25610(26-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 25610  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 64   

Bogotá  D. C., veintiséis (26) de marzo de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Mediante  fallo del 15 de diciembre de 2005,  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  confirmó  íntegramente  la sentencia  proferida  el  13  de  junio  del  mismo  año  por  el Juzgado Cuarto Penal del  Circuito  de  Barranquilla,  que condenó a ALBERTO COLL AMADOR por el delito de  homicidio,   a   la  pena  principal  de  quince  (15) años de prisión, a la accesoria de inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por igual lapso; y le negó  la   suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  la  prisión  domiciliaria.   

El  defensor  del  implicado  interpuso  el  recurso  extraordinario;  y  la  demanda fue inadmitida por la Sala de Casación  Penal  con auto del 11 de julio de 2007. Empero, en dicha providencia se dispuso  correr  traslado  a  la Procuraduría General de la Nación para que conceptuara  sobre la legalidad de la pena accesoria.   

En  esta  oportunidad,  en  ejercicio  de la  facultad  otorgada  a  la Corte en el inciso final del artículo 216 del Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley  600  de  2000,  la  Sala  emite  la sentencia de  casación que en derecho corresponda.   

HECHOS  

Fueron  relatados de la siguiente manera por  el    Tribunal    Superior    de    Bogotá   en   la   sentencia   de   segunda  instancia:   

“Se conoce a través de autos que el día  30  de  enero  de  1999  siendo  aproximadamente las 11:45 p.m, el señor CARLOS  MARIO  SERNA  ORTEGA  se encontraba departiendo con unos conocidos en la terraza  de  su  vivienda  ubicada  en  la calle 74 No. 66-54, del barrio San Patricio de  esta  ciudad,  hasta  donde llegaron dos sujetos con arma de fuego, uno de ellos  identificado  como  ALBERTO  COLL  AMADOR,  y  si  mediar palabras le dispararon  causándole la muerte.”   

ACTUACIÓN  PROCESAL  RELEVANTE   

1.   Adelantada   a   cabalidad  la  etapa  instructiva,  al  calificar  el  mérito  del  sumario,  el  9 de abril 2001, la  Fiscalía   Treinta   y  Cinco  Seccional  de  Barranquilla  dictó  resolución  acusatoria   contra   ALBERTO   COLL  AMADOR,  por  el  delito  de  homicidio   simple,   tipificado  en  el  artículo  323  del  Código  Penal,  Decreto  100  de  1980,  vigente cuando se  perpetró el crimen. (Folio 126 cdno. 1)   

La resolución acusatoria no fue impugnada y  quedó  en firme después de notificarse por el estado, el 31  de agosto de  2001.   

2.  Al  culminar  la  fase  de  la causa, el  Juzgado  Cuarto Penal del Circuito de Bogotá condenó a ALBERTO COLL AMADOR por  el  ilícito  de homicidio, a  la  pena  principal  de  quince  (15)  años  de  prisión,  a  la  accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término,  y  le  negó la suspensión condicional de la ejecución de la  pena y la prisión domiciliaria.   

La  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  con  duración de 15 años, fue derivada del  inciso  3°  del  artículo  52 del Código Penal (Ley  599  de  2000),  que  autoriza  para  esta  especie de  sanción  un  tiempo  igual  al  de la pena a que accede y hasta por una tercera  parte más, sin exceder el máximo fijado en la ley.   

3.  Al desatar la apelación interpuesta por  el  defensor,  con  fallo  del  15 de diciembre de 2005, el Tribunal Superior de  Bogotá  confirmó  íntegramente  la  decisión  de  primera  instancia  y  sin  objeción alguna con relación al término de la pena accesoria.   

4.  El  defensor  interpuso  y  sustentó el  recurso  extraordinario  de casación, cuya demanda fue inadmitida por esta Sala  de la Corte, con auto del 11 de julio de 2007.   

Con  todo, al detectar irregularidades en la  dosificación   de   la   pena  accesoria,  se  ordenó  correr  traslado  a  la  Procuraduría Delegada para que expresara su criterio.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Tercera       Delegada  para la Casación Penal diserta sobre los principios de legalidad  de  las penas y de favorabilidad; y al contrastar esos institutos jurídicos con  el    devenir    procesal,   verifica   que   ambos   fueron   vulnerados  en  el  presente asunto, en cuanto  se  refiere  a  la  sanción  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas.   

Recuerda que a la  fecha     de     los     hechos     –30         de        enero        de       1999-  aún  se  encontraba  vigente  el  Código  Penal,  Decreto  100  de  1980,  que en el artículo 44 establecía una  duración  máxima de diez (10) años para la pena accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas;  por lo cual, se extralimitaron los Jueces al  fijar  la  inhabilidad  para  el ejercicio de derechos y funciones pública       en       quince  (15)  años,  tomando   como  fuente  normativa  el  artículo  52  de  la  Ley  599  de  2000.   

En    consecuencia,   solicita   a   la  Corte     casar   parcialmente  y  de  oficio el fallo, para ajustar la  pena  accesoria  a la legalidad, como manera concreta  de reestablecer las garantías constitucionales del procesado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

CUESTIÓN PREVIA  

En el estudio detallado del expediente, labor  acometida   al   elaborar  la  presente  sentencia,  se  detectó  la  siguiente  situación:   

En ejercicio del cargo de Fiscal 35 Seccional  de   Barranquilla,   el  doctor  LUIS  FELIPE  COLMENARES  RUSSO  suscribió  la  resolución  acusatoria  del 9 de abril 2001, contra ALBERTO COLL AMADOR, por el  delito       de       homicidio      simple.   

Más  adelante,  el doctor COLMENARES RUSSO,  fue  designado  como  magistrado  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior de  Barranquilla  y,  sin  advertir  el  impedimento,  en ejercicio de sus funciones  integró  la  Sala  que  emitió  el  fallo  del  15  de  diciembre de 2005, que  confirmó  la  sentencia  proferida el 13 de junio del mismo año por el Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito de Barranquilla, que condenó a ALBERTO COLL AMADOR  por     el    delito    de    homicidio.   

En  efecto, en casos como el descrito, donde  el  mismo  funcionario dictó la resolución acusatoria y luego debe resolver la  apelación  contra  la  sentencia de primera instancia, que acató la hipótesis  de  la  acusación,  surge  evidente  la  causal  de  impedimento prevista en el  numeral  11°  del  artículo 99 del Código de Procedimiento Penal (Ley  600 de 2000), que tiene lugar cuando  “el  juez  haya  actuado  como  fiscal  dentro  del  proceso”,  bajo  el  entendido  que para resolver el  recurso  de  apelación,  donde  se  alega  inocencia,  no sólo la sentencia de  primera   instancia   es   objeto   de   análisis,   sino  toda  la  actuación  procesal.   

No   manifestar   el  impedimento  es  una  irregularidad  que  eventualmente podría conllevar consecuencias disciplinares,  pero  que  de  suyo no genera nulidad, como se ha reiterado pacíficamente en la  jurisprudencia.   

En efecto, en la Sentencia del 19 de enero de  2006  (radicación 20769) la  Sala  de  Casación Penal reafirmó la misma doctrina e hizo referencia a varios  pronunciamientos que conforman la línea jurisprudencial, así:   

2.  El  criterio  jurisprudencial  citado coincide con el pensamiento que la Corte ha mantenido en  relación  con  la no procedencia de la nulidad cuando un funcionario obligado a  declararse   impedido   no   lo   haga,   como   lo   acreditan  los  siguientes  pronunciamientos:   

2.1. “El que los  Magistrados  no  hubieran  declarado su impedimento (art.535 C.P.P.), no lleva a  caracterizar  su actuación de inválida. El sistema imperante (hoy parcialmente  modificado  por  el  Decreto  1861/89),  mira como desaconsejable (preconceptos,  rutina,  etc.)  el  que  un  funcionario actuante en la etapa sumaria de algunos  procesos,  repita su intervención en la causa. Pero incumplida esta previsión,  por  desatención  de  sus  autores,  y  también por las demás partes, quienes  deben  proceder  a su recusación, el juicio no puede correr los mismos avatares  de  una  falta  de  competencia  objetiva  (aspectos territoriales, funcionales,  etc).   

“En  el  evento  de  falta de competencia  subjetiva,  el  legislador  advierte  motivos  no  convenientes para mantener su  juzgamiento  en  cabeza de un determinado funcionario y propicia su separación.  Pero  no  dándose  ésta, por circunstancias que no envuelven un comportamiento  delictuoso,   debe   mantenerse  la  eficacia  de  la  actuación  cumplida.  La  situación  comentada  no  difiere,  en  su  razón de ser, del instituto de los  impedimentos  y  recusaciones  y por tanto en éste y en aquel otro aspecto debe  asumirse  una misma solución. Hay correctivos diferentes al de la invalidación  del  proceso  rituado  en contravención de estos preceptos y ellos se refieren,  cuando  hay causa fundada, al ámbito disciplinar”1.   

2.2.  “La  no  manifestación  de  un  impedimento  existente no vicia de nulidad la actuación  del  funcionario  en  quien  concurre  la  causal”2.   

