30081(29-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30081   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 207.  

          Bogotá,  D.C.,  julio veintinueve (29) de  dos mil ocho (2008)   

VISTOS  

Constata  la  Sala  si  el libelo casacional  presentado   por  el  defensor  de  ARACELY  ÁLVAREZ  RENDÓN  contra  el fallo de segundo grado dictado por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  el 10 de marzo de 2008, confirmatorio de la  sentencia  proferida  el  19  de  diciembre de 2007 por el Juzgado Décimo Penal  Municipal  con  funciones de conocimiento de la referida ciudad, a través de la  cual  condenó  a  la  citada  ciudadana  como  autora  del  delito  de lesiones  personales  dolosas agravadas en su hija Laura Marcela  Ojeda  Álvarez,  se  ajusta  o no a las exigencias de  crítica  lógica  y  suficiente  argumentación  dispuestas  para  conseguir su  admisión.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los    hechos    que    motivaron   este  diligenciamiento   fueron   sintetizados  por  el  ad  quem en los siguientes términos:   

“El   24  de  septiembre  de  2006,  la  señora  ARACELY  ÁLVAREZ  RENDÓN,  después de una  acalorada  discusión,  agredió  físicamente  a  su  hija  LAURA MARCELA OJEDA  ÁLVAREZ,  de  20  años  de  edad,  con una botella despuntada. De esa forma le  causó  una herida en la región inguinal izquierda, múltiples escoriaciones en  el  antebrazo  derecho  y  equimosis  en  el  antebrazo  izquierdo,  las  que le  generaron   una  incapacidad  definitiva  de  8  días  con  deformidad  física  permanente como secuela”.   

En audiencia realizada en el Juzgado Treinta  y  Ocho  Penal  Municipal con función de control de garantías de Bogotá el 11  de  mayo  de  2007,  la  Fiscalía  imputó  a ARACELY  ÁLVAREZ   la   comisión   del  delito  de  lesiones  personales dolosas, la cual no aceptó.   

La Fiscalía presentó escrito de acusación  el  6  de  junio  de  la  referida  anualidad  imputando  a  la  incriminada  la  realización  del punible de lesiones personales dolosas agravadas, en razón de  haber  sido  cometidas  en  una descendiente, imputación que la acusada aceptó  debidamente asistida por su defensora.   

El  Juzgado  Décimo  Penal  Municipal  con  funciones  de  conocimiento  de  Bogotá  profirió el fallo anticipado el 19 de  diciembre    de   2007,   a   través   del   cual   condenó   a   ARACELY   ÁLVAREZ   RENDÓN  a  la  pena  principal   de   veintiocho   (28)  meses  de  prisión  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo   lapso,   como   autora  penalmente  responsable  del  delito  objeto  de  acusación.   En   el   mismo  proveído  le  negó  la  condena  de  ejecución  condicional.   

          Al  conocer  de  la  impugnación  de  la sentencia propuesta por la  defensa,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  decidió mediante fallo del 10 de  marzo  de  2008  confirmar  la  decisión  atacada.  Entonces,  el  mismo sujeto  procesal  interpuso  recurso  de  casación contra el proveído del ad  quem  y  allegó  la  correspondiente  demanda en tiempo.   

EL LIBELO  

El  casacionista  formula un “CARGO   ÚNICO”  contra  el  fallo  del  Tribunal  postulando  la violación del derecho a la defensa y al debido proceso  de  su  asistida, pues “En la sentencia impugnada se  confirma  en forma equivocada la proferida por el a quo, ya que los hechos aquí  investigados  fueron única y exclusivamente efectuados por la sindicada ARACELY  ÁLVAREZ RENDÓN, no siendo así”.   

Agrega  que  “La  sindicada  careció  durante  el  proceso  de  una  eficaz, adecuada y eficiente  defensa        técnica”,       “durante  el  proceso  no  se  indagó  lo favorable a la encausada,  actuándose     con    parcialidad    manifiesta”,  “la  precaria  defensa  técnica  que asistió a la  encausada  no solicitó prueba alguna que al menos controvirtiera la imputación  que  se  le hiciere”, “la  sindicada  indemnizó  integralmente  a  la víctima, sin que se lu (sic)   hubiese  tenido  en  cuenta  tal  situación  en  la  sentencia impugnada como lo ordena el legislador”,   “en  cuanto  al  análisis  del  aspecto  subjetivo,  para  efectos  de  negar  la  suspensión condicional de la  ejecución  de  la pena, se violan los derechos fundamentales de la encartada al  exigir   tratamiento   penitenciario   carcelario   cuando   el   mismo   no  es  exigible”.   

          Acto  seguido,  el defensor aduce que las lesiones tuvieron lugar en  el  contexto  de una riña entre madre e hija en igualdad de condiciones, motivo  por  el cual ARACELI ÁLVAREZ  actuó en legítima defensa.   

          También  dice  que la profesional que lo antecedió no solicitó el  reconocimiento  médico  legal  de  la  acusada  y  tampoco deprecó escuchar en  declaración  a  los  testigos  de  los hechos, a fin de probar que ARACELI  ÁLVAREZ actuó en defensa de su  vida.   

          Reprocha  que la Fiscalía no cumpliera su obligación de investigar  lo  favorable  a la procesada, privándola de un juicio imparcial, en manifiesto  quebranto de sus derechos fundamentales.   

          Indica  que  la sentenciada carece de antecedentes penales, amén de  que  sus  antecedentes  familiares  son  excelentes,  motivo  por  el  cual  era  acreedora   de   la   suspensión   condicional   de   la   ejecución   de   la  pena.   

          Finalmente  el  defensor  manifiesta  que su representada indemnizó  íntegramente   a   la  víctima,  demostrando  con  ello  sensibilidad  social,  circunstancia      indicativa     de     que     no     requiere     tratamiento  penitenciario.   

A  partir  de  lo  expuesto,  el  recurrente  solicita   a   la   Sala   casar   la  sentencia  impugnada  en  el  sentido  de  “declarar la NULIDAD DE TODO LO ACTUADO”   “y/o”  proferir   cesación    de   procedimiento   a   favor   de   su  procurada  “y/o”   otorgarle  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Es  cierto  que  en la Ley 906 de 2004 no se  distingue  entre  recurso  de casación por la vía común y por la discrecional  en  cuanto  se  marginó  la exigencia de la cantidad de pena máxima del delito  para  acceder  a  dicha impugnación, no obstante, es del resorte del recurrente  demostrar  el  quebranto  de  derechos o garantías fundamentales, lo cual exige  contar  con  interés  para impugnar, señalar la causal, desarrollar los cargos  de  sustentación  del  recurso  y demostrar la necesidad del fallo de casación  para  cumplir alguno de los fines establecidos por el legislador en su artículo  180,  esto es, la efectividad del derecho material, el respeto de las garantías  de  los  intervinientes, la reparación de los agravios sufridos por éstos y la  unificación  de  la  jurisprudencia, so pena de resultar inadmitida la demanda,  según   lo   establece   el   artículo   184   de   la   citada   legislación  adjetiva.   

         En  el  análisis de los requisitos de admisibilidad de los libelos  casacionales,   es   deber   de   la   Sala   constatar  en  la  formulación  y  desenvolvimiento  de  las censuras el acatamiento de las exigencias de lógica y  de  suficiente  demostración definidas por el legislador y desarrolladas por la  jurisprudencia,  con  el  fin  de  evitar  la  transformación  de  este recurso  extraordinario  en una instancia adicional a las ordinarias. Tales requisitos se  orientan  a  conseguir  el  desarrollo  de  los  libelos dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y demostración de los cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten inteligibles, esto es, precisos y claros, pues  no  corresponde  a  la  Sala  en  su  función reglada de orden constitucional y  legal,   develar   o   desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias alegaciones de los impugnantes en casación.   

          Es  pertinente  recordar  que  tratándose de la causal de casación  orientada  a  conseguir  la  nulidad  del  trámite,  es  imprescindible  que el  demandante   señale   claramente   la   especie   de  incorrección  sustantiva  determinante  de  la  invalidación,  los  fundamentos  fácticos  y  las normas  conculcadas,  con  la indicación de los motivos de su quebranto. También es de  su  resorte especificar el límite de la actuación a partir del cual se produjo  el  vicio,  así como la cobertura de la nulidad, demostrar que procesalmente no  existe  manera  diversa  de restaurar el derecho afectado y, lo más importante,  acreditar  que la anomalía denunciada tuvo incidencia perjudicial y decisiva en  la  declaración  de  justicia  contenida  en  el  fallo impugnado (principio de  trascendencia),  pues  este  recurso  extraordinario  no  puede  sustentarse  en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones  ausentes  de  quebranto,  reglas que el impugnante no acogió en su  planteamiento.   

Encuentra la Sala que el censor no se sujeta  a  unas  tales  directrices para impugnar el fallo condenatorio proferido contra  su  asistida,  pues  además  de  no  señalar  el  límite  de  cobertura de la  invalidación  solicitada,  tampoco  procede  a  precisar  si su queja apunta al  quebranto  del  derecho  al  debido  proceso  o a la violación del derecho a la  defensa  de  aquella,  dado  que  uno  y otro corresponden a ámbitos diversos y  delimitados.  El  primero,  la  vulneración  del debido proceso, constituye por  regla  general  un  vicio  de estructura (falta de competencia, pretermisión de  las  formas propias del juicio, etc.), en tanto que el segundo, el quebranto del  derecho  de  defensa,  engendra  afectación de la garantía, motivo por el cual  era    imprescindible    que   fuera   claro   sobre   el   particular   en   su  planteamiento.   

Además,  no  explica  la  forma  en  que se  produjo  la  violación  del  debido  proceso,  esto  es,  de qué manera fueron  socavadas  las  bases  y estructura del trámite; tampoco señala de qué manera  fue  violado  el   derecho  de defensa de su procurada, dado que, en virtud  del  principio de trascendencia que rige la declaratoria de nulidad del proceso,  la  simple  ocurrencia  de  la  incorrección  no  conduce  necesariamente  a la  invalidación  de lo actuado, en cuanto es preciso acreditar que aquella produjo  unos  resultados  adversos  y  lesivos a los intereses y derechos del sindicado,  pues  de  lo contrario, el vicio carece de trascendencia e imposibilita declarar  la pretendida invalidez.   

          También  observa  la  Sala  sin dificultad, que en el propósito de  sacar   avante   su   propuesta  casacional,  el  actor  invoca  toda  clase  de  situaciones,  desde  una  posible  causal  de  exclusión  de responsabilidad de  ARACELY  ÁLVAREZ por haber  actuado  en legítima defensa, pasando por la falta de asistencia técnica en el  curso  de  actuación,  la  investigación  parcializada  de  la  Fiscalía,  la  indemnización  de  los  perjuicios  y  la  concesión del subrogado penal de la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la pena, todo ello sin un hilo  conductor   y   con  total  ausencia  de  ordenación  lógica  capaz  de  hacer  inteligible su desacuerdo con la decisión atacada.   

          Con  una  tal  confusión, el demandante se sustrae del principio de  claridad  que  regula  el  artículo  183 de la Ley 906 de 2004 al exigir que el  recurso  se  interponga  “mediante  demanda  que de  manera   precisa  y  concisa  señale  las  causales  invocadas     y     sus    fundamentos” (subrayas fuera de texto).   

Así  pues,  no atina a señalar con base en  qué  elementos de convicción podría llegarse a concluir que la acusada actuó  amparada  en  una  causal  de  justificación  de  la conducta por la cual se la  condenó.   

Tampoco  precisa  en  concreto  cuál fue la  inactividad  de  su  antecesora,  amén de señalar específicamente por qué si  hubieran  obrado  en  la  actuación las pruebas cuya práctica echa de menos el  sentido  del  fallo  sería ciertamente diverso y beneficioso a los intereses de  la  procesada,  pues  como  ya  lo  ha  dicho  reiteradamente  la Sala, no basta  criticar  la  estrategia defensiva de un profesional anterior para acreditar con  ello  la  violación  del  derecho de defensa, en cuanto menester resulta probar  materialmente  y  sin especulaciones el perjuicio ocasionado al sujeto pasivo de  la acción penal.   

          En  punto  de  la  crítica  a  la  actividad  de  la  Fiscalía  el  demandante  no expone por qué razón dicha entidad estaba obligada a investigar  tanto  lo  favorable  como  lo desfavorable a la acusada, como si se tratase del  principio  de investigación integral establecido en la Ley 600 de 2000, no así  en  la legislación procesal de 2004 por la cual se rige este diligenciamiento y  que,  además,  comporta  una  noción  adversarial  de  partes gobernada por el  principio  de  objetividad  establecido  en  el  artículo  115 de la Ley 906 de  2004.   

          Con  relación  al subrogado de la condena de ejecución condicional  el  impugnante  no señala en qué consistieron los errores de los falladores al  negarlo,  pues  se  limita  a  decir  que  su  patrocinada cuenta con excelentes  antecedentes  familiares,  no  ha sido condenada y por ello, según su criterio,  no  requiere  tratamiento  penitenciario,  proceder inadmisible en este trámite  extraordinario  no  instituido para prolongar los debates de las instancias sino  para   denunciar   yerros   in  iudicando  o in procedendo  de  los  sentenciadores  con  entidad suficiente para imponer la correspondiente  enmienda,  con  mayor razón si se desentiende de lo expuesto en la sentencia de  segundo grado sobre el particular:   

“Si  bien  la  procesada  carece  de  antecedentes,  se  está  ante una conducta especialmente  grave:  altera profundamente la convivencia al interior de un hogar, el hecho de  que  la  madre  despliegue  comportamientos violentos contra sus propios hijos y  que   llegue   al  punto  de  esgrimir  armas  cortantes  para  atacarlos  (…)  malos     antecedentes     familiares     de    la  acusada:  el  hecho  se  desplegó  en el hogar de la  actora,  frente  a  su  pequeña  hija  de  8  años  de  edad,  en un cuadro de  sistemática  agresión  verbal  y  física contra sus otros dos hijos e incluso  contra  su  esposo  y el que había comprendido amenazas de muerte y despliegues  violentos  como esgrimir un hecha contra uno de ellos y un cuchillo contra otro,  todo  ello con profundo impacto para toda su familia”  (subrayas fuera de texto).   

          Para  concluir  se  tiene  que  el  demandante  no  dice  ni la Sala  advierte  cuál  podría ser la incidencia de la indemnización de perjuicios en  la  atribución  de  justicia  cuestionada o en el otorgamiento de la condena de  ejecución  condicional  deprecada, razón adicional para concluir que el libelo  no se ajusta a las exigencias dispuestas para lograr su admisión.   

Es claro que si el impugnante estructura el  cargo  con base en meras apreciaciones personales y sin atenerse a alguna de las  reglas  lógicas y argumentativas que gobiernan esta impugnación, ello comporta  el  desconocimiento  de  la  dual  presunción  de acierto y legalidad del fallo  atacado,  todo  lo  cual  impone  la inadmisión de la  demanda  (inciso 2º del artículo 184 de la Ley 906 de 2004), pues en  virtud  del  principio  de  limitación  que  rige  el trámite  casacional   la   Corte   no   se   encuentra   facultada  para  enmendar  tales  falencias.   

          Es   necesario   puntualizar  que  no  se  observa  con  ocasión  de  la  sentencia  impugnada  o  dentro  del curso de la  actuación   procesal,   violación  de  derechos  o  garantías  de               la         incriminada,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  superar  los  defectos de la demanda para decidir de fondo, según lo  dispone el inciso 3º del artículo 184 de la citada legislación.   

          Precisión final   

          Dado  que contra la decisión de inadmitir la demanda presentada por  la   defensa   procede  el  mecanismo  de  insistencia  de  conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 186 de la Ley 906 de 2004, es oportuno precisar que  como  dicha  legislación  no regula el trámite a seguir para que se aplique el  referido  instituto  procesal,  la  Sala  ha  definido las reglas que habrán de  cumplirse       para       su       aplicación1, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR        el        libelo  casacional  presentado por el defensor de la procesada  ARACELY  ÁLVAREZ  RENDÓN,  por las razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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