30137(17-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30137  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                              Magistrado Ponente:   

                                                     

                                             Dr. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                

                                             Aprobado Acta No. 267   

Bogotá,      D.C.,      diecisiete (17) de septiembre de dos mil ocho (2008)   

VISTOS:  

Cumplido el trámite previsto en el artículo  500  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  emite  la  Sala  concepto sobre la  solicitud  de  extradición  presentada por el Gobierno de los Estados Unidos de  América    en    relación    con    el   ciudadano   colombiano   ALBERTO ENRIQUE TORRES MARTINEZ.   

           

ANTECEDENTES:  

1.  El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de  América  mediante  Nota Diplomática No. 0663  fechada 11 de marzo de 2008  solicitó  la  detención  provisional, con fines de extradición, del ciudadano  ALBERTO    ENRIQUE    TORRES    MARTINEZ,  al  ser  requerido  para  comparecer  a  juicio  por  los delitos  federales  de  conspiración  para  importar  narcóticos,  para  fabricarlos  y  distribuirlos,  que  le  fueron  imputados  en  la acusación sustitutiva No. CR  05-316  dictada  el  22 de febrero de 2006, en la Corte Distrital de los Estados  Unidos para el Distrito de Columbia.   

2. Con base en dicha petición, el Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  remitió  a  la  Fiscalía  General de la Nación la  referida  Nota Verbal, decretándose mediante resolución del 4 de abril de 2008  la  captura del citado ciudadano, efectuándose su aprehensión material el 3 de  mayo del mismo año.   

3.  Con oficio No. OFI08-18826-DIJ-0100 del 2  de  julio  2008  el señor Viceministro de Justicia envió los antecedentes a la  Sala  Penal  de  la  H.  Corte  Suprema  de Justicia, con la finalidad de que la  Corporación emita el correspondiente concepto.   

4.  Mediante Nota Diplomática 1866 del 26 de  junio  de  2008,  la   Embajada  de  los  Estados  Unidos de Norteamérica,  formalizó  la solicitud de extradición contra ALBERTO  ENRIQUE  TORRES  MARTÍNEZ para comparecer a juicio por  los  delitos  federales  de  conspiración  para  importar  narcóticos  y  para  fabricarlos   y   distribuirlos,   conductas  imputadas  en  la  resolución  de  acusación  sustitutiva  No.  CR  05-316 dictada el 22 de febrero de 2006, en la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia que refiere  hechos  sucedidos después del 17 de diciembre de 1997 cuando se restableció la  extradición  de  nacionales  conforme  al  Acto Legislativo No. 01 de 1997, que  modificó    el    artículo    35    de    la    Constitución   Política   de  Colombia.   

4.1.   Los  hechos referidos en la nota  diplomática:   

“Los  hechos del caso indican que Alberto  Enrique  Torres  Martínez  es  miembro  de  una  organización  de  tráfico de  narcóticos  que  en  distintas  ocasiones ha operado desde Colombia, Panamá, y  Brasil.  Entre  aproximadamente  1990,  y  continuando de ahí en adelante hasta  aproximadamente  febrero  de  2006,  la  organización  trasportó  exitosamente  –utilizando embarcaciones  marítimas-   múltiples   cantidades  de  toneladas  (sic)  de  cocaína  entre  Suramérica   y   Centroamérica,   cuyo   destino   final   eran   los  Estados  Unidos.   

Durante    el    período   comprendido  aproximadamente   entre   1997  hasta  aproximadamente  2005,  Torres  Martínez  trabajó  estrechamente  en  Panamá con el jefe de la organización, Pablo Rayo  Montaño,  para  pasar  cocaína  de  contrabando  a  los Estados Unidos. Torres  Martínez  manejaba  una  bodega  en  Panamá  donde la cocaína era almacenada,  compraba  vehículos  para  trasportar la cocaína, y también era clave para el  transporte  y  distribución  de  la  utilidades  provenientes  de  la  venta de  cocaína por parte de la organización. ”    

4.2.  Documentación  

Con  la  Nota Diplomática de solicitud de la  extradición  el  Gobierno  de los Estados Unidos anexó autenticada y traducida  la siguiente documentación:   

4.2.1  Declaración  jurada  en  apoyo de una  solicitud  de  extradición  rendida  con  fecha  28 de mayo de 2008 por PAUL W.  LAYMON,  Fiscal de la sección narcóticos y drogas peligrosas, división penal,  del  Departamento de Justicia de los Estados Unidos, dentro de la cual, en forma  minuciosa  y  detallada,  precisa  las  funciones de su cargo, las disposiciones  legales  aplicables  al  caso,  el  procedimiento  del  Gran Jurado y los cargos  imputados a la persona requerida.   

