29467(09-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29467  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 85  

          Bogotá, D. C., nueve de abril de dos mil ocho.   

VISTOS  

          Examina  la Corte, en sede de apelación, la decisión proferida por  el  Tribunal Superior de Buga en el curso de la audiencia preparatoria celebrada  el  4  de  marzo  de  2008,  mediante  la cual, entre otras decisiones, negó la  nulidad  de  la  actuación surtida a partir de la resolución de apertura de la  instrucción,   impetrada  por  el  defensor  del  procesado  HAROLD GAMBOA  VELÁSQUEZ,  a  quien se sindica del delito de peculado por apropiación a favor  de  terceros,  en  su  condición  de  ex-Juez  Primero Laboral del Circuito del  Buenaventura (Valle del Cauca).   

HECHOS  

         

          De  acuerdo  con  las  constancias  procesales, las conductas que se  endilgan  al  doctor  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  remiten  a la emisión de dos  providencias,   en   su   calidad  de  Juez  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura  (Valle  del  Cauca), a través de las cuales determinó, según la  Fiscalía  General  de  la Nación, el “pago indebido  en  favor de terceros de dineros respecto de los cuales tenía deber de custodia  y  además  administración  jurídica  por razón de sus funciones, con lo cual  causó  detrimento  al  patrimonio del Estado; específicamente a los bienes del  Fondo   de   Liquidación   de   Pasivo   Social   de   la  Empresa  Puertos  de  Colombia”.   

          Los   proveídos   en  mención  fueron  así  especificados  en  la  resolución de acusación:   

          a)  Sentencia  del  22  de  mayo de 1995, dictada dentro del proceso  ordinario  laboral  promovido  por Leopoldo Lerma Quiñones, condenando al Fondo  de  Pasivo  Social  de  la  Empresa Puertos de Colombia a pagar al demandante la  suma  de  $11.673.544.28 por diferencia de la pensión reajustada desde el 21 de  junio  de  1991  a  la fecha de la sentencia. En ese mismo asunto, mediante auto  del  30 de mayo de 1995 dispuso que se incluyera en la liquidación de costas la  suma de $3.326.960 como agencias en derecho.   

          b)  Sentencia  del 31 de enero de 1995, dictada dentro del ordinario  laboral  de  Juan  Dolores  Palacios, condenando al Fondo de Pasivo Social de la  Empresa  Puertos  de Colombia a pagar al demandante la suma de $2.847.737.04 por  diferencia  de la pensión reajustada desde el 14 de julio de 1990 a la fecha de  la  sentencia.  En  el  mismo  asunto,  mediante  auto  del 7 de febrero de 1995  dispuso  que se procediera a practicar liquidación de costas e incluir $811.606  como agencias en derecho a favor del demandante.   

          c)  Sentencia  del  4 de abril de 1995, dictada dentro del ordinario  laboral  de  Segundo López Chamorro, condenando al Fondo de Pasivo Social de la  Empresa  Puertos  de Colombia a pagar al demandante la suma de $1.067.532.10 por  concepto  de  diferencia  de  la pensión reajustada desde el 4 de marzo de 1990  hasta  la  fecha  de  la  sentencia. En el mismo asunto, mediante auto del 18 de  abril  de  1995  dispuso  que se procediera a practicar liquidación de costas e  incluir $304.246 como agencias en derecho.   

          d)  Sentencia  del  16 de mayo de 1995, dentro del ordinario laboral  de  José  Vicente  Riascos  Riascos, condenando al Fondo de Pasivo Social de la  Empresa  Puertos  de Colombia a pagar al demandante la suma de $8.551.013.89 por  concepto  de  diferencia  de  la pensión reajustada desde el 8 de septiembre de  1990  hasta la fecha de la sentencia. En el mismo asunto, mediante auto del 7 de  septiembre  de 1995 dispuso que se procediera a practicar liquidación de costas  e incluir $2.437.038 como agencias en derecho.   

   

          e)  Sentencia  del  13  de  febrero  de  1995,  dentro del ordinario  laboral  de  Néstor  Aragón Valois, condenando al Fondo de Pasivo Social de la  Empresa  Puertos  de Colombia a pagar al demandante la suma de $2.663.622.33 por  concepto  de  diferencia  de  la pensión reajustada desde el 19 de mayo de 1991  hasta  la  fecha de la sentencia. En el mismo asunto, mediante auto del 20   de  febrero de 1995 dispuso incluir la suma de $759.131 como agencias en derecho  y  el  17  de febrero de 1997 ordenó entregar a la apoderada de la parte actora  los dineros consignados a favor de ésta.   

          f)  Sentencia del 3 de abril de 1995 dentro del ordinario laboral de  Mercedes  Mosquera,  condenando  al Fondo de Pasivo Social de la Empresa Puertos  de  Colombia  a  pagar  a la demandante la suma de $4.488.891.33 por concepto de  diferencia  de la pensión reajustada desde el 20 de mayo de 1991 hasta la fecha  de  la  sentencia.  En  el  mismo  asunto, mediante auto del 17 de abril de 1995  dispuso  que  se  incluyera  en  la liquidación de costas la suma de $1.346.667  como agencias en derecho.   

          g)  En el ordinario laboral de Pedro María Suárez Riascos condenó  al  Fondo  de  Pasivo  Social  de  la  Empresa  Puertos  de  Colombia a pagar al  demandante  la  suma  de  $533.926.40  por concepto de diferencia de la pensión  reajustada  desde  la fecha de su reconocimiento hasta la sentencia y a pagar la  suma   de   $248.503.26  por  reliquidación  de  cesantía  definitiva  y   $19.016.621  por concepto de indemnización moratoria  desde el 13 de marzo  de  1992  a  la  fecha de la sentencia, y la suma de $17.698,88 diarios desde el  día  siguiente  del  fallo  hasta que se verifique el pago de la suma indicada,  ordenando  además  practicar  liquidación  en  costas  e  incluir  el valor de  $5.971.556  como agencias en derecho.   

          h)  Sentencia del 4 de mayo de 1995, dentro del ordinario laboral de  Epifania  Viafara de Bonilla, condenando al Fondo de Pasivo Social de la Empresa  Puertos  de  Colombia  a  pagar  a  la  demandante  la suma de $1.239.191,36 por  concepto  de  diferencia de la pensión reajustada desde el 26 de agosto de 1976  hasta  la  fecha  de  la  sentencia. En el mismo asunto, mediante auto del 10 de  mayo  de  1995  dispuso  que  se  incluyeran  en  la  liquidación de costas las  agencias en derecho.    

          Todas  las  sentencias  fueron revocadas en sede de consulta, por la  correspondiente   Sala  de  Decisión  Laboral  de  los  Tribunales  a  los  que  correspondió el conocimiento de cada uno de los procesos.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          1.   Por   el  hecho  que  involucra  al  ciudadano  Leopoldo  Lerma  Quiñones,  mediante  resolución  del  19  de  febrero de 2004, la Fiscalía 20  delegada  ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá declaró la  apertura  de  la  investigación en contra del ex-juez HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ,  cuya    captura    ordenó   con   el   fin   de   vincularlo   por   medio   de  indagatoria.   

          En  proveído  del  4 de agosto de 2004, el ente instructor declaró  la  conexidad  procesal entre el citado averiguatorio y el adelantado a raíz de  los  beneficios  prestacionales  otorgados  judicialmente  a  Juan  D. Palacios,  Néstor  Aragón  Valois,  Pedro  María  Suárez  Riascos,  Mercedes  Mosquera,  Segundo  López  Chamorro,  Epifanía  Biafara  de  Bonilla  y  Vicente  Riascos  Riascos,  disponiendo,  por  consiguiente,  la  investigación  conjunta  de los  mismos.   

          En  el  mismo proveído se reconoció la prescripción de la acción  penal  por el delito de prevaricato por acción y se declaró persona ausente al  imputado   HAROLD   GAMBOA   VELÁSQUEZ,   proveyéndolo   de   un  defensor  de  oficio.   

          No  obstante,  mediante  resolución  del  12  de  junio de 2006, se  anularon  las dos últimas determinaciones, así como la que había dispuesto el  cierre  de  la  investigación, razón por la cual en decisión del 14 de agosto  siguiente  se  declaró  de  nuevo  persona  ausente  al  imputado HAROLD GAMBOA  VELÁSQUEZ,  cuya  situación  jurídica  fue  resuelta  en  proveído del 17 de  noviembre  de  2006,  con  medida  de aseguramiento de detención preventiva sin  excarcelación  por  el delito de peculado por apropiación a favor de terceros.  En  la misma determinación se declaró la prescripción de la acción penal por  el  delito  de  prevaricato  por  acción,  conducta en relación con la cual se  precluyó la instrucción.   

          2.  Fenecida la etapa instructiva, mediante resolución del 29 junio  de  2007  se  calificó  el  mérito  del  sumario, acusándose al doctor GAMBOA  VELÁSQUEZ  como  autor  del  delito  de  peculado  por  apropiación a favor de  terceros.   

          3.  El  25  de octubre de 2007 asumió el conocimiento del juicio la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Buga (Valle del Cauca), ante la cual se  surtió  el  traslado  previsto en el artículo 400 del Código de Procedimiento  Penal  de  2000,  dentro  de  cuyo  término  el  defensor  del procesado GAMBOA  VELÁSQUEZ   solicitó   la   nulidad  de  “todo  lo  actuado”,  a partir de la resolución de apertura de  proceso,  con  fundamento en los numerales 1 y 2 del artículo 306 de la Ley 600  de 2000, aduciendo las siguientes razones:   

          Las  pruebas  que sirvieron de fundamento para proferir el pliego de  cargos  en  contra  de  su  prohijado,  consisten  en  las sentencias de segunda  instancia  que por vía de consulta, dictaron las Salas de Descongestión de los  Tribunales  Superiores,  a  través de las cuales revocaron los fallos de primer  grado  proferidos  por  aquél  cuando  fungía  como  Juez  Primero Laboral del  Circuito de Buenaventura, en los referidos procesos laborales.   

          Se  cuestiona,  a  continuación, si la Sala de Descongestión, a la  luz  de  lo  normado  en  el artículo 230 de la Constitución Política, tenía  competencia  para  revocar  los  fallos,  los  cuales  no fueron apelados por el  demandado  y  se  encontraban  archivados para cuando la Sala Administrativa del  Consejo Superior de la Judicatura emitió el Acuerdo que las creó.   

          Al  respecto,  señala  el  impugnante,  el artículo 69 del Decreto  2158  de 1948 (Código Procesal del Trabajo), modificado por la Ley 712 de 2001,  dispone  que  solo son consultables las sentencias de primera instancia que sean  adversas  a  la  nación, departamento o municipio, sin que la norma aluda a los  establecimientos  públicos,  los cuales tienen un régimen especial y no pueden  equipararse a la primera.   

          Agrega  que  solo  a  partir  de  la promulgación de la Ley 1149 de  2007,  con  la  cual  fue modificado el Código Procesal del Trabajo, se reguló  expresamente  la consulta de los fallos de primer grado adversos a las entidades  descentralizadas.  Por  ello  concluye  que antes de esta ley, los proveídos de  tal   naturaleza   no   podían   remitirse   al   superior   para   desatar  la  consulta.   

          Así  las  cosas,  siendo  FONCOLPUERTOS una entidad descentralizada  del   orden  nacional,  para  la  defensa  es  claro  que  el  procesado  GAMBOA  VELÁSQUEZ,   cuando   fungió   como  Juez  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura,  no  podía enviar al superior en consulta los fallos en contra de  dicha  institución, puesto que de esta forma vulneraba el derecho a la igualdad  respecto  de  los  demás  entes descentralizados nacionales que para esa época  existían en el país.   

