25186(16-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

          Magistrado  Ponente   

          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

          Aprobado Acta No. 93   

Bogotá  D.  C., dieciséis (16) de abril de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Decide  la Sala el recurso extraordinario de  casación  interpuesto por la defensora de OSCAR ANTONIO PATIÑO GALLEGO, contra  el  fallo  del 3 de octubre de 2005, por el cual el Tribunal Superior de Pereira  confirmó  íntegramente  la sentencia proferida por el Juzgado Único Penal del  Circuito  Especializado  de la misma ciudad, el 27 de mayo de 2005, que condenó  a  dicho  procesado  en  calidad de autor de concierto  para  delinquir  en asuntos de narcotráfico, a la pena  principal  de  seis  (6) años de prisión, a la accesoria de inhabilitación de  derechos  y  funciones  públicas  por  igual  lapso, al pago de multa por valor  equivalente  a dos mil (2000) salarios mínimos legales mensuales; y le negó el  subrogado   de   la   suspensión   condicional   de   la   ejecución   de   la  pena.   

En  el  mismo  fallo fueron condenados otros  implicados a sanciones diversas.   

HECHOS  

Se  relataron  de la siguiente manera por el  Tribunal Superior de Pereira, en la sentencia de segunda instancia:   

“Con  base  en  informaciones  anónimas  obtenidas   por   la  Dirección  Antinarcóticos  de  esta  ciudad,  se  logró  establecer  la  existencia  de  un  grupo  de  personas dedicadas al tráfico de  heroína,  cuyo  centro  de operaciones era la ciudad de Pereira.   La  droga   es   transportada   a   través  de  correos  humanos,  por  las  rutas:  Pereira-Buenaventura-Panamá-New York;   Pereira-Medellín-Barranquilla-Maicao-Venezuela-New  York; y Pereira-Bogotá-New  York.   

Adelantadas las investigaciones pertinentes  y  con  la  interceptación de varias líneas telefónicas, se logró establecer  la  implicación de varias personas, entre ellas, los recurrentes, por lo que se  les capturó y vinculó al proceso.”   

ACTUACIÓN  PROCESAL  RELEVANTE   

1.  Por  los  anteriores acontecimientos, la  Fiscalía  Especializada   Delegada  para  la  Policía  Antinarcóticos de  Bogotá,  dispuso  adelantar  averiguación preliminar y ordenó la práctica de  varias  pruebas, entre ellas, identificar a los implicados y a los conocidos con  los alias de “BARRY” y “N.N. OSCAR”.   

2.  A  partir  de  gestiones de inteligencia  desplegadas   por  el  Grupo  Control  de  Heroína  de  la  Policía  Nacional,  especialmente   sobre   llamadas   telefónicas  interceptadas,  se  identificó  plenamente  a  LUIS FERNANDO BECERRA HOYOS, OSCAR ANTONIO PATIÑO GALLEGO, CESAR  AUGUSTO  LONDOÑO  RAMÍREZ,  ALBERTO HOYOS NARVÁEZ, JHON JAIRO GÓMEZ CADAVID,  JHON  JAIRO  SALAZAR MARÍN, GILBERTO RUIZ BEDOYA, WALTER PACHECO TREJOS, WALTER  MAURICIO  PACHECO  CHICA,  FÉLIX  AUGUSTO  MEDINA MONTAÑEZ, JUAN DIEGO MONTOYA  DÍAZ,  HERIBERTO OSORIO RESTREPO, RICARDO ELÍAS MARTÍNEZ GÓMEZ, OMAR ENRIQUE  FRANCO  TREJOS, LUIS FERNANDO VALLEJO QUIROZ, JHARVEY HINCAPIÉ AGUIRRE, FÚLVIO  HERRERA  BEDOYA,  FABIÁN  ALBERTO  MORALES  TORO  y EDGAR OSPINA, presuntamente  comprometidos  en actividades de narcotráfico. (Folio  21 cdno. 1)   

3.  Con base en la información anterior, el  25  de  julio  de  2003  la Fiscalía Catorce Especializada adscrita a la Unidad  Nacional  Antinarcóticos,  abrió investigación y dispuso vincular a los antes  mencionados  mediante  indagatoria, efecto para el cual expidió sendas órdenes  de captura.   

4.   Paulatinamente  la  mayoría  de  las  aprehensiones   fueron   ocurriendo   y   del   mismo  modo  se  recaudaron  las  indagatorias.    De   tal   manera,   al   definir   la   situación   jurídica  provisionalmente,  con  resolución  del  20  de  agosto  de  2003, la Fiscalía  Diecisiete  Especializada Bogotá afectó a los procesados LUIS FERNANDO BECERRA  HOYOS   (alias  “Barry”),  OSCAR  ANTONIO  PATIÑO  GALLEGO,  ALBERTO  HOYOS  NARVÁEZ,  JHON  JAIRO  GÓMEZ CADAVID, JHON JAIRO SALAZAR MARÍN, GILBERTO RUIZ  BEDOYA,  WALTER  PACHECO  TREJOS,  FÉLIX  AUGUSTO  MEDINA MONTAÑEZ, JUAN DIEGO  MONTOYA  DÍAZ,  RICARDO  ELÍAS  MARTÍNEZ  GÓMEZ, OMAR ENRIQUE FRANCO TREJOS,  LUIS  FERNANDO  VALLEJO QUIROZ, FABIÁN ALBERTO MORALES TORO y EDGAR OSPINA, con  medida    de   aseguramiento   consistente   en   detención   preventiva,   sin  excarcelación,  por  los  delitos  de  concierto para  delinquir  en  asuntos  de  narcotráfico, tráfico     de    estupefacientes    y  lavado    de    activos,  tipificados  en  los  artículos  323,  376  y 340 del Código Penal, Ley 599 de  2000.   

En la misma oportunidad se abstuvo de imponer  medida  de aseguramiento a HARVEY HINCAPIÉ AGUIRRE y HERIBERTO OSORIO RESTREPO.  (Folio 210 cdno. 2)   

5. Avanzada la investigación, los implicados  LUIS   FERNANDO   BECERRA  HOYOS  (alias  “Barry”),  FÉLIX  ANTONIO  MEDINA  MARTÍNEZ,  WALTER PACHECO TREJOS, RICARDO ELÍAS MARTÍNEZ GÓMEZ, OMAR ENRIQUE  FRANCO  TREJOS,  LUIS  FERNANDO  VALLEJO  QUIROZ  y FABIÁN ALBERTO MORALES TORO  manifestaron  su  intención  de  someterse a la justicia y aceptaron los cargos  que  les  formuló  la Fiscalía, como acto previo a la emisión de la sentencia  anticipada.  (Folios 32 cdno. 6; 151 cdno. 7 y 46, 54,  63, 72 y 122 cdno. 8)   

Producida  la ruptura de la unidad procesal,  continuaron     las     diligencias     con    relación    a    lo    restantes  implicados.   

4.  Recaudada  la prueba necesaria, el 17 de  mayo  de  2004,  se  declaró  parcialmente  cerrado  el  ciclo instructivo, con  relación  a  FÚLVIO  HERRERA  BEDOYA,  OSCAR  ANTONIO PATIÑO GALLEGO, ALBERTO  HOYOS  NARVÁEZ,  JHON  JAIRO  GÓMEZ  CADAVID,  JHON JAIRO SALAZAR MARÍN, JUAN  DIEGO  MONTOYA DÍAZ, EDGAR DE JESÚS OSPINA GALLEGO, HARVEY HINCAPIÉ AGUIRRE y  HERIBERTO OSORIO RESTREPO.   

La  investigación  contra  CESAR  AUGUSTO  LONDOÑO  RAMÍREZ  y WALTER MAURICIO PACHECO CHICA continuó por separado luego  de  una  nueva  ruptura  de la unidad procesal. (Folio  152 cdno. 8)   

5.  El mérito del sumario fue calificado el  19  de  julio  de  2004,  por  la  Fiscalía Catorce Especializada adscrita a la  Unidad   Nacional   Antinarcóticos   situada   en   Bogotá,   con  resolución  acusatoria1 emitida de la siguiente manera:   

-.  Contra  FÚLVIO HERRERA BEDOYA y ALBERTO  HOYOS   NARVÁEZ,   como  coautores  de  tráfico  de  estupefacientes agravado.   

-.  Contra  JHON  JAIRO GÓMEZ CADAVID, como  cómplice    de    tráfico    de   estupefacientes  agravado.   

-.  Contra  JUAN  DIEGO MONTOYA DÍAZ y JHON  JAIRO  SALAZAR  MARÍN,  como  coautores  de concierto  para   delinquir   con   fines   de   narcotráfico  y  tráfico   de  estupefacientes  agravado.   

-.  Contra  OSCAR  ANTONIO PATIÑO GALLEGO y  EDGAR  DE  JESÚS  OSPINA  GALLEGO, por concierto para  delinquir con fines de narcotráfico.   

De otra parte, precluyó la investigación en  favor  de  HARVEY  HINCAPIÉ  AGUIRRE,  HERIBERTO OSORIO PATIÑO y OSCAR ANTONIO  PATIÑO     GALLEGO,     por     la    conducta    punible    de    narcotráfico.   

6.  Los  defensores de OSCAR ANTONIO PATIÑO  GALLEGO,  FÚLVIO  HERRERA  BEDOYA  y  ALBERTO  HOYOS  NARVÁEZ interpusieron el  recurso  de  apelación contra la resolución acusatoria, la cual fue confirmada  el  17  de  septiembre  de  2004,  por la Unidad de Fiscalías Delegadas ante el  Tribunal  Superior  de  Bogotá.  (Folio 92 cdno. 2ª  instancia Fiscalía)   

7. En acatamiento del factor territorial, la  fase  de  la causa se adelantó en la ciudad de Pereira; y al culminar el debate  público,  mediante sentencia del 27 de mayo de 20052,  el  Juzgado Único Penal del  Circuito    de    Especializado   de   esa   ciudad   adoptó   las   siguientes  determinaciones:   

i)  Absolvió a ALBERTO HOYOS NARVÁEZ, JHON  JAIRO  GÓMEZ  CADAVID,  JUAN  DIEGO  MONTOYA  DÍAZ  y  EDGAR  DE JESÚS OSPINA  GALLEGO,  a quienes la Fiscalía Especializada de la misma ciudad acusó por los  delitos  de  tráfico  de estupefacientes  y concierto para delinquir en asuntos de  narcotráfico.   A  los  antes  mencionado  concedió  libertad provisional.   

ii)  Condenó  a  JHON JAIRO SALAZAR MARÍN,  como  autor de tráfico de estupefacientes y concierto  para  delinquir  en asuntos de narcotráfico, a la pena  de  catorce  (14)  años seis (6) meses de prisión y al pago de multa por valor  de 1667 salarios mínimos legales mensuales.   

iii) Condenó a FÚLVIO HERRERA BEDOYA, como  autor   de  tráfico  de  estupefacientes,  a la pena de ocho (8) años de prisión y al pago de multa por el  equivalente a 1500 salarios mínimos legales mensuales.   

iv) Condenó a OSCAR PATIÑO GALLEGO, por el  delito  de  concierto  para  delinquir  en asuntos de  narcotráfico, a la pena de seis (6) años de prisión  y   al   pago   de   multa   en  cuantía  de  2000  salarios  mínimos  legales  mensuales.   

v)   A   los   tres   condenados   impuso  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por igual  lapso,  respectivamente, que la sanción restrictiva de la libertad; y les negó  el   subrogado   de   la   suspensión   condicional  de  la  ejecución  de  la  pena.   

8.  Al desatar la apelación interpuesta por  los  defensores  de  FÚLVIO HERRERA BEDOYA, OSCAR ANTONIO PATIÑO GALLEGO y por  éste  último,  en  fallo  del  13  de octubre de 2005, el Tribunal Superior de  Pereira  confirmó íntegramente la decisión de primera instancia. (Folio 8 cdno. Tribunal)   

9.  Inconforme con la decisión anterior, el  defensor  de  OSCAR  ANTONIO  PATIÑO  GALLEGO  interpuso y sustentó el recurso  extraordinario   de   casación,   cuyo   fondo   resuelve   la   Sala  en  esta  oportunidad.   

LA DEMANDA  

Tres cargos contra la sentencia del Tribunal  Superior  de  Pereira  propone  el  defensor  de  OSCAR ANTONIO PATIÑO GALLEGO,  invocando  la  causal  primera  de  casación,  prevista en el artículo 207 del  Código   de   Procedimiento   Penal   (Ley  600  de  2000); los dos primeros  por violación indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  apreciación errónea del plexo probatorio; y, el  restante,  por  violación directa por falta de aplicación de los preceptos que  estatuyen  el  principio  in dubio pro reo.   

Asegura  que  por  haber  incurrido  en  la  equivocada  valoración  de  los  medios  de convicción los jueces de instancia  aplicaron     en     forma    indebida    el    artículo    340    (concierto  para  delinquir) de la Ley 599  de   2000,   cuando   lo   correcto  era  absolver  al  implicado,  así  fuese,  subsidiariamente,  en  aplicación  del  principio  in  dubio pro reo.   

En   todos  los  casos,  en  punto  de  la  trascendencia  de  los  diversos “yerros”  que  atribuye  a los Jueces de instancia, la censora indica que  si  las pruebas se hubiesen sopesado lógicamente y acatando los criterios de la  sana crítica, la sentencia tendría que haber sido absolutoria.   

PRIMER    CARGO:   falsos   juicios   de  identidad   

En  criterio  de  la  libelista, el Tribunal  Superior  cometió  dos  desatinos:  i)  no  dar por demostrado, estándolo, que  OSCAR  ANTONIO  PATIÑO  GALLEGO  no  cometió el ilícito que se endilga; y ii)  desconocer   las   situaciones   fácticas  que  condicionan  el  artículo  238  (apreciación    de    las    pruebas)  del  Código  de  Procedimiento  Penal, Ley 600 de 2000; por haber  valorado  equivocadamente las transcripciones de las grabaciones de las llamadas  telefónicas interceptadas.   

Concreta  los  defectos  en  la  estimación  probatoria, de la siguiente manera:   

1.1 Primer yerro  

La  casacionista  transcribe  un aparte del  fallo  del  Juez  colegiado,  para  concluir  que se “tergiversa la lógica al  hablar de lenguaje cifrado, cuando en la realidad no es así”.   

La  censora  alude  a  un  aparte  de  una  conversación   telefónica   donde   OSCAR  (el  implicado)  le  dice  a  alias  “BARRY”  que  cambió  su número y que personalmente se lo suministrará; y  concluye  que  ahí  no  se  está  hablando  en modo cifrado, no hay malicia ni  claves  secretas;  sino  que  la prueba demuestra es que un comerciante prefiere  entregar  personalmente a su amigo el número telefónico, pues de lo contrario,  le habría dicho que por seguridad era mejor de esa manera.   

1.2 Segundo yerro  

La defensora alude a un aparte del fallo de  segunda  instancia,  donde  se  destaca  otra llamada telefónica donde OSCAR le  dice  a  alias  “BARRY”  que  tenga  cuidado  que no le vayan a descubrir la  pelada  esa suya, que no se vaya a dejar pillar la loción y la carta, porque la  cuñada y la suegra vinieron.   

Para       el       Ad-quem,  ellos  no  hablan  de  un  amor  secreto  de  “BARRY”,  sino  que  se trata de que las autoridades han estado  merodeando  y le pueden descubrir la empresa delincuencial; pues OSCAR es apenas  conocido de Claudia, la compañera de “BARRY”.   

Sostiene  el defensor que se tergiversó la  prueba  en  su  sentido  objetivo, “porque en ningún momento hablan de que le  vayan  a  descubrir  la  pelada  suya, hablan de que vino la suegra y la cuñada  pero  NUNCA  dice  OSCAR  que  sea la esposa de Barry o la mamá de la esposa de  Barry;  y  era perfectamente posible que OSCAR pudiera conocer a alguna novia de  aquél, pues entre ellos existía amistad.   

1.3 Tercer yerro  

El  Tribunal  Superior  destaca que en otra  llamada  telefónica  hablan  de un sujeto conocido como “Cacerolo”, a quien  OSCAR ANTONIO PATIÑO GALLEGO negó conocer.   

De     ahí     el     Ad-quem   dedujo   un   “indicio  grave  de  mentira”, siendo tal  reflexión       equivocada       –según  la libelista- porque quien estaba realmente comprometido con  el    tráfico    de    estupefacientes  es  “Cacerolo”  y  no  OSCAR,  al  punto  que  la Fiscalía le  precluyó  la  investigación  por este delito; y, como lo sostuvo el Procurador  Judicial  que  intervino  en  el  proceso, dada la organización criminal, no es  factible  predicar  los  elementos  del concierto para  delinquir,  si al mismo tiempo se descarta el tráfico  de drogas.   

SEGUNDO CARGO: falsos juicios de existencia  por omisión   

La defensora afirma que el Tribunal Superior  de  Pereira  ignoró  la  presencia  de  pruebas con capacidad para modificar la  decisión   impugnada,   a  pesar  de  haber  sido  legalmente  incorporadas  al  proceso.   

2.1 Primer yerro  

Recuerda  la  censora que el Juez colegiado  dedujo,  a  partir  de  la  ampliación de indagatoria de Luis Fernando Becerra,  alias  “Barry”,  que  entre éste y OSCAR ANTONIO PATIÑO GALLEGO existe una  gran  amistad,  porque  aquél  trato  de  excluir  a  éste  de  toda relación  delictual,  pero  sin  lograrlo,  debido a que subsisten indicios que indican su  responsabilidad.   

Se   equivocó   el   Tribunal   Superior  –acota-  al negar valor a  la  indagatoria  y  ampliación de la misma que hizo alias “Barry”, pues él  dijo  que sólo ha negociado carros con OSCAR ANTONIO, y que no ha realizado con  éste negocios de droga.   

2.2 Segundo yerro  

Dice  la casacionista que en las sentencias  de   instancia   “no   se  le  dio  ningún  valor  probatorio”  a  los  testimonios  de  Diego  Albeiro  Clavijo  Echeverry  y  Carlos  Emilio  Manco Restrepo, quienes relatan la manera  como   conocieron   a  OSCAR  ANTONIO  PATIÑO  GALLEGO,  refiriendo  relaciones  comerciales  en  compraventa  de  ganado  y  carros,  todos  realizados en forma  correcta.   

Agrega  que si se hubiesen tenido en cuenta  esas  declaraciones  “es  evidente  que  la interpretación de las grabaciones  magnetofónicas  en  conjunto  con  los  testimonios  darían para absolver” a  OSCAR    ANTONIO,    al    comprender    el    verdadero    sentido    de    las  conversaciones.   

TERCER  CARGO. Violación directa: falta de  aplicación del principio in dubio pro reo   

En  la  parte  inicial  de esta censura, la  casacionista   invoca  nuevamente  las  pruebas  mencionadas  en  los  reproches  anteriores  y  sostiene  que  el  Tribunal  Superior incurrió en los siguientes  desatinos:   

3.1 Primer yerro  

La  defensora  recuerda que en su fallo, el  Ad-quem expresó lo siguiente:   

“No  puede  sostenerse  que los negocios  sostenidos   por  ambos  sean  todos  ilícitos,  pero  sobresalen  algunos  que  demuestran una actitud alejada de los marcos legales.”   

El  error consiste en que el Juez colegiado  se  niega  a  reconocer que OSCAR ANTONIO PATIÑO GALLEGO estaba amparado por el  principio   del   in   dubio   pro   reo,  pues  “en la parte motiva reconoce la  existencia  de  dudas  probatorias,  pues así lo afirma cuando dice “NO puede  sostenerse  que  los  negocios  sostenidos por ambos sean todos ilícitos” y a  pesar    de    esto    inaplica    el    precepto    de   la   duda.”   

Solicita   a  la  Corte  casar  el  fallo  impugnado,    en    el   sentido   de   absolver   a   OSCAR   ANTONIO   PATIÑO  GALLEGO.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Tercera  Delegada para la Casación Penal  advierte  inconsistencias  lógicas y de fondo en la postulación de               los           cargos,        que       les    restan    toda   posibilidad   de  prosperar.   

A   decir   de  la  Delegada,  no  fueron  los  Jueces  de instancia  quienes   analizaron   de  manera  distorsionada  las  pruebas        que        la       demanda   refiere,   sino  que   es   la  casacionista  quien presenta  el   asunto   de   una   manera   sesgada,  que  lejos  está de constituir la demostración de algún error  de  hecho  o  de derecho, pues se reduce a un simple enfrentamiento de criterios  con el fallador.   

SOBRE   EL   PRIMER   CARGO: falso juicio de identidad   

La  Delegada  descarta  que  el  Tribunal  Superior  hubiese  tergiversado  la  transcripción de las llamadas telefónicas  interceptadas  y grabadas por los organismos de inteligencia, donde el implicado  OSCAR  ANTONIO  PATIÑO  GALLEGO  dialoga  con  otros  condenados  en este mismo  asunto.     Lo     que    ocurre    –dice-,  después  de estudiar  el  contenido literal del fallo, es que de esas conversaciones el  Ad-quem  dedujo que se empleaba un lenguaje cifrado, y esta inferencia es la que  se  reprocha  en  el  cargo,  donde  no  se demuestra que se hubiese alterado el  contenido literal del texto analizado.   

Idéntica situación se observa en el caso  de  la  llamada donde OSCAR ANTONIO le dice a “BARRY” que no se vaya a dejar  “pillar  la  loción  y  la  carta”  porque  la  cuñada y la suegra estaban  preguntando  por eso. Destaca la Procuradora que para deducir que los implicados  se  estaban  refiriendo  a  las  autoridades  y  no  a un “amor secreto”, el  Tribunal  Superior  no  tergiversó  la  conversación telefónica interceptada,  sino  que  discurrió  por los parámetros de la sana  crítica.   

De  otro  lado, se interceptó una llamada  donde  habla  alias  “Cacerolo”  seriamente  comprometido con el tráfico de  drogas;  a  quien  OSCAR  ANTONIO  negó  conocer,  siendo  ello  alejado  de la  realidad,  como  más  tarde  se  estableció.  Tampoco  en  ese  evento  se mal  interpretó  la  prueba  para  hacerle  producir  efectos contrarios a su aporte  objetivo.   

SOBRE  EL  SEGUNDO  CARGO: falso juicio de  existencia   

En  criterio  de  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación Penal, no compagina con la realidad la afirmación  según  la  cual  los  Jueces de instancia no analizaron los testimonios de Luis  Fernando  Becerra  y  Diego  Alberto  Clavijo,  quienes disertaron acerca de las  relaciones    comerciales    que    habían    sostenido    con    OSCAR ANTONIO PATIÑO GALLEGO.   

Basta  leer  las providencias –acota-  para detectar que en el fallo  sí  fueron tenidas en cuenta, pero se les asignó poco valor demostrativo y es,  precisamente,    contra    esa    valoración   que   la   censora   dirige   su  protesta.   

SOBRE  EL  TERCER  CARGO:  in  dubio  pro  reo   

En   esta  oportunidad,  la  Procuradora  Delegada  recuerda  que  el  Tribunal  Superior sí admitió que PATIÑO GALLEGO  adelantaba  algunos  negocios  lícitos.  No obstante, al mismo tiempo encontró  probado   con  la  certeza  suficiente  su  vinculación  con  la  organización  delictiva dedicada a actividades de narcotráfico.   

Entonces,  concluye,  no  es  adecuado  el  reproche  casacional por violación directa de los preceptos que establecen como  principio el beneficio de la duda para el implicado.   

Por   lo  antes  expuesto,  en  opinión  de  la Delegada ninguno de los cargos tiene vocación  de   prosperidad   y,   por  ello,  solicita  a  la  Corte  no  casar  el  fallo  impugnado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Razón  asiste  a  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la Casación Penal, en tanto observa que la libelista se limitó  a  realizar  críticas  abiertas  sobre las pruebas que eran de su interés, sin  avanzar  hasta  la  demostración  de  algún  error  de  hecho o de derecho que  hubiese  cometido  el  Tribunal  Superior;  y  que  en su afán por anteponer su  percepción  de  las  cosas,  dejó  incólume  la base esencial de la sentencia  condenatoria;  esto  es,  las  reflexiones indiciarias estructuradas a partir de  varios hechos indicadores.   

SOBRE  EL  PRIMER  CARGO: falsos juicios de  identidad   

No compagina con la realidad la afirmación  que  hace  la  casacionista,  en el sentido que el Juez colegiado tergiversó la  conversación  entre OSCAR ANTONIO PATIÑO GALLEGO y “BARRY”, y que por ello  dedujo que dialogaban en lenguaje cifrado.   

-.  Según  la  transcripción  aportada al  proceso,  de  la  llamada  efectuada el día 3 de marzo de 2003, se registró la  siguiente    conversación    entre    “BARRY”    y    OSCAR    (Folio      31      cdno.      interceptaciones      1):   

“BA:                                      ALIAS BARRY   

OS:                       NN OSCAR   

BA:                       ALÓ   

OS:                       QUIUBO FIRMA   

BA:                       FIRMA   

OS:                          BIEN  O  QUÉ,  CÓMO  ME  LE  VA?   

BA:                                        COMO ESTAS, MUY BIEN GRACIAS A DIOS MIJO?   

OS:                                        A ESO ES LO IMPORTANTE HERMANO, CUÁNDO LLEGÓ?   

BA:                         ANTE  NOCHE,  YO AYER LE ESTUVE  MARCANDO    Y   BUZÓN                                                  Y  BUZÓN   

OS:                        NO  FUE QUE CAMBIÉ DE NUMERO Y  PUES                                                                        PERSONALMENTE SE LO…   

BA:                                        A BUENO SEÑOR, A QUÉ HORAS NOS PODEMOS VER?   

OS:                       DIGA USTED?   

BA:                         PUES YO YA ESTOY LISTO PA QUE ME  DIGA DÓNDE   

OS:                         SI  QUIERE  EN MEDIA HORITA NOS  VEMOS   AHÍ   EN   LOS                                                                  CARROS   

BA:                       SEÑOR   

OS:                         EN MEDIA HORITA NOS VEMOS EN LOS  CARROS   

BA:                      BUENO SEÑOR   

OS:                       HÁGALE PUES   

BA:                                         OK”   

-. De otra parte, se trascribió la llamada  registrada  el día 6 de marzo de 2003, de otra conversación fluida entre alias  BARRY   y   OSCAR   (f   48  cdno.  interceptaciones  1):   

“BA:                                     ALIAS BARRI   

OS:                      OSCAR   

BA:                      ALÓ   

OS:                      QUIUBO FIRMA   

BA:                             QUIUBO    FIRMA    CÓMO  ESTÁS   

OS:                          YA   ESTÁ   EN  LA  CASA  O  QUÉ   

BA:                          NO   ESTOY  POR  ACÁ  DONDE  ESTÁBAMOS                                                                               ESTOY POR  ACÁ DONDE ESTABA ANOCHE   

OS:                       A YA SÍ SÍ, A PERO VEA DE TODAS  FORMAS                                                                       SABE  PARA  QUE  POR QUE DE PRONTO ESTÉ                                                                     COMO     PELLIZCADITO  MAÑANA   

BA:                      SÍ   

OS:                      ME ENTIENDE   

BA:                      SI SEÑOR   

OS:                        PORQUE  PORAY  VINO  LA LA…LA  SUEGRA  SUYA                                                                  CON ESA CUÑADA SUYA ENTONCES   

BA:                      A SI   

OS:                       PARA QUE NO VAYA A IR PORAY DONDE                                                                                       LA…PELADA  ESA  SUYA  MIJO  POR  QUE  ME LO                                                                  PILLAN   ESO   …ES   QUE   ELLOS  ESTÁN  DE                                                                                                                PRONTO…HERMANO UNO NO SABE   

BA:                      SI SEÑOR, SI SEÑOR   

OS:                      PA QUE SEPA PUES   

BA:                      LISTO PUES   

OS:                        NO  SE  VAYA  A DEJAR COGER ESA  CARTA    AHÍ    NI                                                                            ESA LOCIÓN, ME ENTIENDE   

BA:                        NO  NO  YA  LA  YA LE DIGO A LA  SUEGRA  QUE                                                                  GUARDE ESA …   

OS:                              BUENO    PUES,    LISTO  PUES   

BA:                             BUENO    FIRMA    BUENAS  NOCHES   

OS:                      BUENO MANO.”   

-. Con relación, no sólo a las anteriores,  sino  al  resto de conversaciones interceptadas, el Tribunal Superior de Pereira  dijo lo siguiente:   

“En    las   llamadas   telefónicas  transcritas,  se  puede  ver  que  Patiño  Gallego utiliza un lenguaje cifrado,  contrario   a   lo   sostenido   por   su   defensor,   del  cual  se  desprende  indiscutiblemente  su  concertación  con  la banda delincuencial, especialmente  con el sujeto conocido con el alias de “Barry”   

(…)  

Obsérvese en la llamada sostenida el 3 de  marzo  de  2003,  el  ánimo  de  ocultar  su  número  telefónico,  obviamente  precaviendo  que  podía  ser  escuchado o interceptado. No se entiende por qué  una  persona  que se mueve en el mundo de los negocios lícitos, no le pueda dar  su  abonado  telefónico a uno de sus mejores clientes, vía telefónica, según  narran   tanto   la   defensa   como   el   sentenciado,   en  sus  escritos  de  sustentación”   

El  6 de marzo del mismo año, aparece una  llamada  que  es  bastante sospechosa, en la que Oscar le dice a “Barry” que  tenga  cuidado  que no le vayan a descubrir la pelada esa suya, que no se vaya a  dejar  “pillar”  la  loción  y la carta, que la cuñada y la suegra habían  bajado  por  allá  preguntando  por  eso. Para la Corporación, es claro que en  esta  comunicación  no  se  está  haciendo  relación  a  un  amor  secreto de  “Barry”,  obviamente se trata de que las autoridades han estado merodeando y  le  pueden  descubrir  su  empresa  delincuencial.  La  anterior  inferencia  es  palmaria,  puesto  que  si  se  observa con cuidado, Oscar apenas es conocido de  Claudia,  la  compañera de “Barry”, lo que hace poco creíble que la suegra  y la cuñada de éste lo conozcan.” (Folio 17 cdno. Tribunal)   

-.  Para  la casacionista en las anteriores  expresiones  del  Ad-quem se  perciben  los  errores  de  hecho  en  que  sucumbió, puesto que no es factible  colegir   que  OSCAR  y  su  contertulio  “Barry”  dialogaban  con  lenguaje  cifrado.   

Ninguna equivocación detecta la Sala en la  manera  cómo  el  Tribunal  Superior  de  Pereira  razonó con relación a esas  charlas  vía telefónica, dado que, no se trata de piezas probatorias aisladas,  como  las  toma  la  casacionista,  sino  que  forman  parte de una sucesión de  conversaciones  que  tiene  lugar  entre  muchos  de los implicados (más  de  veinte), en torno de los cuales  se  desmanteló  una  organización  concertada  para  delinquir  en  asuntos de  narcotráfico.   

Es más, cuando  OSCAR ANTONIO PATIÑO  GALLEGO  fue interrogado en su indagatoria acerca de que al referirse a la carta  y  a  la  loción  estaba advirtiendo a “Barry” sobre posibles operativos de  las      autoridades,      él     –OSCAR  ANTONIO-  no  contestó refiriéndose a una relación amorosa  clandestina de “Barry”, sino en los siguientes términos:   

“Le chicaniaba (sic) a él, le decía que  había  mucha  gente  por  ahí, que había mucha movención (sic)” (Folio 141  cdno. 2)   

Se  observa  que, según lo admite el mismo  OSCAR  ANTONIO,  su  intención no era informar a “Barry” sobre la presencia  de  unas  mujeres  preguntando por una loción y una carta que lo delatarían de  una  relación  sentimental,  sino  trataba  de  prevenirlo  en  concreto por la  presencia  de  otras personas, en clarísimo lenguaje cifrado, para aludir a las  autoridades.   

Ninguna importancia concede la censora a la  entidad  delictiva  de  alias  “Barry”. Este ciudadano responde al nombre de  LUIS  FERNANDO  BECERRA,  y  fue  uno  de  los  implicados  que se sometió a la  justicia  a  través  de la sentencia anticipada, después de relatar en detalle  las  operaciones y contactos que sostenía para el tráfico de heroína nacional  e internacionalmente.   

Fue claro el Juez colegiado al advertir que  se  trataba  de  prueba  indiciaria  y  en  modo  atinado identificó los hechos  indicadores  y  sobre  ellos  reflexionó lógicamente, hasta inferir reservas o  contenidos     soterrados     en    las    conversaciones    entre    OSCAR    y  “Barry”.   

De  ese modo, la postura de la casacionista  se  observa como un intento más por convencer a los funcionarios judiciales que  su  visión  acerca de los hechos es la correcta. En ese cometido, dejó de lado  analizar  la  estructura  de  los  indicios  confeccionados  por el juzgador, de  suerte  que  quedó  sin  controversia la prueba sobre los hechos indicadores, e  incólume  el estudio reflexivo que llevó a las deducciones que enlazan a OSCAR  ANTONIO  PATIÑO  GALLEGO  con el resto de concertados para delinquir, porque la  censora  no  trató  de  verificar  ni se constata objetivamente, que se hubiese  conspirado  contra  los  parámetros  de  la  sana crítica, vale decir, para el  caso, el razonamiento lógico y las reglas de experiencia.   

-.  Tampoco  incurrió en error de hecho el  Tribunal  Superior  al  sopesar  la  llamada  telefónica interceptada del 23 de  marzo  de  2003,  donde  “Barry”  y  OSCAR  ANTONIO  PATIÑO  GALLEGO  en su  conversación  mencionan  a “CACE”, alias “Cacerolo”, con un lenguaje de  confianza  y se refieren, entre otras cosas, a la dificultad de encontrarlo vía  telefónica,  a  un  viaje,  al  envío de dinero y a las personas encargadas de  realizarlo.   

Sucede  que,  siendo  evidente  que  OSCAR  ANTONIO  sabía  quien era “Cacerolo” y a qué actividades se dedicaba, como  se  percibe  en  la  conversación  interceptada, sin embargo, en su indagatoria  aquél negó conocer a éste.   

Con relación a esa notoria contradicción,  el Tribunal Superior expresó:   

“En  la  llamada  del  23  de  marzo  de  2003…se   observa  cómo  hablan  de  un  sujeto  conocido  con  el  alias  de  “Cacerolo”,  quien  negó  conocer  Oscar,  en  su indagatoria, de lo que se  desprende   un   indicio   grave   de   mentira,  pues  hasta  donde  llegó  la  investigación  efectuada  por la Fiscalía, se pudo comprobar que ese individuo  estaba altamente implicado en el negocio ilícito.”   

La    inferencia    del    Ad-quem  se  cimenta  sobre  dos  hechos  indicadores:   i)   el   conocimiento   conjunto   entre  “Barry”,  OSCAR  y  “Cacerolo”  demostrado  con  la  transcripción de la llamada telefónica; y  ii)  que,  pese  a  esa  evidencia,  en  su  indagatoria,  OSCAR negó conocer a  “Cacerolo”.   

La obtención, pues, del indicio de mentira  es  lógico,  ajustado  a  la  sana  crítica  y,  salvo su opinión diversa, la  censora  no  demuestra lo contrario con la argumentación exigible en el recurso  extraordinario de casación.   

En  las anteriores condiciones, el reproche  no prospera.   

SOBRE  EL  SEGUNDO CARGO: falsos juicios de  existencia por omisión   

Como lo sostiene la Procuradora Delegada, es  suficiente  la  lectura  de  las  sentencias de instancia, para verificar que la  demandante  no  tiene  la  razón,  porque  en  realidad el Tribunal Superior no  ignoró   la   ampliación  de  indagatoria  de  LUIS  FERNANDO  BECERRA,  alias  “Barry”.   

En   efecto,   en   una   ampliación  de  indagatoria,  LUIS  FERNANDO  BECERRA  HOYOS,  alias  “Barry”,  declaró que  conocía a OSCAR ANTONIO PATIÑO GALLEGO, en éstos términos:   

“Sí  señor,  porque he tenido negocios  con  él de carros, él tiene una compraventa de carros. Le he comprado un Mazda  323  el  año  pasado  y este año un Mazda 89 para mí, yo los volví a vender.  Con  él no he tenido negocios de droga.” (Folio 154  cdno. 2)   

Fue  precisamente  cuando  analizaba  esa  versión, que el Juez colegiado hizo esta anotación:   

“En   la  ampliación  de  indagatoria  adelantada  por  Luis Fernando Becerra, se evidencia que en verdad éste y Oscar  sostienen  una  gran  amistad,  toda  vez  que  se  vio  su  ánimo de excluirlo  totalmente  del  grupo  delincuencial, pero no pudo cumplir con su fin, toda vez  que  la  prueba  indiciaria  obrante  es  suficiente para producir certeza en la  Sala,  sobre  la responsabilidad de Patiño.” (Folio  19 cdno. Tribunal)   

No  se  presenta,  entonces,  el  error que  postula  la censora, toda vez que el Tribunal Superior sí estudió el medio que  ella  asegura  omitido,  sólo porque no se le otorgó el valor exculpatorio que  reclama  la  defensa,  debido  a que el análisis integral del acopio probatorio  facilitó   la  confección  de  los  indicios  que  permitieron  arribar  a  la  convicción  de  certeza sobre la responsabilidad penal de OSCAR ANTONIO PATIÑO  GALLEGO.   

-.  De  otra  parte,  en  lo  que  denomina  “segundo  yerro”,  la libelista se queja porque el Ad-quem no consideró los  testimonios  de  Diego Albeiro Clavijo Echeverry y Carlos Emilio Manco Restrepo,  afirman  conocer  a  OSCAR ANTONIO PATIÑO GALLEGO, como una persona dedicada al  comercio de ganado y a la compraventa de carros, en forma normal.   

Si  bien  es  cierto,  en  los  fallos  de  instancia  no se alude directamente a dichas declaraciones, ello se debió a que  en  la  apelación  contra la sentencia de primera instancia no se incluyó como  motivo  de  inconformidad  la  supuesta omisión de aquellas declaraciones, dado  que  toda  la argumentación se concentró en desvirtuar los indicios surgidos a  partir de lo descubierto en la llamadas telefónicas interceptadas.   

De  otra  parte,  el  hecho  de que el Juez  colegiado  no  hubiese mencionado a los testigos Diego Albeiro Clavijo Echeverry  y  Carlos  Emilio  Manco  Restrepo,  no  significa  que su contenido esencial no  hubiese  sido  apreciado,  pues los funcionarios judiciales sí conjugaron entre  sus  argumentos  para  condenar,  el  consistente  en  que  así PATIÑO GALLEGO  realizara  algunos  negocios  lícitos, de todas maneras permanecían incólumes  las   reflexiones   que,   por   vía  del  indicio,  lo  comprometían  con  la  organización delincuencial.   

Así    lo    indicó    el    Tribunal  Superior:   

“No  puede  sostenerse  que los negocios  sostenidos   por  ambos  sean  todos  ilícitos,  pero  sobresalen  algunos  que  demuestran   una   actitud   alejada  de  los  marcos  legales.”  (Folio 17 cdno. Tribunal)   

En consecuencia, este reproche tampoco sale  avante.   

SOBRE EL TERCER CARGO: Violación directa de  la  ley  sustancial  por  falta  de  aplicación  del  principio  in  dubio  pro  reo   

De  la afirmación que hizo el Ad-quem  en  el  sentido  que  no  podía  sostenerse  que todos los negocios que hacía OSCAR ANTONIO PATIÑO GALLEGO eran  ilícitos,  la  casacionista  pretende  que  el  Juez  colegiado  reconoció  la  presencia   de  la  duda  y  que,  sin  embargo,  culminó  emitiendo  sentencia  condenatoria,  por lo cual, vulneró directamente el artículo 7° de la Ley 600  de  2000,  que  establece  como principio rector que toda duda debe resolverse a  favor del procesado.   

Nuevamente la censora acude impropiamente a  la  selección  aislada y sin ligazón alguna, de un párrafo de la sentencia de  segundo  grado, para afirmar seguidamente que el Juez plural reconoció la duda,  pero dejó de declararla.   

Tal cosa no sucedió en realidad, pues en la  misma  providencia  el Tribunal fue explicitó al declarar que de todas maneras,  según  lo  indicaba  la  prueba  indiciaria,  se arribaba a la certeza sobre la  responsabilidad de PATIÑO GALLEGO:   

“En  la  ampliación  de  indagatoria  adelantada  por  Luis Fernando Becerra, se evidencia que en verdad éste y Oscar  sostienen  una  gran  amistad,  toda  vez  que  se  vio  su  ánimo de excluirlo  totalmente  del  grupo  delincuencial, pero no pudo cumplir con su fin, toda vez  que  la  prueba  indiciaria  obrante  es  suficiente para producir certeza en la  Sala,  sobre  la responsabilidad de Patiño.” (Folio  19 cdno. Tribunal)   

La casacionista parte de un supuesto que no  compagina  con  la realidad procesal, vista por un observador objetivo, pues, se  insiste,  el  Ad-quem nunca  admitió   la   presencia   de   la  duda.  Tal  falencia  enfila  el  cargo  al  fracaso.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

No  casar  el  fallo       materia       de       impugnación.   

Contra  la  presente sentencia no procede  recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                            ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                         AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Folio  85 cdno. 9.   

2 Folio  59 cdno. 10.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *