27539(01-09-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27539  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Acta No: 276  

   

Bogotá,  D.  C.,             primero de septiembre de  dos mil nueve (2009)   

VISTOS  

Decide  la  Sala  el  recurso de reposición  interpuesto  contra  el  auto  del  pasado  12 de agosto, en virtud del cual, la  Corporación   acusó   a  SILFREDO  MORALES  ALTAMAR  como  presunto autor de los delitos de celebración de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos legales y peculado por apropiación,  último  ilícito  que  ameritó la imposición de la medida de aseguramiento de  detención domiciliaria en sustitución de la preventiva.   

   

FUNDAMENTOS DEL RECURSO  

Sustenta  la  defensora  la  solicitud  de  revocatoria de la medida con los siguientes argumentos:   

1-  Para  efectos de obtener la libertad de  SILFREDO MORALES ALTAMAR se  anexa  una  consignación de depósitos judiciales por la suma de $4’000.000,  pues  de conformidad con el artículo 401 de  la  Ley  599  de  2000, cuando se reintegra lo apropiado la pena se disminuye en una  tercera  parte,  esto es, a 4 años la sanción, circunstancia que cambiaría la  situación jurídica del procesado.   

2-       Los       $3’450.000   en   que  se  aumentó  lo  presuntamente  apropiado  en el delito de peculado, jamás salieron de las arcas  del  municipio,  en  tanto  corresponden a los costos indirectos propios de todo  contrato, cancelados una vez se ha ejecutado.   

3-   Si  se  sustituyó  la detención  preventiva  por  la  domiciliaria,  fue  porque  se  concluyó  que SILFREDO  MORALES ALTAMAR no iba a eludir  la  acción de la justicia, a obstaculizar la prueba, ni a poner en peligro a la  comunidad,    eventos    en    los   cuales   debe   revocarse   la   detención  domiciliaria.   

4- La realidad procesal revela que el doctor  SILFREDO MORALES ALTAMAR no  se  sustraerá  a  la  obligación  de  comparecer  al  juicio  y  a la eventual  ejecución  de la sentencia, pues lleva varios meses con medida de aseguramiento  no  privativa  de  la  libertad,  cumpliendo  escrupulosamente  las obligaciones  impuestas.   

El  sindicado  tiene  una  familia que debe  sostener,  si  se  le priva de la libertad no podrá trabajar ni cumplir con sus  obligaciones  económicas,  afirmación demostrada a través de los certificados  civiles  de  nacimiento de sus hijas y varias declaraciones extraproceso, una de  las   cuales  especifica  que  el  procesado  responde  económicamente  por  su  progenitor.   

   

Con   fundamento   en   las   precedentes  consideraciones   solicita   reponer  la  decisión  del  12  de  agosto  en  lo  concerniente   a  la  detención  domiciliaria,  y  en  su  lugar,  “no  imponerle ninguna medida de aseguramiento, o si la honorable  Sala  lo  estima procedente, dejarlo en la misma situación anterior1”.   

CONSIDERACIONES  

1- Como primera medida debe destacarse que en  esta  providencia  no se hará pronunciamiento alguno en torno a la petición de  libertad  invocada  con  fundamento  en  el artículo 401 de la Ley 599 de 2000,  pues  dicho  tema  fue  resuelto  por la Sala en auto del pasado 26 de agosto en  atención   a   la   solicitud  que  por  separado  y  con  posterioridad  a  la  presentación  del  escrito  de  sustentación  del recurso, elevara la defensa.   

2- Dilucidado este  aspecto,  procede  la Sala, entonces, a ocuparse del recurso frente a los demás  temas tratados por la impugnante.   

2.1.  El  contrato  033  suscrito  el  27 de  diciembre   de  2002,  tenía  por  objeto  adecuar  y  reparar  los  escenarios  deportivos del municipio de María la Baja.   

Conforme   a   su  texto,  $15’400.000    correspondían    a    la  instalación  y  suministro de 28 lámparas de 400 vatios, valor que hacia parte  de  los  $42’061.000  que  costaban  las  obras  en  su  totalidad.   Sobre  este  último  precio  se  reconoció  al  contratista  un  costo indirecto, concretado en el 25%, esto es,  $10’515.250, para un total  de   $52’576.250.    

No  obstante  que  en  el  acuerdo se pactó  cancelar  el  50%  a  la  legalización  del  contrato  y el valor restante a la  finalización  de las obras recibidas a satisfacción, es lo cierto que después  del  primer  pago,  el  9  de  abril  de  2003  se suscribió un acta parcial de  obra2,  cuya  cancelación  ese  mismo  día  fue ordenada por el alcalde  SILFREDO MORALES ALTAMAR con  la         resolución        No.        02813.   

Si  se  revisa  la  citada acta, se advierte  cómo  en ella se dan por suministradas e instaladas 28 lámparas a un precio de  $15’400.000, a los que se  adiciona  en  la parte final de la misma el costo indirecto, esto es, de la suma  allí          descrita         -8’104.250-,            $3’850.000  por  concepto  del 25% de las  luminarias.   

Luego,  no  le  asiste  razón  a la defensa  cuando    asevera    que    los    $3’850.000  jamás  salieron de las arcas del municipio, pues la prueba  documental  mencionada  revela la cancelación de dicho valor al contratista por  orden   del   Alcalde,   no   obstante   la  falta  de  ejecución  del  aludido  ítem.   

En  tales condiciones, si el municipio pagó  $19’250.000   por   el  suministro  y  la  instalación  de  25 lámparas, nunca recibidas, es obvio que  éste     sea     el     valor    del    peculado,    y    no    $15’400.000    como    inicialmente   se  mencionó.   

   

2.2.  En  lo relacionado con la solicitud de  revocatoria  de la detención domiciliaria, para en su lugar otorgar la libertad  al  procesado,  obvia  la defensa que la Sala explicó ampliamente, con sustento  en   los   medios  de  prueba  obrantes  en  el  proceso,  cómo  la  medida  de  aseguramiento  a  imponer  en  este preciso caso era la detención preventiva en  razón  al  quantum  de  la  pena  y  la necesidad que existía de garantizar la  comparecencia  del  sindicado al proceso, en tanto se descartó, por la ausencia  de  motivos, que SILFREDO MORALES ALTAMAR fuera  a  continuar  su  actividad  delictual  o  a  obstaculizar la  actividad probatoria.   

La Sala funda la posible no comparecencia del  sindicado  al proceso en la gravedad del hecho, en la gravedad del daño causado  y  en  la  actitud  asumida  por  el  implicado en la ejecución de la conducta,  puntos desarrollados en el auto calificatorio.   

Así  las  cosas,  no es cierto el argumento  aducido  por  la  defensa,  según  el  cual,  la  sustitución de la detención  preventiva  por  la  domiciliaria  se  fincó  en  que  su prohijado  no  iba  a  evadir  la  acción  de  la  justicia,  punto  destacado para solicitar la revocatoria de la medida y obtener  la libertad del procesado.   

Por  ello,  resulta  improcedente revocar la  detención  domiciliaria  impuesta  a SILFREDO MORALES  ALTAMAR  como sustitutiva de la preventiva, en tanto de  conformidad  con  la  Ley  600  de  2000 en concordancia con la Ley 906 de 2004,  aplicable     por     favorabilidad,    se    dan    los    presupuestos    para  imponerla.   

2.3-   Tampoco  le  asiste  razón  a  la  recurrente  cuando  justifica la revocatoria de la detención domiciliaria en el  comportamiento  asumido  por  el  sindicado durante el trámite del proceso, con  ocasión  de  la medida de aseguramiento no privativa de la libertad impuesta en  auto  del  4  de  marzo de 2009, consistente en la obligación de someterse a un  mecanismo  de  vigilancia electrónica, circunstancia que en su sentir evidencia  su interés de comparecer al proceso.   

Tal  tesis  olvida  que  la  actitud  del  sindicado   está  necesariamente  asociada  al  estricto  cumplimiento  de  las  obligaciones  adquiridas  en  virtud  de la medida impuesta, en tanto que, de no  haberlas  asumido  con  la  seriedad exigida, la ineludible consecuencia habría  sido  la  de imponer alguna de las mencionadas en el artículo 316 de la Ley 906  de 2004, norma reguladora de estos eventos.   

Resta  señalar que el argumento relacionado  con  las obligaciones económicas a cargo del sindicado, no ha sido previsto por  la  ley  como  supuesto  de hecho para conceder la libertad, razón por la cual,  cualquier valoración en torno a dicho tema resulta impertinente.   

   

De conformidad, entonces, con los anteriores  argumentos    se    mantiene    la    decisión    objeto    del    recurso   de  reposición.   

   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia,  Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

No   reponer   la   medida  de  detención  domiciliaria  impuesta  a  SILFREDO  MORALES  ALTAMAR  como  sustitutiva  de la detención preventiva en auto  del  12  de  agosto  de  2009,  de  conformidad  con  las  razones  expuestas en  precedencia.   

Contra   este  auto  no procede recurso  alguno.   

             

Notifíquese y cúmplase,  

   

   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA   PÉREZ                                         

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO               MARIA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE                   LEMOS             

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Folio  6 del memorial del recurso.   

2 Fol.  27 del c.o. 2   

3 Fol.  203 del c.o. 2     

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