4.2.2    Traducción    de   las   normas  correspondientes,  esto es, secciones 952(a), 959 (a), 960 (a) y (b)(1)(B), 963,  853,  970  del  título   21 y, sección 3282 del título 18 del Código de  los Estados Unidos.   

4.2.3 Acusación  formal  de  reemplazo 22 de febrero de 2006 – Caso Penal  No.  05-316-  proferida  por  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito  de  Columbia  que  materializa  la  imputación.  Los  cargos  son los  siguientes:   

“CARGO  UNO   

1.  Desde  aproximadamente  enero de 1990 y  continuando  hasta  aproximadamente  incluso  la  fecha de presentación de esta  Acusación  formal de Reemplazo, el Gran Jurado desconoce las fechas exactas, en  los  Estados Unidos y en Brazil, Colombia, México, Panamá y otros lugares, los  acusados   

(…)  

ALBERTO TORRES  

(…)  

y otras personas conocidas y desconocida por  el   Gran  Jurado  no  incluidas  en  la  presente  Acusación,  a  sabiendas  e  intencionalmente  se  unieron,  asociaron,  confabularon y acordaron cometer los  siguientes    delitos    contra    las    leyes   federales   de   los   Estados  Unidos:   

(1) a sabiendas e intencionalmente importan  cinco  kilogramos  o  más  de  una  mezcla y sustancia conteniendo una cantidad  detectable  de  cocaína, una sustancia controlada de la Lista II, a los Estados  Unidos  desde  Colombia, México u otros  lugares, en violación al Título  21, Código Federal de los Estados Unidos, Secciones 952 y 960; y   

(2)   a   sabiendas   e  intencionalmente  manufacturar  y  distribuir  cinco  kilogramos  o más de una sustancia o mezcla  conteniendo  una cantidad detectable de cocaína, una sustancia controlada de la  Lista  II,  Intencionalmente  y  sabiendo  que  tal sustancia sería ilegalmente  importada  a los Estados Unidos, en violación al Título 21, Código Federal de  los  Estados  Unidos,  Secciones  959  y  960, todo en violación al Título 21,  Código Federal de los Estados Unidos, Sección 963.”   

4.2.4  Orden  de  arresto del 24 de agosto de  2005,  emitida  por  el  Juez  de Instrucción Kay, del Tribunal Federal para el  Distrito de Columbia de los Estados Unidos de América.   

4.2.5  Declaración  jurada en apoyo suscrita  por   Keri   Jasso   el  28  de  mayo  de  2008,  como  agente  especial  de  la  Administración      para      el     control     de     drogas     –DEA-,  quien se expresó familiarizado  con  los  supuestos  del caso, sus antecedentes, la investigación y las pruebas  acopiadas  contra  ALBERTO  ENRIQUE  TORRES MARTÍNEZ,  dentro     del     caso    titulado    Estados  Unidos  v.  Pablo Rayo-Montano, y  colaboradores,   que   sirvieran   de   fundamento   para   la   imputación  de  cargos.   

5.  En  auto  del  9  de  julio  de  2008 se  reconoció  personería  a  la  defensora para actuar, quien dentro del traslado  para  solicitar  pruebas, presentó memorial por el cual renunciaba a toda clase  de  términos  contemplados  en la Ley, solicitud que fue aceptada mediante auto  del 29 de julio de 2008.   

6.   No  habiendo  petición  de   pruebas  por  las  demás partes y no decretándose de oficio alguna, se corrió  el respectivo traslado para alegatos de conclusión.   

