29594(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29594  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado Acta N° 348  

Bogotá,  D.C.,  diciembre dos (2) de dos mil  ocho (2008).   

                                                                  

V I S T O S:  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión  presentada a través de apoderado por el  sentenciado   Fabio  Osorio  Quintero,  contra  la  sentencia  de  primer  grado  proferida  por  el  Juzgado Único Penal del Circuito Especializado de Pereira y  confirmada  parcialmente  por  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de la misma  ciudad,  mediante  las cuales fue condenado como autor de la conducta punible de  secuestro extorsivo agravado.   

HECHOS   Y  ACTUACION  PROCESAL   

1.  Según el Tribunal Superior del Distrito  Judicial de Pereira sucedieron cuando,   

“Siendo las diez de la  noche  del  día seis (6) de agosto de 2003,  llegaron al parqueadero “El  Oso”  del  barrio  Cuba  de  esta  capital,  el  señor  Édgar Alberto Romero  Espinoza,   peruano  de  nacionalidad, su compañera Mary Luz Cardona Gil y  su  hijo  menor de edad, momento en el cual fueron abordados por varios sujetos,  algunos  de  ellos uniformados que se identificaron como efectivos del la SIJIN,  quienes  bajo  el  pretexto de tener problemas de migración, se lo llevaron con  rumbo desconocido.   

                Los   hechos  fueron  dados  a  conocer  mediante  denuncia  instaurada  por  la  compañera  permanente, quien además de relatar el acontecimiento, aseguró que  por  presiones  ejercidas  de  parte  de sujetos que decían tener en su poder a  Romero  Espinoza, transfirió la propiedad de dos vehículos; además, mencionó  al  individuo  Fabio  Osorio  Quintero  (alias “papito”) como la persona que  hizo     las     veces    de    negociador    en    representación    de    los  plagiarios.      

                Como  móvil  del  secuestro,  se  menciona  la  existencia de una deuda de cien  millones  de  pesos que el esposo tenía con los autores del hecho y que por esa  vía se iban a cobrar.   

               En  atención a esa información, la Fiscalía imputó al citado Osorio Quintero  la  coautoría  material  en  el punible”1.   

2.     En  cuanto  a  lo  segundo mediante  resolución de fecha 18 de  agosto   de   2004   la   Fiscalía  4  Delegada  de  la  Unidad   Nacional  Especializada   de   Antiextorsion   y   Secuestro   de  Bogotá  profirió  resolución  acusatoria  contra  Fabio  Osorio  Quintero  como  presunto coautor  responsable del delito de secuestro extorsivo agravado.   

La     anterior  decisión   fue  apelada  y  resuelta por la Unidad de Fiscalías Delegadas  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  mediante  resolución  de  29 de  septiembre    siguiente    que    confirmó    integralmente    la   acusación.   

3.  El  Juzgado Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Pereira,  en  sentencia del  15 de  septiembre  de 2005  condenó a Fabio Osorio Quintero en calidad de coautor  responsable  del  delito  de secuestro extorsivo agravado siendo ofendido Édgar  Alberto Romero Espinoza.   

4. El Tribunal Superior de  Pereira,  Sala Penal,  en fallo de segunda instancia de 16 de diciembre del  mismo  año  confirmó  parcialmente la anterior decisión, pero la modificó en  cuanto  dispuso  que  la  pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos    y    funciones    públicas    sea    por    un   término   de   20  años.   

          5.   La   mencionada  Corporación  mediante  auto  del   3  de mayo de 2006 declaró desierto el  recurso  extraordinario de casación por cuanto no se presentó oportunamente el  escrito correspondiente.   

LA  DEMANDA   

          1.  Indica  que  está  dirigida contra la decisión condenatoria de  segunda  instancia  dictada  por el Tribunal Superior de Pereira, Sala Penal, de  16  de  diciembre  de  de  2005,   por  el  delito  de  secuestro extorsivo  agravado,  identifica  los sujetos procesales, se refiere a los hechos objeto de  investigación y a la actuación procesal.   

2. Invoca la causal de revisión regulada por  el  artículo 192, numeral 6 de la Ley 906 de 2004 por considerar demostrado que  el  fallo  objeto  de pedimento de revisión se fundamentó, en todo o en parte,  en prueba falsa fundante de sus conclusiones.   

3.  Para  sustentar  la  mencionada  causal  sostiene  que  Mary  Luz  Cardona Gil, compañera del secuestrado Édgar Alberto  Romero  Espinosa, fue compelida a comparecer a la Fiscalia en seis oportunidades  con  el  pretexto  de ampliar la denuncia obteniéndose como resultado agregados  factuales  en cada nueva versión con insuperables contradicciones que demeritan  la eficacia demostrativa de este medio probatorio.    

