29004(31-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29004  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

DR. AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado        acta        No.  70           

Bogotá, D.C., treinta y uno de marzo del año  dos mil ocho.   

Sería el caso que la Corte proveyera sobre la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del  procesado   JOSÉ  ANDRÉS  BELLO  SALAZAR,  contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Bogotá  mediante  la  cual  lo  condenó  por el delito de estafa  agravada  por  la  cuantía,  si  no  se  observara  que ha operado el fenómeno  jurídico  de  la  prescripción  de  la  acción  penal, como en tal sentido es  puesto de presente por este acusado en memorial que antecede.   

Hechos y actuación procesal.-  

1.-   Aquellos  fueron  declarados  por  el  juzgador, de la manera siguiente:   

“Adquisición   fraudulenta  –realizada en detrimento de las empresas  comerciales  Cellular Universe, Promiscol y Comcel- de alrededor de 227 aparatos  de  telefonía móviles, con sus respectivas líneas de uso, más activación de  otras  100  líneas  de la misma clase, lo cual aconteció en el mes de enero de  1998 en esta capital”.   

2.-   Con  fundamento  en  la  denuncia  formulada  por  el señor Hugo Hernán Romero Garzón, el veintidós de enero de  mil  novecientos  noventa  y  ocho,  la  Fiscalía Cien Seccional Delegada de la  Unidad  Tercera  de  Delitos  contra  la  Fe Pública y el Patrimonio Económico  inició  formal  investigación  (fl.  202-1),  vinculó  mediante indagatoria a  JOSÉ  ANDRÉS  BELLO  SALAZAR  (fls.  209  y  ss-1)  y mediante declaratoria de  persona  ausente  a  EMILIANO  TOLOZA  GUIZA  (fls. 3006 y ss. 3), a quienes les  definió  su  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento consistente en  detención preventiva  (fls. 12 y ss. cno. 3).   

3.- Con posterioridad a la clausura del ciclo  instructivo  (fl.  40-3),  el  primero  de  noviembre  del  año  dos mil uno se  calificó  el  mérito  probatorio  del sumario con resolución de acusación en  contra  de  los  procesados JOSÉ ANDRÉS BELLO SALAZAR y EMILIANO TOLOZA GUIZA,  como  presuntos  autores responsables del concurso de delitos de estafa agravada  por  la cuantía y falsedad material de particular en documento público. Contra  esta  determinación  la  defensa  interpuso  recurso  de apelación el cual fue  declarado  desierto  mediante  providencia  del  7 de diciembre de 2001 (fls. 60  cno. 3).   

4.-   El trámite del juicio fue asumido  por  el  Juzgado Veintiséis Penal del Circuito de Bogotá (fl. 3-4) y, después  de  haberse  llevado  a  cabo  la  vista  pública (fls. 53 y ss.-4), el Juzgado  Noveno  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  -en  cumplimiento  de  lo  dispuesto por los Acuerdos 3408 y 3410 de 2006 emanados de  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura-,  el veintitrés (23) de noviembre de dos mil seis (2006) puso fin  a  la  instancia  condenando  a  los  procesados  JOSÉ  ANDRÉS BELLO SALAZAR y  EMILIANO  TOLOZA  GUIZA  a  la  pena  principal de cuarenta y ocho (48) meses de  prisión  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones   públicas  por  término  igual  al  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,   a  consecuencia  de  hallarlos  penalmente  responsables de los  delitos  de falsedad material de particular en documento público  agravada  por   el   uso,   y   estafa   agravada   por  la  cuantía   (fls.  142  y  ss).   

Apelado  el  fallo  por  el defensor de Bello  Salazar  y  el  Ministerio Público (fls. 253 y ss.-4), el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial de Bogotá al conocer en segunda instancia de la impugnación  interpuesta,  mediante  sentencia  proferida el veintitrés (23) de julio de dos  mil  siete  (2007)  resolvió confirmarlo “en cuanto se refiere a la comisión  del  delito  de  estafa agravada”, y revocarlo en relación con la condena por  el  delito de falsedad material de particular en documento público, por el cual  “se  declara  extinguida  la  correspondiente  acción  penal  por causa de la  prescripción   de  la  misma  y  se  dispone  la  cesación  del  procedimiento  respectivo”,  procediendo, en consecuencia, a redosificar la pena privativa de  la   libertad  que  fijó  en  treinta  (30)  meses  de  prisión,  entre  otras  determinaciones (fls. 3 y ss. cno. Tribunal).   

5.-  Contra el fallo de segunda instancia, en  oportunidad  el   procesado  JOSÉ  ANDRÉS BELLO SALAZAR interpuso recurso  extraordinario  de casación (fl. 23) siendo concedido por el ad quem (fl. 23) y  dentro  del  término  legal  su  defensor  presentó la correspondiente demanda  (fls.  42  y  ss.),  en  la  cual,  con apoyo en la causal primera de casación,  formula  un  cargo  contra la sentencia del Tribunal, acusándola de incurrir en  violación  directa  de  disposiciones  de  derecho  sustancial  por aplicación  indebida  del  artículo  247  del  Código  Penal.   Con dicho fundamento,  solicita  a  la  Corte que proceda a casar la sentencia recurrida y a condenar a  su  asistido  a  la  pena  de  veinticuatro  meses  de prisión por el delito de  estafa.   

6.- La solicitud.  

En  escrito  que antecede, el procesado JOSÉ  ANDRÉS  BELLO  SALAZAR  solicita declarar que la acción penal por el delito de  estafa  se  encuentra  prescrita  y,  en  consecuencia, decretar la cesación de  procedimiento por dicho concepto.   

