29268(10-06-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 29268  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado Acta Nº 152  

          Bogotá,    D.C.,   diez   (10)   de   junio   de   dos   mil   ocho  (2008).   

V I S T O S  

De conformidad con el artículo 39 de la Ley  600  de  2000,  resuelve  la  Sala  si en el presente asunto, que se adelanta en  relación  con  el Senador de  la     República     Luis    Carlos    Avellaneda  Tarazona,   hay  lugar  a  precluir esta investigación.   

ANTECEDENTES  FÁCTICOS  

En  el  mes  de diciembre de 2004 activó la  jurisdicción  penal  la  Subgerente  de  Prestaciones  Económicas  de  la Caja  Nacional   de   Previsión   Social   ─en          adelante          Cajanal,          E.I.C.E.─, al poner en  conocimiento de la  Fiscalía General de la Nación los siguientes episodios:   

María  del Carmen Palacios Arévalo el 4 de  mayo  de 2000 otorgó poder especial, amplio y suficiente al abogado Luis Carlos  Avellaneda  Tarazona,  antes  de  ostentar la investidura congresional, quien lo  utilizó  el  14  de  junio  del  mismo  año para solicitar personalmente y por  escrito  a  la  entidad oficial antes mencionada, el reconocimiento y pago de la  “pensión  gracia de jubilación”, afirmando el cumplimiento por parte de su  cliente de los requisitos legales exigidos para tal efecto.   

El letrado anexó al memorial, foto-copia de  la  cédula  de  ciudadanía  expedida por la Registraduría del Estado Civil de  Guachetá,  Cundinamarca,  y  del registro civil de nacimiento de su poderdante,  proveniente  de  la  Notaría  Treinta  y  Tres del Círculo de Bogotá, y entre  otros  certificados,  el atinente al tiempo de servicio cumplido como maestra de  Primavera,  Itsmina,  Chocó,  expedido  por  la Contraloría General del citado  Departamento,  documentos  con  base  en los cuales dicha institución dictó la  Resolución  Nº 031937 del 15 de diciembre de 2000, mediante la cual reconoció  y  ordenó  el  pago  de  la  prestación  económica  solicitada, decisión que  apelara  el  peticionario y diera lugar a la Resolución N° 2494 del 23 de mayo  de 2001, confirmatoria de la primera.   

Pero aconteció que como el 1º de agosto de  2003  llegó  a  Cajanal, E.I.C.E. denuncia anónima1   para   informar   sobre  el  incumplimiento  de  la  docente  María  del  Carmen  Palacios  Arévalo  de los  requisitos  de  tiempo  de  servicio  y  de  edad  exigidos  legalmente  para el  reconocimiento  de  la  mencionada prestación, el Grupo Especial de Seguridad y  Asuntos  Penales  de  dicha  entidad,  con  la  colaboración  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad, DAS, estableció: la adulteración de la fecha de  nacimiento  de  la  peticionaria  en  la  fotocopia de la cédula de ciudadanía  presentada  en  Cajanal,  E.I.C.E., documento en el que aparece registrado el 25  de  junio  de  1944, cuando en la tarjeta alfabética elaborada genuinamente por  la  Registraduría  del  Estado  Civil  de  Guachetá,  Cundinamarca, consta que  nació     el     25    de    junio    de    19622;  la  creación  espuria  del  registro  notarial  de  nacimiento  soporte  del  documento  de  identificación  presentado;  y  la  inexistencia  en la Contraloría General del Departamento de  Chocó   de   registros  alusivos  al  tiempo  del  ejercicio  docente  bajo  la  subordinación del citado ente territorial.   

Posteriormente   en   el   curso   de   la  instrucción,  la  Sala estableció, mediante inspección judicial practicada al  Consorcio  Fopep  2007, administrador de los recursos de los fondos de pensiones  públicas  a  nivel  nacional, que María del Carmen Palacios Arévalo cobró la  pensión  gracia  que le reconoció Cajanal E.I.C.E. desde julio de 2001 y hasta  abril  de 2004, cuando fue descubierta la falsedad de los documentos presentados  para obtener el reconocimiento de dicha prestación.   

RELACIÓN  PROCESAL  

1.            Repartida  la  denuncia y los documentos  anexos  a  la  Fiscalía  72  Delegada ante los Juzgados Penales del Circuito de  Bogotá,  adscrita  a  la  Unidad de Delitos contra el Orden Económico Social y  otros,  el  28  de  diciembre  de  2004  decretó  la apertura de investigación  formal3   en   resolución  en   la  cual  ordenó  vincular  mediante  indagatoria  a  María  del  Carmen Palacios por los delitos de fraude procesal,  falsedad en documento público y estafa.   

2.            El  7  de  febrero de 2006 la mencionada  oficina  resolvió   vincular,  también,  mediante  indagatoria al abogado  Luis       Carlos      Avellaneda      Tarazona4,   quien  enterado  de  dicha  determinación  comunicó, en oficio del 13 de febrero de 2006, su condición de  Senador      de      la     República,     adjuntando     la     certificación  correspondiente5,  sin  embargo  la  Fiscalía  insistió  en  la práctica de dicha  diligencia  mediante  resoluciones del 22 de noviembre de 2007 y del 30 de enero  de    20086,  interregno  durante  el  cual,  específicamente en la penúltima  fecha   indicada,   admitió  la  demanda  de  parte  civil  presentada  por  el  representante    legal    de    Cajanal   E.I.C.E.7,  actuación que mantuvo hasta  el  18  de  febrero  de  2008,  cuando  la  remitió  a  esta  Corporación, por  competencia8.   

3.            La Corte dispuso en providencia del 20 de  febrero  del  año  en  curso,  acreditar la calidad de miembro del Congreso del  doctor  Luis  Carlos  Avellaneda Tarazona, y el Subsecretario General del Senado  de  la  República  certificó  el  6  marzo  del  corriente  año, en documento  recibido  el  26  siguiente,  que  el imputado fue elegido como miembro de dicha  corporación  por  circunscripción nacional para los períodos constitucionales  2002-2006  y  2006-2010,  cargo  del  cual afirma tomó posesión, en la segunda  oportunidad,    el    20    de   julio   de   20069, razón por la cual la Sala en  providencia    del    3    de    abril   de   200810  decretó  la  nulidad  de lo  actuado  a  partir, inclusive, de la resolución del 28 de diciembre de 2007 por  medio  de la cual la Fiscalía inició la instrucción en contra del congresista  citado,  pues carecía de competencia, pero dejó a salvo un buen número de las  pruebas   arrimadas  hasta  ese  momento  y  simultáneamente  abrió  el  ciclo  investigativo.   

