27743(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 27743  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No. 348  

Bogotá   D.C.,  dos    (2)    de   diciembre   de   dos   mil   ocho  (2008).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca  de los fundamentos  lógicos  y  debida  argumentación de la demanda de casación presentada por el  defensor   de   EFRÉN   JIMÉNEZ  GALVIS,  contra  el  fallo  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Medellín,  que  confirmó la sentencia anticipada emitida en el Juzgado Tercero  Penal  del  Circuito  de Bello (Antioquia),  por cuyo medio fue condenado como autor penalmente responsable de  la conducta punible de actos sexuales con menor de catorce años.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

“Según  la  denuncia,  a  finales  del  mes  de  noviembre  de 2005, EFRÉN JIMÉNEZ GALVIS,  realizó  actos  sexuales  abusivos  a  la  menor  V. S. O., aprovechando que su  esposa  MARTHA LIGIA AGUDELO, encargada del cuidado de la niña, había salido a  un  comercio cercano a realizar alguna diligencia propia de su condición de ama  de  casa.  Estos  sucesos  tuvieron  ocurrencia  en  la  residencia de la pareja  ubicada   en   el   barrio   las   Vegas   de   Bello,   avenida  43  D  número  45-20.”1   

Con  base en los citados hechos, denunciados  el  5  de  diciembre  de  2005  por  la  progenitora  de  la  infante  agraviada  (de  5  años  de  edad), se  abrió   investigación   y  vinculado  mediante  indagatoria  el  imputado,  su  situación  jurídica  fue  resuelta  el  28  de  marzo  de  2006  con medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva  por  el  delito de actos sexuales con  menor  de  catorce  años,  otorgándole  en  aquella decisión el instructor el  beneficio     de    la    libertad    provisional2.   

Perfeccionada   en  lo  posible  la  etapa  instructiva,  el  13  de  septiembre  de  2006  el  fiscal  calificó el mérito  probatorio  del  sumario  con  resolución  de  acusación  contra  JIMÉNEZ  GALVIS,  por la conducta punible  de  actos  sexuales con menor de catorce años, agravada, de conformidad con los  artículos  209  y  211,  numeral  4°,  de  la  Ley  599 de 2000, decisión que  alcanzó  ejecutoria  el  19 del mismo mes dado que no fue impugnada3.   

Luego de iniciada la etapa de la causa en el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Bello, con base en la manifestación  escrita  del acusado de acogerse a la terminación anticipada del proceso según  el  artículo  40  de  la  Ley 600 de 2000, el titular de ese Despacho, el 27 de  octubre  de 2006, profirió fallo condenatorio contra el precitado por el delito  atribuido  en  el  pliego de cargos, y en tal virtud le impuso la pena principal  de  treinta  y  cinco  (35) meses y diez (10) días de prisión, la accesoria de  inhabilidad  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por igual  término  al  de  la  pena  privativa  de la libertad, así como la de carácter  civil  consistente  en  pagar  a  favor  de la menor cinco (5) salarios mínimos  mensuales  legales  vigentes  por  los  perjuicios  morales. Además le negó el  subrogado  de  la suspensión condicional de la ejecución de la pena, así como  la  sanción  sustitutiva  de prisión domiciliaria por no reunirse en este caso  el   elemento   subjetivo   del  que  dependen  aquellos  institutos4.   

Del  expresado  fallo apeló el defensor del  enjuiciado,  y el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, mediante  el  suyo  de  9 de febrero de 2007, lo confirmó, sentencia de segunda instancia  contra  la  que  el  defensor  del  acusado  interpuso  y sustentó en tiempo el  recurso      extraordinario     de     casación5.   

LA DEMANDA  

El  censor, invocando el artículo 181 de la  Ley  906 de 2004 y el 31 de la Constitución, solicita casar el fallo recurrido,  porque  no obstante que la sanción impuesta fue inferior a tres años, se negó  a  su prohijado la suspensión condicional de la ejecución de la pena, pues los  juzgadores    interpretaron   “subjetivamente   la  conducta  del  implicado, primando para ambos esta última, o sea lo contrario a  la  realidad  como  lo  permite  el  pluricitado artículo 63 del Código Penal,  aplicando  justicia  pensando personalmente en algo incierto hacia el futuro que  puede  suceder  o  no  y  violando  el  principio  de  favorabilidad”.   

CONSIDERACIONES  

1. Atendiendo la  fecha  y  lugar en que ocurrieron los hechos, esto es, en el mes de noviembre de  2005,  en la ciudad de Medellín, una primera acotación resulta necesaria, dado  que  según  los  señalados  hitos  la legislación procesal penal aplicable al  presente  asunto  es  la Ley 600 de 2000, pues en aquel Distrito Judicial la Ley  906  de 2004 —Código para  el    Sistema    Penal    Acusatorio—  sólo  empezó  a  regir  a  partir  del 1° de enero de 2006, de  acuerdo  con  la  progresiva  y  gradual territorialidad de su puesta en marcha,  según   el   artículo  530  de  la  misma,  y  conforme  así  lo  estimó  el  Constituyente    en    el    Acto    Legislativo   03   de   2002   (artículo    5),   reformatorio   del  artículo 250 de la Constitución Política.   

Consecuente con lo anterior, la invocación  del  artículo  181  de la Ley 906 de 2004 por el demandante para fundamentar la  procedencia  del  recurso  de  casación  es  equivocada,  ya  que aun cuando en  aquella  norma  se regula ese aspecto, ésta sólo es vinculante “siempre  que  se refiera a conductas punibles ocurridas a partir de  su   vigencia   y   teniendo   en   cuenta  la  gradualidad  territorial  de  su  implementación”6   o,   en   otras   palabras,  frente  a  procesos adelantados por delitos cometidos  en  los  Distritos  Judiciales  en  los  que  ya  hubiese  empezado  a regir esa  codificación, con sujeción a las ritualidades allí previstas.   

2.  Hecha  la  anterior  precisión, se impone destacar que según lo dispuesto en artículo  205,  inciso  primero, de la Ley 600 de 2000, Código de  Procedimiento  Penal  vigente  para  este  caso,  la casación procede, en forma  regular,   contra  las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por  los  tribunales  superiores de los distritos judiciales del país, dentro de procesos  que  se  hubieren adelantado por delitos que tengan señalada una pena privativa  de  la libertad cuyo máximo previsto en la ley exceda  los ocho años de prisión.   

De  acuerdo  con  el  inciso  tercero de la  citada  norma, si el fallo de segundo grado proviene de un juzgado del circuito,  o  si  la  pena  máxima  contemplada  es  igual  o inferior a los ocho años de  prisión,   la   casación   sólo   es   procedente  de  manera  excepcional  y  discrecional,  es  decir, en la medida en que la Corte lo considere necesario en  aras  de  respetar  las  garantías  de  quienes  intervienen  en  la actuación  procesal o para desarrollar la jurisprudencia.   

La  Corte ha establecido que en tratándose  de   casación  discrecional  el  demandante  tiene  el  deber  de  expresar  con  claridad y precisión los motivos por los cuales debe  intervenir  la Corte a efectos de desarrollar la jurisprudencia, ya para proveer  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad  respecto de un tema jurídico  especial,  bien  para  unificar  posturas conceptuales o actualizar la doctrina,  ora  para abordar un tópico aún no dilucidado, con el deber de indicar de qué  manera  la  decisión  solicitada  tiene  la  utilidad  simultánea  de  brindar  solución   al   asunto   y   a   la   par   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Y  si  lo  pretendido  por  quien demanda es  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e indicar las normas constitucionales que protegen el  derecho   invocado,   así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido,  circunstancias,  que  como ya lo ha reiterado la Sala, deben evidenciarse con la  sola referencia descriptiva hecha en la sustentación.   

Adicionalmente, y como quiera que el recurso  extraordinario  de casación obedece al principio de limitación, al igual que a  la  naturaleza rogada del mismo, la demanda también tiene que elaborarse con el  debido  acatamiento  a  los requisitos formales establecidos en el artículo 212  de  la  Ley  600  de  2000,  esto  es,  respetando  las  reglas de formulación,  desarrollo  y demostración del cargo o los cargos de que trata el artículo 207  ibídem.   

Lo  anterior  porque  no  podría entenderse  cumplido  el  requisito  de  sustentación,  de  manera  que  si  se  reclama el  pronunciamiento  de la Sala sobre la protección de los derechos fundamentales o  un  específico  tema,  es  apenas  elemental  que  la censura le permita a esta  corporación  examinar  en  concreto  uno  o los dos puntos que la habilitan. En  otras  palabras,  debe  haber  perfecta  conformidad  entre  el fundamento de la  casación       excepcional       —desarrollo  de  la  jurisprudencia  y/o  protección  de garantías  fundamentales—, el cargo o  los  cargos  que  se formulen contra el fallo y, por consiguiente, el desarrollo  de los mismos.   

Esto  en  razón  de  que  la casación, en  cualquiera   de   sus   modalidades   y   en   cualquier   régimen,  es  un recurso de ámbito restringido en el que la pretensión de  examinar  la  legalidad  y  constitucionalidad del fallo que se impugna no puede  quedar  circunscrita  a  un  escrito  de  libre  formulación,  sino que, por el  contrario,  debe  estar  respaldada  por  un  contenido  mínimo  de  claridad y  coherencia  que  permita  entender  el vicio o los vicios que se denuncian, así  como la identificación de sus consecuencias.   

3. En el asunto que  concita  la  atención  de la Sala el límite punitivo  del  delito  de  actos  sexuales con menor de catorce  años,  de acuerdo con artículo 209 de la Ley 599 de  2000  en  armonía  con  la causal de agravación del 211-4° ídem, únicamente  alcanzaba  siete  (7)  años y seis (6) meses de de prisión y, por lo tanto, no  se  satisface  el  requisito  de  que  la  pena  exceda  los  ocho años para la  procedencia  de  la  casación  común,  tal  como  lo  contempla  la Ley 600 de  2000.   

De  suerte  que  la  impugnación  sólo era  procedente  de  manera  excepcional o discrecional, pero el defensor de JIMÉNEZ  GALVIS  omitió  el  cumplimiento  de  los  presupuestos  atrás señalados para  acceder  a  la  casación  por  aquella  vía, pues en su escrito promoviendo el  recurso,  primero,  y  en  la  demanda, después, de una parte, no hizo mención  alguna  a  la  casación excepcional y, de otra, la exigua alegación consignada  en  el libelo no permite deducir que la interposición del recurso haya sido con  la  finalidad  de  desarrollar  la  jurisprudencia  o  pretendiendo    la   restauración   de   las   garantías   fundamentales   del  acusado.   

Nótese  que  el  censor en el único cargo  propuesto  no  indicó  que  acudía  a  la  casación  buscando  la  unificación  jurisprudencial,  mucho  menos  señaló  temas  que  requirieran  pronunciamiento  de esta Corporación con criterio de autoridad, ni  la  trascendencia  que el mismo podría tener en los intereses que representa, y  de  la  misma  manera  guardó  silencio  acerca  de  la  eventual  necesidad de  protección  de  las  garantías  fundamentales  o  el derecho constitucional al  debido  proceso,  siendo  menester que el libelista señalase de manera concreta  la  trascendencia  de los yerros ocurridos, calificándolos como de estructura o  garantía  o  si  ocurrieron  en el desarrollo de la actuación procesal o en la  adopción del fallo.   

Como  si  lo anterior fuese poco, aun en el  evento  de  predicarse  una situación más favorable en razón de la entrada en  vigencia  del  artículo  5  de  la ley 1236 de 23 de julio de 2008 —que  incrementó  la  pena  para  el  delito  de  actos sexuales con menor de catorce años  de    nueve    (9)    a   trece   (13)   años   de  prisión—, es de destacar  que  el  demandante tampoco cumplió con los requisitos de claridad y coherencia  necesarios  para  la casación común, toda vez que no precisó el motivo por el  que  procedería  el  recurso,  es  decir,  con  base  en  cuál de las causales  expresamente  señaladas  en  el  artículo  207  de  la Ley 600 de 2000 era que  atacaba  el fallo, ni siquiera indicó si se trataba de una violación directa o  indirecta  de  la  ley sustancial, de falta de congruencia entre la acusación y  la   sentencia,   o   de  la  estructuración  de  vicios  in  procedendo  o  de  garantía.   

Lo  único  que  pone  de  presente  es  su  inconformidad  con la negativa de la suspensión condicional de la ejecución de  la  pena  prevista  en  el  artículo  63  de  la  Ley 599 de 2000 a favor de su  cliente,  por  cuanto  los  juzgadores  no  obstante  el  monto  de  la sanción  impuesta,  con  base  en  modalidad y gravedad de la conducta punible, estimaron  insatisfecho  el requisito subjetivo del que conjunta o simultáneamente depende  ese  subrogado,  sin explicar a la Corte el libelista por qué sería errada esa  decisión,  ofreciendo  apenas su personal criterio acerca de que la procedencia  de  aquél  beneficio,  postulación  que  es  inane para derruir la presunción  doble  de  acierto  y  legalidad  que  cobija la sentencia de segunda instancia.   

En conclusión, el recurrente no cumplió las  exigencias  de  explicar  el  motivo  por  el  que resultaba viable la casación  excepcional  y  ni  el de sustentar un cargo concreto contra el fallo de segundo  grado,  omisiones  que se explican por desatención de  los  principios  de  sustentación  suficiente y crítica vinculante, principios  que  no  sólo  encuentran arraigo en el carácter dispositivo del recurso, sino  que  además  implican  que  la  argumentación debe bastarse por sí misma para  propiciar,  por  lo menos teóricamente, el derrumbamiento del fallo, sin que la  Corte  pueda  entrar a suplir vacíos ni a corregir deficiencias, siendo forzoso  para  esta  Corporación  decretar  su inadmisión, de  acuerdo  con  lo  establecido en el artículo 213 del estatuto procesal penal de  2000.   

4.  Finalmente  no  sobra  precisar  que la Sala no observa, con ocasión del trámite procesal o en  el    fallo    impugnado,    violación    de    derechos   o   garantías   del  procesado    EFRÉN    JIMÉNEZ   GALVIS,  como para que se haga necesario el ejercicio de la facultad legal  oficiosa que le asiste a fin de asegurar su protección.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

NO   ADMITIR  la   demanda   de   casación  presentada  en  nombre  de EFRÉN JIMÉNEZ GALVIS, de  acuerdo con las razones plasmadas en el presente proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

Comisión de servicio  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                         ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.            AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUÍS  QUINTERO MILANÊS                                                YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                             JAVIER ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

     

1  Antecedente  fáctico  tomado  del fallo de segundo grado. El nombre de la menor  se  mantiene  en  reserva  de  acuerdo  con  la  Ley  1098  de  2006,  artículo  47.   

2  Cuaderno original, folios 1, 15, 18 a 21, y 47 a 51.   

3  Ídem, folios 62, y 68 a 73.   

4  Ídem, folios 87 y 89 a 98.   

5  Ídem, folios 102 a 104, 108 a 111, 115, y 124 a 127.   

6 Cfr.  Autos  de 26 de septiembre de 2007, radicaciones Nº 27302, 28184 y 28233, entre  otros.     

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