30880(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30880  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 348  

Bogotá, D. C., diciembre  dos (2) de dos mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Procedería  la Sala a pronunciarse sobre la  admisibilidad  formal  de la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado  Yesid Rosas Páez, contra el fallo proferido por el Tribunal Superior  de  Santa  Marta que confirmó de manera parcial el dictado por el Juzgado Penal  del  Circuito  Especializado  de esa ciudad, mediante el cual se le condenó por  el  delito de estafa agravada, pero se observa que operó la prescripción de la  acción  penal  estando  el asunto en la Corporación de segundo grado que pasó  inadvertida la consolidación de ese fenómeno procesal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.-  Los  primeros  fueron  tratados  en  la  sentencia impugnada de la siguiente manera:   

         Conforme  al  material  que obra en el expediente al interior de la  Corporación  Cafetera  de  Ahorro  y  Vivienda  (Concasa), en su sucursal de la  ciudad  de  Santa  Marta,  se  suscitaron  una  serie  de  irregularidades en la  tramitación  y  aprobación  de  créditos  que  dio pie a que se desarrollaran  labores  de  auditoría  y  peritajes  que corroboraron las sospechas, dando pie  (sic)  a que se pusiera en conocimiento de la jurisdicción tales circunstancias  por tener la virtualidad de ser constitutivas de hechos punibles.   

           

La  auditoría  que  dio  pie a la denuncia  penal  estuvo motivada en la reclamación que Concasa le hiciera a la Compañía  Agrícola  de  Seguros,  dentro  del  pago  del seguro de vida correspondiente a  Domingo  Manuel  Palacios  quien  era  uno  de  los  deudores de la corporación  crediticia.   

Las anomalías detectadas en el otorgamiento  del  crédito  correspondiente  a Domingo Manuel Palacios Fusmieles, consistían  de  manera  concreta  en el sobre avalúo que mediante peritazgo rendido por los  funcionarios  de  Concasa  se  le  había  dado  al  inmueble  que respaldaba la  acreencia.   

La   anterior  circunstancia  motivó  el  asesoramiento  por  parte  de  la  Lonja  de  Propiedad Raíz de Santa Marta que  estimó  una  sobre  valoración  del inmueble del 105% con relación a su valor  real.   

En  idénticas  circunstancias  se  logró  establecer  dentro  de  la  auditoría  que se habían concedido otros créditos  hipotecarios,  de  lo que se corroboró que tales actos de manera ilegal iban en  detrimento del patrimonio de Concasa.   

Luego  de ser escuchados en indagatoria, de  habérseles  resuelto  la  situación  jurídica  y  de  practicarse las pruebas  solicitadas  por  los  sujetos  procesales  y  las  que  el  instructor  estimó  necesarias  para la investigación, la fiscalía de conocimiento llamó a juicio  a los aquí procesados.   

2.-  Abierta la  investigación  y  vinculados  mediante  indagatoria  Félix Vicente Pérez  Narváez,  José  Erasmo  Riveira  Goenaga, Rafael Eduardo Salón Durán y Yesid  Rosas  Páez  la  Fiscalía 13 Delegada mediante resolución del 18 de agosto de  1999  les  impuso a los primeros y al último de los nombrados el 11 de marzo de  1999  medida de aseguramiento consistente en detención preventiva como presunto  coautores  del delito de concierto para delinquir en concurso con el de falsedad  en documento privado y estafa.   

3.-  Cerrada  la  instrucción, la Fiscalía  Trece  Delegada  mediante  providencia  del 9 de febrero de 2000 profirió en su  contra  resolución  de  acusación  por las conductas punibles atribuidas en la  definición  de situación jurídica, la cual quedó ejecutoriada 18 de abril de  ese  año  cuando  la  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal de Santa Marta la  confirmó.   

Se advierte que las anteriores fechas fueron  tomadas  de  la  sentencia  de  segundo grado, pues de acuerdo con la constancia  dejada  por la Secretaría de la Sala de Casación Penal de la Corte, se observa  que  revisada  la actuación remitida el 14 de noviembre de 2008, no se halla el  cuaderno  donde  reposa  la  resolución  de  acusación  ni la que resolvió la  apelación de la misma.   

4.-  Correspondió  al Juzgado 2º Penal del  Circuito  Especializado  de  Santa  Marta  adelantar  el  juicio  y celebrada la  audiencia  de  juzgamiento,  el 16 de julio de 2004 condenó a  Yesid Rosas  Páez  a  la  pena  principal  de diez (10) años de prisión, a la accesoria de  inhabilitación  de  derechos  y funciones públicas por un lapso igual al de la  sanción  privativa  de  la libertad, al pago de indemnización de perjuicios en  suma  de  diez  millones de pesos ($10.000.000.oo) a favor de Concasa y le negó  el  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena, al  hallarlo  autor  responsable  de  los  delitos  de  concierto  para delinquir en  concurso  con  el  de  falsedad  en  documento privado y estafa, a Feliz Vicente  Pérez  Narváez  y Rafael Eduardo Salón Durán a la pena de cinco (5) años de  prisión,  interdicción de derechos y funciones públicas por tiempo igual como  coautores  de  los  delitos  de  falsedad  en  documento  privado y estafa y les  concedió  la  prisión  domiciliaria, y absolvió a José Erasmo Rivera Goenaga  de los cargos formulados en la resolución de acusación.   

5.-  La providencia anterior fue apelada por  los  defensores  de  Yesid  Rosas Páez, Félix Vicente Pérez Narváez y Rafael  Eduardo  Salón  Duran  y  el Tribunal Superior de Santa Marta el 30 de enero de  2006,  declaró  extinguida  la acción penal por prescripción de las conductas  de  concierto  para  delinquir  y  falsedad  en documento privado a favor de los  procesados  y modificó la condena impuesta a Yesid Rosas Páez por el delito de  estafa  agravada  la  que  dosificó en sesenta (60) meses de prisión. En igual  sentido  a  Felix  Vicente  Pérez  Narváez  y Rafael Eduardo Salón Duran, les  modificó  la  pena por ese comportamiento, la que determinó en cuarenta y ocho  (48) meses de prisión.   

6.- El fallo de segundo grado fue objeto del  recurso  de  casación  por  parte  del  defensor  de  Rosas  Páez  el cual fue  concedido por el Tribunal de Santa Marta el 3 de abril de 2006.   

Cumplidas  las  notificaciones  a  los otros  sujetos  procesales,  a  partir  del  cinco  (5) de mayo de ese año empezaron a  correr  los  términos  para  que  el defensor del aquí procesado presentara la  demanda de casación.   

7.-  Según  constancia  de  la Corporación  remitente,  el proceso fue enviado mediante oficio del 14 de noviembre de 2008 y  radicado en la Secretaría de esta Sala el 25 siguiente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

          1.-  En  el  trámite  del  recurso extraordinario de casación y en  relación  con el fenómeno de la prescripción de la acción penal es necesario  distinguir  el  momento  procesal  a partir del cual opera y el Estado pierde la  facultad de adelantar el proceso.   

Sobre dicha temática la Sala ha sentado el  siguiente criterio:   

La prescripción desde la perspectiva de la  casación,  puede  producirse: a) antes de la sentencia de segunda instancia; b)  como  consecuencia  de  alguna decisión adoptada en ella con repercusión en la  punibilidad;  o,  c)  con posterioridad a la misma, vale decir, entre el día de  su proferimiento y el de su ejecutoria.   

Si  en las dos primeras hipótesis se dicta  el  fallo,  su  ilegalidad  es  demandable  a  través del recurso de casación,  porque  el  mismo  no  se  podía  dictar  en consideración a la pérdida de la  potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del tiempo.   

Frente a la tercera hipótesis la solución  es  diferente.  En  tal  evento  la  acción  penal estaba vigente al momento de  producirse  el fallo y su legalidad en esa medida resulta indiscutible a través  de  la  casación,  porque  la  misma  se  encuentra  instituida  para juzgar la  corrección  de  la  sentencia y eso no incluye eventualidades posteriores, como  la    prescripción    de    la   acción   penal   dentro   del   término   de  ejecutoria.   

Cuando así sucede, es deber del funcionario  judicial  de  segunda  instancia  o de la Corte si el fenómeno se produce en el  trámite  del recurso de casación, declarar extinguida la acción en el momento  en  el  cual  se  cumpla  el  término  prescriptivo, de oficio o a petición de  parte.  Pero  si  no  se  advierte  la  circunstancia  y la sentencia alcanza la  categoría   de  cosa  juzgada,  la  única  forma  de  remover  sus  efectos  e  invalidarla  es  acudiendo  a la segunda de las causales que hacen procedente la  acción           de          revisión.”1   

2.-  El  marco  normativo  dentro del cual  opera   el   fenómeno  jurídico  de  la  prescripción  de  la  acción  penal  como  el  presente  está  conformado así:   

(i).-  Por  las  normas  del  Código  Penal  de  2000,  precepto  que  establece     en    el    artículo    83  que la acción penal prescribirá en  un  tiempo  igual  al máximo de la pena fijada en la ley, si fuere privativa de  la  libertad,  pero  en  ningún  caso  será  inferior  a  cinco  (5) años, ni  excederá  de veinte (20) años, salvo para las conductas punibles señaladas en  el inciso 2° de la misma norma.   

(ii).-   El  artículo   86   ejusdem   que   contempla  la  interrupción  del  término  de  prescripción  de  la  acción  penal  por  el advenimiento de la resolución de  acusación,    o    su    equivalente,    debidamente   ejecutoriada2,  y su nueva  contabilización  por  un  tiempo igual a la mitad del señalado en el artículo  83,  evento  en  el cual no podrá ser inferior a cinco (5) años, ni superior a  diez (10).   

3.- A    Yesid   Rosas   Páez  en la resolución de acusación y en la sentencia de primera      instancia     se     le  atribuyeron las          conductas           punibles de concierto  para  delinquir  (art.  186),  falsedad en documento privado (art. 221) y estafa  agravada   de   los   artículos  356  y  372  inciso  1º  de  la  Ley  100  de  1980,  y  en  el  fallo de  segundo      grado      se     le     condenó  sólo  por  el  de  estafa, pues con referencia a los dos  primeros   conductas  punibles  se  decretó  la  prescripción  de  la  acción  penal.   

3.1.-  En  esa  medida,  la  Sala  sólo  se  pronunciará respecto de la conducta punible de estafa agravada.   

3.2.-  La  Ley  100  de 1980 respecto de esa  conducta  punible,  de  acuerdo  con el artículo 356 en concordancia con el 372  inciso  1º,  establecía  una pena máxima imponible de quince (15) años, pero  en  la  Ley  599  de  2000 en el artículo 246 se consagró para este delito una  pena  de  dos  (2)  a  ocho  (8)  años, y conforme al artículo 267 ejusdem una  agravante  de  una tercera parte a la mitad para un máximo de pena imponible de  doce  (12) años, cuando el comportamiento recae sobre una cosa cuyo valor fuere  superior  a  cien  (100)  salarios  mínimos legales mensuales,  normativas  últimas  que por virtud del principio de favorabilidad sustancial del artículo  6 ibídem se aplicarán al procesado.   

3.3.- Los hechos que dieron lugar al proceso  penal  fueron  objeto  de atribución en la resolución de acusación, y como ya  se  advirtió  se  tiene  la  referencia que aquella surtió ejecutoria el 18 de  abril  de  2000,  habiendo  transcurrido  al mes de noviembre de esta anualidad,  ocho  (8)  años y siete (7) meses largos, de lo cual se deriva que el fenómeno  de   la   prescripción   para  la  conducta  punible  de  estafa  agravada,  se  materializó  el  18  de abril de 2006, es decir, tres meses después al dictado  de  la sentencia condenatoria de segunda proferida el 30 de enero de 2006 por el  Tribunal  de  Santa  Marta,  que estando el asunto en su jurisdicción bajo esas  circunstancias  debió  pronunciarse  sobre  el  punto,  pero como no lo hizo la  hará la Corte.   

4.- Lo anterior, entonces, constituye razón  suficiente  para que la Sala proceda a declarar la prescripción y la extinción  de   la  acción  penal  derivada  del  delito  de  estafa  agravada  y  como  consecuencia  la  misma  suerte  debe  correr  la acción  civil  y a ordenar, en consecuencia, la cesación del  procedimiento seguido contra Yesid Rosas Páez.   

La anterior decisión por favorabilidad y de  acuerdo  al  artículo  187  ejusdem,  se  hará  extensiva a los no recurrentes  Félix  Vicente  Pérez  Narváez  y  Rafael  Eduardo  Salón  Duran  en  lo que  corresponde con esa misma conducta punible.   

Debe   advertirse   que   por   criterio  jurisprudencial  la determinación de absolución que en la primera instancia se  adoptó  a favor de José Erasmo Rivera Goenaga, permanecerá indemne, pese a la  declaratoria de prescripción que aquí se adopta.   

5.-  También se ordenará compulsar copias  para   que   se   investigue  disciplinariamente  al  Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  que  profirió  la  sentencia  de  primer grado por la mora en la  etapa  del  juicio  y  a  los  Magistrados  del Tribunal de Santa Marta, por las  causas  que  ocasionaron  las prescripciones señaladas, además por la tardanza  en   el   trámite   de   casación   y   el   envío   del   proceso   a   esta  Corporación.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.-   Declarar  prescrita  y  extinguida la acción penal y la acción  civil  derivada  de  la  conducta  punible  de estafa agravada endilgada a Yesid  Rosas Páez.   

2.-  Por favorabilidad la anterior decisión  se  hará extensiva a los no recurrentes Féliz Vicente Pérez Narváez y Rafael  Eduardo Salón Duran.   

3.-           Ordenar, en consecuencia, la cesación del  procedimiento adelantado contra los mencionados acusados.   

3.-  Disponer  que  por  el Juzgado de primera instancia se  realicen las anotaciones y cancelaciones pertinentes.   

4.-   Compulsar  copias  para  que  se  investigue la mora judicial que  ocasionó  las  prescripciones  referidas  y  la  pérdida  de la resolución de  acusación de primera y segunda instancia referida.   

5.-           Advertir   que  contra  esta  providencia  procede el recurso de reposición.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                                ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

                         

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS  AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                       

             

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANES                           YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                      

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                           JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

1 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Sala    de    Casación    Penal.    Auto  del  4  de  mayo de 2006, rad. N°  25.422.   

2 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Sala    de    Casación    Penal.    Sent.  24  de  octubre de 2003, rad. N°  17.466.     

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