29304(29-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 29304  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente   

  YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

                            Aprobado Acta N°207   

Bogotá, D.C., julio veintinueve (29) de dos  mil ocho (2008).   

V I S T O S  

Emite la Corte concepto sobre la solicitud de  extradición    del     ciudadano   colombiano   Jorge   Emigdio   Vásquez  Molina,   elevada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de América a  través de su Embajada en Colombia.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Mediante  Nota Verbal No. 3853 del 10 de  diciembre  de  2007,  el  Gobierno    de  los  Estados   Unidos    de   América,  por  medio  de  su  Embajada   en   esta   ciudad, solicitó al Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia  la  detención  provisional  con fines de extradición de Jorge Emigdio Vásquez  Molina,  al  ser  requerido  en  ese  país para comparecer a juicio por delitos  federales     de     narcóticos,     formulados    en   la    acusación   No. 06-232 (RCL),  dictada el 1 de agosto  de  2006  en  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos para el Distrito de  Columbia,    con    base    en    la    cual    se   solicitó   su   detención  provisional.   

2. El Ministerio del Interior y de Justicia,  previo  concepto  de su homólogo de Relaciones Exteriores sobre la inexistencia  de  Convenio  aplicable al caso, mediante oficio OF108 -4588- DIJ-0100 del 21 de  febrero  de  2008, remitió a la Corte la documentación enviada por la Embajada  de   los   Estados  Unidos  de  América  debidamente  traducida  y  legalizada.   

3. Mediante auto del 28 de febrero de 2008 se  le  informó  al solicitado Jorge Emigdio Vásquez Molina que podía designar un  defensor  para  que  lo asistiera en el presente asunto, o en su defecto la Sala  le  nombraría  uno  de  oficio, sin embargo, ante el silencio se le designó un  profesional del derecho.   

         

4.  Mediante  auto  del  18 de abril de 2008  se   ordenó  correr   traslado por el término de diez (10) días, al  requerido  y  a  su  defensor, para que solicitaran las pruebas que consideraran  necesarias dentro de este trámite.   

         

5.  Vencido en silencio el término anterior  por  auto  del  22  de  mayo pasado se ordenó correr traslado para los alegatos  previos al concepto.   

6.  La  defensa  y la Procuraduría Delegada  presentaron sus alegaciones de fondo.   

MATERIAL PROBATORIO RECAUDADO  

Conforme a la Nota Verbal No. 0427  del  14  de  febrero  de  2008  el  Gobierno de los Estados Unidos de América,   a    través   de  su  Embajada  en  nuestro  país,   solicitó   formalmente    la  extradición  de  Jorge  Emigdio  Vásquez  Molina   para    cuyo  efecto  aportó  debidamente  autenticados y traducidos,  entre otros, los siguientes documentos:   

1.  La  Nota  Verbal  N°  3853  del  10  de  diciembre  de  2007, por medio de la cual dicha Embajada solicitó la detención  provisional  con  fines  de extradición de Jorge Emigdio Vásquez Molina.    

2.    La     orden    de   detención   fue   impartida contra Vásquez Molina  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para el Distrito de Columbia el 1 de  agosto  de  2006,    por  ser  el sujeto de la acusación formal   N°.  06-232  (RCL),   dictada en  la misma fecha por la citada Corte.   

3. La resolución proferida por la Fiscalía  General  de  la  Nación  el  12  de diciembre de 2007, ordenando la captura con  fines  de  extradición  de  Jorge  Emigdio  Vásquez  Molina,  con  cédula  de  ciudadanía No. 15.317.069.   

4.  El  oficio N°. 405 / UPJAB -ZONOR-  DIRAN   del  18  de diciembre de 2007 mediante el cual la Policía Nacional  de  Colombia  -Dirección  Antinarcóticos- Unidad de Investigación Criminal de  Barranquilla-,  deja  a  disposición  del  Fiscal  General de la Nación, entre  otros  capturados,  a  Jorge Emigdio Vásquez Molina identificado con la cédula  de  ciudadanía  No.  15.317.  069 expedida en Yarumal (Antioquia), anexando las  actas  de  los  derechos   del  capturado   y  de  notificación de la  Resolución  ordenando   su  captura con fines de extradición de fechas 17  de diciembre del 2007.   

5.  La   acusación  formal  N°.06-232  (RCL),   dictada  el  1  de  agosto  de  2006  en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia , en la cual  se le   endilgan     al     solicitado     los    delitos    de  concierto   para  fabricar  y distribuir cinco (5) kilogramos o más de una  mezcla  y sustancia que contenía una cantidad  detectable de cocaína, una  sustancia  controlada  de la lista II, sabiendo y con la intención de que dicha  sustancia   sería   importada  ilegalmente  a  los  Estados  Unidos  desde  Colombia  (cargo  uno),  distribuir  y  causar  la  distribución  de  cinco (5)  kilogramos  o  más  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenía  una cantidad  detectable  de  cocaína,  una  sustancia  controlada  de  la  lista  II, con la  intención  y  sabiendo  que  dicha  cocaína sería importada ilegalmente a los  Estados Unidos  (cargo tres).    

6. Las declaraciones juradas  en apoyo a  la  solicitud  de  extradición  rendidas  el  18  de  enero de 2008 por Matthew  O’Brien,     Agente  Especial  en  la  Administración  para  el Control de Drogas de Estados  Unidos  (DEA),   y por Patrick H. Hearn,   Fiscal Litigante de la  Sección   de   Narcóticos   y   Drogas  Peligrosas,  División  de  lo  Penal,  Departamento  de Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica, que dan cuenta  de los actos objeto de  investigación y acusación.   

7.  Se  recibió  la  fotografía  del   requerido Jorge Emigdio Vásquez Molina.   

8. Fueron enviadas las transcripciones de las  normas  penales  del Código de los Estados Unidos, relevantes para este asunto.   

ALEGATOS DE LA DEFENSA  

                 

          1.  Luego  de  realizar  un breve recuento de la actuación y de los  hechos  que  motivan  la  solicitud de extradición señala que en los términos  del  artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004 el concepto que debe emitir esta  Corporación  sólo  hace  relación  con  la  validez  formal de los requisitos  enumerados  en  la citada norma y el cumplimiento de lo previsto en los Tratados  Públicos, cuando fuere el caso.    

          2.  Por lo anterior, el derecho de defensa, en su doble acepción de  material  y  técnica,  tiene muy limitado su ámbito de acción porque se tiene  establecido  que  las  providencias judiciales que se dictan en este trámite no  son   judiciales,  entonces  no  se  viola  el  debido  proceso  constitucional,  internacional y legal, regulado por el artículo 29 Superior.   

          3.  Solicita  que  la  Corte  emita  el concepto que corresponda sin  olvidar  lo  previsto en los artículos 11,12, 34 y 35 de la Carta Política que  proscriben  la  imposición de las penas de muerte, destierro, prisión perpetua  y  confiscación,  la  desaparición  forzada,  la tortura y los tratos crueles,  inhumanos o degradantes.   

ALEGATOS     DE     LA     PROCURADORA  TERCERA   DELEGADA PARA LA CASACIÓN PENAL   

1.  Expresa  que  conforme a lo expuesto por  el   Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  ante  la  inexistencia  de un  Tratado  de  extradición  aplicable, la Corte deberá conceptuar de conformidad  con  las instructivas contenidas en el artículo  502 de la Ley 906 de 2004  y   señala que analizará los documentos relacionados por el artículo 495  ibídem.   

2.   Indica  que  la  documentación   presentada  vía diplomática para solicitar la extradición del requerido Jorge  Emigdio     Vásquez    Molina      contiene     la    acusación  formal   No.  06-232  (RCL)  dictada  el  1  de  agosto  de  2006 en su contra por el Gran Jurado de la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito de Columbia imputándole  delitos  vinculados  con  narcóticos,  específicamente  los  de concierto para  distribuir    cocaína.        

3.  El  indicment  proferido por el Gran Jurado es equiparable al escrito  de  acusación  que  el  representante de la Fiscalía en nuestro país presenta  ante   el   funcionario  de  conocimiento  para  adelantar  el  juicio  oral  de  conformidad  con lo señalado en los artículos 336 y 337 de la Ley 906 de 2004,  pues  señala los hechos jurídicamente relevantes, la relación de las pruebas,  así  como las disposiciones violadas con la conducta materia de investigación.   