2.3.   “El  silencio  en  relación  con  un  impedimento  existente, no vicia de nulidad la  actuación  del  funcionario judicial en quien concurre la causal, puesto que el  desconocimiento   de   esta  obligación  puede  ser  suplida  por  los  sujetos  procesales  acudiendo  al  instituto  de  la  recusación, además de que la ley  procesal  establece  correctivos  propios  (art.114  C.  P. P.), distintos de la  rescisión  de  la  actuación,  de  carácter  disciplinario e inclusive penal,  según             el             caso”3.   

2.4.   “El  silencio  del  funcionario  a  declararse  impedido estando en la obligación de  hacerlo,  no  vicia  de nulidad la actuación a pesar de que pueda eventualmente  constituir  falta  disciplinaria  y  en  algunos casos conducta punible, ya que,  como  lo  recuerda  el  Delegado,  el  correctivo  apropiado  para ellos está a  disposición  de  las  partes  por  medio  de  la  recusación  y en la sanción  prevista  en  el artículo 114 del Código de Procedimiento Penal”4.   

2.5.  “Si  en  materia  de nulidades rige el principio de convalidación (artículo 308 del  Código  de  Procedimiento  Penal),  resulta inconsistente que el actor pretenda  censurar  una actuación que se registró con anuencia de la defensa, sin que en  aquella  oportunidad  se  procediera,  por ejemplo, a recusar a los funcionarios  con  los  argumentos  que  ahora  han  sido  planteados  en  su demanda. Como es  evidente    que    la    defensa    –ejercida   en   aquella  época  por  otro  profesional—  estuvo de acuerdo con la actuación  censurada,  a  ello debe atenerse y por tanto no le es posible de manera tardía  reprochar  lo que en su momento no reprobó. Motivo adicional para desestimar el  cargo,  aparte  de  que  lo  relacionado  con  un  impedimento  no  declarado no  repercute  como  motivo  anulatorio  por  cuanto  la  propia  ley  establece las  consecuencias  de la omisión, tal como se observa en el artículo 114 del C. de  P.P.,  que  prevé  como  sanción  una  multa,  sin  perjuicio  de  la eventual  responsabilidad  penal.  Es  claro, así, que si hubiera concurrido en el asunto  concreto  causal  de  impedimento,  el no hacerlo no acarrearía anulación sino  los    resultados    acabados    de   mencionar”5.   

“Es   claro,   pues,  que  la  supuesta  irregularidad  denunciada,  consistente  en  que  dos  de  los  Magistrados  del  Tribunal   no  expresaron  impedimento  para  conocer  del  asunto,  pese a  encontrarse  incursos  en  la  causal  6ª  del  artículo  99  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  no acarrearía la invalidez de lo actuado en el  evento de haberse acreditado su concurrencia. “   

En   el   anterior   orden  de  ideas,  la  irregularidad  se  convalida por el silencio de los sujetos procesales, dado que  contaban  con  el  instituto  jurídico  de  la  recusación  para  recordar  al  funcionario  judicial  la  obligación de separarse del conocimiento del asunto;  sin  perjuicio  de que puedan demostrar que algún perjuicio concreto se irrogó  por la omisión del funcionario impedido.   

Así  lo expresó la Sala de Casación Penal  en    la    Sentencia    del    1°    de    agosto    de   2002,   (radicación      14501):   

“Ahora,  si no se aparta del conocimiento  de  la actuación, ni los sujetos procesales lo recusan, no obstante la evidente  presencia  de  la  causal, ¿qué ocurre?, pues que la deficiencia se convalida,  sin  perjuicio  de  que se pueda demostrar en otra etapa del proceso los efectos  dañosos  de  las  garantías  o  de  los  cimientos  procesales,  originados en  posibles actos arbitrarios del funcionario.”   

Así las cosas, si la deficiencia procesal se  convalida  y  los  sujetos  procesales  no  reportaron  la mengua o menoscabo de  alguno  de  sus  derechos,  se  infiere  que no es necesario someter el asunto a  conocimiento de la autoridad disciplinaria.   

CASACIÓN OFICIOSA  

Razón  asiste  a  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  en  tanto  verifica  que los funcionarios  judiciales  se  equivocaron  en  la  dosificación de la pena de inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas; y, por ende, es atinada su  solicitud  de intervención oficiosa de esta Sala, para ajustar aquella sanción  a los límites de la legalidad.   

1.  En  invariable  jurisprudencia,  esta  Corporación  ha  insistido  en  que  el  principio de  legalidad comprende no sólo la estricta reserva legal  en  la  creación  de los delitos y las penas; sino también, la prohibición de  aplicar  retroactivamente leyes desfavorables a los intereses del implicado y la  taxativa  e  inequívoca  descripción  de  los  elementos  que  estructuran  la  conducta punible.   

Como  en  el  caso  que  se examina, por un  entendimiento  impreciso del principio de favorabilidad, se cometió un error en  las  operaciones  tendientes  a  cuantificar  la  sanción accesoria, se casará  parcialmente  y  de oficio el fallo emitido por el Tribunal Superior de Bogotá,  como se indica a continuación.   

2.  Se  recuerda  que  en las sentencias de  instancia   se   impuso   a   ALBERTO  COLL  AMADOR,  como  pena  accesoria,  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derecho  y  funciones públicas por 15  años,  siguiendo  el  inciso 3° del artículo 52 del Código Penal, Ley 599 de  2000,  régimen  éste que empezó a regir un año después de su promulgación,  esto es, el 25 de julio de 2001.   

En esta materia se observa evidente exceso,  toda  vez  que por favorabilidad era aplicable el artículo 44 del Código Penal  de  1980, vigente al tiempo de los hechos (30 de enero  de  1999), que establecía diez (10) años de duración  máxima para la interdicción de derechos y funciones públicas.   

Con relación a ese específico tópico, la  Sala  de Casación Penal, en sentencia del 28 de septiembre de 2006 (radicación 25539) acotó:   

“cuando  la  pena  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  se impone como accesoria a la de prisión, su  tiempo  de  duración  será  igual  a ésta, sin que pueda exceder de 10 años,  según  lo  establecen  los  artículos 44 (modificado por el 28 de la ley 40 de  1993  y  luego  por el 3° de la ley 365 de 1997) y 52 del Código Penal de 1980  aplicable al caso.   

En   relación   con   este   tópico,  recientemente  la  Corte  precisó  que  cuando la pena privativa de la libertad  excede  los  diez  años  de  prisión, no resulta aplicable el artículo 52 del  Decreto  100  de  1980. Indicó, además, que, en dicha hipótesis, el artículo  44  ejusdem  (modificado por el 28 de la ley 40 de 1993 y luego por el 3° de la  ley  365  de  1997),  no  faculta  al  juzgador para imponer la interdicción de  derechos  y  funciones públicas por tiempo menor de diez años, prevalido de la  expresión               ‘hasta’ allí  utilizada.   

La  genuina interpretación judicial, dijo  la   Sala,   ‘conduce  a  entender  que  si  la  pena  principal  es  menor de diez años, la accesoria en  cuestión  será también menor, pero que si la pena principal es de diez años,  por  ejemplo,  también en ese rango será la accesoria, por contera, si la pena  principal  supera  los  diez  años,  por mandato del artículo 44 precitado, la  interdicción  será de 10 años, límite máximo, porque, la aplicación de las  normas  (52  y  44  del  Código  anterior)  en  cuestión obedece a un criterio  sistemático,    en    virtud   del   cual,   las   normas   no   pueden   obrar  aisladamente,   sino de manera complementaria, en función de un todo, que,  por   lo   mismo,   impide   aislarlas  para  su  cabal  aplicación’  (Cfr. sent. cas. julio 31/03,. Rad.  15063)”6.   

Por  consiguiente,  para  ajustar  la  pena  accesoria  a  la  legalidad,  se  declarará  que  COLL  AMADOR  queda condenado  a    la    pena    principal    de    15 años de prisión y a inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el lapso 10 años.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.  No  declarar  la  nulidad  del  fallo  del quince (15) de diciembre de dos mil cinco (2005),  proferido  por  el  Tribunal Superior de Barranquilla,  por las razones expuestas en la parte motiva de esta providencia.   

2. Casar   parcialmente   la  mencionada sentencia, en el sentido  de   declarar  que  ALBERTO  COLL  AMADOR     queda     condenado     por    el  delito   de   homicidio  a    la    pena    principal    de    quince           (15)    años    de    prisión   y   a  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  lapso de diez (10) años.   

3. En todos los  demás  aspectos  permanece  incólume  el  fallo  del  Tribunal Superior de Cali.   

Contra  la  presente  sentencia no procede  recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

                                                                                                                 Comisión de servicio   

AUGUSTO  J. IBÁÑEZ GUZMÁN                            JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                           JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1.  CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala   de   Casación   Penal,   Sent.            –  Casación  3.600,  noviembre  23 de  1989.   

2  .  Auto    – Segunda instancia 9.169, abril 14 de  1994.   

3  .  Sent.    –  Casación 10.632, agosto 8 de 1996.   

4  .  Sent.    –  Casación  13.268, septiembre 14 de  2000.   

5  .  Sent.  – Casación 14.078,  noviembre 8 de 2000.   

6 CORTE  SUPREMA    DE    JUSTICIA,    Sent. Cas. agost.6/2003, rad. 16.680.     

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