29471(28-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  29471   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

          Magistrado Ponente   

DR.   ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

Aprobado Acta No.133  

Bogotá  D.C., veintiocho (28) de mayo de dos  mil ocho (2008)   

VISTOS:  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre  la viabilidad  formal  de la demanda sustento del recurso de casación discrecional interpuesto  por  el  apoderado de la parte civil, contra la sentencia proferida  por la  Sala  de Justicia y Paz de Barranquilla el 20 de septiembre de 2006, mediante la  cual  revocó  el fallo condenatorio emitido en primera instancia por el Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad, para en su lugar absolver a  Hugo  David Rosales Dáger de  los  cargos  que  por  el  delito  de usurpación de marcas y patentes le fueran  imputados.   

HECHOS Y ANTECEDENTES RELEVANTES:  

El  episodio  fáctico  es  sintetizado en la  sentencia impugnada, así:   

“Se  acusó  al  señor  Hugo David Rosales  Dager  de comercializar, es decir, vender aceite de la marca Olepalma, propiedad  de  la sociedad Grasas y Aceites Vegetales S.A. Gravetal, sin ser representante,  mayorista  o  comprador de dicha compañía. Que para ello se valió de garrafas  o   pimpinas   de   20   litros   que   adquiere  de  recicladores  –que  son  las  mismas  que  utiliza tal  empresa-,  las  cuales  después de ser usadas por primera vez, son reutilizadas  para    nuevas    ventas    por    parte   del   procesado,   como   si   fueran  nuevas”.   

El  29  de  septiembre  de 1999, a través de  apoderado,  la  empresa  Gravetal  S.A.,  presentó formal denuncia en contra de  Rosales  Dager, escuchándose  inicialmente  los  testimonios  de éste, de Pastor Emilio Marín Montoya, Jimmy  Alberto  Giraldo  Zapata,  así como allegado registro sanitario del INVIMA para  importar  aceite  de  maíz  King  Gourmet  y  una vez decretada formal apertura  instructiva,  fueron  también oídos en declaración Héctor Egidio Cruz Zapata  y   Fabian   Emilio   Cruz   Zapata,   vinculándose   mediante  indagatoria  al  imputado   y previa la clausura investigativa precluir investigación en su  favor  al  ser  calificado  el  mérito de las pruebas por parte de la Fiscalía  Primera  Seccional  de  Cartagena  el  6 de agosto de 2002, en decisión que fue  revocada  por la Fiscalía Delegada ante el Tribunal el 11 de diciembre de 2003,  para acusar al procesado por el delito de usurpación de marcas.   

Adelantado  el  juicio,  sobrevinieron  las  sentencias   de   primera   y   segunda  instancia  en  los  términos  glosados  inicialmente.   

DEMANDA:  

Anticipando  a  manera  de acápite previo el  interés  que  como parte civil le asiste en la impugnación del fallo inherente  a  su  condición  procesal, propugna el casacionista porque en el caso concreto  se  logre  la verdad, justicia y reparación como garantías fundamentales de la  empresa  que representa -hoy Acegrasas S.A.-.   

Un cargo único dice postular en orden a dicho  cometido,  sustentado  en  la  causal primera por violación indirecta de la ley  sustancial  derivado  de  falso  juicio  de  identidad,  como efecto, afirma, de  tergiversaciones y adiciones al contenido de diversas pruebas.   

Asegura  concurrir  la  distorsión  en  los  testimonios  rendidos  por  Fabián  Emilio  Cruz  Zapata,  Héctor  Egidio Cruz  Zapata,  Yimmy   Giraldo,  Luis Enrique Aristizabal y Pastor Emilio Marín,  en  tanto  el Tribunal sostuvo ser para ellos conocido que el aceite distribuido  en  sus negocios por el procesado era re-envasado, pero que no pertenecía al de  las marcas de los recipientes que lo contenían.   

Citando   algunos   apartes   de   dichas  declaraciones,  asegura  el  libelista  es  dable  concluir  que el sentenciador  modifica  su  verdadero  contenido,  toda vez que de ellos se extrae que si bien  era  un  producto  reempacado,  lo  era  en  pimpinas  y  recipientes  de marcas  conocidas.   

