29892(08-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29892  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 288  

Bogotá, D.C., octubre ocho (08) de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

La  Corporación  se pronuncia en relación  con  la renuncia a términos  presentada      por      el      señor   CARLOS  ARTURO  SÁNCHEZ  CORONADO  quien   es  requerido  en  extradición1.   

ANTECEDENTES  

Mediante Nota Diplomática No. 119 del 10 de  abril  de  2008  la  Embajada Británica solicitó la extradición del ciudadano  colombiano    CARLOS   ARTURO   SÁNCHEZ   CORONADO  por  cuanto  en su contra se dictó el mandamiento de  detención  No.  2660  el  29  de  enero del mismo año en el Juzgado de Primera  Instancia  de  la  ciudad  de  Westminster; petición a la cual se acompañó la  documentación respectiva debidamente traducida.   

El  mismo  10  de  abril  el  Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  con  Oficio  No. OAJ.E. 0704, remitió a la Cartera del  Interior   y   de  Justicia  esas  diligencias,  conceptuando  que  “En  atención  a lo establecido en nuestra legislación procesal  penal  interna…  el  Convenio  aplicable  al  presente  caso  es el Tratado de  Extradición  vigente entre los dos países, firmado en Bogotá el 27 de octubre  de 1888, aprobado por Ley 148 de 1888”.   

Posteriormente,  por Oficio No. OAJ.E. 0812  del  30  de  abril de 2008, el Ministerio de Relaciones Exteriores a través del  Jefe  de  la Oficina Asesora Jurídica manifestó a la Cartera del Interior y de  Justicia:   

“Debe tenerse en cuenta la Convención de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias  Sicotrópicas  firmada  en Viena el 20 de diciembre de 1988, que en su artículo  6º  y  en  especial  en el numeral 2º dispone: «Cada uno de los delitos a los  que  se  aplica el presente artículo se considerará incluido entre los delitos  que  den  lugar a extradición en todo tratado de extradición vigente entre las  partes…».   

Igualmente, me permito informar que frente a  la  Convención  de Viena de 1988 se realizaron las reservas y declaraciones que  se  adjuntan  y  que  mediante  nota  diplomática  OJ.AT.DM.  064829  del 22 de  diciembre  de  1997,  se  retiró  la reserva que Colombia formuló respecto del  artículo     3º     párrafo    (sic)  6º  y  9º  y  el artículo 6º de la Convención”.   

Con  fundamento  en  la  petición  de  la  Embajada  Británica  y de conformidad con lo previsto en el artículo 509 de la  Ley  906  de  2004, por Resolución del 12 de mayo de 2008, el Fiscal General de  la  Nación  decretó  la  captura del señor SÁNCHEZ  CORONADO la cual se hizo efectiva el día 15 de igual  mes  y  año  por miembros del Cuerpo Técnico de Investigación en la ciudad de  Cali.   

Por  su parte, el Viceministro de Justicia,  con  escrito  No.  OFI08-14262-DIJ-0100  del 22 de mayo de 2008, remitió a esta  Corporación  la  Nota  Diplomática No. 119 con la documentación recogida; por  consiguiente,  con  auto  del 4 de junio siguiente la Corte, requirió al señor  SÁNCHEZ   CORONADO  para  renombrar  apoderado  judicial.  (artículo  510  del  Código  de Procedimiento  Penal).   

Una vez el solicitado designó su defensor,  con  proveído  del 23 de junio de 2008, se le reconoció personería y a la par  se  ordenó  el  traslado  previsto en el inciso primero del artículo 500 de la  Ley  906  de  2004;  oportunidad  aprovechada por ese letrado para pedir algunas  pruebas,   las   cuales  fueron  negadas  con  decisión  del  2  de  septiembre  siguiente.   

Como quiera que el reclamado en extradición  manifestó  su  deseo  de renunciar a los términos que le concede la Ley 906 de  2004  para  ejercer  el derecho de contradicción, por auto del 12 de septiembre  de  2008  se  dispuso  que, previo a decidir al respecto, se hacía necesario el  asesoramiento  de  su abogado de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 8º de  la  citada  ley.   A  su  turno   el  apoderado  expresó  que si bien  respetaba    la   voluntad   del   señor   SÁNCHEZ  CORONADO él presentaría su alegato.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En        el       Capítulo   IV   del   Título  VI  del Estatuto Penal Adjetivo de  2004    –Ley  906-  se  reglamenta  lo  relativo  al  tema   de  los  términos  fijados    para    las    actuaciones   judiciales,   sin   hacer   mención  expresa a la posibilidad de su  renuncia  por  cualquiera de las partes, a diferencia  de    la   normatividad incluida en la Ley  600  de 2000, conforme se desprende  de su artículo 167.   

En  relación con  el   tema,  la      Corporación     en    varias    oportunidades    ha  precisado     que,  aún     cuando     el     nuevo     Código   de   Procedimiento  Penal  no  contempla  la  figura  de  la  renuncia  de            términos,     como     sí   lo   hace   el   estatuto  de  igual  especialidad  de  2000,  tal  preceptiva conserva    su   vigencia   en   razón  de  los propósitos          perseguidos     por     el     legislador     en     el    trámite   de   extradición pasiva.   