          Refuerza   lo  anterior  el  hecho  de  que  las  sentencias  ya  se  encontraban  ejecutoriadas,  aspecto  este que analiza a profundidad, con el fin  de   destacar   que   los   procesos   fueron  desarchivados  sin  autorización  legal.   

          Por  último,  tras  aducir que las causales de nulidad contempladas  en  el  Código  de  Procedimiento  Civil también son aplicables a los procesos  laborales,  insiste en que la actuación de la Sala Laboral de Descongestión es  nula,  por  falta  de  competencia  funcional  y  por  haber lesionado el debido  proceso,  en  la  medida  que  se desarchivaron y revivieron procesos legalmente  concluidos.  De  ahí  que todo lo actuado en este proceso, se encuentre viciado  de nulidad.   

          4.  En  la citada audiencia preparatoria, la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Buga  negó  la  solicitud  de  nulidad,  tras  considerar  que el  argumento  aducido no tiene incidencia en ninguna de las fases del proceso, pues  se  parte  de  la  base  de  que  los  delitos  por  los  cuales  se procede son  investigables  de  oficio,  lo que significa que bastaba que por cualquier medio  se  tuviera  conocimiento de su posible ocurrencia, para que el aparato judicial  procediera a iniciar la investigación pertinente.   

          Por  lo  tanto,  la  consulta  de  los  fallos  laborales  no era ni  es   un  requisito  de  procedibilidad de las investigaciones penales, pues  estas podían adelantarse con o sin consulta de dichos fallos.   

          Sostiene  que la admisión de la tesis del defensor lleva a asegurar  la  impunidad frente a comportamientos posiblemente delictivos, en detrimento de  la  justicia  y  del  interés  general,  además  de que produciría el nefasto  efecto  de  dejar  inmune,  contra  la acción de la justicia, los fallos de los  jueces  no  consultables,  pues  bastaría  expresar que contra ellos no procede  dicho  grado  jurisdiccional,  para concluir que los posibles delitos que puedan  contener, quedan en la impunidad.   

          Las  medidas  que  tomaron  las  Salas  de  Decisión  Laboral en el  sentido  de  compulsar  copias para que se investigara penalmente al acusado, se  realizó  en  cumplimiento  estricto del deber legal de poner en conocimiento de  las   autoridades   competentes   la   presunta   comisión  de  delitos,  deber  independiente   de   la   competencia   o  no  que  tenían  para  resolver  las  consultas.   

          Incluso,  agrega, si los procesos laborales cuestionados no hubieran  sido  enviados  a  consulta,  se  podrían  haber  activado  las investigaciones  penales    con    fundamento    en    información   procedente   de   cualquier  fuente.   

          Por  lo  tanto,  para  el  Tribunal, las vicisitudes internas de los  procesos  laborales cuestionados, es independiente de la dinámica propia de los  procesos  penales,  lo  que significa que supuestas irregularidades cometidas en  los    primeros,    en   nada   afecta   el   inicio   y   desarrollo   de   los  segundos.   

          Finalmente,  agrega, los efectos probatorios que puedan producir las  sentencias  laborales  de segunda instancia que revocaron las decisiones por las  cuales  fue  acusado  el  doctor  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  es  discusión propia del  análisis  y  evaluación probatoria que en su oportunidad deberán expresar los  sujetos  procesales  y  el Tribunal en la sentencia, más no vía para lograr la  nulidad.   

          La decisión en comento, fue apelada por el defensor.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

          En  la  sustentación  de  la  alzada,  el defensor del doctor   HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ reitera que las únicas pruebas que se han presentado  para  incriminar  a  su defendido son las sentencias proferidas por las Salas de  Descongestión  de  los  Tribunales. Si esas sentencias se pronunciaron en forma  ilegal,   entonces   tales   pruebas   no   tienen  ninguna  validez.  Ello  por  la    falta  de  competencia  de  las  Salas  de  Descongestión  para  resolver  sobre  las  consultas,  pues el Consejo Superior forzó una reforma al  artículo   69   del  Código  de  Procedimiento  Laboral  para  otorgarles  esa  competencia.  Y  ello  es  tan  cierto  que  apenas  hace poco el Congreso de la  República,  el  año  pasado,  expidió  una  ley que reglamenta ese artículo,  facultando  solamente  ahora  la  consulta para los casos donde sean desmandados  los institutos descentralizados a nivel nacional.    

          Reitera,  entonces,  que  debe  declararse la nulidad, ya que dichos  fallos no fueron legalmente producidos.   

         

ALEGATOS DE LOS NO RECURRENTES  

         

          1.  El  Fiscal  de  la  causa considera que el recurso de apelación  interpuesto  por el defensor no está debidamente sustentado porque no ataca los  argumentos esbozados para negar la nulidad pretendida.   

         

          La  defensa, dice,  ha equivocado el camino a seguir dentro del  trámite  que  se  surte,  por  cuanto  en  un  principio lo que solicita es una  invalidación  de  lo  actuado  con  base  en  la  incompetencia  de  la Sala de  Descongestión  Laboral del Tribunal para conocer de las consultas, pero termina  demeritando  el valor probatorio de las sentencias proferidas por esa autoridad,  evento que comprende una violación indirecta de la ley adjetiva.   

          Se  refiere  a  la presunción del artículo 157 del C. de P.P. para  señalar  que  las copias expedidas por una Sala de Descongestión Laboral sobre  la  actuación  allí  surtida,  obligaba  a  los  funcionarios  a  realizar  la  investigación oficiosa.   

   

          2.  Por  su  parte, el representante del Ministerio Público hace lo  propio,  resaltando que no observa irregularidad alguna que afecte el derecho al  debido  proceso  o  a  la defensa, y que las sentencias que dieron inicio a esta  investigación serán valoradas en su oportunidad.   

                                              CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

          La  Corte  confirmará  la  decisión denegatoria de nulidad dictada  por  la  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior de Buga, con base en los  mismos  argumentos  expuestos  en  el  auto del 6 de marzo de 2008, dentro de la  segunda  instancia  radicada  bajo el No. 29.317, que por hechos similares a los  que  debatidos cursa contra el mismo doctor GAMBOA VELÁSQUEZ.      

          Ello  porque  en éste caso el defensor apelante tampoco acredita la  ocurrencia  de  irregularidad  alguna en el desarrollo del proceso penal, pues a  la  hora  de  abordar  las  supuestas  informalidades,  enfila  todo el esfuerzo  argumentativo  a  cuestionar   trámites  surtidos  dentro  de los procesos  laborales  que  adelantó su prohijado en su calidad de Juez Primero Laboral del  Circuito  de  Buenaventura,  y  que  han  dado  lugar a la actuación que hoy le  vincula en calidad de acusado.   

          En  concreto,  el defensor critica la forma como se desató el grado  jurisdiccional  de la consulta, consignando múltiples razones para sostener que  las  Salas  de Descongestión Laboral del Tribunal Superior de Bogotá carecían  de   competencia   y   por   ello   sus  decisiones  de  segunda  instancia  son  nulas.   

         En  otras  palabras,  lo  pretendido  por  el  recurrente  es que la  justicia  penal se pronuncie acerca de la presunta invalidez de algunos procesos  laborales  que  fueron fallados por su defendido, pues, siendo las sentencias de  segunda  instancia  laboral  el soporte probatorio de la resolución acusatoria,  al  declararse  la  ilegalidad  de  estas,  el  proceso  penal  se quedaría sin  sustento.   

         De  allí  que,  independientemente  del  exhaustivo  análisis  que  realiza  el  impugnante sobre la ilegalidad de los procesamientos laborales, las  críticas  del  defensor  se  dirigen,  en  últimas,  a  cuestionar  la  prueba  documental  aportada  al  proceso  penal,  específicamente,  las  sentencias de  segunda instancia emitidas por la Sala de Descongestión Laboral.   

