29227(31-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29227  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 070.  

Bogotá,  D. C., treinta y uno (31) de marzo  de dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Examina  la  Sala  las  bases  lógicas y de  adecuada  sustentación de la demanda de casación presentada por el defensor de  LUIS  ALBERTO MOSQUERA contra  la  sentencia  del  12  de  septiembre  de  2007,  mediante  la cual el Tribunal  Superior  de  Cali  confirmó  el  fallo proferido el 22 de mayo anterior por el  Juzgado  Sexto Penal del Circuito de la misma sede, que condenó al procesado en  mención   a   la   pena  de  20  meses  de  prisión  y  a  las  accesorias  de  inhabilitación   para   el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  y  privación  del  derecho  a  la  tenencia  y  porte  de armas de fuego por igual  término,  como  autor  de  los  delitos  de hurto calificado y agravado y porte  ilegal de armas de defensa personal.   

HECHOS  

          Tres   individuos,   entre   quienes   se   encontraba  LUIS   ALBERTO   MOSQUERA,   mediante  la  intimidación  de  un  arma  de  fuego  despojaron  a  los hermanos Carlos     Holmes     y    Hugo   Hernán  Velasco  Vásquez  de  las  bicicletas  en  las  cuales  se transportaban y de un aparato celular, en hechos  ocurridos  el  1º  de  octubre de 2005, en horas de la noche, a la altura de la  carrera 28 con calle 70 de la ciudad de Cali.   

          A  MOSQUERA y a un  menor  de  edad,  partícipe  también  en  los  hechos  y  quien  fue  puesto a  disposición  de  los  jueces  de  la  especialidad,  los  capturó una patrulla  policial  cuando  huían  del  lugar  con  parte  de los objetos hurtados.    

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  La  investigación  fue iniciada el 2 de  octubre  de  2005  por  la  Fiscalía  101  Seccional  de  Cali, funcionario que  escuchó  en declaración de indagatoria a LUIS ALBERTO  MOSQUERA,  contra  quien la Fiscalía 139 Seccional de  la  misma  ciudad,  al  resolverle  la  situación  jurídica,  impuso medida de  aseguramiento  de detención preventiva por el delito de hurto calificado. En la  misma  decisión  le  concedió  la  libertad  provisional,  por  indemnización  integral.   

2.  A  solicitud  del  procesado,  el  26 de  octubre  de  2005  se  llevó  a  cabo  diligencia con miras al proferimiento de  sentencia  anticipada,  en  cuyo desarrollo la fiscalía formuló cargos por los  delitos  de  hurto  calificado  y  agravado  y  porte ilegal de armas de defensa  personal, que el procesado aceptó sin reserva alguna.   

3.  Perfeccionada  el acta de formulación y  aceptación  de  cargos, el Juzgado Sexto Penal del Circuito profirió, el 22 de  mayo  de  2007,  la  sentencia  anticipada  requerida, condenando a LUIS  ALBERTO  MOSQUERA  a  las  penas  ya  indicadas.  En  la  misma  decisión  le  negó  el  subrogado de la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  la  sustitución de la pena de  prisión por prisión domiciliaria.   

4.  Contra  el  fallo del juzgado la defensa  interpuso  el  recurso  de  apelación,  circunscribiendo la inconformidad a los  aspectos  relacionados  con  la  negación  de  la suspensión condicional de la  ejecución  de  la pena y de la sustitución de la pena de prisión por prisión  domiciliaria.  Como el Tribunal confirmó la sentencia, el mismo sujeto procesal  acudió  al  recurso  extraordinario  de  casación, cuya demanda pasa la Sala a  examinar  desde  el  punto  de  vista de sus presupuestos lógicos y de adecuada  fundamentación.   

LA  DEMANDA   

          La  defensa  formula dos cargos contra la sentencia del Tribunal. El  primero  lo  asienta  en la causal primera de casación de la Ley 600 de 2000, a  cuyo   amparo   denuncia  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  por  aplicación  indebida,  por  haberse  negado  al procesado la sustitución de la  pena  de  prisión  por  prisión domiciliaria con base en la conducta delictiva  cometida,  de  la  cual  se infirió que “continuará  colocando en peligro a la comunidad”.   

