29508(02-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No. 29508  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado  acta No.  175        

Magistrado Ponente:  

Dr.     JOSÉ    LEONIDAS    BUSTOS  MARTÍNEZ   

Bogotá,    D.    C.,    dos  de  julio   del  año  dos mil  ocho.   

Se pronuncia la Corte sobre las pretensiones  probatorias   presentadas  por  la  defensora  de  confianza  del  requerido  en  extradición,       ciudadano       JORGE  IVÁN  RAMÍREZ VILLEGAS, y adopta  otras determinaciones.   

         ANTECEDENTES   

1.-  De conformidad con lo dispuesto por la  legislación  procesal  penal, el Ministerio del Interior y de Justicia envió a  esta   Corporación  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano      JORGE      IVÁN      RAMÍREZ  VILLEGAS,  formalizada por el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América, a través de su Embajada en Colombia, mediante Nota Verbal  No.   0789   del   18  de  Marzo  de  2008,  acompañada  de  la  documentación  correspondiente   y  del  concepto  emitido  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  en  el  sentido que ante la ausencia de convenio aplicable entre las  partes,  procede  obrar  de  conformidad  con las disposiciones en torno al tema  establecidas en el Código de Procedimiento penal de Colombia.   

2.-   Una  vez  resuelto  lo  atinente  a  provisión  de  la  defensa  técnica,  en  aplicación  de  lo  previsto por el  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004  se  dispuso, por auto del Magistrado  Sustanciador,  correr  traslado  por  el  término  de 10 días, al requerido en  extradición,  a  su  defensora  de confianza y al Procurador Delegado, para que  solicitaran las pruebas que consideraran pertinentes y conducentes.   

3.-   Durante  el  término  de  traslado  dispuesto       por       la       Corte,      la      defensa      solicita  la práctica de las siguientes  pruebas:   

3.1.- En relación  con   la   validez   formal   de   la  documentación  presentada,  demanda     que     la     Corte     proceda     a     “solicitar a  las  autoridades  del  país  requirente  que  por  intermedio del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  se sirvan aclarar las notas diplomáticas  3604  del  20  de  noviembre de 2007 y 0789 del 18 de  marzo  de  2008,  así  como  la declaración jurada en apoyo de la solicitud de  extradición   realizada   por   Melanie   Laflin,   Abogada   de   Juicio  de  la Sección de Narcóticos y  Drogas  Peligrosas del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, División  Penal,  en  el  sentido  de  señalar  con  exactitud  cuáles son los actos que  determinaron  la solicitud  de  extradición,  especificando  el  lugar,  fecha,  hora  y sitio donde fueron  ejecutados”.   

Considera  que al  no  hallarse  reunidos  los  requisitos mínimos “en  orden  a  la  concreción de los cargos endilgados a mi patrocinado, no es dable  conceder  la  solicitud  de extradición que realiza el país requirente, puesto  que  no  es dable ni aún tratándose de un proceso de extradición, posibilitar  la  detención  de  una  persona  que  goza de la presunción de inocencia, bajo  cargos totalmente indeterminados”.   

3.2.- En relación  con  las “pruebas relativas al principio de la doble  incriminación”,            solicita:   

3.2.1.-        “Requerir  a  la  Embajada  de los Estados Unidos para que envíe en  inglés  y  en  castellano  el texto de las directrices del Código Penal de los  Estados  Unidos  sobre  la imposición de la pena en los delitos definidos en el  título  21,  Sección  959,  en  violación  al Título 21, Secciones 960 y 963  del  Código de los Estados Unidos, y del Título 18,  Sección  2 del Código de los Estados Unidos, en concordancia con el Título 21  sección 853 del mismo Código”.   

3.2.2.-  Solicita  asimismo “requerir  por  vía  diplomática  al  Estado  solicitante para que  especifique  por cuál de los punibles previstos en el Título 21, Sección 959,  en  violación  al  título  21,  Secciones 960 y 963 del Código de los Estados  Unidos,  en  concordancia  con  el título 21 sección 853 del mismo Código, se  convoca   a   mi  defendido  a  juicio”.   

3.2.3.-   Además,   que   se  certifique  “si  las normas relativas  a la imposición de  las  penas  establecidas  en  el Código Penal de ese país, son aplicables para  todos  los  Estados y de aplicación en las diferentes Cortes  y Tribunales  de cada uno de ellos”.   

Sostiene al respecto que dentro del texto de  la  nota  verbal  0789  del  18  de  marzo  de  2008,  no  se  puede apreciar la  tipificación  de  la  conducta  por la cual se convoca a su defendido, toda vez  que  la  remisión que se hace del título 21, secciones 853, 959, 960 y 963 del  Código  de los Estados de América, y del Título 18 sección 2, es genérica y  no    permite    saber    “por   cuál   de   las  prohibiciones,  tipos  o delitos aquí consagrados se  convoca   a   juicio   a  mi  representado,  máxime  cuando,  al  realizar  una  comparación  de los cargos que le fueran formulados a éste, encontramos que la  prohibición  presuntamente  infringida  se  enmarca  más bien en la hipótesis  delictiva  de  un  presunto  lavado  de activos, y la sección que determina los  delitos  y  las  penas en la legislación del país requirente contra los que le  fueron  formulados a mi poderdante, encontramos que en los dos casos se refieren  a   conductas   relacionadas  con  el  tráfico  de  estupefacientes”.   

         

4.-  Durante  el  término  de  traslado el  Procurador Delegado guardó silencio.   

SE  CONSIDERA   

1.- A tenor de las  previsiones   del   artículo  502  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004, el concepto que le compete emitir a la Corte por  solicitud  del  Gobierno  Nacional, en torno a la procedencia de la extradición  de   quien  es  requerido  para  comparecer  ante  autoridades  extranjeras,  se  circunscribe  a  la  verificación  de  la  validez  formal de la documentación  allegada  por  el ejecutivo; la plena identidad entre la persona procesada en el  extranjero  y  la  capturada con fines de extradición; el principio de la doble  incriminación  relacionado  con  que  el hecho motivo de la solicitud no sea un  delito  político  o  de  opinión  y  además,  de  estar  también previsto en  Colombia  como delito, se reprima con pena privativa de la libertad cuyo mínimo  no  sea  inferior  a  cuatro años; que la providencia proferida por autoridades  extranjeras  en  que  se  funda  la  solicitud,  sea  una  sentencia  o al menos  equivalga  a  la  resolución  de acusación en el sistema colombiano; y, cuando  fuere  el  caso,  el  cumplimiento  de  lo dispuesto por los tratados públicos,  aspectos   que  igualmente  condicionan  la  práctica  de  pruebas  durante  el  trámite.   

En  torno  a  este último aspecto, resulta  imperioso  señalar  que  las  pretensiones  probatorias  deben  corresponder  a  pruebas  eficaces,  pertinentes,  útiles, necesarias y conducentes, referidas a  los  fundamentos  a  considerar en el concepto, pues de lo contrario la Corte no  tiene  más  alternativa  que disponer su rechazo conforme la autorización que,  con  criterio  general,  establece el artículo 359 del Código de Procedimiento  Penal,  ya  que  la  sola  consideración  particular  de  uno  de  los  sujetos  intervinientes  en la actuación sobre la necesidad de la prueba pedida, resulta  insuficiente para que se disponga su recaudo.   

2.-  En  el  caso  analizado ninguna de las  pretensiones   probatorias   expuestas   por   la  defensora  del  requerido  en  extradición    señor    JORGE    IVÁN   RAMÍREZ  VILLEGAS  satisface los presupuestos de conducencia y  pertinencia,  pues  no  se  dirigen  a acreditar o desvirtuar el cumplimiento de  alguno  o  algunos  de  los  requisitos  en el que el concepto de la Corte ha de  fundamentarse,    ameritando    por    tanto   su   rechazo,   según   pasa   a  precisarse.   

2.1.-  Con  el  pretexto de sostener que la  documentación  allegada  no  satisface  el  requisito  de  validez  formal, por  cuanto,   en  criterio  de  la  peticionaria,  “la  acusación  extranjera  no incluye una relación de hechos ni de las pruebas que  obran  dentro  del proceso”, la defensa pretende que  la   Corte   requiera   al   Gobierno   extranjero  que  aclare  “las  notas  diplomáticas  3604 del 20 de noviembre de 2007 y  0789  del  18  de marzo de 2008, así como la declaración jurada en apoyo de la  solicitud   de   extradición,   realización   por  Melanie  Laflin”,   en   el   sentido   de   que   procedan   a  “señalar  con  exactitud cuáles son los actos que determinaron la  solicitud  de  extradición,  especificando  el lugar, fecha, hora y sitio donde  fueron ejecutados”.   

Sobre  dicho  particular  debe  advertir la  Corte,  que  su limitada competencia en materia de extradición le impide exigir  a   otros  Estados  que  alleguen  documentos  adicionales  a  los  expresamente  señalados  en  la  normativa  que rige el trámite de extradición,  o que  asuman   determinadas   pautas   de  comportamiento  en  materia  de  relaciones  exteriores frente a las autoridades Colombianas.   

La Constitución  y  la  ley  no  facultan  a  la  Corte  para  inmiscuirse  en la soberanía de las autoridades extranjeras  o  para  cuestionar  sus  decisiones   o   la   competencia   para   proferirlas,   y  menos  para    sugerir    u    ordenar   la  modificación  de los términos en que elevan solicitudes al Gobierno Colombiano  o de los documentos en que se apoyan para hacerlas.   

Por  razón  de  lo expuesto, la petición  resulta   improcedente.   Ahora,   si  desde   otro   punto   de   vista   lo  pretendido  por  la  defensa  es  hacer manifiesto        su  criterio  en  el  sentido  de  que la documentación allegada no  satisface  el  requisito relativo a la “indicación  exacta  de los actos que determinaron la solicitud de extradición y del lugar y  la  fecha  en que fueron ejecutados” a que se alude  en   el  artículo  495.4  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  también   desde   dicha  óptica  la  petición   debe   denegarse,   pues   es   claro   que   corresponde  a  un  asunto  del  que en su momento habrá de ocuparse la  Corte   para   emitir   el  concepto,  y  que  se  lleva  a  cabo cotejando la  documentación  respectiva  con la normativa interna,  para   lo  cual  no  se  requiere  adelantar  actividad  probatoria  de  ninguna  naturaleza.   

    

2.2.- Esta misma situación de improcedencia  resulta  en  cuanto  a  la  pretensión  consistente  en  que la Embajada de los  Estados  Unidos envíe “el texto de las directrices  del   Código   Penal   de  los  Estados  Unidos  sobre  la  imposición  de  la  pena”  en  los  delitos  por  los  que  se acusa al  requerido    en    extradición,    o   que   se   especifique   “por  cuál  de los punibles” previstos  en  los  títulos  18  y 21 del Código Penal se acusa a su asistido, o si tales  disposiciones  tienen  aplicación  en  todos los Estados o en solo una parte de  ellos.   

Al  efecto  advierte  la  Corte  que en el  expediente  se  encuentra  la  copia  auténtica  de  las  disposiciones penales  aplicables  al  caso,  expedidas  en  la forma prescrita por la legislación del  estado   requirente   y  traducidas  al  castellano,  coincidentes  además  con las normas sustanciales mencionadas en la resolución  de  acusación,  como  puede  verificarse a folios 107 y  114  de la documentación anexa a la solicitud presentada por la Embajada de los  Estados  Unidos  de  Norteamérica,  cuya  vigencia para la época de los hechos  materia  de  la  solicitud  y  actualmente,  asimismo  aparece  certificada  por MELANIE LAFLIN, Abogada de  Juicio      de      los      Estados      Unidos     de     América.   

Señaló   al   respecto  la  mencionada  deponente en su affidávit:   

“Las porciones  relevantes  de  los estatutos citados están adjuntas a la presente declaración  jurada  como  Prueba  A.  Cada  uno de estos estatutos se encontraba debidamente  decretado  y  en vigor al momento de la comisión del delito y al momento en que  la  acusación  formal   fue  emitida. Dichos estatutos permanecen en pleno  vigor  y  efecto.  Una violación de cualquiera de estos estatutos constituye un  delito    grave    bajo    las   leyes   de   los   Estados   Unidos”.   

Aclaró,        además,     que    “la  pena máxima por una violación del Título 21, del Código de  los  Estados Unidos, Sección 963, como un autor principal o alguien que ayuda e  incita,  es un término de cadena perpetua, una multa al no exceder $4.000.0000,  un  término  de  libertad  supervisada  de  por  lo menos cinco (5) años, y un  gravamen        especial”.    

Entonces,   como   las   disposiciones  mencionadas   en   la   acusación   obran   en  los  documentos  allegados,    no   se  observa  la  necesidad  de  disponer  nuevamente su recaudo. Y en cuanto hace a los   preceptos  que  la  defensa  sugiere  deben  incorporarse  al  trámite,   es  lo  cierto  que  al  no  haber  sido  mencionadas  en  la  acusación,  ni  en  la  solicitud que presenta el Gobierno  extranjero, la impertinencia de su recaudo se ofrece manifiesta.   

En  razón de lo anterior, se denegará la  práctica  de  las pruebas pedidas por la  defensora  del  requerido  en  extradición  señor  JORGE IVÁN  RAMÍREZ    VILLEGAS    en     escrito    que  antecede.   

4.- No puede la Corte dejar de expresar,         tampoco, en relación con el argumento  según   el   cual   la  peticionaria  considera  que   en  este  caso  no  se  cumple  el principio de la equivalencia de la  providencia  proferida  en  el  extranjero, que dicho tema, por ser de contenido  eminentemente  jurídico  y  no fáctico, no puede ser objeto de demostración o  refutación  a  través de medio de convicción alguno, sino de verificación en  el  momento  de emitir el correspondiente concepto, a  lo  cual  se  procede  mediante el cotejo de la pieza  procesal   en   que   se   apoya   la   solicitud,  con  la  normativa  procesal  interna.   

5.- Dado  entonces que no existen pruebas por practicar, de conformidad  con  lo previsto por el artículo 500 del Código de Procedimiento Penal, es del  caso  disponer  que  por la Secretaría de la Sala SE CORRA TRASLADO, durante el  término   de   cinco  (5)  días,  al  solicitado  en  extradición,  ciudadano  colombiano    señor    JORGE    IVÁN    RAMÍREZ  VILLEGAS,  su  defensora de confianza y el Procurador  Delegado,  para  que presenten sus correspondientes alegatos previos al Concepto  de la Corte.   

6.-  Finalmente,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  el artículo 121 del Código de Procedimiento Penal, la Corte se  abstendrá  de   reconocer personería como defensora suplente a la doctora  Patricia  Arias  Muñoz,  toda vez que en la actuación no obra la autorización  del requerido en extradición.    

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

1.-          NEGAR  por  improcedentes  las pruebas  solicitadas   por   la  defensora  de  confianza  del  requerido  en  extradición  señor JORGE IVÁN  RAMÍREZ  VILLEGAS según se anotó en la motivación  de este proveído.   

2.-  Abstenerse  de  reconocer  a  la  doctora Patricia Arias Muñoz,  como  defensora  suplente  del  solicitado  en  extradición, señor JORGE IVÁN  RAMÍREZ VILLEGAS, según lo anotado en la parte motiva.   

3.- De conformidad con el artículo 500 del  Código   de   Procedimiento   Penal,    CORRER  TRASLADO,  por  el  término  de cinco (5) días, al  solicitado   en   extradición  señor  JORGE  IVÁN  RAMÍREZ  VILLEGAS,  su defensora de confianza, y el  Procurador  Delegado,  para  que presenten sus correspondientes alegatos previos  al concepto de la Corte.   

La  Secretaría  de  la  Sala proveerá al  efecto y librará las comunicaciones respectivas.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS           AUGUSTO J. IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                   YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                 JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *