29694(17-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  29694   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 267.  

Bogotá  D.C., septiembre diecisiete (17) de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

La   Sala  acomete  el  examen  sobre  los  requisitos  de crítica lógica y sustentación suficiente del libelo casacional  presentado  por el defensor del procesado JULIO CÉSAR  FANDIÑO  VELANDIA,  contra  la  sentencia  de segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior de Bogotá el 20 de mayo de 2005,  mediante  la  cual  incrementó  la  sanción establecida en el fallo dictado en  primera  instancia  por el Juzgado Primero Penal del Circuito de la misma ciudad  el  29 de septiembre de 2004, por cuyo medio fue condenado como autor penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos  de  lesiones personales en Gustavo  Alfonso  Rivera  Parra  y  porte  ilegal de arma de fuego de defensa personal.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Aproximadamente  a las 11:45 de la noche del  30  de  mayo  de  2003,  cuando Gustavo Alfonso Rivera  Parra  departía con Héctor  David     Torres     Palacios     y    Yeison  Andrés Rodríguez en el andén de  la  calle  frente  al  número  7  A  –  03  de  la  carrera  78 D de esta ciudad, Barrio Castilla, arribó  JULIO  CÉSAR  FANDIÑO  y  pretendió  tomar una cerveza de aquellos, circunstancia que motivó un forcejeo  entre  éste  y  el  primero de los nombrados, hasta que finalmente FANDIÑO  hirió  con  arma  de  fuego  a  Rivera, causándole lesiones  personales  que  le  generaron  secuelas  permanentes  de pérdida funcional del  órgano  de la marcha, pérdida funcional de miembros inferiores y perturbación  funcional del órgano de la excreción urinaria.   

La  Fiscalía  Local  de  Bogotá  declaró  abierta  la  instrucción, en desarrollo de la cual vinculó mediante injurada a  JULIO    CÉSAR    FANDIÑO    VELANDIA.  La Fiscalía Seccional de la misma ciudad resolvió la situación  jurídica  del  vinculado  con  medida de aseguramiento de detención preventiva  sin  derecho  a  libertad provisional como posible autor del concurso de delitos  de  lesiones  personales dolosas, hurto (sic) y porte ilegal de arma de fuego de  defensa personal.   

          Mediante  providencia del  17 de diciembre de 2003 la Fiscalía  varió  la  calificación  jurídica,  imputando  al  procesado  la autoría del  delito  de  tentativa  de  homicidio agravado (numerales 4º y 7º del artículo  104 de la Ley 599 de 2000).   

Concluida  la  etapa  de  instrucción,  el  sumario  fue  calificado  el  22  de  septiembre  de  2003  con  resolución  de  acusación    en    contra    de    JULIO    CÉSAR  FANDIÑO  como  presunto autor del concurso de delitos  de  tentativa de homicidio agravado (numerales 4º y 7º del artículo 104 de la  Ley  599  de  2000)  y  porte  ilegal  de  arma  de  fuego  de defensa personal,  providencia  que al ser impugnada por la defensa fue objeto de confirmación por  parte  de  la  Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá  mediante resolución del 16 de diciembre de 2003.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Bogotá, despacho que una vez surtida  la  ritualidad  dispuesta  para este ciclo por el legislador, profirió fallo el  29   de  septiembre  de  2004,  a  través  del  cual  condenó  a  JULIO  CÉSAR  FANDIÑO VELANDIA a la pena  principal  de  cinco  (5)  años  de  prisión  y  multa por valor equivalente a  treinta  (30)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, a la accesoria de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por tiempo  igual  al  de  la sanción privativa de libertad y al pago de la correspondiente  indemnización  de perjuicios, como autor penalmente responsable del concurso de  delitos  de  lesiones  personales  dolosas  y  porte  ilegal de arma de fuego de  defensa personal.   

En  la  misma  decisión  le  concedió  la  prisión domiciliaria sustitutiva de la intramural.   

          Impugnada  la sentencia por la parte civil y la defensa, el Tribunal  Superior  de  Bogotá  la  modificó mediante fallo del 20 de mayo de 2005 en el  sentido   de   ponderar  las  circunstancias  de  agravación  de  las  lesiones  personales  que respecto del delito de tentativa de homicidio se dedujeron en la  acusación  y  por tanto, tasar la pena en ciento seis (106) meses de prisión y  multa  de  treinta  y  cinco  (35) salarios mínimos legales mensuales vigentes,  amén de revocar la prisión domiciliaria.   

Contra   el   fallo   del   ad  quem el defensor interpuso recurso de  casación  y  allegó  la correspondiente demanda, cuya admisibilidad se estudia  en esta providencia.   

LA DEMANDA  

El  censor  formula  dos reproches contra el  fallo  de  segundo  grado,  los  cuales  postula  y desarrolla en los siguientes  términos:   

          1.        Primer  cargo:  Aplicación  indebida de los artículos 59 de la Ley  599 de 2000 y 162 de la Ley 906 de 2004.   

Al  amparo del numeral 1º del artículo 181  de  la  Ley  906  de 2004, el demandante manifiesta que el Tribunal incurrió en  aplicación  indebida  de  los  citados  preceptos,  toda vez que al conocer del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la defensa y la parte civil contra la  sentencia  de  primer  grado,  decidió incrementar la pena a partir de tener en  cuenta  circunstancias  de  agravación  punitiva  para  el  delito  de lesiones  personales dolosas por el cual se condenó a su procurado.   

          Luego   de   afirmar   que   se  desconocen  las  circunstancias  de  agravación   que   fueron   ponderadas   por  el  ad  quem  al momento de resolver el recurso de apelación,  se  pregunta  si  fueron  las  señaladas  en  la resolución acusatoria para el  delito   de  tentativa  de  homicidio  agravado,  además,  señala  que  si  el  a  quo  no  aludió a tales  circunstancias   fue   porque  “consideró  que  no  existía  mérito  para  hacerlo  y  por  tal  razón omitió de manera absoluta  siquiera mencionarlas”.   

          Más  adelante  manifiesta  que  el  Tribunal  no  motivó de manera  alguna  la  aplicación  de  tales  circunstancias de agravación punitiva, pues  sólo  se  refirió  a  ellas  al  culminar  la  decisión que a través de este  recurso  se  ataca,  omisión  que  dejó  inerme  a  la  defensa  al desconocer   

con precisión de qué se trataba, todo ello  en  desmedro  de  los  principios  de legalidad y tipicidad, pues al culminar el  proceso  se  condenó al acusado por circunstancias no planteadas ni debatidas a  lo largo de la actuación.   

Resalta que con tal proceder del Tribunal no  se   respetaron   las   formas   del   juicio  previamente  establecidas  en  la  legislación,  amén  de  que se violó el derecho de defensa de su patrocinado,  pues  al  desconocerse  de  cuáles  circunstancias  agravantes se trata, no hay  manera de controvertirlas.   

          Con   fundamento  en  los  anteriores  planteamientos,  el  defensor  solicita  a  la Sala casar la sentencia impugnada, en el sentido de marginar las  circunstancias  de  agravación  deducidas  por  el ad  quem,   además  de  tasar  la  pena  en  el  quantum  establecido en el fallo de primer grado.   

          2.        Segundo cargo: Violación del debido proceso.   

          El  censor insiste en que el Tribunal incrementó la pena impuesta a  su  patrocinado en primera instancia teniendo en cuenta para ello circunstancias  de  agravación  punitiva  desconocidas,  situación  que  también conculcó el  derecho    de    defensa    del   acusado,   pues   no   hubo   oportunidad   de  controvertirlas.   

A  partir  de  lo  anterior,  el  recurrente  solicita a la Sala corregir el yerro denunciado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Para  comenzar  observa  la  Sala que el demandante invoca de manera  impropia  el  numeral  1º del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, precepto que  si  bien  es  similar al contenido en el numeral 1º del artículo 207 de la Ley  600  de  2000, de conformidad con el artículo 553 de aquella legislación sólo  rige  para  “los delitos cometidos con posterioridad  al  primero  de  enero  de 2005”, salvo, desde luego,  las  situaciones  en  las  cuales  se imponga aplicar la nueva ley en virtud del  principio de favorabilidad.   