4.            Durante esta fase se ha logrado recaudar  abundante  material  probatorio  y  oír  en  indagatoria al Senador Luis Carlos  Avellaneda                  Tarazona11,  a quien no se le resolvió  situación   jurídica  por  las  razones  expuestas  en  auto  del  8  de  mayo  último12.   

         

C O N S I D E R A C I O N E S  

1.            La  Sala  de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia  es competente para conocer del presente asunto por cuanto  está  acreditada  la  calidad  de  Senador  de la República del ciudadano Luis  Carlos   Avellaneda   Tarazona,   para  el  período  constitucional  2006-2010,  circunstancia  que de conformidad con los artículos 235-3 de la Carta Política  y  75-7  de  la  Ley  600  de  2000  le  da competencia a esta Corporación para  investigar  y  eventualmente  juzgar  a dicha persona en razón del ejercicio de  tal  cargo  público,  prerrogativa  de carácter pleno que cubre al congresista  durante  el  tiempo  que  permanezca  en  él,  salvo  que  los hechos que se le  atribuyan hayan sido realizados en ejercicio de sus funciones.   

2.            Conforme al artículo 39 de la Ley 600 de  2000   ─aplicable  en  el  presente   caso   por  haber  ocurrido  los  episodios  averiguados  durante  su  vigencia─,  en  cualquier  momento  de  la  investigación en que aparezca demostrado que la conducta no ha  existido,  o  que el sindicado no la ha cometido, o que es atípica, o que está  demostrada  una  causal  excluyente  de  responsabilidad, o que la actuación no  podía   iniciarse   o   proseguirse,  el  instructor  declarará  precluida  la  investigación mediante providencia interlocutoria.   

La actividad investigativa desplegada por la  Sala  ha  permitido  recolectar suficientes elementos de juicio que conducen, en  el  actual  momento  procesal,  a  la preclusión de la presente investigación,  dado  que  surge  claramente comprobado que el procesado aforado no cometió los  delitos por los cuales fue sometido a indagatoria.   

          3.        Pertinente  es  advertir  que  al  Senador  Luis  Carlos  Avellaneda  Tarazona  se le imputaron dos conductas punibles, una contra la fe pública y la  otra  contra  la  eficaz y recta impartición de justicia, motivo por el cual el  estudio   se  adelantará  en  forma  independiente  respecto  de  cada  una  de  ellas.   

         3.1.                     Uso de documento falso   

          El  artículo  222 del Código Penal de 1980 sancionaba con prisión  de  uno  (1)  a  ocho (8) años a quien sin haber concurrido a la falsificación  hiciere  uso  de documento público falso que pueda servir de prueba, preceptiva  modificada  por  el 291 de la Ley 599 de 2000, al contemplar en forma más clara  la  conducta  autónoma  de “uso de documento público falso”, condicionando  la  adecuación  típica  a  que  el  autor  del uso no hubiere concurrido en la  falsificación  del  documento y que si bien mantuvo igual la respuesta punitiva  máxima,  incrementó  la  mínima  en  un  año.  Posteriormente esta norma fue  modificada  por  el  artículo 54 de la Ley 1142 de 2007, pero exclusivamente en  cuanto a las sanciones que fijó con notorio aumento.   

          Es  necesario  aclarar  que  no  obstante  haber  sido radicados los  documentos  públicos falsos en Cajanal E.I.C.E., el 14 de junio de 2000, por el  abogado  Luis  Carlos  Avellaneda  Tarazona,  el  uso  punible  de los mismos se  prolongó  hasta  el  23  de  mayo  de  2001  cuando  dicha  entidad  emitió la  resolución  N°  2494,  confirmatoria  de  la  Resolución N° 031937 del 15 de  diciembre  de  2000,  mediante  la  cual  fue reconocido inicialmente el derecho  prestacional  demandado,  luego  el  uso  punible  no se agotó en el acto de la  presentación  de los documentos sino que como los documentos continuaron siendo  utilizados  hasta  la obtención del acto administrativo definitivo, la conducta  se  siguió consumando hasta el 23 de mayo de 2001, lo cual a su vez implica que  por   favorabilidad   se  impone  la  aplicación  del  Código  Penal   de  1980.   

La  dinámica probatoria cumplida hasta este  momento  revela  la  ejecución material del delito de uso de documento público  falso por el abogado Luis Carlos Avellaneda Tarazona.   

En efecto:  

Durante la inspección judicial practicada al  expediente  N°  15037/2000  de  Cajanal  E.I.C.E.  se  estableció  que  con la  solicitud  de  reconocimiento y pago de pensión gracia de jubilación, suscrita  por  dicho  letrado,  fueron  radicados  el  14  de junio de 2000, la cédula de  ciudadanía  N° 20’265.385  de  Guachetá,  Cundinamarca,  expedida  a  nombre de María del Carmen Palacios  Arévalo,  nacida  el  25  de  junio de 1944 en Ráquira, Boyacá, y el registro  civil  de  nacimiento  proveniente  de  la Notaría 33 de Bogotá, con idéntica  información  sobre  el  lugar y fecha de nacimiento13.   

El  contenido  espurio  de este material fue  descubierto  en  desarrollo  de  las  averiguaciones  adelantadas  por  el Grupo  Especial  de Seguridad y Asuntos Penales de Cajanal SGPE, conformado a raíz del  incremento  de documentos falsos entregados en esa entidad por los peticionarios  de  prestaciones  económicas y, específicamente, por el recibo de una denuncia  anónima  sobre  el  ilegal reconocimiento a favor de María del Carmen Palacios  Arévalo de la pensión de jubilación.   

Detectaron  los  investigadores  del  DAS,  comisionados  para  dicha  investigación,  la falsificación de los mencionados  documentos  públicos  a través de la consecución de la cédula de ciudadanía  otorgada  genuinamente  a  María  del  Carmen  Palacios  Arévalo  con el mismo  número  y  por  la  misma  oficina,  pero  en la cual aparece registrado que es  natural  de  Guachetá,  Cundinamarca,  y  que  nació  el  25 de junio de 1962,  además,  que  en la Notaría 33 del Círculo de Bogotá no existe el serial del  registro  de nacimiento contentivo de la información entregada con la solicitud  pensional14.   

También usó el profesional peticionario con  los  mismos  fines  prestacionales,  el certificado expedido por la Contraloría  General  del  Departamento  del  Chocó sobre los servicios prestados por María  del  Carmen  Palacios  Arévalo como maestra del corregimiento La Primavera, del  Municipio  de Itsmina, Chocó, desde el 2 de febrero de 1969 al 15 de febrero de  1989,  documento  cuyo  contenido  riñe  por  completo  con la verdad según lo  establecieron  los  investigadores del DAS al no encontrar registro alguno sobre  los  mismos  en  la Secretaría de Educación del Departamento del Chocó, ni en  la  Contraloría  General del mismo ente territorial15.   

