28792(13-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28792  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta N° 028.  

          Bogotá  D.C.,  trece  (13)  de  febrero  de  dos  mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  en relación con la  solicitud  de  práctica  de  pruebas  presentada,  de  manera  oportuna, por el  defensor  del  requerido en extradición, señor CARLOS  ALFONSO SALGUERO BERMÚDEZ.   

ANTECEDENTES   

Mediante  Nota  Verbal  No.  2572  del 27 de  agosto  de  2007,  el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano colombiano  CARLOS    ALFONSO   SALGUERO   BERMÚDEZ,  contra quien las autoridades judiciales de ese país profirieron,  el  27  de  junio del mismo año, la acusación de reemplazo N° 06 –         CR        –   20639   –   TARNOW   (S-2)   (BC),  atribuyéndole  cinco  (5)  cargos  relacionados  con asociación delictiva para  poseer   y   comercializar   sustancias   controladas   y   para   lavar  fondos  monetarios.          

Con  fundamento  en esa petición, el Fiscal  General  de  la  Nación  decretó la captura de CARLOS  ALFONSO  SALGUERO  BERMÚDEZ con fines de extradición,  según  resolución  del 31 de agosto de 2007, la cual se hizo efectiva el 11 de  septiembre   de   2007  por  miembros  de  la  Policía  Nacional  de  Colombia.   

A través de Nota Diplomática No. 3481 del 8  de  noviembre  de 2007, la Embajada de los Estados Unidos de América formalizó  la  solicitud  de  extradición  y  es  así  como  el  Ministerio de Relaciones  Exteriores,   en  oficio  No.  OAJ.E.  2204  del  9  siguiente,  conceptuó  que  “En   atención   a   lo   establecido  en  nuestra  legislación  penal interna, me permito manifestarle que por no existir Convenio  aplicable  al  caso,  es  procedente  obrar  de  conformidad con el ordenamiento  procesal  colombiano”.   

Recibida  en  esta  Sala  la  solicitud  de  extradición  con  la  documentación anexa, se requirió al señor SALGUERO   BERMÚDEZ  el  nombramiento  de  defensor  para  que  lo  represente  en  el trámite de la actuación. Como así  procedió,  se  ordenó  correr  el  traslado  previsto en el inciso primero del  artículo  500  del  estatuto  procesal  penal  de  2004,  dentro  del  cual  el  profesional  del  derecho  designado presentó memorial solicitando la práctica  de pruebas.   

  LA  SOLICITUD   

          La  defensa  de  CARLOS  ALFONSO  SALGUERO  BERMÚDEZ  solicita  la práctica de varias pruebas en  cuatro  capítulos,  que  clasifica  de  acuerdo  con  los  cuatro  presupuestos  señalados  en  el  artículo  502  de  la Ley 904 de 2004, esto es, (i) validez  formal   de   la   documentación   allegada   por  el  país  requirente,  (ii)  demostración   plena   de   la   identidad  de  la  persona  solicitada,  (iii)  concurrencia  de  la  doble incriminación y (iv) equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero  con  la  resolución  de  acusación  del sistema  procesal colombiano.   

Con el objeto de no incurrir en repeticiones  innecesarias,  en  el  siguiente  acápite  la Sala individualizará las pruebas  solicitadas   por  el  defensor,  así  como  sus  fundamentos  y  de  inmediato  señalará   lo   pertinente   en   relación   con  su  procedencia.     

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  En  el  primer  capítulo,  que denomina  “DE   LA   VALIDEZ   FORMAL  DE  LA  DOCUMENTACIÓN  APORTADA”,  el  defensor  pretende  que se ordene al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de Colombia requerir, por conducto de la  Embajada  de los Estados Unidos, al agente especial de Detroit, Michigan, señor  Lance   Gibson,  aclare  la  declaración  jurada  con  sustento  en  la  cual se solicita la extradición de  CARLOS    ALFONSO   SALGUERO   BERMÚDEZ,  en  punto  de algunos términos utilizados por el testigo y de la  fecha  de ocurrencia de los hechos, incluidas las conversaciones interceptadas y  el     nombre    de    las    autoridades    que    las    ordenaron.   

Según  la defensa, el declarante incurre en  varias  inconsistencias  que contrarían la exigencia prevista en el numeral 2º  del  artículo  495  del  Código  de  Procedimiento  Penal, conforme al cual la  documentación  que  soporta  la  extradición  debe contener la “indicación  exacta  de  los  actos que determinaron la solicitud de  extradición  y  el  lugar  y  la  fecha en que fueron ejecutados”,   aspectos   que,   en   su  criterio,  explican  la  pertinencia,  conducencia y necesidad de la prueba.   

En  relación con lo anterior, destaca cómo  el        testigo        utiliza        el        término       “consensual”  cuando  se  refiere  a  la  interceptación  de  mensajes de correo electrónico, con lo cual, en su sentir,  “podría  interpretarse  que  las personas vigiladas  habían  consentido  en ser vigiladas, hecho que no es cierto y que por lo menos  requiere   ser   aclarado”.  El  deponente,  añade,  también    emplea   el   término   “incubierto”  (sic),  vocablo que no existe, razón por la cual debe  explicar a qué se refiere.   

Para   el   profesional  del  derecho,  la  aclaración  de las fechas es, además, importante porque en la acusación no se  indica  con  exactitud  cuándo  ocurrieron  los hechos imputados a SALGUERO  BERMÚDEZ  y, más aún, se citan  épocas  anteriores  al 30 de mayo de 2002, cuyos sucesos no podrían ser objeto  de  juzgamiento  ni  extradición,  por  cuanto, de acuerdo con las leyes de los  Estados  Unidos, las ofensas no capitales prescriben a los cinco (5) años si no  se ha emitido la acusación.   

Como se observa, el defensor pide requerir la  ampliación  del  testimonio  del agente especial Lance  Gibson,    porque    considera    que   incurre   en  inconsistencias  e  inexactitudes  y por cuanto, además, no precisa la fecha de  los  hechos  base  de la imputación, aludiendo a épocas respecto de las cuales  ya se habría operado la prescripción.   

Pues  bien,  la Corte tiene precisado que la  validez  y  mérito  de  las  pruebas  con  las  cuales se sustenta el pedido de  extradición  corresponden  a  aspectos ajenos al concepto que debe emitir, pues  su  cuestionamiento  y  debate  debe  hacerse  al  interior del proceso judicial  adelantado  por  las  autoridades  foráneas  en  torno  a  los hechos motivo de  la  extradición. En efecto:   

“…la  Corte  se  contrae a verificar si  formal  y  objetivamente  se  satisfacen  los  fundamentos  del  concepto con la  documentación  recibida,  quedando  excluida de la posibilidad de cuestionar la  validez  o  el  mérito  de  las  pruebas  acerca  de  la  ejecución del hecho,  verificar  si  los mismos tuvieron real ocurrencia en el lugar informado por las  autoridades   extranjeras,   la   forma   de   participación   o  el  grado  de  responsabilidad  del acusado en los delitos a él atribuidos, la concurrencia de  las  categorías de la conducta punible, la pena que merecería de ser condenado  y  la  validez  formal  del  trámite  del  proceso  penal;  por  ser aspectos a  reivindicar  dentro  del  trámite  fuente de la solicitud de extradición, ante  las    autoridades   jurisdiccionales   del   país   reclamante.” 1   

En  el mismo sentido, tampoco lo relacionado  con  la prescripción de la acción penal es tema sobre el cual deba ocuparse la  Corte  en  el concepto. Así también lo tiene precisado la jurisprudencia de la  Sala, como se aprecia en la decisión que a continuación se cita:   

         “…  en  relación  con  el  término  de prescripción,… debe  reiterarse  que  ello  no  es  tema  de  que  se  deba ocupar el concepto que le  corresponde   emitir   a   la   Corte,   precisamente   por   no  constituir  un  condicionamiento  para  que  se conceda o no la extradición, ya que, en eventos  como  el  presente  donde no existiendo tratado ni convenio aplicable que regule  este  mecanismo  entre el país requirente y Colombia, son las disposiciones del  Código  de  Procedimiento  Penal  las  que  rigen este trámite y la actuación  pertinente  a dicho fin, sin que establecer la vigencia o no de la acción penal  sea  presupuesto  de  ello,  dado  que  la  función  judicial  en esta clase de  asuntos,  se  limita a la verificación formal y objetiva de los fundamentos del  concepto,    precisados    por    el    artículo   520   ejusdem”2.   

Ahora  bien,  es inadmisible recaudar prueba  orientada  a  precisar la fecha o fechas de la ocurrencia de hechos que soportan  la  solicitud  de  extradición, pues ese aspecto habrá de ser examinado por la  Corte  al momento de emitir su concepto, con el objeto de determinar si se trata  de  conductas  ocurridas con posterioridad al 17 de diciembre de 1997, cuando se  restableció  la  extradición  para los colombianos por nacimiento, estudio que  habrá  de  hacer  con  fundamento  en  la  documentación aportada por el país  requirente,  de  modo  tal que de no aparecer ese presupuesto el concepto habrá  de ser negativo. Sobre el punto, la Sala ha señalado:   

“…   no  resulta  pertinente  acopiar  información  tendiente  a  precisar  la  fecha  de  ocurrencia  de  los  hechos  mencionados  por  las  autoridades  de  los  Estados  Unidos  como  origen de su  petición   de   entrega   del   ciudadano   colombiano,  pues  el  tema  ha  de  examinarse,   de  igual  forma, al momento de emitir el concepto asignado a  la  Corporación en este trámite, con el propósito de determinar si acaecieron  antes  del  17  de  diciembre de 1997, fecha de expedición del Acto Legislativo  N°1  a  través  del  cual  se  modificó el artículo 35 del ordenamiento  superior”3.   

En  consecuencia, por tornarse improcedente,  se  negará  la  solicitud  de requerir la ampliación del testimonio del agente  especial   Lance   Gibson.   

2. En el segundo capítulo, destinado para el  requisito  atinente  a  la “DEMOSTRACIÓN PLENA DE LA  IDENTIDAD  DEL  REQUERIDO  EN  EXTRADICIÓN, la defensa  solicita  requerir  al  agente especial de la administración para el control de  drogas,    señor    Orville   R.   Creer,  precise  su  declaración  jurada,  la  cual  es  sustento  de la  petición  de  extradición,  en  punto “al método y  los  mecanismos,  así  como  los  testigos  que  sirvieron  para  identificar e  individualizar    a    mi   defendido”.     

Al respecto, cabe precisar que, como lo tiene  dilucidado  ampliamente la Corte, la exigencia referida a la plena identidad del  requerido  en  extradición  no  se  encamina  a determinar si los datos con los  cuales  se  identifica  el  aludido  corresponden o no a la realidad, sino si la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en el país reclamante, es la misma  sometida  al  trámite de extradición. En tal virtud, es suficiente,  para  tener  por  acreditado este requisito, que exista plena coincidencia entre una y  otra de tales personas.   

Por lo anterior, la función de la Corte, en  torno  al  requisito  de  la  plena  identidad, consiste en confrontar los datos  suministrados  por  el  país  requirente  con  los  obtenidos  en  el curso del  trámite  de  extradición  para verificar si quien es sujeto de esta actuación  corresponde  a  la  persona  solicitada,  sin  que  interese,  para  efectos del  concepto,  establecer  los  mecanismos  o  métodos  a través de los cuales las  autoridades foráneas lo individualizaron o identificaron.   

