27736(15-08-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27736  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado  Ponente   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobado   Acta   N°  146   

Bogotá,  D.C., quince (15) de agosto de dos  mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S  :   

Procedería  la Sala a pronunciarse sobre la  admisibilidad  formal  de la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado  Alfonso  Beltrán  Ramírez,  contra  la  sentencia  proferida por el  Tribunal  Superior  de  Cali  por  medio  de la cual confirmó la condena que le  impusiera  el  Juzgado  Quince  Penal  del  Circuito de la misma ciudad, por los  delitos   de   falsedad   material   de   particular  en  documento  público  y  receptación,  si  no  observara  que  ha operado la prescripción de la acción  penal de dichas conductas punibles.   

HECHOS   Y   ACTUACIÓN  PROCESAL :   

1.           Los primeros fueron descubiertos el 2 de  agosto  de  1999  en  desarrollo  del  allanamiento y registro practicado por el  Fiscal   Local  66  de  Cali  al  inmueble  ubicado  en  la  calle  30  C  Oeste  #8─31,  sector  “Las  palmas  II”,  barrio  “Terrón Colorado” de la mencionada ciudad, habitado  por  Alfonso  Beltrán  Ramírez,  lugar  en  donde  fueron  encontradas  cuatro  motocicletas     de    placas    JAF─25A,  FUD─45,  WGA─96,  WKE─25, previamente hurtadas a Gabriel de  Francisco  Murcia,  Sandra  Fajardo  Álvarez, José Arley Serna Rivera y Arturo  Gutiérrez   Ortiz,   en   su   orden,   y   otra  distinguida  con  las  placas  MSH─27  que presenta los  dígitos  correspondientes  a  las  series  del  motor  y  del chasis alterados,  presuntamente de propiedad de Jairo Hurtado.   

Vinculado  a la investigación el agente de  Policía  Plinio  Olegario Rivas Palacios, delató el sitio en donde el grupo de  actores  delictuales  ocultaba otros vehículos de similar origen, razón por la  cual  fue  allanado  y  registrado por la Fiscalía el inmueble localizado en la  avenida  6ª  Oeste  #26-26,  en  cuyo  interior  se  encontraron los siguientes  documentos  falsificados  relacionados  con  la  motocicleta referida en último  lugar:  la  licencia  de  tránsito  otorgada por la Secretaría de Tránsito de  Armenia  cuando  el  rango  de placa corresponde a las dependencias oficiales de  Yumbo  y  el  vehículo  aparece  matriculado  en Florida, Valle; un contrato de  compraventa  suscrito por Julián Andrés a quien la Registraduría Nacional del  Estado  Civil  no  le  ha  expedido  la cédula de ciudadanía allí anotada; la  tarjeta  de seguro obligatorio originalmente expedida para amparar un automóvil  Mazda;  y  una  constancia  de  denuncia  de  pérdida  de documentos del citado  vehículo firmada por Alfonso Beltrán Ramírez.   

2.          La  apertura de instrucción se ordenó  en   resolución   del   2   de   agosto   de  19991  y  a  ella fueron vinculados  Alfonso   Beltrán   Ramírez,  previa  declaratoria  en  contumacia2,  y  Plinio  Olegario  Rivas  Palacios  a  través de indagatoria3,   pero   al   momento   de  definirles  la  situación  jurídica  solamente  fue  decretada  la  detención  preventiva           del           primero4.   

3.          Cerrada  la  instrucción, la Fiscalía  Seccional  70  de  Santiago de Cali profirió resolución de acusación el 25 de  enero  de  20025  contra Beltrán Ramírez, por los delitos de falsedad material de  particular  en documento público, falsedad en documento privado y receptación,  los  cuales  subsumió  en  los  artículos  220, 221 y 177 del Código Penal de  1980,  providencia  contra  la  cual no fue interpuesto recurso alguno y surtió  ejecutoria  el  15  de febrero de la misma anualidad6.  A  favor del otro procesado  se precluyó instrucción.   