Además, porque si en cuenta se tiene que en  la    primera    fecha   señalada   ─2   de   febrero  de  1969─  María  del Carmen Palacios Arévalo escasamente contaba con siete  años  de  edad, pues, como antes se dijo, ella nació el 25 de junio de 1962, y  que  el  Cuerpo Técnico de Investigación estableció en inspección practicada  a  la  hoja  de  vida  de  la  acabada  de  nombrar16,  quien  en la actualidad es  docente  del  Colegio  Andrés  Bello  (IED),  adscrito  a la Alcaldía Mayor de  Bogotá,  que obtuvo el diploma de “Maestro Bachiller” el 27 de noviembre de  1982   en  la  Escuela  Normal  Nuestra  Señora  del  Tránsito  de  Guachetá,  Cundinamarca17,  era  imposible  jurídicamente su desempeño docente oficial, por  lo menos antes de la última fecha indicada.   

De  otra  parte,  porque  durante  algunos  períodos  de dicho lapso ella no pudo laborar en el Departamento del Chocó por  haber  estado  vinculada  a  empresas  privadas  de esta ciudad, según pudieron  establecerlo  los  investigadores  del  DAS  al descubrir los aportes realizados  para  la  pensión  de  dicha  ciudadana, conforme lo revela el cuadro inserto a  continuación:   

Fondo de pensiones             

Empleador             

Fecha de vinculación             

Fecha de desvinculación  

Seguro Social             

Fabricaplast.   S.  A.18             

16/03/1983             

01/05/1983  

Seguro Social             

Distriplisa.  S.  A.  Carrera      36      #14-44      de      Bogotá19             

18/04/1983             

15/02/1985  

Envases  Diana Ltda..,  calle   32   #122  A─01,  Bogotá20.             

05/05/1989             

17/08/1989  

Weston,    calle   16   #65B-82,  Bogotá21.             

10/01/1989             

16/03/1989  

Interrogado  libre  de  juramento  el  ahora  Senador    Luis    Carlos    Avellaneda   Tarazona22  por  el ilícito uso de los  referidos   documentos,   empezó   por   explicar   la   forma   como  ejerció  independientemente  la  profesión de abogado entre los años 1977 y 2002, en su  oficina  ubicada en esta capital en la calle 12 Nº 5-32, local 901, y aludió a  la  permanente  colaboración  de  los  togados Efraín Bonilla Camacho, Enrique  Guarín  y  de las secretarias Gladis Mora, Clara Idalí Pulgarín, Gladis Cruz,  Amanda Gallo y Henry Velasco.   

Contó  que  aún  conserva el archivo de la  información  relacionada  con  los  casos que atendió y admitió haber sido el  apoderado  de  María  del  Carmen  Palacios  Arévalo en el trámite surtido en  Cajanal,  E.I.C.E.  para  el reconocimiento y pago de la pensión gracia, razón  por   la   cual   celebró   con  ella  contrato  de  prestación  de  servicios  profesionales  en  el  cual  quedaron  consignadas  las  obligaciones mutuamente  adquiridas,  de  las  cuales  mencionó  expresamente  el compromiso de la antes  nombrada  de  suministrar  los  documentos  indispensables  para  acreditar  los  requisitos  exigidos  en  las  normas  aplicables al caso a él encomendado y la  aceptación    de    la   responsabilidad   sobre   la   autenticidad   de   los  mismos.   

Rememoró que una vez recibió de María del  Carmen  Palacios  Arévalo  los  documentos solicitados, elaboró y presentó la  petición  de  pensión gracia, junto con la cédula de ciudadanía, el registro  civil  de  nacimiento,  los  certificados de tiempo de servicio y de salarios, y  declaraciones  extraproceso sobre el buen comportamiento conductual y condición  de pobreza de la poderdante, que ésta le había entregado.   

Seguidamente relató todas las vicisitudes de  la  gestión  cumplida  a  su  mandante,  entre  ellas, la necesidad que tuvo de  interponer   dos   acciones   de   tutela   ante   la  inactividad  de  Cajanal,  E.I.C.E.,   una  mediante  poder  que  sustituyó  en  su  socio de oficina  Efraín  Bonilla  Camacho y que generó la Resolución de Cajanal, E.I.C.E., Nº  031937  del  15  de diciembre de 2000 reconociendo la pensión solicitada, pero,  en  su  criterio,  en  cuantía inferior a la legalmente correspondiente, razón  por  la  cual  apeló  dicha  decisión,  y,  ante la demora en la respuesta del  recurso,  demandó directamente el amparo constitucional y obtuvo como resultado  la   Resolución  Nº  2494  del  23  de  mayo  de  2001,  confirmatoria  de  la  inicialmente proferida.   

Apuntó que tal determinación lo indujo, de  una  parte,  a  solicitar a Cajanal, E.I.C.E., la liquidación del retroactivo y  su  pago  directo,  y  como logró una respuesta afirmativa, le indicó a María  del  Carmen  Palacios  Arévalo el banco a través del cual se lo cancelarían y  le  pidió  que  le  abonara  los  honorarios  pactados, recomendación que ella  cumplió    consignando    en    Davivienda    la    suma    de   $6’675.864.00, correspondiente al 30% del  total  de las mesadas atrasadas a ella pagadas, conforme a comprobante entregado  en      el      curso     de     la     injurada23.   

También dijo que como consideró procedente  el  ejercicio  de  la acción de nulidad y restablecimiento del derecho en busca  de  obtener  el  reconocimiento  de  la  prestación  en  cuantía  legal  y los  reajustes  del  caso,  elaboró  el poder a presentar en el Tribunal Contencioso  Administrativo  de  Cundinamarca  y la respectiva demanda, que nunca entregó en  la  citada corporación porque la potencial poderdante se abstuvo de diligenciar  el escrito contentivo del mandato.   

Adicionalmente puso a disposición de la Sala  el siguiente material:   

     

a. Copia  al  carbón  del  poder  a él otorgado por María del Carmen  Palacios  Arévalo  para  que  la  representara  en  todas las gestiones legales  indispensables  para  obtener  el  reconocimiento y pago de una pensión mensual  vitalicia           de          jubilación24,  con  nota de presentación  del   4   de   mayo  de  2000,  ante  la  Notaría  Veintiuna  del  Círculo  de  Bogotá.     

     

a. Contrato  de  prestación  de servicios profesionales suscrito entre  las  personas  antes  citadas  con el objeto de adelantar en la Cajanal E.I.C.E.  todas  las gestiones legales para lograr el reconocimiento y pago de la pensión  gracia  de la poderdante, incluido el juicio ejecutivo de ser necesario. Además  contentivo de la cláusula segunda en los siguientes términos:     

“EL   PODERDANTE   queda   obligado   a  suministrar   oportunamente  los  datos  y  documentos  indispensables  de  cuya  autenticidad  y  veracidad  se  hace  único  responsable,  a  fin de obtener la  efectividad    de    los    trabajos    a    que    se   refiere   el   presente  contrato”25.   

