29746(10-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 29746  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         Magistrado Ponente:   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 185   

Bogotá D. C., diez de julio de dos mil ocho  (2008).   

  VISTOS  

Debería la Sala calificar el aspecto formal  de  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado HUMBERTO  ANTONIO  CATAÑO  RÍOS, si no se advirtiera que acaeció el fenómeno jurídico  de la prescripción, la cual debe declararse.   HECHOS  

Fueron  relatados de la siguiente manera en  la   sentencia   proferida   por   la   Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cali:   

“Se da inicio a  la  presente  actuación  en  virtud  de  la  denuncia que instaurara la señora  AMAIZA  RODRÍGUEZ  SINISTERRA  en  la  que  da  cuenta  que  dos hombres que se  identifican  como  JHON  JAIRO N. y ALBERTO N. la han estado amenazando para que  entregue  la casa de su papá y su mamá en contraprestación  de un dinero  que su difunto hermano presuntamente les estaba debiendo.   

Por lo anterior, agentes del GAULA instruyen  a  la  señora  RODRÍGUEZ  para  que  llegue  a  un acuerdo con los mencionados  sujetos  y  es así como conviene con ellos encontrarse en el establecimiento La  14  del  barrio  Limonar,  cuando  alrededor  de  las 4:30 de la tarde se les da  captura  a  los  señores  DIEGO FERNANDO PIEDRAHITA, HUMBERTO ANTONIO CATAÑO y  JHON MARIO CARDONA en la cafetería del mencionado lugar.   

Verificados  los antecedentes penales   de  los  capturados,  se  encontró  que  DIEGO  FERNANDO PIEDRAHITA tenía tres  investigaciones  en  su  contra  por el delito de EXTORSIÓN, ESTAFA Y OTROS; el  vehículo  en  que  se movilizaba figuraba como hurtado y los documentos con los  que se identificó eran falsos.”.   ACTUACIÓN  PROCESAL   

1. Adelantada la instrucción, al calificar  el  mérito  del  sumario,  el 17 de abril de 2002, la Fiscalía Quinta Delegada  ante   los   Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados  de  Cali  profirió  resolución  acusatoria  contra  DIEGO  FERNANDO  VILLEGAS  PIEDRAHITA  o  DIEGO  FERNANDO  PIEDRAHITA  DÍAZ, HUMBERTO ANTONIO CATAÑO RÍOS y JHON MARIO CARDONA  RIVERA1,  por  los  delitos  de  concierto para  delinquir  agravado  y  extorsión; al primero de los  nombrados,  adicionalmente lo acusó, por el delito de  obtención  de  documento  público falso, tipificados  en  los artículos 340-2, artículo 244 modificados por los artículos 8° y 5°  de  la  Ley  733  de  2002,  respectivamente,  y  el  artículo 288 del estatuto  punitivo     (Ley    599    de    2000).   

2. Impugnada esta decisión, en resolución  de  10 de septiembre de 2002, la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de  Cali  la  modificó,  en  el  sentido  de  variar la calificación jurídica del  delito  de  extorsión  por  el  de constreñimiento  para delinquir y así  confirmó  la  acusación  contra  DIEGO  FERNANDO  VILLEGAS  PIEDRAHITA o DIEGO  FERNANDO  PIEDRAHITA  DÍAZ, HUMBERTO ANTONIO CATAÑO RÍOS y JHON MARIO CARDONA  RIVERA2,  por  los  delitos  de  concierto para  delinquir  y  constreñimiento  ilegal; al primero de  los   nombrados,  por  el  delito  de  obtención  de  documento público falso.   

3.  Surtida  la  fase de la causa, mediante  sentencia  de 5   de   mayo   de   2005,   el  Juzgado  Cuarto   Penal   del   Circuito   Especializado   de  Cali   condenó  a  DIEGO  FERNANDO  VILLEGAS  PIEDRAHITA  o  DIEGO  FERNANDO  PIEDRAHITA  DÍAZ,  HUMBERTO  ANTONIO  CATAÑO  RÍOS  y JHON MARIO CARDONA RIVERA3,   por   los   delitos   de  concierto  para  delinquir  y  constreñimiento  para  delinquir; y al primero de los nombrados, lo condenó  también,  por  el  delito  de obtención de documento  público      falso,  descritos    en    los  artículos  340  inciso  primero,  184  y  288 del  Código   Penal   (Ley   599   de  2000),   a  las  penas  principales  de  prisión,  al primero, cincuenta y cuatro (54) meses y a los dos restantes, a la  de cuarenta y dos (42) meses.   

4.  La  decisión  de primera instancia fue  apelada  por  el  defensor de HUMBERTO ANTONIO CATAÑO RÍOS, con la pretensión  principal  de  absolución  por inexistencia de la materialidad de los delitos y  de las pruebas que acrediten su responsabilidad.   

Recibido  el  expediente el 24 de agosto de  2005    por   el   Tribunal   Superior   de   Cali4,  la Sala Penal, en sentencia  de      30      de     noviembre     de     20075 decidió el recurso,  en  el  cual  declaró  la  prescripción  de  los  delitos de constreñimiento para  delinquir  a  favor de los procesados DIEGO FERNANDO VILLEGAS PIEDRAHITA o DIEGO  FERNANDO  PIEDRAHITA  DÍAZ, HUMBERTO ANTONIO CATAÑO RÍOS y JHON MARIO CARDONA  RIVERA,  lo mismo que por el delito de obtención de documento público falso en  beneficio  de  DIEGO  FERNANDO  VILLEGAS  PIEDRAHITA o DIEGO FERNANDO PIEDRAHITA  DÍAZ, en lo demás, confirmó la sentencia de primera instancia.   

5.  El  defensor  del implicado    HUMBERTO    ANTONIO   CATAÑO   RÍOS   interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación,  allegó la demanda; y el expediente fue recibido  en  la  Corte  Suprema  de  Justicia  el 7 de mayo de 2008.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  La Sala declarará prescrita la acción  penal   derivada   de  la  comisión  del     delito    de    concierto    para  delinquir   de  que  trata  el  inciso  primero  del  artículo   340   del   Código  Penal  (ley  599  de  2000)  que  se  endilga  a  DIEGO  FERNANDO  VILLEGAS PIEDRAHITA o DIEGO FERNANDO  PIEDRAHITA   DÍAZ,   HUMBERTO  ANTONIO  CATAÑO  RÍOS  y  JHON  MARIO  CARDONA  RIVERA,    por    haber    operado    el  fenómeno  extintivo  de la potestad  punitiva   del  Estado,  de  acuerdo  con  las  previsiones  contenidas  en  los  artículos  83  y  86  del  Código  Penal (Ley 599 de  2000).   

2. Suele suceder, como en el presente caso,  que  se  controvierta sobre cuál debe ser la calificación jurídica a tener en  cuenta  para  la  contabilización  del  periodo  de prescripción, cuando en la  sentencia  que  pone  fin  a  la  instancia, el Juez varía la calificación del  delito imputado en la resolución de acusación.   

Lo  anterior,  por cuanto  a que en la  sentencia   de  segunda  instancia,  el  tribunal  al  momento  de  declarar  la  prescripción      respecto      de      los     delitos     de     constreñimiento   para   delinquir   y  obtención  de  documento  público falso   y   para   no  hacerlo  -declarar  la  prescripción-  respecto del delito de concierto  para delinquir, expuso lo siguiente:   

“La  primera instancia partió del delito  de  CONCIERTO  PARA  DELINQUIR para tasar la pena de los tres condenados pero lo  hizo  sin  tener  en  cuenta  que  en  la acusación se había deducido agravado  (artículo  340  inciso  2 del Código Penal), de manera que la tasó entre tres  (3)  y  seis  (6)  años,  imponiendo  por  esta  conducta el mínimo, es decir,  TREINTA  Y  SEIS  (36) MESES y a ello le sumó otro tanto por los demás delitos  (Folio 56 y ss. C.O. 4).   

La  Sala  no  puede  entrar a corregir este  yerro  de cara a la garantía constitucional de la Prohibición de Reformatio in  Pejus   pues  el  recurrente  es  el defensor del señor CATAÑO RÍOS como  apelante  único,  de  manera  que  obligatoriamente la condena por el delito de  CONCIERTO PARA DELINQUIR debe quedar en ese quantum señalado.”.   

Frente   a   tales   eventos,  se  venía  presentando  disparidad  de  criterios  en la jurisprudencia y en la doctrina en  torno  a  cuál  calificación  jurídica  escoger para hacer los cómputos para  declarar  la prescripción; es decir, si debe tomarse en cuenta la originalmente  determinada  en  la  resolución  de  acusatoria;  o si, por el contrario, ha de  estarse   a   lo   decidido   en   la   sentencia,   aunque   no   se  encuentre  ejecutoriada.   

Hace  algún  tiempo  la  Sala de Casación  Penal6  zanjó  aquella discusión, estableciendo que en tales hipótesis  el  tipo  penal  contemplado en el fallo de las instancias, así no se encuentre  en  firme,  con  todas  sus  circunstancias,  es  el  que  señala la pauta para  determinar el término de la prescripción de la acción.   

En  el  asunto que se examina, la Fiscalía  Delegada  en  primera instancia profirió resolución acusatoria por los delitos  de     concierto    para    delinquir    agravado,  extorsión  y obtención de  documento  público falso; calificación jurídica que  al  ser  apelada  fue  modificada  por  la  segunda  instancia  a los delitos de  concierto  para  delinquir,  constreñimiento     para    delinquir  y  obtención  de  documento  público  falso.   

El  ente  acusador  varió  el  delito  de  extorsión   por  el  de  constreñimiento     para    delinquir  y  así  eliminó  la  circunstancia  agravante  del concierto  para  delinquir  para cometer  delitos  de  extorsión del  inciso  segundo  del artículo 340 del Código Penal, para dejar este punible en  la forma simple del inciso primero de esa nomenclatura.   

Con lo que se tiene, luego de una revisión  del  expediente  y  contrario  a  lo  aseverado por el Tribunal, la fiscalía no  acusó  por  el  delito  de concierto para delinquir agravado, pues el agravante  fue  eliminado  por la segunda instancia, punible por el que en la forma simple,  el  juzgado  emitió  sentencia  de  condena  por  los  delitos  de concierto  para  delinquir, constreñimiento   para   delinquir   y  obtención  de  documento público falso.   

En tales condiciones, con esta acotación y  siguiendo  la misma línea jurisprudencial, el término para la prescripción de  la   acción   penal   es   el   que   corresponde  al  delito  de  concierto  para  delinquir  en  la forma  simple.   

3.  En  efecto,  la  resolución acusatoria  quedó  ejecutoriada  el  diez  (10)  de septiembre de 2002. En aquella fecha se  interrumpió  la  prescripción  de  la  acción  penal;  y  a  partir  del día  siguiente  se  reanudó el cómputo de los términos, en la forma establecida en  el  artículo  86  del  Código  Penal  (Ley  599  de  2000), que es del siguiente tenor:   

“Interrupción y  suspensión  del  término prescriptivo de la acción.  La   prescripción  de  la  acción  penal  se  interrumpe  con  la  resolución  acusatoria o su equivalente, debidamente ejecutoriada.   

Producida  la  interrupción  del  término  prescriptivo,  éste  comenzará  de  nuevo  por  tiempo  igual  a  la mitad del  señalado  en el artículo 83. En este evento el término no podrá ser inferior  a cinco (5) años, ni superior a diez (10) años”.   

4.  En  el  Código Penal     (ley   599   de   2000),   el   delito   de   concierto   para  delinquir  en  la forma simple que describe el inciso  primero  del  artículo  340,  se  sanciona  con pena  máxima   de  prisión  de  6 años.   

Como  se  observa,  para  efectos  de  la  prescripción  de  la  acción  penal,  en  este  caso  particular, corresponde  a  5  años  contados  a partir de la ejecutoria de la  resolución  de  acusación,  pues la mitad de la pena  máxima  de prisión fijada  para el delito no supera ese término.   

5.  Como se dijo, la resolución acusatoria  quedó  en  firme  el  10 de septiembre de 2002. Cinco (5) años contados a  partir  de  esa  fecha  se  cumplieron  el  10  de septiembre de 2007, cuando el  expediente aún se encontraba en el Tribunal Superior de Cali.   

Por tal motivo, ninguna actuación diversa a  la  declaratoria  de  la  extinción  de  la  acción penal resulta viable en el  presente  asunto;  la  Corte  así  lo  declarará  y  cesará  el procedimiento  respecto del implicado.   

6. En consecuencia, el funcionario de primer  grado  devolverá  las  cauciones  que  se hubieren prestado, y se encargará de  cancelar  todos  los  requerimientos  y  pendientes  que DIEGO FERNANDO VILLEGAS  PIEDRAHITA  o  DIEGO FERNANDO PIEDRAHITA DÍAZ, HUMBERTO ANTONIO CATAÑO RÍOS y  JHON    MARIO   CARDONA   RIVERA   tengan   por   razón   exclusiva   de   este  proceso.   

Como  se  advierte,  que  desde  el  10  de  septiembre  de  2002  en que quedó en firme la resolución de acusación, hasta  el  30 de noviembre de 2007 cuando se produjo la sentencia de segunda instancia,  trascurrieron  más  de  cinco  años,  se  dispone  compulsar copias al Consejo  Superior  de  la  Judicatura  para  lo  de su cargo, actividad que realizará la  Secretaría de la Sala.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

  RESUELVE   

1.      Declarar      prescrita  la  acción  penal en el presente asunto, adelantado por  el  delito  de  concierto  para delinquir,  contra los ciudadanos DIEGO FERNANDO VILLEGAS PIEDRAHITA o DIEGO  FERNANDO  PIEDRAHITA  DÍAZ, HUMBERTO ANTONIO CATAÑO RÍOS y JHON MARIO CARDONA  RIVERA, de conformidad con la parte motiva de esta providencia.   

2.  Decretar cesación del procedimiento con  ocasión  de los mismos delitos, a favor de DIEGO FERNANDO VILLEGAS PIEDRAHITA o  DIEGO  FERNANDO  PIEDRAHITA  DÍAZ,  HUMBERTO ANTONIO CATAÑO RÍOS y JHON MARIO  CARDONA RIVERA, por las razones expuestas en precedencia.   

3. El Juzgado de  primera  instancia  devolverá  las  cauciones  que  se  hubieren prestado; y se  encargará  de  cancelar  todos los requerimientos y pendientes que el implicado  tenga por razón exclusiva del presente asunto.   

4.   Por  la  Secretaría   de  la  Sala,  compúlsense  las  copias  ordenadas  en  la  parte  motiva.   

5.  Contra este  auto  procede  el recurso de reposición, en los términos del artículo 189 del  Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS              AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                     JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.  

    

1  Cuaderno original No. 2, folio 247.   

2  Cuaderno original No. 3, folio 41.   

3  Cuaderno original No. 4, folio 38.   

4  Cuaderno original No. 4, folio 95.   

5  Cuaderno original No. 4, folio 108.   

6 Autos  de  casación  de  24 de septiembre de 2002, radicación 12951; de 25 de febrero  de 2004, radicación 18641.     

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