SE CONSIDERA:  

En materia penal el fenómeno prescriptivo de  la  acción  opera  en  un  tiempo  igual  al máximo de la pena privativa de la  libertad  prevista para el delito imputado, tenidas en cuenta las circunstancias  sustanciales  modificadoras  de  la punibilidad concurrentes, sin que en ningún  caso  pueda  ser  inferior  de  cinco  años  o  superior  de  veinte, salvo las  excepciones  que  la  propia  normatividad  establece (Artículos 80 del Código  Penal de 1980 y 83 del nuevo estatuto).   

Dicho   término   se   interrumpe  con  la  resolución  de  acusación  o  su  equivalente debidamente ejecutoriada. Cuando  esto  acontece,  debe  comenzar  a  correr  de  nuevo  desde  entonces,  pero el  fenómeno  se  consolida  en  la  mitad del tiempo respectivo, sin que pueda ser  inferior  a  cinco  años,  ni superior de diez (Artículos 84 del Código Penal  anterior y 86 de la ley 599 de 2000).      

En  el  presente  caso,  los procesados JOSÉ  ANDRÉS  BELLO SALAZAR y EMILIANO TOLOZA GUIZA fueron acusados, entre otros, por  el  delito  de estafa agravada por la cuantía, según conductas llevadas a cabo  en   vigencia   del  Decreto  100  de  1980,  cuyas  normas  (artículos  356  y  372-1)   adscribían  como  sanciones  penas  privativas  de la libertad de  dieciséis   (16)   meses   a  quince  (15)  años.  De  conformidad  con  estas  disposiciones,  la  prescripción  sería  de  quince  (15)  años en la fase de  instrucción  y  de  siete  (7)  años  y  seis (6) meses, en la del juicio, que  habrían de cumplirse el 7 de junio de 2009.   

Hoy  en día, con la puesta en vigencia de la  Ley  599  de  2000,  de conformidad con lo dispuesto en el artículo 246 de este  último  estatuto,  el  delito de estafa aparece sancionado  con privación  de  la  libertad  de  dos  (2)  a ocho (8) años. Si la conducta se lleva a cabo  sobre  bienes  con  valor  superior  a  cien  (100)  salarios  mínimos  legales  mensuales1,   como   acontece   en   este   caso2,  la  pena  se  aumenta de una  tercera  parte  a  la  mitad, según previsiones al respecto del artículo 267-1  ejusdem,  esto  es,  oscila  entre  un  mínimo de treinta y dos (32) meses y un  máximo de doce (12) años.   

De  manera  que  el término de prescripción  frente  a  la  referida  normativa,  sería, en consecuencia, de doce (12) años  durante  la  fase  de  instrucción,  y  de  seis (6) años durante la etapa del  juicio.   

Atendiendo el máximo de pena previsto para la  infracción,  se  establece,  entonces,  que las disposiciones del Código Penal  del  año  2000  son  las  aplicables al caso por principio de favorabilidad, al  cotejarlas  con  sus  similares del Código Penal de 1980, ya que resultan menos  gravosas  para  los  acusados,  exclusivamente para efectos de la prescripción,  pues  si  bien  parten  de  un mínimo punitivo superior,  es lo cierto que  fijan  un tiempo máximo menor frente al estatuto punitivo vigente para la fecha  de ocurrencia de los hechos.   

La  resolución  de acusación en el caso sub  judice  causó  ejecutoria  el 21 de diciembre de 2001, si se toma en cuenta que  en  esa  fecha  causó  ejecutoria  la  providencia  mediante  la  cual  se  declaró  desierto  el  recurso  de  apelación promovido por la defensa, según  constancia  que  sobre  dicho  particular  corre  a  folio  60 vto. del cuaderno  número 3.   

Contados  desde  entonces  los seis (6) años  para  el  delito  de  estafa  agravada  por  la  cuantía,  se  constata  que se  cumplieron   el  21  de  diciembre  de  2007,  esto  es,  con  posterioridad  al  proferimiento    de    la    sentencia   de   segunda   instancia   -lo   que   tuvo   lugar   el  23  de  julio  de  2007-,  y  antes  de que llegaran las diligencias a la Corte (11 de enero de 2008).   

Sobre la base entonces, de la prescripción de  la  acción  penal  por  el  referido delito, la Sala declarará la cesación de  procedimiento  a  favor de los procesados JOSÉ ANDRÉS BELLO SALAZAR y EMILIANO  TOLOZA GUIZA.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

1.-   DECLARAR  PRESCRITA  la  acción  penal  respecto  del delito de  estafa  agravada  por  la  cuantía,  imputado  en el pliego enjuiciatorio a los  procesados  JOSÉ  ANDRÉS  BELLO  SALAZAR  y EMILIANO TOLOZA GUIZA. Ordenar, en  consecuencia,  la cesación del procedimiento adelantado en su contra por razón  de esta conducta punible.   

2.-  Devolver  la  actuación  al Tribunal de  origen,  el  cual  procederá a cancelar las órdenes de captura y las cauciones  que  hubieren  sido prestadas, así como a levantar la prohibición de salir del  país  y  las  medidas  cautelares  sobre  bienes  que  se  encuentren vigentes.  Además,  comunicará  lo  aquí  resuelto a las mismas autoridades a las que se  les  comunicó  la  medida  de  aseguramiento, el calificatorio del sumario y la  sentencia de primera y segunda instancias.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO        GÓMEZ  QUINTERO              MARÍA    DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS    

AUGUSTO        J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN              JORGE     LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  El  salario mínimo legal mensual vigente para 1998 era de $203.826.00   

2  La  cuantía  de  la  defraudación patrimonial fue fijada en $48.000.000.oo (fl. 52  cno. 3).     

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