Dicho escrito contiene diligencia original de  reconocimiento  de  firma de María del Carmen Palacios Arévalo ante el Notario  Veintiuno del Círculo de Bogotá, del 4 de mayo de 2000.   

     

a. La  solicitud  de  reconocimiento  y  pago  de  pensión  gracia  de  jubilación  suscrita  por  el  mandatario  dirigida  al  Subdirector de la Caja  Nacional  de Previsión Social de Bogotá, con sello de dicha entidad y fecha de  recepción    del    14    de    junio   de   200026,  y  el  escrito  enviado al  día  siguiente  por  el abogado enterando a María del Carmen Palacios Arévalo  de             tal             actividad27.     

     

a. Certificados  sobre  la  vinculación  de  la  antes  nombrada  como  educadora  a  la  Alcaldía Mayor de Bogotá, desde febrero de 1993 a septiembre  de  1999,  expedidas  a  solicitud  de  la interesada para gestionar la pensión  gracia28;  fotocopia  de  su  cédula de ciudadanía en la cual aparece como  fecha   de   nacimiento  el  25  de  junio  de  1944  y  en  Ráquira,  Boyacá;  reproducción  del  registro  civil  de  nacimiento sentado en la Notaría 33 de  Bogotá;  y constancias del tiempo de servicio comprendido entre febrero de 1969  y  febrero  de  1989,  libradas por la Contraloría General del Departamento del  Chocó29.     

     

a. Nota  del  25  de  septiembre  de  2000 remitida a María del Carmen  Palacios   Arévalo  por  Luis  Carlos  Avellaneda  Tarazona  informándole  del  propósito  de  instaurar  acción de tutela en vista de la demora injustificada  de  Cajanal  E.I.C.E.  en  notificarle el acto administrativo en respuesta de la  solicitud  prestacional y de la remisión del poder indispensable para adelantar  dicho                    trámite30.     

     

a. Fotocopia  de la demanda de tutela presentada por el abogado Efraín  Bonilla  Camacho  en  contra  de  Cajanal  E.I.C.E., ante el Juzgado Laboral del  Circuito       de       Bogotá       (Reparto)31.     

     

a. Fotocopia  de  la Resolución N° 31937 del 15 de diciembre de 2000,  emitida  por  la  Cajanal  E.I.C.E.  reconociendo y ordenando el pago a favor de  María  del  Carmen  Palacios  Arévalo  de  una  pensión  mensual vitalicia de  jubilación32.     

     

a. Oficio  enviado a Luis Carlos Avellaneda Tarazona por el Coordinador  del  Grupo de Notificaciones de Cajanal E.I.C.E. comunicándole el proferimiento  de             una            resolución33.     

     

a. Memorial  suscrito por el abogado Avellaneda Tarazona dirigido el 30  de  enero  de 2001 al Subdirector General de Prestaciones Económicas de Cajanal  E.I.C.E.,  interponiendo  el  recurso  de  apelación  contra la Resolución N°  031937   del  15  de  diciembre  del  año  inmediatamente  anterior34.     

     

a. Memorial  firmado  por María del Carmen Palacios Arévalo otorgando  poder  a  los  togados  Avellaneda  Tarazona  y  Efraín Bonilla Camacho para la  instauración  de  acción  de tutela ante Cajanal E.I.C.E. con el fin de que se  le  ordenara  resolver  la  alzada  antes  referida35.     

     

a. Nota  del  31  de  enero  de 2001 suscrita por el abogado Avellaneda  Tarazona  y con destino a María del Carmen Palacios Arévalo, comunicándole la  emisión  a  su  favor  de la Resolución N° 031937 de 2000 y la cuantía de la  prestación                reconocida36,  y  otra del 13 de marzo de  2001  comentándole  el  propósito  de  demandar  amparo  constitucional por el  silencio  guardado  por Cajanal E.I.C.E. frente al recurso de apelación por él  interpuesto   contra   la  Resolución  N°  03193737.     

     

a. Oficio   dirigido   a   Luis   Carlos  Avellaneda  Tarazona  por  el  Coordinador  del  Grupo de Notificaciones de Cajanal E.I.C.E., del 22 de mayo de  2001,  enviándole  copia  del auto N° 1032113 del 19 de abril de 2001 mediante  el  cual  se  concedió el recurso de apelación interpuesto por él38.     

     

a. Copia  de  la  Resolución  N°  002494  del  23  de mayo de 2001, a  través  de la cual Cajanal E.I.C.E. resuelve desfavorablemente el recurso antes  mencionado,  y  del  escrito dirigido el 28 de junio de 2001 a María del Carmen  Palacios  Arévalo  por  Luis  Carlos  Avellaneda  Tarazona  enterándole de tal  determinación  y  de  la  necesidad  de  que  le otorgue poder para acudir a la  jurisdicción  contencioso  administrativa ante su inconformidad con la cuantía  de     la     mesada     pensional     reconocida39.     

     

a. Solicitud  de  copias  del  expediente de María del Carmen Palacios  Arévalo  elevada por el nombrado abogado gestor, dirigida a Cajanal E.I.C.E. el  11        de        julio        de       200140.     

     

a. Nota  enviada  a María del Carmen Palacios Arévalo por Luis Carlos  Avellaneda  Tarazona  el  19  de  julio de 2001, comunicándole la inclusión en  nómina  de  pensionados  a  partir  de  ese mes y solicitándole el pago de los  honorarios  mediante  consignación  en  su  cuenta  de  Davivienda,  operación  registrada  en  formato de transferencia de dicha entidad obrante en el proceso,  y  escrito  del  8 de agosto del mismo año acusando recibo del dinero convenido  por        el        mencionado       concepto41.     

     

a. Demanda  dirigida  al  Tribunal  Administrativo  del Departamento de  Cundinamarca  para  instaurar  acción de nulidad y restablecimiento del derecho  contra   Cajanal   E.I.C.E.,   a   nombre   de   María   del   Carmen  Palacios  Arévalo42,  a  la cual están adheridas dos notas manuscritas que dicen: una,  “Vence  oct.  6/01”,  y  la  otra,  “Agosto  28/01:  se dejó razón en el  contestador”43.     

Durante   la   indagatoria  también  fue  enfático  el  Senador  Avellaneda  Tarazona en aseverar que solamente, ahora, a  raíz       de       esta       investigación44,    se   enteró   de   la  falsificación  del  material  en referencia, y, precisó, que de haber conocido  antes este hecho,   

“…hubiera  rechazado  inmediatamente  cualquier  relación  profesional  con  la  señora  MARÍA  DEL CARMEN PALACIOS  ARÉVALO,  ya  que  por  fortuna y orgullo, siempre ejercí mi profesión con un  comportamiento  ético,  que  esperé  siempre fuera impecable”. (…) “Así  que  una  medida  preventiva  que  adopté  para  que  yo no fuera utilizado por  personas  inescrupulosas fue siempre la de advertir en consultas a mis clientes,  que  ellos  debían responsabilizarse de la autenticidad de los documentos y por  eso  elaboré  formato de contrato de prestación de servicios profesionales con  una cláusula que contenía esa obligación”.   

Frente  al cargo por el delito contra la fe  pública expresó:   

“De  haber falsedad documental, pues él  no  ha  conocido  los  documentos  adulterados, la responsable sería María del  Carmen  Palacios  Arévalo y los funcionarios que se prestaron para adulterar la  fecha  de nacimiento…” (…) “…Yo no solamente actué como abogado, bajo  el  principio  de  la  buena  fe,  sino  que  además  actué con diligencia, al  exigirle  a la señora María del Carmen Palacios Arévalo de manera específica  en  el  contrato,  que  ella  debía  aportar  los  documentos  y  que  ella  se  responsabilizaba  de su autenticidad, tal como quedó consignado en la cláusula  segunda del contrato de servicios profesionales…”.   

Seguidamente la Sala se esmeró en practicar  las   pruebas   indispensables  para  constatar  el  sustento  fáctico  de  las  explicaciones  del  hoy  Senador  indagado,  tarea en la cual logró establecer:   

     

a. El  ejercicio  prolongado,  estable y organizado de la profesión de  abogado  por  Luis  Carlos  Avellaneda  Tarazona, demostrado con los testimonios  circunstanciados  y  coincidentes  de  sus  colegas  Efraín  Bonilla  Camacho y  Enrique                    Guarín45,  quienes le colaboraron, el  primero  desde  1991  y hasta 2005, y el segundo, a partir de 1984 y hasta 1994.  Ellos  contaron  de  la numerosa clientela de la oficina que compartían en esta  ciudad  ─en  promedio  40  personas   por   semana─  conseguida  por  el  congresista  en las frecuentes reuniones sostenidas con los  sindicatos  de  educadores  de  todo el país; de la atención personal prestada  por  el  congresista en esta capital a los potenciales mandantes judiciales, dos  días  a la semana; de la exigencia a los docentes de presentarle los documentos  indispensables  para  el  trámite prestacional y del  examen de los mismos  para  la  elaboración  de  la  petición  respectiva  a  presentar  en  Cajanal  E.I.C.E.,  hasta  el  agotamiento  de la vía gubernativa para acudir luego a la  jurisdicción  de  lo contencioso administrativo y, de ser necesario, ejercer la  acción  de  tutela;  de  la  tarifa  de  honorarios  establecida  en el 30% del  retroactivo pensional.     

En   el   mismo  sentido  depusieron  las  secretarias  de  la  citada  oficina,  Gladis  Mora,  Gladis  Cruz, Clara Idalí  Pulgarín  y  el coordinador de la seguridad personal del senador, Henry Velasco  Montero46,  dependientes  laborales  desde  1987  las  dos  primeras,  y  los  restantes  desde  1998  y  1997, respectivamente, quienes además aludieron a la  conformación  de  carpetas con la documentación entregada por los clientes con  los  actos  administrativos proferidos por Cajanal E.I.C.E. y con las peticiones  de  los  abogados,  y  no  vacilaron  en  predicar,  junto con los togados antes  citados,  rectitud,  honestidad,  verticalidad  y  eficiencia  del  letrado Luis  Carlos  Avellaneda Tarazona, quien, valga anotar, según certificación expedida  por  la  Secretaria Judicial de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo  Superior   de   la   Judicatura,   no   registra  sanciones  impuestas  por  esa  corporación,    ni    por   el   extinto   Tribunal   Disciplinario47.   

La defensa entregó a la Sala las fotocopias  de  las nóminas correspondientes a los años 2000 y 2001, y de enero a junio de  2002,  y  de  los  recibos  de  pago  de  las contribuciones parafiscales de los  empleados     de     la     oficina    de    la    calle    12    #5─32,   oficina   901,   del   Senador  procesado48,  que comprueban que los testigos antes relacionados sí ostentaron  tal  condición  y  el  cumplimiento  de  las  obligaciones laborales del citado  empleador.   

Practicada inspección judicial a la citada  dependencia49  se  verificó  la  existencia  del  archivo de las carpetas de los  trámites  surtidos  por los abogados adscritos a ella y la presencia de tres de  las   secretarias   deponentes.  En  los  estantes  se  encontraron  legajadores  numerados  en  forma  sucesiva ascendente desde 5.252 a 10.078, de los cuales se  tomaron  al  azar  10,  los distinguidos con los números 9.578 (María Mercedes  Perdomo),   9.578   (Jorge   Enrique   Jiménez  Molina),  9.359  (Helena  Basto  Uscátegui),  9.133  (Nelly  Patiño  Chamorro), 6.194 (Fabio Jaramillo Osorio),  5.252  (Nohemy  Valencia  de  Zapata), 5.562 (Matilde Ester Camacho de Padilla),  7.899  (Pedro  Pablo  Ballén),  8.714  (Carlos  Julio  Linares Romero) y 10.077  (Mariela  Romero  Cermeño).  También  entre  ellas fue detectada la carpeta de  María  del  Carmen  Palacios  Arévalo,  distinguida  con el número N° 5.518.   

En  todos  los  casos  se  encontraron  los  respectivos  contratos  de  servicios  profesionales  con  la  cláusula segunda  ─previamente  transcrita─, que obliga al  poderdante  a  entregar  los  documentos  indispensables  para las reclamaciones  pensionales  y a responsabilizarse de la autenticidad y veracidad de los mismos,  documentos  que  exhiben al respaldo nota de reconocimiento de las firmas de los  mandantes  elaborada  en  Notaría,  y  se inspeccionó y trajo al expediente el  historial  sistematizado  de  las  actuaciones  cumplidas  y  las comunicaciones  remitidas,  material  que  demuestra que las precauciones tomadas por el abogado  Avellaneda  Tarazona  para obligar a sus clientes a asumir la responsabilidad de  la   autenticidad  de  los  documentos  requeridos  para  su  gestión  no  eran  ocasionales,  ni  estuvieron  limitadas  al  caso  de María del Carmen Palacios  Arévalo, sino que obedecían a sus parámetros organizacionales.   