3.  Advierte que con las Notas Verbales  No.  3853  del  10  de diciembre de 2007, y posteriormente la No. 0427 del 14 de  febrero  de  2008  mediante las cuales se pidió la detención y la extradición  de  Jorge  Emigdio  Vásquez  Molina,  respectivamente,   fueron entregados  otros  documentos  que  acompañan la solicitud del Gobierno extranjero, y luego  de  relacionarlos  concluye  que cumplen con el requisito de la autenticación y  por eso se deben tener como formalmente válidos.   

4.   Frente  al  principio  de la doble  incriminación  sostiene  que     para su cumplimiento   el  hecho  que  motiva  la  solicitud  de  extradición debe estar previsto como  conducta  punible  también  en  Colombia, sin consideración a la denominación  que  se  le  otorgue  en  la  legislación  penal de cada uno de los países que  intervienen  en  el trámite de extradición,   y tener señalada pena  privativa   de   la   libertad   cuyo   mínimo   no   sea   inferior  a  cuatro  años.   

Transcribe  los  cargos  contenidos  en la  acusación    No. 06-232 (RCL)  dictada el 1 de agosto de 2006 en  la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia y   señala   que   comparadas   las  conductas  atribuidas  a  Jorge  Emigdio  Vásquez  Molina  con  los comportamientos previstos como delitos en la  legislación  penal  colombiana,  corresponden  a los actos penales de concierto  para  realizar  actividades  de  narcotráfico  y  el  porte  y distribución de  estupefacientes  tipificadas en los artículos 340 del Código Penal, modificado  por  el artículo 8 de la Ley 733 de 2002 y el artículo 376 ibídem relacionado  con  el tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, para las cuales está  previsto  un  marco  punitivo  que  satisface  el mínimo de la pena de prisión  exigido para estos fines.   

5.  Encuentra  demostrada la plena identidad  del  solicitado   porque  la persona a que se refiere la acusación y   las  Notas Verbales que soportan la petición de extradición,  es la misma  cuya  captura  fue ordenada  por la Fiscalía General de la Nación y   materializada  el  17  de diciembre de 2007, que corresponde al solicitado Jorge  Emigdio  Vásquez  Molina,  nacido  el  26 de mayo de 1951,  portador de la  cédula de ciudadanía No. 15.317.069.   

6.  El  Gobierno  de los Estados Unidos, por  medio  de su Embajada en Colombia, envió copia de las disposiciones pertinentes  que   forman  parte del Código Penal extranjero y que fueron citadas en la  acusación  que sirvió de fundamento al requerimiento por la vía diplomática.   

7.  De  acuerdo con lo anterior solicita que  esta  Corporación conceptúe  favorablemente para  la extradición de  Jorge Emigdio Vásquez Molina.   

CONCEPTO     DE     LA   CORTE   

1.       Aspectos  previos.   

Conforme al artículo 35 de la Constitución  Política,  modificado por el Acto Legislativo 01 de 1997 y el artículo 490 del  Código  de Procedimiento  Penal, y en razón de haberse  cometido los  delitos  comunes  por  los  cuales  es  solicitado en extradición Jorge Emigdio  Vásquez  Molina  desde aproximadamente el mes de enero de 2005 y continuando de  ahí  en  adelante  hasta  e  incluyendo  la  fecha de presentación de la   Acusación  Formal,  -1  de  agosto  de  2006-,   las fechas exactas siendo  desconocidas  al  Gran  Jurado,  en  Colombia  y  en  otros  lugares1,     la  normatividad  procesal penal aplicable en este caso es la Ley 906 de 2004.    

2.              Cuestiones    de   fondo.   

La    inexistencia    de   Tratado   de  extradición  aplicable en el   

ordenamiento  interno  entre   Colombia   y  los  Estados  Unidos de  América, según  información  suministrada  por el Ministerio de Relaciones Exteriores dentro de  este  trámite,  impone  la sujeción a las previsiones de la Ley 906 de 2004 y,  por  ello  corresponde  a  la  Sala,  según lo indicado en el artículo 502 del  referido  ordenamiento,  realizar  el respectivo análisis sobre el cumplimiento  de los aspectos allí determinados:   

2.1.           Validez  formal  de  la  documentación  presentada.   

No  se comparte lo dicho por la defensa en  cuanto  tiene  limitado  su  ámbito  de acción   porque, de un lado,  como  se  tiene  establecido,  por  su  propio  contenido,  el  acto mismo de la  extradición  no  decide,  ni  en  el  concepto previo que le corresponde a esta  Corporación,  ni  en su concesión posterior por el Gobierno Nacional, sobre la  existencia  del  acto  punible,  ni  sobre  la  autoría,  las circunstancias de  tiempo,  modo y lugar en que se cometió el delito, ni sobre la culpabilidad del  imputado,  todo  lo  cual  indica  que  no  se  está en presencia de un acto de  juzgamiento  y,  de  otro, el trámite que debe surtirse ante la Corte, previsto  por  los  artículos  490 y siguientes de la Ley 906 de 2004, respeta el mandato  del  artículo  29  Superior  porque  consagra el derecho que tiene el requerido  para  designar  un  defensor  y  de  no hacerlo se le nombrará uno de oficio, y  además,  ofrece  a  la  partes  un  periodo  para  pedir  pruebas, otra para su  práctica  y  controversia,  y  el restante para presentar alegatos, previo a la  emisión del concepto.    

  La  validez formal de la documentación presentada, en el caso de la  extradición,  atañe  a  los  procedimientos de autenticación por el Cónsul o  Agente  Diplomático  de  la  República o, en su defecto, por el de una Nación  amiga;  el  abono  de  la  firma  del  funcionario  que  certifica por parte del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores; y la correspondiente traducción fiel de  todos  los  documentos,   tal como lo disponen los artículos 259 y 260 del  Código  de  Procedimiento  Civil modificado por el artículo 1, numeral 118 del  Decreto         2282         de         19892   

,  aplicable   por  el  principio  de  integración  normativa previsto en el artículo 25 de la Ley 906 de 2004,   debiéndose  adicionar  que  es  la  propia  ley la que le otorga presunción de  autenticidad  y legalidad a los documentos otorgados por autoridades extranjeras  o  con  su intervención, en la medida que por haber sido presentados ante sedes  diplomáticas  colombianas o de una Nación amiga, han de tenerse como expedidos  conforme a la ley del respectivo país.   

Precisado   lo anterior, se encuentra  que   el   Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  remitió  por  vía  diplomática,  mediante  Nota  Verbal  No.  0427  del  14 de febrero de 2008, la  documentación  que soporta la solicitud de extradición debidamente autenticada  y traducida de la siguiente manera:        

El  4 de febrero de 2008, Thomas C. Black,  Director  Asociado  Interino de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  de   lo   Penal,   del  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos  de  Norteamérica,  certificó  que  fueron  adjuntadas  las  declaraciones  de  Patrick  H.  Hearn,  Fiscal  Litigante  de  la  Sección de Narcóticos y Drogas  Peligrosas,  División  de  lo  Penal,  Departamento  de Justicia de los Estados  Unidos  de  Norteamérica,    confabulado el 18 de enero  de 2008  ante  un  Juez  Magistrado  de  los Estados Unidos, y la declaración de Matthew  O’Brien,     Agente  Especial  en  la  Administración  para  el Control de Drogas de Estados  Unidos  (DEA),    juramentado   ante  un  Juez  Magistrado de los  Estados  Unidos  en  la  misma fecha; tales documentos respaldan la solicitud de  extradición  del  ciudadano  Jorge  Emigdio Vásquez Molina, cuyas copias   fieles  reposan  en  los  archivos oficiales del Departamento de Justicia de los  Estados Unidos de América  en Washington D.C.   

A  su  turno   Michael  B.  Mukasey,  Procurador  de  los  Estados Unidos, el mismo 4 de febrero de 2008 certifica que  Thomas  C.  Black, actualmente desempeña y a la fecha en que firmó el anterior  documento  ocupaba  el  cargo  de Director Asociado Interino, Oficina de Asuntos  Internacionales,  División de lo Penal, Departamento de Justicia de los Estados  Unidos, en Washington D.C., debidamente comisionado y calificado.   

Por  su  parte,   Condoleezza  Rice,  Secretaria  de  Estado  de  los  Estados  Unidos,  con  fecha  5  de  febrero de  2008   certificó  que  al  documento  anexo  se  le ha fijado el sello del  Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos de América y que dicho sello  merece  plena fe y crédito, cuya firma igualmente es autenticada por Patrick O.  Hatchett,   funcionaria   Auxiliar   de   Autenticaciones  del  Departamento  de  Estado.   

El  6  de febrero siguiente,  Carlos  Andres  Hurtado Reyes, Vicecónsul de Colombia en Washington, D.C., autentica la  firma  de  Patrick  O.  Hatchett,  la  cual  aparece  al  pie  de los documentos  relacionados como soporte de la extradición.   

Adicionalmente, el Jefe de Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia  abonó la firma del  agente  consular,  el  15  de  febrero  de  2008,  como se constata al  reverso del documento suscrito por éste.   

    La  petición de extradición  también    fue   acompañada   de   copia    auténtica   de  la  acusación    No. 8-06-232 (RCL),  dictada el 1 de agosto de 2006  en  la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia contra  el  requerido,  en  la cual se especifica el lugar y las fechas de ejecución de  los actos que motivan la extradición.   

            La  documentación allegada fue traducida por Meryam Adam J,   autorizada  mediante  resolución  No.  0526  del  11  de junio de 2002 expedida  por  el Ministerio de Justicia y del Derecho.   

Fue  enviada una reproducción literal de  las  normas  del  Código  Penal de los Estados Unidos de América aplicables al  caso.   

  Los anteriores documentos cumplen las  condiciones  de validez que demanda la ley procesal colombiana que establece los  procedimientos  para la legalización de documentos otorgados en el exterior que  vayan  a  producir  efectos en Colombia, como quiera   que    el     material    fue    remitido   por   el  Estado  requirente,   Estados Unidos de América, a través de su Embajada,  debidamente               autenticados              e    idóneamente           traducidos        por        las  autoridades,     al   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores   de   este  país,    por tanto, este requisito se satisface.   

2.2.            Identificación    plena   del   solicitado.   

Dicha  exigencia  hace  relación  a  la  identidad  que debe existir entre la persona solicitada por el Estado requirente  y  la  aprehendida  con  fines  de  extradición.  Bajo este contexto, esa es la  identificación sobre la cual se pronunciará la Sala.   

En la Nota Diplomática N° 3853 del 10 de  diciembre  de  2007  el  Estado requirente solicitó con fines de extradición a  Jorge  Emigdio  Vásquez  Molina,  también  conocido  como “Emigdio”,   ciudadano  colombiano,  nacido  el  26  de  mayo  de  1951,  portador de la  cédula de ciudadanía No. 15.317.069.   

Para  dar  curso  a  la  señalada medida  precautelar,  la  Fiscalía General de la Nación mediante resolución del 12 de  diciembre  de  2007  ordenó la captura del  solicitado y mediante el   oficio  N°.  405  /  UPJAB  -ZONOR-  DIRAN  del 18 de diciembre de 2007 la  Policía   Nacional   de   Colombia   -Dirección   Antinarcóticos-  Unidad  de  Investigación  Criminal  de  Barranquilla-,  deja  a  disposición  del  Fiscal  General  de  la Nación, entre otros capturados, a Jorge Emigdio Vásquez Molina  identificado  con  la  cédula de ciudadanía No. 15.317.069 expedida en Yarumal  (Antioquia).   

Concordante con lo dicho de  las actas  de  notificación  de  la  Resolución calendada el 12 de diciembre de 2007 y de  los  derechos   del  capturado  levantadas  por Funcionarios de la Policía  Judicial,  ambas de fecha 17 de diciembre de 2007,  elaboradas con ocasión  de    la     aprehensión     del     requerido,    se   desprende   que  corresponde   al  solicitado  Jorge  Emigdio Vásquez  Molina,   quien   se  identificó  con  la  cédula de ciudadanía No.  15.317.069  expedida en Yarumal (Antioquia), la misma incluida en los documentos  de extradición.   

De otro lado, en la carpeta de extradición  reposa  la  fotografía   del  requerido, a la cual se refiere dentro de la  declaración    el    agente    especial   Matthew  O’Brien,  informando que el individuo que  aparece   allí   es  Jorge  Emigdio  Vásquez  Molina  ,  alias  “Emigdio”,  cumpliéndose esta exigencia.   

2.3.              Principio     de     la     doble  incriminación.   

De  acuerdo  con  lo     previsto  en el  artículo 493, numeral 1 de la  Ley 906 de 2004, para  conceder  la  extradición  es  requisito indispensable  que  el   hecho   que   la  motiva esté previsto como delito tanto en el Estado  que  eleva  la  solicitud  como  en el país requerido, independientemente de la  denominación  jurídica,  o  del  bien jurídico tutelado, y  reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

          Precisado lo anterior se tiene  que  el  ciudadano  colombiano  Jorge  Emigdio  Vásquez Molina es requerido para que  comparezca  al  juicio  adelantado  por  la  acusación    No.  06-232  (RCL),   dictada  el  1  de  agosto  de  2006  en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia   donde  se  incluyen los  siguientes cargos:   

         CARGO I   

        “Desde  aproximadamente  el mes de enero de 2005 y continuando de ahí en adelante hasta  e  incluyendo  la  fecha  de presentación de esta Acusación Formal, las fechas  exactas  siendo desconocidas al Gran Jurado, en Colombia y en otros lugares, los  acusados,   

(…)  

         

        Jorge  Emigdio Vásquez  Molina , alias “Emigdio”,   

           

       y otros  desconocidos  al  Gran  Jurado  y  no  acusados  en  la  presente, a sabiendas e  intencionalmente  combinaron,  confabularon, confederaron y acordaron cometer el  siguiente  delito  contra  los  Estados  Unidos:  a sabiendas e intencionalmente  fabricar  y  distribuir    cinco  kilogramos  o  más  de una mezcla o  sustancia   que   contenía   una   cantidad   detectable   de   cocaína,   una  sustancia   controlada  de  la Lista  II, sabiendo y con la intención  de  que  dicha sustancia sería importada ilegalmente a los Estados Unidos desde  Colombia,  en  violación  del  Título  21,  Código  de   Estados Unidos,  Secciones  959,  960  y  963, y del Título 18, Código de  Estados Unidos,  Sección 2.   

CARGO   TRES   

“El 6 de febrero de 2005, aproximadamente,  en Colombia y en otros lugares, los acusados,   

               (…)   

           

            Jorge    Emigdio  Vásquez  Molina , alias “Emigdio”,   

        ilegalmente,   a   sabiendas   e  intencionalmente  distribuyeron   y   causaron   la  distribución de cinco (5) kilogramos o más de una mezcla o  sustancia  que  contenía  una  cantidad  detectable  de cocaína, una sustancia  controlada  de  la  Lista  II,  con  la intención y sabiendo que dicha cocaína  seria         importada         ilegalmente         a         los        Estados  Unidos.           

        (Distribución  de  cinco  (5)  kilogramos  o  más de  cocaína  con  la  intención  y  sabiendo  que  la  cocaína  sería  importada  ilegalmente  a  los  Estados  Unidos, en violación del  Título  21,  Código  de  Estados  Unidos,  Sección  959,  y  de  Ayudar   e   iniciar,  en  violación  del  Título 18, Código de Estados Unidos, Sección 2 ).   

Dichas   modalidades  delictivas  guardan  concordancia  con las conductas que penalmente se ha reprimido en Colombia en el  artículo  340  del  Código  Penal, modificado por los artículos 8° de la Ley  733  de  2002  y 19 de la Ley 1121 de 2006, denominado concierto para delinquir,  que  incrementa  la  pena de prisión de 8 a 18 años cuando tiene relación con  tráfico     de     drogas     tóxicas,     estupefacientes     o    sustancias  sicotrópicas:   

        “Concierto  para delinquir: Cuando varias personas se concierten con el fin de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas será penada, por esa sola conducta, con  prisión de tres (3) a seis (6) años.   

         

         “Cuando    el    concierto    sea   para   cometer   delitos   de   genocidio,  desaparición    forzada    de    persona,     tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  secuestro,  secuestro extorsivo,  extorsión,   enriquecimiento     ilícito,           lavado         de     activos      o   testaferrato   y    conexos,   o   financiamiento    de    terrorismo   y   administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho (18) años y multa de dos mil setecientos (2.700) hasta treinta mil  (30.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

       La pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en la mitad para quienes organicen,  fomenten,  promuevan, dirijan, encabecen, constituyan o financien el concierto o  la asociación para delinquir.”   

La  conducta punible de  “fabricar y  distribuir  cinco  kilogramos o más de una mezcla o sustancia que contenía una  cantidad  detectable  de cocaína” también se encuentra sancionada en nuestro  ordenamiento  penal  en  el  artículo  376  del  Código  Penal  como tráfico,  fabricación   o   porte   de   estupefacientes,   norma  que  a  tenor  literal  dice:   

        “ARTÍCULO  376. Tráfico, fabricación o porte de estupefacientes. El que sin  permiso  de  autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso  personal,   introduzca  al  país,  así  sea  en tránsito o saque de él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga  que  produzca  dependencia,  incurrirá   en  prisión  de  ocho   (8)   a   veinte   (20)  años y multa de mil (1.000) a cincuenta  mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

         Si  la  cantidad  de  droga  no  excede  de  mil  (1.000)  gramos  de marihuana,  doscientos  (200)  gramos  de  hachís,  cien  (100)  gramos  de  cocaína  o de  sustancia  estupefaciente  a  base de cocaína o veinte (20) gramos de derivados  de  la  amapola,  doscientos  (200) gramos de metacualona o droga sintética, la  pena  será  de cuatro (4) a seis (6) años de prisión  y multa de dos (2)  a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

       

       Si la  cantidad  de  droga excede los límites máximos previstos en el inciso anterior  sin   pasar  de  diez  mil  (10.000)  gramos  de  marihuana,  tres  mil  (3.000)  gramos     de     hachís,    dos   mil   (2.000)    gramos    de    cocaína    o    de    sustancia   estupefaciente    a    base    de    cocaína   o   sesenta   (60)   gramos   de  derivados  de la amapola,  cuatro  mil  (4.000)  gramos de metacualona o droga sintética, la pena será de  seis  (6)  a  ocho  (8)  años  de  prisión y multa de cien (100) a mil (1.000)  salarios mínimos legales mensuales vigentes”.   

Se  destaca que la Ley 890 de 2004 aumentó  el mínimo y el máximo de la pena indicada.   

            

De  lo  expuesto se tiene por satisfecho el  mencionado  requisito porque los comportamientos imputados al requerido también  son  considerados como delitos en la legislación colombiana y están reprimidos  con  penas  privativas  de  la  libertad  no  inferiores  a  cuatro (4) años de  prisión.   

         2.4.   Equivalencia de la providencia  proferida en  el               extranjero con la acusación del sistema procesal colombiano.   

La  Corte  Distrital  de los Estados Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia  formuló   contra  Jorge Emigdio Vásquez  Molina  la    acusación  formal    No.  06-232 (RCL),   dictada  el  1  de  agosto de 2006, acto procesal que guarda equivalencia con el  contenido  de  la  Resolución  de  acusación  prevista  en el artículo 337 de  la  Ley 906 de 2004.   

En  dichos  documentos  se narran  las  conductas  investigadas  con las circunstancias de modo,  tiempo   y  lugar   que la especifican y su calificación jurídica, base suficiente  para que la Sala encuentre satisfechos este requisito.   

2.5.  Ahora: como  la Procuradora  Tercera  Delegada para la Casación Penal también verificó los requisitos para  opinar  favorablemente,   y  al observarse que no se procede por delitos de  carácter   político,   la   Sala  conceptuará  a  favor  de  la  extradición  solicitada.   

La  Corporación  ha  venido  sosteniendo a  través  de su jurisprudencia que le corresponde al Presidente de la República,  como   Director de las relaciones internacionales, decidir en definitiva si  concede  o  niega la extradición, o si eventualmente la otorga  difiriendo  la  entrega  del  solicitado -artículos 494 y 504  de la Ley 906 de 2004-,  como  quiera que está facultado para obrar según las conveniencias nacionales,  y,  por  tanto,  de  acuerdo con su competencia es el llamado a establecer si en  Colombia  se  adelanta  proceso   contra  la  persona    requerida,   si   se   trata  o  no  de los mismos  hechos  por  los  cuales  se  solicita  la  extradición y si ello es así, debe  proceder  de  acuerdo  con sus facultades constitucionales o legales3.   

3.          Puntos adicionales:   

Como  quiera  que  según las disposiciones  adjuntas  la  pena  máxima  para  las conductas por las cuales se acusa a Jorge  Emigdio   Vásquez   Molina,     es     la    “cadena  perpetua”    y    ella    en    Colombia   está  prohibida  -artículo   34  de  la  Carta  Política-, el Gobierno Nacional  está  en  la  obligación     de  condicionar  la  entrega de la  persona  solicitada,  en  el evento de que acceda a la extradición, a que dicha  pena  no sea impuesta. Y también  a que el  requerido no puede ser en  ningún  caso   juzgado por un hecho anterior ni distinto a los que motivan  la  extradición,  ni sometido, en caso de condena, a penas crueles, inhumanas o  degradantes  de  la  dignidad  humana,  tal  como  lo  sugiere  la  defensa  con  fundamento en los artículos 11,12, 34 y 35 de la Carta Política.   

De igual modo, la Corte considera pertinente  precisar  en  orden  a  garantizar los derechos fundamentales del requerido, que  -si  el Gobierno Nacional lo considera pertinente-, el Estado requirente deberá  garantizar  la  permanencia  en el país extranjero     y el  retorno   al de origen, en condiciones de dignidad y respeto por la persona  humana,  cuando el extraditado llegare a ser sobreseído, absuelto, declarado no  culpable  o  eventos  similares,    incluso después de su liberación  por  haber  cumplido la pena que le fuere impuesta en la sentencia de condena en  razón  de  los  cargos  que  motivaron  la  solicitud de extradición y por los  cuales ésta hubiere sido concedida.   

Adicionalmente,  el  Gobierno Nacional debe  advertir  a  su  homólogo  del  Estado requirente, que la persona solicitada en  extradición  ha permanecido privada de la libertad en detención preventiva por  razón de este trámite.   

Finalmente,  la  Sala  considera  oportuno  destacar  que  en  virtud de lo dispuesto en el numeral 2º del artículo 189 de  la  Constitución  Política,  le  corresponde  al  Presidente  de la República  en   su   condición   de   Jefe  de  Estado   y    Director    de   la   política  exterior  y  de  las  relaciones  internacionales,  realizar el respectivo seguimiento a los condicionamientos que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición y la determinación de las  consecuencias que se deriven de su eventual incumplimiento.   

4.          Conclusión final:   

A  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,   SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  EMITE  CONCEPTO   

FAVORABLE a la solicitud de extradición del  ciudadano  Colombiano  Jorge Emigdio Vásquez Molina identificado con la cédula  de   ciudadanía   No.   15.317.069   expedida   en  Yarumal  (Antioquia),   formulada    vía   diplomática  por  el  Gobierno  de  los  Estados   Unidos   de  América, con  relación a  los  dos   cargos  penales  a  que se contrae la solicitud, contenidos en la acusación No.  06-232  (RCL),  dictada el 1 de agosto de 2006 en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para el Distrito de Columbia contra el mencionado Jorge Emigdio  Vásquez Molina.    

Por  la  Secretaría,  se  comunicará esta  determinación  al  requerido  Jorge  Emigdio  Vásquez Molina,  a  su  defensor  y  al  representante  del  Ministerio Público, al igual que al Fiscal  General de la Nación,  para lo de sus cargos.   

Igualmente,  se devolverá la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho,   para   los  trámites  legales  subsiguientes.   

Cúmplase.  

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de voto  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS     AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                                    YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes4 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”5   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce6,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1  fl.   90   Cuaderno   de   extradición.    

2  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN  PENAL,   auto  del  15  de  agosto del año 2000,  Rad. 16.708.   

         3    CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,  Conceptos  del 28 de julio  de  2004, rad. No. 21.990; del 8 de noviembre de 2005, rad. N° 23.760; y del 24  de enero de 2006, rad. N° 24.072, entre otros.   

4 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

5  Sentencia C-1106/00.   

6 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *