26138(26-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26138  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado  Ponente   

          DR.   ALFREDO  GOMEZ  QUINTERO               Aprobado  acta  No.  64   

Bogotá  D.  C., veintiséis (26) de marzo de  dos mil ocho (2008)   

VISTOS  

Decide  la Sala el recurso extraordinario de  casación    interpuesto   por   el   defensor   contractual   de   CESAR  AUGUSTO  PÉREZ  MOLINA  contra  la  sentencia  del  15  de  mayo  de  2006,  por   medio de la cual el Tribunal  Superior  de  Antioquia  revocó  el  fallo  absolutorio  de  primera  instancia  proferido  por  el  Juez  Promiscuo  del  Circuito de Santa Rosa de Osos y en su  lugar  lo condenó a las penas de cuatro (4) años de prisión, interdicción de  derechos  y  de funciones públicas por el mismo término y multa de veinte (20)  s.m.l.m.v..   

Además  les  concedió  la  sustitución de  prisión  efectiva por prisión domiciliaria por hallarlo responsable del delito  de  violación  al régimen legal de inhabilidades e incompatibilidades previsto  en el artículo 144 del Decreto 100 de 1980.   

HECHOS  

La  Señora  Nelcy  del  Socorro  Restrepo  denunció  que  el  señor  Néstor  de  Jesús  Mira  Cuartas, elegido el 26 de  octubre  de  1997  como concejal del municipio de “Gómez Plata” (Ant.) para  el   período   constitucional  1998  –  2000  y  quien  tomó  posesión del cargo y renunció1 el 3 de enero  de 1998, tenía un contrato con el municipio.   

En  desarrollo  de  la  investigación  se  estableció  que  Néstor  de  Jesús  Mira  Cuartas2  celebró con el municipio las  siguientes contrataciones:   

Fecha    del  contrato             

Objeto             

Valor             

Alcalde  contratante  

22/12/1997             

Realización   de  trabajos  de  mano  de  obra,  suministro  de  materiales,  montaje  y puesta en  funcionamiento  de  la  electrificación  planta  de  tratamiento  del acueducto  municipal   previa   aprobación  de  las Empresas públicas de Medellín.   

Duración: dos (2)  meses contados a partir del 22 de diciembre de 1997.             

$9 000 000             

CESAR AUGUSTO PÉREZ  MOLINA  

30/01/1998             

Orden    de  trabajo:   Trabajos de mano de obra en varias reparaciones y adecuación de  la Escuela Rural de “San Matías”.   

Plazo:  Del 2  de febrero al 2 de abril de 1998.             

$2 301 240             

Rodolfo  de  Jesús  Martínez Quintero  

El  Señor  CESAR  AUGUSTO  PÉREZ  MOLINA  (recurrente en casación) fue  alcalde  municipal  de  “Gómez  Plata” en el periodo constitucional de 1995  (1°  de  enero)  a  1997  (31 de diciembre) y lo sucedió en el cargo el señor  Rodolfo  de  Jesús  Martínez Quintero, Alcalde para el período constitucional  1998  – 2000 quien también  fue   procesado   y   sentenciado   en   este   expediente   (no  recurrente  en  casación).   

Los   dos   alcaldes  municipales  fueron  sentenciados   porque   violaron   el   régimen   legal   de   inhabilidades  e  incompatibilidades  en  razón  de  que  contrataron  las obras referidas con el  concejal  Néstor de Jesús  Mira Cuartas.   

ANTECEDENTES  

La  Fiscalía  63  Delegada  de la Unidad de  delitos  contra  la Administración pública profirió resolución de acusación  el  18  de  marzo  de 2002 contra CESAR AUGUSTO PÉREZ  MOLINA    y    Rodolfo    de    Jesús    Martínez  Quintero  por  el  delito  de  violación del régimen  legal  de  inhabilidades  e  incompatibilidades (Art. 144 de la Ley 100 de 1980,  modificado  por  el artículo 57 de la Ley 80 de 1993).  (Cfr. fls.  416  –  435 / 1).   

La  acusación fue confirmada el 9 de agosto  de  2002 por la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Antioquia.   (Cfr.  Fls.  464  – 478 /  1).   

El  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Santa  Rosa  de Osos profirió sentencia absolutoria el 11 de febrero de 2003 (fls. 638  –  654  /  2),  que  fue  revocada  –a instancias de  la    impugnación    que   presentó   el   Fiscal   (Fls.   660   –  666  / 2)-  por  el  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Antioquia que, el 15 de mayo  de  2006  lo  sentenció  por  el  delito  de  violación  al  régimen legal de  inhabilidades  e incompatibilidades previsto en el artículo 144 del Decreto 100  de  1980  modificado  por  la  Ley  80  de  1993.   (Fls.  686 – 719 / 2).   

El   defensor   del  sentenciado  PÉREZ  MOLINA  interpuso   el   recurso  extraordinario  de  casación  y presentó oportunamente la demanda.  (Fls.  825  – 839 / 2).   

El Señor Procurador Primero Delegado para la  casación  penal rindió su concepto el pasado 5 de febrero de 2008.  (Fls.  6  –  11  Cuaderno  de la  Corte).   

LA    SENTENCIA  IMPUGNADA   

El Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Antioquia  fundamentó  la  sentencia  condenatoria  en  el  hecho de que estaba  demostrado,  y  era  hecho notorio en el municipio de “Gómez Plata” por ser  un  pueblo  pequeño,  que  quien  rige  los  destinos  del ente territorial (el  alcalde) conoce qué personas fueron elegidas concejales.   

Los Alcaldes municipales que suscribieron el  contrato  y  la  orden  de  trabajo,  respectivamente,  violaron  el régimen de  inhabilidades  e incompatibilidades al pactar la realización de obras públicas  del  municipio con el citado concejal elegido para el período constitucional de  1998  – 2000, Sr. Néstor  de Jesús Mira Cuartas.   

En  relación  con  el  alcalde CESAR  AUGUSTO PÉREZ MOLINA, destacó la  sentencia  que  había  desempeñado  el  cargo  en  tres  oportunidades  y  por  consiguiente  tenía pleno conocimiento del régimen de prohibiciones en materia  de  contratación,  sobre  todo  por  tener  experiencia  y  contar con personal  capacitado  para prestarle la asesoría en un tema que “debía conocer” como  es la Ley 136 de 1994 y la Ley 80 de 1993.   

Por  otra  parte,  cuando  el  contratista  rindió  indagatoria  refirió  que  el alcalde PÉREZ  MOLINA  fue  consciente  de  que  había sido elegido  concejal  del  municipio  y  a  pesar  de  ello manifestó que no había ningún  problema  en  la  celebración  del  contrato de obra, porque… “conocía  que  yo  renunciaba  al  momento  de  ser  llamado  a  la  posesión  como  concejal”.  (Página 16 de la  sentencia).   

A  partir  de  apreciar  el  testimonio  de  Álvaro  de Jesús Rua Montoya, a quien el Tribunal dio crédito, se estableció  como  antecedente  que  la  contratación  fue  producto  de  “…un   compromiso   político”  de  los  alcaldes  con  el  contratista,  quien trabajó a favor de ambas campañas y por  esa   razón   le   adjudicaron   la   realización   de  obras…  “sabedores   de   esa   condición   de   concejal”.   

LA IMPUGNACION  

Cargo único.  Violación directa de la  ley  sustancial  por  aplicación indebida del artículo 144 del Decreto Ley 100  de  1980  (modificado  por el artículo 57 de la Ley 80 de 1993) en concordancia  con  el  artículo  45  de  la  Ley  136  de  1994  y exclusión evidente de los  artículos 6 y 10 del C.P..   

Adujo  el  libelista  que  el  artículo  144  del  Decreto  Ley  100  de  1980  (modificado por el  artículo  57  de  la  Ley  80  de 1993) es una norma penal en blanco y que para  establecer   el   régimen  de  inhabilidades  e  incompatibilidades  “de  los  concejales  municipales”  es  necesario  integrarla  con las disposiciones del  Estatuto  de  funcionamiento  de la administración de los municipios (Artículo  45 de la Ley 136 de 1994).   

Sin  embargo,  en  la  Ley 136 de 1994 no se  estipuló  de  forma  expresa  como  incompatibilidad,  la  celebración  de  un  contrato  por  parte de un concejal con el municipio donde ejerce su investidura  y función pública.   

La  interpretación que le dio el Tribunal a  la  norma  violó  los  principios de tipicidad, de preexistencia de la norma en  blanco  y  la prohibición de analogía en peor, pues el Tribunal interpretó de  manera  odiosa la causal establecida en el numeral 4 del artículo 45, según la  cual…   “los   concejales  no  podrán  celebrar  contrato   con   personas   naturales   o  jurídicas  de  derecho  privado  que  administren,  manejen o inviertan en fondos públicos procedentes del respectivo  municipio,    sean    contratistas   del   mismo   o   reciban   donaciones   de  éste”.   

La  causal  prevista  en  el  numeral  4 del  artículo  45,  la Ley 136 de 1994 se refiere expresamente a la incompatibilidad  “del  concejal”  para  celebrar  contratos o realizar gestiones con personas  naturales  de  las  establecidas  en  el  Código  Civil Colombiano y sus normas  posteriores  y complementarias, entre las cuales no está el municipio como ente  territorial  nacional.   La norma se refiere a entidades de derecho privado  diferentes  al  municipio, que es una entidad de derecho público de conformidad  con el artículo 311 de la Constitución Política.   

La  norma  del  Código  Penal  no  podía  integrarse  con  el  numeral 4 del artículo 45 de la Ley 136 de 1994 y por ello  –dice-  el Tribunal erró  al  complementar el tipo en blanco con la incompatibilidad prevista en la Ley de  organización  y  funcionamiento  de  los municipios, donde no está prevista de  manera     expresa    la    prohibición    “a    los    concejales”    para  contratar.   

Por suerte que ni el concejal ni los alcaldes  violaron  el  régimen  de  inhabilidades ni de incompatibilidades porque en ese  punto  existe  vacío  legislativo,  aunque fuese una causal de mala conducta de  conformidad  con  el  numeral  segundo del mismo artículo 45 ib., que es asunto  del  resorte  de la jurisdicción disciplinaria de conformidad con la Ley 734 de  2002 (Código Disciplinario Único).   

Solicitó   absolver  al  sentenciado  por  violación  del  principio  de  legalidad (Art. 6°) y porque estima atípica la  conducta (Art. 10 ib.).   

EL     CONCEPTO     DEL     MINISTERIO  PÚBLICO   

El señor Procurador reiteró que el alcalde  suscribió  el  contrato  con el entonces concejal electo en el mes de diciembre  de    1997,    quien    se   hallaba   incurso  en las incompatibilidades descritas por la Ley 136 de 1994  (artículo   45),  norma  que  también  prohíbe   al   alcalde   la  celebración  de  contratos  con  los  concejales “en su parágrafo 2°”.   

Por  manera  que  no  es  válida  ninguna  disculpa  para  exonerar  al  alcalde  de  la  conducta  punible,  puesto  que  estaba  en la obligación de  conocer  el régimen de prohibiciones legales y por ello debía conocer que para  el  memento  en  que  contrató con Mira Cuartas ya había sido elegido concejal  del municipio.   

LA CORTE CONSIDERA  

Es  competente  la Corte Suprema de Justicia  para  resolver el recurso extraordinario de casación propuesto por el opugnador  contra   la   sentencia  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Antioquia, de conformidad con el  artículo  205  de  la  Ley 600 de 2000, sin perjuicio del poder oficioso que le  confiere  el  artículo  216  en  concordancia con el artículo 206 y el numeral  tercero del artículo 207 ib.   

Cargo único.  Violación directa de la  ley  sustancial  por  aplicación indebida del artículo 144 del Decreto Ley 100  de  1980  (modificado  por el artículo 57 de la Ley 80 de 1993) en concordancia  con  el  artículo  45  de  la  Ley  136  de  1994  y exclusión evidente de los  artículos 6 y 10 del C.P..   

Al no haber discrepancia alguna en relación  con  los  hechos  del  proceso,  siendo  el núcleo de la censura por violación  directa   la   aplicación   indebida   de  una  norma  sustantiva  –en    blanco-    que   consagra   la  incompatibilidad  “del  concejal”  para contratar con la administración, la  Sala  debe  precisar  que  lo  que  se  juzgó  en  la  sentencia  objeto  de la  impugnación  extraordinaria es la conducta del alcalde  y  no  la del concejal (no obstante advertir que ambos  contratantes incurrieron en el mismo delito):   

1.   En  este extraordinario recurso el  Concejal   –contratista-  no  es  el recurrente, entre  otras  cosas  porque  aceptó  su  compromiso penal y se sometió a la sentencia  anticipada por el trámite del artículo 40 de la Ley 600 de 2000.   

La réplica del impugnante se basó en que…  el  concejal  sí podía contratar con el municipio y  que  el  juzgador  aplicó  de manera indebida la norma prevista en el numeral 4  del  artículo  45  de la Ley 136 de 1994 que de alguna  manera limita la actividad contractual de los concejales.   

Lo  infundado de la alegación radica en que  el   libelista  no  discutió  por  parte  alguna  la  conducta  punible  “del  alcalde”  que  celebra  contratos  con los funcionarios públicos (teniendo en  cuenta que los concejales tienen esa calidad).   

2.     La   responsabilidad   penal  del  funcionario  contratante  que  compromete  a  la  persona  jurídica  de  derecho  público (municipio) se  verifica a partir de la siguiente integración normativa:   

2.1.     El   Alcalde   sentenciado  CESAR     AUGUSTO    PÉREZ    MOLINA  no  podía  celebrar  contratos  con  el  concejal  elegido  por  expresa  prohibición  del artículo 144 del Código  penal   que   es   la   norma   que   directamente   consagra  el  régimen  prohibitivo de inhabilidades e incompatibilidades del funcionario:   

“El servidor  público3  que en ejercicio de sus funciones intervenga en la tramitación,  aprobación  o  celebración de un contrato con violación del régimen legal de  inhabilidades o incompatibilidades…”   

Disposición penal que es fiel desarrollo del  postulado constitucional según el cual:   

“Son  servidores  públicos los miembros de las corporaciones públicas, los empleados  y   trabajadores  del  Estado  y  de  sus  entidades  descentralizadas  territorialmente  y por servicios.   

Los servidores públicos están al servicio  del  Estado y de la comunidad; ejercerán sus funciones en la forma prevista por  la Constitución, la ley y el reglamento.   

La ley determinará el régimen aplicable a  los   particulares   que  temporalmente  desempeñen  funciones públicas y regulará su ejercicio”.     (Artículo 123).  

Si  el  Alcalde es un empleado de una entidad  descentralizada  territorialmente  (en  ello no existe discusión alguna), obvio  es  que  tiene  el deber de comportarse con observancia del sistema que consagra  límites  a  la  actividad  contractual,  teniendo en cuenta el régimen general     “De   las   inhabilidades   e   incompatibilidades   para  contratar”  previsto  en  el  Artículo  8  de  la  Ley  80 de 1993, según el  cual:   

“Son  inhábiles  para  participar  en  licitaciones   y   para   celebrar   contratos   con  las  entidades  estatales:  …f)    Los    servidores   públicos”.   

La  pregunta  obvia  es  ¿Un  concejal  es  –o   no-   un  servidor  público?,   cuestión  que  aparece  resuelta  con  claridad  meridiana  en  el  artículo    123    de    la    Constitución    Política:    “Son   servidores   públicos   los  miembros   de  las  corporaciones  públicas”.   (Conc.  Artículo  63  del  Decreto 100 de 1980, Modificado L. 190 de 1995, art.  18;   Artículo  20  de  la Ley 599 de 2000;  Ib. Página 19 del fallo  del Tribunal).   

Por manera que si el Alcalde contrató con el  concejal  (miembro  de  una corporación pública del orden municipal) incurrió  en  la conducta punible, teniendo en consideración que se trata de un delito de  mera conducta:   

“…el  delito  se  consuma  con la sola  gestión  del servidor público a pesar de la inhabilidad o incompatibilidad por  él   conocida,   sin  necesidad  de  que  la  administración  sufra  menoscabo  patrimonial  ni que el funcionario obtenga rendimientos específicos…”4.   

3)   El artículo 45  de la Ley 136 consagra –ciertamente-     unas     específicas    incompatibilidades    para  concejales:   

“Los concejales no podrán:…  

4. Celebrar contratos o realizar gestiones  con  personas  naturales  o  jurídicas  de  derecho  privado  que administren, manejen o inviertan fondos  públicos     procedentes    del    respectivo    municipio    o    sean    contratistas   del   mismo   o   reciban   donaciones   de  éste”.   

Esta  disposición  de ninguna manera puede  interpretarse  –como lo  hace  el  libelista- en el sentido de que los concejales están habilitados para  celebrar  contratos  con el ente territorial, pues la  prohibición  es  la  genérica del artículo 8 de la Ley 80, teniendo en cuenta  que  por  definición  constitucional  y  legal  los  concejales  son servidores  públicos.   

El cargo no prospera.  

En  mérito  de lo dicho la Corte Suprema de  Justicia,  en  Sala  de Casación Penal y administrando Justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

1.-  NO    CASAR   la  sentencia  del  15  de  mayo  de  2006  proferida  por  el Tribunal Superior del  Distrito Judicial de Antioquia.   

2)         SOLICITAR al señor Juez Promiscuo   del   Circuito     de     Santa     Rosa    de    Osos    (Ant.)    –de  ejecución      de      la      pena-  que surta las comunicaciones de que  trata  el  artículo  472  del  la  Ley 600 de 20005.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

     

                 ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO                MARIA DEL ROSARIO GONZALEZ  DE LEMOS   

Comisión de Servicio  

           AUGUSTO     J.    IBAÑEZ  GUZMÁN                                  JORGE           LUIS          QUINTERO  MILANÉS   

         YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1Fl. 37  / 1.   

2Néstor  de  Jesús  Mira Cuartas aceptó los cargos y se acogió a  sentencia  anticipada  (Cfr.  Fls. 295 – 301 / 1).   

3Léase  en este caso:  …el alcalde…   

4Auto  del 11 de marzo de 1997, rad. Núm. 11601   

5Cfr.  Página 110 del fallo de primera instancia.     

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