29343(04-06-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29343  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 145  

Bogotá,  D. C., cuatro (04) de junio de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia  sobre la demanda de  revisión   presentada   por   el   apoderado   de   los  señores  Armando  Liévano  Quintero y Gloria    Patricia    de    Fátima   Martínez   Cerón.   

HECHOS  

La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  Suprema    de    Justicia    los   resumió   así1:   

“Ante  el  Juzgado  Segundo  Civil  del  Circuito  de  Neiva se radicó el proceso ejecutivo hipotecario propuesto por el  BANCO     GANADERO     contra     ARMANDO    ACEVEDO    QUINTERO    –   hoy   LIÉVANO   QUINTERO   (por  reconocimiento       de       paternidad,      se      aclara)      –.  El  3 de abril de 1998, dentro del  mentado  juicio  se  libró  mandamiento  ejecutivo  por  la  suma de DIECISÉIS  MILLONES      CIENTO      OCHENTA      MIL     NOVECIENTOS     TREINTA     PESOS  ($16.180.930.oo)”.   

“El 2 de agosto de 1999 comparecieron ante  la  Inspección  Primera  del Trabajo y Seguridad Social de Neiva, en calidad de  demandante  la  señora  GLORIA  PATRICIA  MARTÍNEZ  CERÓN y como demandado el  señor   ARMANDO   ACEVEDO  QUINTERO  –  hoy  LIÉVANO  QUINTERO –  con  el  fin  de  ventilar  un  diferendo de naturaleza laboral a  través  de  la vía conciliatoria. Al término de dicha diligencia, empleador y  trabajadora  suscribieron el acta de conciliación No. 345, acordando el pago de  VEINTINUEVE  MILLONES  SETECIENTOS  NOVENTA  Y  SEIS  MIL  PESOS CON VEINTISIETE  CENTAVOS  ($29.796.027.oo),  por  concepto  de  salarios pendientes, cesantías,  intereses  sobre las cesantías, vacaciones y otros conceptos, comprometiéndose  el  demandado  a  cancelarle  a su ex empleada la referida suma de dinero a más  tardar  el  10  de  agosto  siguiente.  El  funcionario  que  dirigió  al  acto  conciliatorio,  aprobó  el acuerdo entre las partes a través de auto proferido  en la misma fecha”.   

“El  Juzgado Primero Laboral del Circuito  de  Neiva,  con  oficio  1043  del 24 de agosto de 1999, le solicitó al Juzgado  Tercero  Civil  del  Circuito de la ciudad se tuviera en cuenta la prelación de  créditos,  lo  cual  se  traduce,  en  que  rematados  los  bienes embargados y  secuestrados  al  ejecutado, con su producto primero debe cancelarse el crédito  laboral”.   

ANTECEDENTES  

Adelantada la investigación, el 26 de abril  de   2002   la  Fiscalía  acusó  a  Gloria  Patricia  Martínez  Cerón  y  Armando  Liévano  Quintero  como  autores del delito de fraude  procesal  previsto  en  el  artículo  182 del Código Penal de 19802.   

Mediante sentencia del 1° de julio de 2005,  el  Juzgado  3°  Penal  del Circuito de Neiva declaró a los acusados coautores  penalmente  responsables de esa conducta punible y los condenó a 1 y 2 años de  prisión,               respectivamente3.   

La decisión fue apelada y ratificada por el  Tribunal  Superior  de  de  la  misma  ciudad  el 6 de marzo de 20064.   

En auto del 18 de octubre de 2006 la Sala de  Casación  Penal  inadmitió  la demanda de casación presentada por el defensor  del     señor     Liévano    Quintero5.   

Los  procesados  designaron  apoderado,  que  presentó acción de revisión.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento  en  la  causal  tercera del  artículo  220  de  la Ley 600 del 2000, el demandante invocó como prueba nueva  la  circunstancia  de  que,  entre  septiembre  del  2003 y septiembre del 2006,  Acevedo  (hoy  Liévano)           Quintero     pagó    a    Martínez   Cerón  la  totalidad  de  la  liquidación  laboral  realizada  por  el  Juzgado  1°  Laboral del Circuito de  Neiva,  despacho  que,  demostrada  esa situación, dio por terminado el proceso  ejecutivo el 22 de septiembre de 2006.   

Como  hecho  y  prueba nuevos, no tenidos en  cuenta  durante  la  instrucción y el juicio, se tiene el ejecutivo de Bancafé  contra  Acevedo  Quintero, a  quien  le  embargó  un inmueble diferente, ubicado en la calle 8ª número 30 A  -14,    de    donde    surge    que    si   Martínez  Cerón  realmente  tenía la intención de proteger el  patrimonio  de  aquel  y  engañar  al  Juez  2° Civil del Circuito, no hubiera  solicitado medidas cautelares contra ese otro predio.   

Además,  el  acta  de  conciliación de las  acreencias  laborales  no  fue  declarada  ilegal  por el Juez (como sí hizo en  asunto  diferente,  sobre  lo que anexa copia del fallo), de donde se presume su  legitimidad y, por tanto, la atipicidad del comportamiento.   

Anexa copias de varios documentos y solicita  se ordene la revisión de la sentencia.   

CONSIDERACIONES  

Cuestión previa.  

Los  señores magistrados Sigifredo Espinosa  Pérez,  Alfredo  Gómez  Quintero, Jorge Luis Quintero Milanés, Yesid Ramírez  Bastidas,  Julio  Enrique  Socha  Salamanca  y Javier Zapata Ortiz se declararon  impedidos  para integrar la Sala de Decisión, toda vez que suscribieron el auto  interlocutorio  del  18  de  octubre  de 2006, mediante la cual se inadmitió la  demanda de casación presentada.   

La postulación debe declararse fundada como  que,  en  efecto,  los  funcionarios  adoptaron la decisión señalada (radicado  25.751),  con  la cual, al inadmitirse la demanda de casación presentada por la  defensa,   la   sentencia   condenatoria   hoy   demandada   cobró   ejecutoria  material.   

Como  quiera que la revisión procede contra  “sentencias  ejecutoriadas” (artículo 220 de la Ley 600 del 2000), es claro  que  el  proveído  de los señores magistrados generó el acto que habilitó la  demanda  de  revisión,  de  donde  surge  obvio  el  impedimento  especial  del  artículo 228 del mismo Estatuto, en virtud del cual   

“No  podrá  intervenir  en el trámite y  decisión  de  esta  acción el magistrado que haya suscrito la decisión objeto  de la misma”.   

De la demanda.  

De  conformidad  con  el  inciso segundo del  artículo  223  del  Código  de  Procedimiento  Penal  del  2000,  la  Sala  la  inadmitirá. Las razones son las siguientes:   

1.  El  apoderado  invocó  la  causal  tercera  del artículo 220 de ese  Estatuto.  La  norma  permite  la  revisión  de  las decisiones que hayan hecho  tránsito a cosa juzgada,   

“Cuando   después   de   la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de los debates, que establezcan la inocencia del condenado”.   

La  jurisprudencia  de  la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia ha explicado de manera reiterada que  hecho    nuevo   es   el  acontecimiento   fáctico   vinculado   al  delito,  pero  que  no  fue  posible  controvertir en las instancias porque era desconocido.   

Por     su     parte,     prueba  nueva es todo mecanismo probatorio  que  no  se  haya  podido  incorporar  al  proceso,  pero  también –y  lo  más importante- que dé cuenta  de  un  hecho desconocido, o  de    una    variante   sustancial   de   un   hecho  conocido   en   el   curso   de   la  investigación.   

2.  El  defensor  no  aporta  ningún  medio  probatorio  original,  deber  que  le  impone  el artículo 222.4 del Código de  Procedimiento  Penal.  Su  anhelo  es cuestionar el análisis judicial, esto es,  reabrir  el debate ya concluido, pues a pesar de invocar hechos y pruebas nuevos  (ya  se verá que no tienen tal connotación), lo esencial de su discurso apunta  a  insistir  que  la  obligación  laboral  existente  entre los procesados, que  generó  el  acta  de conciliación en que se hizo consistir el fraude procesal,  fue real, lícita y que, por tanto, no se estructuraba ese delito.   

La  investigación  y  específicamente  las  sentencias  demandadas  se  dedicaron  a  espacio  a  reseñar  los elementos de  juicio,  y  su valoración, que demostraban que tales acreencias laborales, y la  conciliación  que  sobre  ellas  se  suscribió,  no  tuvieron existencia y que  solamente  se  “crearon”  como  un  montaje  para impedir la prosperidad del  juicio  hipotecario  instaurado  por  el  Banco  Ganadero,  lo  que en efecto se  logró,  porque  la obligación de esta entidad, por mandato legal, debía ceder  ante aquella originada en las supuestas prestaciones.   

También  se encontró demostrado dentro del  juicio  que  la  mentirosa conciliación surtió sus efectos, puesto que el Juez  Laboral  decretó el embargo de los remanentes que quedaren de similares medidas  adoptadas  por  el  Juez  Civil  del  Circuito  y se especificó que decretado y  logrado  el  remate,  “se tendrá que cancelar primero el crédito laboral por  tener                  prelación”6.   

3.  Los aspectos novedosos esgrimidos no son  tales.  En  efecto,  que  Liévano Quintero    hubiera    cancelado    la   supuesta   deuda   a   Martínez  Cerón fue tema suficientemente  debatido   por   los   jueces.  Así,  en  el  fallo  de  primera  instancia  se  dijo:   

“Por  su  parte  la  defensora  de Gloria  Patricia  de Fátima Martínez Cerón… adujo que antes que existir pruebas que  desvirtúen  la  existencia  de  la  deuda  laboral  entre los implicados, obran  algunas  que  la demuestran, como las indagatorias por ellos rendidas y el hecho  de  que  Armando  Liévano  Quintero  hubiera  abonado  tanto  a la citada deuda  laboral como a la contraída con el Banco Ganadero.   

Al  respecto,  este Juzgado opina que no es  posible acoger tal tesis pues…   

A   juicio  del  defensor,  demuestra  la  inocencia  de  Liévano  Quintero  los  abonos  realizados  a  la  deuda laboral  adquirida  con  Gloria  Patricia  de  Fátima Martínez Cerón…”  7.   

La sentencia del Tribunal, del 6 de marzo del  2006,  también  se ocupó del tema, no solamente porque al avalar la de primera  instancia  hizo suyas las razones allí expuestas, sino porque expresamente hizo  valoraciones  sobre  el  mismo  tópico. Así, sobre los argumentos del defensor  recurrente reseñó que éste insistió en la exoneración porque:   

“6.  Constituye  un  contraindicio que el  procesado  finalmente  haya  cumplido  la  obligación,  como  también lo es su  persistente  actitud  de  dar  cara  al  Banco  e  informarle sobre las acciones  judiciales que adelantaba su ex secretaria.   

El  haberse cumplido primero la obligación  adquirida  con  la entidad bancaria, frente a la existente con la ex secretaria,  obedece  a querer solucionar el problema penal. Fuera de ello, a GLORIA PATRICIA  se      le      cumplió      parcialmente…”8.   

Esos  argumentos,  que fueron rechazados por  los  jueces,  ponen  de  presente  que  el  asunto  sobre  el  pago por parte de  Liévano    Quintero   a  Martínez Cerón de las sumas  conciliadas,  fue  suficientemente  conocido y debatido en el juicio; por tanto,  no  puede  ser  esgrimido como asunto novedoso, toda vez que el pago total de la  supuesta  obligación  apunta  a  lo  mismo:  a  que  sí se dio cumplimiento al  convenio,  tema  central  del  debate y descartado como mentiroso por los fallos  demandados.   

4.  La  afirmación atinente a que no había  intención  de  engañar al Juez Civil, porque de ser así se habrían embargado  otros      bienes     de     Acevedo     (Liévano)  Quintero,  además  de  ser  un  tema  extraño  a  la  revisión,  como  que  no  plantea  hechos o pruebas nuevas y se basa en simples  especulaciones,  es  negado expresamente por las sentencias demandadas y por los  múltiples   documentos   que  el  propio  accionante  aporta,  en  donde  surge  indubitable  que  toda  la actuación dentro del juicio ejecutivo laboral estuvo  encaminada,  desde  un comienzo, a que se embargara el mismo bien que era objeto  de similar y anterior medida por parte del Banco Ganadero.   

Basta constatar que en la demanda laboral se  solicitó   expresamente   esa   medida  preventiva9  y  que  lo  propio se hizo en  otras  peticiones, como en la fechada el 14 de julio de 2000, donde el apoderado  de   Gloria   Patricia  Martínez  Cerón  reclamó  del  Juez  Laboral  (lo que obtuvo) que oficiara al Juez  Civil   para   que   se   hiciera   valer   la  preferencia  de  la  obligación  laboral10,   reclamo   último   reiterado,   con  el  aval  del  funcionario  judicial11.   

De  allí  deriva  evidente  que  no  había  intención  alguna  de  lograr el pago real de acreencias laborales (acudiendo a  embargar  bienes diversos), sino que el propósito único e insistente fue el de  asegurar  los  bienes  con los que el Banco pretendía cobrar su acreencia, toda  vez  que  se  insistió  y  se  hizo  valer la prelación de las “prestaciones  sociales  de  la  trabajadora”,  con  lo que en la práctica se despojaba a la  entidad bancaria de la prenda que respaldada su patrimonio.   

Así,  no  se enunciaron hechos nuevos, pues  los  reseñados en la demanda fueron considerados en la sentencia de condena. Lo  diferente,  lo  novedoso,  es  la  inteligencia diversa que sobre ellos tiene el  actor, la que en modo alguno habilita la revisión.   

5.  Sobre  la  invocación  de una sentencia  judicial,  proferida  en  un proceso diferente, sin ninguna relación con el que  se  pide  examinar,  la  Corte debe precisar que ese acto no puede  tenerse  como  prueba,  pues  los  medios probatorios son los enunciados en los estatutos  procesales  y  los  fallos  de  las  autoridades  judiciales no lo son, como que  contienen  las valoraciones que, en ejercicio de sus funciones, los jueces hacen  de situaciones puestas en su conocimiento.   

De  tal  manera  que  si,  para  impulsar el  trámite  de  esta  acción,  a una decisión judicial se le diera el alcance de  prueba  (no  se  olvide  que  la remoción del fallo ejecutoriado se intenta con  base  en  la  causal  que exige el aporte de “pruebas nuevas”), comportaría  que  le  fuera conferida eficacia probatoria, no a un elemento de juicio, sino a  una  apreciación  de un juez, que por razonada que parezca, no deja de ser eso:  su consideración sobre un hecho.   

Asunto  diferente  es lo relacionado con las  causales  4ª  y  5ª,  en  las que la sentencia sí constituye la prueba de las  situaciones allí previstas.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1.      Declarar      fundado     el  impedimento  formulado  por  los  señores magistrados  Sigifredo   Espinosa  Pérez,  Alfredo  Gómez  Quintero,  Jorge  Luis  Quintero  Milanés,  Yesid  Ramírez  Bastidas,  Julio  Enrique  Socha  Salamanca y Javier  Zapata  Ortiz.  En  consecuencia,  los  mismos  no  harán  parte  de la Sala de  Decisión.   

2.  Inadmitir  la  demanda   de   revisión   presentada  a  favor  de  los  señores  Armando  Liévano  Quintero y Gloria    Patricia    de    Fátima   Martínez   Cerón.   

Procede el recurso de reposición.  

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          JUAN CARLOS FORERO RAMÍREZ   

Conjuez  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                          AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

MAURICIO    LUNA    VISBAL                                                        HUGO QUINTERO BERNATE   

Conjuez                                                                                      Conjuez   

YESID   REYES   ALVARADO                                                           LUIS G. VELÁSQUEZ POSADA   

Conjuez-   Excusa  justificada                                                                  Conjuez   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Auto  del 18 de octubre de 2006, radicado 25.751.   

2 Folio  175.   

3 Folio  276.   

4 Folio  303.   

5 Folio  223.   

6  Confrontar   folio   177   donde   se   reseñan   las   comunicaciones  en  ese  sentido.   

7  Folios 282 y siguientes.   

8 Folio  309.   

9 Folio  201.   

10  Folio 210.   

11  Folio 259.     

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