28393(01-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28393  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         Magistrado Ponente:   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado  Acta  No.  215   

Bogotá     D.    C.,    primero (1o) de noviembre de dos mil siete (2007).   

VISTOS  

Decide la Sala lo que en derecho corresponda  respecto  del  recurso  de  apelación  interpuesto, a título personal, por los  procesados   OSCAR  FAIRON  DÍAZ  PÉREZ,  JOSÉ  ORLANDO  GIRALDO  MONTOYA, FLOR MARÍA ÁLVAREZ GIRALDO y  GLORIA  NANCY  PÉREZ  CUADROS;  quienes  habiendo  sido  acusados del delito de  REBELIÓN,  reclaman  la CESACIÓN DE PROCEDIMIENTO, aduciendo su participación  en  acto  de  desmovilización  colectiva  avalado  por  el Gobierno Nacional, a  través  del  Alto  Comisionado  para  la  Paz.   El  TRIBUNAL  SUPERIOR DE  ANTIOQUIA,  mediante  auto  del diecisiete de agosto de 2.007 NEGÓ la solicitud  del  beneficio  jurídico  de  la  CESACIÓN  DE PROCEDIMIENTO presentada por el  MINISTRO  DEL  INTERIOR  Y  DE  JUSTICIA, al estimar que los acusados no reúnen  todos  los requisitos previstos por el parágrafo del artículo 53 de la Ley 418  de 1.997.   

HECHOS  y  ANTECEDENTES  RELEVANTES   

1.  Los acontecimientos que dieron lugar al  proceso  penal  fueron  relatados, de manera breve, por la FISCAL 116 SECCIONAL,  DELEGADA   ANTE  EL  JUZGADO  PENAL  DEL  CIRCUITO  DE  YARUMAL-  Antioquia-  en  resolución de acusación, así:   

“El día 17 de diciembre de esta anualidad  (año  2006)  personal de la SIJIN al mando del capitán FAIVER BALAGUERA COBOS,  efectuó  la  captura  de  los  señores  ROSALBA DAVID BERRÍO, REINALDO ALEXIS  CUÉLLAR  PUENTES, OSCAR FAYRON DÍAZ PÉREZ, GLORIA NANCY PÉREZ CUADROS, JOSÉ  ORLANDO  GIRALDO  MONTOYA  y  FLOR  MARÍA ÁLVAREZ GIRALDO, toda vez que fueron  señaladas   (sic)   por  personas  desmovilizadas  como  integrantes  del  frente  18 de la organización  narcoterrorista  FARC,  grupo  que  tiene  actualmente  como área de acción el  municipio   de   Valdivia,   corregimiento   de  Puerto  Valdivia  y  Tarazá”  (fl.737).   

2.  Adelantada  la  investigación, emitida  resolución  de  acusación,  efectuada  la  audiencia  preparatoria, y  en  desarrollo  de  período  probatorio  de  15  días, previo a la realización de  audiencia  pública;  la Juez Penal del Circuito de Yarumal, mediante oficio N°  514  de  julio  13 de 2.007, dirigido al Ministro del Interior y de Justicia, le  pidió  que  informara si los acusados se acogieron a beneficios jurídicos para  desmovilizados  en  proceso  de reincorporación a la vida civil, en el marco de  la  normatividad  sobre  la  que  se  sustenta  el  actual proceso de paz.    

3. El Ministro del  Interior   y   de  Justicia,  mediante  oficio  07-17681-GJP-0301,  dirigido  al  Presidente  del  Consejo Superior de la Judicatura, informó que “el  4  de  junio de 2.007 se llevó a cabo acto de desmovilización  colectiva  de  un  grupo  de personas de la estructura carcelaria de las Fuerzas  Armadas  Revolucionarias  de  Colombia,  FARC,  el cual fue aceptado por el Alto  Comisionado  para  la Paz el día 5 de junio de 2.007, de conformidad con la Ley  782  de  2.002,  prorrogada  y  modificada  por  la  Ley 1160  (sic)  de  2.006  y  reglamentada por el  Decreto  3360  de 2.003” (fs 810 y 811); enviando al  efecto  un  listado  de  29  personas,  entre las que se cuentan las que en este  proceso  fueron  acusadas  por  REBELIÓN,  a  fin  de solicitar la CESACIÓN DE  PROCEDIMIENTO,  que  entre  otros  beneficios consagra el artículo 60 de la Ley  418  de  1.997,  prorrogada y modificada sucesivamente por la Ley 548 de 1.999 y  por el artículo 24 de la Ley 782 de 2.002.   

4. Advertido por la Juez Penal del Circuito  de  Yarumal  –Ant.-  que  conforme  a  las  normas  en  comento,  no  era  competente  para  resolver  tal  solicitud,  ordenó  la  suspensión del trámite hasta que el Tribunal Superior  de  Antioquia  resolviera  lo  pertinente,  incluida  la  ruptura  de  la unidad  procesal  con  respecto a la procesada ROSALBA DAVID BERRÍO, de quien no consta  que  se  hubiese  acogido  al  programa  de desmovilización del que informó el  Ministro del Interior y de Justicia.   

