28890(31-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28890  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No.070  

Bogotá, D. C., treinta y uno (31) de marzo  de dos mil ocho (2008).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  resuelve el recurso de reposición  interpuesto  por  el apoderado de la parte civil contra el auto del pasado 23 de  enero,   mediante   el   cual  declaró  la  prescripción  y  la  cesación  de  procedimiento  de  las acciones penal y civil seguidas en contra de Humberto      Tobón,     María   Yurmen   Nelly   Ruiz   Álvarez,  Luisa  Marina  Salazar  Gil,  William   García   Gómez,  John  Jairo  Serna  Mendoza y  John     Jairo     Gutiérrez    Bustos.   

LAS RAZONES DEL RECURRENTE  

El   representante   de   la  parte  civil  afirma:   

1. La sentencia del Tribunal, proferida el 6  de  febrero  de  2007, interrumpió el término de prescripción, de conformidad  con los artículos 83 a 86 del Código Penal.   

2. Los artículos 52, 53 y 56 de la Ley 80 de  1993  regulan  la  condición  de  servidor  público  por  extensión  para  el  contratista,  el  interventor,  el consultor y el asesor, de donde deriva que se  debe aplicar el aumento previsto para ese tipo de funcionarios.   

CONSIDERACIONES  

La   Sala   no  repondrá la providencia censurada, por las siguientes  razones:   

1.  En  punto  del  inicio,  suspensión  o  interrupción  del  término prescriptivo, lo primero que debe resaltarse es que  el  artículo 86 del Código Penal, que regula esas materias, debe ser entendido  de  dos maneras diversas, así: (I) la disposición original contenida en la Ley  599  del  2000  es  aplicable a los casos tramitados al amparo de la Ley 600 del  2000;  y,  (II) la norma, con la modificación que le introdujo el artículo 6°  de  la  Ley  890  del 2004, es de recibo exclusivo para asuntos cobijados por el  procedimiento de la Ley 906 del 2004.   

En efecto,  

“… el artículo 6° de la Ley 890 de del  2004  debe  ser concebido como modificatorio del artículo 86 del Código Penal,  exclusivamente  en  lo  relacionado  con  los asuntos  tramitados   por  el  sistema  procesal  de  la  Ley  906  del  2004.  Nótese  cómo,  al  igual que ésta, el artículo 15 de aquella  ordenó:   

‘La presente ley  rige  a  partir del 1° de enero de 2005, con excepción de los artículos 7° a  13,   los   que   entrarán   en   vigencia   en   forma   inmediata’.   

Pero para el procedimiento regido por la Ley  600  del  2000, el artículo 86 de la Ley 599 del 2000 aplicable es el original,  esto es, no lo cobija aquella modificación.   

7. A lo anterior se debe agregar otro punto  elemental:  no  existe  parámetro  legal  alguno  que  conduzca a pensar que la  formulación de imputación  prevista  en la Ley 906 del 2004 equivalga  a la resolución acusatoria  reglada  en  la Ley 600 del 2000 y en el artículo 86 del Código  Penal.  Y no solo no existe, sino que todo indica que incluso en el sistema    y   esquema   de   la   nueva   normatividad  son  actos  procesales diversos, porque en éste son diferentes      la      formulación  de  la  imputación  y  la  formulación    de    la    acusación,  en tanto que en la Ley 600 del 2000 no existe la primera, aunque  sí la segunda, pero con características diferentes.   

Partiendo  de  lo  expuesto,  el  término  prescriptivo  de  la  acción  penal  en asuntos tramitados bajo el sistema  adoptado  por  la  Ley  906 del  2004, se contabiliza así:   

*  Desde la consumación de la conducta (en  los  delitos  de  ejecución instantánea), o desde la perpetración del último  acto  (en  los  de  ejecución  permanente  o tentados), corre el tiempo máximo  previsto en la ley (artículo 83 del Código Penal).   

* El lapso se interrumpe con la formulación  de  la imputación, producida la cual comienza a correr de nuevo por un término  igual  a  la mitad del previsto en la norma penal, pero nunca puede ser inferior  a  3  años  (artículos  292  de  la  Ley  906 del 2004 y 6° de la Ley 890 del  2004).   

*  La  sentencia  de  segunda  instancia  suspende  el  último  periodo  hasta  por  cinco (5) años, vencidos los cuales  continúa,  prosigue, el cumplimiento de los lapsos (artículo 189 de la Ley 906  del 2004).   

Bajo el régimen de la Ley 600 del 2000, la  situación es la siguiente:   

*  Desde  la comisión de la conducta o del  último  acto,  transcurre  el  término previsto en el artículo 83 del Código  Penal.   

*  La  resolución  acusatoria ejecutoriada  interrumpe  ese periodo, que comienza a correr de nuevo por un tiempo igual a la  mitad  del  previsto  en  el  artículo  83,  sin  que en ningún caso pueda ser  inferior  a  5  ni  superior  a  10  años  (artículo  86  del  Decreto  100 de  1980).   

* El último lapso  solo  se  interrumpe  con  la  sentencia  en  firme”  [Subraya        la        Sala,        ahora]1.   

2.  En  la fase del juzgamiento, el término  prescriptivo  se  contabiliza a partir del momento en que la acusación adquiere  firmeza.  Tal  lapso  no  se  suspende  o  finaliza,  como  erradamente  cree el  recurrente,  con  el proferimiento de la sentencia de segunda instancia. Como se  afirmó  en el aparte resaltado, el único momento que trunca el paso del tiempo  es  la  ejecutoria  de  la  sentencia,  y  ésta, en casos como el analizado, se  adquiere cuando se resuelve el recurso extraordinario de casación.   

Sobre  el  tema,  la Corte se ha pronunciado  así:   

“2.4.  Cuando  la  prescripción  de  la  acción  penal ocurre durante la  etapa de instrucción o en el período de  la  causa,  pero  de  todas  maneras antes de proferirse la sentencia de segunda  instancia,  la  Sala  tiene  dicho  que   “recurrida ésta en casación y  admitida   la  respectiva  demanda  por  cumplir  con  los  requisitos  formales  señalados  en  la ley (arts. 212 y 132 P. P., antes 225 y 226) lo procedente es  casarla  oficiosamente, …, si, como en este caso, no fue objeto de específica  acusación,  pues  resulta  incuestionable  que  fue  dictada  respecto  de  una  acción,  que  por  el fenómeno prescriptivo aludido, ya no podía proseguirse.  La  presunción de legalidad que ampara los fallos de instancia, se quiebra ante  la  vulneración  del debido proceso, dado que no pueden culminar las instancias  mediante  decisiones que jurídicamente no pueden proferirse y, como quiera que,  por  la calificación y admisión de la demanda se ha iniciado el debido proceso  de   la   casación,  éste  debe  culminar  en  sentencia  que  le  ponga  fin.   

“Situación distinta se presenta cuando la  prescripción  de  la  acción es sobreviniente a la sentencia del ad quem, caso  en  el  cual,  a  la  sentencia  de  segunda  instancia  no se le puede atribuir  ilegalidad  alguna,  pues  el  Estado  conservaba incólume su facultad punitiva  para  dictarla,  por  consiguiente, en dicha situación, lo indicado es acudir a  la       cesación       de       procedimiento2”.   

2.4.   Y,   en  reciente  oportunidad  se  precisó:   

“(…)   La   prescripción   desde  la  perspectiva  de  la  casación,  puede  producirse:  a) antes de la sentencia de  segunda  instancia;  b)  como  consecuencia de alguna decisión adoptada en ella  con  repercusión  en  la  punibilidad; o, c) con posterioridad a la misma, vale  decir, entre el día de su proferimiento y el de su ejecutoria.   

Si  en las dos primeras hipótesis se dicta  el  fallo,  su  ilegalidad  es  demandable  a  través del recurso de casación,  porque  el  mismo  no  se  podía  dictar  en consideración a la pérdida de la  potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del tiempo.   

Frente a la tercera hipótesis la solución  es  diferente.  En  tal  evento  la  acción  penal estaba vigente al momento de  producirse  el fallo y su legalidad en esa medida resulta indiscutible a través  de  la  casación,  porque  la  misma  se  encuentra  instituida  para juzgar la  corrección  de  la  sentencia y eso no incluye eventualidades posteriores, como  la    prescripción    de    la   acción   penal   dentro   del   término   de  ejecutoria.   

Cuando así sucede, es deber del funcionario  judicial  de  segunda  instancia  o de la Corte si el fenómeno se produce en el  trámite  del recurso de casación, declarar extinguida la acción en el momento  en  el  cual  se  cumpla  el  término  prescriptivo, de oficio o a petición de  parte.  Pero  si  no  se  advierte  la  circunstancia  y la sentencia alcanza la  categoría   de  cosa  juzgada,  la  única  forma  de  remover  sus  efectos  e  invalidarla  es  acudiendo  a la segunda de las causales que hacen procedente la  acción            de            revisión3”4”5.   

3.  La Sala de Casación Penal en  modo  alguno   desconoce  que  el  legislador  permite  que  el  concepto  “servidor  público”  se  haga  “extensivo”  a  determinados  particulares,  con  las  consecuencias   que   de   ello   se  derivan,  como  el  aumento  del  término  prescriptivo.   

La  calificación  de  servidor  público,  definida  en  los artículos 63 del Código Penal de 1980 y 20 de la Ley 599 del  2000,  en  los casos de la contratación estatal se permite que los particulares  (contratistas,  interventores,  asesores,  consultores)  se tengan por tales (se  asimilan  a ellos), en cuanto se entiende que ejercen una función pública. Tal  extensión  del  concepto,  no  obstante, no es genérica, en tanto los últimos   

“solo   adquieren   la   condición  de  servidores  públicos  por extensión cuando por motivo del vínculo contractual  asumen   funciones   públicas,   es   decir,  cuando  el  contrato  implica  la  transferencia  de  una  función  de  esta  naturaleza,  no  cuando su objeto es  distinto,  como  sucede cuando se circunscribe a una labor simplemente material,  casos    en    los    cuales    continúan    teniendo    la    condición    de  particulares”6.   

En  ese  entendido, si en un mismo asunto se  atribuyen  conductas  a  servidores  públicos  y  a  ciudadanos particulares (a  quienes  no  se  pueda  extender  el  concepto por asimilación), el término de  prescripción  de  la  acción  penal  se contabiliza, para los primeros, con el  aumento  previsto  por  esa  condición,  que se aplica tanto en la instrucción  como   en   el   juzgamiento.   Para   los   segundos,   no   hay  lugar  a  ese  incremento7.   

En  esas  condiciones,  el  auto  impugnado  acertó  al  establecer,  en  relación con el instituto de la prescripción, la  diferenciación  entre servidores públicos y aquellos particulares vinculados a  la  contratación  a  los  que en las circunstancias precisadas no se les podía  hacer extensiva esa condición.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

No   reponer  la  providencia recurrida.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO           MARÍA DEL  ROSARIO                               GONZÁLEZ                               DE  LEMOS                

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN           JORGE LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Sentencia del 23 de marzo de 2006, radicado 24.300.   

2  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,  Sent.  Cas.  oct.24/2003,  rad. 17.466.   

3 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Sala    de    Casación    Penal,    Sent.  Cas.  junio30/2004,  rad. 18.368.   

4 CORTE  SUPREMA    DE    JUSTICIA,   Sala   de   Casación   Penal,    Auto      Cas.     sep.8/04,     rad.  22.588.   

5 Auto  del 11 de julio de 2007, radicado 27.760.   

6  Sentencia de casación del 27 de julio de 2006, radicado 23.872.   

7  Confrontar: auto del 26 de septiembre de 2007, radicado 27.410.     

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