29836(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 29836  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 348   

Bogotá,  D.  C., dos (2) de diciembre de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos y de debida argumentación de la demanda de casación  presentada  por  el apoderado de ÉDER JIMÉNEZ QUIROZ en contra de la sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Bucaramanga, que confirmó la condena de seis años y seis meses de prisión  y  $14’300.000 de multa que  por  la  conducta  punible  de concusión les   impuso   tanto   a  Wilson  Durán  Caicedo como a dicha persona el Juzgado Segundo Penal  del Circuito de Bucaramanga.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  La situación  fáctica  que  dio origen a la presente actuación fue reseñada por el Tribunal  de la siguiente manera:   

“El abogado Jairo  Edwin  Garzón  Téllez,  en  su  calidad  de  inspector del espacio público al  servicio  de la alcaldía de Bucaramanga, compareció el 27 de mayo de 2003 ante  la  Unidad de Estructura de Apoyo de la Fiscalía dando a conocer las anomalías  que  se  venían  presentando  en esa dependencia, pues desde diciembre de 2002,  época  en  que  fue  designado,  se  presentaron  quejas  derivadas  de algunos  vendedores  ambulantes,  debido  a  que  con  ocasión  de la renovación de los  permisos  impuestos  por  el  gobierno  municipal manifestaban que empleados del  municipio  exigían  y  recibían  dinero  por la renovación de las licencias y  reubicaciones, no obstante que tal servicio era gratuito.   

”La  investigación      llevó     a     la     vinculación     de     […]  los  servidores  públicos  ÉDER  JIMÉNEZ  QUIROZ,  Wilson  Durán Caicedo  y  Hernando Patiño Galván,  […]  por  hechos   ocurridos   a   mediados   de  2001  y  noviembre  de  2002”.   

2. En razón de lo  anterior,   la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  mediante  resolución  que  calificó  el  mérito  del  sumario,  acusó  a  las  señaladas personas de la  conducta    punible    de    concusión  prevista  en  el  artículo  404  de  la  ley 599 de 2000, actual  Código Penal.   

3. Confirmada dicha  providencia  en resolución de segunda instancia de fecha 16 de febrero de 2004,  correspondieron  las  diligencias  para su conocimiento en la etapa siguiente al  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Bucaramanga, despacho que adelantó la  audiencia  pública  y  absolvió  a  Hernando Patiño  Galván  de  los  hechos  y  cargos formulados por el  organismo  instructor,  a la vez que condenó tanto a ÉDER JIMÉNEZ QUIROZ como  a  Wilson Durán Caicedo por  el  delito  objeto  de acusación a la pena principal de seis años y seis meses  de  prisión,  $14’300.000  de  multa  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  un tiempo igual al de la sanción privativa de la libertad. Así mismo, los  condenó  al  pago  de  daños  y  perjuicios  derivados  de la ejecución de la  conducta  punible y les negó tanto la prisión domiciliaria como la suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

4.  Apelada  la  sentencia   por   los   defensores  de  ÉDER  JIMÉNEZ  QUIROZ  y  Wilson  Durán  Caicedo, así como por el  representante  del  organismo  acusador,  el Tribunal Superior de Bucaramanga la  confirmó    en    todo    lo    que    fue   materia   de   disenso.   

5. Contra el fallo  de  segundo  grado,  interpuso  el apoderado de ÉDER JIMÉNEZ QUIROZ el recurso  extraordinario de casación.   

LA DEMANDA  

Después  de  reseñar  de  manera amplia la  actuación   procesal,   así   como  de  transcribir  apartes  extensos  de  la  providencia  del  ad  quem,  el  recurrente  planteó como único cargo un error  fáctico  “al no concretar el periodo exacto en que  ocurrió  el hecho delictivo y de esta forma poderlo subsumir dentro del periodo  de  tiempo en que el servidor público se vinculó con la actuación”.   

En el desarrollo del reproche, adujo que los  testigos   de  cargo  Elena  Bayona  Gómez  y  Héctor  Julián  Pérez  jamás  concretaron  la  época exacta en que acontecieron los hechos, pues uno de ellos  dijo   que   éstos   ocurrieron  “hace  como  seis  meses”  y  el  otro  aseguró  que  “fue  para  noviembre  de  2002”, por lo  que el factor tiempo no se encuentra acreditado en el expediente.   

Precisó que ÉDER JIMÉNEZ QUIROZ no estuvo  vinculado  a  la alcaldía de Bucaramanga en el periodo comprendido entre el 2 y  el  12  de noviembre de 2002, época durante la cual pudo haber sucedido o no el  acontecer  fáctico materia de imputación, y por lo tanto el ad quem no tuvo en  cuenta  el  valor  real  y  concreto de los testimonios de cargo, que conducen a  establecer  la  atipicidad  de la conducta realizada por su defendido, ya que no  está  demostrada  la  calidad  de  servidor  público  requerida para el sujeto  activo    del   delito   de   concusión.   

En  consecuencia, solicitó a la Corte casar  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  y,  en su lugar, dictar a favor del  procesado el fallo absolutorio correspondiente.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala,  de  tiempo  atrás,  ha  insistido  en  que  la  casación  es un recurso de ámbito  restringido   en   el   que   la   pretensión   de   examinar  la  legalidad  y  constitucionalidad  del  fallo  que  se  impugna  no  puede circunscribirse a un  escrito  de  libre formulación, sino que debe estar respaldado por un contenido  mínimo  de claridad y coherencia que permita entender el vicio o los vicios que  se denuncian, así como la identificación de sus consecuencias.   

De  ahí  que la demanda de casación jamás  podrá  equipararse  a  un  alegato de instancia, pues, tal como se deriva de lo  señalado  en  los  artículos  212  y  213  de  la  ley 600 de 2000, Código de  Procedimiento  Penal,  requiere  de  una presentación lógica y adecuada a cada  una  de  las  causales legalmente establecidas en el artículo 207 ibídem, así  como  el  respectivo  desarrollo  de  los cargos que por los vicios in   procedendo   (de  mero  trámite  o  actividad)     o    in    iudicando    (de   juicio)   plantee   el  recurrente,  con  la  correspondiente  demostración    de    su   trascendencia   para   efectos   de   la   decisión  adoptada.   

Adicionalmente, cuando al amparo de la causal  primera  de  casación  se  plantea la violación indirecta de la ley sustancial  proveniente  de  un error de hecho en la valoración de la prueba, la Sala tiene  dicho  que  al  demandante  le  asiste la carga procesal de precisar la clase de  yerro  que  invoca,  así como de demostrar en el caso concreto su concurrencia,  que puede obedecer a tres tipos:   

El primero, el falso juicio de identidad, que  consiste  en  que  el  juez o el cuerpo colegiado, al emitir la sentencia objeto  del  extraordinario  recurso,  distorsiona o tergiversa el contenido fáctico de  determinado  medio de prueba, haciéndole decir lo que en realidad no dice, bien  sea  porque  realiza una lectura equivocada de su texto, o bien porque le agrega  aspectos   que  no  contiene,  o  bien  porque  omite  tener  en  cuenta  partes  importantes del mismo.   

El segundo, el falso juicio de existencia, se  presenta  cuando  al  proferir  el  fallo impugnado el juzgador omite valorar el  contenido  material de un medio de prueba que hace parte de la actuación (y que  por  lo  tanto  fue  debidamente  incorporado  al expediente), o bien le concede  valor  probatorio  a uno que jamás fue recaudado y, por consiguiente, supone su  existencia.   

Por último, el falso raciocinio, que ocurre  cuando  el  Tribunal en la sentencia se aleja al momento de valorar la prueba de  los  postulados  de  la  sana crítica, es decir, de las leyes científicas, los  principios de la lógica o las máximas de la experiencia.   

Aunado  a  lo  anterior,  el  demandante, al  postular  cualquiera  de  los  yerros  fácticos  en  comento, tiene el deber de  demostrar  su  trascendencia,  aspecto que implica tener que valorar de nuevo el  conjunto  probatorio que sirvió de fundamento a las instancias, para evidenciar  que  con  la  exclusión del referido yerro la decisión materia de impugnación  habría sido sustancialmente distinta a la adoptada.   

2. En el asunto que  concita  la  atención de la Sala, el defensor de ÉDER JIMÉNEZ QUIROZ planteó  un  error  fáctico  en la apreciación probatoria del Tribunal sin concretar en  qué  consistió  el mismo, ni su modalidad, ni mucho menos la trascendencia que  tuvo  frente  a la confirmación del fallo condenatorio proferido por la primera  instancia.   

El  demandante,  simplemente,  se  limitó a  sostener  como  argumento  (que  dicho  sea  de  paso  también  lo alegó en la  sustentación  del  recurso de apelación) el hecho de que el procesado, durante  el  periodo  comprendido  entre  el  2  y  el 12 de noviembre de 2002, no estuvo  vinculado  como  servidor  público  y,  por  lo  tanto,  no ostentó la calidad  especial     requerida     por     el     tipo     penal     de     concusión,  teniendo  en  cuenta que la  conducta  punible  bien  hubiera  podido  haberse  realizado dentro del referido  lapso.   