     

a. La  prontitud  y eficiencia con las cuales el congresista Avellaneda  Tarazona   tramitó  el  caso de María del Carmen Palacios Arévalo están  confirmadas  con  la  documentación atinente al trámite adelantando por y ante  Cajanal  E.I.C.E.,  que  reposa  en  el  expediente N° 15037/2000 de María del  Carmen           Palacios          Arévalo50,  pues nótese cómo radicó  la  petición  de  pensión gracia de jubilación el 14 de junio de 2000 y el 15  de  diciembre  del  mismo  año,  previa  la instauración de acción de tutela,  logró  el  reconocimiento mediante Resolución N° 31937, pero insatisfecho con  la  cuantía  interpuso  recurso  de  apelación,  cuya ausencia de solución lo  motivó   a  ejercer  otra  acción  constitucional  similar  hasta  obtener  la  Resolución  N°  002494  del 23 de mayo de 2001 y conseguir el pago efectivo de  la   mesada   en  el  mes  de  julio  inmediatamente  siguiente,  así  como  la  cancelación de la retroactividad un mes después.     

Tal devenir procesal indica la seguridad que  tenía  el Senador Avellaneda Tarazona de la autenticidad de los documentos base  de  la  reclamación  administrativa  a  él  encomendada,  pues de haber tenido  conocimiento  de la falsedad de los mismos la experiencia enseña que no habría  promovido  tantas  acciones,  ni  interpuesto  recursos,  sino  que  se  habría  conformado  con  la  primera  resolución  para  evitar revisiones en las cuales  corría    el    riesgo    de    que    se    descubriera    la    adulteración  documental.   

     

a. La  aceptación  de  la  responsabilidad penal en la consecución de  los  documentos  falsos  por María del Carmen Palacios Arévalo y la entrega de  ellos  al  abogado  gestor  Luis  Carlos  Avellaneda  Tarazona,  quien  los usó  conforme  al  contrato  suscrito  con  ella,  pero desconociendo por completo su  origen  falsario,  evidencian que la autora mediata del injusto penal mencionado  fue  María del Carmen Palacios Arévalo, mientras que su apoderado se limitó a  ejecutarlo  materialmente,  a  título  de  instrumento, pues él no decidió en  forma autónoma y consciente utilizarlos.     

Tal   acontecer   fáctico  lo  demuestra  plenamente  la  copia  de  la indagatoria rendida por María del Carmen Palacios  Arévalo  en  la  Fiscalía  210  Local  de  Bogotá51,  el  1°  de junio de 2004,  oportunidad  en  la que manifestó que fue Salustio Mosquera Mosquera, su amante  por  la  época de los hechos y durante 14 años, quien la convenció de cambiar  la  fecha  de nacimiento de su cédula de ciudadanía y conseguir un certificado  de  servicios  falso  con  el  fin  de  reclamar la pensión gracia ante Cajanal  E.I.C.E.,  como quiera que le aseguró la imposibilidad de tener problemas en el  futuro,  a  lo cual ella accedió, pero enfatizó que dicha persona fue quien se  encargó  de  conseguir  los  documentos  falsos necesarios y de recomendarle al  doctor   Luis  Carlos  Avellaneda  Tarazona  para  que  adelantara  el  trámite  pertinente,    cargos    éstos    que   ratificó   bajo   juramento   en   esa  ocasión.   

Esta posición la mantuvo María del Carmen  Palacios  Arévalo  al  rendir  testimonio  el  3  de  los  corrientes ante esta  Corporación52,  diligencia  en  la cual excluyó expresamente del conocimiento de  la   falsedad   documental  mencionada  a  su  mandatario  Avellaneda  Tarazona.   

Interrogada por el motivo por el cual dejó  de  cobrar  la  mesada  pensional en mayo de 2004, respondió que se debió a la  privación  de  la  libertad  que  sufrió en ese entonces, por agentes del DAS,  cuando fue a reclamarla en el Banco de Colombia de esta ciudad.   

La  veracidad  de  estas afirmaciones está  convalidada  por  el acuerdo de pago al cual ella llegó con Cajanal E.I.C.E. el  13       de       septiembre       de      200453,  entidad a la cual canceló  la  suma  de $27’293.065.00  por  concepto  de  las mesadas pensionales recibidas “…entre junio de 1997 a  junio  de  2001 (en realidad debe entenderse que se trata de 2004)…(…)…sin  tener  derecho  a  ellas…”,  con  la  respectiva  actualización conforme al  índice  de  la  inflación  a  la fecha del convenio; además, por la copia del  fallo   dictado  anticipadamente  por  el  Juzgado  42  Penal  del  Circuito  de  Bogotá54,  el  30  de  junio de 2005, imponiendo condena a María del Carmen  Palacios  Arévalo  por  los delitos de uso de documento público falso y fraude  procesal,  cuya  ejecutoria  ya se surtió; y por la anotación consignada en la  certificación  de  tiempo de servicio y salarios proveniente de la Coordinadora  del  Grupo  Técnico de Nóminas de la Secretaría de Educación de la Alcaldía  Mayor  de  Bogotá, en el sentido de que se expide “…para pensión gracia, a  solicitud       de       la       interesada”55,   entregada   al   abogado  Avellaneda Tarazona.   

         El  conjunto  probatorio  relacionado  indica  que  el  abogado Luis  Carlos  Avellaneda Tarazona fue utilizado como instrumento por María del Carmen  Palacios  Arévalo  para  la realización material de la conducta típica de uso  de  documento  falso  y  que,  en las anotadas condiciones, se está frente a la  figura  jurídica  de  la  autoría mediata que se presenta, según lo ha señalado esta Sala:   

“…cuando una persona, sin pacto tácito  o  expreso,  utiliza  a  otra  como simple instrumento para que realice el hecho  objetivamente  típico.  El  fenómeno  ocurre, entonces, cuando el ‘hombre    de    atrás’  es el único responsable, porque el  instrumentalizado  no  realiza conducta, o despliega conducta que no es típica,  u  obra  en  concurrencia  de  una  causal  de  no  responsabilidad ─excluyente  de  antijuridicidad  o de  subjetividad─   o   es  inimputable”56.   

En  el  derecho  comparado  el  mencionado  instituto  jurídico  parte  de  la  concepción  del  hombre  como  sujeto  con  capacidad  de  tomar  decisiones  propias  y  por eso del “principio de propia  responsabilidad”    deriva   la   necesidad   de  delimitar  ámbitos  de  compromiso  delictivo para evitar hacer imputaciones a una persona por conductas  ajenas  toda vez que cada uno debe asumir las consecuencias por lo que hace y no  por  lo  que  hacen  los  demás,  limitando así la responsabilidad a la propia  conducta,  y  por tanto, deslinda los conceptos de “realización del tipo” y  “ejecución del hecho”, al sostener que:   

“El  autor mediato realiza el tipo, pero  no  ejecuta  materialmente el hecho. El ejecutor material es el que lleva a cabo  de  propia mano la acción descrita en el tipo, el que realiza inmediatamente el  hecho,  lo que no implica en todo caso la realización del tipo. Por otra parte,  la  ejecución  del  hecho  en  sentido  fáctico o naturalístico (realización  material  del  hecho)  no  siempre  se  corresponde con la ejecución del delito  (realización  del  tipo).  Mientras  que  el  autor inmediato ejecuta física y  corporalmente  el  delito,  el  que lo realiza de forma mediata no lo ejecuta de  propia     mano,     sino     a     través      de    otro    ‘del     que    se    sirve    como  instrumento’”57.   

Y agrega:  

“Es   lógico  que  en  los  casos  de  instrumento  que  obra por error (al menos en los de error de tipo o error sobre  los  elementos  fácticos  de la situación), como ROXIN exige conciencia de las  circunstancias  fácticas  que  fundamentan  el  dominio, considere que no tiene  dominio  del hecho el instrumento; pero ROXIN parece ir más lejos y ni siquiera  le  atribuye a ese instrumento la parte objetiva del dominio del hecho, sino que  lo  reduce  a  mero  factor causal del resultado; así lo dice expresamente para  los  supuestos  en  que  el  error es más bien un absoluto desconocimiento, que  hace  que el instrumento, en cualquier caso, obre sin dolo y sin imprudencia: es  el  famoso  supuesto  en  que A pide a B que encienda la luz en una habitación,  con  lo  que,  como   A  tenía  preparado, se produce una explosión en un  lugar  alejado,  que  mata a una persona. Según ROXIN, no se puede discutir que  B,  ‘en  una compresión  con  sentido, no aparece como la figura que domina el curso del suceso. Es sólo  un  factor  condicionante intercalado en la cadena causal, cuya importancia para  el  proceso  de  actuación  no es mayor que la de cualquier otra condición del  resultado.  Por ello según la teoría del dominio del hecho, no puede ser autor  bajo      ninguna     circunstancia’”58.   

3.2.          Fraude procesal   

Tal   injusto  penal,  sancionado  en  el  artículo  453  del  Código Penal de 2000 con menor drasticidad que en la forma  prevista  en  el  artículo  11  de  la  Ley  890  del 7 de julio de 2004, está  definido en los siguientes términos:   

“El  que por cualquier medio fraudulento  induzca  en  error  a un servidor público para obtener sentencia, resolución o  acto  administrativo  contrario a la ley, incurrirá en prisión de cuatro (4) a  ocho  (8)  años,  multa  de  doscientos  (200)  a mil (1.000) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones públicas de cinco (5) a ocho (8) años”.   

Resulta necesario precisar que el punible de  fraude  procesal,  como  reiteradamente  lo  ha  sostenido esta Sala59, corresponde  a    un    tipo    de    conducta    de   ejecución  permanente  que se comete y continúa cometiéndose de  manera  indefinida en el tiempo, en tanto el agente activo persista en el empleo  del  medio  fraudulento que induzca en error al servidor público, y cesa cuando  la  ilícita  conducta  ha dejado de producir sus consecuencias. Inclusive, para  el   asunto  en  estudio,  perdura  hasta  cuando  la  administración  pública  continúa   ejecutando   los   actos  administrativos  obtenidos  por  medio  de  engaño.   

          De  tal  manera que si solamente a partir de mayo de 2004 María del  Carmen  Palacios  Arévalo  se  abstuvo  definitivamente  de  cobrar  la  mesada  pensional   reconocida   por   Cajanal  E.I.C.E.,  conforme  se  estableció  en  inspección  judicial  realizada  al sistema de información del Consorcio Fopep  200760,   administrador  de  los  recursos  de  los  fondos  de  pensiones  públicas  a  nivel nacional, no cabe duda que hasta ese momento se prolongó la  influencia  del  error  en  el  funcionario  público  que reconoció el derecho  prestacional  y  cesó  la lesión que por este medio se venía ocasionando a la  administración  pública,  es  decir,  la  comisión  del  fraude  procesal  se  perpetró  hasta  dicha  época,  luego  por  favorabilidad el estatuto punitivo  aplicable es el Código Penal  de 2000.   

La fase objetiva de la anterior descripción  comportamental  obtuvo  demostración  con las pruebas previamente detalladas en  cuanto  informan  que  si la Subdirectora de Prestaciones Económicas de Cajanal  E.I.C.E.,  produjo el 15 de diciembre de 2000 la Resolución N° 31937, mediante  la  cual  reconoció  y  ordenó  pagar  a  favor  de María del Carmen Palacios  Arévalo   una  pensión  mensual  vitalicia  de  jubilación  por  la  suma  de  $163.960,45,  a  partir  del  25  de  junio de 1994, pero con efectos fiscales a  partir  del  14  de  junio  de 1997 por prescripción trienal, inducida en error  mediante   documentos   públicos   atinentes   al  tiempo  de  servicio  de  la  peticionaria    ─9.768  días─   y  a  la  edad  ─más     de     55  años─,   hechos  estos  acreditados  con la cédula de ciudadanía, el registro civil de nacimiento y el  certificado  de  servicios  docentes de la Contraloría General del Departamento  del   Chocó   falsificados,   conforme   se   dejó  claramente  consignado  en  precedencia,  no  cabe  duda  que el abogado Avellaneda Tarazona al adelantar el  trámite  que  condujo al pronunciamiento del citado acto administrativo ilegal,  prevalido  del  poder  que  le  otorgara  la  beneficiada  del  mismo,  ejecutó  materialmente la conducta punible de fraude procesal.   

Sin  embargo,  lo cierto es que el nombrado  congresista  siempre  ignoró  el origen fraudulento de los documentos públicos  relacionados  con  María  del Carmen Palacios Arévalo y que él presentó a la  funcionaria  de la Cajanal E.I.C.E. emisora de las Resoluciones  Nos. 31937  de  2000  y  2494  de  2001,  pues  así  lo revela, no sólo las circunstancias  modales  en  las  cuales  los recibió ─antes     descritas     y     debidamente    demostradas─,  sino  también la respuesta por él  dada  en  la  indagatoria  al  imputársele  el  delito contra la eficaz y recta  administración de justicia:   

“En cuanto al tema de fraude procesal yo  debo  responder  por  mi actuación y estoy seguro que la Judicatura encontrará  que  mi  actuar  fue  conforme  a  las normas legales. Actué con prontitud para  peticionar  el  derecho  pensional,  se  ejercieron  dos acciones de tutela para  imprimir  celeridad,  no busqué tratos amañados con funcionarios, cuando no se  concedían  los derechos en las sedes administrativas, acudí a los jueces y fui  abogado  de  éxito  profesional,  no  fui  abogado de transacciones de baranda,  todas   las  actuaciones  administrativas  ante  CAJANAL  deben  tener  respaldo  documental,  tanto  de  lo  que  yo actué en CAJANAL con el expediente que esta  entidad  debe  guardar,  que en gran parte debe coincidir con lo que yo tengo en  mi  poder  y he entregado a la Honorable Corte, pero nunca ejecuté un acto para  hacer  fraude,  ni  en  este  caso  ni en otros, por los de más de los miles de  casos  que  adelanté  en  CAJANAL,  porque  adelanté  muchísimas  actuaciones  administrativas,  el  único  caso  que  hasta  el momento y por fortuna y tengo  conocimiento que se han falsificado documentos es en este”.   

         

Es  idéntica,  entonces,  la situación en  este  caso  que  la  descrita respecto del uso de documento falso, razón por la  cual  la  hipótesis  de  la  utilización  como  instrumento  de quien realizó  objetivamente  el hecho típico de fraude procesal por el autor mediato, resulta  predicable  del  abogado  Luis Carlos Avellaneda Tarazona y de María del Carmen  Palacios Arévalo, en su orden.   

En  conclusión,  al  enmarcarse los hechos  investigados  en  uno de los supuestos a que alude el artículo 39 de la Ley 600  de  2000,  esto  es,  que  el  procesado  aforado  no ha cometido jurídicamente  ninguna  de  las  conductas  típicas  a él endilgadas, deviene obligado emitir  pronunciamiento preclusivo a su favor.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  SALA  DE  CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA;   

R E S U E L V E :  

1.            PRECLUIR  la  presente  investigación  penal a favor del Senador de la República Luis Carlos  Avellaneda  Tarazona, por las conductas descritas al inicio de esta providencia,  por no haberlas cometido.   

2.                 ADVERTIR        que  contra esta  decisión procede el recurso de reposición. Y,   

3.            ARCHIVAR  el  expediente, en firme este auto.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

         

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS       AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

    

1  C.  orig. N° 1, fols. 171-173.   

2  C.  orig. Nº 1, fols. 180-181.   

3  C.  orig. Nº 1, fol. 27.   

4  C.  orig. Nº 1, fol. 40.   

5  C.  orig. Nº 1, fol. 45.   

6  C.  orig. Nº 1, fol. 65 y 73.   

7  C.  orig. Nº 1, fols. 87-88.   

8  C.  orig. Nº 1, fol. 1.   

9  C.  orig. Nº 1, fol. 99.   

10 C.  orig. N° 1, fols. 102-110.   

11 C.  orig. N° 1, fols. 231-242.   

12 C.  orig. N° 2, fols. 1-13.   

13 C.  orig. N° 1, fols. 130-135   

14 C.  orig. N° 1, fols. 17, 18, 24-25.   

15 C.  orig. N° 1, fols. 199 y 201.   

16 C.  orig. N° 2, fols. 124-128.   

17 C.  orig. N° 2, fol. 136.   

18 C.  orig. Nº 1, fol. 217.   

19 C.  orig. Nº 1, fol. 221.   

20 C.  orig. Nº 1, fol. 221.   

21 C.  orig. Nº 1, fols. 221.   

22 C.  orig. N° 1, fols. 231-243.   

23 C.  orig. N° 1, fol. 280 a).   

24 C.  orig. N° 1, fol. 250, a).   

25  C. orig. N° 1, fol. 244.   

26  C. orig. N° 1, fols. 245-248.   

27 C.  orig. N° 1, fol. 250.   

28 C.  orig. N° 1, fols. 282-286 y 311.   

29 C.  orig. N° 1, fols. 307-310.   

30  C. orig. N° 1, fol. 249.   

31  C. orig. N° 1, fol. 251.   

32  C. orig. N° 1, fols. 253-254.   

33 C.  orig. N° 1, fol. 258.   

34 C.  orig. N° 1, fols. 259-264.   

35 C.  orig. N° 1, fol. 263.   

36 C.  orig. N° 1, fol. 266.   

37 C.  orig. N° 1, fol. 267.   

38 C.  orig. N° 1, fol. 268 y 269.   

39 C.  orig. N° 1, fols. 270-276 y 277.   

40 C.  orig. N° 1, fol. 279.   

41 C.  orig. N° 1, fol. 280-281.   

42 C.  orig. N° 1, fols. 287-302.   

43 Es  de  destacar  que  el  Tribunal  Administrativo  de  Cundinamarca informó de la  inexistencia  en  sus secciones de proceso alguno promovido por o a nombre de la  antes nombrada (C. orig. N° 2, fols. 82-87).   

44  Adicionalmente  contó  que  empezando el año 2005, recibió un telegrama de la  Fiscalía  72  Seccional  de  Bogotá,  en  el  que se le solicitaba que hiciera  comparecer  ante  esa  oficina  a  María  del  Carmen Palacios Arévalo, según  indica  el  mensaje  entregado  durante  la  indagatoria, con el fin de que ella  rindiera injurada dentro del proceso 791999.   

45 C.  orig. N° 2, fols. 25-34 y 36-41.   

46 C.  orig. N° 2, fols. 43-65,   

47 C.  orig. N° 2, fol. 339.   

48  Anexo y C. orig. N° 2, fols. 111-112 y 215-221.   

49 C.  orig. N° 1, fols. 230-276.   

50 C.  orig. N° 1, fols. 130-170.   

51 C.  orig. N° 2, fols. 298-303.   

52 C.  orig. N° 2, fols. 331-337.   

53 C.  orig. N° 2, fols. 308.   

54 C.  orig. N° 1, fols. 312-329.   

55 C.  orig. N° 1, fol. 282.   

56  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent.  de  única  instancia  del  29  de  septiembre de 2003, rad. N°  19.734.   

57  CAROLINA  BOLEA  BARDÓN,  Autoría Mediata en Derecho  Penal,  Ed.  Tirant lo Blanch, Valencia, 2000, págs.  139 y s.s.   

58  MIGUEL  DÍAZ  Y  GARCÍA  CONLLEDO, La autoría en el  Derecho  Penal,  Ed. PPU, Barcelona, 1991, pág. 650.  Se  plantea  “la  situación  en  que  el  sujeto  de  detrás  se sirve de un  instrumento  bajo  error  para  cometer  un delito”, CLAUS ROXIN, Autoría   y   Dominio   del  Hecho  en  Derecho  Penal,  Ed.  Marcial  Pons,  Barcelona, 2000, pág. 194, como en el caso  sub  exámine,  en  donde  aparece  evidente  un  error  del  instrumento  sobre  el  objeto material de la  conducta.   

59  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent.  del  4  de  octubre  de  2000,  rad.  N° 11.210; y Autos del 26 de septiembre de 2007, rad.  N° 27.044, y del 23 de enero de 2008, rad. N° 28.873.   

60 C.  orig. N° 2, fols. 98-102.     

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