

El  incumplimiento  de esos deberes anejos al  cargo,   cuando   ello   deviene   como   producto   de  promesa  remuneratoria,  indudablemente   constituye   comportamiento  adecuable  al  delito  de  cohecho  propio.   

De allí que en el curso del proceso la Corte  haya  precisado  en  diversas  ocasiones  a la defensa que el reproche contra el  señor  AVENDAÑO  se ha efectuado por haber cedido la dignidad de las funciones  de   su  cargo  ante  los  ofrecimientos  que  se  le  hicieron  para  dejar  de  cumplirlas.   

También  se ha mencionado cómo la Corte no  desconoce   las  múltiples  razones  que  pueden  llevar  a  un  congresista  a  ausentarse  de  un  debate,  que  pueden ir desde la irresponsabilidad frente la  importancia  de  los  asuntos  de  su  competencia,  hasta  otras verdaderamente  trascendentes  o  comprensibles como la postura de una bancada frente al tema en  discusión.  Pero,  otra  cosa,  muy distinta, es vender la función y eso es lo  que  sanciona  la  ley  como delito, lo cual, debe entenderse, puede suceder por  acción  u  omisión.  En el primer caso, se manifiesta a través de un voto que  no  es  reflejo  de  su  conciencia  sino  del  negocio  que le precede, y en el  segundo,  el  compromiso  asumido  es abstenerse de votar, como sucedió en este  evento.   

Por  lo  demás,  la  alegada  tesis  de  la  inviolabilidad  del  voto a la cual acuden tanto el defensor, como el procesado,  para  sostener  la  atipicidad  de  la  conducta  que  la  Corte imputó bajo el  epígrafe  de  cohecho  propio, resulta extraña a la naturaleza de los supuesto  fácticos  en  los que se apoya el juicio de reproche en este asunto, por cuanto  éstos  se refieren a la aceptación de promesa remuneratoria a cambio de omitir  el  acto  propio  del  cargo,  y no, como equivocadamente se entiende, por haber  desistido  en  el empeño de votar el proyecto para la reelección presidencial,  en uno u otro sentido.   

Claro  que  el  señor AVENDAÑO CASTELLANOS  podía  tomar  la  decisión  soberana  de  votar  a  favor  o  en contra de esa  iniciativa,  eso  no admite discusión. Lo que sucede es que su cambio repentino  de  postura  frente al tema, vinculado al compromiso previo de apoyar el archivo  del  proyecto,  ha  servido  como  hecho  indicador  de  los compromisos previos  adquiridos con anterioridad, como adelante se verá.   

En  todo  caso,  no  sobra  recordar  que la  inviolabilidad  del  voto,  como  ha  sido  precisado  por  esta  Corporación y  también  por  la  Corte  Constitucional, no constituye patente de corzo para la  comisión  de ilícitos. Así lo precisó esa alta Corporación en sentencias SU  062 de 2001, en los siguientes términos:   

“…  Si  la  garantía  institucional  busca  fundamentalmente preservar la independencia del  Congreso,  y  el  ejercicio  libre  de  la actividad jurisdiccional y de control  político,  es claro que no deben quedar abarcados por la inviolabilidad, hechos  punibles  que desbordan totalmente esta función, como  el  de  recibir  dádivas  o  promesas  para  el  cumplimiento  de  la actividad  parlamentaria,   o  ilícitos  relacionados  con  el  cumplimiento  de  tareas  administrativas como la apropiación de bienes que les  han sido encomendados en ejercicio del cargo”.   

En  consecuencia, descartada la tesis de la  defensa  acerca  de la imposibilidad de adecuación del comportamiento atribuido  al  procesado,  se impone el análisis de los elementos que lo conforman de cara  a  las  pruebas  recaudadas  en el proceso, a fin de establecer si se encuentran  reunidos    los    requisitos    para    proferir   en   su   contra   sentencia  condenatoria.   

Con  ese propósito, bien está precisar en  primer  término que obra prueba demostrativa de la calidad de servidor público  ostentada  por  el señor TEODOLINDO AVENDAÑO CASTELLANOS para la época de los  hechos  que se le reprochan, en tanto que como segundo renglón de la lista a la  Cámara  de  Representantes  encabezada  por  José Luís Arcila Córdoba por la  circunscripción  del  Valle  del Cauca, ocupó dicha curul entre el 1 de agosto  de  2003  y  el  1  de  agosto  de  2004 en virtud de la licencia concedida a su  titular por ese mismo periodo.   

En  virtud  de  ello, como el doctor Arcila  Córdoba  era  uno  de los integrantes de la comisión primera constitucional de  la  Cámara  de Representantes, el procesado AVENDAÑO CASTELLANOS lo reemplazó  en  dicha comisión de carácter permanente, que al tenor de lo dispuesto por el  artículo  1° de la Ley 754 de 2002, se encuentra integrada por “[…]  diecinueve (19) miembros en el Senado y treinta y cinco (35)  en  la  Cámara  de  Representantes…”,  a  quienes  compete  conocer,  entre  otras  iniciativas  legislativas,  de  las siguientes:  “[…]    reformas    constitucionales;    leyes  estatutarias;  organización  territorial;  reglamentos  de  los  organismos  de  control;  normas  generales  sobre  contratación  administrativa;  notariado  y  registro;   estructura   y   organización   de   la   administración   central  nacional…”.   

Consecuentemente,  al  integrar  para  los  primeros  días  de  junio  de  2004  la  comisión primera constitucional de la  Cámara,  le  competía  a  TEODOLINDO  AVENDAÑO  CASTELLANOS  participar en el  primer  debate del proyecto de Acto Legislativo que por esos días se tramitaba,  dirigido   a   eliminar  la  prohibición  hasta  ese  momento  prevista  en  la  Constitución  Política, que impedía al Presidente de la República postularse  para ocupar continua o discontinuamente esa misma dignidad.   

En  cuanto  hace  con  la conducta prohibida,  consistente  en  la  aceptación  de  promesa  remuneratoria para omitir un acto  propio  del cargo, la Corte la encuentra demostrada en grado de certeza a partir  de  la actividad probatoria desarrollada tanto en la fase instructiva como en la  del juicio.   

En  efecto,  como se dijera en la resolución  acusatoria   proferida   en   este   asunto,  las  circunstancias  antecedentes,  concomitantes  y subsiguientes a la sesión llevada a cabo el 3 de junio de 2004  en  la  comisión  primera  constitucional  de  la  Cámara  de  Representantes,  confluyen  a  demostrar que TEODOLINDO AVENDAÑO no se ausentó motivado por una  emergencia  familiar,  como  lo  ha  venido  pregonando, sino en cumplimiento al  compromiso  adquirido  para no participar en dicho debate, es decir, para omitir  un  acto  propio  de  su cargo, a cambio de la promesa remuneratoria que como se  verá le fue cumplida posteriormente.   

En este sentido, está plenamente demostrado  que  mediante   actos externos TEODOLINDO AVENDAÑO expresó, a pocas horas  de  iniciarse  el debate, su tajante posición en el sentido de no acompañar la  iniciativa  modificatoria  de la Constitución Política, en punto a permitir la  reelección presidencial.   

De  ello da buena cuenta su asistencia a la  reunión  llevada  a cabo en la noche del 1° de junio de 2004, promovida por un  número  significativo  de  Representantes  a  la  Cámara  integrantes para ese  entonces  de  la comisión primera constitucional, donde se selló el pacto para  presentar  al día siguiente, 2 de junio de 2004, una proposición sustitutiva a  través de la cual se solicitaba el archivo del proyecto.   

En  este  sentido,  aunque  el procesado ha  pretendido  minimizar  los  alcances  de  ese acto, sosteniendo en sus distintas  intervenciones  que a él no lo vinculaba lo decidido en la noche del 1 de junio  de  2004 como quiera que los congresistas sólo definen su postura en desarrollo  de  los  debates  en  el seno del Congreso, la Corte no puede menos que replicar  tal  aserto  pues  esa  reunión  no fue un simple encuentro social donde varios  contertulios compartieran pensamientos.   

Ciertamente,  sus  asistentes llegaron a un  acuerdo  con  indudables  efectos  jurídicos,  pues  en un documento que sería  presentado  al  día siguiente en la comisión primera a título de proposición  sustitutiva,   condensaron   un   texto   del   siguiente   tenor:  “Proponemos  a  la  Comisión  Primera  Constitucional  de  la H.  Cámara  de  Representantes  archivar el proyecto de acto legislativo Nº 267/04  Cámara-  012/04  Senado  “Por  la  cual  se reforman algunos artículos de la  Constitución   Política   y   se   dictan  otras  disposiciones”29.   

Como  lo  dio  a conocer el doctor Joaquín  José   Vives   Pérez   en   declaración  rendida  ante  la  Corte30, el referido  pacto  quedó  sellado  mediante la suscripción de un documento donde reposa la  firma  del  señor  AVENDAÑO  CASTELLANOS y de los diecisiete congresistas más  asistentes  a  ese  acto  privado,  el cual se radicó al día siguiente ante la  Comisión  primera  de  la  Cámara  en  calidad  de proposición sustitutiva al  proyecto  de  reforma  a  la Constitución Política31.   

De   suma  importancia  resulta  que  esa  propuesta  fuera  avalada  por  18  de  los  35 miembros de la comisión primera  constitucional  de  la  Cámara  de  Representantes,  es  decir, por un grupo de  parlamentarios  que  conformaban en ese momento una mayoría capaz de determinar  el  archivo  del  proyecto,  siempre  y  cuando se mantuvieran unificados en esa  posición.   

Por  manera que ese documento firmado en la  noche  del  1  de junio de 2004 vinculaba a sus suscriptores, al menos en cuanto  se  constituían  todos ellos en proponentes del archivo del proyecto, siendo de  esperarse  que  salieran  en  su  defensa a la hora del debate y que, obrando en  consecuencia,  votaran  a   favor  de  la  iniciativa  por ellos promovida.   

Ese acuerdo llamado a obtener el archivo del  proyecto  en primer debate, fue  ampliamente difundido al día siguiente, 2  de  junio  de  2004,  apareciendo incluso publicada en el diario “El Tiempo”  una  fotografía  de  los firmantes de la proposición de archivo acompañada de  una  nota  periodística  en donde se reseñaba, en esencia, los motivos que les  asistía             para            ello32,  lo cual sin duda alertó a  los defensores del proyecto.   

Y   ciertamente,   los   acontecimientos  subsiguientes   son  indicativos  de  que  funcionarios  del  gobierno  actuaron  positivamente  en  orden  a  disolver la mayoría opositora, dinámica que en si  misma  no sería merecedora de reproche alguno, de no ser porque probatoriamente  se  acreditó  que  ese  propósito  fue  alcanzado  por virtud de las prebendas  ofrecidas  y  aceptadas  por  dos  de  aquéllos  parlamentarios, a saber, Yidis  Medina  Padilla y TEODOLINDO AVENDAÑO CASTELLANOS: la primera para que cambiara  su  intención  de voto en aquella trascendental sesión; el segundo para que se  ausentara  del  debate,  con  lo  cual  se  sumaba  un voto a los defensores del  proyecto    -que    pasaban    de    diecisiete   a  dieciocho-  y  se le restaban dos a los opositores del  mismo.   

En efecto, consta en la trascripción de la  sesión  de  la comisión primera constitucional de la Cámara del 2 de junio de  2004,  aun  cuando  la  sesión estaba programada para las diez de la mañana no  fue  posible que se diera inicio a ella porque a esa misma hora los congresistas  de  la  bancada  de gobierno fueron citados a un desayuno en la casa de Nariño,  por  intermedio  de la asesora de la Secretaría General de la Presidencia de la  República   María   Claudia   Salgado  Rodríguez33,   quien  lo  convocó  por  instrucciones  de  su  jefe Alberto Velásquez, para entonces Secretario General  de la Presidencia de la República.   

Adicionalmente,   la   asesora   Salgado  Rodríguez                  admitió34  que  para ese momento ya se  conocía  la  posición  asumida  por  Yidis Medina y TEODOLINDO AVENDAÑO y que  “…  fue  una  inquietud  que  se  ventiló  en la  reunión  de  Palacio,  más  de inquietud de los miembros de su bancada, porque  ellos  habían  asumido una posición en su convención, pero no recuerdo, ellos  eran  los  que  estaban  inquietos  porque  había  sido  una  posición  de  su  bancada”.   

Como es apenas obvio, la reunión programada  en  momentos en que debía empezar a sesionarse, sumada a otro evento inesperado  como  fue  la tardanza inexplicable en disponer de los medios necesarios para la  transmisión  televisiva del debate, terminó por otorgar un conveniente compás  de  espera  que  llevó  al  aplazamiento de la discusión de fondo para el día  siguiente.   

Esa  tarde  del  2  de  junio,  mientras se  disolvía  la  sesión  apenas habiendo discutido lo relativo a los impedimentos  manifestados  por  varios  miembros  de  la comisión primera, se suscitaron dos  inesperados  encuentros,  coincidentes con la “inquietud” que a los miembros  de  la  bancada  de  gobierno  generaba  la  postura  de Yidis Medina y  de  TEODOLINDO AVENDAÑO.   

La primera fue citada por Iván Díaz Mateus  a  una reunión en la oficina 515 del Congreso, a la cual también concurrió el  Ministro del Interior y de Justicia Sabas Pretelt de la Vega.   

El segundo, TEODOLINDO AVENDAÑO CASTELANOS,  que  tampoco  concurrió  a  la  cita  de  Palacio  en  horas de la mañana, fue  visitado  por  el  Ministro  de  la  Protección Social Diego Palacio Betancour,  también  en su oficina del Congreso, encuentro narrado por Germán Navas Talero  en  la  denuncia  formulada ante esta Corporación, en los siguientes términos:   

“[…]  Sorpresivamente  fuimos  informados  que  el  Ministro  de la Protección Social  estaba  a puerta cerrada con el parlamentario TEODOLINDO AVENDAÑO en la oficina  4125B  del  edificio  nuevo  del  Congreso.  La prensa se alertó y se puso a la  espera  junto  con  otros  parlamentarios  para  enterarse  del  por  qué de la  presencia  del Ministro en el despacho del Representante Teodolindo Avendaño…  Cuando  el  señor Ministro salió de la oficina los retuvimos a la puerta de mi  despacho  y  los  invitamos  a  seguir.  Estuvieron presentes, entre otros, Luis  Fernando  Velasco, Clara Pinillos, Rosmery Martínez, Carlos Arturo Piedrahita y  Telesforo  Pedraza.  El doctor Teodolindo Avendaño se sentó en mi escritorio y  el  Ministro  se hizo a un lado y se les hicieron algunas preguntas, unas serias  y  otras  jocosas  entre  las  cuales,  que si sabían algo sobre la epidemia de  lentejitis  aguda,  también que si era cierto que iban a regalar una ambulancia  a  lo que yo inquirí si esa ambulancia iba a tener licuadora…” 35.   

Sobre  el  tema  que  concitó  a  esos dos  ministros   de   despacho   en  el  Congreso,  mientras  Yidis  sostuvo  que  la  conversación   versó   sobre  la  suerte  del  proyecto  para  la  reelección  presidencial  y  particularmente  la  posibilidad  de que se prorrogara por tres  meses  más  la  licencia  que venía cubriendo en la Cámara de Representantes,  como  de una ubicación laboral para cuando concluyera su paso por el Congreso y  seguridad   para   ella   y   su   familia   en   caso  de  apoyar  el  proyecto  reeleccionista36,    TEODOLINDO   AVENDAÑO  refirió  que el Ministro de la Protección lo había visitado con el propósito  de  responder  a  una  cita  que  días  antes  él  le venía solicitando, para  comunicarle  algunas irregularidades en la prestación del servicio de salud por  parte de alguna EPS.   

Y   aunque   el  Ministro  Diego  Palacio  Betancourt  aportó a este proceso una versión coincidente con la de TEODOLINDO  AVENDAÑO,  refiriendo  que  aprovechó  su presencia en el Congreso en la tarde  del  2 de junio de 2004, para atender al congresista quien días antes le había  solicitado  una  audiencia  a  fin  de  trasmitirle  algunas  quejas previamente  esbozadas  en  la  Comisión  Primera,  atinentes a los trámites exigidos a los  usuarios  de  salud para la prestación del servicio, como de sus inquietudes en  torno   a   la   red  hospitalaria  de  su  región37,  la  Corte luego del examen  de  varias  circunstancias acreditadas en autos, no puede menos que restar valor  suasorio a dichas versiones.   

En  primer  término,  aunque  TEODOLINDO  AVENDAÑO  y el Ministro Diego Palacio afirmaron coincidentemente haber acordado  ese  encuentro  por  intermedio  de  sus  respectivas  secretarias, escuchada en  declaración    la    señora    Blanca    Dora   Lozano   Bocanegra38,   quien  cumpliera  esa  función en el despacho de TEODOLINDO AVENDAÑO, no recordó con  precisión  este  hecho,  enfatizando sólo tener certeza de una cita programada  con el Ministro de Minas.   

Por  su  parte, en la inspección llevada a  cabo  en  el  despacho  del  Ministro  de  Protección Social a los registros de  llamadas  recibidas  durante los años 2004, 2005 y 2006, para el primer año no  se  halló  alguna  efectuada  directamente  por  el procesado o a través de su  secretaria  a  la  oficina  del  Ministro en fechas anteriores al 2 de junio. De  hecho,  las únicas registradas en esa anualidad se realizaron para los días 7,  14         y        16        de        julio39.   

Además,  contrario a lo ocurrido con otros  congresistas,  la reunión con TEODOLINDO AVENDAÑO no fue incluida en la agenda  del  Ministro  para  el  día  en  que  se  llevó  a  cabo,  aspecto poco usual  tratándose  de  un  funcionario  de alto rango cuyos compromisos usualmente son  programados con antelación.   

Igualmente, no puede desconocerse que en esa  fecha  el  tema  de la reelección presidencial ocupaba la atención no sólo de  los  miembros de la comisión primera constitucional de la Cámara, sino además  la  del propio gobierno central, siendo prueba de ello, como ya se mencionó, la  citación  que se hiciera al desayuno en la Casa de Nariño en esa fecha cursada  a  los  diecinueve parlamentarios de la bancada de gobierno, incluido TEODOLINDO  AVENDAÑO.   

Por manera que resulta poco probable que por  casualidad  el  Ministro de la Protección visitara esa misma tarde a uno de los  miembros  del  partido conservador que se había apartado de las directrices del  partido,  el mismo que no asistió en la mañana al desayuno en Casa de Nariño,  sólo para escuchar de él quejas acerca del sistema de salud.   

Incluso, bien está recordar que aun cuando el  Ministro  de  la Protección sostuvo en la declaración rendida ante la Corte no  haber  intervenido  de  manera  alguna  en  el  trámite  del  proyecto  de acto  legislativo  para  la  reelección  presidencial,  argumentando  que  el tema no  tenía  relación  con  su  cartera,  razón  por  la  cual  “… nunca  fui  citado  yo,  ni por el Presidente, ni asistí a ningún  tipo  de reunión con otros funcionarios de Gobierno, que tuviera que ver con el  desarrollo      del      Acto     Legislativo”40,  esa  afirmación contrasta  con  su  reciente  intervención  en  el  trámite  de  un  proyecto similar, el  referendo  para una nueva reelección presidencial, en el cual, pese a no versar  acerca  de  un tema afín con su cartera, asistió en momentos en que se llevaba  a  cabo  la  votación  en  la  plenaria  de la Cámara de Representantes, hecho  notorio  en  cuanto fue ampliamente reseñado y difundido a la opinión pública  por  distintos medios de comunicación, entre ellos el diario “El País” que  informó:   

“…  En  el ambiente quedó la pregunta  por  qué  el ministro de la protección social, Diego Palacio y la directora de  Bienestar  familiar,  Elvira Forero, se encontraba presentes en la votación del  referendo  de  la reelección cuando ninguno de los tres temas presentados en el  decreto era de su competencia.”.   

En conclusión, los anteriores elementos de  juicio  son  indicativos  de  que  la  visita  del  Ministro Palacio Betancour a  TEODOLINDO  AVENDAÑO,  a  menos  de veinticuatro horas de la votación del acto  legislativo,  tuvo  como eje temático la postura que éste último asumiría al  día  siguiente en el debate, no obstante la negativa de uno y otro en reconocer  tal circunstancia.   

Las  pruebas  acopiadas también demuestran  que  ése  no  fue  el  único  contacto  que  se  estableció  entre TEODOLINDO  AVENDAÑO  y  miembros  del gobierno, en momentos previos al debate del proyecto  de acto legislativo para la reelección presidencial.   

Así, a partir de los datos recopilados por  la   Procuraduría   General   de   la   Nación  en  el  año  200441, atinentes a  los  abonados  de  los congresistas que participaron en el trámite del proyecto  de  acto  legislativo  para la reelección presidencial, fue posible efectuar un  rastreo  de  las  llamadas generadas y recibidas de su celular para el día 3 de  junio,            estudio            link42   

que    arrojó    los    siguientes  resultados:   

HORA             

TELEFONO             

TITULAR             

UBICACIÓN             

DURACION  

ORIGEN             

             

             

(segundos)  

7:04:24             

13381851             

Radio  Super   

La hora de la verdad            

Calle  39  A No. 18 – 12, Bogotá             

21  

8:17:23             

13822800             

Presidencia de la República             

Carrera 8 No. 7 – 20, Bogotá             

22  

9:05:22             

13144000             

Defensoría del Pueblo             

Calle 55 No. 10-32, Bogotá             

3  

9:11:15             

13822800             

Presidencia de la República             

Carrera 8 No. 7 – 20, Bogotá             

524  

9:25:10             

13379896             

Caracol S. A.             

Carrera 39 A No. 15 – 81, Bogotá             

402  

10:29:49             

13444090             

Vicepresidencia de la República             

Cra 8 No. 7 – 26, Bogotá             

51  

10:46:21             

3104291273             

Diego Ocampo García              

Cámara   de   Comercio  – Cali             

25  

11:51:20             

22267236             

   

Alcaldía Municipal            

Trujillo , Valle             

326  

19:36:07             

24396476             

Luz Marina Gordillo              

Calle 55 No. 1 -94   

T. 1- apto. 203, Cali            

25  

Como se ve, TEODOLINDO AVENDAÑO fue llamado  en  dos  ocasiones  desde  la  Presidencia  de la República y una más desde la  Vicepresidencia,  comunicaciones  que  por sus intervalos y su duración denotan  un  interés desde del Palacio de Nariño por comunicarse con él momentos antes  de iniciarse el debate y durante su desarrollo.   

Obsérvese.  La  primera  fue  efectuada  a  las   8:17  a.m.  ingresó  a su buzón de mensajes. La segunda, a las 9:11  tuvo  una  duración  de  8  minutos  y  44 segundos43.  Y  la tercera, a las 10:29  a.m., se extendió por 51 segundos.   