Al     respecto     la    Corte    ha  expresado:   

“El  artículo  500  de  la  Ley  906 de 2004 estatuyó la  etapa  judicial  del trámite de extradición a cargo  de  esta  Sala de la Corte, así: Correr traslado a la  persona  requerida  o a su defensor por el término de  10   días   para  que  soliciten  las  pruebas  que  consideren    necesarias;    vencido    el    cual    abrir    a    pruebas  la  actuación  por  el  término  de  10  días  más el  de la distancia, a objeto  de  practicar  las  solicitadas y las que a su juicio  considere    indispensables    para    emitir    el    concepto;    practicadas  las pruebas dejar el proceso en secretaría por cinco  días  para  alegar; finalmente, rendir concepto con  fundamento    en   la   validez   formal   de   la  documentación   presentada,   en  la  demostración   plena  de  la  identidad  del  solicitado,  en  el  principio  de  la  doble  incriminación,  en  la equivalencia de la providencia  proferida  en el extranjero y, cuando fuere el caso,  en  el  cumplimiento  de lo previsto en los tratados  públicos.   

Es  evidente  que el primer traslado tiene  como  propósito permitir  al    reclamado    que   directamente   o   a   través   de   su   apoderado  solicite  la  incorporación  o  la  práctica  de  las  pruebas   que  estime  pertinentes  para  desvirtuar  siquiera  uno  de los elementos del concepto, el cual  obligará    al    Gobierno    Nacional    de   ser  negativo.   

Y el segundo, permitir a los participantes  en    el    procedimiento,    con   base   en   la  solicitud de extradición  y,   sus   anexos   y   las  pruebas  eventualmente  practicadas,  manifestar  sus  argumentos acerca del  sentido  en  que  a  su  juicio  y  consultando  sus  intereses, debe emitir la Sala su concepto.   

No obstante que estos traslados hacen parte  de    la    estructura  fundamental    del    trámite,   por   constituir  oportunidades  que la ley dispensa al requerido para  ejercer    los    derechos   de   defensa   y   de  contradicción,   instando   la   práctica  de pruebas y controvirtiendo las  existentes    en    procura    de    obtener    una  opinión  adversa  a  la  entrega,  puede  disponer  y  renunciar  a  ellos por  haber   sido   instituidos   en   su   favor   para   esos   efectos”2   

.  

Igualmente, se observa que el artículo 8º  de  la  Ley  906  de  2004  señala  entre  otros  derechos  del  imputado,  los  siguientes:   

“l) Renunciar  a  los derechos contemplados  en  los literales b) y k) siempre y cuando se trate de una manifestación libre,  consciente,  voluntaria  y  debidamente informada. En el evento de los literales  c)  y  j)  requerirá siempre el asesoramiento de su  abogado     defensor”    (subrayas    fuera    de  texto).   

        A su vez, el citado literal b) preceptúa:   

“No  autoincriminarse  ni incriminar a su cónyuge, compañero permanente o parientes  dentro   del   cuarto   grado   de   consanguinidad   o   civil,  o  segundo  de  afinidad”.   

Por    su    parte,   el   literal   k)  señala:   

“Tener un juicio  público,  oral, contradictorio, concentrado, imparcial, con inmediación de las  pruebas  y  sin  dilaciones  injustificadas, en el cual pueda, si así lo desea,  por  sí  mismo  o  por  conducto  de su defensor, interrogar en audiencia a los  testigos  de cargo y a obtener la comparecencia, de ser necesario aun por medios  coercitivos,  de  testigos  o  peritos  que  puedan arrojar luz sobre los hechos  objeto del debate”.   

        El literal c) establece:   

“No se utilice  el silencio en su contra”.   

Y    finalmente,    el    literal    j)  dispone:   

“Solicitar,  conocer   y   controvertir  las  pruebas” (subraya fuera de texto).   

Por lo tanto, de acuerdo con el criterio de  autoridad    reseñado    y    las    normas    precedentes,   se   acepta   la   renuncia   que   a  los  a    términos           instituidos        en  su  favor  presentó  el      requerido     CARLOS       ARTURO       SÁNCHEZ  CORONADO,  por  cuanto  es  evidente  que  le  asiste  la  facultad  de  renunciar  a  las  posibilidades de  intervención dentro del trámite de extradición.   

No  obstante,  esa  facultad  no coarta los  derechos   que   asisten   a  los  demás  intervinientes,  como  ocurre   con  el  defensor  y  el  representante  del  Ministerio     Público,   respecto   de   quienes   se  debe  agotar   el   traslado   consagrado   en   el   inciso   3º  del  artículo  500 de la Ley 906 de  2004   de   acuerdo   con   lo   dispuesto   en   el   auto   del   2     de     septiembre        de       2008.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  ACEPTAR  la  renuncia    a    términos    manifestada    por    el    señor    CARLOS       ARTURO       SÁNCHEZ  CORONADO  por las razones  expresadas     en    la    parte    motiva    de    esta    decisión.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                       ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                   AUGUSTO JOSÉ IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUÍS  QUINTERO MILANÉS                                                         YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                                     JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Comisión de servicio  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 En el  presente  caso  se  aplica  la  Ley  906  de  2004 en relación con los aspectos  meramente  instrumentales,  pues  respecto  de  los  requisitos  formales  ha de  resolverse  con  fundamento en el Tratado de Extradición suscrito entre la Gran  Bretaña  y  la  República  de  Colombia  el  27 de octubre de 1888 conforme lo  conceptuó  el Ministerio de Relaciones Exteriores. A su vez, la utilización de  la  referida  ley  obedece  a  que  los actos en que se sustenta la petición de  extradición  se  cometieron  después  del  1º  de  enero de 2005, fecha de su  entrada  en  vigencia.  En  este  sentido  ver  Concepto del 4 de abril de 2006,  Radicado  No. 24187 y Autos del 5 de julio y del 3 de octubre de 2006, Radicados  números 25080 y 26209, respectivamente.   

2  Cfr.,  entre  otros,  Autos del 24 de enero y 1° de  agosto  de  2007,  proferidos dentro de los Radicados  números  26214  y  No.  27867, respectivamente.     

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