29353(08-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29353  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No.209   

Bogotá,  D. C., ocho (8) de julio de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos lógicos y de debida argumentación de  la   demanda   de   casación   presentada   por  la  representante  de  la  parte civil en cabeza de Ana Beatriz Medina de Osorio, en  contra  del  fallo  de  segunda instancia proferido por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial de Tunja, que confirmó la sentencia proferida por el Juzgado  Primero  Penal  del Circuito de la referida ciudad, mediante la cual absolvió a  RAQUEL  MEDINA  PLA-ZAS  DE  HOYOS  de  los  hechos y cargos que por la conducta  punible    de    fraude    procesal    le   imputó   la   Fiscalía  General  de  la  Nación.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  La situación  fáctica  que  dio origen al presente proceso fue descrita por el Tribunal de la  siguiente manera:   

“RAQUEL  MEDINA  PLAZAS  DE  HOYOS,  en  calidad  de albacea testamen-taria en la sucesión de su  padre  Adolfo  Medina, fue demandada en proceso de rendición de cuentas por sus  hermanas  Ana Beatriz Medina de Osorio y Helvecia Medina de Niño, que culminara  con  sentencias  del Juzgado Tercero de Familia de Tunja del 28 de abril de 1999  y  de  la  Sala  Civil Familia del Tribunal Superior de Tunja del 13 de enero de  2000,  proceso  en  el  cual  se  discutió el ocultamiento de bienes, ingresos,  documentos  y relación de datos irregulares que no coincidían con la realidad,  hechos  que  fueron  analizados  por  la  primera  y  segunda  instancia  en  la  valoración de la prueba”.   

2.   Presentada  denuncia  por  parte  de Ana Beatriz Medina de Osorio,  la   Fiscalía  General  de  la  Nación  dispuso  la  apertura  formal  de  la  instrucción,  admitió la demanda de constitución de  parte  civil,  vinculó mediante indagatoria a RAQUEL  MEDINA  PLAZAS  DE  HOYOS, se abstuvo de imponerle medida de aseguramiento y, en  resolución  que  calificó  el  mérito del sumario,  profirió preclusión de la investigación a su favor.   

3. Recurrida dicha  providencia  por  la  parte  civil,  el  funcionario  instructor  que asumió el  conocimiento  del  asunto  repuso  la  decisión  y acusó a la procesada por la  conducta   punible   de  fraude  procesal  de  que  trata  el  artículo  182  del  decreto ley 100 de 1980,  anterior Código Penal.   

Apelada  la  resolución  acusatoria  por la  defensa  de  RAQUEL  MEDINA  PLAZAS  DE  HOYOS,  la  Fiscalía  Delegada ante el  Tribunal la confirmó en su integridad.   

4.  Correspondieron  las  diligencias para su  conocimiento  en  la  etapa  siguiente  al Juzgado Primero Penal del Circuito de  Tunja,   despacho   que  absolvió   a   la   procesada   de   los  hechos  y  cargos  imputados  por  la  Fiscalía.   

Según  el  a  quo,  si  bien  hubo  ciertas  irregularidades  en  el proceso de rendición de cuentas adelantado en contra de  la   procesada,   éstas   no   estuvieron   encaminadas  a  que  se  produjeran  pronunciamientos   contrarios   a  la  ley,  pues  ninguno  de  los  testimonios  recaudados,  que  en su momento fueron analizadas por la jurisdicción civil, no  la  comprometen  en  el  sentido  de  haber  faltado  a la verdad, por cuanto se  refieren   a   asuntos   que   los   deponentes  ignoran  o  en  los  cuales  se  contradicen.   

5.  Interpuesto  recurso   de   apelación   contra   la   sentencia   absolutoria,  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Tunja la confirmó  en su integridad.   

De  acuerdo  con el ad quem, la procesada no  desplegó  medio  fraudulento  alguno, pues a pesar de que algunas de las cifras  suministradas  en  el  proceso  de  rendición de cuentas no coincidían con las  brindadas  por los testigos, las diferencias no eran marcadas, sobre todo cuando  era  fácil que se equivocaran debido al evidente paso del tiempo, ni tampoco se  demostró  el  dolo de actuar en cabeza de RAQUEL MEDINA PLAZAS DE HOYOS, ya que  incluso  en  el  caso  de  que  faltara  a  la verdad en algunos de los aspectos  debatidos  ante  la  jurisdicción civil, no toda mentira es susceptible o tiene  la  capacidad  de  inducir  en error al funcionario, tal como lo advirtieron los  jueces  civiles  al  descartar  de  la sucesión ciertas sumas relacionadas como  egresos  en  el  proceso  de  rendición de cuentas, como pagos por servicios de  energía, impuestos y contratos de anticresis.   

6. Contra el fallo  de  segundo  grado,  interpuso  la  apoderada de Ana Beatriz Medina de Osorio el  recurso extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera cuerpo segundo  de  casación,  propuso  la  recurrente  un  único  cargo,  consistente  en  la  violación  indirecta  de la ley sustancial proveniente de un error de hecho por  falso  juicio  de  existencia  en  la valoración de la prueba, debido a que las  instancias  no  tuvieron  en cuenta los testimonios de Flaminio Borda, Ana Oliva  Pirachicán,  Segundo  Manuel  Medina  Monroy,  Pedro  Antonio  Pardo  Jiménez,  Segundo  Samuel  Monroy  Muñoz,  Rubén  Darío  Monroy  Muñoz, Euberto Monroy  Espinosa,  Segundo  Marcos Jiménez, Pedro José Ávila, Arsenio Medina Tibatá,  María  Aurora  López  Acevedo,  Mario  Soto  Prieto,  Segundo  Marcos Jiménez  Chocontá,  Simón  Martínez Tibatá, Roberto Ratiba Bernal, Luis Antonio Cupa,  Justo  Rativa  Díaz,  José Delfín Moreno Chiriví, Eusto-gio Boyacá Boyacá,  José  Noé  Ramírez, Luis Alejandro Rodríguez Rodríguez, Pedro José Ávila,  José  Martín  Cruz  Galindo,  Elpido  Vargas  Saganome,  María  Aurora López  Acevedo,  Melquisedec  Ávila  Barón  y  Parmenio  Huestas Parada, así como el  contrato  de  arrendamiento  suscrito  entre  la procesada y Florentino y Alirio  Huertas.   

Después  de  transcribir  apartes de dichas  declaraciones,   sostuvo   que   dichos  medios  probatorios  no  sólo  existen  jurídicamente  en la actuación, sino que además hubiesen permitido establecer  que  RAQUEL MEDINA PLAZAS DE HOYOS incurrió en irregularidades en el proceso de  rendición  de  cuentas,  tal como incluso lo admitieron las instancias, sin que  por  lo  demás  fuese  necesario  que  la  acción desplegada dejara totalmente  ilíquido  el  patrimonio  de la sucesión para evidenciar la configuración del  delito.   

En consecuencia, solicitó a la Sala casar la  sentencia  proferida  por el Tribunal y, en su lugar, dictar fallo de condena en  contra de la procesada.   

INTERVENCIÓN DEL NO RECURRENTE  

El apoderado de RAQUEL MEDINA PLAZAS DE HOYOS  aseguró  que  la  demandante  dejó  de  demostrar  la  trascendencia del yerro  fáctico  planteado,  ni  tampoco  precisó el sentido de la violación a la ley  sustancial,  y,  por  consiguiente,  el  escrito adolece de varias falencias que  impiden el estudio de fondo por parte de la Corte.   

Así  mismo,  afirmó  que  la  parte  civil  pretende  revivir  el  proceso  de  rendición  de  cuentas  adelantado  ante la  jurisdicción  civil,  pues  jamás  estuvo  de  acuerdo  con la decisión allí  proferida,  por  lo  que  la casación no sea el escenario adecuado para revivir  debates     cuyas    decisiones    hicieron    tránsito    a    cosa    juzgada  material.   

En  consecuencia,  solicitó  a  la  Corte  abstenerse de casar el fallo materia de impugnación.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala,  de  tiempo  atrás,  ha  sostenido  que  la  casación  es  un  recurso  de  ámbito  restringido   en   el   que   la   pretensión   de   examinar  la  legalidad  y  constitucionalidad  del  fallo que se impugna no puede limitarse a un escrito de  libre  formulación,  sino que debe apoyarse en un contenido mínimo de claridad  y  coherencia  que permita entender el vicio o los vicios que se denuncian, así  como la identificación de sus consecuencias.   

De  ahí  que la demanda de casación jamás  podrá  equipararse  a  un  alegato  de instancia, pues tal como se deriva de lo  señalado  en  los  artículos  212  y  213  de  la  ley 600 de 2000, Código de  Procedimiento  Penal  vigente  para  este  asunto, requiere de una presentación  lógica  y  adecuada  a  cada  una de las causales legalmente establecidas en el  artículo  207 ibídem, así como el respectivo desarrollo de los cargos que por  los     vicios     in    procedendo    (de  mero  trámite  o  actividad)  o  in  iudicando  (de  juicio) haya propuesto el recurrente,  con  la  correspondiente  demostración  de  su trascendencia para efectos de la  decisión adoptada.   

2. En el asunto que  concita  la  atención  de  la Sala, le asiste la razón al no recurrente cuando  sostuvo  que  la  demandante  incurrió  en  yerros de debida argumentación que  imposibilitan la admisión del escrito por parte de la Sala.   

En  efecto, cuando  en  sede  de  casación  se  invoca la violación indirecta de la ley sustancial  derivada  de  un error de hecho en la apreciación de la prueba por falso juicio  de  existencia,  lo  que se pretende expresar es que el Tribunal, al proferir el  fallo  impugnado,  omitió  valorar  el contenido material de un medio de prueba  que  figura  en  la  actuación  y que fue debidamente incorporado a la misma, o  bien  le concedió valor probatorio a un medio que nunca fue recaudado y, por lo  tanto, supuso su existencia.   

En el primero de los casos, el error de hecho  se  denomina  falso  juicio de existencia por omisión  y,  en  el  segundo,  falso  juicio de existencia por  suposición.   

En  cualquiera  de  esos  dos  eventos,  el  demandante  tiene,  en  primer lugar, la carga procesal de identificar cuál fue  el  medio  o  los  medios  probatorios  que  se  omitieron o se supusieron en la  valoración  de  la  prueba  y,  a  continuación,  debe  demostrar, mediante la  confrontación  con el contenido material de los demás elementos de convicción  analizados,  la  trascendencia que tuvo el yerro que planteó para efectos de la  decisión adoptada en el fallo objeto de impugnación.   

En  lo que al falso juicio de existencia por  omisión  concierne,  la  Sala  ha  señalado  reiteradamente  que  éste  no se  configura  cuando  el juez tuvo en cuenta dentro de su apreciación el contenido  material  de  determinado  medio  probatorio así no lo haya mencionado en forma  expresa  dentro  de  la  motivación, ni tampoco cuando lo estimó pero dejó de  lado  aspectos de su contenido, ni mucho menos cuando el elemento probatorio que  se  extraña  fue valorado en el fallo de primera instancia, en la medida en que  la  decisión  de  segundo  grado sea confirmatoria de la primera, por lo que se  entiende  que las dos providencias se han integrado en una unidad jurídica para  los fines de este recurso extraordinario.   

En   el   presente  caso,  de  los  medios  probatorios  cuya  valoración  reclama  la demandante, tanto la primera como la  segunda   instancia   sí   tuvieron  en  cuenta  los  testimonios  de  Flaminio  Borda1,      Pedro      José      Ávila2,   José   Delfín   Moreno  Chiriví3,      José     Martín     Cruz4,      Elpidio     Vargas  Saganome5   y   Melquisedec   Ávila   Barón6,  por  lo  que acerca de los  mismos  no era posible predicar un error de hecho por falso juicio de existencia  en la valoración probatoria.   