         Por  ello,  se  consideran  válidos  los argumentos del Tribunal al  resolver  desfavorablemente la petición de nulidad invocada dentro del traslado  del  artículo  400  del  Código de Procedimiento Penal, tras advertir que, las  vicisitudes  internas de los procesos laborales cuestionados, son independientes  de  la  dinámica propia de los procesos penales, lo que significa que supuestas  irregularidades   cometidas  en  los  primeros,  en  nada  afecta  el  inicio  y  desarrollo de los segundos.   

         En  ese  sentido,  asiste razón al Tribunal cuando sostiene que los  efectos  probatorios  que  puedan  producir  las sentencias laborales de segunda  instancia  que  revocaron  las  decisiones  por las cuales fue acusado el doctor  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  es discusión propia del análisis y evaluación probatoria  que  en su oportunidad deberán expresar los sujetos procesales y el Tribunal en  la sentencia, más no vía para lograr la nulidad.   

         Sobre    este    particular,    ya    la   Corte   ha   señalado   de   manera   reiterada   y  pacífica  que  no  es  a  través  de  la vulneración al debido proceso que se  sustenta  la  nulidad del elemento probatorio, sea por la interpretación que se  hace  de  uno o varios de los medios que sirvieron de soporte a la decisión, en  este  caso  la  resolución  de acusación, o en razón a que se controvierta su  legalidad,  ya  que  no  constituyen  en  sí  mismos,  dentro  del  presupuesto  antecedente  consecuente  o  preclusivo  que gobierna la tramitación penal, una  actuación  trascendente  que  faculte retrotraer el asunto a determinado estado  procesal.   

        Y  si  se advirtiera algún tipo de ilicitud del elemento suasorio,  ello    sólo   llevaría   a   que,   como  también  lo ha dicho la  Sala,  se  dejara de considerar la documentación referida para  verificar  si  con  los  demás  medios de convicción  se  sostiene  o  no  la  decisión,  para  lo cual es  obligatorio  analizar  la  totalidad  de  la prueba, labor esta que se cumple al  momento de la emisión del fallo de instancia.   

        Esto   ha   dicho   la   Corte   sobre   lo   discutido1:   

“…Como  lo  ha  precisado  la Corte en  variada  jurisprudencia, los vicios predicables de la aducción probatoria   no  implican,  de  suyo,  la  invalidación de todo lo actuado en un determinado  proceso,  por  más  que  se invoque como infringido el artículo 29 de la Carta  Política,  pues  cuando  en esta disposición superior se prescribe que es nula  de  pleno  derecho  la  prueba  practicada  con violación al debido proceso, es  claro  que  se  está  refiriendo  al  fenómeno de la inexistencia de los actos  procesales,  cuyos  efectos invalidantes se surten sobre la prueba en sí misma,  sin  que  fatalmente  deban  trascender  al  resto  de  la  actuación,  pues la  solución   político-jurídica   a  este  tipo  de  irregularidades  es  su  no  apreciación  como  medio  de  convicción,  es  decir,  que sin que se requiera  pronunciamiento  judicial  no puede producir efecto jurídico alguno, careciendo  de       poder      vinculante      en      la      actuación…”.   

         En  suma,  ninguna vocación de prosperidad puede tener la solicitud  del  impugnante  en atención a que la naturaleza de la discusión es ajena a la  nulidad procesal que reclama.   

         Por  las  razones  anotadas, la Corte confirmará la negación de la  nulidad propuesta.   

         En   mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA     DE     JUSTICIA,     SALA     DE     CASACIÓN     PENAL,   

RESUELVE  

         

         Confirmar  la  decisión  de  fecha  y  contenido  indicados  en  la  motivación.   

         

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

         

Cópiese,   cúmplase  y  devuélvase  al  tribunal de origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.                            AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                          JAVIER   DE   JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  Sentencia del 20 de abril de 1999, Rad. 14.143     

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