Dentro de esta oportunidad, la Procuraduría  Tercera  Delegada  para la Casación Penal requirió a la Corte en el sentido de  que  conceptúe  favorablemente  la  extradición  solicitada, dado que luego de  evaluar  el  cargo  elevado se cumple con los requisitos de validez formal de la  documentación  presentada, demostración plena de la identidad del requerido en  extradición,  el  principio  de la doble incriminación y  la equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Como  no  existe  tratado  de  extradición  aplicable  entre  el  país solicitante y la República de Colombia, tal como lo  expresó  el  señor  Jefe  de  la  Oficina  Asesora Jurídica del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  en  el oficio No. OAJ.E. 1312, se aplica el ordenamiento  procesal  penal  colombiano,  esto  es la ley 906  de 2004 toda vez que las  conductas   objeto   de   imputación   se   cometieron  en  vigencia  de  dicha  normatividad.   Por  ello,  la  Corte  emite concepto de conformidad con lo  establecido en los artículos 490 y siguientes.   

La  extradición de nacionales por nacimiento  (como  es  el caso del ciudadano ALBERTO ENRIQUE TORRES  MARTÍNEZ) es permitida por la Constitución Política  de  conformidad  con  el  artículo  35 de la Carta Política, modificado por el  artículo   1°   del  Acto  Legislativo  No.  1  de  1997.   A  partir de la vigencia de la reforma a la Constitución Política  es  jurídicamente  posible conceder la extradición por delitos cometidos en el  exterior   considerados   como   tales  en  la  legislación  penal  colombiana,  salvo  que  se  trate  de  delitos  políticos y de conductas cometidas con anterioridad a la promulgación  del  acto  legislativo  (Diario  Oficial  No.  43.195  del  17  de  diciembre de  1997).    

Como   quiera  que  excepción  alguna  se  evidencia  dentro  del  presente  trámite  corresponde  a  la  Sala  emitir  el  correspondiente concepto.   

I.  VALIDEZ FORMAL DE LA DOCUMENTACIÓN   

El Tribunal de justicia requirente acompañó  la  solicitud de extradición de los documentos enunciados en el acápite de los  antecedentes  en  el numeral 4.2. debidamente traducidos al español, además de  una   fotografía   del   ciudadano   solicitado  en  extradición.   

Esos documentos fueron certificados el 5 de  junio  de  2008 por el señor Thomas C. Black, Director  Asociado  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, del  Departamento  de  Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica, quien afirmó  que  copia fiel de ellos se mantienen en los archivos oficiales del Departamento  de Justicia en Washington.  (Fol. 94)   

El  señor Michael B. Mukasey, Procurador de  los     Estados    Unidos,    certificó    que    efectivamente    Thomas  C. Black se desempeña en el cargo  de  Director  Asociado de la Oficina de Asuntos Internacionales, División de lo  Penal,  del  Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos de Norteamérica  (Fol. 95)   

La  documentación que sustenta la solicitud  fue  avalada  por  la  señora  Condoleezza  Rice,  Secretaria  de Estado de los  Estados  Unidos,  quien  la certificó el 5 de junio de 2008 y le fijó el sello  del Departamento de Justicia de los Estados Unidos  (fol. 97)   

Los  antecedentes  fueron presentados por el  señor  Patrick  O.  Hatchett  el  6  de junio del mismo año ante el Cónsul de  Colombia  en  la ciudad de Washington, quien firmó y remitió el antecedente al  Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia (fol. 98)   

En  ese  orden,  los  documentos  públicos  otorgados  en  un  país  extranjero  por  uno  de  sus  funcionarios  o  con su  intervención,  presentados  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente  diplomático  de  la  República (o, en su defecto, por el de una nación amiga)  hacen   presumir  que  se  otorgaron  de  acuerdo  con  la  ley  del  respectivo  país.   (Cfr. artículo 259 del Código de Procedimiento Civil, modificado  por el Decreto 2282 de 1989)   

Por  ello,  la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema de Justicia encuentra que la documentación aportada por el país  requirente es formalmente válida.   

II.  IDENTIDAD DEL SOLICITADO  

En  la nota diplomática que materializó la  solicitud   se   identificó   como  la  persona  requerida  en  extradición  a  ALBERTO    ENRIQUE    TORRES   MARTÍNEZ,  también conocido como “ALBERTO TORRES”, ciudadano colombiano  nacido  el  8  de  febrero  de  1946  en  Colombia  y  portador de la cédula de  ciudadanía   No.   8.421.209;   datos   coincidentes  con  los  mencionados  en  declaración  jurada  en  apoyo  del  requerimiento  de extradición1.   

Los  mismos  consignados  en la solicitud de  captura   del   requerido   -resolución   4   de   abril   de  20082- y que fueron  confrontados    con    los   relacionados   en   el   acta   de   derechos   del  capturado3,  así  como  el  cotejo  dactiloscópico realizado por el técnico  profesional     de     la    SIJIN     MEVAL4  y  la fotografía allegada al  trámite.  Documentación  con  la  cual  se  verifica  la  plena  identidad del  ciudadano  solicitado  en  extradición  por  el Gobierno de los Estados Unidos.   

III.    PRINCIPIO   DE   LA   DOBLE  INCRIMINACIÓN.   

Tiene  por  objetivo  confirmar  que  la(s)  conducta(s)  que  se  imputa(n)  al  requerido  en el país solicitante también  están  consagradas  como  delito  en  la  ley  penal  colombiana y que tenga(n)  señalada  como  pena  la de prisión, que en ningún caso sea inferior a cuatro  (4)   años;    además   de   ello,   exige  determinar  que  por  lo  menos  se  haya  dictado  en  el  exterior  resolución de  acusación  o su equivalente”  (Art. 502 Ley 906  de 2004).   

El cargo (arriba transcrito) de la acusación  formal  de  reemplazo  Caso  Penal  No.  05-316  del  22 de febrero de 2006  proferida  por  el  Tribunal Federal para el Distrito de Columbia de los Estados  Unidos    que    materializa    la   imputación,   se   tipifica   –en  la  ley  penal  colombiana-  como  concierto  para  el tráfico de estupefacientes (art. 340 inc. 2 del C.P.)    

Véase  que la conducta imputada en el cargo  uno  el  acusado  “y otras  personas  conocidas  y  desconocidas  por el Gran Jurado no incluidas en la  presente  Acusación,  a  sabiendas  e  intencionalmente  se unieron, asociaron,  confabularon  y  acordaron  cometer  los  siguientes  delitos  contra  las leyes  federales  de  los  Estados  Unidos: (1) a sabiendas e intencionalmente importan  cinco  kilogramos  o  más  de  una  mezcla y sustancia conteniendo una cantidad  detectable  de  cocaína, una sustancia controlada de la Lista II, a los Estados  Unidos  desde  Colombia, México u otros  lugares, en violación al Título  21,  Código  Federal  de  los  Estados  Unidos,  Secciones  952  y 960; y (2) a  sabiendas  e  intencionalmente manufacturar y distribuir cinco kilogramos o más  de  una  sustancia o mezcla conteniendo una cantidad detectable de cocaína, una  sustancia  controlada  de  la  Lista  II,  Intencionalmente  y  sabiendo que tal  sustancia  sería  ilegalmente  importada a los Estados Unidos, en violación al  Título  21, Código Federal de los Estados Unidos, Secciones 959 y 960, todo en  violación  al  Título  21,  Código  Federal  de  los Estados Unidos, Sección  963.,  se  encuentra  regulada en nuestra legislación  penal  como  constitutiva  del delito de concierto para delinquir o lo que es lo  mismo,  acuerdo de voluntades entre varios sujetos para poseer con intención de  distribuir  sustancias  estupefacientes,  delito preceptuado en el artículo 340  de  la  Ley 599 de 2000, modificado  por  el  artículo  8º  de  la  Ley  733  de  2002, según el cual se comete el delito de concierto para  delinquir  “cuando  varias  personas  se  concierten  con  el  fin  de cometer  delitos…”,  comportamiento  que  conlleva  una  pena que oscila entre 6 y 12  años  (más  el incremento de la ley 890/04) y multa de 2.000 a 20.000 salarios  mínimos  legales mensuales, cuando la finalidad  del  concierto   sea   la   de   cometer,   entre  otros  ilícitos,  los  de  “tráfico  de  sustancias  tóxicas,  estupefacientes  o  sicotrópicas…”.  -modificado,   a   su   turno,   por   el   artículo  19  de  la  Ley  1121  de  2006-.   

IV. EQUIVALENCIA DE ACUSACIÓN DE LOS ESTADOS  UNIDOS CON LA ACUSACIÓN DEL SISTEMA PENAL COLOMBIANO   

El  llamamiento  a  juicio  (resolución  de  acusación)  que suministró el gobierno solicitante con la acusación formal de  reemplazo   –  Caso  Penal  No. 05-316- proferida por la Corte Distrital de  los  Estados  Unidos  para  el Distrito de Columbia el 22 de febrero de 2006, no  ofrece  discusión  alguna  en  lo  atinente a la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero  con la resolución acusatoria regulada en nuestro  derecho  procesal,  toda vez que, como lo tiene señalado de manera reiterada la  Sala,  a  pesar  de  que  se  trata  de sistemas procesales con algunas notables  diferencias,  el  auto de procesamiento o acusación dictado por las autoridades  judiciales  de  los  Estados Unidos satisface esta condición, pues según queda  expuesto,  contiene  una  narración  clara  de  la  conducta  investigada y las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar que la especifican, de igual modo se  basa  en  las  pruebas  allegadas  a  la investigación, permitiendo un punto de  partida  para  la  etapa  del juicio, en donde el acusado puede controvertir las  evidencias  y los cargos que pesan en su contra, luego de lo cual se profiere el  fallo de mérito.   

De allí que se pueda decir que la acusación  presentada  guarda  equivalencia con la propuesta dentro del sistema colombiano,  dado   que  se  establece  el  marco  jurídico  y  fáctico  que  determina  el  juzgamiento  y  habilita  de  manera idónea el derecho de defensa del requerido  dentro de la respectiva actuación.   

V.  LAS CONDICIONES QUE DEBE IMPONER EL  GOBIERNO SI AUTORIZA LA EXTRADICIÓN:   

Ante la eventual determinación positiva del  Gobierno  Nacional,  en  todo  caso respetando la órbita de su competencia como  supremo   director   de  las  relaciones  internacionales,  la  Corte  considera  pertinente   recordar   que  debe  someter  la  extradición  a  los  siguientes  condicionamientos al país requirente:   

1. Excluir las penas de muerte, la condena a  prisión  perpetua,  el sometimiento a desaparición forzada, torturas, tratos o  penas   crueles,   inhumanos   o   degradantes,  la  sanción  de  destierro,  o  confiscación  para los delitos autorizados, pues esas condenas están excluidas  del  ordenamiento  jurídico colombiano de conformidad con los fundamentos de la  Constitución Política (artículos 11, 12 y 34).   

2.   Recordar   al  país  solicitante  la  prohibición   política   de  juzgar  al  ciudadano  solicitado  por  conductas  anteriores  al  17  de  diciembre  de  1.997 y diversas de las que originaron la  solicitud  de  extradición,  como se señaló en la parte introductoria de este  concepto.   

3.    A   partir  de  los  postulados  axiológicos  de  la  Constitución  Política, el Gobierno Nacional está en el  deber  de  disponer  lo necesario para que el servicio exterior de la República  realice  un  detallado seguimiento a los condicionamientos referidos5.   

4. Recordar al país solicitante que ALBERTO  ENRIQUE  TORRES  MARTÍNEZ  ha permanecido  privado  de  libertad  por   virtud   de   este    trámite,   y  que  ese  término  debe  ser  tenido en cuenta como parte de  la    condena,    si   esa   fuere   la   determinación   del   Juez   que   lo  requiere.   

5. Igualmente y en  orden  a  garantizar  los  derechos  fundamentales del requerido, si el Gobierno  Nacional  lo  considera  pertinente,  el Estado requirente deberá garantizar la  permanencia  en el país extranjero y el retorno al de origen, en condiciones de  dignidad  y  respeto  por la persona humana, cuando el extraditado llegare a ser  sobreseído,  absuelto,  declarado  no  culpable  o  eventos  similares, incluso  después  de  su liberación por haber cumplido la pena que le fuere impuesta en  la  sentencia  de condena, en razón de los cargos que motivaron la solicitud de  extradición      y      por      los      cuales     ésta     hubiere     sido  concedida.       