Por  tanto, si la conducta aquí investigada  ocurrió  el  30  de mayo de 2003 y no se advierte que la Ley 906 de 2004 brinde  al  sentenciado  un tratamiento más benéfico en comparación con la Ley 600 de  2000  respecto del recurso interpuesto a través de su defensor, es claro que el  trámite  de  este  diligenciamiento  se  encuentra  gobernado  por esta última  normatividad.   

Puntualizado  lo anterior se tiene que en el  estudio  sobre  los requisitos de admisibilidad de las demandas de casación, es  del  resorte de la Sala verificar que los recurrentes formulen sus reproches con  sujeción  a  los  requisitos  de  crítica  lógica  y sustentación suficiente  definidos  por el legislador y desarrollados por la jurisprudencia, a fin de que  este    recurso   extraordinario   no   se   convierta   en   una   tercera  instancia.  Tales  exigencias se  orientan  a  conseguir  libelos enmarcados dentro de unos mínimos lógicos y de  coherencia  en  la postulación y desarrollo de los cargos propuestos, en cuanto  resulten  inteligibles  por ser precisos y claros, pues no corresponde a la Sala  en  su  función  constitucional  y  legal  develar o desentrañar el sentido de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los impugnantes en  casación.   

          Además,  de conformidad con el artículo 213 de la Ley 600 de 2000,  “si  el  demandante carece de interés o la demanda  no       reúne       los       requisitos       se      inadmitirá”.   

Habida  cuenta que los planteamientos de los  reproches  anunciados son sustancialmente similares, en cuanto ambos deploran la  inclusión  de  circunstancias  de  agravación  punitiva  y  el correspondiente  incremento  de  la  pena en el fallo de segundo grado, a la vez que pretenden la  marginación  de  aquellas,  procede  la  Sala  a  estudiar  los requisitos para  conseguir su admisión de forma conjunta.   

En tal labor advierte la Sala que como en el  primer  reparo  el  defensor  denuncia  la  violación  directa de la ley sustancial por aplicación indebida,  pertinente  resulta  señalar  que  dicho quebranto ocurre cuando a partir de la  apreciación  de  los  hechos  legal  y  oportunamente  acreditados  dentro  del  diligenciamiento,  los falladores omiten aplicar la disposición que se ocupa de  la  situación  en  concreto, en cuanto yerran acerca de su existencia (falta de  aplicación  o  exclusión  evidente), realizan una equívoca adecuación de los  hechos   probados  a  los  supuestos  que  contempla  el  precepto  (aplicación  indebida),  o  le  atribuyen  a  la  norma  un sentido que no tiene o le asignan  efectos    diversos    o    contrarios    a    su   contenido   (interpretación  errónea).   

Entonces,  sin  interesar  la  especie  de  vulneración  inmediata  de  la ley sustancial, el yerro de los juzgadores recae  sobre  la  normatividad,  circunstancia  que  circunscribe  la  discusión  a un  escenario  exclusivamente  jurídico,  sea  porque  se dejó de lado el precepto  regulador  de  la  situación  específica  demostrada,  ora  porque el hecho se  adecua   a   una   disposición  estructurada  con  supuestos  distintos  a  los  establecidos,  o  bien,  porque  se  desborda la inteligencia propia de la norma  aplicable  al  caso concreto, todo lo cual exige del casacionista la aceptación  de   la   realidad  fáctica  declarada  en  el  fallo  objeto  de  impugnación  extraordinaria.   

En consecuencia, es claro que al ser invocada  la  violación directa de la ley sustancial no se debate la actividad probatoria  ni  su  ulterior  apreciación  judicial,  pues  para emprender la censura de la  validez  de  las  pruebas o de su valoración, el legislador ha establecido como  causal  la  violación  indirecta de la ley sustancial, en cuanto su infracción  se  produce  de  manera  mediata, de conformidad con las diversas modalidades de  errores en que pueden incurrir los sentenciadores en tal materia.   

Una   vez   efectuadas   las   anteriores  precisiones,  sin  dificultad  se  consigue verificar que el censor no demuestra  cómo  en  el  fallo  se  reconoció  la  improcedencia de las circunstancias de  agravación  de  la  pena  para el delito de lesiones personales, pese a lo cual  fueron  ponderadas  al  tasar  la  sanción,  hipótesis  propia  de la invocada  violación directa de la ley sustancial.   

Adicional  a  lo  anterior, no demuestra por  qué   razón  el  ad  quem  estaba  imposibilitado  para deducir las referidas circunstancias de agravación  de  la  pena, las cuales fueron expresamente imputadas en la modificación de la  imputación  jurídica  ulterior  a la resolución de situación jurídica, así  como  en  la  acusación  y  cuya aplicación solicitó el apoderado de la parte  civil  al  impugnar  el  fallo  de  primer  grado, ya que fueron omitidas por el  a quo.   

          Ahora,  si la censura se orienta a reprochar la falta de motivación  en  la  aplicación de tales circunstancias de agravación, constata la Sala, de  una  parte,  que el sendero de la propuesta es equivocado, pues le correspondía  acudir  a  la  causal  tercera  de  casación, asumiendo desde luego, las cargas  demostrativas propias de tal reproche.   

          Y  de  otra,  es evidente que el demandante olvida lo expuesto en el  fallo atacado sobre el particular:   

“Frente  a  la  solicitud  de  redosificar  la pena, solicitada por la parte civil, considera la  Sala  que  le asiste razón, toda vez que, el juez aplicó la norma indebida sin  considerar  las  circunstancias  de  agravación  descritas en la resolución de  acusación.   

“El   examen  médico legal dictaminó las siguientes secuelas:   

“Como  secuelas  presenta:  Deformidad  física  que  afecta  el  cuerpo de carácter permanente,  pérdida  funcional  de  órgano  de la marcha, de carácter permanente pérdida  funcional  de  miembros  inferiores,  de  carácter  permanente  y perturbación  funcional     del     órgano    de    excreción    urinaria    de    carácter  permanente’.   

“Así las cosas,  el  artículo  que  debe  aplicarse  es  el 116 del Código Penal que a la letra  dice:   

“‘Si  el  daño  consistiera  en  la  pérdida  de  la función de un  órgano o miembro…’   

“Igualmente, como  en  la  resolución de acusación se imputaron circunstancias de agravación del  artículo  140  ibídem  (numerales  4º  y 7º que se  refieren  al  motivo  fútil  y  al  estado  de  indefensión de la víctima, se  aclara),  es  procedente la aplicación del artículo  119 del C.P.” (subrayas fuera de texto).   

          Es  evidente que el censor no atina a precisar por qué razón al no  condenarse  a  su  defendido por el delito de homicidio agravado, sino por el de  lesiones  personales  dolosas,  las  circunstancias  de  agravación  señaladas  expresamente  en  la  resolución acusatoria desaparecían, amén de que tampoco  señala  de  qué  manera  se  sorprendió  a la defensa con su inclusión en el  fallo de segundo grado por parte del Tribunal.   

En  punto  de  resaltar  la  confusión  del  recurrente,  baste  señalar  que  sincrónicamente dice que el Tribunal aplicó  indebidamente  la  ley sustancial y que “interpretó  equivocadamente   las   disposiciones   citadas   en   esta  demanda”,  argumentación  ajena  al  principio de claridad y nitidez que  gobierna     este     medio    impugnaticio,    pues    en    la    aplicación   indebida   los  falladores  yerran  sobre  la  subsunción de los hechos demostrados al supuesto fáctico de  la  norma, es decir, se equivocan en la selección del precepto, mientras que en  la  interpretación errónea  otorgan  a  la  disposición  un  sentido  del  cual carece o le asignan efectos  diferentes  a  su  contenido, es decir, seleccionan adecuadamente la norma, pero  equivocan   sus  alcances,  razón  adicional  para  advertir  serias  falencias  lógicas  y  argumentativas en el desarrollo de la censura analizada que conduce  a su inadmisión.   

          Como   en   el  segundo  cargo  el  defensor invoca la violación del debido proceso y del derecho  de  defensa por las mismas razones, esto es, por la inclusión de circunstancias  de  agravación  punitiva  deducidas en la acusación en la tasación de la pena  realizada  por  el  Tribunal,  observa  la  Sala que en tal caso debía señalar  claramente   la   especie   de   incorrección   sustantiva   que  determina  la  invalidación,  los  fundamentos  fácticos y las normas que estima conculcadas,  con  la  indicación  de los motivos de su quebranto. También era de su resorte  especificar  el  límite de la actuación a partir del cual se produjo el vicio,  así  como  la  cobertura  de  la nulidad, demostrar que procesalmente no existe  manera  diversa  de  restaurar  el  derecho  afectado  y,  lo  más  importante,  acreditar  que la anomalía denunciada tuvo incidencia perjudicial y decisiva en  la  declaración  de  justicia  contenida  en  el  fallo impugnado (principio de  trascendencia),  dado  que  este  recurso extraordinario no puede sustentarse en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones ausentes de quebranto.   

Advertido  lo  anterior  se establece que el  actor  incurre  en  varias  faltas  a  la técnica casacional, pues no procede a  señalar  si  su  queja apunta al quebranto del derecho al debido proceso o a la  violación  del  derecho  a  la  defensa  de  su  asistido,  dado que uno y otro  corresponden  a ámbitos diversos y delimitados. El primero, la vulneración del  debido  proceso,  constituye  por regla general un vicio de estructura (falta de  competencia,  pretermisión  de  las  formas propias del juicio, etc.), en tanto  que  el segundo, el quebranto del derecho de defensa, engendra afectación de la  garantía,  motivo  por  el  cual  era  imprescindible  que fuera claro sobre el  particular en su planteamiento.   

Además,  no  procede a explicar la forma en  que  se produjo la violación del debido proceso, esto es, de qué manera fueron  socavadas  las  bases  y estructura del trámite; tampoco señala de qué manera  fue  violado  el   derecho  de defensa de su procurado, dado que, en virtud  del  principio de trascendencia que rige la declaratoria de nulidad del proceso,  la  simple  ocurrencia  de  la  incorrección  no  conduce  necesariamente  a la  invalidación  de lo actuado, en cuanto es preciso acreditar que aquella produjo  unos  resultados  adversos  y  lesivos a los intereses y derechos del sindicado,  pues  de  lo contrario, el vicio carece de trascendencia e imposibilita declarar  la pretendida invalidez.   

Es  claro que si el impugnante estructura el  cargo  con base en meras apreciaciones personales y sin atenerse a alguna de las  reglas  lógicas y argumentativas que gobiernan esta impugnación, ello comporta  el  desconocimiento  de  la  dual  presunción  de acierto y legalidad del fallo  atacado,    todo    lo   cual   impone   también   la   inadmisión   de   este  reparo.   

En suma, encuentra  la       Sala      que      si      el  censor  no  ajusta  su  demanda a las  mencionadas   exigencias  dispuestas  para  postular  y  demostrar  los         reproches  que  presenta  contra  el  fallo  de  segundo  grado  y,  en  virtud del principio de limitación que rige el trámite  casacional  la  Corte  no  se encuentra facultada para enmendar las falencias de  aquella,  de  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 213 de la Ley 600 de  2000   el  libelo  debe  ser  inadmitido de plano.   

         Para   concluir   es   necesario   señalar  que  no  se  observa  dentro  del  trámite  o en el fallo objeto del recurso,  violación   de   derechos  o  garantías  del  procesado,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que sobre el  particular  le  confiere  el  legislador a la Corte en  punto de asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del procesado JULIO  CÉSAR  FANDIÑO  VELANDIA, por las  razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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