De  ahí,  entonces,  que  surja  claramente  impertinente  la  prueba  que,  con  tal  propósito,  solicita la defensa en el  capítulo  segundo  de  su  petición,  razón  por  la  cual será, igualmente,  denegada.   

3.  En  el  tercer  capítulo,  intitulado  “PRINCIPIO DE LA DOBLE INCRIMINACIÓN”,   el   defensor   reclama   la   práctica   de   las   siguientes  pruebas:   

a) Oficiar al D.A.S., Sección Extranjería,  a  fin  de  que  informe  las  fechas  de salidas e ingresos al país del señor  CARLOS ALFONSO SALGUERO BERMÚDEZ.   

b) Por conducto del Ministerio de Relaciones  Exteriores,  solicitar  al Departamento de Estado de los Estados Unidos, informe  si  al  antes  mencionado se le ha otorgado permiso de ingreso a ese país y, en  caso positivo, qué tiempo permaneció allí.   

c) Solicitar al Presidente del Congreso de la  República  de  Colombia  información  en dos sentidos: en primer lugar, si los  artículos  25,  26,  27 y 28 de la Ley 491 de 1999 derogaron los artículos 247  A,  247  B, 247 C y 247 D, incorporados al Código Penal por el artículo 9º de  la  Ley  365 de 1997. En segundo término, si el Congreso ha aprobado alguna ley  que  restablezca  la  vigencia  de los artículos antes mencionados del estatuto  punitivo.   

d)  Pedir  a  la  Academia  Colombiana  de  Jurisprudencia  y  a  la  Facultad  de  Derecho  de  la  Universidad Nacional de  Colombia  que  designen  expertos,  a  fin  de que realicen un estudio jurídico  sobre  la  naturaleza,  estructura y alcances del denominado por la legislación  penal  de los Estados Unidos delito de “conspiracy”  y,  además,  si éste tiene plena correspondencia con  el ilícito de concierto para delinquir de nuestra normatividad.   

e) Por conducto del Ministerio de Relaciones  Exteriores,  solicitar  al  gobierno de los Estados Unidos de América el envío  de  las normas del Código Penal y del Procedimiento Penal relativas al concepto  de conspiración.   

Según  el  defensor,  con  las dos primeras  pruebas  en  mención pretende demostrar que su representado no se encontraba en  los  Estados  Unidos  cuando ocurrieron los hechos por los cuales se solicita su  extradición.   

La tercera de esas pruebas, añade, se torna  conducente  y necesaria para que la Corte pueda aplicar el principio de la doble  incriminación,  conforme  lo  establece  el  artículo  35  de la Constitución  Política,  pues  de esa forma verificará si los artículos 247 A, 247 B, 247 C  y  247  D  fueron  derogados  o,  de  lo  contrario,  tendrá  que atenerse a lo  preceptuado  en  los  artículos  25,  26,  27  y  28  de  la  Ley  491 de 1999.   

Finalmente,  con las dos últimas pruebas el  profesional  del  derecho  pretende  dilucidar  si  el delito de “conspiracy”  de  la  legislación de los  Estados  Unidos  se  corresponde  o  no con el de concierto para delinquir de la  normatividad  colombiana,  situación  que,  para el defensor, no es así porque  sus estructuras típicas son distintas.   

Frente  al bloque de pruebas así solicitado  por    el    defensor,    la    Sala    tiene    por    hacer   las   siguientes  precisiones:   

Habida  cuenta  que  con  las  dos  primeras  pretende  demostrar la no permanencia del requerido en los Estados Unidos cuando  ocurrieron  los hechos que sustentan la acusación, obligado resulta insistir en  señalar  que el trámite de extradición no es la vía adecuada para debatir lo  relativo  a  la  responsabilidad  del  solicitado, pues ese es un tópico que le  corresponde   discutir  ante  la  autoridad  judicial  extranjera  encargada  de  tramitar  el  respectivo  juicio  criminal. Así lo tiene clarificado la Sala de  manera  pacífica  y  reiterada,  de  cuyo punto de vista da cuenta el siguiente  aparte jurisprudencial:   

“…  si  el  objetivo  por  alcanzar  es  establecer  la  responsabilidad  del  requerido en los delitos imputados, – pues  echa  de  menos  la  inclusión  de la prueba de cargo soporte de la imputación  fáctico  jurídica  en  la  resolución de acusación -, ha de  reiterarse  que  este  trámite  no es el escenario apropiado para obtener ese fin, dado que  la  labor  en  él  cumplida  por  la Corte se circunscribe a verificar formal y  objetivamente  la  presencia  de los elementos del concepto en la documentación  anexa,   actividad   que   por  su  naturaleza  la  priva  de  cumplir  función  jurisdicente  pues carece de legitimidad para establecer si los hechos realmente  sucedieron,  determinar  las  circunstancias  que eventualmente los rodearon, su  connotación  jurídico  penal  y la responsabilidad del endilgado, tópicos que  compete   establecer   de  manera  privativa  y  excluyente  a  las  autoridades  Norteamericanas  dentro  del  proceso  fuente  de la reclamación”4   

.  

Con  fundamento  en lo anterior, se negarán  las  pruebas identificadas con los literales a) y b). Igual suerte correrán las  restantes  tres solicitadas por la defensa en el capítulo tercero de su escrito  petitorio.  Ello,  por  cuanto  la  labor  de  determinar si los comportamientos  delictivos  que  se  imputan  al  requerido  en  el  país solicitante tienen en  Colombia   la   misma   naturaleza,   presupuesto   denominado   de   la   doble  incriminación,  corresponde  a  un  punto de naturaleza estrictamente jurídico  que,  por  ende,  debe  ser  dilucidado  por  la  Corte  al momento de emitir el  concepto  de  rigor, por cuya razón no es susceptible de prueba alguna, como lo  expresó   la   Sala  en  decisión  del  7  de  noviembre  de  2001,  donde  se  dijo:   

“Al  margen  de lo anterior, necesario es  dejar  en  claro  que  el  tema  de la doble incriminación, por ser de estricto  derecho  no  es susceptible de actividad probatoria alguna como así lo ha dicho  la  Sala  en  variada  y  reiterada  jurisprudencia. Ese aspecto es de exclusiva  valoración  de  la  Corte en el concepto y no antes, pues de lo contrario corre  el  riesgo  de  prejuzgar,  incluso  menguando  las posibilidades defensivas del  solicitado;  y  para  ello,  entonces,  le  resulta suficiente la documentación  aportada por el país extranjero.   

Se reitera, entonces, la improcedencia de las  pruebas  identificadas  con  los  literales c), d) y e). Con la primera de estas  pretende  el  profesional  del  derecho establecer la vigencia de los artículos  247  A,  247  B,  247  C  y  247 D, incorporados al Código Penal de 1980 por el  artículo  9º  de  la  Ley  365  de  1997,  mientras con las otras dos aspira a  determinar  si  el  delito  de  conspiración  de la legislación norteamericana  corresponde  al  de  concierto  para  delinquir  previsto  en  Colombia. Como se  advierte,  busca  debatir  probatoriamente  un  tema eminentemente jurídico, el  cual  es  la  de  exclusiva  definición  de  la  Corte  al momento de emitir su  concepto.   

4.  Bajo  el  epígrafe  de  “EQUIVALENCIA  DE  LA  PROVIDENCIA  PROFERIDA  EN  EL  EXTRANJERO”,  pretende  que  se  disponga  solicitar  a  la Academia  Colombiana  de  Jurisprudencia  y  a  la  Facultad  de derecho de la Universidad  Nacional  de  Colombia  o a otra institución académica que determine la Corte,  la   designación   de   expertos   en   orden   a   rendir   estudio  jurídico  sobre:   

“El  indictment  propio   de   la   legislación   procesal  penal  americana,  características,  oportunidad  para  emitirlo, funcionario (s) competente (s) para ello, firmeza o  no  del  indictment  una  vez que ha sido proferido, entidad de la prueba que se  requiere  para  emitirlo.  Igualmente  y  teniendo  como punto de referencia los  aspectos  enunciados con relación al indictment, deberán los expertos examinar  si  entre  la  resolución  de  acusación  prevista  como forma de calificar el  mérito  de  la instrucción dentro del proceso penal en Colombia, existe alguna  equivalencia o similitud con el denominado indictment”.   

         Explica  la  pertinencia,  conducencia  y  utilidad  de esta prueba,  señalando  que  la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero es  uno  de  los  presupuestos  sobre  los  cuales  debe conceptuar la Corte. En ese  sentido,  considera  que  el  indictment  no  es  equivalente  a  la  resolución de acusación regulada en la  legislación  colombiana,  porque  no  es una decisión en firme “que  demuestre  a  posteriori  la ocurrencia del delito, después de  haberse  efectuado  el  debate  procesal,  con  la  previa confrontación de las  pruebas  y  el pleno ejercicio del derecho de defensa por parte del acusado. Por  el   contrario,   es   una   acusación   hecha  a  sus  espaldas…”,   como   lo  demuestra  la  declaración  del  Fiscal  Auxiliar  David  A.  Gardey, conforme a  la cual la acusación puede sustituirse en cualquier momento.   

En  este capítulo también aspira que, por  conducto  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, se solicite al Gobierno de  los  Estados  Unidos  de América informe todo lo relacionado con la emisión de  un  indictment, incluyendo el  envío  de las disposiciones que lo regulan. Según la defensa, el propósito de  esta     prueba     es,    igualmente,    acreditar    que    el    indictment   no   es   equivalente  a  la  resolución de acusación.   

Las mismas razones ofrecidas para negar las  pruebas  examinadas  al  final del precedente segmento de estas consideraciones,  proceden   en  orden  a  adoptar  igual  decisión  en  torno  a  los  elementos  probatorios  solicitados  en  el capítulo cuarto del memorial presentado por la  defensa.   

En   efecto,   la  determinación  de  la  equivalencia  de  la  providencia dictada en el extranjero con la resolución de  acusación  de nuestro país corresponde a un tema de derecho que debe dilucidar  la  Corte con base en la documentación remitida por la autoridad requirente. Su  cotejo  con  la  normatividad  vigente  en Colombia, establecerá si existe o no  equivalencia,  de  cuyo  resultado dependerá el sentido del concepto, es decir,  favorable o desfavorable a la petición de extradición.   

Atendida  la  decisión  que  se  adoptará  frente  al  escrito  petitorio  y  como  la  Corte  no  observa  la necesidad de  practicar  pruebas de oficio, se ordenará dejar el expediente, una vez en firme  la  presente  decisión,  en  la Secretaría de la Sala por el término de cinco  días  a  disposición  de  los  intervinientes  en  este  trámite para que, de  conformidad  con  el  último  inciso  del  artículo 500 de la Ley 906 de 2004,  presenten sus alegatos.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.   NEGAR  por  improcedentes  las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  del  solicitado  en  extradición,    señor   CARLOS   ALFONSO   SALGUERO  BERMÚDEZ.   

2. Una vez en firme  esta  providencia,  en Secretaría córrase traslado a los intervinientes dentro  de  este  trámite  por  el  término  de  cinco  (5)  días, para que presenten  alegatos,  de conformidad con el inciso final del artículo 500 de la Ley 906 de  2004.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO        J.             IBÁÑEZ        GUZMÁN                              JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS             

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

Permiso  

                                                          JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

          Secretaria     

1  Concepto del 28 de julio 2004, radicación 21887   

2  Concepto del 12 de mayo de 2004, radicación 21740.    

3  Auto   del   23   de   julio  de  2007,  radicación  27379.   

4 Auto  del 11 de octubre de 2001, radicación 18392.     

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