6.  El  Gobierno Nacional debe condicionar la  entrega  de  Alberto Enrique Torres Martínez, a que se le respeten –como  a cualquier otro nacional en las  mismas   condiciones-   todas   las   garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga  acceso  a  un proceso público sin  dilaciones  injustificadas,  a  que se presuma su inocencia, a que cuente con un  intérprete,  a  que  tenga un defensor designado por él o por el Estado, a que  se  le  conceda  el tiempo y los medios adecuados para que prepare la defensa, a  presentar  pruebas  y  controvertir  las  que  se  aduzcan  en  contra, a que su  situación  de  privación de la libertad se desarrolle en condiciones dignas, a  que  la  eventual  pena  que se le imponga no trascienda de su persona, a que la  sanción  pueda  ser  apelada ante un tribunal superior, a que la pena privativa  de  la  libertad  tenga  la finalidad esencial de reforma y readaptación social  (Artículos  29  de  la  Carta;  9 y 10 de la Declaración Universal de Derechos  Humanos;  5-3.6,  7-2.5,8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos;  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos).   

Igualmente,  el  gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En  cumplimiento de su deber de protección a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición, es  misión  del  Estado,  por  medio  del  ámbito  de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

Cumplidos  los  requisitos  del  Código  de  Procedimiento  Penal  y  establecido  que  los  acontecimientos  imputados  a la  solicitada  ocurrieron también en país extranjero, la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL  emite  CONCEPTO  FAVORABLE al  pedido  de  extradición  del ciudadano ALBERTO ENRIQUE  TORRES   MARTINEZ   identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía   número   8.421.209   elevado  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos.   

Comuníquese esta determinación al requerido  ALBERTO    ENRIQUE    TORRES   MARTÍNEZ,  a su defensora, al Ministerio Público y al señor Fiscal General  de la Nación para lo de sus competencias.   

Devuélvase  el  expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para lo de ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

        JOSÉ        LEONIDAS       BUSTOS       MARTÍNEZ                     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

     

      JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANÉS                         YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

   

JULIO          ENRIQUE          SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria   

    

1 Fol.  62, carpeta-indictment.   

2 Fol.  12 ibídem.   

3 Fol.  25 ibídem   

4 Fol.  21 ibídem   

5“…es   preciso   advertir   que   como  el  instrumento  de  la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de   un  instrumento  internacional  que  regule  los  motivos  de  procedencia,  requisitos,   trámite   y   condiciones,   por  las  normas  contenidas  en  la  Constitución  Política  (artículo  35) y en el Código de Procedimiento Penal  (artículos  508  a  533  de  la Ley 600 de 2000), cuando recae sobre ciudadanos  colombianos  por  nacimiento  -si  es  pasiva-,  es  imperioso  que  el Gobierno  Nacional  haga  las exigencias que estime convenientes en aras a que en el país  reclamante  se  le  reconozcan  todos  los derechos y garantías inherentes a su  calidad  de  colombiano  y  de procesado, en especial las contenidas en la Carta  Fundamental  y  en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad, es decir, en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93 de la Constitución, Declaración  Universal  de Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos Humanos, Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos),  en  virtud  del  deber de  protección  a  esos derechos que para todas las autoridades públicas emana del  artículo 2º ibídem.   

Los  condicionamientos  en  cuestión tienen  carácter  imperioso,  porque  la  extradición  de  un ciudadano colombiano por  nacimiento,  cualquiera  sea  el  delito  que  dio lugar a su entrega a un país  extranjero,  no  implica  que  pierda su nacionalidad ni los derechos que le son  anejos  a  tal  calidad.  Por  tanto, el deber de protección de las autoridades  colombianas  se  extiende  a  tal  punto,  que  han  de  vigilar que en el país  reclamante  se le respete los derechos y garantías tal como si fuese juzgado en  Colombia.  A lo que renuncia el Estado que accede a la entrega de un connacional  es  a  ejercer  su  soberanía  jurisdiccional, de modo que en tanto aquél siga  siendo  súbdito  de  Colombia,  conserva  a  su  favor todas las prerrogativas,  garantías  y  derechos  que emanan de la Constitución y la ley, en particular,  aquellos  que se relacionan con su calidad de procesado y que tienen que ver con  la dignidad humana”.   

(Concepto   de  Extradición    del    05/09/2006,    rad.    núm.  25625)     

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