30681(27-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30681  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta  N°  309   

Bogotá,  D.  C.,  veintisiete (27) de octubre de dos mil ocho (2008).   

V   I   S   T   O  S   

La  Corte procede a resolver el impedimento  conjunto  manifestado por los magistrados de la Sala Penal del Tribunal Superior  de  Medellín,  doctores  JOHN  JAIRO  GÓMEZ  JIMÉNEZ,  MIGUEL  HUMBERTO JAIME  CONTRERAS  y  JUAN  GUILLERMO  JARAMILLO  DÍAZ, la cual debe conocer en segunda  instancia  de la apelación interpuesta por la fiscalía y el defensor en contra  de  la  providencia  que  negó  la  preclusión de la investigación a favor de  LUIS    FERNANDO    ESCOBAR    PATIÑO,  quien  es  procesado  por  el delito de receptación.    

SÍNTESIS  DE   LA  ACTUACIÓN  PROCESAL   

De  conformidad con lo que se extrae de los  discos  compactos  y de la actuación que obra en la carpeta correspondiente, se  conoce lo siguiente:   

1.   Los hechos fueron sintetizados en  el escrito de acusación de la siguiente manera:   

“El 12 de junio  de  2007,  16:45  horas, a eso de las 08:50 (sic), en la Plaza Central Mayorista  de  Itaguí  (Antioquia),  la  patrulla  S-3-4  se  encontraba realizando planes  contra  el  hurto  de  automotores, y cuando pasaban por el bloque 29, local 8B,  los  uniformados  observaron  el  vehículo  marca  Volkswagen,  placas  PNA 236  estacionado  y solicitaron a su conductor, señor LUIS  FERNANDO    ESCOBAR    PATIÑO   los   papeles   de  identificación  del  mismo,  entregándoles  éste  la  matrícula, con la cual  solicitaron  antecedentes  a  los sistemas de identificación, reportándoles de  la  central  que  ese vehículo registraba un pendiente  por hurto de fecha  11-04-2005  en  la  ciudad  de  Bogotá, razón por la que fue aprehendido en el  lugar  de  los  hechos,  enterándole  de  sus  derechos,  suscribiendo  el acta  respectiva,  así como la de buen trato y luego conducido a las instalaciones de  la    policía    judicial    para    su    plena   identificación.”      

2.    Por  razón   de   los   hechos   narrados,  en  audiencia  preliminar   que  se  realizó  el  12  de  junio  de  2007  ante  el  Juzgado 2º  Penal  Municipal  con  función de Control de Garantías de Itaguí, después de  verificarse   la   legalidad   de  la  captura,  la  fiscalía  le  imputó  a LUIS  FERNANDO  ESCOBAR PATIÑO la  comisión,   en  calidad  de  autor,  del  delito  de  receptación  (artículo  447  del  Código  Penal), al tiempo que se abstuvo de  imponerle      medida      de      aseguramiento      (fl.     5-10).   

El  23  de julio de 2007, el Juez 1º Penal  del  Circuito  con  función de conocimiento de Itaguí negó la preclusión que  le  fue  reclamada  por  el fiscal, decisión que fue confirmada por la Sala del  Tribunal  Superior de Medellín, integrada por los magistrados JOHN JAIRO GÓMEZ  JIMÉNEZ,   MIGUEL   HUMBERTO   JAIME   CONTRERAS  y  JUAN  GUILLERMO  JARAMILLO  DÍAZ.   

El  5  de  octubre  de  2005,  la fiscalía  presentó  escrito  de  acusación  en  contra de LUIS  FERNANDO  ESCOBAR  PATIÑO,  como autor del delito de  receptación  (fl.  1).   El 29 de enero de 2008, el Juzgado 2º Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  Itaguí  llevó  a  cabo la  audiencia  de formulación de acusación (fl. 48) y la audiencia preparatoria el  21   de   febrero   del   mismo   año   (fl.   49)1.   

El  defensor del acusado, con fundamento en  el  artículo 32 del Código Penal, solicitó al Juez 2º Penal del Circuito con  función   de   conocimiento  de  Itaguí  la  celebración  de  “audiencia  de preclusión” (fl. 53), la  cual  tuvo  lugar el 25 de agosto de 2008 (fl. 60).  En ella, el juez negó  la  petición  de  preclusión, determinación que fue apelada por el defensor y  la fiscalía (fl. 61).   