          Según  el  actor,  el  presupuesto  utilizado  por el juzgador para  adoptar  dicha  decisión  no está previsto en el artículo 38 de la Ley 599 de  2000,  norma  que  solamente  exige  analizar  el desempeño personal del sujeto  frente  a  la  sociedad,  de  modo  que  si  la hubiese aplicado “como  lo  manda  el  legislador”, habría  revocado la determinación de primera instancia.   

          En  tal  virtud,  pidió  casar  la  sentencia  para,  en  su lugar,  conceder la prisión domiciliaria al sentenciado.   

          El  segundo  cargo  lo  apoya en la causal tercera de casación, por  cuya  razón  aduce  que la sentencia se dictó en un juicio viciado de nulidad.  El  sustento  del  reproche  lo  reduce  a  afirmar  que  el  fallador violó el  principio  de  legalidad al no aplicar correctamente el artículo 38 del Código  Penal  de  2000,  porque, en su criterio, de haberlo tenido en cuenta no habría  confirmado  la  sentencia  de  primera  instancia. Con ese fundamento, solicitó  decretar  la nulidad del proceso “por las violaciones  a los principios planteados”.   

RESPUESTA  DEL  SUJETO  PROCESAL   

NO  RECURRENTE   

          Durante  el  término  de  traslado  a  los  sujetos  procesales  no  recurrentes,  el  Procurador  Judicial  delegado  para  intervenir  en este caso  solicitó  desestimar  la  demanda.  Al  respecto,  en  cuanto  al primer cargo,  sostuvo  que  el  juzgador,  contrario  a  lo  aducido  por  el  impugnante,  no  contempló  la  conducta  desplegada  como  un  requisito para negar la prisión  domiciliaria  sino  como una motivación adicional encaminada a demostrar que el  condenado  representa  un  peligro  para  la  comunidad,  de modo que en momento  alguno dejó de aplicar la norma adecuada.   

          En  relación  con el segundo reproche, señaló que el libelista no  expuso  con  nitidez  el  motivo  de  nulidad  alegado,  incurriendo en defectos  técnicos  que  no  permiten  la admisión del cargo. En ese sentido, consideró  que  la  generalidad  e indefinición con las cuales fundamentó la solicitud no  permiten demostrar el perjuicio que aduce y su origen.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

          De  conformidad  con  lo establecido en el artículo 213 del Código  de  Procedimiento Penal de 2000, bajo cuyo imperio se ritúa el presente asunto,  corresponde  a  la  Corte  calificar  la demanda de casación para determinar si  reúne  o  no  los  requisitos  contemplados en la ley. Uno de esos presupuestos  está  establecido en el numeral 3º del artículo 212 ibídem, conforme al cual  en  el  libelo  se  debe  enunciar la causal y formular el cargo con indicación  clara  y  precisa  de  sus  fundamentos y de las normas que el demandante estime  infringidas.   

          Según  criterio  reiterado  de  la  Sala,  el cumplimiento de dicho  presupuesto  impone  al  actor la carga de efectuar una labor de fundamentación  lógica  y  coherente,  en tal forma que los cargos formulados correspondan a la  causal  invocada  y  se  orienten  a  demostrar que el sentenciador incurrió en  vicios   in   procedendo  o  in  iudicando, de acuerdo con  el  motivo  de  casación  seleccionado,  para lo cual, además, es necesario la  satisfacción  de  las pautas de sustentación que la jurisprudencia de la Corte  tiene  establecidas  frente  a  la  estructuración  de  cada  uno de los yerros  demandables por la vía extraordinaria en mención.   

            Precisado lo anterior, la Sala observa que la presentación de los  dos  reproches  formulados por el actor no atiende el principio de prioridad que  gobierna  el  recurso de casación, pues primero denunció la violación directa  de  la  ley  y luego adujo la existencia de causal de nulidad, olvidando que los  cargos  orientados  a  obtener la invalidación de la actuación se postulan con  prelación  de  aquellos  que  solamente  pretenden  quebrar el fallo de segunda  instancia.  El  fundamento  de  dicha  exigencia  radica en el hecho de tornarse  innecesario,  de  prosperar  la  nulidad,  abordar  el  estudio  de  las  demás  censuras.   