Y en cuanto a los demás elementos de juicio  referidos  por  la demandante, al igual que a los mencionados en precedencia, la  parte  civil  se  abstuvo  de  revaluar la prueba analizada por el a quo y el ad  quem  junto  con  la  omitida,  para  con ello demostrar la relevancia del yerro  fáctico que denunciaba.   

La  apoderada, en este sentido, tan solo se  limitó  a  la  simple  afirmación, así como a la reiteración del criterio de  las  instancias,  en  el sentido de que sí se presentaron irregularidades en el  proceso  de  rendición  de cuentas adelantado en contra de RAQUEL MEDINA PLAZAS  DE  HOYOS,  aspecto  que  en  su  particular  criterio  sí  era suficiente para  concluir que debía serle imputable la realización del tipo.   

Tal  postura riñe con una pacífica línea  jurisprudencial  de  la Sala, según la cual el medio fraudulento en la conducta  punible    de    fraude    procesal   debe  ser  idóneo  para  inducir en error al funcionario, así no  siempre  se  produzca el resultado perseguido, por lo que no cualquier mentira o  artificio  que se presente durante la actuación procesal, tan solo por el hecho  de ser tal, podrá ser estimada como constitutiva del delito:   

“El  acto  de  inducción  desplegado  por  el agente y que se exige para la estructuración de  la  conducta  punible objeto de análisis ha de contar con la fuerza o idoneidad  suficiente   para   encaminar   hacia   un   raciocinio   errado   al   servidor  público.   

”Si   se  comprueba   que  ese  acto  no  reviste  esa  especial  connotación,   no  será  viable  el  juicio  de  adecuación  típica,  pues  si  bien  el  legislador  prevé la utilización de  ‘cualquier   medio  fraudulento’  para  el  propósito  indicado  en  la norma, éste debe contar con la aptitud o la fuerza  necesaria  para incidir en el razonar del sujeto pasivo de la conducta, hasta el  punto  de  sustraerle  a  una  verdad  específica,  para  introyectarle,  en su  defecto,     una     convicción    distante    de    la    realidad”7.   

3. Con fundamento  en  lo examinado, la Corte concluye que la apoderada de la parte civil se alejó  de   los   principios   de   sustentación  suficiente,  crítica  vinculante  y  coherencia,  que  no  sólo  encuentran  arraigo en el carácter dispositivo del  recurso,  sino  que además implican que la argumentación debe bastarse por sí  misma  para  propiciar, por lo menos teóricamente, el derrumbamiento del fallo.   

Y,  por  lo  tanto,  como  la  Sala tampoco  encuentra  al  examinar  el  expediente  vulneración  alguna  a  las garantías  fundamentales  de  quienes intervinieron en la actuación procesal, no admitirá  la  demanda  de  casación  interpuesta  en  contra  de  la sentencia de segunda  instancia proferida por el Tribunal Superior de Tunja.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE     SUPREMA    DE    JUSTICIA,  SALA      DE     CASACIÓN     PENAL,   

RESUELVE  

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por la apoderada de la parte civil en contra  del  fallo  absolutorio  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Tunja.   

Contra  esta  providencia, no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                        SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO        MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE     LEMOS   

                                                                        

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN            JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                           JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

            

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Folios  550  y  556 del cuaderno de la primera instancia y 21 del  cuaderno del Tribunal.   

2  Folios  551  y  556  del  cuaderno de la primera instancia y 21 del cuaderno del  Tribunal.   

3  Folios  551,  555-556 del cuaderno de la primera instancia y 21 del cuaderno del  Tribunal.   

4  Folios  550  y  556  del  cuaderno de la primera instancia y 21 del cuaderno del  Tribunal.   

5  Folios  550  y  556  del  cuaderno de la primera instancia y 21 del cuaderno del  Tribunal.   

6  Folios  550  y  556  del  cuaderno de la primera instancia y 21 del cuaderno del  Tribunal.   

7  Sentencia de 17 de agosto de 2005. En el mismo sentido, sentencia  de 19 de mayo de 2004, radicación 18367.     

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