28592(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28592  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado  acta No.  033      

Magistrado Ponente:  

Dr.     AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

Bogotá,     D.    C.,    veinte  de  febrero  del  año  dos  mil  ocho.   

Se pronuncia la Corte sobre las pretensiones  probatorias    presentadas    por    la  defensora de  confianza del requerido en  extradición,       ciudadano       LUIS  ALBERTO  LÓPEZ  GÓMEZ,  y adopta  otras determinaciones.   

         Antecedentes.-   

1.-   De  conformidad  con  lo  dispuesto  por   la  legislación procesal penal interna, el Ministerio del Interior y  de  Justicia  envió  a  esta  Corporación  la  solicitud  de  extradición del  ciudadano   LUIS  ALBERTO  LÓPEZ  GÓMEZ,  formalizada  por  el Gobierno de los  Estados  Unidos de América, a través de su Embajada en Colombia, mediante Nota  Verbal   No.   3076  del  9    de   octubre  de  2007,  acompañada  de  la  documentación  correspondiente  y  del  concepto  emitido  por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  en el sentido que ante la ausencia de convenio aplicable  entre  las  partes,  procede obrar de conformidad con las disposiciones en torno  al    tema    establecidas   en   el   Código   de   procedimiento   penal   de  Colombia.   

2.-   Una  vez  resuelto  lo  atinente  a  provisión  de  la  defensa  técnica,  el veintisiete  de  noviembre  de  dos mil  siete,  en aplicación de lo previsto por el estatuto  procesal  penal  se  dispuso,  por  auto  del  Magistrado  Sustanciador,  correr  traslado  por  el  término  de  diez  días, al requerido en extradición, a su  defensora  de confianza y al Procurador Delegado, para  que  solicitaran  las  pruebas  que  consideraran pertinentes y conducentes (fl.  15).   

3.-   Durante  el  término  de  traslado  dispuesto  por  la Corte, la  defensora   solicita  la  práctica de las siguientes pruebas:   

3.1.- Requerir al  Gobierno   de   los   Estados   Unidos   de   América   para  que  allegue los siguientes medios:   

3.1.1.- Exhiba la  prueba  mediante  la  cual  se  determinó que efectivamente LUIS ALBERTO LÓPEZ  GÓMEZ,  esto  es,  quien  se  encuentra privado de la libertad con ocasión del  presente    trámite,    y    el    supuesto    LUIS   ALBERTO   LÓPEZ   que   realizaba   las   llamadas  telefónicas   y  hablaba  con  los  colaboradores  de  la  DEA,  son  la  misma  persona.   

Lo anterior, dice,  “con  el  fin  de  garantizar  lo  dispuesto  en el  artículo  520  del  C.P.P.,  esto  es  demostración  plena de la identidad del  solicitado,   habida   cuenta   que   el   señor  LÓPEZ  GÓMEZ,  en   conversaciones   privadas  con  la  suscrita,  asegura  no  ser  la  persona  que  adelanta  o  sostiene  el tipo de  conversaciones  telefónicas  incriminatorias  que  sirven  de  base al gobierno  norteamericano  para  solicitarlo  en  extradición,  asegurando,  además,  que  alguien  le  suplantó  la  identidad  al  momento  de realizar las pluricitadas  llamadas incriminatorias”.    

3.1.2.-   Allegar   copia   de   la   diligencia  de  reconocimiento  fotográfico,        la       cual,       según  considera,    debe   reunir   los   requisitos  exigidos   por   la   ley   para   tales  medios  de  convicción.   

Sobre dicho particular anota que si bien la  persona  identificada  como FC1 reconoció en una fotografía a su representado,  lo  hizo sobre la fotografía de la licencia de conducción expedida a su nombre  por  el  Estado  de  La  Florida  y que presentó al momento de abrir una cuenta  personal  en  el  Washington  Mutual  Bank  “y bien  podía,  como  efectivamente  lo  hizo,  aprovechar  que  se había utilizado el  nombre  de  mi  representado  y  además  que  el banco proporcionó la foto del  mismo,  para  reconocerla como la de su interlocutor y direccionador en el flujo  de  consignaciones  del  dinero  que  recibía; mas no es una prueba que permita  imprimir  certeza  en la identificación del mismo, más aún cuando se trata de  uno  de  los  co incriminados en esa empresa delictual y que recibirá por dicha  colaboración,  beneficios  que  a la postre le permitirán recobrar su libertad  prontamente”.   

3.1.3.-  Solicita se tome una muestra de la  voz  a  su  asistido y sobre ella realizar  una  prueba  técnica, “teniendo  en  cuenta  que  en  la  evidencia  II  que obra a folio  3-5-6-7-  del  ANEXO  B,  aparece  que  desde  el  teléfono  de  la  cita (sic)  declarante    se   registran   llamadas   del   señor   LUIS   ALBERTO   LÓPEZ  GÓMEZ”.   

       

3.2.-  Tener  como  pruebas los siguientes  documentos.   

3.2.1.-  Certificado  de  la  Cámara  de  Comercio  de  Bogotá,  en  relación  con  la  empresa Turística Extur Ltda.   

3.2.2.-  Certificado  de  la  Cámara  de  Comercio  de  Bogotá, en relación con la empresa Excursiones Turísticas Extur  L’alianxa  Ltda.          

   

3.2.3.- Facturas  expedidas por EXTUR a nombre del señor JAIME SALGUERO.   

3.2.4.-  Documento  suscrito  por  Jaime  Alfonso Salguero Pérez.   

3.2.5.-    Declaración    con   fines  extraprocesales rendida ante notario por Jaime Alfonso Salguero.   

Estos  medios,  dice,  tienen   como  propósito  “demostrar  la  relación  comercial entre mi prohijado y el señor  JAIME SALGUERO PÉREZ”.   

Sostiene,  finalmente, que “no  es posible, que  un hombre y un número de cédula, baste  para  que  prospere  una  extradición,  sin tener en cuenta que la solicitud de  extradición  sea fundamentada en la declaración de un criminal, como ocurre en  nuestro  caso,  pues vale la pena recordar, que es un coasociado criminal, quien  asegura  que  es  mi  representado  el  real  infractor de la ley de los Estados  Unidos,   solo   con   el   fin   de  conseguir  beneficios  propios” (fls. 20 y ss. cno. Corte).   

4.-  Durante  el  término  de traslado el  Procurador Delegado guardó silencio (fl. 28).   

SE  CONSIDERA   

1.-  Tal  cual ha sido dicho reiteradamente  por  la  Corte,  de conformidad con lo dispuesto por el Código de procedimiento  penal  colombiano,  el concepto que le compete emitir por solicitud del Gobierno  Nacional,  en  torno  a  la procedencia de la extradición de quien es requerido  para   comparecer   ante   autoridades   judiciales  extranjeras,    se    circunscribe    a    la  verificación  de  la  validez  formal  de  la  documentación  allegada  por el  ejecutivo;  la  plena identidad entre la persona procesada en el extranjero y la  capturada  con  fines  de  extradición; el principio de la doble incriminación  relacionado  con  que el hecho motivo de la solicitud no sea un delito político  o  de opinión y además, de estar también previsto en Colombia como delito, se  reprima  con pena privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro  años;  que la providencia proferida por autoridades extranjeras en que se funda  la  solicitud,  sea  una  sentencia  o  al  menos  equivalga a la resolución de  acusación  en  el  sistema colombiano; y, cuando fuere el caso, el cumplimiento  de  lo dispuesto por los tratados públicos, aspectos que igualmente condicionan  la  práctica  de  pruebas  durante  el  trámite (cfr. auto de sep. 25/01. Rad.  18260).     

En  razón  de  ello,  es  claro  que  las  pretensiones   probatorias   expuestas  durante  el  trámite   de  extradición,  deben  corresponder  a  pruebas  eficaces,  pertinentes,  útiles, necesarias y conducentes, referidas a  los  fundamentos  a  considerar en el concepto, pues de lo contrario la Corte no  tiene  más  alternativa  que disponer su rechazo conforme la autorización que,  con  criterio  general,  establece el artículo 359 del Código de Procedimiento  Penal,  ya  que  la  sola  consideración  particular  de  uno  de  los  sujetos  intervinientes  en  la  actuación  sobre  la  necesidad  de  la  prueba pedida,  se  ofrece  insuficiente  para que se disponga su recaudo.   

A  este  respecto  cabe  reiterar  que  la  jurisprudencia  de  esta Corte ha sido persistente en señalar, que el  ordenamiento  jurídico  colombiano  no  concibe  el  trámite  de  extradición  como  proceso  judicial  en sentido  estricto,  con  intervención de partes, conocimiento de causa, ejercicio activo  del  derecho de contradicción aportando pruebas y controvirtiendo las allegadas  contra   el  requerido,  o  agotamiento  de  recursos  e  instancias  ordinarias  previstas  en  el  ordenamiento  para  los procesos judiciales, ni establece que  culmine   en   un   fallo   con   definición   del  asunto  a  manera  de  cosa  juzgada.   

Debido  precisamente  a que en Colombia el  trámite  de  extradición  no  corresponde  a  la  noción  estricta de proceso  judicial  en  el  que  se  juzgue  la  conducta  de aquél a quien se reclama en  extradición,  en  su  curso  no  tienen  cabida cuestionamientos relativos a la  validez  o  mérito de la prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre  la  conducta imputada, el lugar del extranjero en que encontró realización, la  forma  de  participación  o  el  grado  de  responsabilidad  del  encausado; la  normatividad   que   prohíbe   y   sanciona  el  comportamiento  delictivo,  la  calificación  jurídica  correspondiente;  la competencia del órgano judicial;  la  validez  del  proceso en el cual se le acusa; la pena que le correspondería  purgar  para  el  caso de ser declarado penalmente responsable; o la vigencia de  la  acción  penal;  pues  tales  aspectos corresponden a la órbita exclusiva y  excluyente   de   las  autoridades  del  país  que  eleva  la  solicitud  y  su  postulación  o  controversia  debe  hacerse  al interior del respectivo proceso  utilizando  al efecto los instrumentos que prevea la legislación del Estado que  formula el pedido.   

Esta  postura,  correspondiente  al  marco  constitucional  y legal en que se desenvuelve el instituto de la extradición en  Colombia,  ha  sido pacífica y reiteradamente sostenida por la Corte Suprema de  Justicia  en  diversos  pronunciamientos  sobre la materia, y es precisamente la  misma   adoptada   por   la  Corte  Constitucional,  al  pronunciarse  sobre  la  materia:   

“Para  esta  Corporación,  no  son  de  recibo  los argumentos esgrimidos por el demandante,  porque  la Corte Suprema de Justicia en este caso no actúa como juez, en cuanto  no  realiza  un acto jurisdiccional, como quiera que no le corresponde a ella en  ejercicio  de esta función establecer la cuestión fáctica sobre la ocurrencia  o  no  de  los  hechos  que  se  le  imputan  a  la persona cuya extradición se  solicita,  ni  las  circunstancias  de  modo,  tiempo  y  lugar  en que pudieron  ocurrir,  ni  tampoco  la  adecuación  típica  de  esa  conducta  a  la  norma  jurídico-penal  que  la  define como delito, pues si la labor de la Corte fuera  esa,  sería  ella y no el juez extranjero quien estaría realizando la labor de  juzgamiento” (se destaca).   

“Por esto -y no por otra razón-, es que  la  intervención de la Corte Suprema de Justicia en  estos  casos,  se  circunscribe  a  emitir  un  concepto  en  relación  con  el  cumplimiento  del  Estado  requirente  de  unos  requisitos  mínimos  que ha de  contener  la  solicitud,  los  cuales se señalan en el Código de Procedimiento  Penal” (se destaca).   

“Así,  resulta  claro entonces, que ese  concepto  de  la  Corte  Suprema de Justicia, puede ser acogido o no por el Jefe  del  Estado,  si  es favorable, lo que significa que,  en  últimas,  es  el  Presidente  de la República como supremo director de las  relaciones  internacionales del país, quien resuelve si extradita o se abstiene  de hacerlo” (Se destaca).   

“Y  por  la  misma  razón,  dada la naturaleza jurídica de la actividad que cumple la Corte  Suprema  de  Justicia  al emitir el concepto aludido, cuando este es negativo lo  que  se  manifiesta  por  ella es que no se cumplieron por el Estado requirente,  los  requisitos  mínimos de esa figura de cooperación internacional señalados  en  el  Código  de  Procedimiento Penal y, por ello,  ese  concepto  negativo resulta obligatorio para el presidente de la República,  pues  tanto  él  como la Corte Suprema de Justicia se encuentran sometidos a la  ley  colombiana,  sin  que,  se  repite,  ese  concepto  negativo  sea  un  acto  jurisdiccional  dado que al emitirlo no se dicta una providencia de juzgamiento,  como  ya se dijo” (Corte Constitucional. Sentencia 1106/2000. M.P. Dr. ALFREDO  BELTRAN SIERRA).     

2.- De manera que las pruebas pedidas por la  defensa  y  orientadas,  según  se establece del contexto del escrito en que se  solicitan,  a  desvirtuar  el  fundamento  fáctico  de  los  cargos por los que  autoridades  judiciales  de  los  Estados Unidos de América acusan al ciudadano  LUIS     ALBERTO     LÓPEZ    GÓMEZ  y  el  Gobierno de dicho país solicita su extradición, habrán  de ser rechazadas por inconducentes.   

Esto  si  se  da  en  considerar que dichos  medios  probatorios  hacen  referencia a temas que no  guardan  relación  con  los fundamentos del concepto que de la Corte demanda el  Gobierno  Nacional,  y  por  el contrario, tienen que ver con la responsabilidad  penal  del  requerido  en  el hecho por el que ha sido acusado en el extranjero,  “inabordable  dentro  del  trámite  de  extradición,  ya  que éste no es un  juicio   sobre   la   responsabilidad  del  solicitado,  sino  un  mecanismo  de  cooperación  internacional  encaminado  a  verificar  el  cumplimiento  de unos  requisitos  específicos y mínimos, que una vez acreditados imponen la emisión  de   un  concepto  determinado”,  conforme  así  ha  sido  precisado  por  la  jurisprudencia  de  esta Corte (Cfr. Auto de extradición de julio 11/2001. Rad.  16710).         

3.-   Por   razón  de  esto,  para  los  fundamentos  del  concepto  que  le  compete  emitir  a  la  Corte, no se ofrece  necesario  establecer  la  índole,  cuantía  o  periodicidad  de  los negocios  mercantiles  entre  LUIS  ALBERTO LÓPEZ GÓMEZ y JAIME ALFONSO SALGUERO PÉREZ,  pues  ello dice relación con el tema de la responsabilidad penal del solicitado  y no con los fundamentos del concepto de extradición.   

De          igual   modo,   resulta  inconducente  establecer  dentro  del  trámite de extradición, la  pretensión      por     allegar     los  medios de convicción a través de los cuales las autoridades  establecieron  que  quien  realizaba  las  conversaciones  telefónicas  con los  testigos  colaboradores de la DEA era el ciudadano LUIS ALBERTO LÓPEZ GÓMEZ, o  allegar  copia  de  la  diligencia  de  reconocimiento  fotográfico  o  incluso  practicar  cotejo  espectrográfico  de voces, puesto  que  con  su  recaudo  no  se  persigue  propósito  distinto  a  desvirtuar  el  fundamento  fáctico  o  jurídico  de  las  decisiones judiciales adoptadas por  autoridades  extranjeras,  lo  cual  escapa  al  trámite que se surte ante esta  Corporación, ameritando, por tanto, su rechazo.   

4.-  No  obstante, como la defensa alude al  tema  de  la demostración plena de la identidad del solicitado, y en ello funda  algunas  de  sus  pretensiones  probatorias, cabe resaltar que en la Nota Verbal  No.  2273  del  2  de  agosto  de  2007, a través de la cual la Embajada de los  Estados  Unidos  de  América  solicitó  la detención provisional con fines de  extradición,  se  informa  que  “LUIS  ALBERTO  LÓPEZ GÓMEZ es ciudadano de  Colombia,  nacido  el  31  de  diciembre de 1963, en Colombia. Es portador de la  cédula colombiana NO. 79.293.559” (fl. 1 anexo).   

Esta misma información se repite en la Nota  Verbal  No.  3076  del 9 de octubre de 2007 (fl. 112),  se reitera  en  las  declaraciones  juradas  rendidas  por la Fiscal Federal Auxiliar Shannon C.  Jones  (fl. 56 anexo) y el Agente Especial Chris L. Oksala (fl. 28 anexo) y así  consta  en  el  indicment en que se apoya la solicitud de extradición, donde se  especifica  que  uno  de  los acusados responde al nombre de LUIS ALBERTO LÓPEZ  GÓMEZ (fl. 42 anexo).      

De manera que la Corte no encuentra cómo la  prueba  cuyo  recaudo  solicita  la  defensa,  pueda  tener  la  virtualidad  de  modificar  los  términos  de  la  acusación  formulada  por autoridades de los  Estados  Unidos  de América y la solicitud de extradición presentada con apoyo  en ella por el Gobierno del Estado requirente.   

Además,  no siendo discutido que el señor  LUIS    ALBERTO   LÓPEZ   GÓMEZ   –quien  se  encuentra  privado  de  la  libertad  con  ocasión del  presente  trámite-, es ciudadano colombiano ni que se identifica con la cédula  de  ciudadanía  número  79.293.559,  tal como se indicó en las Notas Verbales  mediante  las  cuales el gobierno de los Estados Unidos de América a través de  su  embajada  en  Colombia  solicitó  la  detención  provisional  con fines de  extradición  y formalizó el pedido, como asimismo se identificó al momento de  la  aprehensión, y de la notificación que se le hiciera de la orden de captura  proferida  en  su contra, nada podría aportar a los fundamentos del concepto la  pretensión  por  establecer  dicho  aspecto  mediante dictamen pericial, lo que  amerita su rechazo.   

En  razón  de lo anterior, se denegará la  práctica  de  las pruebas pedidas por la   defensa  del  requerido  en  extradición  señor  LUIS ALBERTO  LÓPEZ     GÓMEZ     en      escrito    que  antecede.   

Las  otras  consideraciones  que la defensa  realiza,  en torno a la naturaleza jurídica del trámite de extradición que se  lleva  a  cabo  en  Colombia,  o  los motivos de la solicitud, por ser ajenas al  objeto  del  pronunciamiento  sobre  práctica  de  pruebas  y  no  contener una  pretensión  probatoria  concreta,  ningún  pronunciamiento amerita de parte de  esta Corporación.   

5.- Dado   entonces   que   no   existen  pruebas  por  practicar,  de  conformidad  con  lo  previsto por el artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal,  es  del  caso  disponer  que  por  la  Secretaría  de  la Sala SE CORRA  TRASLADO,   durante   el   término   de  cinco  (5)  días,  al  solicitado  en  extradición,   ciudadano   colombiano   señor  LUIS  ALBERTO  LÓPEZ  GÓMEZ, su defensora de confianza y  el  Procurador  Delegado,  para  que  presenten  sus  correspondientes  alegatos  previos al Concepto de la Corte.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

PRIMERO.         NEGAR  por  improcedentes  las pruebas  solicitadas   por   la  defensora de confianza    del    requerido    en  extradición  señor  LUIS  ALBERTO  LÓPEZ  GÓMEZ y,  en  consecuencia,  DEVOLVER  a  la  peticionaria  los documentos anexos a su escrito, a lo cual se procederá  por la Secretaría.   

SEGUNDO. De conformidad con el artículo 500  del  Código  de  Procedimiento  Penal,   CORRER  TRASLADO,  por  el  término  de cinco (5) días, al  solicitado   en   extradición  señor  LUIS  ALBERTO LÓPEZ GÓMEZ,      su      defensora      de      confianza,   y   el   Procurador   Delegado,   para   que   presenten   sus  correspondientes alegatos previos al concepto de la Corte.   

La  Secretaría  de  la  Sala  proveerá al  efecto y librará las comunicaciones respectivas.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                                    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS            AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                               YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria     

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