5.  El  Tribunal  Superior  de  Antioquia,  mediante  auto  del  dos  de  agosto de 2.007 negó la solicitud de cesación de  procedimiento  como  beneficio jurídico para los cuatro acusados referidos, por  considerar  que  no  basta  con  la  sola comunicación del Ministro, informando  sobre  un  acto de desmovilización que tuvo lugar en junio 4 de 2.007, y que el  Alto  Comisionado  para  la Paz aceptó en junio 5 de 2.007, porque –según  estima-, esa comunicación no  suple  la  certificación  que  el  COMITÉ  OPERATIVO  PARA LA DEJACIÓN DE LAS  ARMAS-  CODA-  debe  expedir  sobre  la  pertenencia  del  desmovilizado  a  una  organización  armada  al  margen  de  la  ley  y  su  voluntad  de abandonarla;  manifestando  el  Tribunal  sobre  el caso de los cuatro acusados, que éstos no  abandonaron  voluntariamente  la  organización armada, y tampoco se presentaron  ante   las   autoridades  civiles,  tal  cual  lo  exigen,  en  el  caso  de  la  certificación,  los  artículos  12, numeral 4° y 13 del Decreto 128 de 2.003,  reglamentario  de la Ley 418 de 1.997, prorrogada y modificada sucesivamente por  las Leyes 548 de 1.999 y 782 de 2.002.   

6. El Ministerio del Interior y de Justicia,  por  medio  del  Coordinador  del  Grupo  de  Justicia  y  Paz,  mediante Oficio  07-22676-GJP-0301  del  22  de  agosto  de  2.007,  insistió  ante  el Tribunal  Superior  de  Antioquia  en  que  se  diera  trámite  a la petición del señor  Ministro,  porque  la  desmovilización  fue  colectiva,  y no se debe exigir la  certificación   del   COMITÉ   OPERATIVO   PARA  LA  DEJACIÓN  DE  LAS  ARMAS  –CODA-,  exigencia  que  –según  estima-  solo  opera para desmovilizaciones individuales.   

7.          El Tribunal Superior de Antioquia, ante  la  insistencia del Ministerio del Interior y de Justicia, para que la solicitud  en   comento  “…sea  estudiada  con  atención  y  prontitud  que  el caso requiere” (fl 836), mediante  auto  del  seis de septiembre de 2.007 se sostuvo en su posición y expresó que  no  estaba  facultado para estudiar de nuevo el asunto, cuando está en trámite  la  apelación  interpuesta  por  los  cuatro  acusados a favor de los cuales se  solicitó cesar el procedimiento.   

8.           Los referidos procesados interpusieron  el  recurso  de apelación contra la negativa que mediante auto del 17 de agosto  de  2.007  pronunció  el  Tribunal  Superior  de  Antioquia,  manifestando  los  impugnantes  en  similar  sentido al del vocero del Ministerio del Interior y de  Justicia,   que   ellos  se  acogieron  a  un  programa  especial  del  Gobierno  “para   allanar  caminos  de  paz”  y  que  “no  es requerido el documento  del  CODA porque este es entregado a desmovilizados individuales” (f.           847).    

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De  conformidad  con  lo  estipulado  en el  numeral  3°  del  artículo  75  del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de  2000),   compete   a  la  Sala  de  Casación  Penal  resolver  las  apelaciones  interpuestas  en  los  procesos  que  conocen  en primera instancia las Salas de  Decisión  Penal  de  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial;  y en  ejercicio  de  esta  facultad se procederá a desatar el recurso interpuesto por  los       procesados      OSCAR      FAIRON   DÍAZ  PÉREZ,  JOSÉ  ORLANDO  GIRALDO  MONTOYA,  FLOR  MARÍA  ÁLVAREZ GIRALDO y GLORIA NANCY PÉREZ CUADROS,  frente  al  auto  emanado  del  Tribunal  Superior  de  Antioquia,  que negó el  pedido   hecho  a   favor  de  ellos por el Ministro del Interior y de  Justicia,  para  que  se les decretara la cesación de procedimiento en la causa  que   se   les   adelanta   por   Rebelión.   Para  el  efecto,  ante  tal  sedimentación  normativa  que  ha  llevado  a  la  coexistencia de instrumentos  jurídicos  con  alcances diversos, y por ende con un panorama abstruso, se hace  necesario  analizar;  primero,  los  alcances  jurídicos  de  la  cesación  de  procedimiento  como  mecanismo  de extinción de la acción penal; y segundo, lo  que  en  la  materia  consagran  los  instrumentos  normativos que atrás fueron  citados. Veamos:   

I.                  LA  CESACIÒN  DE  PROCEDIMIENTO COMO MECANISMO DE EXTINCIÒN DE LA  ACCIÒN PENAL:   

1.                                 En   términos   de   la  ley  600  de  2.000  –artículo 39-  la  figura  de  la cesación de procedimiento (hoy conforme a los rasgos del sistema  penal  acusatorio  implementado  por  la  Ley  906  de  2.004,  se refunde en la  preclusión– artículos  331  y  332-)  es  forma  anormal del proceso o de  extinción de  la  acción  penal,  que  procede  por  distintas  causas;  como  la  muerte del  procesado,  la  prescripción,  el  desistimiento, la indemnización integral en  los  casos  previstos  en  la  ley,  y  la  amnistía,  entre otras –  artículo  82 del Código Penal-.  Textualmente las normas  citadas lo expresan así:   

“Artículo 39.-En cualquier momento de la  investigación  en que aparezca demostrado que la conducta no ha existido, o que  el  sindicado  no  la ha cometido, o que es atípica, o que está demostrada una  causal  excluyente  de  responsabilidad, o que actuación no podría iniciarse o  no  puede  proseguirse, el Fiscal General de la Nación o su delegado declarará  precluida  la investigación penal mediante providencia interlocutoria”.    

El juez, considerando las mismas causales,  declarará  la  cesación de procedimiento cuando se verifiquen durante la etapa  del juicio”.   

“Artìculo   82.-   Son   causales  de  extinción de la acción penal:   

1.                    La     muerte     del  procesado.   

2.         El desistimiento.   

3.         La amnistía propia.     

1. La prescripción.   

2. La oblación.   

3. El pago en los casos previstos en la ley.   

4. La   indemnización   integral   en  los  casos  previstos  en  la  ley.   

5. La retractación en los casos previstos en la ley.   

6. Las demás que consagre la ley.     

2.                                 Como   ha   dado   en   decirlo   la   Corte  Constitucional  en  la  sentencia C-695 de 2.002, dos beneficios jurídicos como  la  amnistía  y  el  indulto- que constituyen excepciones a la regla general de  sometimiento  de  todos  a la ley penal- extingue uno la acción penal y el otro  la  pena;  y  procede  la  amnistía  exclusivamente  por  ley  extraordinaria y  excepcional  del Congreso de la República, mediante mayoría calificada (2/3 de  los   votos   de   los   miembros   de   una  y  otra  cámara,  “por   graves   motivos  de  conveniencia  pública”,  conforme  al  artículo  150  Numeral  17  de  la  Constitución  política);  y  el indulto, como acto de gracia concedida al delincuente, por el  Presidente  de  la  República,   para  el perdón  de las penas   impuestas judicialmente.   

3.                                 Con  idéntico  efecto  de  extinción  de  la  acción  penal,  el  artículo  60  de  la  Ley  418  de 1997, modificado por el  artículo  24  de  la  Ley  782 de 2.002, estableció como beneficios jurídicos  para  condenados  y  procesados  por  delitos  políticos,  según  el  caso, el  indulto,  la  resolución de preclusión, y la cesación de procedimiento, en el  marco  de  un  proceso de paz con grupos armados al margen de la ley, o en forma  individual  cuando  los  desmovilizados  de  esos  grupos demuestren voluntad de  reincorporarse  a  la  vida  civil  (artículos  19  y  24  de  la  Ley  782  de  2.002).   

4.                                 Bajo   el   apotegma   de   que  donde   existe   la   misma   razón   debe   existir   la   misma  disposición,  las  reflexiones  hechas  por  la  Corte  Constitucional  en la  mencionada  sentencia  C-695  de  2.002,  sirven para ilustrar los excepcionales  beneficios  jurídicos   contemplados   en  tales disposiciones, en el  sentido  de  que  si  bien  son  fruto  de  decisiones  tomadas  en la instancia  ejecutiva  (única  nota  diferencial  con la amnistía, sometida a una exigente  reserva  legal,  y  que por ende es de naturaleza híbrida, pues como el indulto  parte  de una decisión del Ejecutivo, y como la amnistía extingue los procesos  y  la  pena),  deben  dejar  a  salvo  el  derecho a la verdad, la justicia y la  reparación,  ya  que  “…como  pocas reflejan el  profundo  contenido  político del derecho penal; pues si bien sus consecuencias  se  advierten  al  interior  de  las  actuaciones  penales,  ellas  son fruto de  decisiones   tomadas  en  la  instancia  legislativa  y  en  la  instancia   ejecutiva  ante  situaciones  que  el  constituyente  ha  calificado como graves  motivos de conveniencia pública…”.   

Cabe  traer a colación, a fin de precisar  los  caracteres  propios  de estos especiales beneficios,  que la sentencia  C-179  de  1994,  en la que se analizó el proyecto de ley estatutaria sobre los  estados  de  excepción, declaró inexequible el aparte del  parágrafo 2º  del  artículo  4º  que  otorgaba  al  Gobierno  la  facultad  de  “conceder,   por   graves   motivos  de  conveniencia  pública,  amnistías  o indultos generales por delitos políticos y conexos”;   fundamentalmente   porque   ésta  es   una   facultad   reservada  exclusivamente  al  Congreso,  el  cual  solamente  puede  ejercerla con sujeción al numeral 17 del  artículo 150 de la Constitución Nacional.   

II.            LOS  INSTRUMENTOS  LEGALES  EN  PROCESOS DE PAZ:   

Varios instrumentos legales se han expedido  en  Colombia  en  los  últimos  años,  en la búsqueda de la pacificación del  país;  tales como la Ley 104 de 1.993 y su Decreto Reglamentario 1385 de 1.994;  la  Ley  418  de  1.997  (para  la  búsqueda  de la  convivencia  y  la  eficacia  de  la  justicia) y su  Decreto   Reglamentario   128  de  2003;  La  Ley  782  de  2002  que  prorroga  y  modifica  la  anterior  (para  la reconciliación y la convivencia a través  del  diálogo  y  la suscripción de acuerdos con grupos armados al margen de la  ley).   ;  y  la Ley 975 de 2005 (“de justicia  y  paz”,  para  la reincorporación de miembros de grupos armados al margen de  la  ley  y  acuerdos  humanitarios, para la consecución de la paz ),  con  sus decretos reglamentarios 2898 de 2.006 y 3391 de 2.006,  entre     otros.       Específicamente,   cabe anotar sobre la Ley 782 de 2.002 que  su  vigencia  fue  prorrogada por la Ley 1106 de 2.006, y  reglamentada por  los  Decretos  128  de  2.003  (22  de  enero)   y  3360  de  2.003  (24 de  noviembre), entre otros que para el caso no interesan.    

1.          La  Ley  418  de  1997 (diciembre 26),  “Por  la  cual se consagran unos instrumentos para  la  búsqueda  de  la  convivencia, la eficacia de la justicia y se dictan otras  disposiciones.”,  se  expidió con una vigencia de  dos  años  a  partir  de  su  promulgación;  y  como  no alcanzó a lograr sus  cometidos,  fue  prorrogada  sucesivamente, y parcialmente modificada por la Ley  548 de 1999 y la Ley 782 de 2002.   

2.          La  Ley  782  de 2002, “Por  medio  de  la  cual  se prorroga la vigencia de la Ley 418 de  1.997,  prorrogada  y  modificada por la Ley 548 de 1.999 y se modifican algunas  de  sus  disposiciones”  contempla el indulto, como  beneficio  posible  para  los  condenados  con  sentencia ejecutoriada; mientras  que   para  los  procesados,  según  el  estadio procesal, contempló como  beneficios   jurídicos   la  resolución  inhibitoria,  la  preclusión  de  la  investigación     o     la    cesación    de    procedimiento.    (Artículos  23  y  24,  que  modificaron  los artículos 57 y 60,  respectivamente,  de la Ley 418 de 1997”).  De  otro  lado  anunció  beneficios para la reinserción socioeconómica (artículo  25), los cuales tuvieron desarrollo en la ley 1106 de 2.006.   

3.          Esos  beneficios están previstos para  conductas  constitutivas de delito político, salvo actos atroces de ferocidad o  barbarie,  terrorismo, secuestro, genocidio, homicidio cometido fuera de combate  o   colocando   a   la   víctima   en   estado  de  indefensión.  (Artículo  50  de  la  Ley  418  de  1997,  modificada Ley 782 de  2002);  lo cual es nota distintiva esencial frente a  la  Ley  975  de  2.005,  que por vía jurisprudencial ya está decantado que no  opera  para  los  llamados  delitos  políticos  (sentencia C-370 de 2.000 de la  Corte Constitucional).   

4.          El  trámite  para  la  concesión  de  beneficios  jurídicos es el indicado en el artículo 24 de la referida ley 782,  norma  que  modificó  el  artículo  60  de  la  Ley 418 de 1.997, al siguiente  tenor:   

“Para   estos   efectos,  se  tramitará  la  solicitud  de  acuerdo  con  los  artículos  anteriores y, una vez verificados los requisitos, el  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho  remitirá  la  solicitud  al Tribunal  correspondiente,  o  a  la  Dirección  de Fiscalía ante la cual se adelante el  trámite,  quienes  deberán  emitir  de  plano,  la  providencia  que decida la  respectiva  solicitud,  en  los  términos  legales,  observando el principio de  celeridad.”  (Artículo  60,  Ley  418  de  1997, modificada por la Ley 782 de  2002. (subrayas fuera del texto).   

Conforme  a  dicho  texto,  los Tribunales  Superiores  de Distrito, para el caso del beneficio jurídico de la cesación   de   procedimiento,  deben  adoptar   de  plano  la  determinación  correspondiente,  después  de agotarse todo el procedimiento de  desmovilización  y  sometimiento  a  la  justicia,  cuando  el  Ministerio  del  Interior  y de Justicia remita a dichas corporaciones la documentación completa  requerida  para  adoptar  una determinación de ese talante; pues se trata de un  trámite  complejo,  de  naturaleza  administrativa  y judicial, con etapas bien  definidas,  ninguna  de las cuales puede pretermitirse.  Y que no solo debe  darse  “en el marco de acuerdos con grupos armados  organizados  al  margen  de  la  ley  con  los  cuales el Gobierno Nacional haya  adelantado  un  proceso  de  paz”, sino cumpliendo  requisitos  análogos  a los del indulto, conforme a la remisión que se destaca  en las subrayas del texto en mención a los trámites del indulto.   

5.           En   cambio,  para  efectos  de  los  beneficios      contemplados      con      miras      a      la     “reinserción  socioeconòmica”, el  Decreto  3360  de  2.003,   específicamente  se encargó de reglamentar el  artículo  25  de  la  Ley  782 de 2.002   en casos de “desmovilización  colectiva en el marco  de  acuerdos  con el Gobierno Nacional”, señalando  que  la  calidad  de  miembro  de  grupo  armado organizado al margen de la ley,  “se    acreditará   mediante   una   lista   de  desmovilizados  suscrita  por  los  voceros  o  miembros representantes de dicho  grupo,  en  la  que se reconozca expresamente tal calidad”.  A   renglón   seguido   indicó   que   tal   lista  “…debe  ser  recibida  y aceptada por el Alto Comisionado para  la        Paz…”        y       “…sustituye,   para   todos  los  efectos,  la  certificación  expedida  por  el  Comité  Operativo para la Dejación de las armas- CODA-”   

6.          Ahora  bien,  como  el  motivo  de  la  impugnación  frente  a  la  negativa de cesación de procedimiento radica en la  exigencia  por  el  Tribunal  Superior  de Antioquia de que el COMITÉ OPERATIVO  PARA  LA  DEJACIÓN  DE  LAS  ARMAS-  CODA- valore si OSCAR FAIRON DÍAZ PÉREZ,  JORGE  ORLANDO  GIRALDO  MONTOYA,  FLOR  MARÍA  ÁLVAREZ GIRALDO y GLORIA NANCY  PÉREZ  CUADROS,  pueden gozar o no de los beneficios consagrados por la Ley 148  de  1.997, advirtiendo de una vez el Tribunal, que tales acusados no abandonaron  voluntariamente  las  armas ni se presentaron ante las autoridades civiles, como  requisitos  que  debe verificar el comité en cuestión; oponiendo los apelantes  el  criterio  de  que  “Tratándose de un programa  especial,  para  que  nos  conceda  la libertad no es requerido el documento del  CODA  por  que  (sic) este  es  entregado  a  desmovilizados individuales” (fl.  847), valga hacer las siguientes precisiones:   

6.        1.                       El  COMITÉ  OPERATIVO PARA LA  DEJACIÓN  DE LAS ARMAS- CODA- fue creado mediante Decreto 1385 de 1.994 y se le  encargó  de  evaluar  el  cumplimiento  de  requisitos para gozar de beneficios  jurídicos  a  quienes  por  decisión  individual abandonen voluntariamente sus  actividades    como    miembros    de    grupos   alzados   en   armas   (grupos  guerrilleros).   Al  efecto, el artículo 5° de dicho decreto consagró lo  siguiente:   

“Habrá  un  Comité  Operativo  para la  Dejación  de  las Armas que deberá realizar la evaluación del cumplimiento de  los  requisitos  exigidos  para  acceder  a  los  beneficios  de  que trata este  Decreto,  diseñar  los  programas  de  reinserción socioeconómica y otorgar o  negar    los    beneficios    económicos    y    sociales    a    quienes    lo  soliciten”.   

“Para  el cumplimiento de sus funciones  el  Comité  Operativo podrá solicitar a los organismos de seguridad del Estado  y  demás  instituciones  competentes, la información y prueba que posean sobre  la persona que desea reincorporarse a la vida civil”.   

6.   2.                      El  Decreto  128  de  2.003, en sus artículos  2   y  11,  redefinió las funciones del Comité Operativo -“CODA”-, al  incluir   también   como   desmovilizados   a  los  miembros  de  autodefensas,  asignándole  la  tarea  de  certificar  la  pertenencia del desmovilizado a una  organización  armada al margen de la ley y evaluar si abandonó voluntariamente  dicha   agrupación  (artículo  12),  como  requisito  previo  para  acceder  a  diferentes  beneficios jurídicos, incluida la cesación de procedimiento.   Y   particularmente   el  artículo  2°  en  cita  definió  como  “desmovilizado”   a  “Aquel  que  por  decisión  individual abandone voluntariamente  sus  actividades  como  miembro  de  organizaciones armadas al margen de la ley,  esto  es  grupos  guerrilleros  y  grupos  de  autodefensas, y se entregue a las  autoridades  de la República.”.  Seguidamente  definió    la   calidad   de   “reincorporado”  como  “El desmovilizado  certificado  por  el Comité Operativo para la Dejación de las Armas- CODA- que  se encuentre en el proceso de reincorporación a la vida civil”.   

6.   3.                      La  Resolución   513  de  2.005  –   “Por la cual se establecen las condiciones para el  otorgamiento,  suspensión  y  pérdida de los beneficios que otorga el programa  para  la  reincorporación  a  la  vida  civil  de  personas y grupos alzados en  armas”  –  (la  cual modificó el Decreto 128 de 2.003, reglamentario de la  Ley  782  de  2.002)  contempla  una  serie  de beneficios socioeconómicos para  desmovilizados  y  reincorporados (artículo 3); reitera las definiciones acerca  de  quiénes  reúnen las calidades de desmovilizados y reincorporados, en forma  idéntica  a  como  las  definió  el  Decreto 128 de 2.003. Así mismo vuelve a  definir  qué  es  el  “CODA” y en qué consiste la certificación que dicho  comité  operativo  debe  expedir, dando cuenta de la voluntad del desmovilizado  de  abandonar  la  organización  armada  al  margen  de  la ley, para que pueda  acceder  a  los beneficios jurídicos y socioeconómicos de que habla la ley 782  de  2.002  y  las  leyes  precedentes que ésta prorrogó.   Pero debe  precisarse    que    en    lo   concerniente   exclusivamente   a   beneficios  para  la  reinserción  socioeconómica,  la   sustitución   de  la  certificación  por  el   Comité  Operativo  “CODA” por la  sola aceptación del Alto Comisionado para la  Paz  de  la  lista  suscrita  por  los  voceros de la  agrupación  ilegal, sólo se aplica a los beneficios  de   esa   índole,   y   no   a  los  “beneficios  jurídicos”                             

6.       4.                                     Valga  anotar  que hasta el Decreto 128 de 2.003, la  calidad  de  desmovilizado era condición exclusiva de aquellos que individualmente y por  voluntad  propia  dejaban  las  armas; pues con el advenimiento de la Ley 975 de  2.005-   Ley   de   Justicia   y   Paz-       se       discernió      sobre      dos      formas      de  desmovilización:      desmovilización  colectiva        y       la       desmovilización    individual.-   La  primera  para  quienes  no  puedan ser beneficiarios de alguno de los mecanismos  establecidos    en    la   ley   782   de   2.002,   condicionado   –“requisitos           de  elegibilidad”-   al  cumplimiento  de  varios  requisitos,  a  saber:   Que sea en cumplimiento de acuerdo con el Gobierno  Nacional;  b.)  Que  se  encuentren  en  listado  que  el  Gobierno  remita a la  Fiscalía  General  de  la  Nación; c.) Que entreguen los bienes producto de la  actividad   ilegal;  d.)  Que  el  grupo  ponga  a  disposición  del  Instituto  Colombiano  de  Bienestar  Familiar  la totalidad de menores de edad reclutados;  e.)  Que  el  grupo  cese  toda actividad ilícita e interferencias frente a los  derechos  políticos  y  libertades  públicas;  f.)  Que  el  grupo  no se haya  organizado  para  el tráfico de estupefacientes o enriquecimiento ilícito; g.)  Que   liberen las personas que tengan secuestradas (artículo 10).  En  cambio,     para     las     “desmovilizaciones  individuales”,  la  concesión  de  beneficios  se  supedita   a:   a.)   La   entrega   de  información  o  colaboración  con  el  desmantelamiento  del  grupo, b.) Que haya suscrito un acta de compromiso con el  Gobierno  Nacional,  c.)  Que  se  haya  desmovilizado y dejado las armas en los  términos  establecidos  por  el Gobierno Nacional para tal efecto; d.) Que cese  toda  actividad ilícita; y e.) Que entregue los bienes producto de la actividad  ilegal, para que se repare a la víctima.   

6.   5.                      Si  como  lo planteó el vocero del Ministerio  de  Justicia  al  insistir  en  un pronunciamiento favorable a la pretensión de  cesación  de  procedimiento  hecha  por el titular de esa cartera, y como en el  mismo  sentido  argumentaron  los  recurrentes,  no  se  trata  de  desmovilizaciones     individuales;  evidentemente      el     caso     corresponde     a     una     “desmovilización   colectiva”  ,  la  cual  debe  ser fruto de un acuerdo de paz con el grupo armado al que pertenecen  o  pertenecieron;   y  tal palmario resulta ello, que en el Decreto 3360 de  2.003,  mencionado  inopinadamente  como  soporte  de la petición del beneficio  jurídico  de  la  cesación  de  procedimiento, establece en el acápite de las  consideraciones  que  los beneficios para la reinserción socioeconómica están  dispuestos  para  los desmovilizados “bajo el marco  de  acuerdos  con  los  grupos  armados  organizados al margen de la ley con los  cuales el Gobierno Nacional haya adelantado un proceso de paz”.   

6.      6.                       Ahora bien,  cabe indagar  si  al  margen  de  la tarea de evaluar en punto a certificar la adscripción de  desmovilizados  a grupos armados ilegales, su abandono voluntario, y su voluntad  de  reincorporación a la vida civil, por parte de un comité interinstitucional  (conformado  con  delegados  de  los  Ministerios  del  Interior  y de Justicia,  Defensa,  Instituto  Colombiano  de Bienestar Familiar y Defensoría del Pueblo-  artículo  12 del Decreto 128 de 2.003), como lo es el COMITÉ OPERATIVO PARA LA  DEJACIÓN  DE  LAS  ARMAS-  CODA-  ;  el  Gobierno  Nacional,  por  conducto del  Ministerio  del Interior y de Justicia, en virtud del artículo 24 de la Ley 782  tiene  a  su cargo un trámite diferente, conforme se sugiere de los pedidos del  Ministerio  del  Interior y de Justicia en el caso a examen; pues de la norma en  cuestión  se desprenden por lo menos el lleno de tres requisitos a saber:   a.)   La  presentación  de una solicitud individual pidiendo el beneficio-  en     este     caso     la     cesación     de  procedimiento-;  b.)  El  estudio  y  trámite de la  solicitud;  y  c.) La remisión de la solicitud ante el Tribunal correspondiente  –    como  en  el  subjudice-   o  ante la Dirección de Fiscalías, según el caso.    

De  la  intelección  de  las  normas  en  comento  se  desprende  que ellas prevén dos trámites diferentes; uno para las  desmovilizaciones  individuales,  que concierne al Comité Operativo “CODA”,  y  el  otro  alusivo  a  acuerdos con grupos armados al margen de la ley con los  cuales  el  Gobierno  hubiera  adelantado  un proceso de paz, cuando a juicio de  éste,  dicho  grupo  haya  demostrado  su  voluntad de reincorporarse a la vida  civil  (artículo  24  –  inciso  2ª  de  la  Ley  782  de  2.002,  en  concordancia  con el artículo 19  – inciso 1-  de la  misma obra.   

7.            Conforme a lo visto, huelga ir  concluyendo:   

7.   1.                        El Ministerio del Interior y de Justicia, en  su  solicitud  de  cesación  de  procedimiento  a  favor  de OSCAR FAIRON DÍAZ  PÉREZ,  JOSÉ  ORLANDO  GIRALDO  MONTOYA, FLOR MARÍA ÁLVAREZ GIRALDO y GLORIA  NANCY  PÉREZ CUADROS,  con la simple mención de que éstos hacen parte de  una  “desmovilización  colectiva  de  un grupo de  personas  de  la estructura carcelaria de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de  Colombia-   FARC”,   no  ofreció  la  suficiente  claridad,  y  confundió  el  trámite  en  relación  con  el  otorgamiento  de  beneficios jurídicos con  los     beneficios    socioeconómicos  contemplados  en la Ley 782 de 2.002,  reglamentada,  entre  otros,  por el Decreto 3360 de  2.003  y   la  Resolución  513  de  2.005;  pues  para  los  primeros, por  involucrar  una  trascendental  limitación   a  la  aplicación  de la ley  penal,  no  basta  con acreditar la aceptación del Alto Comisionado para la Paz  (aquí  solo  enunciar  tal  aval  sin  ofrecer constancia de ello);  en la  medida  en que debe ser fruto de un acuerdo con la correspondiente organización  armada  al margen de la ley, con la cual el Gobierno Nacional haya adelantado un  proceso  de  paz,  cuando  a  juicio  de  éste  tal  organización hubiese  demostrado  su  voluntad  de  reincorporarse  a  la  vida  civil.   En  consecuencia,  el solicitante del  beneficio  para  tales procesados se quedó solo en el enunciado sin allegar las  solicitudes  correspondientes  por  parte de los pretendidos beneficiarios y los  resultados   del   estudio   a   que   tal   solicitud   tuvo   que  haber  dado  lugar.   

7.   2.                      El  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia  expresó  su  pretensión  de manera confusa, al reclamar el beneficio jurídico  referido,    presentándolo    sin   mayores   fundamentos   como   “una  desmovilización  colectiva”,  haciendo  propios de la Ley 782 de 2.002, una denominación que corresponde a la  Ley    975    de    2.005,   a   efectos   del   trámite   de   “elegibilidad   para   la   desmovilización  colectiva,”  que  corresponde a un trámite bien diferente, tal cual hubo  de   analizarse   en   precedencia.    En   consecuencia   tal   suerte  de  desmovilizaciones  colectivas tendría que estar acompañada de los “requisitos        de        elegibilidad”        previstos  en  el  artículo  10  de la Ley 975 de 2.005, no fuera  porque  se  trate  de un delito político como la REBELIÓN; pues estas especies  delictivas   no   tienen  cabida  en  el  ámbito  de  la  llamada  “Ley de Justicia y Paz”.   

7.   3.                      Y es que si se dejara de lado tal limitación,  en  este  caso  la  situación  de  quienes  fueron  acusados de REBELIÓN en el  presente  proceso  dista mucho de cumplir con tales requisitos, puesto que no ha  trascendido  que  la  proscrita  organización armada FARC haya firmado acuerdos  con  el  Gobierno  para  la desmovilización colectiva de sus miembros, ni se ha  acreditado  que   a  criterio del  Gobierno Nacional, ha demostrado su  voluntad de reincorporarse a la vida civil.   

7.   4.                      Desde  luego  que  en  uno y otro caso- sea la  función  correspondiente al Comité Operativo “CODA”, o la que le concierne  al  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia,  la  solicitud debe señalar con  claridad  a  cuenta  de  qué se pide tan trascendental beneficio para cuatro de  los  acusados;  pues la búsqueda de la convivencia y la eficacia de la justicia  no puede ser fruto de gratuidades o a cualquier precio.   

7.   5.                      La cesación de procedimiento es una decisión  judicial  de absoluta trascendencia, que como forma de beneficio jurídico en un  ámbito  de  justicia  transicional  en procesos de paz, no puede pretender  que  la  autoridad judicial- en este caso el Tribunal  Superior  de  Antioquia-  oficie como mero notario de  decisiones  administrativas  no  esclarecidas,   pues el Tribunal tiene que  sopesar  la  justedad de los requisitos, a fin de que haya un auténtico control  jurisdiccional  a  una  función administrativa que no es potestad discrecional;  ya  que  es  preciso  que la cesación de procedimiento no devenga en impunidad,  arrasando   con  cometidos  de  verdad,  justicia  y  reparación;  y  generando  descrédito para la recta y eficaz impartición de justicia.   

     7.     6.                       Ahora  bien,  como  el  A  Quo  anticipó  que  tampoco cabía la cesación de procedimiento porque “en    ningún    momento    abandonaron    voluntariamente   la  organización  armada FARC y tampoco se presentaron a las autoridades civiles”  ,   es   preciso   significar   que   “abandono     voluntario”     y  “voluntad   de   reincorporarse”   ,  no  son  exigencias que pugnen con la situación de personas en  contra  de  quienes  se  libró  orden  de  captura  para  vincularlas  mediante  indagatoria,  se  les  dictó medida de aseguramiento de detención preventiva y  se les acusó, atendiendo el rito procesal de la Ley 600 de 2.000.   

7.  7.                            Carece  de fundamento que se deje al margen de  beneficios  jurídicos  como la cesación de procedimiento a quienes su interés  en  desmovilizarse  del  grupo armado ilegal no parte de una entrega voluntaria;  porque  la  valoración  sobre esa voluntad, en tratándose de desmovilizaciones  individuales,  no  alude  a  que  con tal mansedumbre los procesados se hubieran  sometido   al  proceso  penal,  sino  a  que  muestren  que  verdaderamente  han  abandonado  a  la organización alzada en armas y decidido su reincorporación a  la  vida  civil;  pues  tratándose  de  organizaciones  cuyos  miembros  tienen  pluralidad  de  roles,  jerarquías y actividades, el encarcelamiento no conjura  la  adscripción  a  esos  grupos  de  tales  detenidos  y  por  ende  que sigan  realizando  actividades  propias  de  la  subversión.   Y si se tratare de  acuerdos  suscritos  con  un grupo armado ilegal es necesario que se acredite la  voluntad de éste de dejar las armas conforme a un acuerdo de paz.   

7.       8.                       Lo anterior exige entonces una  revisión   del   auto  recurrido,  en  el  sentido  de  que  se  le  impartirá  confirmación,  pero  aclarando,  a.)  Que en caso de que el Ministerio del  Interior  y  de  Justicia   decida hacer una nueva solicitud a favor de las  mismas  personas,  bajo  la  forma  de  desmovilizaciones  individuales, deberá  cumplir  con  los requisitos que se han echado de menos (certificación del CODA  y  acreditación  de  las  circunstancias  y  requisitos  que a dicho comité le  corresponde  analizar);  y  b.)  Que el Tribunal Superior de Antioquia no podrá  rehusar   la   concesión  de  la  cesación  de  procedimiento  como  beneficio  jurídico,   basado  en  la  sola  razón  de  que  los  acusados  no  acudieron  voluntariamente  al proceso ni se presentaron ante las autoridades civiles, sino  que  fueron  capturados;  pues  lo que le correspondería analizar en tal evento  sería  la  acreditación  suficiente  de  que  en el marco de un acuerdo con el  grupo  armado  al margen de la ley- “FARC”- se haya adelantado un proceso de  paz  y  este  grupo  haya  mostrado  su  voluntad  de  reincorporarse  a la vida  civil.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

CONFIRMAR  la decisión recurrida, con las  aclaraciones   en   la   cláusula  7-  7.  de  la  parte  motiva.  Contra  esta  determinación no proceden recursos.   

Cópiese, notifíquese y  cúmplase   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                       MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J. IBÁÑEZ GUZMÁN                            JORGE    LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                           JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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