Para el censor el yerro es trascendente, toda  vez  que  el  juzgador  señaló  que  el  procesado  en  manera  alguna  actuó  fraudulentamente,  pues  el  hecho  de  emplear  garrafas de marcas conocidas no  significó  en  caso  alguno  que el comprador ignorara que no se trataba de las  mismas   sino   de  un  producto  importado,  sólo  que  se  utilizaban  dichos  recipientes por encontrarse a disposición en el mercado.   

Asegura   el  censor  que  la  conducta  es  delictiva,  pues  no existía una advertencia sobre la real índole del producto  y  esta  solamente  se  vino a conocer una vez iniciado el proceso penal, razón  suficiente para impetrar se case el fallo.   

CONSIDERACIONES:   

Aun  cuando  advertido  del rigor que se hace  más  exigente tratándose de la casación por la vía discrecional interpuesta,  el  actor  adujo la defensa de los derechos fundamentales de la parte civil a la  que  representa,  en procura de lograr la verdad, la justicia y la reparación y  con  ello,  entonces, cumpliría en principio con el requisito de motivación de  la  discrecionalidad  de  la  Sala  en  orden  a  avocar los reproches contra la  sentencia,  no  resulta  el  libelo admisible si en cuenta se tiene que el cargo  postulado  afirma  la  presencia  de  errores  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad,  lo que evidencia, realmente, una antagónica postura de valor acerca  de  las  pruebas  aludidas  por  él  y que, en condiciones semejantes no haría  necesario  el  fallo  en  orden  a  cumplir  algunos  de  los  fines del recurso  intentado.   

Por el extracto de la sentencia que el propio  libelista  trascribe  conoce  que  el  Tribunal  al valorar la conducta imputada  sentó  como  premisa  a  la  decisión que en forma alguna el caudal probatorio  permitía    afirmar    que    Hugo   David   Rosales  Dáger  actuó  fraudulentamente,  como  que de manera  “consonante”  los  testigos  señalan  que  en ningún momento se les estaba  vendiendo    aceite    de    las    marcas    que   sus   envases   y   rótulos  indicaban.   

El  fallo, por ende, no ignoró ni falseó el  dicho  de los deponentes en tanto en forma objetiva simplemente afirmaron que el  procesado  reciclaba  recipientes  y  re-envasaba  aceite en galones de diversas  marcas,  sino  que  al  hacer  la  valoración  jurídica  de  sus  deposiciones  entendió  que una tal conducta no podía ser punible como usurpación de marcas  y  patentes,  toda  vez  que  se  expendía  el  comestible  a sabiendas por sus  compradores   de   que   no   involucraba   o   identificaba   la  marca  de  su  envase.   

En  orden  a  desvirtuar un pretendido empleo  malicioso  de  las  garrafas  utilizadas  precisamente  coadyuvaron los testigos  referidos,  conforme  se  señaló  en  la  decisión  impugnada y lo refiere el  casacionista,  en  tanto mencionaron los recipientes en que se empacó el aceite  y  el  hecho  de  hacerse  en  envases  de  marcas  conocidas,  pero  con  plena  convicción  de tratarse de un líquido reempacado o re-envasado de otra índole  y  origen,  como  que  a  este propósito menciona a los Estados Unidos de donde  realmente provenía.   

Siendo  ello  así,  no se ve fundamento a la  imputación  de  haber  tergiversado  el  fallador  las pruebas, toda vez que lo  evidenciable  es  que  las  toma  en  su  objetivo  contenido  pero  les  da  la  valoración   acorde  con  la  demás  prueba  merecían,  en  un  ejercicio  de  apreciación  excluyente  del yerro fáctico aducido, en condiciones tales, hace  el  cargo carente del debido fundamento amén de la causal y sentido de la misma  escogido,  razón  suficiente  para  su  inadmisión,  pues  revisado lo actuado  tampoco   observa  la  Sala  violación  alguna  de  garantías  procesales  que  justifiquen su oficiosa intervención.   

En razón y mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  por el apoderado de la parte civil.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno   

Cópiese,  devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

   JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                          ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                               AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

                   

    JORGE  LUIS QUINTERO  MILANÉS                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

   

JULIO      ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *