28490(09-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28490  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N° 085  

Bogotá, D. C., nueve (9) de abril de dos mil  ocho (2008).   

V I S T O S  

Procede  la  Corte  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   JONNY  ANDREY TAYAKE SIERRA, elevada por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U  D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI07-27839-DIJ-0100  del 28 de septiembre de 2007, el Ministerio del Interior y  de  Justicia  comunicó  a  esta Sala de la Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  1516  del 4 de junio del citado año, solicitó en extradición  al   ciudadano   colombiano   Jonny   Andrey   Tayake  Sierra,   capturado  el  27  de  julio  de  2007,  en  cumplimiento  de  la resolución del 19 de junio de 2007, expedida por el Fiscal  General de la Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada en el  Capítulo II, Título Primero, Libro V  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  en  la  medida que no existe en el  momento  convenio  aplicable que regule el  asunto, como así lo conceptuó  el  Jefe  de  la  Oficina  de  Asesoría  Jurídica del Ministerio de Relaciones  Exteriores,  según  oficio  número  OAJ.E.  1895 del 21 de septiembre de 2007,  quien  además  certificó que la documentación del expediente procedente de la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América, fue presentada “debidamente autenticado”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 2929 del 20 de septiembre de 2007 de la siguiente manera:   

“La  evidencia  reunida  en  esta  investigación ha revelado que Jonny Andrey Tayake-Sierra era  miembro   de   una  organización  colombiana  de  tráfico  de  heroína  quien  coordinaba   la   importación  de  la  heroína  a  los  Estados  Unidos  y  su  distribución  por  anticipado.  Entre  el  4  de  julio  de  2006  y  el 1° de  septiembre  de  2006, un individuo que coopera con el caso (“CS”) participó  con  Tayake-Sierra  en  un  número  de  conversaciones  telefónicas que fueron  legalmente  interceptadas  o  monitoreadas.  Durante  la  primera  conversación  telefónica,  Tayake-Sierra  le pregunto a CS si CS estaría dispuesto a aceptar  entregar  cantidades  indeterminadas de kilogramos de heroína que provenían de  asociados  de  Tayake-Sierra  y  llevar  de  contrabando  dicha  heroína de los  Estados  Unidos. Durante conversaciones posteriores, se acordó que CS viajara a  Colombia,  recogiera  la  heroína,  y la llevaría de contrabando a los Estados  Unidos para su posterior distribución”.   

“En  dos  ocasiones  en  agosto  de  2006,  Tayake–Sierra   envió  moneda  corriente  de  los  Estados Unidos vía Wester Unión a CS como pago por  anticipado  y  como pago para obtener un tiquete aéreo para viajara a Colombia.  Tayake-Sierra  le  informo  a CS que se le pagaría US $15.000 por su trabajo en  la operación de contrabando.   

“En  septiembre  de 2006, CS viajo a Cali,  Colombia,  en  donde  recibió  dos  maletas  que  le  entregó  un individuo no  identificado  y  se  reunió  con Tayake-Sierra le explicó a CS que la heroína  estaba  escondida por debajo de los forros de las maletas y luego que CS llegara  a  Miami,  Florida, con las dos maletas, se le entregaría un numero telefónico  a  CS.  El  numero  telefónico pertenecería a un individuo no identificado que  tomaría  custodia de la maletas que CS entraría de contrabando al área Sur de  Florida-  Se determinó posteriormente por parte de  un químico forense de  la  DEA  que  una  maleta  contenía  1342  gramos de heroína (netos) y la otra  maleta contenía 1387 gramos de heroína (netos).   

“Todas  las  acciones adelantadas por el  acusado  en  este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición   del  ciudadano  colombiano   Jonny  Andrey Tayake Sierra, es la siguiente:   

4.1.   Copia   de  la  Acusación  número  07-60063-CR-COOKE  del  15 de marzo de 2007, por medio de la cual el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados Unidos, Distrito Meridional de Florida, acusó, entre  otros,   a   Jonny  Andrey  Tayake  Sierra de los siguientes cargos:   

“El  Gran Jurado  acusa:   

“CARGO   UNO”   

“Concierto  para  importar  a los Estados Unidos un kilogramo, o más, de una sustancia controlada  (heroína),  lo  cual  es en contra del Titulo 21, Sección 952(a) el Código de  los  Estados  Unidos,  en  violación del Titulo 21, Secciones 963 y 960 (b) (1)  (A) del Código de los Estados Unidos; y”   

“CARGO   DOS”   

“Concierto  para  poseer  con  la  intención  de  distribuir un kilogramo o más de una sustancia  controlada  (heroína),  lo  cual es en contra del Titulo  21, Sección 841  (a)  (1)  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  en  violación del Titulo 21,  Secciones   846   y   841   (b)   (1)   (A)   del   Código   de   los   Estados  Unidos”.   

4.2.   También se allegó copia de las  declaraciones  juradas  de  Patricia  L.  Díaz,  Fiscal Auxiliar de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  Meridional  de Florida, y de Keith T. Barker, Agente  Especial  de  la Administración Antinarcóticos de los Estados Unidos (D.E.A.),  las  que  respaldan  la  acusación contra Jonny Andrey  Tayake Sierra.   

El  primer funcionario, esto es, Patricia L.  Díaz,  incorpora  en  su  declaración  la descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados  en el pliego acusatorio, explica el alcance de la acusación  y  realiza una síntesis de los hechos, de la actuación  procesal y de los  cargos atribuidos al solicitado en extradición.   

Por  su  parte,  el Agente Especial Keith T.  Barker   relata,   de   manera   pormenorizada,    los    hechos   objeto   de   juzgamiento   ante  el  citado Tribunal y  la  participación  en  los  mismos  por  parte  del  requerido en extradición,  respecto    de   quien   suministra   la   información   necesaria   sobre   su  identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se informó que el  solicitado,    Jonny   Andrey   Tayake   Sierra   “es ciudadano de Colombia,  nacido  el 29 de agosto de 1978, en Cali, Colombia…y tiene asignado el Número  de Cédula Colombiana N° 94.524.127”.   

4.4.     Se     adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del   Código   de  los   Estados   Unidos  de América  que    se    afirman   fueron   infringidas   por   el   solicitado  en   extradición   y   que   se   encontraban    vigentes   para   la   época   de   ocurrencia de los hechos.   

4.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  captura  proferida  en contra del requerido en extradición y  dictada  por  el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional  de Florida.   

PERÍODO   PROBATORIO  

Ninguna de las partes solicitó pruebas ni la  Corte consideró decretar de oficio.   

ALEGATO      DEL    DEFENSOR   

La defensora del solicitado en extradición,  basa su escrito en tres consideraciones, así:   

En  la  primera  que  llamó de “los   hechos   frente   a   los  encargos  endilgados”,  señala  que  la  acusación  no  puede  ser  equivalente a la  resolución  de  acusación  y  aduce  que a los conciertos para delinquir se le  agregan  dos  delitos,  el  de  importar  y  el  de  poseer, lo que en su sentir  “es       un       despropósito”.   

Anota  que el agente de la DEA hace alusión  “a   un  ‘supuesto       acuerdo’,  uno  solamente”  y reseña los hechos.  Así  mismo,  dice  que en Colombia para que dicha conducta sea punible debe ser  para      “la      comisión      de      varios  delitos”,      caso     que     aquí     no  sucedió.   

Afirma  que  la  conducta  por  la  cual  es  solicitado  su  defendido  no  es  delito  en  Colombia, pues no se configura un  concierto para delinquir y hace referencia al indictment.   

Luego  de  referirse a la declaración de la  Fiscal  Díaz,   manifiesta  que  en  este  caso  no  se puede hablar de un  acuerdo  “cuando por parte de uno de los agentes sí  hay  voluntad  de delinquir y por parte del otro agente no existe ni voluntad ni  conocimiento de estar delinquiendo”.   

Expresa  que  el delito no se iba a cometer,  toda  vez  que  era  conocido  por  la DEA y, por lo tanto, el bien jurídico en  “Norteamérica” no estaba  en peligro.   

En segundo lugar, considera que la acusación  americana  no  es  equivalente  con  la  de  Colombia, reseña la normatividad y  concluye   que   no   se   puede   emitir   concepto   favorable  al  pedido  de  extradición.   

En tercer lugar, asevera que no se allegaron  todas  las  disposiciones  penales aplicables al caso y tampoco las aportadas se  autenticaron.   

Por lo expuesto, solicita se emitido concepto  “negativo”     de  extradición.   

ALEGATO       DEL    PROCURADOR  PRIMERO   

DELEGADO     PARA     LA   CASACIÓN  PENAL   

El  representante  del  Ministerio Público,  luego  de  relacionar de manera  detallada los hechos, los antecedentes, el  trámite  adelantado,  los  instrumentos  allegados a este diligenciamiento y de  mencionar  las  normas  aplicables  al  caso, dice que, en lo relacionado con la  validez  formal de los documentos que respalda la petición de extradición, que  “resultan  aptos  para  ser  tenidos como prueba, en  cuanto   fueron   expedidos,   tramitados   y  traducidos  de  acuerdo  con  los  procedimientos  legales  del  país  requirente,  según  lo  establecido  en el  artículo  259  del  Código de Procedimiento Civil, modificado por el artículo  1°  numeral  118  del  Decreto extraordinario 2282 de 1989, disposición que es  aplicable  en  este asunto, de acuerdo con el principio de integración previsto  en  los  artículos  25  y  495,  in fine, del Código de Procedimiento Penal de  2004”.   

Respecto  a  la  demostración   plena  de  la  identidad  del  requerido,  asevera  que  tampoco  encuentra  inconveniente  alguno,  toda  vez que los datos suministrados por las  autoridades  del  país  requirente  coinciden  con  los  de  la  persona que se  encuentra  detenida  en  la  cárcel de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá),  con  fines  de  extradición hacia los Estados Unidos y, por tanto, el requisito  de la pena identidad está cumplido.   

Agrega que en la  Nota  Verbal  allegada al presente trámite se consignaron sus datos personales,  es  decir,  que  se  trata  de  un ciudadano colombiano, nacido en Cali el 29 de  agosto  de  1978  y  que  es  portador  de  la  cédula  de  ciudadanía número  94.524.127,  datos  que  confirman dicha identidad, los cuales coinciden con los  que     suministró     Jonny     Andrey     Tayake  Sierra   al  momento  de  su  captura, sin que al  respecto se haya mostrado ninguna objeción.   

En lo que tiene que ver con el principio de  la  doble  incriminación,  sostiene que los dos cargos imputados a Jonny    Andrey    Tayake    Sierra   encuentra   adecuación  típica  en  el  artículo 340 del Código Penal, el cual consagran el delito de  concierto  para  delinquir de “… tráfico de drogas  toxicas,     estupefacientes    o    sustancias    psicotrópicas”,  cuya  pena  privativa de la libertad no es inferior a 4 años, lo  que  le  permite  concluir  que este postulado también se satisface, de acuerdo  con  el   numeral 1° del artículo 493 del Código de Procedimiento Penal,  para la procedencia del presupuesto exigido.   

En   cuanto   a  la  equivalencia  de  la  providencia    dictada    en    el    extranjero,    dice    que    “resulta  evidente  que el “indictment” proferido contra JONNY  ANDREY  TAYAKE  SIERRA,  equivale  al escrito de acusación del sistema procesal  colombiano”,  con  lo cual encuentra satisfecho este  presupuesto,  por  lo  que estima que las  formalidades  legales   se   cumplen   cabalmente   para   que   la  Corte  proceda   a   emitir   concepto  favorable de  la   solicitud   de  extradición  que  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de  América elevó respecto del ciudadano Jonny Andrey Tayake Sierra.   

Por  último,  en  orden  a  garantizar los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, el  Procurador  Delegado  sugiere  a la Corte exhorte al Gobierno Nacional para que,  en  caso de que se conceda la extradición, se condicione la misma en el sentido  de  que el solicitado no sea juzgado por hechos anteriores al 17 de diciembre de  1997  ni  condenado  a  cadena  perpetua,  ni  sometido a desaparición forzada,  torturas,  ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, ni a la pena de  muerte etc.   

En consecuencia, estima la Delegada que las  formalidades  legales  se  cumplen cabalmente para que la Corte proceda a emitir  concepto  favorable  respecto  de  la  solicitud  de  extradición del ciudadano  colombiano  Jonny  Andrey  Tayake  Sierra.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

El   artículo   502   del   Código   de  Procedimiento  Penal estatuye que el  concepto que emite la Sala debe estar  centrado  en establecer la validez  formal de la documentación presentada,  en  la demostración plena de la  identidad del solicitado, en el principio  de   la  doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo  previsto en los tratados públicos.   

En esas condiciones, se procederá a emitir  concepto, así:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Jonny  Andrey  Tayake  Sierra, cumple con  las  exigencias  legales  contempladas  en los Códigos de Procedimiento Penal y  Civil para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, contrario a lo manifestado por la  defensora  no  hay  duda  que los documentos se allegaron por vía diplomática,  habiendo  sido  debidamente traducidos y autenticados, dentro de los cuales obra  la  copia  de  la  Acusación número 07-60063-CR-COOKE del 15 de marzo de 2007,  dictada  por  el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional  de  Florida,  la  cual  fue  firmada  por  el  Presidente  del  Gran  Jurado, el  Fiscal   y  el  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos para el Distrito  Meridional  de  Florida,  señora Patricia L. Díaz, documento cuya autenticidad  de  su  contenido  fue  certificado  con  la  firma y el sello pertenecientes al  Secretario de dicho Tribunal, señor Clarence Maddox.   

A   su   vez,   obran   las   declaraciones   juradas  de  Patricia L. Díaz, Fiscal  Auxiliar  de  los Estados Unidos para el Distrito de Meridional de Florida, y de  Keith  T.  Barker,  Agente Especial de la Administración Antinarcóticos de los  Estados  Unidos  (D.E.A.), rendidas, el 7 de septiembre y el 7 de agosto de 2007  respectivamente,  ante  el  Magistrado Juez de los Estados Unidos Barry Seltzer,  cuyos   contenidos   y  traducción  al  español,   junto   con   el   resto  de  la  documentación  que  las   acompaña,  fueron   certificados,   el   23  de abril   de   2007,   por   Thomas  Burrows, Director  Asociado   de   la   Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División de lo  Penal,  del  Departamento  de  Justicia   de   los  Estados   Unidos de América.   

Así  mismo  aparece  que la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables  al  caso, esto es, el Título 18, Sección 3282  (delitos  no  conminados  con la pena de muerte) y el Título  21,  Secciones  812  (tablas de sustancias controladas), 841 (actos prohibidos),  846  (tentativa  y  asociación  delictiva),  952 (la importación de sustancias  controladas),    960    (actos    prohibidos),   963  (tentativa  y  concierto)  del  Código de los Estados  Unidos de América.   

Por  su  parte,  la rúbrica y el cargo del  señor  Thomas  Burrows  fueron certificados por el señor Alberto R. Gonzáles,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de   Estado fue ordenado por la Secretaria de Estado, señora  Condoleezza  Rice,  de  cuyo  nombre dio fe el Auxiliar de Autenticaciones de la  misma oficina.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados  para su autenticación ante el Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señor  Julio  Cesar  Aldana  Bula,  como  así lo constató y lo avaló la  Oficina   de   Legalizaciones   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  cumpliéndose   con   lo  establecido  por  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado por el 1°, numeral 118 del D. E. 2282 de 1989  que  dice:  “Los  documentos  públicos otorgados en  país  extranjero  por  funcionario de éste o con  su intervención,   deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente   diplomático  de  la  República,  y  en su defecto por el de una nación amiga,  lo   cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos 25 y 495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal  de 2004.   

Además,  el  Jefe  de  la  Oficina Asesora  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 1895  del  21  de  septiembre de 2007, certificó que la documentación del expediente  procedente  de  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América fue presentada  “debidamente         autenticada”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud  de  extradición  de  Jonny  Andrey  Tayake  Sierra  se  hizo  por la vía diplomática y que en la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

De  ahí  que  no  le  asista  razón  a la  defensora  para   predicar  que algunos documentos no están autenticados y  que  no  se  allegaron  las  normas del país  requirente, en tanto que los  instrumentos  cumplieron  con  el  trámite  diplomático  de rigor y las normas  allegadas fundan la acusación extranjera..   

2.  La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No  hay  duda que el colombiano  Jonny  Andrey  Tayake  Sierra, a quien se  refiere  este trámite, es la persona solicitada en extradición por el Gobierno  de los Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente, como lo destaca el Procurador Delegado,  que  se  trata  de  Jonny  Andrey Tayake Sierra,   pues  basta  observar  que  el  número  de cédula de  ciudadanía  que  suministró  la  Embajada de los Estados Unidos de América, a  través  de  la Nota Verbal número 2929 del 20 de septiembre de 2007, concuerda  con  el  que  aparece en el acta de notificación personal de la providencia por  medio  de  la  cual  se  dispuso su captura y en la diligencia por la cual se le  comunicó  sus derechos de capturado, (94.524.127), además de que la defensa no  ha cuestionado dicha identidad.   

De   igual   manera,   todos   los  datos  suministrados  coinciden  con  los que obran en la documentación, es decir, que  nació  el  29  de  agosto  de  1978  y  que  se  identifica  con  la cédula de  ciudadanía   No.  94.524.127  expedida  en  Cali,  información  que  concuerda  integralmente  con  aquella  que  aparece registrada en el expediente, sin dejar  pasar   por   alto   que   se   aportó  fotocopia  de  una  fotografía  de  su  rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona    detenida    es    Jonny   Andrey   Tayake  Sierra,  de  nacionalidad colombiana y es el ciudadano  requerido   en   extradición   por   el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  la  Acusación número  07-60063-CR-COOKE  del  15 de marzo de 2007, por medio de la cual el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados Unidos, Distrito Meridional de Florida, se sabe que a  Jonny    Andrey    Tayake   Sierra   se  le  acusó de “combinó, concertó,  confederó  y  acordó con personas conocidas y desconocidas para el Gran Jurado  para  importar  hacia los Estados Unidos desde el lugar fuera de dicho país una  sustancia  controlada,  en violación da la sección  952(a) del Título 21  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  todo en violación a la Sección 963 de  Título  21  del  Código  de  los  Estados Unidos”. “Conforme a la Sección  960(b)(1)(B)  del Titulo 21 del Código Penal de los Estados Unidos, también se  alega  que  el  delito  involucró  un  (1)  kilogramo  o  más  de una mezcla y  sustancia  que  contenía  una  cantidad  perceptible de heroína”  (cargo primero)  y     “combinó, concertó, confederó  y  acordó con personas conocidas y desconocidas para el Gran Jurado para poseer  una  sustancia  controlada  con  intención  de distribuirla, en violación a la  sección  841(a)(1)  del Titulo 21 del  Código de los Estados Unidos; todo  en  violación  a  la  sección  846  del  Título 21 del Código de los Estados  Unidos.  “Conforme a la Sección 841(b)(1)(A) del titulo 21 del Código de los  Estados  Unidos, también se alega que este delito involucró un (1) kilogramo o  más  de  una  mezcla  y  sustancia  que  contenía  una cantidad perceptible de  heroína”     (cargo  dos),  según  las normas penales del país requirente  en precedencia citadas.   

   

En esas condiciones, contrario a lo afirmado  por  la  defensa técnica, advierte la Sala que los dos  cargos, de acuerdo con los hechos que se imputan y las  normas  allegadas, encuentran adecuación típica en nuestro sistema penal en lo  reglado  por el artículo 340 del  Código Penal, modificado por la Ley 733  del  29  de  enero  de  2002  y  por el artículo 19 de la Ley 1121 de 2006, que  prevén  el  concierto  para  delinquir relacionado con el narcotráfico, habida  cuenta  que,  como  quedó  visto,  Jonny Andrey Tayake  Sierra,  con conocimiento de causa e intencionalmente,  se  concertó  para  importar  y  poseer  con la intención de distribuir en los  Estados   Unidos  una  sustancia  que  contenía  una  cantidad  perceptible  de  heroína.   

Cabe  agregar  que  el  mencionado delito de  concierto  para  delinquir  (relacionado con el tráfico de estupefacientes), de  acuerdo  con  la legislación nacional en precedencia citada, contempla una pena  privativa  de  la  libertad que oscila entre ocho (8) y dieciocho (18)) años de  prisión.   

Ahora bien, que la conducta fue realizada por  dos  personas  y  que  se  trataba  de  un  sólo delito, ello en nada enerva el  proceso  del cumplimiento de la doble incriminación, máxime cuando se trata de  dos  sistemas  judiciales  con características propias. Además la descripción  fáctica  y  jurídica  hecha  en el indictment permite a la Sala colegir que se  está  en  presencia  del  delito de concierto para delinquir relacionado con el  tráfico de estupefacientes.   

Así, entonces, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Por último, contrario a lo afirmado por la  defensora,  advierte  la Corte que no existe dificultad alguna para concluir que  se  cumple con el requisito de la equivalencia contemplado en el numeral 2° del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  el cual exige  “que  por  lo  menos  se haya dictado en el exterior  resolución       de      acusación      o      su      equivalente”.   

En  efecto,  el Tribunal de Distrito de los  Estados   Unidos,   Distrito   Meridional  de  Florida,  acusó  a  Jonny   Andrey   Tayake   Sierra   por  la  conducta   punible  señalada  anteriormente, mediante acto procesal que en  nuestra  legislación  equivale  a  la acusación, como emerge de las siguientes  similitudes, que las tornan equivalentes:   

     

a. Es  un pliego concreto de cargos en contra del acusado para que se  defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la acusación se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se  señalan los hechos, con especificación de las circunstancias  de   tiempo, modo y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de  las   conductas,   con   indicación  de  las  disposiciones  sustanciales   aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante de la acusación propia de nuestro sistema judicial.   

ACOTACIÓN   FINAL  

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que  Jonny  Andrey  Tayake  Sierra  no  será  juzgado  por  hechos distintos a los que originaron la reclamación, ni sometido  a  tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le impondrá la pena capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  494  del Código de Procedimiento Penal de  2004.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Política.   

Por  último,  se  pide  al  ejecutivo  que  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos  de  América, respecto del ciudadano colombiano  JONNY  ANDREY  TAYAKE  SIERRA, en cuanto tiene que ver  con   los   dos  cargos  que  le  fueron  imputados  en  la  Acusación  número  07-60063-CR-COOKE  del  15 de marzo de 2007, dictada por el Tribunal de Distrito  de los Estados Unidos, Distrito Meridional de Florida.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido     ciudadano    Jonny    Andrey    Tayake  Sierra,  a  su  defensor,  al Ministerio Público y al  Fiscal General de la Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de voto  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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