En  decisión del 30 de septiembre de 2008,  la  Sala  del  Tribunal  Superior  de  Medellín, integrada por los magistrados,  doctores  JOHN  JAIRO  GÓMEZ  JIMÉNEZ,  MIGUEL HUMBERTO JAIME CONTRERAS y JUAN  GUILLERMO  JARAMILLO  DÍAZ, manifestó su impedimento conjunto para resolver la  citadas  apelaciones  elevadas por el defensor y el fiscal, con fundamento en lo  dispuesto  en  el artículo 56-14 de la Ley 906 de 2004, tras considerar que esa  misma  Sala,  a  través  de  la  ya  citada decisión del 22 de agosto de 2007,  confirmó  el  segunda instancia la negativa del Juez 1º Penal del Circuito con  función  de  conocimiento de Itaguí, en virtud de la cual negó la preclusión  a  favor de ESCOBAR PATIÑO,  entonces solicitada por la fiscalía.   

En apoyo a su determinación, los referidos  magistrados expresaron:   

“Como   se  observa,     actuamos     como     ‘jueces    de    segunda    instancia   de   preclusión’  y  ahora nos corresponde actuar con  la   calidad   de   jueces   de   segunda   instancia   del   juicio’,   entendiendo   por   ‘juicio’   las   etapas   preparatorias  del  mismo.”   

“Por  lo demás, la decisión de resolver  una  preclusión  en  sede de juzgamiento ciertamente no es asunto marginal sino  principal,  y  por  supuesto guarda relación con la ya definida evaluación que  de  esos  medios  de conocimiento hizo esta Sala de Decisión el 22 de agosto de  2007,   y   que   provocó   la   negación  de  la  preclusión.”   

Con  fundamento  en dichas consideraciones,  las diligencias se remitieron a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.   Toda  vez  que  los  funcionarios  judiciales   que   manifiestan  su  impedimento  para  conocer  del  asunto  son  Magistrados  de  Tribunal,  de  conformidad con el artículo 57 de la Ley 906 de  2004,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia es la  competente para resolverlo de plano.   

2.  El instituto de los impedimentos se  estatuyó  con  el  fin  de garantizar al conglomerado social que el funcionario  judicial  llamado  a  resolver  el  conflicto  jurídico  es  ajeno  a cualquier  interés distinto al de administrar una recta justicia.   

Por  tal  motivo,  la  manifestación  de  impedimento  del  funcionario  judicial debe ser un acto unilateral, voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante la concurrencia de cualquiera de las causales que  de  modo  taxativo  contempla  la  ley, para negarse a conocer de un determinado  proceso.   

Igualmente, dicha manifestación impeditiva  debe  estar soportada dentro de los cauces del postulado de la buena fe que rige  para  todos  los  sujetos  procesales  y para el funcionario judicial, pues este  instituto  no  debe  servir  para  entorpecer o dilatar el transcurso normal del  proceso   penal   o   para  sustraerse,  indebidamente,  de  la  obligación  de  decidir.   

3.   En  lo  que  tiene  que  ver  los  antecedentes  del  caso  que  ocupa  la  atención  de  la  Sala, se aprecia con  claridad  que  los  magistrados  de  la  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal  Superior  de  Medellín,  JOHN  JAIRO  GÓMEZ  JIMÉNEZ,  MIGUEL  HUMBERTO JAIME  CONTRERAS  y  JUAN  GUILLERMO  JARAMILLO DÍAZ, manifestaron su impedimento para  resolver  en  segunda instancia sendos recursos de apelación que la defensa del  acusado      y      el     fiscal     interpusieron  contra  la  decisión  del  25  de  agosto  de 2008,  proferida  por  el  Juez 2º Penal del Circuito con funciones de conocimiento de  Itaguí,  mediante  la  cual negó la petición de preclusión de la actuación,  formulada por el defensor.   

Por otra parte, el artículo 56-14 de la Ley  906  de 2004 que alegan los aludidos magistrados, eleva a causal de impedimento:  “Que  el  funcionario haya conocido de la solicitud  de  preclusión  formulada por el Fiscal General de la Nación y la haya negado,  caso   en   el   c   ual   quedará  impedido  para  conocer  el  juicio  en  el  fondo”.   Dicha  circunstancia está reiterada  en   el   artículo   335  del  mismo  estatuto,  que  dispone:  “En  firme  el  auto  que  rechaza  la  preclusión  las diligencias  volverán  a  la fiscalía, restituyéndose el término que duró el trámite de  la   preclusión.”    Y   agrega:  “El  juez que conozca  de la preclusión quedará impedido  para conocer del juicio.”   

En  el  presente  caso surge nítido que la  Sala  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,  integrada por los magistrados del  Tribunal  de  Medellín  GÓMEZ  JIMÉNEZ,  JAIME  CONTRERAS  y JARAMILLO DÍAZ,  conoció   en   segunda   instancia   el   recurso  de  apelación  elevado  por la defensa, durante la etapa  de  investigación,  en  contra  de la decisión del Juez 1º Penal del Circuito  con  funciones  de conocimeinto de Itaguí, adoptada en audiencia preliminar del  23  de  julio de 2007, por medio de la cual resolvió negativamente la petición  de  preclusión formulada por la fiscalía  (minuto  08´30  del  CD  Rom  que contiene la audiencia de 22 de  agosto de 2007).   

Así  mismo,  es  claro que en la etapa del  juicio,  después  de  la  audiencia  preparatoria, la  defensa  solicitó  la  celebración  de audiencia de  preclusión  ante  el  Juez 2º Penal del Circuito con funciones de conocimiento  de  Itaguí, petición que éste resolvió negativamente, motivo por el cual fue  apelada  por  el  defensor  y  por la fiscalía, de manera que ahora la Sala del  Tribunal  de  Medellín,  en  segunda  instancia,  se  ve  avocada a resolver si  procede  la  preclusión  invocada.  No obstante, como ya se indicó, sobre  una  petición similar invocada por la fiscalía, se había pronunciado el 22 de  agosto de 2007.   

En  otras  palabras,  durante  la  etapa de  investigación  la  Sala  del  Tribunal  conoció  en  segunda  instancia  de la  petición  de  preclusión formulada por la fiscalía al juez de conocimiento, y  ahora,  en  la  etapa  del  juicio,  se enfrenta a resolver, también en segunda  instancia,  la  misma  petición  de preclusión que le formulan la defensa y la  fiscalía.   

Para  la Corte, los presupuestos anteriores  permiten  predicar  la  configuración de la causal de impedimento consagrada en  el  artículo  56-14  de la Ley 906 de 2004, comoquiera que existe una petición  de   preclusión   anterior   elevada  por  la  fiscalía  y  ahora  los  mismos  magistrados,   de   no   admitirse   el  impedimento  que  alegan,  habrían  de  “conocer   el   juicio   en  su  fondo”.   

En apoyo a la conclusión anterior, se hace  imperioso   entrar   a   hacer  algunas  precisiones  en  torno  a  i) cuál es funcionario judicial llamado  a  conocer  del  juicio, ii)  qué     se     entiende     por    ‘conocer’ del  juicio   y   iii)   qué  actuación procesal comprende el juicio.     

a)    La  conclusión  que ha expresado la Sala tiene como presupuesto que no es solamente  sobre  el juez ante quien se surte la audiencia de juicio oral en quien concurre  la  aludida  causal de impedimento, por el hecho de haber resuelto anteriormente  una  petición  de preclusión formulada por la fiscalía.  Dicha causal de  impedimento  también concurre en el funcionario judicial o Corporación que, en  segunda  instancia,  debe  resolver sobre el fondo del litigio, cuando ya antes,  también  en segunda instancia, se pronunció sobre una solicitud de preclusión  formulada por la fiscalía.   

La  anterior  conclusión  se  infiere  del  artículo  335 de la Ley 906 de 2004, norma que reitera el impedimento que, para  conocer   del   juicio,  concurre  en  el  funcionario  judicial  que  negó  la  preclusión.   En  efecto,  véase  cómo  dicha norma hace referencia a la  firmeza  o  ejecutoria de la decisión de preclusión que genera el impedimento,  lo  que  naturalmente  permite  inferir  que dicha determinación de preclusión  puede     ser     conocida     tanto    por    el    funcionario    a-quo   como   por   el   ad-quem,  de  allí  que  también sobre  este  último deba recaer el impedimento, en la medida que su criterio jurídico  se  halla  comprometido  por  haber  resuelto  negativamente  una  petición  de  preclusión.   

b)  De otra  parte,  como  ya  se  ha  indicado, el artículo 56-14 de la Ley 906 de 2004, en  concordancia  con  el  335  del  mismo  estatuto,  le  genera  al  funcionario o  Corporación    judicial    un    impedimento   para   entrar   a   ‘conocer    el    juicio    en    su  fondo’,    si    con  anterioridad  ha  conocido  de  una  solicitud  de  preclusión formulada por la  fiscalía.       Dicha      expresión,      esto      es      ‘conocer    el    juicio    en    su  fondo’  o,  según  el  artículo  335,  ‘conocer  del  juicio’,  significa  emitir  un  pronunciamiento  sobre  una  materia cuya naturaleza sea de aquellas  idóneas para dirimir el objeto del litigio.    

Por  lo anterior, es posible afirmar que el  tribunal   ad-quem,  y  no  solamente  el  juez  de  conocimiento  que  dirige la audiencia de juicio oral y  profiere   sentencia   de   primer   grado,   puede   conocer   el   fondo   del  juicio.   

En  tal  virtud,  en  este caso particular,  aquello  sobre  lo que versa la apelación que la Sala del Tribunal de Medellín  habría  de  resolver,  de  no  admitirse su impedimento, no es otra cosa que el  fondo  del  juicio, por vía del artículo 32 de del Código Penal.  Por lo  tanto,  no  es  solamente a través del proferimiento de la sentencia de segundo  grado    como    el   tribunal   ad-quem   puede   conocer  del  ‘fondo     del    juicio’,  sino  también  al entrar a decidir sobre una petición que, por  vía  distinta  a  la  del  fallo  de  segunda  instancia,  conduce  a  la misma  solución,   esto   es,  a  resolver  el  litigio.        

               

c)   Ahora  bien,  el  concepto  de juicio no puede entenderse de manera restringida como si  solamente  fuera  la audiencia pública de juzgamiento, oral, concentrada y bajo  el  principio  de  inmediación.    En  este  sentido,  aunque bien es  cierto  que  el artículo 366 de la Ley 906 de 2004 precisa que: “el  día  y  hora  señalados en la audiencia preparatoria, el juez  instalará  el  juicio  oral…”, también lo es que  ello  no  permite  entender  que  el  ‘juicio’, al  que  se refieren los artículos 56-14 y 335 del estatuto citado, sea únicamente  la  audiencia  pública  de juzgamiento que se inicia en los términos en que lo  regula el artículo 366.    

El     concepto    de    juicio, para los efectos de las aludidas  normas  que consagran el impedimento que ocupa la atención de la Sala, es mucho  más  amplio que la mera audiencia de debate oral y público a que se refiere el  artículo  366, puesto que comprende toda la etapa procesal que se inicia con la  presentación del escrito de acusación.   

Dicha tesis encuentra apoyo en el artículo  250  de  la  Constitución Política que establece las funciones y deberes de la  Fiscalía  General  de  la  Nación.   En  particular,  el  numeral 4 de la  aludida   norma   superior  dispone  como  una  de  las  obligaciones  del  ente  investigador:      “Presentar      escrito  de  acusación ante el juez de conocimiento, con el fin de  dar   inicio   a   un   juicio  público,  oral,  con  inmediación  de  las  pruebas,  contradictorio,  concentrado  y  con  todas las  garantías.” (subraya la Sala).   

En           conclusión,  la  causal  de impedimento  que  invocan  los  magistrados  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Medellín,   doctores  JOHN  JAIRO  GÓMEZ  JIMÉNEZ,  MIGUEL  HUMBERTO  JAIME  CONTRERAS  y JUAN GUILLERMO JARAMILLO DÍAZ  corresponde a la referenciada en el artículo 56-14 de la Ley 906  de  2004,  concordante  con  el artículo 335 del mismo ordenamiento, comoquiera  que  aquellos,  según  lo ha precisado la Corte, conocieron con anterioridad de  una  solicitud  de preclusión formulada por la fiscalía y ahora se enfrentan a  resolver el fondo del juicio.   

   

Por  lo  anterior al encontrarse fundado el  impedimento  aducido  por  los  mencionados magistrados del Tribunal Superior de  Medellín, se dispondrá su separación para conocer del asunto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

PRIMERO.  DECLARAR  FUNDADO  el  impedimento  manifestado  por  los  integrantes  de  la Sala de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior de Medellín, doctores JOHN JAIRO GÓMEZ  JIMÉNEZ,   MIGUEL   HUMBERTO   JAIME   CONTRERAS  y  JUAN  GUILLERMO  JARAMILLO  DÍAZ.   En consecuencia, se los declara separados del conocimiento de este  asunto.   

SEGUNDO. Devolver  la  actuación  al  Tribunal  del  Distrito  Judicial  de  Medellín para que se  integre la Sala de decisión que habrá de continuar este trámite.   

TERCERO.   Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cúmplase.  

        

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  Al  parecer,  existió otra petición de preclusión,  antes  de  que  la fiscalía radicara el escrito de acusación.  En efecto,  según   lo   manifestó  el  Juez  1º  Penal  del  Circuito  con  función  de  conocimiento  de  Itaguí  en  ofició  del  10  de  octubre  de  2007  (fl. 30)  –y  antes de dar curso a  la  audiencia  de formulación de acusación- , el 1º de octubre del mismo año  resolvió   negativamente   una   petición  de  preclusión  formulada  por  la  fiscalía,  motivo  por el cual se declaró impedido para adelantar la etapa del  juicio,  conforme  lo  dispuesto  en  el  artículo  56-14  de  la  Ley  906  de  2004.   En tal virtud, el Tribunal Superior de Medellín, en auto del 25 de  octubre  de  2007,  admitió  el impedimento  manifestado por el Juez 1º y  asignó  la  competencia para continuar el trámite del juicio al Juez 2º Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento de Itaguí (fl. 34-36).  El  acta  de  la  audiencia  preliminar  del 1º de octubre de 2007, a través de la  cual  el  Juez  1º  negó la aludida preclusión formulada por la fiscalía, no  obra  en  la carpeta, como tampoco la solicitud para su celebración, y el disco  compacto         titulado         “acusación  preclusión” carece de imagen y sonido.     

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