          De  todas  maneras,  como los cargos objeto de examen se encaminan a  denunciar  la  aplicación  indebida  del  artículo  38 del Código Penal, como  consecuencia  de exigir el Tribunal un requisito no previsto en esa disposición  sustancial,  lo  cual, según se plantea en el segundo reproche, es vulneratorio  del  principio  de legalidad, bien está recordar lo expuesto por la Corte sobre  la  manera  como  debe  cuestionarse  en  sede  de  casación la negación de la  prisión domiciliaria. Al respecto, ha dicho lo siguiente:   

“Tratándose de la prisión domiciliaria,  resulta  claro  que  el  Estado-jurisdicción  está  facultado  para negarla si  tienen  cumplida  vigencia  ciertos presupuestos legales, razón por la cual, en  tales  casos,  será  necesario  que  el demandante deje insinuada la violación  flagrante   de   dichos   requerimientos.   Es   decir,  tendría  que  plantear  verosímilmente  que  el  juzgador inventó una exigencia que no está expresa o  implícita  en  el  artículo 38 del Código Penal, o en la ley 750 de 2002 para  el  caso  del  infractor  cabeza de familia, actitud que habría transgredido el  principio  de  legalidad;  o  que  no  motivó razonablemente la denegación del  sustituto,  sino  que  todo lo hizo en obediencia al más puro capricho, pues en  tal    caso   conculcaría   la   garantía   del   debido   proceso1.   

          De  acuerdo  con  lo  anterior,  para  estructurar  correctamente el  ataque  dirigido  a  reprochar  la  no  concesión  de la prisión domiciliaria,  compete  al  libelista  acreditar  que  el  sentenciador  supuso un requisito no  previsto en la ley o no motivó adecuadamente su decisión.   

          En  el presente caso, como quedó visto, la argumentación del actor  radica  en señalar que el Tribunal inventó un presupuesto no contemplado en el  artículo  38  del  Código Penal, esto es: la conducta desplegada por el sujeto  activo del delito.   

          No  obstante,  al  desarrollar los reproches, el impugnante dejó de  referirse  a las múltiples decisiones de la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  al  amparo de las cuales la naturaleza y modalidades del  hecho  punible  sí  constituyen  factores  para determinar si el sentenciado se  hace  o  no acreedor a disfrutar de la prisión domiciliaria, pues esos aspectos  son    reveladores    de   su   desempeño   personal,   laboral,   familiar   y  social.   

          De    esa    postura    jurisprudencial    dan    cuenta   recientes  pronunciamientos, en uno de los cuales se señaló lo siguiente:   

         “Si  bien  es  cierto,  que  la  norma  exige  fundar  el elemento  subjetivo  en el desempeño personal, laboral, familiar y social, también lo es  que  para su comprobación se debe tener en cuenta las pruebas que reposan en la  actuación  procesal,  que  demuestran  las  circunstancias  particulares  de la  comisión  del  delito  en  atención  a  que  la  conducta punible evidencia la  personalidad  del  procesado,  la  cual  es  fundamental  para  determinar si se  concede   o   no   la   prisión   domiciliaria”2.   

          Se   insiste,  el  impugnante  omitió  abordar  el  estudio  de  la  decantada  jurisprudencia  de la Sala expuesta en torno al alcance del requisito  subjetivo  exigido por el artículo 38 del estatuto punitivo, razón por la cual  no  controvirtió  la  solidez  jurídica  de  dicha  postura  y la necesidad de  postular   una   nueva,  enmarcada  en  el  propósito  de  unificación  de  la  jurisprudencia  nacional,  constitutivo  de  uno  de  los fines de la casación,  según  lo  señala el artículo 207 del Código de Procedimiento Penal de 2000.   

La reseñada falencia de orden argumental le  impidió  confeccionar adecuadamente los cargos que formuló contra la sentencia  del   Tribunal,  defecto  que  conduce  a  la  irremediable  inadmisión  de  la  demanda   

          Al  margen  de  lo  anotado,  la  Sala  no evidencia vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor  de LUIS ALBERTO MOSQUERA, por  las razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO            MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO J. IBAÑEZ  GUZMÁN                       JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

                                               Secretaria   

    

1 Auto  del 3 de diciembre de 2003, radicación 21523.   

2  Sentencia  de segunda instancia del 30 de mayo de 2007, radicación 23047. En el  mismo  sentido  ver:  Sentencia  de segunda instancia del 10 de octubre de 2007,  radicación  24110.  Sentencia de casación del 21 de marzo de 2007, radicación  24985.  Y  sentencia  única  instancia del 11 de diciembre de 2007, radicación  11830.     

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