Aún  así,  ninguna  de  esas llamadas fue  recordada  por  el  procesado  en  su indagatoria, refiriéndose a ellas sólo a  instancia  de  la Sala, cuando en el curso del interrogatorio que se le formuló  en la audiencia pública de juzgamiento, señaló:   

“…  Yo  hice  parte  de  la  Comisión  accidental   de  la  Cámara  de  derechos  humanos  con  otros  tres  o  cuatro  representantes.  El diputado de mi pueblo a quien apoyé, Nacianceno Orozco, fue  secuestrado  en  la  asamblea junto con los demás diputados. En el 2003 vino la  elección  de alcaldes y diputados e incluí  en la lista a la asamblea del  Valle  del  Cauca  a  la  esposa  del  diputado,  doña  Ruby Jaramillo. Ella me  insistía  con  mucha frecuencia que le consiguiera una entrevista con el señor  Presidente  de  la  República  para  hablar sobre el acuerdo humanitario. En la  presencia  que hacían en la plenaria de la Cámara los funcionarios de Palacio,  no  recuerdo  los  nombres, no eran uno ni dos sino tres cuatros y cinco, yo les  pedí  el  favor  a  ellos  de  que  hablaran  con  el  Presidente  para  que le  consiguiera  la entrevista a la diputada Rubi Jaramillo, ella quería hablar con  el   Presidente   personalmente  porque  sobre  todo  le  atormentaba  mucho  la  situación  de  sus  hijos  …  ellos  quedaron  de  que  harían la gestión y  efectivamente  en la mañana del 3 de junio de 2004 recibí la primera llamada a  mi  celular  en la cual me comunicaban que el señor Presidente de la República  recibiría  esa  tarde  a  la  diputada Rubi para atender el favor que yo venía  solicitando,  de  que  tuviera la oportunidad de hablar con el señor Presidente  sobre  el acuerdo humanitario aclamado por los colombianos. En razón de ello yo  llame  a  la  señora Rubi Jaramillo y le dije que el presidente la recibía esa  tarde,  me  dijo  bueno  que la acompañara a ella y le dije con el mayor de los  gustos.  Más  tarde,  no  tengo  la hora, volví a recibir otra llamada, no sé  quién  me  la  hizo,  para  decirme  que  el señor Presidente de la República  viajaba,  o  estaba  viajando  a  una reunión si no me falla la memoria a Santa  Marta  y  que solamente podía recibir a la diputada Rubi Jaramillo a eso de las  cinco  o  seis  de  la  tarde que regresara de Santa Marta. En razón de ello yo  llamé  a  Rubí  por la tarde y le dije, porque yo ya tenía la información de  mi  problema  que  se  había  presentado  en  Cali,  le  dije  que yo no podía  acompañarla,  entonces  ella  me  dijo  con  quién  entro  y  ya  entonces  la  acompañó  a  ese  entrevista con el Presidente de la República el Senador del  Valle  del  Cauca  José  Renán  Trujillo. A eso obedecieron esas llamadas pues  señores  magistrados  pueden  confirmarlo  si  lo  desean  con la señora Rubí  Jaramillo o con el ex senador Víctor Renán Trujillo.”.   

Posteriormente, ante pregunta de la Sala el  procesado precisó en contenido de las tres llamadas así:   

“… en la primera llamada me informaron  de  que  el  señor Presidente recibía a la diputada Rubi Jaramillo, la segunda  que  lo  recibía  después de las cuatro de la tarde y la tercera que fue la de  más  tiempo,  le pedía de favor que le informará a la visitante de que señor  Presidente  se demoraba y que esta entrevista sólo se verificaría alrededor de  las seis de la tarde”.   

Agregó  el procesado que en su indagatoria  no  había  mencionado  estas  llamadas  por  un  olvido y que la cita la venía  buscando  “…desde  finales de 2003 y al reiniciar  las    sesiones    del    Congreso,   el   15   de   marzo   de   2004,   seguí  insistiendo”.   

Bien curioso resulta que fuera precisamente  el  3 de junio de 2004 cuando se concretó esa entrevista, en momentos en que se  llevaba  a  cabo en el Palacio de Nariño un segundo desayuno de trabajo con los  Representantes  a la Cámara integrantes de la comisión primera que conformaban  la  bancada  de  gobierno,  al  que  tampoco  concurrió  TEODOLINDO  AVENDAÑO,  precisamente   cuando   este   parlamentario   había  adquirido  una  inusitada  importancia  en  virtud  de  su reciente postura de no acompañar el proyecto de  acto legislativo para la reelección presidencial.   

Además, de acuerdo con la secuencia narrada  por  el  procesado,  más  peculiar  se  ofrece  que  la  tercera llamada que se  prolongó  por  casi  nueve minutos, se efectuara desde la Vicepresidencia de la  República  y  con  el  único  fin  de  aplazar  la hora del encuentro entre la  diputada  del Valle con el Señor Presidente, pues hasta donde se tiene noticia,  dicha  dependencia  oficial tiene competencias distintas y no se ocupa de llevar  la agenda del primer mandatario, ni de sus reuniones y horarios.   

Asimismo,  no  se  entiende  cómo  si  el  procesado  en  esa  fecha,  3  de  junio  de 2004, tenía el firme propósito de  asistir  al  debate  del  proyecto  para la reelección presidencial como era su  deber,  se  comprometiera  con  la  diputada  Jaramillo a acompañarla esa misma  tarde a la Presidencia de la República.   

Agréguese  que  el  tema  de ese encuentro  programado  según el procesado en la mañana del 3 de junio y por realizarse en  la  misma  tarde  de  ese  día,  relacionado  con  el  secuestro  de uno de los  diputados  del  Valle y la posibilidad del acuerdo humanitario, tema último que  era  para  ese  entonces  y sigue siendo un constante clamor al gobierno central  por   parte  de  los  familiares  de  los  secuestrados  por  esa  organización  subversiva,  fue  precisamente  uno  de aquéllos que en principio impulsaron al  procesado  a  apartarse  de la iniciativa reeleccionista, aspecto que si bien no  fue  mencionado por él en sus diferentes intervenciones procesales, si se halla  acreditado por otros medios de prueba.   

En  esa  dirección,  José  Luis  Arcila,  titular   de   la   curul  ocupada  transitoriamente  por  el  señor  AVENDAÑO  CASTELLANOS  dio  a  conocer  en  su testimonio cómo faltando unos quince días  para  que se iniciara el debate en la Cámara de Representantes, en un encuentro  casual   que   tuvieron   en   la  ciudad  de  Cali,   “…  me  expresó  algunas  preocupaciones  que  tenía con el proyecto.  Nosotros  habíamos  elegid  unos  diputados  y la clase política del Valle del  Cauca  había  sido afectada con el secuestro de los doce diputados. En el Valle  del  Cauca  se  comenzó  a  articular el tema del acuerdo humanitario, de aquí  nació  la  propuesta,  todos  los grupos políticos resultaban afectados por el  secuestro  de  los  diputados y había alguna preocupación de si podía incidir  el  tema  de  la reelección del presidente en el tema de la liberación o no de  los diputados”.   

De  igual  manera, en la entrevista que dio  TEODOLINOD   AVENDAÑO  a  la  emisora  “La  W”44 el  6  de  junio de 2004, mencionó haber levantado sus reservas acerca del proyecto  para  la  reelección  presidencial  porque el gobierno había mostrado interés  por  el  acuerdo  humanitario  para  lograr  la liberación de los diputados del  Valle,  provocando  con tal afirmación la réplica del periodista entrevistador  quien  enfatizó  cómo  ningún  cambio  en  este  tema  se  había dado en los  últimos  días  –al menos  públicamente-  respondiendo  el procesado que tal vez  no  se  había percatado de ello pero que en todo caso sí estaba de acuerdo con  la reelección.   

En  suma,  nada  distinto  del interés del  gobierno  en  TEODOLINDO  AVENDAÑO  para el momento en que se llevaba a cabo la  discusión  del proyecto para la reelección presidencial, explica que entre los  días  2  y  3  fueran  atendidas las citas que según él venía haciendo desde  tiempo  atrás,  contactos  que  sin  duda  se  facilitaron para, paralelamente,  persuadirlo  a  fin  de  que  acompañara  al grupo parlamentario que apoyaba la  reelección presidencial.   

Teniendo como marco esos encuentros, llegó  la  fecha  de  discusión y votación del proyecto, 3 de junio de 2004. En ella,  mientras  Yidis  Medina  hizo  público  su  cambio  de  postura  frente al acto  legislativo  y  se  hizo  presente  en  el  Congreso  cerca  del  medio  día en  compañía  de  los  funcionarios de gobierno y los representantes de la bancada  de  gobierno,  como  así lo recordó María Claudia Salgado en su declaración,  TEODOLINDO  AVENDAÑO  se  limitó a contestar el llamado a lista a primera hora  del  debate  y  luego  desapareció,  sin  que  nadie  diera  explicación de su  ausencia.   

Ampliamente  se ha debatido en este proceso  la  justificación que TEODOLINDO AVENDAÑO brindó como causa para no concurrir  a  esa  sesión,  concretada  en la supuesta calamidad familiar que lo obligó a  viajar  en esa fecha para atender las incidencias del accidente de tránsito que  tuvo  su  hijo  Gilberto  Avendaño,  demostrándose  sin lugar a duda que tales  excusas   fueron   construidas  sobre  una  cadena  de  mentiras,  a  la  postre  descubiertas  tras  la actividad probatoria desplegada tanto en la instrucción,  como en el juicio.   

En  su  indagatoria  TEODOLINDO  AVENDAÑO  mencionó  que  el  3  de junio de 2004 hacia la 1:00 p.m. recibió a su celular  una  llamada  de  su  hijo Gilberto Avendaño Sabogal, pidiéndole viajar a Cali  porque  se  había  estrellado  en  un  vehículo prestado para trasladarse a la  clínica  de  Saludcoop  por  una  emergencia de gastritis. Le explicó que aún  cuando  el  conductor  del otro vehículo se movilizaba borracho, desconoció un  semáforo   y   le   dejó  el  carro  “acabado”,  no  quería responder por los daños. Agregó que ante  la  angustia generada por la noticia y presintiendo lo peor acerca del estado de  salud de su hijo, solicitó cupo para viajar ese mismo día.   

No obstante, se estableció que ese accidente  ocurrió  en  la  madrugada  del  30  de  mayo de 2004, como se constató con el  informe  Nº03-0015727  expedido  en  esta  última  fecha  por  agentes  de  la  Secretaria   de   Tránsito   y   Trasporte   de  Santiago  de  Cali45,  de manera  que para el 3 de junio no constituía ninguna emergencia familiar.   

Tal  inconsistencia pretendió minimizarla el  procesado   aduciendo  que  a  él  le avisaron del accidente sólo el 3 de  junio  de 2004, mediante una llamada efectuada por su hijo cerca del medio día.  No   obstante,  ordenado  el  rastreo  de  las  llamadas  que  recibió  en  esa  fecha46,  no  se  encontró  ninguna  cercana  a  dicha hora que le hubiera  efectuado alguno de sus hijos.   

Ante   esta  comprobación  objetiva,  dijo  entonces  el  procesado  que  se  había  confundido, pues había sido él quien  sobre  el medio día llamó a su hijo mayor, Teodolindo Avendaño Machado, quien  a  su  turno  lo  comunicó con Gilberto su hijo  menor, recibiendo de este  último la noticia de su accidente acaecido días atrás.   

Y  aunque en la fase probatoria del juicio se  efectuó      un      nuevo     estudio     link47  constándose que existieron  varias  llamadas  generadas  desde  el  celular  del  procesado  al  de  su hijo  Teodolindo  Avendaño  Machado,  entre ellas dos producidas cerca del medio día  del  3  de  junio,  ello  por  si  sólo  no  otorga mayor mérito suasorio a su  versión,  pues  una  cosa  es que en medio de la sesión se le avise desde Cali  que  su  hijo  menor  se  accidentó y otra bien distinta que luego de llamar en  varias  ocasiones a su hijo mayor y hablar con él de distintos temas, como así  lo  admitió,  se  le  ponga  de presente la ocurrencia de un accidente sucedido  días atrás.   

De  otra  parte,  pese  a  que el procesado  refirió  en  su indagatoria que precipitó su viaje temiendo lo peor en torno a  la  salud  de su hijo Gilberto, sus actos externos desmienten tal aserto: de una  parte,  se estableció que tomó el vuelo sólo a las 6:30 p.m. y no con destino  a  la  ciudad  de  Cali  donde  reside  Gilberto,  sino  que  lo hizo a Armenia,  pernoctando  esa noche en su casa de Caicedonia, para desplazarse sólo hasta el  4  de  junio  a Cali a fin de atender la “calamidad”. Y de otra, se supo que  esa  noche  no  se  comunicó con su hijo para indagar sobre su estado de salud,  como  así  lo hizo saber en su testimonio la señora Luz Myriam Sabogal, esposa  del  procesado, quien ni siquiera fue enterada ese día del accidente de su hijo  que según el procesado le generó tanta angustia.   

Y  en  cuanto hace a los arreglos económicos  que   según  TEODOLINDO  tenía  que  efectuar  con  la  dueña  del  vehículo  colisionado  por  su  hijo  Gilberto,  según lo informó en junio de 2004 en la  entrevista  que  brindó  a la emisora “La W”,  se estableció que ello  era  poco  creíble  por  cuanto la dueña de ese vehículo, a quien identificó  como  una  señora  de  apellido  Castro, era su nuera, Vania Constanza, como lo  sostuvo    Gilberto   en   su   declaración   y   lo   ratificó   Luz   Myriam  Sabogal.   

Ahora  bien,  si  en  la etapa instructiva se  contaba  con  sólidos  elementos  de  juicio  para  descartar  que el procesado  hubiera  abandonado  el  debate  en  virtud  de una calamidad doméstica por él  relatada,  las  pruebas  acopiadas en la fase del juicio corroboran aun más tal  conclusión.   

En  esa  fase  una vez más se quiso salir al  paso  frente  a  las  versiones  contradictorias suministradas por el procesado,  quien  mencionó  entonces  que  el  viaje  intempestivo programado para el 3 de  junio  de 2004 había tenido por objeto, en lo fundamental, salvar el matrimonio  de  su  hijo  Teodolindo,  por cuanto el carro estrellado por Gilberto era de su  nuera,  la  señora  Vania  Constanza  Castro  Varona, el cual tomó sin permiso  ocasionando  la  furia  de  aquélla,  quien exigió su inmediata presencia para  responder por los daños que había causado el menor.   

Ciertamente,   la   defensa  encaminó  sus  esfuerzos  a  corroborar dicha versión, solicitando el testimonio de la señora  Castro   Varona,  quien  escuchada  en  la  audiencia  pública  de  juzgamiento   

admitió que su carro estaba asegurado motivo  por  el cual los gastos de reparación fueron cubiertos a través de la póliza.  Igualmente  confirmó  que para el 3 de junio el carro se hallaba en el taller y  ella  había  adelantado gestiones para ubicar al dueño del otro vehículo, con  quien  finalmente  hizo  una  conciliación  a  través  de  la  cual  éste  se  comprometió  no  sólo a cancelar a la compañía aseguradora el valor total de  los  arreglos  realizados  al  carro de Vania Constaza, sino también a favor de  ella  la  suma  equivalente  al  deducible  y  los  gastos  adicionales  en  que  incurrió, como taxis, a título de daño emergente.   

En consecuencia, el arreglo económico para el  cual  dijo haber exigido la presencia de su suegro, se limitó al reconocimiento  de  éste  de  unos  cuantos pesos, quinientos mil según informó el procesado,  para  atender  el  costo  de  los taxis que debía tomar mientras se reparaba su  vehículo  y  hacia el futuro, el pago del deducible, luego recuperado en virtud  de la conciliación.   

En  esa  medida, quedó en evidencia cómo el  arreglo  que  según  el  procesado  debía hacer con su nuera para “salvar el  matrimonio  de  su  hijo”,  fue  totalmente insignificante; como lo sostuvo en  Procurador  Delegado  en  esta actuación, para superar la situación calificada  por  el procesado como “crítica” y “gravísima” hubiera bastado con que  le   consignara   a   su   nuera  los  quinientos  mil  pesos  que  le  entregó  personalmente,  o  que se los transfiriera a su hijo para que los entregara a su  esposa,  pues  en últimas ése era el tema que a ella preocupaba, según quedó  claro a través de su declaración.   

En   conclusión,   no  puede  creerse  que  TEODOLINDO  AVENDAÑO abandonara el debate del proyecto de acto legislativo para  la  reelección  presidencial por las razones que él refirió, máxime si, como  se  sabe,  su  voto  junto con el de Yidis Medina resultaba decisivo, tanto para  quienes   apoyaban   esa   iniciativa,   como   para   quienes   se  oponían  a  ella.   

Por  esa  misma  razón no se explica cómo  frente  a  un  margen  tan  estrecho en la intención de voto que separaba a los  partidarios    de    la    reelección   -diecisiete  congresistas-  con los no afectos a ella -dieciocho-,  y  luego  de  las  evidentes  acciones  emprendidas  por  funcionarios del gobierno para variar ese escenario,  representadas  en los contactos con Yidis Medina y TEODOLINDO AVENDAÑO tanto el  2  como  en  la mañana del 3 de junio de 2004, nada  hicieran para impedir  que  este  último  se  ausentara  salvo,  claro  está, que lo acordado con él  hubiera  sido precisamente su no participación en el debate, con lo cual, ya se  dijo,  se  restaba  un voto a la iniciativa de archivo que venía avalada con su  firma,  sin  asumir el desgaste que representaba su cambio de opinión a última  hora, como si sucedió con Yidis Medina.   

Al  respecto  sorprende  que María Claudia  Salgado,  quien  es  mencionada  en  este  proceso  como  una de las asesoras de  Presidencia  que permanece en el recinto del Congreso haciendo seguimiento a los  proyectos  de interés del gobierno, encargada además de verificar el quórum y  lograr     que     éste     no    se    disuelva48, hubiera asumido una actitud  tan  pasiva  ante  la ausencia de TEODOLINDO AVENDAÑO. Al ser interrogada sobre  el  particular,  se  limitó  a  referir  que  no supo a qué hora se retiró el  procesado   de   la  comisión  primera  y  que  cuando  lo  notó  procedió  a  comentárselo  al Ministro del Interior, Sabas Pretelt de la Vega, sin adelantar  ninguna otra acción.   

En  tal  sentido, el procesado refirió que  del    motivo   de   su   ausencia   –el   accidente   de   tránsito   sufrido   por   su   Gilberto  en  Cali-,  sólo  le  comentó al doctor Roberto Camacho,  q.e.p.d.,  quien  según él, le expresó: “vete que  primero  están  los  hijos que estos asuntos de trabajo, nosotros sostenemos el  debate,  se  refería  a la bancada que defendía la reelección presidencial”  49.   

Pese  a  lo anterior, según lo manifestado  por  el  propio TEODOLINDO AVENDAÑO, ese mismo día Roberto Camacho, uno de los  mayores  defensores  del  proyecto para la reelección presidencial, le recordó  la  directiva  del partido en el sentido de apoyarlo50,  momento  en el cual aquél  le  confirmó que aceptaba sus directrices “por disciplina de partido” y que  por  ello  votaría  a favor de la reelección. Nada creíble resulta, entonces,  que  ese  parlamentario  no  le  recomendara  permanecer  hasta que se votara la  proposición           de           archivo51,  en  virtud  del  estrecho  margen  en  la intención de voto de los miembros de la Comisión, que amenazaba  para  ese  momento  la  suerte  de  la  iniciativa y relegaba su salvación a la  última posición expresada por Yidis Medina.   

Además,  si  Roberto Camacho era la única  persona  conocedora  de  los  motivos de la ausencia de TEODOLINDO AVENDAÑO, su  silencio  en  ese  momento no tendría explicación, no sólo por el talante que  lo  caracterizó  en  ese  debate como defensor de la iniciativa reeleccionista,  sino  además, por cuanto los opositores del proyecto tendieron un manto de duda  sobre   las   razones   de  esa  ausencia,  caricaturizando  la  situación  con  expresiones   como  las  manifestadas  por  Joaquín  Vives  cuando  pidió  que  “Por  Secretaría  se  solicita  al  Defensor  del  Pueblo,  aplicar  el  mecanismo  de búsqueda urgente de los doctores Teodolindo  Avendaño,  Jorge  Luis Florez, alguien más?”,   o   Luis   Fernando  Velasco,  quien  pidió  la  palabra  para  “dejar  constancia, para dejar propuesto un acuerdo muy humanitario,  yo  casi  comprometería  mi  voto  por  la reelección si me dicen dónde está  Teodolindo”.   

De  manera similar, las razones que según el  señor  AVENDAÑO  lo  llevaron  a  cambiar  su  intención  de voto, pasando de  oponerse  al  proyecto a apoyarlo, según dijo “por disciplina de partido” y  porque  conversó  con  el  titular  de  la curul que ocupaba, José Luis Arcila  Córdoba,  quien según informó a la Corte aprovechó su presencia en Bogotá y  se  acercó  al  congreso  el  3  de junio, donde tuvo ocasión de conversar con  TEODOLINDO  y  de  manifestarle  su  punto de vista en cuanto a las dudas que le  asistían   sobre   la   conveniencia  jurídico  política  de  la  reelección  presidencial,  contrastan  con  las declaraciones que en la tarde del 2 de junio  de  2004  dio  a  los  periodistas de CM& que lo abordaron a la salida de su  oficina  del  Congreso,  después  de  reunirse  con  el  Ministro Diego Palacio  Betancour, afirmando allí de manera categórica:   

“Ya   lo  he  dicho,  de  que  no  soy  reeleccionista,   no   siendo  reeleccionista  es  porque  no  voy  a  votar  la  reelección”52   

En   consecuencia,   si  al  repentino  e  inmotivado  cambio  de parecer del procesado, mediado por la intempestiva visita  del  Ministro  de  la Protección Social Diego Palacios y las llamadas que se le  hicieron  el  propio  3  de  junio  desde  tempranas  horas  de la mañana de la  Presidencia  y  la  Vicepresidencia de la República, se suma la actitud asumida  el  día  del  debate,  el desinterés que mostró en participar en él, incluso  programando  reuniones  en  Palacio  en momentos en que debía estar atento a su  desarrollo  y  luego  viajando injustificadamente, se perfila que su ausencia se  originó  en  virtud  de  los  ofrecimientos que le fueron hechos a cambio de su  ausencia de la sesión.   

En esa dirección, de los ofrecimientos dio  cuenta  Yidis  Medina  en  sus  distintas  intervenciones,  refiriendo  que  tal  circunstancia  la  conoció por los comentarios que le hizo el propio TEODOLINDO  AVENDAÑO,  haciendo especial énfasis en la visita efectuada por el Ministro de  Protección  Social  para  invitarlo,  “[…] a que  colaborara  con  el proyecto de reelección y que él le ayudaba para su región  y  de  hecho creo que ha recibido ayudas para la región en lo que tiene que ver  con  ambulancias  y  cosas  así para algunos municipios de allá, del Valle del  Cauca”   53.   

Como es natural, podría llegar a pensarse que  este  tipo  de  compromisos  escapan  al  ámbito  de  prohibición  típica por  entrañar  la  concesión  de  favores  no  para  el parlamentario, sino para la  región   por  él  representada  y,  desde  esa  perspectiva,  anclados  en  la  satisfacción  del  interés  general. No obstante, lo que ha podido probarse es  que   las   prebendas   reconocidas  a  TEODOLINDO  AVENDAÑO  fueron  de  orden  burocrático, para su lucro personal.   

Lo que sucede, como es de común ocurrencia en  tratándose  de  delitos  de corrupción y este caso no es la excepción, es que  los  términos precisos del pacto que los sustenta, son por esencia reservados y  su contenido preciso de difícil  determinación.   

Es por ello que aunque el delito de cohecho en  la  modalidad  imputada  no  demanda  para  su  configuración  que  el servidor  público  reciba  efectivamente  aquello que le fue prometido a cambio de omitir  el   acto  propio  del  cargo,  los  halagos,  dádivas  o  favores  que  logran  descubrirse  efectivamente  dados por el oferente, sirven como mejor elemento de  juicio  para  desentrañar  el  contenido  de la promesa remuneratoria anterior.   

Así,  narró Yidis Medina a la Corte que a  su  retiro del Congreso y habiendo estrechado los lazos de amistad con el señor  AVENDAÑO,  quien para esos momentos también se había separado de la curul que  ocupó  transitoriamente,  fue  receptora  directa  de sus quejas por lo que él  calificaba  como  el  incumplimiento del gobierno en la posterior entrega de las  dádivas  que  le  fueron  ofrecidas,  de  manera  que  asumió en su compañía  acciones encaminadas a lograr su concreción.   

Refirió  que  en  ese escenario, intervino  activamente  en la entrega al procesado de una Notaria creada a finales de 2005,  por  intermedio  del  Ministro  Sabas  Pretelt  de  la  Vega,  a la postre   negociada   por   él   en  la  suma  de  cuatrocientos  cincuenta  millones  de  pesos.   Para  respaldar  su versión aportó copia del pagaré en cuantía  de  cuatrocientos  cincuenta  millones  de  pesos suscrito a favor de TEODOLINDO  AVENDAÑO  CASTELLANOS  por  Luis Camilo O´meara Riveira, quien precisamente el  23  de  noviembre  de 2005 fue designado como Notario 67 del Círculo de Bogotá  mediante  Decreto  4262  del  Presidente  de  la  República  y  el Ministro del  Interior  y  de  Justicia  Sabas  Pretelt de la Vega54  y  por Jorge Luis Escalante  Viana,  ex  concejal  de  Barrancabermeja  y  amigo  personal  de  Yidis Medina;  también  aportó copia de doce consignaciones efectuadas a las cuentas de él y  a  las  de  su  esposa,  Luz  Myriam Sabogal Galindo55     en     cuantía    de  $101’800.000, efectuadas en  lo corrido de 2006, así:   

Fecha             

Banco             

N° cuenta             

Titular             

valor             

consignante  

18-01-06             

Bancafé             

11901910-7             

Teodolindo  Avendaño             

$10.000.000             

Jhon  Suaréz  

03-03-06             

Bancafé             

11901910-7             

Teodolindo  Avendaño             

$15’000.000             

Milton  Contreras  

08-03-06             

Bancafé             

11901910-7             

Teodolindo  Avendaño             

$4’900.000             

Milton  Contreras  

04-05-06             

Bancafé             

11901910-7             

Teodolindo  Avendaño             

$20.000.000             

César  Guzmán  

04-05-06             

Bancolombia             

77296017614             

Luz    Myriam  Sabogal             

$10.000.000             

César  Guzmán  

07-06-06             

Bancolombia             

7729392789-2             

Teodolindo  Avendaño             

$1.000.000             

Nelly   Núñez  R.  

04-08-06             

Bancolombia             

77296017614             

Luz    Myriam  Sabogal             

$5.000.000             

Alex Duarte  

04-08-06             

Bancolombia             

77296017614             

Luz    Myriam  Sabogal             

$5.000.000             

César  Guzmán  

04-08-06             

Bancafé             

11901910-7             

Teodolindo  Avendaño             

$1.900.000             

Olga Melo  

04-08-06             

Bancafé             

11901910-7             

Teodolindo  Avendaño             

$9.000.000             

César  Guzmán  

27-09-06             

Bancafé             

11901910-7             

Teodolindo  Avendaño             

$10.000.000             

Sin datos  

28-09-06             

Bancolombia             

77296017614             

Luz    Myriam  Sabogal             

$10.000.000             

Rosario  

Además  mencionó  como  probable  que  a  TEODOLINDO  AVENDAÑO,  fruto de los ofrecimientos efectuados para abstenerse de  votar  el  Acto  Legislativo  para  la  reelección  presidencial, se le hubiera  reconocido  la  pensión  de jubilación como Congresista y adjudicado contratos  en   Invías   o   el   Inco  por  conducto  de  su  hijo  Teodolindo  o  de  su  nuera.   

En  oposición,  TEODOLINDO  AVENDAÑO  negó  haber  recibido  alguna  notaría  y  ser  beneficiado  con  contratos  u  otras  prebendas.    

Manifestó  no haber visto nunca la copia del  pagaré  otorgado el 27 de septiembre de 2005 por Luis Camilo O´meara Riveira y  Jorge  Luis  Escalante  Viana,  asegurando  que al primero de los mencionados lo  conoció  en  el  Club  de  Ejecutivos en Bogotá, aproximadamente en octubre de  2005,  por  intermedio  de Roberto Camacho, donde no pasaron de la presentación  protocolaria  y que posteriormente se lo encontró en un aeropuerto, ocasión en  la  cual además de saludarse, le puso a la orden su Notaría  y él anotó  sus datos. Del segundo dijo no saber quién es.   

Acerca de las consignaciones efectuadas a sus  cuentas  o  las  de  su  esposa  entre enero y septiembre de 2006, mencionó que  correspondían  a  préstamos  que  le  hizo  Yidis  Medina  para  financiar  su  aspiración  a  la  Cámara  para el período 2006-2010, dineros que según ella  comentó,  obtuvo con su ONG y los proyectos que manejaba en el Magdalena Medio.  Agregó  que  en  su  oficina,  ubicada en la calle 12 con carrera 8ª, donde la  visitaba  con  frecuencia, acordaron que él le suministrara los números de las  cuentas   de   los   bancos   de   Colombia  y  Cafetero  donde  recibiría  las  consignaciones,  pero  no  aceptó  que  él  suscribiera  un  pagaré  ni  otra  garantía;  tampoco  le  cobró intereses y los pagos se hicieron en efectivo en  aquél  lugar  y  mensualmente porque viajaba a Bogotá con esa regularidad para  estar  pendiente  del trámite del proyecto de ley relacionado con el centenario  de        Caicedonia        y        que,       ante       la       “generosidad”56 de  Yidis,  por  espacio de 14 meses continuó utilizando con frecuencia el crédito  que  ella  le otorgaba, aunque tal situación, a la postre, le generó problemas  con su esposa, quien le reclamó al respecto.   

Como se observa, se presentan dos versiones  contrarias  e irreconciliables, sin que sea posible marginar de su análisis que  a   cada  uno le asiste interés, representado en hacer valer su verdad, de  suerte  que  el  crédito  que  se otorgue a alguno de ellos debe ser definido a  partir  de  las circunstancias externas que avalen su dicho, o si se quiere, por  otros  elementos  probatorios  de carácter neutro, en la medida que es a partir  de  tal  ejercicio que resulta posible encontrar un marco objetivo como punto de  apoyo de las finales conclusiones extraídas por la Corte.   

Asimismo,  de  cara  a  la  propuesta de la  defensa  que  aboga  por  que  se  reste  todo  crédito a la aportada por Yidis  Medina,  concentrando  sus  esfuerzos  argumentativos  en  poner de presente las  inconsistencias  y  contradicciones  en  las que se dice incurrió al ofrecer su  relato  de  cómo  fue  abordada  ella  por  funcionarios  del gobierno para que  cambiara  su  voto  en torno al proyecto de acto legislativo para la reelección  presidencial,  desde  ya  debe  decirse  que  la  Corte  no  podría  asumir ese  ejercicio  en  los  términos  planteados,  por  la sencilla razón de que tales  circunstancias  fueron valoradas en el fallo condenatorio proferido en contra de  aquélla,  donde  se  le  declaró  penalmente responsable del delito de cohecho  propio,  decisión  que  ha  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada,  de  manera que  resultaría   impropio   volver   sobre   aquellos   hechos  apreciados  en  esa  oportunidad.   

Tampoco es posible asumir otro ejercicio que  la  defensa  invoca, consistente en que se acoja la valoración efectuada por la  Procuraduría  General  de  la  Nación  en  el  fallo  del pasado 6 de marzo de  200957  por  cuanto,  al  margen de que la Corte tenga otra visión de los  hechos   allí   analizados,  lo  cierto  es  que  ese  despacho,  en  torno  al  ofrecimiento  de  despachos  notariales referidos por Yidis Medina, expresamente  puntualizó:   

“… Lo anterior  es  apreciado  por  este  órgano  de  control, exclusivamente en lo atinente al  aparente  ofrecimiento  de  la  Notaría  2ª de Barrancabermeja toda vez que el  supuesto   ofrecimiento   de   la   Notaría  67  de  Bogotá  al  representante  TEODILINDO  AVENDAÑO  es  objeto  de  otro  diligenciamiento  que  cursa  actualmente  en la Procuraduría  General de la Nación.”   

En  consecuencia,  lo  propio  es asumir la  valoración   de   los  cargos  que  Yidis  Medina  formuló  contra  TEODOLINDO  AVENDAÑO,  al  acusarlo de haber aceptado promesa remuneratoria para ausentarse  del   debate   y  luego,  recibir  prebendas  en  cumplimiento  de  esa  promesa  anterior.   

En este orden de ideas, ha de señalarse en  primer  término  que  ya  la  Sala  expresó los motivos que le asisten para no  otorgar  crédito a la versión del procesado acerca de los hipotéticos motivos  que  lo  llevaron  a  ausentarse  el  3  de  junio  de  2004  de  la  Cámara de  Representantes,  sin  apoyarse  para ello en el relato de Yidis Medina. También  ha  concluido,  marginando  de  su  análisis  esta versión, cómo el cambio de  postura  de  TEODOLINDO  AVENDAÑO  y  su  desinterés en el debate, se muestran  seriamente  influidos por los contactos que tuvo con miembros del gobierno entre  el  2  y  el 3 de junio de 2004, basándose en los principios de la lógica y en  las reglas de experiencia común.   

En tal medida, se equivoca la defensa cuando  para  atacar  la  veracidad  del  testimonio  de  Yidis  Medina, otorga excesiva  trascendencia  a  lo  afirmado  por  ella acerca de la permanencia de TEODOLINDO  AVENDAÑO  en  Bogotá para el día 3 de junio, en compañía del Ministro Diego  Palacio  Betancour,  e  incluso  el  4  de ese mismo mes cuando la visitó en su  oficina  del  Congreso.  Se  olvida que desde la resolución acusatoria la Corte  reconoció  que  en  este  aspecto  el relato de Yidis se había desvirtuado por  distintos  medios,  entre  ellos  con  la  certificación  de la empresa Avianca  referida  al  viaje de TEODOLINDO AVENDAÑO a Armenia el 3 de junio. También se  estableció  que  él  se  desplazó  a  Cali  al  día siguiente, circunstancia  última  corroborada  a través de la copia de la entrevista que ofreció en esa  fecha a “Caracol Noticias TV” incorporada en el juicio.   

Sobre ese tópico, olvida la defensa que la  Corte  estimó  en  la  acusación  y  lo  reitera  ahora,  que  las  anteriores  circunstancias  no  descalifican  la  versión  de  Yidis  Medina  como un todo,  básicamente  porque  en  punto  de los contactos que adelantó en compañía de  TEODOLINDO  AVENDAÑO  para  hacer  cumplir  los  ofrecimientos  anteriores a la  votación  y  la  forma  en que estos fueron cumplidos, su versión halló plena  corroboración.   

En efecto, la actividad probatoria desplegada  por  la  Sala  permitió  arribar  con certeza a la conclusión de que la verdad  está de lado de Yidis Medina, como pasa a verse.   

1.1.  La  entrega  de  la  Notaría  67  de  Bogotá   

Se demostró en primer término que luego de  su  paso  por  el  Congreso  de  la  República, el señor AVENDAÑO CASTELLANOS  mostró  un  inusitado  interés  en  el  tema  notarial,  aspecto objetivamente  demostrado  a  través  de  las  anotaciones  que se hallaron registradas en las  agendas  que  llevó  para  los  años 2005 y 2006, halladas en la diligencia de  allanamiento practicada en su residencia de Caicedonia.   

En el interior de la correspondiente al año  2005  se  encontró  un  recorte  de  prensa  de  la época titulado  “crean  quince  notarias  más:  15  en Bogotá” en  cuyo  texto  se  da  cuenta de la creación de la Notaría 66 de  Bogotá,  advirtiéndose  que  las  siguientes  serían  la 67 y 68 “en  la  localidad  de  Engativa  (Álamos  y  Quirigua) la 69 en  Usaquén  (Cedritos)  las  70  y 71 en Ciudad Bolívar, la 72 en Sumapáz, luego  vendrán  en Fontibón, Kennedy, Salitre, San Cristóbal Norte y el Portal de la  170”.   

Tal  recorte,  conservado  por  TEODOLINDO  durante  varios  años, visto aisladamente no permitiría una inferencia como la  que  aquí  se  hace,  de no ser, porque allí -en las  agendas-   aparecen   anotaciones   suyas58  como  las  siguientes:   

AÑO             

ANOTACIÓN             

FOLIO  

2005             

Dr.  Antonio  José  Bustamante  Alarcón,  creada  la  notaria  17  de  Cosmocentro  Cali, ponerla a  funcionar.             

163  

2005             

Antonio  Bustamante  3104930747 8899857             

165 vto.  

2005             

Notaria    17  Cosmocentro             

76  

2005             

Notaria 61 de Bogotá,  queda   libre   el   28   de  junio,  notarias  5,  16,  18,  30,  42,  45,  50,  59,61   

18 $ 112.000.000  

30 $ 95.000.000  

50 $  89  

45 $ 156.000.000  

42 $ 117.000.000  

5   $ 113  

Portal de la 170  

San Cristóbal Norte  

Bosa            

98 vto.  

2005             

Dr.  Luis  camilo  O´mera  Riveira  C  #79424029 de Bogotá, Dirección Trv 34 No. 140 63 Bogotá,  Tel 2580626             

106  

2005             

Superintendencia  notariado  T# 2866286             

187 to.  

2006             

Agenda   

1.- Palacio  

2.- Min protección Social  

3.- Notaria 67  

4.- Ponencia ley de centenario  

5.- Varios            

16  

2006             

Agenda   

1.- Notaria 67  

2.- Dr. Arenas y Dn Augusto  

3.- Dr. Andrade  

4.-  Dr.  Angarita  contrato adicional  Dra. Vania Constanza Castro xxxx en INCO   

5.- Fondo del Congreso Colilla del Congreso  nomina mes julio   

6.- varios            

20  

2006             

Agenda   

1.- Notaria 67  

2.- Fondo del Congreso  

3.-  Llamar al Dr. Angarita.- Llamar al Dr.  Juan David   

5.- Leyes  

6.- xxxxxxxxxxx  

7.- Dr Villegas  

8.- Llamar a Yidis  

9.- Varios  

10- Ministerio del Interior            

24  

2006             

Agenda   

1.- Fondo del Congreso  

2.- Dr. Holguín caso de seguridad, segundo  carro para secretaria de salud   

3.-  Caso de Teo A contrato INCO hablar con  Dra.  Blanca Rodríguez coordinadora territorial. B se ha inscrito para concurso  de notarias. C …. Su intervención   

3.- Averiguar ley del centenario hablar caso  sargento Héctor Arlet Barítica.   

4.- Varios            

28  

Tales  anotaciones no corresponden a las de  un  desprevenido ciudadano sin interés en dicho tema, o con uno apenas marginal  y  referido  a  la  aspiración  de  su  hijo  de  participar  en el concurso de  Notarios,  el cual dicho sea de paso se abrió en fecha muy posterior a aquélla  en  que  se  crearon  los despachos notariales referidos en el recorte de prensa  conservado por el procesado.   

Más  aun,  es  evidente que sus apuntes no  contienen  información  abierta  al público, a la cual pueda acceder cualquier  persona  por  medio  de la prensa, sino a la que tiene acceso quien se relaciona  directamente  con  el  medio,  como  sucede  con  las  referencias  atinentes  a  notarías  vacantes,  sus  ingresos  y  ubicación  y  la  correspondiente a los  funcionarios  que  de  una  u  otra  manera  tenían  que ver con su creación y  designación de titulares.   

La  consigna  atinente  a  “poner   a   funcionar   la   Notaria   17   de  Cali”,   ubicada   en   Cosmocentro,  la  explicó  el  procesado  en  su  ampliación   de   indagatoria  y,  posteriormente,  en  el  interrogatorio  que  absolvió   durante  el  juicio,  con  la  solicitud  efectuada  por  un  doctor  Bustamante,  vecino  de  oficina  de  su  hijo mayor Teodolindo, quien según el  procesado  aspiraba  a  ser  nombrado  como  Notario  y a quien finalmente no le  ayudó  porque  no  pudo,  pues  decidió no meterse en ese asunto, explicación  bien  curiosa  si  en  cuenta se tiene que según el procesado su interés en el  tema  le  surgió  por  la  aspiración  de  aquél  hijo  en cargo de idéntica  naturaleza.    

Interrogado  sobre  el tema, manifestó que  era  normal  que a los políticos les pidieran favores de este tipo, procediendo  en  ese  evento  a efectuar averiguaciones en el Congreso, pero al recordársele  que para el 2005 ya no pertenecía a esa Corporación, respondió:   

“No,  tal vez no, no estoy seguro si, no  se  si fue en el 2005 o fue en el 2006 precisamente que salió esta relación de  sueldos  totalmente  y  lo  anoté por curiosidad doctora, créame, porque dije,  caramba,  como  le  parece  vea,  yo no le estaba mintiendo vea, 212 mil 96, 156  mil,  117 mil y me recuerdo de la diecinueve que eran como 900 millones de pesos  y dije ola, esto si es muy rentable”.   

Las  mismas  agendas  permiten establecer que  TEODOLINDO  AVENDAÑO,  además  de  interesarse  por  el tema de las Notarías,  mantuvo  contacto  con  funcionarios del Ministerio del Interior y Justicia y de  la  Secretaría  General  de  la  Presidencia  de  la República, encargados por  razón   de   sus  funciones  de  intervenir  en  los  trámites  previos  a  la  designación de Notarios.   

En  efecto, a más de haber relacionado en su  directorio  personal al Viceministro del Interior, Hernando Angarita Figueredo y  al  asesor  de  la  Secretaría General de la Presidencia, Juan David Ortega, en  varios    de    sus    folios    registró    a    título    de    “agenda”   diaria,   compromisos   o  llamadas       por      hacer      a      ellos59.   

A  este  respecto, bien está recordar que el  Superintendente  de  Notariado  y  Registro,  Manuel  Guillermo Cuello Baute, en  declaración  rendida  a  la  Corte,  explicó  que  por  razón  de las labores  netamente  asistenciales  cumplidas por ese organismo en los trámites previos a  la  designación  de notarios, competencia última radicada exclusivamente en el  Presidente  de  la  República  y  en el Ministro del Interior y de Justicia, le  correspondía  examinar  las hojas de vida de los aspirantes a ocupar el cargo y  certificar  el  cumplimiento  de  los  requisitos  exigidos  para  su ejercicio,  documentos remitidos,   

“por  regla  general…  del  despacho  del  Ministro  del  Interior,  o  por  conducto de su  Viceministro  del  Interior,  a  quien  había delegado, que era la mayor de las  veces”60.   

Asimismo,  también  informó que si bien por  regla  general  del  Ministerio  del  Interior o de la Secretaría General de la  Presidencia  no  indagaban  cómo  iba el estudio de alguna hoja de vida, cuando  ello   sucedía   “[…]  los  únicos  que  me  llamaban  a  preguntarme  por  trámites  de  estudio  de  esos  documentos eran o el viceministro Angarita por  delegación   del   Ministro   Pretelt   o  el  doctor  Juan  David  Ortega  por  instrucciones    de    Secretaría   General   de   la   Presidencia”61.   

Y  aunque  el  procesado  mencionó  en  su  ampliación  de indagatoria que Juan David Ortega era funcionario del Ministerio  de   Agricultura   con   quien   se  relacionó  en  tal  condición62,  lo cierto  es  que  el número telefónico -5629300- registrado     en    su    agenda   está   antecedido   de  la  palabra  “Presidencia”  y ciertamente se trata de  un abonado de esa entidad.   

Esta  misma persona, Juan David Ortega, en la  declaración  que  rindió  ante  la  Corte en la etapa probatoria del juicio se  negó  a  contestar las preguntas de la Corte en torno a las relaciones que tuvo  con  el  señor  AVENDAÑO  CASTELLANOS, alegando que ello podría incriminarlo,  circunstancia  que  es  indicativa de que  entre los dos medió algún tipo  de   relación  que  de  ser  revelada  por  el  testigo  afectaría  su  propia  situación.   

No  obstante, en diligencia de ampliación de  declaración  de  Yidis Medina rendida en el juicio, ante el interrogante que se  le  formuló  sobre  su  contacto  con  Juan  David Ortega y el conocimiento que  pudiera  tener  de los asuntos a su cargo, recordó que era un funcionario de la  Secretaría  General  de  la  Presidencia  República que manejaba el computador  donde  se  llevaba  el  registro  del  cumplimiento  de las cuotas burocráticas  otorgadas  a  distintos  congresistas,  como  también  se encargaba de efectuar  contactos  con los servidores públicos que debían atender tales requerimientos  y   que   en   tal   virtud,   la   atendió  a  ella  y  al  propio  TEODOLINDO  AVENDAÑO.   

De  otra  parte, la narración espontánea de  Manuel  Cuello  Baute acerca de la intervención del Viceministro del Interior y  del  propio  Ministro  en  la remisión de las hojas de vida de los aspirantes a  Notario  a  la  Superintendencia  de  ese  ramo para la elaboración de estudios  atinentes  al  cumplimiento o no de requisitos para ejercer dicho cargo, deja al  descubierto  que  ambos evadieron convenientemente explicar las labores que cada  uno cumplía en esa área.   

El  primero  en  su  extensa declaración por  certificación                 jurada63,  transcribió  las  normas  legales  que  regulan  la  materia  y, aún así, desconoció su contenido, pues  aunque  ese marco normativo asigna a la Superintendencia de Notariado y Registro  una  labor  meramente auxiliar como es la de revisar si los aspirantes a Notario  cumplen   con   los   requisitos   para   el  desempeño  del  cargo64, afirmó que  esa  entidad  era  la  responsable de la selección de candidatos. Nada explicó  acerca  de cómo se seleccionaban las hojas de vida de los postulados, ni quién  las   remitía   para   estudio  a  la  Superintendencia,  argumentando  que  el  nombramiento     se     hacia     “[…]  con  base  en la postulación ante el gobierno de los  aspirantes  para  ocupar el cargo”, expresión vacía  que  no  permite  conocer  ante  cuál  funcionario  en concreto se proponía un  nombre y quién finalmente decidía si se nombraba o no.   

El segundo, se mostró ajeno, sin serlo, a los  trámites  asociados  a  la designación de Notarios, limitándose a afirmar que  era  el  Viceministro  de Justicia quien tenía asignadas funciones relacionadas  con  la  actividad notarial, versión que si bien corresponde al marco normativo  de  la  materia,  riñe con la mecánica aplicada cuando el doctor Pretelt de la  Vega  fue  Ministro  del  Interior y de Justicia, según ha quedado visto con la  declaración de Manuel Guillermo Cuello Baute.   

Además,  en  la  inspección  practicada  al  Ministerio    del    Interior    y   de   Justicia65,   quedó  evidenciado  que  después  del  mes  de  junio  de  2004,  cuando  ya  no  ostentaban  la calidad  congresional,  TEODOLINDO  AVENDAÑO y Yidis Medina frecuentaron al Viceministro  Angarita Figueredo.   

No  cabe  duda  de  la  reiteración de estos  encuentros,  pues  en  los  libros  de  ingreso  de  visitantes  del  Ministerio  correspondientes  al  periodo  comprendido entre el 6 de febrero de 2004 y el 19  de  mayo  de  2006, se registraron al menos 18 visitas efectuadas por la señora  Medina  Padilla en compañía de distintas personas, incluida la efectuada el 15  de  octubre  de  2005  con  TEODOLINDO  AVENDAÑO  y Milton Contreras Amel, para  entonces  Jefe  de  Asuntos  Notariales  de  la  Superintendencia de Notariado y  Registro.   

Y  si  bien  el  Viceministro  del  Interior  minimizó   su   trato  con  TEODOLINDO  AVENDAÑO,  limitándolo  a  sólo  dos  encuentros,  la  señora Gloria Verdugo quien se desempeñó como su secretaria,  rememoró66  que  en  varias oportunidades el ex congresista buscó a su jefe y  ella,  a  su  vez,  le  programó  citas y autorizó su ingreso a la oficina del  Viceministro.  Si  él  no se encontraba se comprometía a llamarlo a su celular  para  programar  una  nueva  en  cambio “[…] si el  doctor  estaba  lo  atendía,  no  puedo  decir  que  no  lo atendió porque sí  hablaron”.   

La mencionada diligencia, también permitió  verificar  la  existencia  de contactos entre TEODOLINDO AVENDAÑO y el Ministro  del  Interior,  como  lo revela la frecuencia de las llamadas que aquél le hizo  en  las  siguientes  fechas:  (i)  24 de septiembre de 2004, (ii) 21 de junio de  2005,  (iii)  22  de  junio  de 2005, (iv) 5 de julio de 2005, (v) 6 de julio de  2005,  (vi) 7 de julio de 2005, (vii) 13 de julio de 2005, (viii) 15 de julio de  2005,  (ix) 18 de julio de 2005, (x) 24 de septiembre de 2005 y (xi) 26 de julio  de 2006.   

La  objetividad de dicha comprobación, deja  de  nuevo  sin  piso  la  estrategia de defensa del señor TEODOLINDO AVENDAÑO,  quien  se ha empeñado en negar todo acontecimiento que le resulte comprometedor  en  los  hechos  por los cuales se le investiga y esta no es la excepción, pues  mientras  en  la  indagatoria  negó enfáticamente haber visitado el Ministerio  del  Interior,  en su posterior ampliación reconoció al menos haber coincidido  allí   con   Yidis   Medina,  quien  le  presentó  a  Milton  Contreras.    

Lo  anterior, a más de ratificar la versión  aportada  por  Yidis  Medina,  constituye  una  circunstancia  indicadora  de la  existencia  de  compromisos  burocráticos asumidos por el Gobierno a cambio del  apoyo  brindado  en  el trámite de la reelección presidencial, pues nada   explica  que  estos dos ex congresistas que apenas si tuvieron un fugaz paso por  el  Congreso,  cuyo  único  motivo  de recordación fue su postura frente a ese  proyecto  de  Acto  Legislativo  para la reelección presidencial, pasaran de la  noche  a  la  mañana  a  ser  recibidos  por funcionarios de primer orden en la  jerarquía gubernamental.   

En  este aspecto, la defensa es del parecer  que  resulta  inverosímil  que  para  junio  de  2004  se  hubiera ofrecido una  notaría  a TEODOLINDO AVENDAÑO, cuando la que se dice le fue asignada se creó  sólo  a  finales  de  2005  y a instancia de la Superintendencia de Notariado y  Registro.   

Tal  afirmación  desconoce  dos  aspectos  comprobados  en  la  investigación:  de una parte que como lo manifestó Manuel  Cuello  Baute,  los  estudios  elaborados  por  la  Oficina de Planeación de la  Superintendencia  de  Notariado y Registro en orden a determinar la necesidad de  un  nuevo  despacho  notarial, como es apenas obvio, no bastaban para crearlo si  no   mediaba  voluntad  política  y  si  el  Gobierno  no  impartía  la  orden  respectiva67;  y  de  otra,  que  en  parte  alguna  Yidis  Medina afirmó que a  TEODOLINDO  se  le ofreciera en junio de 2004 una Notaría que se iba a crear en  2005.  Lo  que  se  infiere  de su dicho es que al señor AVENDAÑO CASTELLANOS,  luego  del  3  de junio, en cumplimiento de las prebendas ofrecidas previamente,  se  le  dijo  que le sería asignada una de la Notarias que se iban a crear para  cumplir los compromisos adquiridos por el gobierno.   

Acerca de las circunstancias específicas de  la  “adjudicación”  de la notaria, Yidis Medina Padilla mencionó la visita  efectuada  por TEODOLINDO AVENDAÑO al Ministro Sabas Pretelt, fruto de la cual,  según  le  dijo  él,  le  iban  a  asignar  una de las nuevas notarías que se  proyectaba  crear  para  cumplir  los compromisos asumidos por el gobierno, pero  que   empezaron  “…a  tomarlo  del  pelo  con  la  notaría,  que  sí,  que  no”;  entonces  la llamó  Hernando  Angarita  y  le  comentó de la posibilidad que existía de otorgar la  notaría  a  AVENDAÑO, solicitándole a ella conseguir un candidato y convencer  a   TEODOLINDO   para   que   dejara   hacer   el   nombramiento   a  cambio  de  dinero.   

Ahora   bien,  si  como  lo  manifestó  el  Superintendente  de  Notariado  y  Registro  Cuello  Baute,  el Viceministro del  Interior  Hernando  Angarita  era  quien  remitía  las  hojas  de  vida  de los  aspirantes  a  Notario  para  los  estudios  respectivos, no es  extraño y  menos  incongruente,  como  lo  afirma la defensa, que haya sido ese funcionario  quien  comentara  a  Yidis  Medina  sobre  la  posibilidad  de  que a TEODOLINDO  AVENDAÑO  se  le  asignara  en  el  año 2005 una de las Notarias que se iban a  crear,   precisamente   porque   él  sí  intervenía  en  esos  trámites  por  delegación  del  Ministro  del Interior y, además, porque entre ellos existió  una  relación  estrecha  revelada  en la asiduidad de sus encuentros, relación  que  ni  siquiera  Hernando  Angarita  negó  en la declaración rendida en esta  instancia.   

Según  la  versión de Yidis, a través de  César  Guzmán  y más exactamente de la prima de éste, María Eugenia Areiza,  fue   contactada   con  Luis  Camilo  O’meara  Riveira,  quien para entonces se desempeñaba como Secretario  General  de  ADPOSTAL.  Este  fue  el candidato que se llevó para ser designado  notario,  el  mismo con quien TEODOLINDO AVENDAÑO negoció la venta del cargo y  con  quien  suscribió  el  pagaré  para  respaldar  la  deuda de cuatrocientos  millones de pesos, valor por el cual se negoció ese despacho.   

Acerca  de esta última circunstancia, dijo  Yidis  que  a su oficina de la calle 13 con carrera 8ª de Bogotá, concurrieron  TEODOLINDO  AVENDAÑO  y Luis Camilo O´meara y que allí se levantó el pagaré  No.   75964822,   estando   también   presentes   Cesar  Guzmán  -su  amigo  y asistente- y el médico Jorge  Luis  Escalante  Viana, otro amigo suyo de Barrancabermeja, último que terminó  firmando ese título valor en calidad de codeudor.   

De  las  razones  por las cuales Jorge Luis  Escalante  aceptó  firmar ese pagaré dio cuenta Yidis, quien explicó cómo en  medio  de la negociación TEODOLINDO exigió un garante, pero no quiso que fuese  Yidis  ni  tampoco  César  Guzmán, por cuanto “era  muy  obvio”,  de suerte que como se hallaba presente  el  médico  Escalante,  amigo  cercano de Yidis quien casualmente se encontraba  visitándola  y  sabía  del tipo de negocio que se adelantaba, se ofreció para  hacerle este favor.   

En  esta  medida,  las dudas que la defensa  plantea  en  torno  la  imposibilidad de que Escalante sirviera de codeudor a un  desconocido  como  era Luis Camilo O´meara, se despejan pues es evidente que su  intervención  sólo  tuvo  por  propósito dejar oculto el nombre de la señora  Medina   Padilla,  quien  indudablemente  tuvo  una  gran  intervención  en  la  negociación de la Notaria.   

En  este sentido, no desconoce la Corte que  Yidis  Medina  tuvo un papel protagónico tanto en la designación de la Notario  67,  en  el  montaje  de  la  misma  y  en  la  conformación  de  su  planta de  personal.   

Siendo   así,  nada  descarta  que  haya  participado  activamente  en  su  compra, en compañía de Luis Camilo O´meara,  aun  cuando  frente  a  esta  actuación  mencionara  que  sólo  intervino para  favorecer los intereses de TEODOLINDO AVENDAÑO.   

No  obstante lo anterior, aún compartiendo  en  este  aspecto  la  lectura  que  de tales circunstancias hace la defensa, la  Corte  debe  señalar  que ello no tiene los efectos que se pretenden, es decir,  el  hecho  de que Yidis hubiera participado en esa ilegal negociación, tema que  en  cualquier  caso  debe  ser  dilucidado  en  la  investigación  penal que la  Fiscalía  General  adelanta en contra del Notario, no descarta de manera alguna  la  existencia  del negocio mismo, máxime cuando la actividad probatoria que no  depende  de  la versión de aquélla, indica claramente que existieron los pagos  canalizados  a  las  arcas de TEODOLINDO AVENDAÑO, tanto de personas cercanas a  ella  como  del propio notario Luis Camilo O´meara, como otras circunstancias a  partir de las cuales es posible reconstruir lo acontecido.   

En  tal  sentido,  pese  a  la  negativa de  Escalante  Viana  de  aceptar  que  asistió  al encuentro en donde se firmó el  pagaré  y  negar  que  lo  hubiere  suscrito, su testimonio no resulta creíble  porque  la  actuación  cuenta con elementos de juicio que permiten descalificar  su veracidad.   

En  efecto,  Jorge  Luis  Escalante  Viana  reconoció  la  rúbrica  y  el  número  de  cédula  que  como de él aparecen  suscritas  en  el  citado  documento,  pero  no  el contenido de los espacios en  blanco,  negando  de  paso  haber  conocido  alguna  vez a TEODOLINDO AVENDAÑO.   

Sostuvo que el único título valor firmado  a  Yidis  Medina  fue  hacia  los  meses  de  febrero,  marzo o abril de 2005 en  Barrancabermeja,    cuyo    origen    era    una   deuda   por   $15’000.000  adquirida  con  aquella cuando  fue  inhabilitado  para  ejercer  como  concejal  de  ese  municipio68, evento que  sucedió  el  13  de  marzo de 2004, conforme a la constancia que aportó a este  proceso69   

Esa  afirmación  del  testigo  queda  en  entredicho  por  cuanto  al  indagarse  a  la  compañía LEGIS S.A., cuándo se  elaboró  el   formato  pagaré  No.75964822,  que  fue el que en fotocopia  aportó  Yidis Medina, se pudo establecer que dicho serial se imprimió entre el  1º.  y  15  de marzo de 2005, siendo enviado el 30 de ese mismo mes a la Bodega  Almacenar  en  Bogotá,  donde  se  almacena  hasta  que  es  vendido  a  algún  distribuidor para su posterior comercialización.   

Por  manera que, pese a las réplicas de la  defensa,  es  evidente que para el mes de abril de 2005, fecha hasta donde Jorge  Luis  Escalante  extiende  en  el  tiempo  la posibilidad de haber adquirido una  deuda  con  Yidis  Medina  y  firmado  el pagaré a ella, no era posible que tal  documento  estuviera a disposición del público para su compra, bien en Bogotá  y menos aun en Barrancabermeja.   

De  otra  parte, el aporte que esta persona  hizo  de  un  pagaré  con igual numeración a la del que fuera suministrado por  Yidis  Medina, pero en blanco y sólo con su firma, bien puede explicarse ya por  la  estratagema  a  la  que hace referencia el señor Procurador en sus alegatos  finales,  ora  por  la  simple toma de una fotocopia manipulada del texto que en  este proceso reposa.   

Es que, a pesar de la negativa de Escalante  Viana  y  TEODOLINDO AVENDAÑO acerca de su conocimiento y trato personal, en la  agenda  del  segundo  correspondiente  a  2005,  en  el  folio 188, se halló el  siguiente  registro: “Dr. Jorge Luis Escalante (…)  Dr.  Luis  Camilo  O’meara  Riveira: Tr. 92 A 79-11 p 2, cel. 3124288328, fijo 6 134178”.   

Por  medio del estudio link efectuado a los  teléfonos  celulares  de  aquél se constató además que tal anotación no fue  casual  y  que  evidentemente  no  se  limitó  a  ello,  pues  varias  son  las  comunicaciones telefónicas que sostuvieron, así:   

De:3117483324/ Teodolindo Avendaño   

A:    3112028467/   Jorge   Luís  Escalante  

Fecha/Hora             

2006-04-26     –      11:56:11 a.m.  

Fecha/Hora             

2006-05-03     –      10:38:45 a.m.  

Fecha/Hora             

2007-06-06     –      11:48:44 a.m.  

Fecha/Hora             

2007-06-12     –      02:40:27 p.m.  

Ni  en la ampliación de indagatoria, ni en  el  interrogatorio  cumplido  en  la etapa del juicio, TEODOLINDO AVENDAÑO pudo  explicar   ese   registro.  En  la  primera  diligencia  refirió:  “(…)   todos  esos  datos  me  los  dio  Yidis”  por   si   algo   se   le   ofrecía   y  porque  ella  “necesitaba   indicarme   con   quienes   me   podía  hacer  las  consignaciones,  me  dijo que son mis amigos que cuando yo no pueda, te los hace  …  o  te los hace César, totalmente, entonces dije bueno es saberlo, entonces  yo    anoté    en    esto   doctora,   si,   no   le   miento,   créamelo   mi  doctora”.   

Obsérvese  cómo el procesado al tratar de  salirse  de  la  encrucijada  que  le  significó  responder  a  esas preguntas,  terminó  por hacer afirmaciones que vinculan a Jorge Luis Escalante con el tema  de  las  consignaciones,  sin  tener en cuenta que en dicha diligencia, ni en la  indagatoria  inicial,  se  le  cuestionó  acerca  de  abonos  hechos  por dicha  persona.   

Y  acerca de Luis Camilo O´meara que, como  ya  se  mencionó,  el procesado dijo haberlo conocido por intermedio de Roberto  Camacho  en una reunión en el Club de Ejecutivos en Bogotá, aproximadamente en  el      mes      de      octubre     de     200570,    se   vio   en   serias  dificultades  para explicar las anotaciones que se hallaron respecto de él y la  Notaría 67 de Bogotá en sus agendas.   

Cuando  se  le puso de presente la del año  2005,  reconoció  haber  escrito  de su puño y letra el nombre de Luís Camilo  O’meara Riveira, seguido de  su   cédula   de   ciudadanía,  la  dirección  de  su  residencia71   y   su  teléfono. Sobre esta anotación explicó:   

“Muy sencillo mi  doctora,  yo  llegaba  al  aeropuerto  y  me  encontré con Luis Camilo, como le  conté  a  usted  en mi indagatoria yo lo conocí porque me lo presentó Roberto  Camacho,  así  creo  que  no  me  estoy  desviando  en  lo  más  mínimo de mi  indagatoria  y  me  lo  encontré, no recuerdo el mes, no recuerdo el día y nos  saludamos  y me dijo estoy esperando a mi señora, entonces me dijo TEODOLINDO a  sus  órdenes  en  la Notaría 67 totalmente y todas esas cosas, entonces anoté  lo   que   aparece   aquí   doctora…   Preguntado.  Y  por  qué  anotó  la  cédula don TEODOLINDO? …  Respondió:  Bueno no sé,  me  la  dio  él  de todas maneras y mira esto y lo otro y esas cosas, me dijo a  tus  órdenes allá totalmente y todas esas cosas doctora sí, no se por qué me  dio  la  cédula  y yo la anoté, pero eso sucedió en el aeropuerto mi doctora,  nunca  he  ido  a  la  Notaría  67,  no  se  donde  queda doctora, créamelo…  Preguntado.  Esa  no es la  dirección  de  la  notaría. Respondió: No,   no   se,   yo   no   se,   qué   dice   ahí?.  Preguntado:  Transversal  34 No. 140-63.  Respondió: No se, esto me  lo  dio  Luis  Camilo doctora, ahí no hay nada, lo más mínimo sospechoso, si,  doctora.  No  se  por  qué  me dio la cédula, en todo caso pues el me dijo por  allá a tus órdenes…”.   

Varios son los comentarios que para la Sala  ameritan las respuestas transcritas en precedencia.   

Lo primero: la anotación puesta de presente  al  procesado  aparece  en  la  agenda  del  2005,  concretamente  al  folio 106  correspondiente  al  día 5 de julio de ese año, fecha para la cual Luis Camilo  O´meara  difícilmente  podía  ponerle  a  la  orden  la  Notaría  porque  se  posesionó en dicho cargo el 28 de diciembre de ese año.   

En este sentido es necesario precisar que si  bien,  como  lo  expresó  el  investigado  en la ampliación de indagatoria, no  llevaba  su  agenda  en  estricto  orden  cronológico  sino  a  medida  que iba  utilizando  sus  folios,  motivo  por  el  cual  la anotación no necesariamente  corresponde  al  5  de  julio  de  2005, en todo caso, por su ubicación no pudo  hacerse  en  el  2006,  cuando  la  Notaría  67 abrió sus puertas al público.  Además,  muy  cerca  de ese registro aparece un compromiso del 24 de septiembre  del  mismo  año,  muy  próximo  por  cierto a la fecha en que se suscribió el  pagaré No. 75964822 del 27 de ese mismo mes y año.   

Lo  segundo: Es contrario a cualquier regla  de  la  experiencia  común  en el desarrollo de las relaciones interpersonales,  que  en  un  encuentro  casual con alguien a quien sólo se ha visto una vez, se  suministre  con  la  dirección  y  el  teléfono  un  dato tan personal como la  cédula   de   ciudadanía,  a  menos  que  la  otra  persona  requiera  de  esa  información   para   consultas   o   gestiones   que  demanden  su  específico  conocimiento.  En  fin,  nadie  responde  el  saludo, ni suministra sus datos de  ubicación acompañados de su número de identificación.   

Como si lo anterior no fuera suficiente para  establecer  el  vínculo  directo  y personal entre ellos, las agendas de 2005 y  2006  del  señor AVENDAÑO CASTELLANOS son ilustrativas de la frecuencia de sus  encuentros en la Notaría 67 de Bogotá, como pasa a verse:   

AGENDA            

   

ANOTACIÓN            

   

FOLIO  

2005            

   

Dr. Luis Camilo O´mera Riveira C #79424029  de Bogotá, Dirección Trv 34 No. 140 63 Bogotá,   

Tel 2580626            

   

106  

2005            

   

Dr. Jorge Luís Escalante  

Sr. Ramón Ramos Rueda  

Dr.    Luís    Camilo    O’meara   Riveira   trv   92   A79-11  p.2   

Cel. 3124288328  

Fijo 6134178            

   

188  

2006            

   

Agenda  

1.- Palacio  

2.- Min protección Social  

3.- Notaria 67  

4.- Ponencia ley de centenario  

5.- Varios            

   

16  

2006            

   

Agenda  

1.- Notaria 67  

2.- Dr. Arenas y Dn Augusto  

3.- Dr. Andrade  

4.-  Dr.  Angarita  contrato adicional  Dra. Vania Constanza Castro Varona en INCO   

5.- Fondo del Congreso Colilla del Congreso  nomina mes julio   

6.- varios            

   

20  

2006            

   

Agenda  

1.- Senado leyes  

2.- Dr. Angarita  

3.- Invìas  

4.-  Dr.  Luís  Camilo   

5.- llamar Dr. Juan David  

6.-    Llamar    Dr.   Luís   Fernando  Correa   

7.-  Varios  doctor  Villegas  transporte  Dinamarca   

8.- Llamar Dr. Pubiano  

9.- Llamar alcalde de Bolívar            

   

23  

2006            

   

Agenda  

1.- Notaria 67  

2.- Fondo del Congreso  

3.- Llamar al Dr. Angarita.-  

4.- Llamar al Dr. Juan David  

5.- Leyes  

6.- García Amparo  

7.- Dr Villegas  

8.- Llamar Yidis  

9.- Varios  

10- Ministerio del Interior            

   

24 vto.  

2006            

   

Agenda  

1.- Consejo Electoral  

2.- Fondo del Congreso  

3.- Dr. Villegas  

4.- Dr. Ortega  

5.- Dr. Correa  

6.- Dr. Omeara  

7.- Varios            

   

42 vto.  

Obsérvese como las citas están registradas  en  la  agenda  del  año 2006, mientras la del 2005 sólo contiene los datos de  identificación  y  contacto de O´meara Riveira, es decir, su trato sucedió en  la época en que éste fue designado Notario 67 de Bogotá.   

Además,   se   tiene   certeza  que  los  compromisos  y  actividades registrados en las agendas tuvieron real ocurrencia,  como  así  lo  reflejan  las frecuentes comunicaciones de doble vía suscitadas  entre  ellos,  condensadas en el análisis link, a partir de la fecha en la cual  Luis  Camilo  O’meara  fue  designado como Notario, así:     

De:3117483324/ Teodolindo Avendaño   

A:3123923565*/     Luís     Camilo  O´meara   

    3124288328/  Luís  Camilo  O´meara             

De:3123923565/ Luís Camilo O´meara   

     3123923565*/ Luís  Camilo O´meara   

A:    3117483324   /   Teodolindo  Avendaño  

Fecha/Hora             

2006-02-21     –      05-21:20 p.m.             

2005-12-14     –      08:39:05 a.m.*  

Fecha/Hora             

2006-03-22     –      02:13:52 p.m.             

2006-07-06     –      02:59:29 p.m.  

Fecha/Hora             

2006-07-31     –      02:55:58 p.m.*             

2006-07-06     –      03-01-15 p.m.  

Fecha/Hora             

2006-12-20     –      11.14:02 p.m.             

2006-07-12     –      10:17:05 a.m.  

Fecha/Hora             

2006-02-20     –      11:15:59 a.m.             

2008-02-20     –      01:50:07 p.m.  

Fecha/Hora             

2007-03-13     –      11:37:52 a.m.             

2008-05-02     –      08:37:04 a.m.  

Fecha/Hora             

2007-05-07     –      08:11.13 a.m.             

2008-05-02     –      01:37:27 p.m.  

Fecha/Hora             

2007-05-07     –      08:12:05 a.m.             

2008-05-06     –      12:27:50 p.m.  

Fecha/Hora             

2007-12-28     –      10:03:13 a.m.  

Fecha/Hora             

2007-12-28     –      10:36:06 a.m.  

Esta última circunstancia, a la postre fue  confirmada  en  la  etapa  del  juicio  por  Nelly  Magda  Núñez,  auxiliar de  servicios  generales  de  la  Notaría 67 de Bogotá, quien en su ampliación de  declaración  aclaró, entre otros aspectos, que el procesado sí frecuentaba al  Notario  pudiendo  percibir  entre ellos un trato amigable, que sus visitas eran  cortas  de  aproximadamente  quince a veinte minutos y se presentaban con cierta  regularidad,  una  vez  al  mes  en algunas ocasiones o cada dos o tres meses en  otras.  Aun  cuando  dijo no saber si entre ellos existían negocios, ni cuáles  temas   trataban   en  sus  encuentros,  pues  estos  eran  reservados,  al  ser  interrogada  por  el  procesado quien le solicitó precisara “… en  qué  día,  qué  hora,  qué  mes,  qué año” lo había visto en la Notaría, respondió:   

“…  Doctor  TEODOLINDO  usted  debe tener esas fechas porque usted cuando iba a frecuentar a  la  notaría,  iba  por  dineros, entonces creo que le queda más fácil a usted  anotar  esos  días…  usted  no  puede  desmentir  que  iba  a la notaría”.   

En  lo  que  tiene que ver con esta última  afirmación,  importa  destacar  cómo  a partir de los recibos de consignación  aportados  por  Yidis  Medina, referidos con antelación según ella producto de  la   ilegal   venta  de  la  Notaría,  la  investigación  efectuada  permitió  corroborar  no  sólo  el  ingreso  de  esos dineros a las cuentas de TEODOLINDO  AVENDAÑO  y su esposa, Luz Myriam Sabogal, sino además, la existencia de otras  consignaciones     cuyo    origen    permiten    verificar    la    negociación  aludida.   

En  efecto, a través del informe de policía  judicial  16372,  se  estableció  que  el 13 de julio de 2006, fue consignado a la  cuenta  corriente  No.  77293927892  de  Bancolombia, cuyo titular es TEODOLINDO  AVENDAÑO,    un    cheque   por   $20’000.000  girado por Manuel Eduardo Hoyos Mor a favor de “CAMILO         O’MEARA”                73.   En   el  volante  de  la  consignación74  hecho  por  Luis  Riveira,  pariente del Notario 67 de Bogotá, se  registró  el  teléfono  de  esa dependencia. La transacción se efectuó en la  oficina  del  barrio  Quirigua,  ubicada  en  proximidades  de  la  Notaría 67.   

En    la    misma   fecha   -13  de  julio  de  2006-  se verificó una  segunda  consignación  a la cuenta de ahorros No. 772-960176-14 de Bancolombia,  Sucursal  Caicedonia,  cuya  titular  es  Luz  Miryam Sabogal Galindo, esposa de  TEODOLINDO  AVENDAÑO,  mediante  cheque  por  valor  de $17.504.865. Como en el  anterior  evento,  la  transacción  la  efectuó  el  señor Luis Riveira en la  oficina  del  Barrio  Quirigua,  anotando  en  el  volante  de  consignación el  teléfono  2271119,  correspondiente  a  la  Notaría  67 de Bogotá75.   

Igualmente,  el  mismo  estudio reveló que  además  de  la  consignación  efectuada  el 7 de junio de 2006 por Nelly Magda  Núñez  a la cuenta corriente 772-939278-92 cuyo titular es el señor AVENDAÑO  CASTELLANOS,  aportada  en  copia  por  Yidis  Medina, esta misma empleada de la  Notaría  67  de  Bogotá efectuó otra consignación a esa misma cuenta el 2 de  noviembre  de  2006  en  cuantía  de $3’000.000  y  una  más   el  2  de  enero  de  2008  a la cuenta  119-01910-7,  cuyo titular también es el procesado, por valor de $2’000.000.   

Sobre estas última operaciones, Nelly Magda  Núñez  hizo  saber  en  la  ampliación  de  su declaración que tales dineros  provenían  de la Notaría 67 y no de Yidis Medina como inicialmente lo sostuvo.   

En estas condiciones, la Corte encuentra que  el  relato  de Nelly Magda Núñez se ofrece digno de credibilidad. Ciertamente,  con  independencia  de  los  motivos  que  la  llevaron  a señalar en un primer  momento  que no existió relación entre el Notario y TEODOLINDO AVENDAÑO y que  las  consignaciones  que efectuó correspondieron a trámites que gestionaba por  orden  de  Yidis  Medina,  es  claro  que  su  última versión, incluido aquél  aspecto  referente  a  las  razones  que  motivaban las visitas de TEODOLINDO al  notario    –iba   por  dinero-  es  plenamente  coincidente con los medios de  prueba  de  carácter  objetivo  que vienen de mencionarse, los cuales de manera  imparcial  revelan  la  relación de contenido económico tejida entre estas dos  personas.   

Las  operaciones  bancarias diferentes a las  reportadas  por  Yidis  Medina y efectuadas por personas cercanas al Notario 67,  acreditan  la  existencia  de  pagos  a  TEODOLINDO  AVENDAÑO  directamente por  conducto  de Luis Camilo O´meara Riveira, máxime cuando una de ellas se hizo a  través  de  un  cheque  girado  a su favor. Además, no pasa inadvertido que el  día  anterior  el  Notario  sostuvo comunicación telefónica con el procesado,  como   se   evidencia   en   el   análisis   link76.   

Así   las   cosas,  ninguna  explicación  diferente  al negocio relatado por Yidis Medina encuentran estas operaciones, si  se  tiene  en  cuenta la sistemática negativa del procesado a aceptar cualquier  vínculo  con  O´meara  Riveira,  todo  lo  cual contrasta abiertamente con los  motivos  expuestos  por  él acerca de su origen, fundado éste en la existencia  de  créditos  reiterados  sin  garantía, ni intereses, ni plazo cierto para su  devolución,  tesis inadmisible desde todo punto de vista, todo lo cual confluye  a dar por acreditada su versión.   

En esa dirección, los reparos que la defensa  le  formula  al  testimonio de Yidis Medina, atinentes a que es absurdo que ella  mediara  en  la  consecución  de  una  notaría  para  TEODOLINDO AVENDAÑO sin  ninguna  contraprestación,  constituye  un argumento que en esencia no ataca la  veracidad  de ese relato, de cara a la existencia de innumerables circunstancias  que  la  vinculan tanto a ella como al señor AVENDAÑO CASTELLANOS en la ilegal  venta  de  la  Notaría. De esta suerte, si Yidis Medina se lucró o no a partir  de  esa  negociación, es tema que deberá ser definido en la investigación que  por  estos  hechos  adelanta  la  Fiscalía  General de la Nación en contra del  Notario O´meara Riveira.   

Por  lo  demás,  que el nombramiento de ese  notario  se  efectuara a finales de 2005, aspecto en el cual enfatiza la defensa  para  concluir  que  el tiempo que medió entre la supuesta oferta y su presunto  cumplimiento  rompe  su interrelación lógica,  no entraña tal ilogicidad  por  cuanto  el  delito de cohecho se estructuró en virtud de la aceptación de  promesa  remuneratoria  para  omitir  el  acto  funcional,  por  manera  que los  compromisos  derivados  del  ilegal  pacto  estaban  llamados a ser cumplidos en  época posterior a él.   

1.2.  La  adjudicación de contratos al hijo  del procesado y a su nuera   

Las iniciales indagaciones adelantadas por la  Corte  a fin de establecer si el señor AVENDAÑO CASTELLANOS fue favorecido con  contratos,  como  contraprestación  a  la  actitud por él asumida respecto del  trámite  del  proyecto  de  acto  legislativo para la reelección presidencial,  arrojaron resultados negativos.    

Ciertamente,  como se dejó consignado en la  resolución  de  acusación,  las  labores de verificación desarrolladas por la  policía   judicial,   condensadas  en  el  informe  159  del  10  de  julio  de  200877,  se  centraron  en establecer si Teodolindo Avendaño Machado o su  esposa,  Alba  Noemí Cobos Vásquez, figuraban como adjudicatarios de contratos  con el Invías o del Inco, arrojando resultados negativos.   

Sin  embargo,  tal  actividad  investigativa  resultó  desenfocada.  En  efecto,  en  el  proceso  figura abundante evidencia  conforme  a la cual el hijo del procesado, Teodolindo Avendaño Machado, no hace  vida   marital   con  Alba  Nohemí  Cobos,  sino  con  Vania  Constanza  Castro  Varona78,  quien  apareció  registrada  en  las  anotaciones  personales de  TEODOLINDO  AVENDAÑO  en  su agenda del año 2006, indicativas de gestiones que  iba  a  realizar  a  su  favor  ante algunos funcionarios como Hernando Angarita  Viceministro          del          Interior79   y  Maximiliano  González  Subgerente  de  Gestión  contractual  del Ministerio de Transportes80, cuyo objeto  lo dejó consignado en los siguientes términos:   

“[…] Con INCO  la  doctora  Vania  Constanza  Castro  contrató  20  procesos,  todos surtieron  trámite  en  los juzgados, pasó el tiempo y por demora en giros los dineros no  se  terminaron  y  ahora  le  quitan  los  poderes y no le pagan” 81.     

Con todo, teniendo en cuenta que esta última  información   no  ocupó  el  estudio  efectuado  por  los  investigadores,  se  mencionó  en  la  acusación cómo en este concreto aspecto aparecía improbada  la versión de Yidis Medina Padilla.   

No  obstante  lo anterior, tras la actividad  probatoria  desplegada en el juicio, tal margen de incertidumbre fue despejado a  través  del  testimonio  de  la  propia  nuera  del  procesado,  doctora  Vania  Constanza  Castro  Varona,  quien al absolver el cuestionario que le formuló la  Corte,  dio a conocer el vínculo contractual que tenía con el Ministerio de la  Protección Social, acerca del cual puntualmente refirió:   

“…         PREGUNTA:  cuando  el  presidente  de la  audiencia  la  interrogó  acerca  de  sus  vínculos  laborales  y  los  cargos  desempeñados,  usted dijo si no estoy mal que tuvo alguna relación laboral con  el  Ministerio  de  Protección,  la  Sala quiere saber en qué épocas, en qué  consistió?   

RESPUESTA:  si  señor.   

PREGUNTA: en qué  época?   

RESPUESTA:  en  qué  época?  Haber  eso fue más o menos a finales del año 2004, empezando el  2005.   

PREGUNTA: en qué  consistía la vinculación?   

RESPUESTA:  abogada  externa  del  Ministerio  para  unos  asuntos  de  carácter  laboral y  administrativo a la ciudad de Cali.   

PREGUNTA:  podríamos  decir  que  lo  que  usted  prestaba  allí  era  una  asesoría  al  ministerio?   

RESPUESTA:  como  abogada externa, si señor.   

PREGUNTA:  le  cancelaban   de   qué   manera,  como  honorarios  eran  los  pagos  que  usted  recibía   

RESPUESTA:  si  señor, honorarios   

PREGUNTA: cuánto  tiempo duró ese contrato?   

RESPUESTA: pues  mire,  ese  contrato inicialmente iba a ser por un término muy corto de algunos  meses,  porque  hay  un  tema  específico  que maneja el ministerio que son los  asuntos  de  FONCOLPUERTOS  a  raíz  de  los cuales se vinieron una andanada de  demandas  en las distintas ciudades del país por unas cuestiones de pensiones y  actos  administrativos … entonces era un tema de unos pocos meses pero gracias  a  mi  gestión  esos  contratos se han ido renovando con unas interrupciones de  varios  meses  pero luego me vuelven a llamar porque les ha gustado mi trabajo e  inclusive  en  este  momento todavía tengo con ellos ese contrato o un contrato  distinto pero son de la misma naturaleza.   

PREGUNTA:  inicialmente cuantos eran esos pocos meses a que usted alude?   

RESPUESTA: Creo  que eran unos 4 o 6 meses.   

PREGUNTA: Quiere  precisarle  a  la  Corte  a  partir  de  qué mes de 2004 empezó a laborar como  asesora con el Ministerio de Protección?   

RESPUESTA: El mes  exacto  yo no me acuerdo pero sí es a finales de 2004, no se si era septiembre,  octubre de 2004   

PREGUNTA:  doctora,  cómo  accedió  usted a ese contrato, cómo la contrataron, en virtud  de qué?   

RESPUESTA:  En  virtud  de  qué?’Yo  recibí una llamada de una persona de allá de Bogotá que  me  preguntó  que si yo quería contratar con el Ministerio, que necesitaban un  abogado   en   Cali,   litigante,   con   experiencia  en  el  área  laboral  y  administrativa, que si yo estaba interesada   

PREGUNTA:  Sabe  usted   el   nombre   de   la   persona   que   la   llamó   para   hacer   ese  contacto?   

RESPUESTA: Claro  que sí, el doctor Carlos Arturo Gómez   

PREGUNTA: Carlos  Arturo  Gómez,  de  qué  dependencia  o a qué dependencia estaba vinculado el  doctor Gómez?   

RESPUESTA:  El  doctor  Carlos  Arturo  Gómez  es  el  coordinador general del grupo interno de  trabajo para el pasivo social de puertos de Colombia.   

PREGUNTA:  Adscrito a qué dependencia oficial   

RESPUESTA:  adscrito al Ministerio de la Protección Social, si señor.   

PREGUNTA:  correcto.  Usted  hizo  alguna gestión particular, especial o por intermedio de  alguna persona hizo usted gestión para lograr esa contratación?   

RESPUESTA:  No,  él  me  llamó  a  mi  porque  me  comentó que mi suegro le había sugerido mi  nombre  para  la  contratación,  porque  él  le  había  preguntado  en alguna  ocasión  de  que  se  habían encontrado en un aeropuerto o en Armenia, como el  señor  Carlos  Arturo es de Armenia, me dijo que se habían encontrado y que le  había  comentado  que  necesitaban un abogado en Cali y él le había dicho que  precisamente  su  hijo  y su nuera trabajaban en Cali como abogados entonces que  cualquiera de los dos le podía servir   

PREGUNTA:  Correcto,  le  iba  a preguntar exactamente cómo el doctor Carlos Arturo Gómez  se  había  enterado  de  su  nombre, de su profesión. Entonces, sí es cierto,  usted  me  reiterara  fue,  por  qué?,  como  el doctor Carlos Arturo Gómez se  enteró  que  usted  vivía en Cali, que era abogada y que podía ser contratada  por el Ministerio?   

RESPUESTA:  le  renuevo  lo que le dije, el dr. Carlos Arturo Gómez me llama porque quien le da  el   dato  de  nuestra  oficina  es  mi  suegro,  me  comentó  en  ese  momento  sencillamente  mire  yo  soy  amigo  del representante Teodolindo Avendaño y le  dije  que  necesitaba  una abogada en Cali o que necesitaba un abogado en Cali y  me  dijo  que  ustedes tenían experiencia en el área laboral y administrativa,  si  a  ustedes  les  interesa  el  contrato  con el ministerio. Yo le recibí la  llamada,  siempre  he  sido  yo  la  que  he  hablado  con  él  y le acepté su  invitación.   

PREGUNTA:  esa  vinculación  con  el ministerio de la protección social involucraba el trabajo  de su esposo Teodolindo?   

RESPUESTA:  no  señor   

PREGUNTA: fue a  título personal con usted?   

RESPUESTA:  si  señor   

PREGUNTA: parece  si  mal  no  recuerdo,  usted  dice  que  a  la  fecha todavía esta vigente ese  contrato   

RESPUESTA:  si  señor, hasta el martes”   

La  reseña  precedente  deja al descubierto  cómo  a  pocos  meses  de  la  ausencia de TEODOLINDO AVENDAÑO de la comisión  primera   constitucional  de  la  Cámara  de  Representantes,  su  nuera  Vania  Constanza  fue favorecida con un contrato de asesoría, precisamente proveniente  del Ministerio de la Protección Social.   

La recomendación a favor de Vania Constanza  bien  peculiar  resulta,  si  se  tiene en cuenta que de acuerdo con la versión  suministrada  por  el  procesado en esta actuación, la relación que él tenía  con  la  señora  Castro  Varona  no era la mejor, al punto que ampliamente hizo  mención  a  los motivos que le asistían para no admitirla como la esposa de su  hijo.   

A ello se agrega que la actividad anunciada a  TEODOLINDO  AVENDAÑO   por el funcionario del Ministerio de la Protección  Social,  naturalmente  podía  ser desarrollada por su hijo Teodolindo Avendaño  Machado,  quien  se sabe es abogado y además cuenta con una especialización en  derecho  administrativo,  rama  del  saber  jurídico   a  que  aludía  la  asesoría en cuestión.   

En   ese  orden  de  ideas,  no  encuentra  explicación  distinta  a  la  necesidad  de  mantener en la clandestinidad este  “favor”,  el  que  TEODOLINDO  AVENDAÑO  optara por sugerir el nombre de su  nuera  con  quien  no  tenía  ninguna  afinidad y no el de su hijo, de quien se  dolió  en  el  curso de la audiencia por hallarse desempleado desde hace varios  años. En este sentido, sus expresiones fueron las siguientes:   

“…  mi  hijo  es  desempleado desde el  2003,   él  es  abogado  es  desempleado,  ha  tenido  la  aspiración  de  una  notaría…   tengo  que  decirlo  las  profesiones  hoy  día  no  son muy  exitosas,  somos  pobres, está viviendo la situación económica muy crítica y  aspira  emplearse  además  porque  él  fue  un  tiempo  asesor jurídico de la  Secretaría  de  Salud  del  departamento  y  como  empleado  de  Findeter en la  regional  del  Valle  del  Cauca,  sacado  de  su  cargo  sin  la oportunidad de  concursar  en  el  gobierno  del  doctor  Uribe,  esas  son  las  ironías de la  vida…”   

Y más adelante agregó:  

“… no soy bueno para pedir puestos para  mis  hijos  para mi familia se me hace nudo en la garganta porque jamás he sido  lagarto y no lo voy a ser después de viejo”.   

A ese respecto ya lo ha dicho la Sala y ahora  lo  reitera,  no  puede  perderse  de  vista que el señor AVENDAÑO CASTELLANOS  apenas  si  estuvo vinculado al Congreso con ocasión de la licencia del titular  de  la  curul,  y  su principal motivo de recordación en el ámbito nacional es  precisamente  el  hecho  de  su ausencia el día del debate del proyecto para la  reelección presidencial.   

No  puede  creerse,  entonces, que su escasa  representación  tratándose  de  un  pequeño  político de provincia, fuera el  motor  determinante para que se le consultara acerca de quién podía ser asesor  del  Ministerio de la Protección Social en la ciudad de Cali, máxime si a ello  se  agrega  que  quien  visitó  a  TEODOLINDO  horas  previas a darse inicio al  debate, fue precisamente el titular de esa cartera.   

Además,  tampoco puede dejar de mencionarse  que  en  las  agendas  de  TEODOLINDO AVENDAÑO, también se hallaron múltiples  anotaciones  acerca  de  contactos  con  Carlos  Arturo  Gómez, por manera que,  resulta  poco creíble que haya sido en un encuentro accidental, en el escenario  de    un    aeropuerto   -nuevamente-   donde  por pura causalidad se le haya pedido un candidato para dicha  asesoría.   

De  otra  parte,  en  la  misma declaración  rendida  por  Vania  Constanza  Castro,  aludió  a la existencia de una segunda  asesoría  precisamente  con  una  de  las entidades que Yidis Medina mencionó,  esto  es, con el Instituto Nacional de Conseciones, INCO, adscrito al Ministerio  del Transporte, contrato respecto del cual informó:   

“… PREGUNTA:  usted  ha  tenido  algún  vínculo  laboral  con  el  INCO?   

RESPUESTA:        laboral no   

PREGUNTA:        profesional?   

RESPUESTA:  si,  como no   

PREGUNTA:  le  quiere decir a la Sala desde cuándo?   

RESPUESTA: Haber  eso fue para el año 2005   

PREGUNTA: en qué  condiciones se vinculó usted con INCO   

RESPUESTA:  me  vinculé  como  contratista,  igualmente  como  abogada,  ellos  necesitaban  un  abogado…  para hacer expropiaciones de terreno que les permitieran desarrollar  el proyecto malla vial del Valle del Cauca y Cauca.   

PREGUNTA: en qué  condiciones  pactó  usted su vinculación profesional con INCO, cuánto tiempo,  qué valor, de qué naturaleza el contrato?   

RESPUESTA: bueno,  el  contrato  que se me hizo a mi era para expropiar 20 franjas de terreno en el  término  de  1  año y el contrato tendría un valor inicialmente, se me había  dicho  que  de  120 millones de pesos lo cual en la realidad nunca fue porque el  contrato  se  hizo  por  108  millones  y  yo tenía que como profesional asumir  absolutamente  todos  los gastos procesales incluyendo honorarios de peritos, de  curadores,  notificadores,  registros,  diligencias, toda esa cantidad de gastos  que a la postre pues fueron increíblemente altos…   

PREGUNTA: En la  actualidad sigue vinculada con INCO   

RESPUESTA:  no  señor   

PREGUNTA:  es  decir,  fueron  los  12  meses  iniciales  y  la  prórroga  de otros 12, eso es  así?   

RESPUESTA:  si  señor   

PREGUNTA: cómo  obtuvo   ese  vinculo  profesional,  a  través  de  qué  gestión  o  de  qué  personas?   

RESPUESTA: pues  tuve  conocimiento de que mi hoja de vida llegó allá a través de un amigo del  ministro  Jaime  Romero  que  pues  ha sido político y tenía sus relaciones en  Bogotá  y él fue quien llevó mi hoja de vida allá a esa institución o no se  si  realmente  a  esa institución o al ministerio de transporte, el caso es que  llegó  mi  hoja  de  vida y como le dije, ahí había una necesidad de ellos de  contratar  estos abogados para estos procesos y porque ellos tienen proyectos de  mallas  viales  en  todo el país y para el de acá del Valle contrataron varios  abogados, entre esos a mi”.   

Como se observa, la forma de adjudicación de  esta  otra asesoria resulta coincidente en la época con la del Ministerio de la  Protección   y,   nuevamente,   a  favor  de  la  nuera  del  señor  AVENDAÑO  CASTELLANOS,  quien  ya  se  ha dicho dejó registros en su agenda acerca de las  dificultes  atravesadas  por  su  pariente  en  el  desarrollo  de  ese vínculo  contractual.   

Estima la Corte que el otorgamiento de estos  dos  contratos  a  la  nuera  del  procesado,  si  bien  vistos  aisladamente no  permitirían  su  relación  con  el  cumplimiento  de  ofrecimientos anteriores  efectuados  al  procesado para que se ausentara del Congreso el día 3 de junio,  ello  varía  sustancialmente  al  examinarse las circunstancias que rodearon su  concreción,  particularmente  el  que  fuera  celebrado con el Ministerio de la  Protección  Social,  y  por  medio  de su confrontación con la versión que en  este  aspecto  rindió  Yidis  Medina,  quien  ciertamente  aludió la entrega a  TEODOLINDO  de otras dádivas distintas a la Notaria, representadas en contratos  para  su  hijo  o  para  la  esposa  de  éste,  como  también aconteció en su  particular   situación   respecto  de  allegados  o  amigos  a  quienes  ubicó  laboralmente.   

1.3. La pensión de jubilación  

Finalmente,  Yidis Medina también mencionó  que  fruto  del ilegal acuerdo a que se llegó con TEODOLINDO AVENDAÑO antes de  darse  inicio  a  la  discusión  del  proyecto de acto legislativo, también se  verificaron  compromisos relacionados con el trámite de su pensión de jubilado  como congresista.   

La investigación no permitió corroborar tal  aserto  por  cuanto  si  bien  luego  de  su  paso  por  el Congreso, TEODOLINDO  AVENDAÑO  solicitó  a  su  Fondo de Previsión el reajuste de la pensión como  Diputado  de  la  Asamblea del Valle, alegando el derecho adquirido con ocasión  del  ejercicio  de  la función congresional, tal petición le fue negada por la  administración  y  sólo  reconocida  en  virtud  de  la  acción de tutela que  formuló  y  fue  fallada  el  5  de  agosto de 2005 por el Tribunal Superior de  Bogotá.   

No obstante lo anterior, tal circunstancia no  afecta  la  credibilidad  que en esta decisión se le ha dado a su declaración,  en  los  temas  que  han  logrado  corroboración,  por  cuanto  la secuencia de  acontecimientos  atrás  referida, como las comprobadas relaciones tejidas entre  sus  protagonistas,  dejan  al descubierto la existencia de los ofrecimientos al  sindicado  para  que  omitiera  un  acto  propio  de  sus funciones, a la postre  concretados  en  la  entrega de la Notaría 67 de Bogotá y el reconocimiento de  otros favores que beneficiaron a su nuera, como viene de verse.   

En suma, el análisis precedente, apoyado en  las  evidencias  que  fue  posible  recoger en el curso de la instrucción y del  juicio,  corroboran  la  existencia  de  los  ofrecimientos efectuados al señor  AVENDAÑO  CASTELLANOS  para  que  omitiera  los deberes que debía ejercer como  Representante  a  la  Cámara  en  el  trámite del proyecto para la reelección  presidencial,  acuerdo  encaminado,  como ya se ha dicho, a disolver la mayoría  opositora  que amenazaba esa iniciativa, ofrecimientos derivados precisamente de  los  “reconocimientos”  posteriores   a  lo cuales accedió sin ninguna  explicación razonable y que se ha empeñado en negar.   

Lo  expuesto  sirve  para replicar la tesis  sostenida  por el procesado y ratificada por su defensor, en torno a la presunta  inanidad  de  la  omisión  reprochada,  a  partir de la lógica de que para ese  momento  el  señor  AVENDAÑO  CASTELLANOS  ya tenía fijada su postura e iba a  acompañar  con su voto positivo el proyecto para la reelección presidencial. A  este  respecto,  es  preciso  señalar  que el desarrollo de los acontecimientos  descalifica  tal  aserto,  por cuanto lo probado en autos es que la ausencia del  parlamentario  de  aquélla histórica sesión fue pactada previamente con él a  cambio  de  favores de contenido burocrático, por manera que, así ésa hubiera  sido  su  final  intención, a la postre lo que se materializó a través de sus  actos externos fue la venta de la función.   

Sobre  este  último  aspecto,  relativo  al  intercambio  de  favores  entre  el ejecutivo y el legislativo, representados en  reconocimientos   de   orden  burocrático  por  el  apoyo  en  las  iniciativas  legislativas  de  interés  gubernamental,  no puede la Corte dejar de mencionar  que  aun  cuando  algunos  sectores  sostienen  que  tal práctica es propia del  ejercicio  de  la  política,  lo  cierto  es  que la reiteración de los vicios  propios  de  la  corrupción  no  pueden  entenderse  dentro  del ámbito de las  fuentes  generadoras  de  derecho,  pues  su  práctica reiterada en modo alguno  legitima  ese  mal endémico que lacera las bases de la democracia, en tanto que  la  representación que encarnan los congresistas no constituye un artículo con  el  que  se  pueden  hacer  trueques de ninguna índole, cuando la esencia de la  política lo constituye la búsqueda del bien común.   

Por  lo  demás,  la Corte no puede dejar de  mencionar  la  existencia  de  una  evidencia  más,  reveladora  de la conducta  procesal   asumida   por    TEODOLINDO  AVENDAÑO  en  desarrollo  de  esta  actuación,  a  partir  de la cual también se infiere la existencia de pactos y  documentos que lo comprometen y que en tal medida fueron ocultados.   

En  efecto,  a  partir de la interceptación  ordenada   por  la  Corte  al  abonado  celular  3117433829  correspondiente  al  procesado,  el  cual  a  partir  de su detención es  utilizado por su hijo  Gilberto  Avendaño  Sabogal,  quedó registrada una llamada que tuvo lugar el 3  de  junio  de  2004,  sobre  las  20  horas  49  minutos,  del  siguiente tenor:   

“…  GILBERTO  AVENDAÑO: Quibo chino   

JHON  EIMAR  RÍOS  SABOGAL: Quibo   

GILBERTO     AVENDAÑO: Necesito un cruce   

JHON  EIMAR  RÍOS  SABOGAL:  Qué paso   

GILBERTO     AVENDAÑO: Necesito que arrime allá a la casa de Jaime   

JHON  EIMAR  RÍOS  SABOGAL:  Para?   

GILBERTO     AVENDAÑO:  Para que recoja el encargo que hay allá chino y llévelo para su  casa o para otro lado   

JHON  EIMAR  RÍOS  SABOGAL:  Jaime ya sabe?   

GILBERTO     AVENDAÑO:  No  sabe  pero mamá le advirtió, pero es que mamá se confió y  usted  sabe  que  a  esa  gente no le tiembla el culo para hacer un allanamiento  donde  Jaime  si es posible, si me entiende? A esa gente no le tiembla el culo y  como están ardidos entonces es mejor tener eso en otra parte   

JHON  EIMAR  RÍOS  SABOGAL:  Entonces llame a Jaime   

GILBERTO     AVENDAÑO:  Cuál  es el número de él, es que yo no lo sé, es que mi mamá  no  hace  las  cosas  bien.  Ella  confiada sabiendo que esa gente no le da nada  hacer  un  allanamiento  hermano,  esa gente tiene un alcance ni el berraco, hay  que  jugarles  a  un  paso  más adelante a esa gente porque sino nos joden y el  abogado  se  fue  muy  contento  porque  les  cascamos duro, no encontraron nada  …”   

Esta conversación fue puesta de presente por  la  Corte  a  Gilberto  Avendaño Sabogal, en la ampliación de declaración que  rindiera  en  desarrollo  de  la audiencia pública de juzgamiento, reconociendo  allí  ser uno de los interlocutores mientras que al otro lo identificó como un  pariente   suyo   que   reside   en   Caicedonia  de  nombre  Jhon  Eimar  Ríos  Sabogal.   

Interrogado acerca de cuál era el contenido  del  “encargo”  que  con  tanta urgencia pretendía ocultar, explicó que se  trataba   de  unas  letras  de  cambio  de  su  padre   que,  según  dijo,  demostraban  el  monto  de las deudas que él tenía y que fueron aportadas a la  Corte.  Indicó  que  esos documentos se los habían entregado al contador Jaime  Mejía  para  establecer a cuánto ascendían tales acreencias y que el afán en  recogerlos  obedeció  a que el día en que se había hecho el allanamiento esos  documentos   no   se   hallaron   por   cuanto   se   habían   retirado  de  la  casa.   

Esta  explicación  brindada  por  Gilberto  Avendaño  bien curiosa resulta, como quiera que para la fecha y hora en la cual  tuvo  lugar  el  diálogo  que  viene de transcribirse, la Corte ya tenía en su  poder las letras de cambio a las cuales él hace alusión.   

En efecto, para esa fecha dos funcionarias de  esta  Corporación se hallaban en la ciudad de Caicedonia, donde dos días antes  cumplieron  la  comisión  que  les  fuera  impartida  consistente  en practicar  diligencia  de  allanamiento  y  registro a la residencia del procesado y en los  días  siguientes, escucharon en declaración a distintas personas residentes en  esa población.   

Y  ciertamente,  ese  3 de junio de 2008, en  desarrollo  de  la declaración que rindió Luz Myriam Sabogal Galindo llevada a  cabo  en  horas  de la tarde, ella hizo entrega de más de cien letras de cambio  donde  TEODOLINDO  AVENDAÑO  aparece  como  deudor82, indagándosele en ese mismo  momento  por  qué  razón  esos  documentos  no  habían  sido  hallados  en su  residencia  exponiendo  al respecto que en fecha anterior a la del allanamiento,  los  había  entregado  al  contador  Jaime  Mejía  para que hiciera un estudio  financiero,  persona  a  quien  de inmediato procedió a ubicarse para confirmar  ese   aserto,   con   resultados   negativos   pues   se   hallaba   fuera   del  municipio.   

En  tales condiciones, imposible resulta que  las  letras  que Luz Myriam Sabogal entregó en horas de la tarde del 3 de junio  de  2004,  estuvieran  en poder del contador para las 8 de la noche de ese mismo  día,  lo  cual  indica  que  no  son  esos  documentos, los que con tanto afán  pretendía ocultar a la Corte Gilberto Avendaño.   

En  cambio,  las  gestiones de la Corte para  ubicar  a  Jaime  Mejía  emprendidas  esa  misma  tarde,  explican su afán por  recoger en la casa de éste “el encargo” que allí reposaba.   

Además, si fuera cierto que la preocupación  de  Gilberto radicaba en el hecho de que la Corte desconocía esas letras porque  no  se  encontraban  en la casa para el momento del allanamiento, no se entiende  entonces cuál era su afán por ocultarlas.   

Adicionalmente,  el  contexto  mismo  de  la  conversación  indica que los documentos buscados resultaban comprometedores, al  punto  que  debían  ser ocultados porque como lo dijo Gilberto, “si no nos joden”.   

La expresión atinente a que “a  esa  gente  hay  que  jugarle  un paso adelante”, es  indicativa  de las maniobras tendientes a ocultar la realidad de  los  hechos  que  aquí  se  han  investigado a través de distintas estrategias  torpemente  desarrolladas,  si en cuenta se tiene el abundante caudal probatorio  que  llegó  a  recaudarse  y  que  sin  duda  compromete la responsabilidad del  procesado,  como  autor  culpable del delito de cohecho propio, con ocasión del  cual será proferido fallo condenatorio en su contra.   

2. El enriquecimiento ilícito  

En  la  resolución  de  acusación proferida  contra  el  procesado,  la  Corte  le  reprochó  a TEODOLINDO AVEDAÑO que a su  retiro  del  cargo  de congresista y ante la frustración por no ver satisfechas  sus  expectativas  de  lo  que  esperaba  como  retribución  por su reprochable  omisión,  efectuara  las  gestiones  para  disponer de una de las Notarías que  para   el   año  2005  creó  el  Gobierno  Nacional,  como  pago  al  ilícito  precedente.   

El   tipo   penal  imputado  se  encuentra  consagrado   por   el  artículo  327  del  Código  Penal,  en  los  siguientes  términos:   

“El  que  de  manera  directa  o  por  interpuesta  persona  obtenga,  para  si  o  para otro,  incremento  patrimonial  no  justificado,  derivado  de  una  u  otra  forma  de  actividades  delictivas  incurrirá,  por esa sola conducta, en prisión de seis  (6)  a diez (10) años y multa correspondiente al doble del valor del incremento  ilícito  logrado,  sin  que  supere  el  equivalente  a  cincuenta mil (50.000)  salarios mínimos legales”.   

De acuerdo con la referida descripción legal,  esta  modalidad delictual, a diferencia del subsidiario enriquecimiento ilícito  de  servidor  público, es autónoma, no requiere de sujeto activo cualificado y  se   caracteriza  porque  el  incremento  patrimonial  proviene  de  actividades  delictivas83.   

En  este  sentido,  no  sería  el  delito de  enriquecimiento   ilícito   de   servidor   público  el  llamado  a  aplicarse  -­como  lo  menciona  la  defensa-,  toda  vez  que  el  incremento  patrimonial  injustificado  que  se le imputó a TEODOLINDO AVENDAÑO surge a consecuencia de  los  beneficios  obtenidos  a  raíz  de  la comisión del delito de cohecho por  manera  que,  en  tales  supuestos  de  hecho  como son los que aquí se juzgan,  existe    certeza    acerca    de    la    fuente    ilícita   del   incremento  patrimonial.   

Precisamente,  el  delito  de enriquecimiento  ilícito  de  particular,  de  mayor  riqueza descriptiva que el enriquecimiento  ilícito  de servidor público, requiere como elemento normativo del tipo que el  acrecimiento  patrimonial tenga como fuente uno o varios delitos, cualquiera que  sea su naturaleza.   

Siendo  ello  así, en réplica a la tesis de  concurso  aparente  sugerida  por  el defensor, encuentra la Corte que cuando el  autor  de  la actividad delictiva es el mismo que se enriquece a consecuencia de  ella,  resulta  viable  predicar  la  existencia  de  un concurso delictual, que  dependiendo   de   las  particulares  de  cada  caso,  podría  ser  material  o  ideal.    

En    el   primer   evento   –concurso       real-,  la vulneración de los bienes jurídicos se verifica a través de  la  ejecución de conductas punibles ónticamente separables, mientras que en el  segundo-ideal-   la  misma  conducta  lesiona  simultáneamente  diversos bienes jurídicos, en la medida en  que,   independientemente  de  los  efectos  que  revierta  en  el  acrecimiento  patrimonial  de  su  autor, tipifica por sí sólo un determinado hecho punible,  así  éste  tenga como propósito obtener un provecho ilícito que puede ser de  carácter  económico,  pues  en  tales  casos  no se requiere que se logré esa  específica finalidad.   

Tal  es  el evento verificado en torno al los  delitos  de  cohecho  propio,  sea  cual  fuere el verbo rector que tipifique la  conducta y de enriquecimiento ilícito.   

En   efecto,   este   ilícito   contra  la  administración  pública  puede  concretarse  cuando  se  recibe  dinero u otra  utilidad,   o   cuando   se   acepta  promesa  remuneratoria  para  “retardar  u  omitir  un acto propio de su cargo, o para ejecutar  uno  contrario  a  sus deberes oficiales”. Y, en todo  caso,  sea  cual fuere el verbo rector que se realice, el ámbito de protección  penal  se  halla  discernido  a  favor  de  la función pública, por manera que  cuando  lo recibido o prometido además incrementa el patrimonio de su autor, la  conducta   trasciende  la  lesión  al  bien  jurídico  de  la  administración  pública, al del orden económico y social.   

Y si bien pudiera pensarse que desde el punto  de  vista  dogmático existe una diferencia entre la conducta de quien recibe el  dinero  o utilidad, para omitir o retardar el acto funcional o para ejecutar uno  contrario  a  sus  deberes,  y  la  de quien acepta la promesa remuneratoria con  alguna  de  esas finalidades y posteriormente ve incrementado su peculio ante el  recibo  de  lo  pactado,  tal  diferencia no encuentra apoyo en el ámbito de la  prohibición,  tanto  porque  en  uno  y  otro  evento  la  afectación  al bien  jurídico de la administración pública es idéntica.   

Es que no resultaría razonable colegir que la  conducta  de  recibir cierra el círculo de protección y, lo que es peor, desde  el  punto  de  vista  político  criminal,  terminaría  beneficiado el servidor  público  corrupto  que  asegura el dinero, u otra utilidad concomitantemente al  acto  que ejecuta el que lo ofrece, frente al que cede a los compromisos propios  de  sus  funciones con el mero ofrecimiento, pero posteriormente obtiene aquello  que le fue prometido.   

Lo que pasa es que en el primer evento, cuando  lo  recibido  significa a su vez un incremento patrimonial, en ese mismo momento  el  comportamiento se torna en pluriofensivo, mientras que en el segundo, cuando  la  materialización  de  lo  ofrecido  se  cumple  efectivamente  pero con  posterioridad  y con efectos directos en el patrimonio, como consecuencia de ese  delito  contra  la  administración  pública,  los  supuestos fácticos que dan  origen  al  concurso  delictual  entre  cohecho  y  enriquecimiento  ilícito se  ejecutan  de  manera  independiente  en  el  tiempo  y el espacio, siendo de esa  manera  posible  un  concurso  material,  pues  para  entonces  el atentado a la  administración   pública  ya  se  encuentra  agotado,  independientemente  del  posterior  acrecimiento patrimonial que tiene como fuente esa conducta ilícita.   

Tales precisiones, las encuentra necesarias la  Sala,  por  cuanto en este asunto, dada la modalidad comportamental en que se ha  atribuido  el  ilícito  de  cohecho propio, es posible predicar su concurrencia  con  el  delito de enriquecimiento ilícito que aquí se trata, pues a la postre  es  el  atentado  a  la  administración  pública  el  que explica el posterior  incremento  patrimonial del doctor TEODOLINDO AVENDAÑO CASTELLANOS, si se tiene  en   cuenta,   como   quedó   decantado   atrás,  que  éste  aceptó  promesa  remuneratoria  para omitir un acto propio de su función, que no era otro que el  de  participar  y efectivamente votar en la sesión llevada a cabo el 3 de junio  de  2004  en  la  Comisión  Primera  de  la  Cámara,  el  proyecto  de reforma  constitucional tendiente a introducir la reelección presidencial.   

Lo anterior es así, por cuanto, el delito de  cohecho   propio   se  agotó  con  el  mero  acto  de  aceptación,  resultando  indiferente  para  efectos  de  su  reproche penal que se cumpla o no la promesa  remuneratoria,  por  manera  que satisfecha ésta, el incremento patrimonial que  de   allí   deriva   encuentra   adecuación  independiente  en  el  delito  de  enriquecimiento  ilícito  de particular, en cuanto las exigencias típicas para  la  configuración  de  esta  conducta  punible  autónoma  no  se  refieren  al  acrecimiento  injusto proveniente de algunos delitos en especial, sino de alguna  cualquiera  sea  su  especie,  no  quedando  por  fuera  de  ese  ámbito  el de  cohecho.    

Tal  es  la situación que se verifica en el  presente  asunto, como quiera que la prueba recaudada indica en grado de certeza  que  luego  que haberse ofrecido a TEODOLINDO AVENDAÑO una Notaría en Bogotá,  específicamente  la  67,  éste  no  se limitó a designar al Notario, sino que  optó  por  vender el cargo, siendo elementos indicadores de esa conducta, tanto  el  pagaré  y  las consignaciones aportadas en fotocopia por Yidis Medina, como  otras  que fruto de esta investigación fueron detectadas, las cuales engrosaron  el haber patrimonial del procesado, sin causa lícita.   

Así,  con  el  objeto  de  reconstruir  los  movimientos  bancarios  registrados  en  las cuentas de TEODOLINDO AVENDAÑO, se  ordenó  un  estudio  contable cuyos resultados fueron condensados en el informe  de  Policía  Judicial  163  del 15 de julio de 200884.     En    él,    fueron  discriminados  los  abonos  a  las cuentas de TEODOLINDO AVENDAÑO por conceptos  diferentes  de  nómina como pensionado, única fuente de ingreso según lo hizo  saber         en         este         proceso85,    como    también   los  efectuados  en  la  cuenta  de  su  esposa,  Luz Miryam Sabogal Galindo, con los  siguientes resultados:   

         Cuenta:                               119-01910-7   

         Titular:                                  TEODOLINDO AVENDAÑO   

         Entidad:                                  Bancafe   

         Concepto:                  Consignaciones diferentes a nómina   

Fecha             

lugar     de  consignación             

valor             

Consignante  

      2005  

05     de  enero             

Caicedonia             

4’400.000             

Teodolindo  Avendaño  

29     de  enero             

Caicedonia             

4’220.000             

Teodolindo  Avendaño  

01     de  febrero             

Caicedonia             

680.000             

Teodolindo  Avendaño  

26     de  febrero             

Caicedonia             

4’500.000             

Teodolindo  Avendaño  

01     de  marzo             

Caicedonia             

500.000             

Teodolindo  Avendaño  

02     de  marzo             

Acacías             

100.000             

Sin  información  

31     de  marzo             

Caicedonia             

4’070.000             

Teodolindo  Avendaño  

21     de  abril             

Cali             

1’700.000             

Teo.   Avendaño  Machado  

03 de mayo             

Caicedonia             

4’200.000             

Teodolindo  Avendaño  

05 de mayo             

Cali             

150.000             

Sin  información  

03     de  junio             

Caicedonia             

4’100.000             

Teodolindo  Avendaño  

17     de  junio             

Acacías             

100.000             

Sin  información  

30     de  junio             

Caicedonia             

6’000.000             

Teodolindo  Avendaño  

14     de  julio             

Caicedonia             

100.000             

Teodolindo  Avendaño  

19     de  julio             

Cali             

1’700.000             

Teo.  Avendaño  Mañado  

21     de  julio             

Cali             

500.000             

Teo.   Avendaño  Machado  

30     de  julio             

Caicedonia             

4’050.000             

Teodolindo  Avendaño  

08     de  agosto             

Acacías             

100.000             

Sin  Información  

18     de  agosto             

Consignación  nal.-Bogotá             

9’950.000             

Sin   volante  

12     de  septiembre             

Cabecera-Santander             

16’000.000             

Carlos    A.  Díaz  

27     de  septiembre             

Consignación  nal.-Bogotá             

9’900.000             

Teodolindo  Avendaño  

29     de  octubre             

Caicedonia             

4’070.000             

Teodolindo  Avendaño  

30     de  noviembre             

Acacías             

100.000             

Sin  información  

28     de  diciembre             

Caicedonia             

4’100.000             

Teodolindo  Avendaño  

2006  

18     de  enero             

Bogotá             

10’000.000             

Jhon  Suárez  

02     de  febrero             

Caicedonia             

4’020.000             

Teodolindo  Avendaño  

21     de  febrero             

Caicedonia             

4’050.000             

Teodolindo  Avendaño  

06     de  marzo             

Centro  internal.-Bogotá             

15’000.000             

Milton  Contreras  

07     de  marzo             

Acacías             

100.000             

Sin  información  

08     de  marzo             

Centro  internal.-Bogotá             

4’900.000             

Milton  Contreras  

04   de   abril             

Caicedonia             

4’100.000             

Teodolindo  Avendaño  

04     de  abril             

CAN-Bogotá             

500.000             

Sin  información  

29     de  abril             

Caicedonia             

4’060.000             

Teodolindo  Avendaño  

04 de mayo             

Barranquilla             

20’000.000             

Cesar   Guzmán  Areiza  

01     de  junio             

Caicedonia             

4’400.000             

Teodolindo  Avendaño  

06     de  junio             

Acacías             

100.000             

Sin  información  

29     de  junio             

Caicedonia             

4’050.000             

Teodolindo  Avendaño  

29     de  julio             

Caicedonia             

3’850.000             

Teodolindo  Avendaño  

04     de  agosto             

Barrancabermeja             

9’000.000             

Sin  información  

04     de  agosto             

Barrancabermeja             

1’900.000             

Olga  

04     de  agosto             

Barrancabermeja             

9’000.000             

Cesar   Guzmán  Areiza  

17     de  agosto             

Acacías             

180.000             

Sin  información  

22     de  agosto             

Caicedonia             

4’000.000             

Teodolindo  Avendaño  

27     de  septiembre             

Bogotá             

10’000.000             

Sin  información  

10     de  noviembre             

Acacías             

100.000             

Sin  información  

2007  

31     de  enero             

Acacías             

100.000             

Sin  información  

14     de  junio             

Acacías             

100.000             

Sin  información  

06     de  julio             

Chipichape             

1’000.000             

Diego  Ramos  

27     de  octubre             

Jamundía             

1’000.000             

Diego  Ramos  

13     de  noviembre             

Acacías             

200.000             

Sin  información  

27     de  diciembre             

Acacías             

100.000             

Sin  información  

2008  

02     de  enero             

La  Estrada-Bogotá             

2’000.000             

Nelly  Nuñez  

11     de  febrero             

Acacías             

200.000             

Sin  información  

21     de  febrero             

La  Estrada-Bogotá             

2’000.000             

Sin  información  

         Cuenta:                               772-939278-92   

         Titular:                                  TEODOLINDO AVENDAÑO   

         Entidad:                                  Bancolombia   

         Concepto:                  Consignaciones diferentes a nómina   

Fecha             

lugar     de  consignación             

Valor             

Consignante  

2005  

11     de  enero             

Sin  información             

730.000             

Teodolindo  Avendaño  

02     de  febrero             

Caicedonia             

1’150.000             

Teodolindo  Avendaño  

02     de  febrero             

Caicedonia             

5’000.000             

Teodolindo  Avendaño  

03     de  marzo             

Caicedonia             

6’050.000             

Teodolindo  Avendaño  

02     de  abril             

Caicedonia             

2’000.000             

Teodolindo  Avendaño  

05     de  abril             

Caicedonia             

4’700.000             

Teodolindo  Avendaño  

04 de mayo             

Caicedonia             

6’600.000             

Teodolindo  Avendaño  

05 de mayo             

Caicedonia             

550.000             

Teodolindo  Avendaño  

05 de mayo             

Caicedonia             

2’900.000             

Sin  información  

02     de  junio             

Caicedonia             

6’696.000             

Teodolindo  Avendaño  

01     de  julio             

Caicedonia             

6’650.000             

Teodolindo  Avendaño  

02     de  julio             

Caicedonia             

600.000             

Teodolindo  Avendaño  

02     de  agosto             

Caicedonia             

2’700.000             

Teodolindo  Avendaño  

02     de  agosto             

Caicedonia             

4’000.000             

Teodolindo  Avendaño  

18     de  agosto             

Carrera   8ª.-  Bogotá86             

9’950.000             

Teodolindo  Avendaño  

2006  

07     de  junio             

Quirigua-Bogotá             

1’000.000             

Nelly  Núñez  

13     de  julio             

Quirigua-Bogotá             

20’000.000             

Luis  Riveira  

02     de  noviembre             

Quirigua-Bogotá             

3’000.000             

Nelly  Núñez  

2007  

06     de  septiembre             

Caicedonia             

5’500.000             

Teodolindo  Avendaño  

         Cuenta:                               772-960176-14   

         Titular:                                  LUZ MIRYAM SABOGAL GALINDO   

         Entidad:                                  Bancolombia   

         Concepto:                  Consignaciones diferentes a nómina   

2005  

18     de  agosto             

Carrera    8ª-  Bogotá             

4’000.000             

Teodolindo  Avendaño  

2006  

04 de mayo             

Prado-Bogotá             

10’000.000             

Cesar  Guzmán  

13     de  julio             

Quirigua-Bogotá             

17’504.865             

Luis  Riveira  

04     de  agosto             

Barrancabermeja             

5’000.000             

Cesar  Guzmán  

04     de  agosto             

Barrancabermeja             

5’000.000             

Alex  Duarte  

28     de  septiembre             

Carrera   8ª.-  Bogotá             

10’000.00             

Rosario  

Acerca del origen de estos dineros, TEODOLINDO  AVENDAÑO  refirió en su la diligencia de indagatoria y en la ampliación de la  misma,  que su entrañable y generosa amiga Yidis Medina lo alentó a postularse  como  candidato  a  la  Cámara  para  la  legislatura  2006-2010, ofreciéndole  préstamos para financiar la campaña.   

En   contraste,   en   la   ampliación  de  declaración  rendida en este proceso, Yidis Medina dijo haberse enterado de esa  aspiración   por  comentarios  que  él  le  hiciera  por  cuanto  “una  semana  antes  habían  matado a alguien…” 87.  Este  relato  fue  corroborado  por  Gilberto  Bedoya,  prestamista  y  amigo  personal  de  AVENDAÑO  CASTELLANOS, quien en testimonio  rendido  en  Caicedonia  a  las funcionarias comisionadas por la Corte, precisó  que  la  postulación  de  aquél a la Cámara de Representantes para el periodo  constitucional  2006-2010,  surgió  a  consecuencia del homicidio del candidato  del  Partido  Conservador  Hernán  Duque  Henao, ocurrido el 28 de noviembre de  200588.   

Ello explicaría que los dineros recibidos por  TEODOLINDO  AVENDAÑO entre agosto y septiembre de 2005, al no tener como fuente  los  supuestos  préstamos  para  la  financiación  de  alguna  campaña  no se  reflejaran    en    las    cuentas    de    ésta89,  como  tampoco el grueso de  los  abonados durante y después de los comicios, en los cuáles sólo se le dio  la oportunidad de participar a escasos meses de su realización.   

Este  hecho, confrontado con el movimiento de  las  cuentas bancarias de TEODOLINDO AVENDAÑO y sus explicaciones suministradas  a  la  Corte,  no  permite  tener  por  cierta  su  versión por varias razones:   

(i) De acuerdo al histórico que reflejan sus  extractos,  las consignaciones correspondientes a conceptos diferentes a nómina  -su   único  ingreso-  se  efectuaban,  por  lo  regular,  dentro  de los primeros o los últimos días del  mes,    bien   en   Caicedonia   o   en   Acacías90, ocasionalmente en Cali y no  superaban    la    suma    de    $   4’500.000.   

Estas  transacciones  repetidas  mes  a  mes,  fueron  explicadas  en  la  ampliación  de  indagatoria  por el sindicado, como  traslados  entre  cuentas  para  cubrir  obligaciones  o  sobregiros  y  así se  advierte  al  revisar  en  paralelo los retiros y abonos de cada cuenta para los  mismos  periodos, demostrándose con ello que se trata de dineros que circularon  de        una        cuenta       a       otra91.   

De  manera similar, bien puede admitirse como  cierto    que    los    esporádicos    abonos    hasta    por    $6’000.000  a  la  cuenta  de Bancolombia,  efectuados  por TEODOLINDO AVENDAÑO en Caicedonia, corresponden a créditos que  se  le  hacían  en  esa  localidad para cubrir su permanente sobregiro, como se  observa  en  los  movimientos  bancarios  y  también  en  el  elevado  nivel de  endeudamiento  que  tenía,  constatado  entre otros aspectos, con las letras de  cambio  aportadas  por  su  esposa  Luz  Miryam  Sabogal  en  su  ampliación de  declaración92  y  las  distintas  declaraciones  rendidas  por allegados suyos en  Caicedonia.    

(ii) No obstante, a partir del 18 de agosto de  2005  esa constante refleja una sobresaliente modificación en las fechas de los  abonos,  el  lugar y sus montos. En efecto, entre ese día y el 27 de septiembre  se  verificaron  consignaciones  por $49’800.000, efectuadas desde Bogotá y Santander, así:   

Cuenta            

   

Fecha            

Lugar     de  consignación             

   

Cuantía            

   

Consignante  

119-01910-7   

Bancafé            

   

18 Ago-2005            

   

Bogotá            

   

9’950.000             

   

Sin información  

772-939278-92   

Bancolombia            

   

18 Ago-2005            

Carrera  8ª.-Bogotá             

   

9’950.000             

   

Tedolindo Avendaño  

772-960176-14   

Bancolombia            

   

18 Ago-2005            

Carrera   8ª.-  Bogotá             

   

4’000.000             

   

Teodolindo Avendaño  

119-01910-7   

Bancafé            

   

12 Sept-2005            

Cabecera-   

Santander            

   

16’000.000             

   

Carlos A. Díaz  

119-01910-7   

Bancafé            

   

27 Sept-2005            

   

Bogotá            

   

9’900.000             

   

Teodolindo Avendaño  

TOTAL            

             

             

   

49’800.000  

Analizado el movimiento en el periodo acabado  de  reseñar,  de  sólo  mes  y  medio,  no  pasa inadvertido que el mismo día  -18 de agosto- los abonos en  efectivo  realizados  por el propio TEODOLINDO AVENDAÑO, se distribuyeron entre  su  cuenta  de  Bancolombia y la que en esa misma entidad tiene su esposa.    

Según dijo el procesado, el primer préstamo  efectuado  por  Yidis  Medina  para financiar su aspiración a la Cámara fue en  agosto  de  2005.  Sin  embargo,  para  esa  fecha no era siquiera predecible el  homicidio   de   Hernán  Duque  Henao,  candidato  apoyado  por  el  directorio  conservador  de Caicedonia y, por idéntica razón, tampoco puede ser cierto que  ése sea el origen de esos dineros.   

Además, lo anterior demuestra que la primera  consignación  efectuada  a  la  cuenta  de Luz Miryam Sabogal, no la hizo Yidis  Medina,  ni  alguno  de sus colaboradores, sino el señor AVENDAÑO CASTELLANOS,  quedando  huérfano  de sustento el presunto engaño del que dijo ser víctima a  manos   de  aquélla  cuando  le  solicitó  el  número  de  la  cuenta  de  su  esposa.   

Asimismo, observando el lugar donde el señor  AVENDAÑO   acreditó  esos  dineros  -en  Bogotá-, surge  claro   que  éstos  no  se  explican  a  partir de los préstamos, según él, provenientes de sus amigos de  Caicedonia,   pues   de   ser   así  los  habría  realizado  en  este  último  lugar.   

Ahora  bien,  con  fundamento en la constante  acabada   de   referir   -abonos   no  superiores  a  $4’500.000-,  bien  significativo  resulta  que  el mismo día ingresara a sus  cuentas    y    la    de    su    cónyuge,    la    suma   de   $23’900.000  en  efectivo  y  que en el mes  siguiente,  entre el  12 y el 27 de septiembre, nuevamente se acreditara en  su   cuenta   la   cantidad   de   $25’900.000,     para     el     total     de     los    $49’800.000  reflejados en el cuadro que se  viene comentando.   

No  sobra  destacar  que  este  es  el único  periodo  de todo el año 2005, en el cual ingresaron a sus cuentas dineros desde  una ciudad distinta a Caicedonia, Acacías o Cali.   

Muy   relevante   resulta  que  la  última  consignación,        por       $9’900.000,        que        completó       los       $49’800.000,  la  hiciera   TEODOLINDO  AVENDAÑO  en  la  ciudad de Bogotá y el mismo día en  que   aparece   firmado   el   pagaré,   es  decir,  el  27  de  septiembre  de  2005,  siendo  esta  la  última consignación de otra  plaza que ingresa a sus cuentas en ese año.   

Para la Corte, esos dineros en suma cercana a  los     $50’000.000,  constituyen  un  dato  que  de  manera  objetiva  corrobora  la existencia de la  obligación  reflejada  en el pagaré aportado en fotocopia a estas diligencias,  en   cuyo   reverso   se   estableció   la  forma  de  pago  de  la  deuda  por  $450’000.000    así:  $50’000.000   a   la  vista;  $200’000.000  en  los primeros diez días de  diciembre      de     2005;     $100’000.000    el    29   de   marzo   de   2006;   y   $100’000.000   para  el  29  de  agosto  de  2006.   

Y si bien en ampliación de declaración Yidis  Medina  negó  la existencia de esa cláusula, lo cierto es que la fotocopia que  aportó  en su indagatoria la tenía incluida, aspecto que bien puede explicarse  en  el  procedimiento  seguido para llenar los espacios del pagaré, pues según  ella,  TEODOLINDO  pidió  hacerlo  a  máquina,  solicitud  ante la cual le fue  necesario  bajar  junto  con  los  deudores,  no  con  Yidis,  a  diligenciar el  documento  en  uno de los locales contiguos a la oficina de ésta, hecho lo cual  César  Guzmán  le  tomó  fotocopia para darle el original al procesado.    

En  esencia,  los  términos en los cuales se  llevó  a cabo esta negociación fueron confirmados por César Guzmán, quien si  bien  en  un  principio negó conocer sus pormenores93,  en esta actuación afirmó  haber  presenciado  en  la  oficina  de  Yidis Medina la reunión llevada a cabo  entre     ésta,     TEODOLINDO    AVENDAÑO,    Luis    Camilo    O’meara  Riveira  y  Jorge Luis Escalante  Viana,  para  firmar  el  pagaré,  refiriendo que una vez diligenciado le tomó  fotocopia.   

Pues bien, para la Corte basta dar una lectura  a  los  dos  testimonios  citados,  para  advertir cómo en el trasladado a esta  actuación  el  señor  César Guzmán fue evasivo frente al tema de la Notaria,  aspecto  que  bien  puede  explicarse en su evidente postura de no involucrar en  estos   hechos   a  la  familiar  que  lo  puso  en  contacto  con  Luis  Camilo  O´meara94  o  porque, como luego se comprobó, fueron estrechos sus vínculos  con   el  Notario  67,  al  punto  de  reemplazarlo  en  dos  de  sus  ausencias  temporales95.   

En oposición, su relato fue más espontáneo  y  despojado  de aquéllas prevenciones en el curso de esta actuación, narrando  de  manera concreta y circunstanciada los hechos atrás referidos y porque, como  se  viene  explicando,  la investigación cuenta con datos objetivos que revelan  la  existencia  de  la  deuda  reflejada  en el pagaré, como otros que también  permiten  inferir la presencia del procesado en Bogotá y en la oficina de Yidis  Medina  para  la fecha en la cual se dice elaborado 96   

.  

Ante hechos tan evidentes como sus nexos con  el  Notario  67  y el constante flujo de efectivo y cheques a sus cuentas, en la  ampliación  de  indagatoria, el señor AVENDAÑO CASTELLANOS dio muestras de su  conocimiento  acerca  de  la ilicitud del origen de tales recursos, al sostener,  en  un  esfuerzo  desesperado  por  desprenderse  de  su compromiso penal que el  “Notario    67    era   de   Yidis”,  y  que,  cuando  ella  no  “tenía la  plata”  con  él  solucionaba  sus  problemas.    

Contrario   a  ello,  el  estudio  contable  mencionado  en  precedencia  pone  de  presente  que  durante el año 2006 a las  cuentas   de   TEODOLINDO   AVENDAÑO   y   su   esposa,  ingresó  la  suma  de  $146’804.000, originada en  consignaciones  realizadas en Bogotá y Barranquilla tanto por personas cercanas  a  Yidis Medina, como al Notario 67 de Bogotá. De estas últimas quiere la Sala  destacar  el  depósito del 13  de  julio de 2006, de un cheque girado a  favor de  Luis          Camilo          O’meara,   realizado   por   Luis  Riveira,  pariente  y  empleado  de  éste  en el barrio Quirigua, donde está ubicada esa  Notaría.   

Tal circunstancia de manera particular pone de  presente  la  existencia  de  una  deuda  entre  el Notario y el procesado, cuyo  origen  se  explica  en  la  negociación de esa dependencia, a la cual accedió  TEODOLINDO  AVENDAÑO  por  vía de un acto ilícito, motivo para afirmar que el  mismo  carácter  se  predica  de  los  dineros  que en tal razón ingresaron al  patrimonio del procesado.   

A  ese respecto, pese a que en desarrollo del  proceso  la defensa encaminó sus esfuerzos a demostrar que TEODOLINDO AVENDAÑO  es  un  hombre  con  un  alto nivel de endeudamiento y que no cuenta con mayores  bienes  de  fortuna, debe puntualizarse que esas circunstancias en nada influyen  de  cara  a la configuración del delito de enriquecimiento ilícito, pues dicha  conducta  no  presupone  la  existencia de un elevado patrimonio en términos de  activos.   

Las  manifestaciones del sindicado de ser una  persona  desordenada  en  el  manejo  de  su economía, su contabilidad y de sus  ingresos  en  general, explican su precaria situación y, en todo caso, no hacen  desvanecer  la  circunstancia  objetiva de haber sido receptor de altas sumas de  dinero sin causa legal que lo justifique.   

Por manera que, si no conservó o invirtió lo  ilícitamente  recibido,  o si lo gastó en actividades propias del ejercicio de  la  política,  tales  circunstancias  no  eliminan  la  conducta punible, ni se  constituyen en causal de justificación.    

El    ingreso    de    $200’604.000 a las arcas del procesado, suma  obtenida  a  partir  del rastreo de sus cuentas, no se explica en los préstamos  que  refirió  en  su  indagatoria  porque  Yidis  Medina no era prestamista, ni  tenía  capacidad  para  realizar  de  manera  desproporcionada,  desprevenida y  desinteresada,   sucesivos   mutuos   por   valores   iguales   o  superiores  a  $20’000.000  en  una  sola  fecha  y  con cercanía de otros, como ocurrió con los dos abonos efectuados el  4    de   mayo   de   2006   por   $30’000.000,  los  dos  abonos  del  13  de  julio  por  $37’504.000,  cuatro del 4 agosto del mismo  año  por  $24’900.000 y los  del    27    y    28    de    septiembre    de    2006    por    $20’000.000 más.   

Resulta  contrario  a la costumbre comercial,  que  alguien  solicite  cuantiosos  créditos  por  falta  de  liquidez, que los  cancele  en  su  totalidad en un plazo menor a treinta días y una vez efectuado  ese  pago,  solicite uno nuevo por valor similar o superior, repitiendo el mismo  ciclo sucesivamente sin interrupción en el tiempo.   

Más  inconsistente  se  ofrece  la  última  versión  que  sobre  estos  supuestos  préstamos  brindó  el  procesado en la  audiencia  pública  de  juzgamiento,  ocasión  en  la  cual  explicó que para  atender  el  pago  de los créditos que Yidis le concedía, acudía a sus amigos  prestamistas  de Caicedonia, siendo prueba de ella alguna letra de cambio de las  que   entregó   a   esta   Corporación,   otorgada   por   él  a  finales  de  2005.   

Si la Corte tomara como cierta esta versión,  habría  de  creerse  que  el  procesado  accedía  a créditos a interés, para  cancelar  otros que le eran concedidos sin pagar emolumento diferente al capital  prestado  y  sin  plazo para su cumplimiento, lo cual riñe abiertamente con las  reglas    de   experiencia   en   el   desenvolvimiento   de   las   actividades  crediticias.   

Nada  de ello es creíble, más aun cuando al  proceso  se  trajeron pruebas de orden documental según las cuales Yidis Medina  contaba  también  con  un  alto nivel de endeudamiento, a la postre causante de  demandas  ejecutivas  aun  en curso por el impago de sus obligaciones, como así  se  destacó  en  el  informe  de  Policía  Judicial  119  del  12  de junio de  200897,   es  decir,  no  tenía  capacidad  económica  para  hacer  esos  créditos en tan exótica modalidad y por las cuantías referidas.   

En suma, está acreditado probatoriamente en  este  proceso  que  TEODOLINDO  AVENDAÑO  recibió la suma de $ 200’604.000,  producto  de  la  venta de la  Notaría  que  le  fuera  dada  como prebenda por abstenerse de participar en la  sesión  del 3 de junio de 2004, cuando se votó el proyecto de Acto Legislativo  tendiente  a  introducir la reelección presidencial, haciéndose acreedor a las  consecuencias punitivas correspondientes a este ilícito.   

3. Como corolario  de  todo lo expuesto, la Corte encuentra acreditado suficientemente, en grado de  certeza,  tanto  la  realización  de  las conductas por las cuales se acusó al  doctor  TEODOLINDO  AVENDAÑO CASTELLANOS, como su responsabilidad en calidad de  autor  de  los referidos comportamientos punibles, lo cual impone proferir en su  contra sentencia condenatoria.   

LAS CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LA CONDUCTA  PUNIBLE   

Teniendo   en  cuenta  los  criterios  de  dosimetría  penal  consagrados  en la Ley 599 de 2000, se procederá a tasar la  pena  de prisión y la de multa a través del sistema de cuartos, el cual obliga  a  efectuar  la tasación conforme a los factores objetivos externos que en cada  caso concreto concurren.   

1. La pena de prisión  

Conforme a las previsiones del artículo 60  del  Código  Penal,  en orden a efectuar el proceso de individualización de la  pena, han de establecerse en  primer  término  los límites mínimos y máximos de punibilidad, los cuales en  el  presente  caso  resultan  afectados  en  virtud  de  la  concurrencia de una  circunstancia  modificadora  de  ellos,  como  lo  es  el  concurso de conductas  punibles imputado en la resolución de acusación.   

En  tal medida, según los lineamientos del  artículo   31  ejusdem,  en  caso  de  concurso  de  conductas punibles el infractor quedará sometido al  dispositivo   que   señale   la   pena   más   grave,  aumentado  hasta en otro tanto.   

Para el caso, los delitos por los cuales se  procede  son  el  de enriquecimiento ilícito de particular tiene señalada pena  de  prisión  que  oscila  entre  seis  (6)  y  diez  (10) años y el de cohecho  sancionado  con  prisión  de  cinco  (5)  a  ocho  (8)  años,  por  manera que  corresponde   tasar  la  pena  a  partir  de  los  límites  mínimo  y  máximo  consagrados   para   la   primera   de  estas  conductas  punibles,  procediendo  posteriormente  a  su  aumento  hasta  en  la  proporción  atrás  indicada con  ocasión del concurso.   

Así  las  cosas,  como la pena establecida  para  el  delito de enriquecimiento ilícito de particular va de seis (6) a diez  (10)    años    de   prisión,   el   ámbito   de   punibilidad   –cuatro     años-     ha  de dividirse en cuatro cuartos para la tasación de la sanción,  conformados  de  la  siguiente manera: (i) El  cuarto  mínimo  oscila  entre seis (6) años y siete (7) años.  (ii)  Los dos cuartos medios  van  de  siete  (7)  años  un  (1)  día  a  nueve  (9)  años. Y, (iii)  El cuarto máximo de nueve (9) años  un (1) día a diez (10) años.   

Como  en  la acusación no fueron deducidas  circunstancias  de  mayor  punibilidad,  no  hay  lugar a su valoración en este  momento  en  aras  de  garantizar el principio de consonancia entre acusación y  fallo98   

y,  como en cambio,  concurre una de  menor   punibilidad   consistente   en   la  carencia  de  antecedentes  penales  –artículo  55-1,      Cógido  Penal-,  indiscutible se ofrece que la tasación de la  pena  debe realizarse dentro del cuarto mínimo de punibilidad, esto es, de seis  (6) a siete (7) años.   

Corresponde  entonces evaluar los criterios  para  su  determinación  final,  referidos  a  la  mayor o menor gravedad de la  conducta,  el  daño  real  o potencial creado, la naturaleza de las causales de  agravación  o  atenuación,  la  intensidad  del  dolo,  necesidad de la pena y  función que ella ha de cumplir en el caso concreto.   

Así  las  cosas,  se  partirá  de la pena  mínima  imponible  correspondiente  a  seis (6) años de prisión, aumentada en  dos  (2)  años más con ocasión del concurso de conductas punibles, como autor  responsable  de  los delitos de enriquecimiento ilícito de particular y cohecho  propio.   

Lo  anterior porque de cara a los intereses  tutelados  en  las disposiciones penales infringidas por el procesado, indudable  resulta  su  gravedad,  en  tanto  defraudó  las  expectativas que su imagen de  hombre  público  encarnaba  y  las  que  eran  anejas al cargo que desempeñó,  poniendo   a   su   servicio   personal   la  función  pública  para  lucrarse  ilícitamente  de  ella.  Igualmente,  desatendió  los  mínimos  éticos en el  ejercicio  de  su alta investidura, todo lo cual determina no sólo la necesidad  de  una  condigna  sanción,  sino  además  la  de  realizar  las  funciones de  prevención  general  de la pena, notificando mediante la sanción que conductas  de  corrupción administrativa como la acá juzgada merecen el mayor reproche, a  fin de prevenir la realización de iguales comportamientos.   

3. La pena de multa  

Establece  el  artículo 39 numeral 4° del  Código   Penal,  que  en  caso  de  concurso  de  conductas  punibles,  deberá  procederse  a  su  sumatoria,  motivo  por el cual resulta preciso establecer en  primer orden la que a cada delito corresponde.   

3.1. El cohecho  

El  delito de cohecho tiene señalada multa  de  cincuenta  (50)  a  cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes,  por  manera  que,  como sucede con la pena privativa de la libertad, corresponde  para  la  multa  proceder  a  determinar los cuartos de movilidad que quedarían  así:  (i)  El cuarto mínimo  oscila   entre   50   y  62,5  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.  (ii)  Los dos cuartos medios  entre  62,6  y  87,5   salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes.  Y  (iii)  el  cuarto máximo de  87,6 a 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Ante  la  ausencia  de  causales  de  mayor  punibilidad  y  la  concurrencia  de  una  de  menor punibilidad, la multa ha de  tasarse  dentro  de  los márgenes del cuarto mínimo, es decir, entre 50 y 62,5  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  para  lo cual debe tomarse en  consideración  “[…]  el  daño  causado  con  la  infracción,  la intensidad de la culpabilidad, el valor del objeto del delito o  el  beneficio  reportado  por  el  mismo, la situación económica del condenado  deducida  de  su  patrimonio,  ingresos, obligaciones y cargas familiares, y las  demás  circunstancias  que  indiquen  su posibilidad de pagar.” -artículo 39, numeral 3°, Código Penal-.   

A  este  respecto,  la  Corte  estima  que  concurren  varias circunstancias a ser tenidas en cuenta en la determinación de  esta sanción, a saber:   

(i)  Como ya se dijo, las conductas por las  cuales  se  proceden  son de extrema gravedad y lesionaron seriamente los bienes  jurídicos tutelados.   

(ii)  Según las constancias procesales, el  condenado   deriva   sus  ingresos  de  la  pensión  de  jubilación  que  como  Congresista  de  la República le fue reconocida, por manera que puede afirmarse  sin  lugar  a  equívocos  que cuenta con un nivel de ingresos holgado de cara a  sus  cargas familiares, como quiera que ellas se reducen a la manutención de su  hogar  conformado  únicamente por su esposa, pues sus hijos son todos mayores y  profesionales  de  suerte que atienden ellos mismos sus gastos de manutención o  están en capacidad de hacerlo.   

(iii) Pese a ello, se tiene también noticia  del  alto  nivel  de  endeudamiento  del  procesado,  al parecer originado en la  atención de gastos asociados a su actividad política.   

Por  lo  anterior,  conjugados  todos  los  anteriores  factores,  se  le  impondrá  multa en cuantía de cincuenta y cinco  (55)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes para la época de comisión  de  los  hechos  -2004-  con  ocasión  de  la  comisión culpable del delito de  cohecho propio.   

3.2. El enriquecimiento ilícito  

Esta conducta punible se sanciona con multa  correspondiente  al  doble  del  valor  del incremento ilícito logrado, sin que  pueda   superar  el  equivalente  a  cincuenta  mil  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

Así  las  cosas,  como se demostró que el  valor   de   ese   incremento  ilícitamente  logrado  fue  de  $200’604.000, la multa por este delito será  igual  a  $401’208.000, suma  que  resulta  inferior  a  cincuenta  mil  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes  los  cuales,  para  estos  efectos,  se han de calcular con base en el  salario  del  año 2008, habida cuenta que el ingreso de dineros provenientes de  la  ilegal  venta  de la Notaría sucedió mediante consignaciones efectuadas en  esta  última  anualidad,  según  se  reseñó  en el cuerpo de esta decisión,  último acto que cerraría la comisión del injusto típico.   

En  consecuencia,  la  multa  que  deberá  cancelar  el  procesado a favor del Consejo Superior de la Judicatura, dentro de  los  tres  (3)  meses  siguientes  a  la  ejecutoria  de  este  fallo,  será de  $420’898.000.   

4.  La  pena de interdicción de derechos y  funciones públicas   

Como  el delito de cohecho propio contempla  sanción  de interdicción de derechos y funciones públicas de cinco (5) a ocho  (8)  años,  mediante  la  cual  se  le privará de los derechos de elegir y ser  elegido,  como  del  ejercicio  de  cualquier  otro  derecho político, función  pública  u  otorgamiento  de dignidades u honores, se le impondrá al procesado  la  misma por el término de ocho (8) años, no sólo para hacer congruente esta  pena  con  la  principal de prisión que deberá purgar, sino además, en virtud  de  que  la  gravedad de los hechos por los cuales se declara su responsabilidad  penal,    indudablemente    vinculados   con   su   desempeño   como   servidor  público.   

Finalmente, no se condenará al procesado al  pago  de  perjuicios de orden civil, como quiera que éstos no se demostraron en  el proceso.   

DE LOS MECANISMOS SUSTITUTIVOS DE LA PENA DE  PRISIÓN   

Como  la  pena  principal   impuesta   al  sentenciado  supera     ampliamente    los   tres   años   de   prisión,   se  declarará  que  el  mismo  no  tiene  derecho  a  la  suspensión   condicional   de   la   ejecución  de  la  pena    consagrada   por   el   artículo  63  de   la   Ley   599  de  2000.   

A       su       vez,  en torno a  la  procedencia de la prisión domiciliaria bien está  precisar  que  de conformidad con el artículo 38 del  Código  Penal, ésta      procede      cuando        el       delito  o  delitos  por  los  cuales  es  declarado  penalmente  responsable  el  procesado  tiene  consagrada  pena  cuyo  mínimo   sea   igual  o  inferior  a  cinco  años  de  prisión y  siempre  que,  además,  el desempeño  personal,  laboral,  familiar  o  social del sentenciado, permita el pronóstico  serio,  fundado  y  motivado,  en  el  sentido  de  ausencia  de peligro para la  comunidad y de garantía de cumplimiento de la pena.   

En el presente caso por el factor objetivo  no  hay lugar a sustituir la prisión intramural por domiciliaria, habida cuenta  que  uno  de  los  delitos  por los cuales se profiere  este  fallo  de  condena, el  enriquecimiento  ilícito  de  particular,  apareja  una pena cuyo mínimo es de  seis    (6)    años   de   prisión,   aspecto   que   releva   a   la   Sala   de  efectuar  cualquier   análisis   en  torno  a  la  concurrencia  o  no  del  ingrediente  subjetivo  del  instituto jurídico en mención.   

Tampoco  hay  lugar  a la suspensión de la  privación  de  la  libertad  del  procesado  en  virtud  de  lo  normado por el  artículo  471  de  la  Ley  600 de 2000, en  armonía  con  el artículo 362-1 ibídem, esto es, con ocasión  de  su avanzada edad, como quiera que su personalidad, la naturaleza y modalidad  de  las  conductas punibles por las cuales se le declara penalmente responsable,  imponen la necesidad de hacer efectiva la pena de prisión.   

En   efecto,   ya   se   ha  dicho  y  se  reitera,   la  naturaleza  y  modalidad  de  las conductas punibles por las  cuales  se  impone  la sanción al procesado, son de la mayor gravedad en cuanto  encarnan  actos  de  corrupción  que   desdicen  de  la  alta dignidad que  desempeñó  y  afectan  gravemente  la  imagen  de  una  de las ramas del poder  público,  más  cuando  fue su paso por ella el que se utilizó para satisfacer  sus  intereses  económicos,  motivo  de más para concluir que en este caso, se  impone  el  cumplimiento  efectivo  de  la  pena  a  fin  de hacer efectivas las  funciones de prevención general que ella comporta.   

Adicionalmente,  tampoco  es  procedente la  sustitución  de  la  privación  de la libertad por grave enfermedad, porque si  bien  en  el  curso del proceso se ha reclamado la aplicación de este instituto  aludiendo  el precario estado de salud de TEODOLINDO AVENDAÑO, la Corte en más  de  seis  oportunidades  a partir de la privación de su libertad -mayo del  año  pasado-  dispuso  distintas  valoraciones  médicas  y  en  todas ellas el  Instituto  de  Medicina Legal ha dictaminado que pese a las dolencias propias de  su  edad,  no sufre ninguna que pudiera considerarse “grave”. En tal medida,  no  se  satisfacen  las  exigencias de la norma adjetiva para la aplicación del  instituto que viene de comentarse.   

CUESTION FINAL  

La  Sala  dispondrá,  con  destino  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación, la expedición de copias de la declaración  rendida  en esta actuación por el señor Juan David Ortega Arroyave, quien ante  su  sistemática negativa a absolver los interrogantes que le fueron formulados,  aun  aquéllos  de  carácter  estrictamente  objetivo y que no comprometían su  eventual  responsabilidad  en estos hechos ni afectaban en esa medida su derecho  constitucional  a  la no autoincriminación, pudo quedar incurso en el delito de  falso testimonio por callar totalmente la verdad.   

Asimismo,  se  compulsará  copia  a  esa  autoridad  de  las  declaraciones  rendidas  en  la fase procesal del juicio por  Yidis  Medina  Padilla  y  María  Claudia  Salgado  Rodríguez, a fin de que se  investigue  la  posible  participación  de  esta  última en el ofrecimiento de  prebendas   a   congresistas  para  el  trámite  del  proyecto  de  reelección  presidencial  en  el  año  2004 y su participación en el cumplimiento de ese y  otros  pactos  de  similar naturaleza, según lo referido en su declaración por  la señora Medina Padilla.   

En  cuanto  a la petición efectuada por el  agente  del Ministerio Público para que se compulse copia por el posible delito  de  falso  testimonio en que pudo quedar incursa Nelly Magda Núñez la Corte no  accederá  a  ella, por cuanto no estima que por medio de la retractación pueda  sostenerse,  al menos desde la tipicidad objetiva, satisfechos los supuestos del  delito de falso testimonio.   

En   efecto,   ha   sido   reiterada   la  jurisprudencia  de  esta  Sala  en  el  sentido  de considerar que las distintas  intervenciones  de  un  testigo  en  una  misma actuación procesal, constituyen  unidad inescindible que como tal debe ser valorada.   

En  otros  términos,  no  se  predica  la  existencia  de  tantas  declaraciones, como intervenciones haya tenido una misma  persona  en  un  proceso.  En esa dirección se dijo por ejemplo en sentencia de  casación  del  27  de  marzo  de  2003 –radicado 12010-:   

“…En  tal sentido, es adecuada la vía  de  ataque  seleccionada  por  el  libelista,  si  se  tiene  en  cuenta  que el  testimonio  rendido  por  cada  persona  conforma  una  sola  prueba,  aunque su  contenido  total  se recopile en varias sesiones, o se decreten ampliaciones del  mismo”.   

Siendo lo anterior así, las contradicciones  en  que  pueda  incurrir  el  testigo  al  ampliar  su  inicial  versión, o las  variaciones  a  la  misma, aunque sucedidas en distintos momentos, procesalmente  se  entienden  realizadas  en uno sólo y, por ello, no trascienden a la órbita  de prohibición del tipo penal de falso testimonio.   

Adicionalmente,  si  se razonara en sentido  diverso,  habría  de  concluirse, por ejemplo, que si el testigo en el curso de  su  declaración inicialmente afirma una cosa y luego a medida que se desarrolla  el  interrogatorio,  varía  el  contenido  de  lo  ya  declarado  en  ese mismo  escenario,  también  allí se estaría ante la hipótesis del falso testimonio,  tesis que riñe con elementales reglas de la lógica.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

PRIMERO.-    DECLARAR    penalmente   responsable  a  TEODOLINDO  AVENDAÑO  CASTELLANOS,  de  condiciones  civiles y personales conocidas en autos, como autor culpable de los  delitos  de cohecho propio y enriquecimiento ilícito de particular previstos en  los  artículos   previsto  por los artículos 405 y 327 del Código Penal,  realizado   en  concurso  material  heterogéneo,  cuando  se  desempeñó  como  Representante  a  la  Cámara, el primero, y luego de la dejación de ese cargo,  el  segundo,  en  las  circunstancias de tiempo, modo y lugar precisadas en esta  decisión.   

SEGUNDO.-    CONDENAR    a  TEODOLINDO  AVENDAÑO  CASTELLANOS  a ocho (8) años de prisión,  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término y  multa     por   valor   de   $420’898.000, moneda legal.   

La  multa  deberá  cancelarse a  órdenes  del  Consejo  Superior de la Judicatura, dentro de los  tres  (3)  meses  siguientes  a  la  ejecutoria de este fallo, para lo cual, por  conducto  de  la  Secretaría  de  la Sala, se remitirá copia del mismo a dicha  Corporación.   

TERCERO.-    DECLARAR    que  el  sentenciado  no es acreedor a la suspensión condicional de  la  ejecución  de  la  pena,  ni  a la prisión domiciliaria, como tampoco a la  suspensión  de  la  privación de la libertad, bien con ocasión de su avanzada  edad  o  de  su  estado de salud que se ha dictaminado como no grave, de acuerdo  con las razones expuestas.   

CUARTO.-                            ABSTENERSE  de  condenar  a TEODOLINDO     AVENDAÑO    al    pago  de               perjuicios.   

QUINTO.- COMPULSAR  las copias mencionadas en la parte motiva.   

SEXTO.- LIBRAR por  la  Secretaría  de  la  Sala  las  comunicaciones  de  rigor  a las autoridades  competentes,   conforme   lo   normado   por   el   artículo  472  Ley  600  de  2000.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                SIGIFREDO       ESPINOSA  PÉREZ   

                                                                                                 

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS            

Salvamento parcial de voto  

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                           JAVIER  ZAPATA  ORTIZ   

                              Comisión de servicio   

                                                     

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO  

Ref.:    ÚNICA  29705   

MP Dr. JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS   

Procesado:    TEODOLINDO    AVENDAÑO  CASTELLANOS   

Aunque   comparto  la  naturaleza  de  la  decisión  adoptada  no  puedo  pensar  lo   mismo  respecto del proceso de  dosificación  punitiva  y  en  últimas  del  monto de las sanciones finalmente  impuestas   al   hoy  condenado,  siendo  ese  el  motivo  de  mi  disentimiento  parcial.   

En  efecto,  además  de  enriquecimiento  ilícito,  el  delito  de cohecho por el cual se emitió condena tiene previstas  como   penas   prisión,  multa  e  inhabilitación  de  derechos,  todas  ellas  consagradas  como  PRINCIPALES,  de  donde  se  infiere  que  razonablemente las  consideraciones  efectuadas  alrededor  de  una de ellas (normalmente la primera  como  punto  de  partida  a la hora de la individualización) se comunican a las  demás,  como  que  no  se  encuentra  razón  válida  para que en la tasación  –sobre   similares  presupuestos- se arribe a conclusiones distintas.   

El artículo 61 C.P. prevé que seleccionado  el  ámbito  punitivo  (ya agotada la división en cuartos) el juez impondrá la  pena  atendiendo  factores  o  criterios tales como la gravedad del hecho, daño  real  o  potencial,  la intensidad del dolo, etc., premisas éstas que sirven de  fundamento  por igual a la  tasación  de  la(s) penas(s) principales(es), en este caso para la prisión, la  multa  y  la  inhabilitación,  de  tal  modo  que  si  el  delito es grave o se  demuestra  una  significativa  intensidad  del dolo, por ejemplo, su valoración  debe  reflejarse  en  forma  y  proporción  similares  respecto  de  todos  los  tres   

Pero  como éste no fue el criterio seguido  por  la  mayoría  en  la  sentencia  pues  mientras  la prisión se tasó en el  mínimo  para el enriquecimiento ilícito, la multa no respetó ese criterio (se  aumentó  en 5 s.m.l. el mínimo), al paso que la inhabilitación se fijó en el  máximo de 8 años.   

Así,  por  no  atenderse  la  proporcionalidad   en  el  proceso  de  dosificación  punitiva me aparto  respetuosamente -aunque de modo parcial-  del  fallo  aludido, porque a juicio del sucrito las tres penas debieron tasarse  con  el  mismo  rasero:  o las mínimas, o las máximas, o intermedias, pero -en  todo caso- atendiendo a una misma proporción.   

De los señores Magistrados,  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Magistrado  

Bogotá, junio/09.  

    

1  Se  excusaron de asistir a la reunión.   

2 2 de  junio  de  2004,  fecha  en que se llevaría a cabo la votación del proyecto de  Acto Legislativo.   

3 Sabas  Pretelt  de la Vega, entonces Ministro del Interior y de Justicia y José Félix  Lafaurie, entoces Superintendente de Notariado y Registro   

4 Folio  228, cuaderno 12   

5 Folio  231, cuaderno 12   

6  Folios 233 a 240, cuaderno 12   

7 Folio  242, cuaderno 12   

8 Folio  244, cuaderno 12 y cuaderno de anexos 24 a 43   

9 Folio  248 a 297, cuaderno 12   

10  Folios 30 a 36, cuaderno 13   

11  Folio 47, cuaderno 13   

12  Folios 48 a 55, cuaderno 13   

13  Folio 69, cuaderno 13   

14  Folio 82, cuaderno 13   

15  Folio 86, cuaderno 13   

16  Folios  98 a 101 y 126 a 146, cuaderno 13   

17  Folio 143 a 149, cuaderno 13   

18  Folios 150, y 208, cuaderno 13; cuadernos de anexos 44 a 116   

19  Folios 152 a 203, cuaderno 13   

20  Folios 205, 206 y 210, cuaderno 13   

21  Folios 212 a 218, cuaderno 13; cuaderno de anexos 87   

22  Folios 219 y s.s., cuaderno 13; cuadernos de anexos 88 y 89   

23  Folio 264, cuaderno 13   

24  Folios 64 a 117, cuaderno 14   

25  auto del 15 de julio de 2008, Única Instancia No. 28168   

26   Concepto  leído  en  su  integridad  por el defensor en su  intervención  para  audiencia  y  acompañado  al  memorial que entregó a esta  corporación donde se recogen sus argumentos finales.   

27  Calidad   que   se   acreditó   a   través  de  la  certificación    expedida    por   la   Subsecretaria   de   esa   Corporación  legislativa.   

28  Auto de única instancia, radicado 26450, marzo de 2007.   

29  Folio 223, cuaderno original 2   

30  Folios 129 y s.s., cuaderno original 2   

31  Folio 33, cuaderno original 2   

32  Folio 141, cuaderno original 3   

33  Así  lo  mencionó  en  el  testimonio  recibido  en  la  audiencia pública de  juzgamiento.   

34  Cita  tomada de la declaración que la testigo rindió ante la Fiscalía General  de  la  Nación  raída  a  este proceso como prueba traslada, folios 544 y 545,  cuaderno de anexos 104   

35  Folio 3cuaderno original 1   

36  Apartes de su indagatoria, folio 17 cuaderno 4   

37  Cfr. Min. 16:01 y ss.   

38  Cfr. Min. 11:58   

39  Folios 163 y s.s., cuaderno original 6, cuadernos de anexos 16 y 17   

40  Audio de la declaración de Diego palacio Betancour   

41  Cuadernos de anexos 3 y 4   

42  Folios 171 y 172, cuaderno 10   

43 Una  duración  mayor  que  la  que  a  continuación  le  hizo  el noticiero caracol  radio.   

44  Incorporada  a la actuación a solicitud de la Corte,  folio 29 y 30 cuaderno 8   

45  Folio 23, cuaderno 9   

46  Folios 171 y 172, cuaderno 10   

47  Folio 152, cuaderno 13   

48  Función  que  ha generado muchas críticas de los Congresistas, incluso en este  proceso  se  le calificó por parte de Jorge Luis Arcla Córdoba con el término  peyorativo de “oidores del régimen”   

49 F.  149, cuaderno original 4   

50  Instrucción   que   encuentra  explicación  en  el  despliegue  que  se  dio  por  esos  días  a  la  reunión  de disidentes de la  reelección de la que participó TEODOLINDO AVENDAÑO   

51  Votada     negativamente     por     el     doctor  Camacho   

52  Trascripción  tomada  de  la  entrevista  llevada  a cabo el 2 de junio de 2004  incorporada a los autos en el juicio.   

53  Folio 127, cuaderno original 4, declaración grabada   

54  Folio 63, cuaderno original 4   

55  Folios 64 y s.s., cauedrno original 4   

56  Folio 154, cuaderno original 4   

57  Folio 65 y s.s., cuaderno original 14   

58   En  la  ampliación  de  indagatoria  aceptó que todas las  anotaciones   en   ellas  contenidas  fueron  hechas  de  su  puño  y  letra  y  corresponden a los compromisos suyos. Cfr   

59  Cfr.  Folios 44 vuelto, 68, 141 vuelto de la agenda correspondiente al año 2005  y  20,  23,  24  vuelto,  40,  42  vuelto,  66  vuelto,  y  68  de  la agenda de  2006.   

60  Cfr. Minuto 9:50   

61  Cfr. minuto 47:13   

62  Cfr. Minuto 44:09   

63  Cfr. folio 202 y s.s., cuaderno 10   

64 Ser  abogado;  10  años  de  experiencia  en  el  ejercicio  profesional;  no  tener  antecedentes penales y disciplinarios.   

65  Cfr. folio 172, cuaderno 6   

66  Cfr. minuto 24:26 y s.s.   

67  Cfr. Min. 21:15   

68  Cfr. Min. 12:12 a 17:16   

69  Folio231, cuaderno original 8   

70 F.  13, cuaderno original 4   

71 La  misma  que  aparece  en  el  formato  único  de  la hoja de vida de Luis Camilo  O’meara Riveira, obtenido  en  diligencia de inspección en la Superintendencia de Notariado y Registro, F.  3, cuaderno original 6.   

72  Cfr. folio 7 y s.s, cuaderno 10   

73  Cfr. folio 98 cuaderno anexos 21   

74  Cfr. folio 70 cuaderno anexo 21   

75  Cfr. folios 68 vto y 96, cuaderno anexos 21   

76  verificada el 12 de julio de 2006 a las 10:17:05 a.m.   

77  Folio 206 y s.s., cuaderno original 9   

78   La  dueña  del  vehículo  en  el  que se estrello su hijo  Gilberto Avendaño el 30 de mayo de 2004   

79  Folio 20, agenda 2006   

80  Folio 31 vto., agenda 2006   

81  Folio 36, agenda 2006   

82  Documentos  incorporados  a los autos el 3 de junio de 2004, en desarrollo de la  declaración  citada  que  tuvo  lugar  entre  las  2:00   y las 5:30 p.m.,  visibles en el cuaderno de anexos 18   

83   Auto  de  única  instancia del 11 de febrero de 1998, rad.  1157.   

84  Folio 7 y s.s. cuaderno original 10   

85  Según  lo  informaron  el  procesado  en su indagatoria y Luz Miryam Sabogal en  declaración y ampliación de la misma   

86  Aunque  en  el informe del CTI se menciona que esta consignación se efectuó en  Caicedonia,  confrontado  el  dato  contra el volante de consignación, folio 69  anexo  original  21,  se constata que la operación fue realizada en Bogotá, en  cercanías de la oficina personal de la señora Medina Padilla.   

87  Cfr. Minuto 38:27 .   

88  Según  noticia  publicada  en  la  edición  del  diario el El Tiempo del 29 de  noviembre de 2005.   

89  Folios 102, 116 y 117 cuaderno original 5 y anexo original 1.   

90  Siempre en cuantías no superiores a los $ 200.000   

91  Ejemplo  de  ello son las siguientes operaciones: el 3 de junio de 2005 efectuó  retiro   en   Caicedonia   de   la  cuenta  de  Bancolombia  por  $4’300.000 y en la misma fecha consignó  en  Bancafé  $4’100.000;  el     29     de    octubre    del    mismo    año    retiró    $4’800.000   y  consignó  en  Bancafé  $4’070.000;  el  28  de  diciembre        retira        $4’500.000      y      abonó     a     la     otra     $4’100.000 y así sucesivamente sucedió  con los demás por suma similar.    

92  Cfr. Anexo original 18   

93  Ello  en  la declaración rendida dentro de la actuación que la Corte adelantó  en contra de Yidis Medina, trasladada a esta actuación   

94 Su  prima María Eugenia Areiza Freire   

95  Cfr.  Resoluciones  2751  de  mayo 8 de 2006. Resolución 3370 del 2 de junio de  2006  y  3622  del  12  de junio del 2006, folios 51, 53 y 54 del anexo original  9.   

96  TEODOLINDO  AVENDAÑO  afirmó  en  la  indagatoria,  que por esa época, en sus  visitas  a  la  capital,  frecuentaba  ese  lugar en virtud de la amistad que lo  unía con Yidis Medina.   

97  Folio 139 y s.s., cuaderno original 6   

98  Providencia   del   23   de   septiembre   de   2003.  M.P.  Dr.  Herman  Galán  Castellanos.     

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