4.          Tramitada  la  etapa de la causa por el  Juzgado  Quince Penal del Circuito de Santiago de Cali, mediante sentencia del 4  de          abril          de          20067  condenó al único procesado  a  las penas principales de cuarenta y cuatro (44) meses de prisión, y multa de  cinco  (5)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  así  como  a  la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  igual  término, al hallarlo autor y responsable del concurso de  conductas  punibles  endilgado  en  la resolución calificatoria, sanciones cuya  ejecución ordenó en establecimiento carcelario.   

5.          Apelado el fallo por el defensor, el 15  de          febrero          de         20078   el  Tribunal  Superior  de  Santiago  de  Cali  revocó  la  condena  irrogada  por el delito de falsedad en  documento  privado  y confirmó la infligida por falsedad material de particular  en  documento  público  y  receptación,  aunque  modificó las sanciones en el  sentido  de  reducirlas pues determinó la prisión en treinta y tres (33) meses  y en igual cifra la accesoria.   

6.          Contra  esta decisión el representante  judicial  del  condenado  interpuso  el  recurso  extraordinario  de casación y  mientras  transcurría  el  término  legal  fijado  para la presentación de la  demanda  respectiva,  el  mismo  sujeto  procesal  remitió  al Tribunal escrito  solicitando   la   declaratoria   de   extinción   de   la  acción  penal  por  prescripción9,  petición que dio lugar al auto de sustanciación del 10 de mayo  de    200710  en  el  cual  tan sólo se le informó que la respuesta le sería  suministrada   en  el  pronunciamiento  que  haría  la  Corte  al  resolver  la  impugnación.  Allegado  el libelo, el expediente arribó a esta Corporación el  15 de junio del año en curso.   

         

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE :   

1.            En    el   trámite   del   recurso  extraordinario  de  casación  es  necesario  distinguir  el  momento procesal a  partir  del cual opera el fenómeno de la prescripción de la acción penal y el  Estado pierde la facultad de ejercer la facultad punitiva.   

Sobre  dicha  tema  la  Sala  ha sentado el  siguiente criterio:   

“(…)   La   prescripción   desde  la  perspectiva  de  la  casación,  puede  producirse:  a) antes de la sentencia de  segunda  instancia;  b)  como  consecuencia de alguna decisión adoptada en ella  con  repercusión  en  la  punibilidad; o, c) con posterioridad a la misma, vale  decir, entre el día de su proferimiento y el de su ejecutoria.   

Si  en las dos primeras hipótesis se dicta  el  fallo,  su  ilegalidad  es  demandable  a  través del recurso de casación,  porque  el  mismo  no  se  podía  dictar  en consideración a la pérdida de la  potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del tiempo.   

Frente a la tercera hipótesis la solución  es  diferente.  En  tal  evento  la  acción  penal estaba vigente al momento de  producirse  el fallo y su legalidad en esa medida resulta indiscutible a través  de  la  casación,  porque  la  misma  se  encuentra  instituida  para juzgar la  corrección  de  la  sentencia y eso no incluye eventualidades posteriores, como  la    prescripción    de    la   acción   penal   dentro   del   término   de  ejecutoria.   

Cuando así sucede, es deber del funcionario  judicial  de  segunda  instancia  o de la Corte si el fenómeno se produce en el  trámite  del recurso de casación, declarar extinguida la acción en el momento  en  el  cual  se  cumpla  el  término  prescriptivo, de oficio o a petición de  parte.  Pero  si  no  se  advierte  la  circunstancia  y la sentencia alcanza la  categoría   de  cosa  juzgada,  la  única  forma  de  remover  sus  efectos  e  invalidarla  es  acudiendo  a la segunda de las causales que hacen procedente la  acción           de          revisión.”11   

2.          El marco normativo dentro del cual opera  el  fenómeno  jurídico  de  la prescripción de la acción penal en asuntos de  trámite  antiguo y avanzado como el presente está delineado por los siguientes  preceptos:   

    

* En  garantía  del  principio  de  favorabilidad,  respecto  del  delito de falsedad  material  de  particular en documento público, por el artículo 287, inciso 1°  del  Código  Penal de 2000 que contempla una respuesta punitiva menos drástica  (3  a  6  años de prisión) que la fijada en el artículo 220 del Código Penal  de  1980,  vigente  por  la época de los hechos (2 a 8 años de prisión); y en  relación  con  la  conducta  punible  de receptación, por el artículo 177 del  último  Estatuto Punitivo citado (6 meses a 5 años de prisión) que prevé una  sanción  máxima  más  benigna  que  la consagrada en el artículo 447, inciso  2°,  del  ordenamiento  represor de 2000, modificado por el artículo 4° de la  Ley 813 de 2003 (4 a 8 años de prisión).     

    

* El  articulo  83  del  Estatuto  Punitivo  en vigor que dispone que la acción penal  prescribirá  en  un  tiempo  igual  al  máximo de la pena fijada en la ley, si  fuere  privativa de la libertad, pero en ningún caso será inferior a cinco (5)  años,  ni  excederá  de  veinte  (20) años, salvo para las conductas punibles  señaladas en el inciso 2° de la misma norma.     

    

* El  artículo   86   ejusdem   que   contempla  la  interrupción  del  término  de  prescripción  de  la  acción  penal  por el proferimiento de la resolución de  acusación,    o    su    equivalente,    debidamente   ejecutoriada12, y su nueva  contabilización  por  un  tiempo igual a la mitad del señalado en el artículo  83,  evento  en  el cual no podrá ser inferior a cinco (5) años, ni superior a  diez (10).     

3.          Atendiendo dichos parámetros jurídicos  se  harán  los  cálculos  indispensables  para  saber  si  ya se consolidó la  prescripción  de  la  acción  penal  promovida  en  contra  del procesado cuyo  representante  judicial  presentó  demanda  de  casación  y  en  qué  momento  procesal.   

El  pliego  de  cargos  formulado a Alfonso  Beltrán  Ramírez  con  repercusión  en  la  sentencia condenatoria de segundo  grado  fue emitido por las conductas punibles de falsedad material de particular  en  documento  público  y  receptación,  pues  recuérdese que fue absuelto en  dicha instancia de falsedad en documento privado.   

La  pena  máxima  fijada  para  el  primer  injusto  penal  es  de  seis  años  en el artículo 287, inciso 2° del Código  Penal  de 2000, mientras que la determinada para la receptación en el artículo  177  del  Estatuto Punitivo de 1980 es de cinco años, términos que disminuidos  en  la  mitad  por  razón  de  la  interrupción generada por la resolución de  acusación  ejecutoriada,  quedan  en 3 años el primero, y en 2 años y 6 meses  el  segundo,  pero como en ningún caso el lapso prescriptivo puede ser inferior  a  5  años,  se  aproximará  a  igual  cifra  la  mitad  de  las  penas  antes  establecidas.   

Ejecutoriada la resolución acusatoria el 15  de  febrero  de  2002,  tal como se advirtió en precedencia, si a partir de tal  fecha  se  suman 5 años, significa que el tiempo mínimo señalado por la ley y  a  partir  del  cual  opera  la prescripción de la acción penal dentro de este  juicio se cumplió el 15 de febrero de 2007.   

4.           Y,  justamente  en  la  última  fecha  anotada   el  Tribunal  Superior  de  Santiago  de  Cali  produjo  la  sentencia  condenatoria  de  segundo grado como si con tal actividad conjurara el fenómeno  extintivo  de  la  acción  penal  que  al  terminar  ese día judicial se iba a  consolidar.   

Luego  una vez ocurrido, estaba obligado el  Ad─quem   a   declarar  oficiosamente  prescrita  la  acción  penal  y  la  consiguiente  cesación  de  procedimiento  pues  la  actuación surtida en adelante iba a carecer de validez  en cuanto el Estado ya había perdido la facultad de proseguirla.   

Resulta  inexplicable, además, que a pesar  de  la  petición  de  cesación  de procedimiento alegando la causal comentada,  elevada  por  el  defensor con posterioridad al auto que concedió el recurso de  casación  por  él  interpuesto y cuando estaba transcurriendo el término para  presentar  la  demanda  respectiva,  el  Tribunal se hubiera negado a resolverla  argumentando  falta  competencia  dada  la  utilización  del  mencionado  medio  impugnaticio  que,  a su juicio, habilitaba exclusivamente a la Corte para hacer  la   declaración   solicitada,  posición  que  riñe  ostensiblemente  con  el  contenido  del  artículo  39  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, en  cuanto dispone que:   

“Preclusión  de  la  investigación  y  cesación  de  procedimiento. En cualquier momento de  la  investigación  en que aparezca demostrado que la conducta no ha existido, o  que  el  sindicado  no la ha cometido, o que es atípica, o que está demostrada  una  causal  excluyente  de  responsabilidad, o que la  actuación    no   podía   iniciarse   o   no   puede   proseguirse,  el  Fiscal  General  de  la  Nación  o  su  delegado declarará  precluida       la      investigación      penal      mediante      providencia  interlocutoria.   

El  juez, considerando las mismas causales,  declarará  la  cesación de procedimiento cuando se verifiquen durante la etapa  del juicio.” (Énfasis agregado)   

5.           Pero   como   de   todas  maneras  la  prescripción  de la acción penal se presentó antes de arribar el proceso a la  Corte  para resolver el recurso de casación, lo cual sucedió el 15 de junio de  2007,  es  decir, durante el trámite respectivo, en esta sede será superada la  infundada  omisión  del  Tribunal  y  se  procederá  a  declarar su extinción  derivada   de   los   punibles   antes  especificados  y  a  cesar  el  presente  procedimiento  penal  seguido al único acusado, en consideración a la pérdida  de  la  potestad  punitiva  del  Estado  originada  en el transcurso del tiempo,  siguiendo  de  esta  manera  la línea jurisprudencial trazada en la providencia  antes trascrita.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R  E  S  U  E  L  V  E  :   

1.                DECLARAR       prescrita  y  extinguida la acción penal derivada de las conductas  punibles   de   falsedad   material   de  particular  en  documento  público  y  receptación, atribuidas a Alfonso Beltrán Ramírez.   

2.          ORDENAR,  en  consecuencia,  la  cesación  del  procedimiento adelantado contra el mencionado  acusado.   

3.          DISPONER que  por  el Juzgado de primera instancia se realicen las anotaciones y cancelaciones  pertinentes.   

4.          ADVERTIR que  contra esta providencia procede el recurso de reposición.   

Notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de  origen y cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ     MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS                                                 YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                              MAURO  SOLARTE  PORTILLA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.    

1  C.  orig. N° 1, fols. 42-43.   

2  C.  orig. N° 1, fols.162-165.   

3  C.  orig. N° 1, fols. 49-53.   

4  C.  orig. N° 1, fols. 244-258.   

5  C.  orig. N° 2, fols. 338-356.   

6  C.  orig. N° 2, fol. 360.   

7  C.  orig. N° 2, fols. 409-426.   

8  C.  orig. N° 2, fols. 445-455.   

9  C.  orig. N° 2, fols. 479-480.   

10 C.  orig. N° 2, fol. 481.   

11  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Auto del 4 de mayo de 2006, rad. N° 25.422.   

12  CORTE    SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sent. 24 de octubre de 2003, rad. N° 17.466.     

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