29272(31-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29272  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  Aprobado   acta  No.  70   

Bogotá     D.    C.,    treinta y uno (31) de marzo de dos mil ocho (2008)   

VISTOS  

Decide la Sala la admisibilidad del recurso  extraordinario   de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  ESTHER   CASTELLANOS   DURAN  contra  la  sentencia  del  24  de  octubre  de  2007 proferida por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Bucaramanga,  por  medio  de  la cual confirmó el fallo  condenatorio  proferido el primero (1°) de junio de 2007 por el Juzgado Tercero  Penal  municipal  de la misma ciudad que la sentenció a las penas de dieciséis  (16)  meses  de prisión, interdicción de derechos y funciones públicas por el  mismo  término,  multa de cinco (5) s.m.l.m.v., le concedió el subrogado de la  suspensión  condicional de la ejecución de la sentencia, le ordenó la entrega  a    la    víctima    de   la   posesión   sobre   el   inmueble   objeto   de  controversia.   

En el incidente de  reparación    integral,   el   juzgado  determinó  la  cuantía  de  los  perjuicios  ocasionados con el  delito  en  la  suma  de  doscientos sesenta y nueve mil setecientos pesos ($269  700)  por  concepto de daño emergente más, doce (12) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  por  concepto de lucro cesante, por encontrarla responsable  del  delito  de  perturbación  de  la  posesión sobre inmueble de que trata el  artículo 264 del Código Penal.   

         HECHOS   

Luis  Ramiro  Acuña Velasco compró, con su primera esposa fallecida,  una  casa en el barrio Ciudad Bolívar de Bucaramanga;  desde el 7 de marzo  de  2006  arrendó  un local comercial para el funcionamiento de una panadería,  por  trescientos mil pesos mensuales, a Pedro Julio Reyes Villamizar quien desde  esa fecha ejerció la pacífica posesión del inmueble.   

Como         Luis  Ramiro  Acuña  Velasco falleció el  1°  de  mayo  de  2006, la sucesión se realizó por escritura pública 3873 de  julio  10  de 2006 en la Notaría Tercera de Bucaramanga y en virtud de ello las  herederas  Sara  Edith y Nelly Acuña Quiroga accedieron cada una a la propiedad  del 50% del referido predio.   

Desde  el  mes  de  mayo  de  2006  Reyes  Villamizar  continuó cancelando los cánones a las nuevas dueñas (Nelly y Sara  Edith  Acuña  Quiroga);   sin embargo, a partir del 9 de junio, la señora  ESTHER     CASTELLANOS     DURÁN     (la        posterior       compañera       de       Luis     Ramiro     Acuña)   comenzó  a  perturbar  la  posesión  pacífica que venía ejerciendo el arrendatario:   

Cortó los servicios públicos del inmueble,  cerró  con  candado  el  local  para  impedir  la  entrada del comerciante y le  generó  daños  a  la mercancía, implementos e insumos;  ello motivó que  acudiera a las autoridades en procura de protección.   

ANTECEDENTES  

El  15 de diciembre de 2006 la Fiscalía 15  Local  de  Bucaramanga presentó escrito de acusación;  el Juzgado Tercero  Penal  municipal de Bucaramanga profirió sentencia condenatoria el 1° de junio  de  2007  (Fls. 142 – 173)  que  fue confirmada integralmente por el Tribunal Superior de la misma ciudad el  24      de      octubre      siguiente.      (fls.     116     – 127).   

El     defensor    de    ESTHER  CASTELLANOS  DURÁN interpuso el  recurso  extraordinario  mediante  demanda  que  presentó  el 6 de diciembre de  2007.   (Fls.  112  –  115).   

         LA IMPUGNACION   

Cargo único.  Violación directa de la  Ley  sustancial por aplicación indebida del artículo 264 del C.P. y exclusión  evidente  del  artículo  120  de  la  ordenanza  017  del  27 de agosto de 2002  (Código de Policía de Santander).   

1)    Sostiene   el  recurrente  que  ESTHER     CASTELLANOS     DURÁN     notó  que  el  local  comercial “se encontraba al garete”, que  “decidió  reforzar  la  seguridad  agregando un candado seguro a la puerta de  entrada  del  local”  y  que el señor Reyes Villamizar acudió a la Fiscalía  sin       buscar       soluciones       alternativas      para      remediar el conflicto.   

El  Código  de  Policía  de  Santander  contiene  normas  que  permiten  la protección tanto a  dueños  como  a  poseedores  sobre  los  bienes  o derechos reales que resulten  perturbados por terceros.   

La Fiscalía 15 Local de Bucaramanga citó a  una  audiencia  de  conciliación  que  fracasó  por  la  excesiva  pretensión  económica  del denunciante, cuando el conflicto aconsejaba instancias policivas  para  solucionarse  porque  se  trataba  de  “hechos  de  bagatela”  y no de  naturaleza grave.   

Solicitó  casar la sentencia y en su lugar  absolver a la sentenciada.   

2)  En oficio (extemporáneo) del 11 de  febrero  de 2008 sostuvo “con la vigencia de la nueva ley 1153 del 31 de julio  de  2007  el delito de perturbación a la posesión sobre inmueble del artículo  264  del Código Penal pasó a ser contravención según el artículo 30 literal  13  ib.,  y  que,  al  no  estar  ejecutoriado el fallo, por ser ley posterior y  favorable  debe  regular  los  hechos,  por ello, la Sala Penal de la Corte debe  remitir   el   expediente   a   los   Jueces   de   pequeñas   causas  (R.)  de  Bucaramanga.   

CONSIDERACIONES  

La Sala de Casación Penal no seleccionará  la  demanda  de  casación  porque  de  su  estudio se advierte que no  se  precisa de la intervención de la Corte para hacer efectivo  algún derecho material a favor de la procesada.  En efecto:   

i)    Las  medidas   de  policía  orientadas  a  proteger  el  derecho  de  propiedad  son  transitorias     y     preventivas    (órdenes)  y de ninguna manera suplen la actividad del juez cuando  la conducta perturbadora alcanza la categoría de delito.   

A   nivel   nacional  y  en  materia  de  amparo  a  la  propiedad  y a la posesión,  la  actividad  de policía se orienta  por los siguientes criterios:   

“La  policía sólo puede intervenir para  evitar  que  perturbe  el derecho de posesión o mera tenencia que alguien tenga  sobre  un  bien,  y  en  el  caso  de  que  se  haya  violado  ese derecho, para  restablecer  y  preservar  la  situación  que  existía en el momento en que se  produjo la perturbación.   

En   los   procesos  de  policía  no  se  controvertirá  el  derecho  de  dominio  ni se considerarán las pruebas que se  exhiban para acreditarlo.   

Las  medidas  de  policía para proteger la  posesión  y  tenencia  de bienes se mantendrán mientras el juez no decida otra  cosa”.   (Cfr.  Artículos 125, 126 y 127 del  Código Nacional de Policía)   

Aunque  en el proceso que ahora atiende la  Sala  nunca  se  presentó  la  alegación que ante la Sala propone el libelista  (que  la competencia es de la autoridad policiva y no de la autoridad judicial),  es   claro   que   en  este  tipo  de  discusión  “prevalece  la  competencia  judicial”.   (Cfr.  Artículo 106 del Decreto 1355 de 1970 modificado por  el Decreto 522 de 1971)   

ii)   El  fundamento   del   escrito  extemporáneo  (aplicación  de  una  ley  posterior  favorable)  tampoco  es correcto, porque no es totalmente acertado decir que con  la  vigencia  de  la  nueva  ley  1153  del  31  de  julio  de 2007 el delito de  perturbación  a la posesión sobre inmueble del artículo 264 del Código Penal  “pasó  a  ser contravención según el artículo 30 literal 13 ib.”.  Repárese:   

La  Ley  “por  medio  de la cual se establece el tratamiento de las pequeñas causas en materia  penal”  que  refiere el libelista, estableció que  la  perturbación a la posesión sobre inmuebles es una contravención contra el  patrimonio   económico   sólo  cuando  “la  cuantía  no  supere los diez  (10)     salarios    mínimos    legales    mensuales    vigentes”.   

Ello          no  sucede  en  este caso porque en el  incidente  de  reparación  integral  se  cuantificó el perjuicio que causó la  señora    CASTELLANOS  DURÁN en doscientos sesenta y nueve mil setecientos  pesos  ($269  700)  por  concepto  de  daño  emergente más, doce (12) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  por concepto de lucro cesante.  Por  manera que la cuantía es mayor de diez salarios.   

De          modo  que  la naturaleza delictiva del  comportamiento  es  indiscutible,  tanto  como  la  competencia  de la autoridad  judicial  ordinaria:  Fiscalía General de la Nación, juez penal municipal  en  primera  instancia,  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  en segunda  instancia, Corte Suprema de Justicia en sede de casación.   

La  determinación  de  la  cuantía  del  perjuicio  es  relevante  en  todo  caso,  para  establecer la competencia de la  autoridad  judicial,  teniendo  en  cuenta que las conductas contravencionales a  las   que   se   refiere   la   ley   de  pequeñas  causas  son  en  todo  caso  querellables.   

Con  la  entrada  en vigencia de la Ley de  pequeñas  causas,  la  Sala  encuentra  que  es relevante (al menos indicar) la  cuantía  del  perjuicio con el fin de determinar la naturaleza de la conducta y  la  competencia (si corresponde a los jueces de pequeñas causas o a la justicia  ordinaria),    teniendo    en    cuenta    que    las   cuantías   hasta   diez   (10)   s.m.l.m.v.  son  querellables  (art. 34 de la ley 1153 del 31 de julio  de 2007).   

iii)   En  suma,   la   Sala   inadmite  la  impugnación  porque  el  censor  no  ofreció  la  menor  razón alguna  que  justifique  alguna  de  las  finalidades  que  se  persiguen con el recurso  extraordinario  a  la luz del artículo 180 del C. de P.P. y porque del contexto  argumentativo  se  advierte  con  claridad  meridiana  que  no  se precisa de la  intervención  de  la  Sala  de  Casación  para  hacer  efectivo algún derecho  material a favor de la procesada.   

En consecuencia, a tenor del artículo 184  inc. 2 ib., no será seleccionada la demanda.   

iv)   Como  contra  esta determinación se hace legalmente viable la insistencia prevista en  el  artículo 184 de la Ley 906 de 2004, importa advertir -como se hizo desde la  providencia  de diciembre 12 de 2.005, radicado No. 24.322- que ante la carencia  de regulación en su trámite la Sala lo ha señalado así:   

“a-   La  insistencia  sólo puede ser promovida por el demandante dentro de los cinco (5)  días  siguientes  a  la notificación de la providencia que inadmite la demanda  de  casación u oficiosamente provocada dentro del mismo lapso por alguno de los  Delegados   del   Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –en      tanto      no      sean  recurrentes–    el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o  suscrito la inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c-  Es potestad del funcionario ante quien  se  formula  la  insistencia  someter el asunto a consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en  un  término  de quince (15) días”1.   

En virtud de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1)         INADMITIR   la  demanda   de     casación     formulada    por    el    defensor  contractual  de ESTHER CASTELLANOS DURAN contra  la  sentencia  del  24 de octubre de 2007 proferida por el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga.   

2)  Contra esta decisión procede el  mecanismo de insistencia  a  la  luz  del  inciso  segundo  del artículo 184 del Código de Procedimiento  Penal.   

Notifíquese,  cúmplase  y devuélvase al  Tribunal de origen,   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

  ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO                                      MARIA DEL ROSARIO GONZALEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J. IBAÑEZ  GUZMÁN                                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

       YESID     RAMÍREZ  BASTIDAS                       JULIO   ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1En  el mismo sentido, Auto del 28 de nov. De 2007, rad. Núm. 28621.     

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