Seguidamente   transcribe  apartes  de  lo  manifestado  por  la  citada  Cardona  Gil  en las diferentes ampliaciones de su  denuncia  para  concluir que el condenado Fabio Osorio Quintero fue vinculado al  secuestro   del  peruano  por  la  simple “corazonada” de su compañera  Mary  Luz  Cardona  Gil,   porque  ella  sentía   que  lo  tenía  el  condenado  Osorio  Quintero;  según  lo  relató el agente del Gaula Jhon Jairo  Gutiérrez Grajales.   

          4.     Sostiene    que    el    juzgador    ignoró   valorar   la   prueba  testimonial   de  José  Walter  Patiño  Aguirre,  funcionario de policía  judicial  adscrito  al  Gaula,  quien fue interrogado de manera exhaustiva sobre  los  hechos,  las  averiguaciones,  los  informes  y  sus  propias conclusiones,  apartándose  de  lo  dispuesto por el artículo 238 del estatuto procesal penal  en  cuanto ordena que las pruebas deberán ser apreciadas en conjunto de acuerdo  con    las    reglas    de   la   sana   crítica.        

          La trascendencia   del  contenido de esta declaración se desprende de su contexto pues de no haber  resultado  ignorado  su  poder suasorio,  otro hubiera sido el contenido de  la decisión de primer grado.   

          5.     Las  razones que expone como sustento de las anteriores afirmaciones  son:   

        5.1  Fue  contundente el testigo en el sentido de  afirmar  que  los  investigadores  no  pudieron  acopiar pruebas que permitieran  atribuir   participación   a   Fabio   Osorio   Quintero   en   el   reato   de  secuestro.   

5.2  Mary  Luz  Cardona  Gil    manifestó  ante  el  Gaula que denunciaba al “Papito” como  secuestrador de su compañero por una corazonada.   

          5.3  Requerida  por el  juez   reiteró  que  no  existían  evidencias  procesales que permitieran  predicar    la   conducta   de   secuestro  respecto  del  ofendido  Osorio  Quintero.   

5.4 Existió inactividad  en  la  averiguación  de  los hechos y nombres que aparecieron referenciados en  varios medios de prueba.   

             

5.5  No se ha podido  obtener  copia  del  testimonio rendido por Patiño Aguirre porque conforme a la  explicación   dada   por  el  despacho  judicial   se  recogió  en  medio  magnético.     

          5.6    La   única  referencia  que se encuentra en la sentencia condenatoria respecto al declarante  Walter  Patiño  Aguirre  es la enunciada al folio 211 para desacreditar el  testimonio de Jhon Jairo Gutiérrez Grajales.   

          5.7 En este caso sólo  se  practicaron  las  pruebas  que pudieron comprometer a Fabio Osorio Quintero,  faltando a la investigación integral.   

5.8  Por  lo  anterior,  concluye   que   el  fallo  se  edificó  en  pruebas  falsas,  además,  Osorio  Quintero   no  participó  en el secuestro del ciudadano peruano, en lo que  pudo   incurrir   fue   en  una  extorsión  simple,  sin  embargo,  será  esta  Corporación la que tome esa decisión.    

6.   Finalmente   menciona  los  fundamentos de derecho, anuncia las pruebas aducidas, solicita la  práctica  de  una  prueba  trasladada y  allega el poder otorgado por  el condenado para promover esta acción.    

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.   La  demandante invoca la causal de  revisión  contenida  en  el  artículo 192, numeral 6 de la Ley 906 de 2004 tal  vez,  aunque  no  lo dice expresamente, por considerar que es más favorable que  la  consagrada en el artículo  220,  numeral 5 de la Ley 600 de 2000,  en  cuanto  aquella no contiene la afirmación  que debe aportarse la   sentencia en firme en la que se declare la falsedad de la prueba.   

Sobre  este  puntual   tema   debe  advertirse  que  los motivos descritos en la Ley 906 de 2004 para la procedencia  de  la  acción de revisión rigen para procesos adelantados bajo esa normativa,  no   para  aquellos  que  finalizaron  a  la  luz  de  ordenamientos  procesales  anteriores,  dada  la  variación  de  procedimiento  y la diferencia de algunos  institutos   tal   como   lo  tiene  establecido  esta  Corporación2, por tanto, el  estatuto  procesal  penal aplicable para este caso es el regulado por la Ley 600  del  año  2000  que  rigió  para  el  trámite  y fallo de esta actuación, no  obstante   que   la   causal  invocada  tiene  idéntico  tratamiento  en  ambas  regulaciones como se indicará mas adelante.   

2. La demanda de revisión que no se adecúe  a  los parámetros que establecen los artículos 220 y 222 de la Ley 600 de 2000  no  podrá ser admitida, pues es inaceptable que so pretexto de esta excepcional  acción,  se  intente  regresar  a la controversia probatoria, ya finiquitada en  las  instancias,  al  punto de generar la expedición de decisiones que al haber  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada  son  inamovibles  y permanecen amparadas con  certeza de intangibilidad.   

3.  Para  que  la acción de revisión tenga  prosperidad  cuando se invoca la causal contemplada en el artículo 220, numeral  5  de  la  Ley  600  del  año  2000  que  se  corresponde con la prevista en el  artículo  192,  numeral 6 de la Ley 906 de 2004,  el postulante debe   acreditar  que  la sentencia objeto de cuestionamiento se fundó en prueba falsa  y  que  esa  condición  haya  sido  declarada  en  una  providencia  definitiva  debidamente ejecutoriada.   

          Al   respecto   la   jurisprudencia  de  esta  Sala  ha  dicho  que,   

                (…)  la  causal 6ª de la Ley 906 de 2004 equivale a la prevista en el numeral  5º  de  la Ley 600 de 2000. Si bien el legislador de 2004 no consignó que para  demostrar  la falsedad de la prueba es necesaria una decisión judicial que así  lo   declare,  es  evidente  que  sólo  así  puede  acreditarse  su  falta  de  autenticidad,  en  cuanto  de  lo  que se trata en la acción de revisión es de  remover la cosa juzgada que pesa sobre una sentencia.   

                (…)   aunque  el  requisito  de  aportar  la  sentencia  ejecutoriada  no  fue  expresamente  contemplado en la Ley 906 de 2004, como sí ocurría en anteriores  codificaciones,   ello   no   significa   que  actualmente  no  deba  adjuntarse  porque:   

“La  propia redacción del numeral 6º del  artículo  192  del  estatuto procesal penal de 2004 lleva a esa conclusión. En  efecto,    la    norma   establece:   “Cuando   se  demuestre…que  el  fallo…se  fundamentó,  en  todo  o  en  parte, en prueba  falsa…”.  Resulta  claro  que tal situación sólo  ocurrirá  en  el momento en que hay una decisión en firme, pues mientras tanto  no  puede afirmarse que se ha demostrado la falsedad de la prueba”3.     

Es  inadmisible  que la presunta falsedad de  una  prueba  radique  tan sólo en la apreciación particular del actor, sin que  ello   tenga   un  soporte  judicial  contundente.  Por  consiguiente,  para  la  configuración  de la causal sexta es imperioso que se acredite que la sentencia  objeto  de  cuestionamiento  se  fundó  en prueba falsa y que esa falsedad haya  sido  declarada en una decisión definitiva debidamente ejecutoriada4   

.  

4.  En  este  caso  la  demandante no aporta  sentencia  en firme donde se haya declarado la falsedad de alguna prueba que sea  fundante del fallo objeto de esta excepcional  acción.   

5.   No   obstante   lo  anterior,  en  la  sustentación  de  la  causal invocada  la libelista se limita a cuestionar  la  valoración  probatoria que realizó el juzgador sobre lo dicho por Mary Luz  Cardona  Gil,   denunciante  y  compañera  del  secuestrado Édgar Alberto  Romero   Espinoza,   al  sostener  que  el  sentenciado  fue  vinculado  al  secuestro  del  peruano  por una simple “corazonada” de su esposa,  tal  como   lo   refiere   el   testigo   Jhon  Jairo  Gutiérrez  Grajales   y,  además,   que  no  se  apreció  el  testimonio  de  José  Walter Patiño  Aguirre,  sin embargo, esa actitud procesal de la accionante no demuestra que la  sentencia  de  condena proferida contra Fabio Osorio Quintero esté fundamentada  en  prueba  falsa  sino  que   corresponde  a  un  alegato  propio  de  las  instancias  y  no  a la argumentación que debe contener el escrito que promueve  este  excepcional mecanismo de remoción de la cosa juzgada.   

Lo  planteado  por la  demandante tiene  similitud  con  lo  dicho por el defensor en el escrito que sustentó el recurso  ordinario  de  apelación  propuesto  contra la sentencia de primera instancia y  que  el Tribunal Superior de Pereira, Sala Penal, desató   efectuando  una  apreciación  de los medios de conocimiento en conjunto y de acuerdo con la  reglas  de la sana crítica en los términos del art. 238 de la Ley 600 del año  2000  para confirmar el fallo condenatorio y modificarlo en lo que respecta a la  pena accesoria.   

Sostuvo  el  citado  Tribunal,  entre  otras  cosas, que,   

“Es   de   advertirse,   que  el  común  denominador   de   las   plurales   intervenciones   de  la  principal  testigo,  encartan   una  y  otra vez de manera consecutiva al aquí procesado Osorio  Quintero,  no  tiene  dudas al respecto, no lo hace por  simple  corazonada  sino  que  expone  la razón de su dicho, los términos, los  lugares  y la forma en que según palabras textuales le hizo saber que él tenia  el  dominio  del hecho, pues no sólo la presionó para  que  cumpliera  lo  exigido  y  para  que  no  diera  aviso  al Gaula pues no le  convenía,  sino  que  le  aseguró  que  tan  pronto  hiciera  esa  entrega  le  devolvería a su esposo (Énfasis agregado).     

Lo dicho por Mary  luz es simplemente la  única  explicación  razonable  que  se  posee  acerca  de todo lo ocurrido con  posterioridad  al  momento en que su esposo fue secuestrado, y no se advierte en  ella  ánimo  de  mentir  e  incriminar  falsamente  al ahora sentenciado. Si de  quererlo  implicar en forma aviesa se tratara, de seguro habría dicho que Fabio  Osorio  llegó  al  parqueadero  a  secuestrar  a su esposo junto con todas esas  otras  personas;  pero  no,  ella  partió  de  mencionar las circunstancias que  rodearon  la  entrega  de  los  bienes,  y para ello resultaba obligado citar la  actividad   que   había   realizado  “Papito”  5.   

Agregó más adelante,   

               “La  versión  del  Intendente  José  Walter Patiño Aguirre, de la que tanto  llama  la  atención el recurrente aprovechando la no entrega de una copia de su  grabación  en  medio  magnetofónico,  si fue objeto de análisis por el señor  Juez,  y lo fue nada más y nada menos que para infirmar lo que quiso reproducir  de  manera  infundada  y  por  referencia  el  otro  agente Jhon Jairo Gutierrez  Grajales,  cuando  mencionó que el Teniente García había dicho que en el  secuestro   del   Peruano   nada  tenía  que  ver  Osorio”.      

               “Basta  apreciar  lo  dicho  por  el citado Intendente Patiño Aguirre, (…),  para  advertir  que todo lo que puede hipotéticamente existir  a favor del  procesado  Fabio  Osorio  “Papito”,  se  refiere  a  que  muy seguramente no  participó  en  el  “levante” del Peruano, entendiéndose por levante :”el  instante  en  que se lo llevaron del parque el Oso”, pues, se aclara :”no se  sabe  los  problemas  que le halla (sic) podido acarrear los contactos que halla  (sic)  tenido  con  la  señora  esposa del Peruano”. Conclusión: Lo expuesto  coincide  con  lo  ya  decantado  en el expediente en el sentido de que a Osorio  Quintero  no  se  le está acusando de haber retenido a la víctima, a él se le  sindica  de  haber  intervenido  en la negociación para que las personas que lo  tenían  cautivo  recibieran contraprestación económica para su liberación”  6   

.  

6. Esa omisión en la aportación del citado  documento  demostrativo  de  la  falsedad  y  la   defectuosa  postulación  permite  verificar  la pretensión de que la Sala de Casación Penal realice una  nueva  estimación  del  conjunto  probatorio,  actividad  que en esos términos  resulta  incompatible  con  la  causal  de revisión seleccionada y por ende, la  demanda será inadmitida.   

          

A  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

         INADMITIR   la   demanda   de   revisión  presentada  a  nombre  de  Fabio  Osorio  Quintero,  condenado  por el delito de  secuestro extorsivo agravado .   

                             

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

            Notifíquese   y  Cúmplase.   

                             

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS     AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                    YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                            JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

    

1 fls. 4  y 5 cuaderno del Tribunal.   

2 CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA  ,  SALA  DE  CASACION  PENAL,    auto  del  6  de  julio  de  2005,   radicación       23.791      ,      reiterado      en      la      sentencia de revisión del 6 de marzo de  2008, radicación 26.103   

3 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION PENAL, auto  del  23  de  septiembre  de  2007,  radicación   28.119.   

4 CORTE  SUPREMA     DE     JUSTICIA.    SALA    DE    CASACION    PENAL,    sentencia    del  6   de   marzo de 2008, radicación 26.103.   

5 fl. 10  cuaderno del Tribunal.   

6   fl. 11 y 12   cuaderno del Tribunal.   

    

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