En  la  motivación de la providencia, el ad  quem,  sin  embargo,  no  consideró relevante dicha postura, pues encontró que  sí  hubo  una  correspondencia  entre la circunstancia de tiempo atribuida y la  vinculación  laboral  del  procesado  a la administración municipal (es decir,  que  ÉDER  JIMÉNEZ  QUIROZ  sí  trabajaba  como  servidor público durante la  época   señalada   por   los   testigos   de  cargo,  o  sea,  “para  el  mes  de noviembre de 2002”).  En palabras del Tribunal:   

“Las  precedentes   consideraciones  llevan  a  la  Sala  a  concluir  la  inequívoca  responsabilidad  en  que  se halla incurso ÉDER JIMÉNEZ QUIROZ, al probarse su  calidad  de  empleado  público  para  esa oportunidad (fs. 56, 57, 67 cuad. 3),  cuando  con  abuso  de  la función pública, que es precisamente la esencia del  delito  de  concusión,  exigió  doscientos  mil pesos a Héctor Julián Pérez  Ortega  en  el  mes  de  noviembre  de  2002,  época  en  la  cual  prestaba su  colaboración   en   la   secretaría   de  gobierno  para  realizar  visitas  e  inspecciones  en  los  establecimientos  comerciales  de  Bucaramanga,  apoyando  además   programas   de  espacio  público  en  los  diferentes  sitios  de  la  ciudad.   

”De manera que  analizada   la  prueba  testimonial  criticada  por  la  defensa  recurrente,  y  establecido  que  el  acusado ÉDER JIMÉNEZ QUIROZ, para el mes de noviembre de  2002,  tenía  la  calidad  de  servidor  público,  pues  mantenía contrato de  prestación  de  servicios  desde el mes de agosto de 2002 por tres meses, y del  12  de  noviembre  de  mismo año por dos meses, son aspectos indicativos de que  hizo  sobresalir  ilícitamente la calidad pública de que estaba investido, sin  que   tampoco   sean   de   recibo  los  planteamientos  del  defensor  apelante  […],  alegación  esta  que  no prospera dado que precisamente se evidenció que el procesado tenía una  vinculación  previa  con  la  administración  municipal  y  que  debido a ello  mantenía  la  esfera propia de sus funciones trasladadas por la administración  de  un  contrato  de  prestación  de  servicios  en la posibilidad y manejo del  espacio  público, donde se encontraban los vendedores ambulantes, en situación  que    precisamente    le    permitió    la    generación    de    los   actos  denunciados”1.   

Por consiguiente, el reproche propuesto por  el  defensor  no es más que un alegato de instancia, en el cual no se evidencia  yerro  o  vicio  alguno susceptible de ser atendido en sede de casación, ya que  frente  a  su  particular  criterio  deberá  prevalecer  el del Tribunal, en la  medida  en  que  a  esta  altura  de  la actuación el fallo de segundo grado se  encuentra    revestido    por    una    doble    presunción    de   acierto   y  legalidad.   

3. En este orden  de   ideas,   el  demandante  se  alejó  de  los  principios  de  sustentación  suficiente,  crítica vinculante, coherencia y no contradicción, principios que  no  sólo  encuentran  arraigo en el carácter dispositivo del recurso, sino que  además  implican  que  la  argumentación  debe  bastarse  por  sí  misma para  propiciar,  por  lo  menos  teóricamente,  el  derrumbamiento  del fallo, en la  medida  en  que  los desarrollos críticos de la demanda deben estar fundados en  las  causales  taxativamente  previstas  en  la ley, así como estar sometidos a  precisos  requisitos  de  forma  y  contenido  conforme  a  la causal o causales  invocadas,  con  identidad temática y ajustados a las exigencias básicas de la  lógica,  tanto  general  como jurídica, sin que la Corte pueda entrar a suplir  vacíos ni a corregir deficiencias.   

En    consecuencia,    como  la Sala tampoco encuentra al examinar el expediente vulneración  alguna  a las garantías fundamentales del procesado, no admitirá la demanda de  casación  interpuesta  en contra de la sentencia de segunda instancia proferida  por el Tribunal Superior de Bucaramanga.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

NO ADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por el defensor de ÉDER JIMÉNEZ QUIROZ en contra de  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Bucaramanga.   

Contra  esta  providencia, no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al lugar de origen.   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                                 ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

         

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.              AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                                                                                                                                             

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                         YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                           JAVIER      ZAPATA  ORTIZ   

             

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Folios 96-97 del cuaderno del Tribunal.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *