26523(01-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26523  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.09  

Bogotá, D.C., primero (1º) de febrero de dos  mil siete (2007).   

VISTOS:  

De  no  ser  porque  las acciones penales han  prescrito,  debería la Sala pronunciarse sobre la admisibilidad de las demandas  de  casación  interpuestas  por  los  defensores  de  HUMBERTO  GÓMEZ MARÍN y  ERNESTO  CUÉLLAR BERBEO, contra la sentencia dictada el 19 de diciembre de 2005  por     Tribunal     Superior     de     Cartagena1  que  confirmó  la dictada en  primera  instancia  por el Juzgado 18 Penal del Circuito de Bogotá, mediante la  cual  el  primero  fue condenado a 18 meses de prisión como autor del delito de  falsedad  en  documento  privado,  mientras que al segundo se le impusieron como  penas  principales  128  meses  de  prisión  y  multa  de 260 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  como  autor  de  los delitos de abuso de confianza  calificado y falsedad en documento privado.   

En  el mismo fallo también fueron condenados  MANUEL  IGNACIO  PINILLA  y  JUAN CARLOS PÉREZ BURGOS, a la pena de 18 meses de  prisión    como    coautores    del    delito    de   falsedad   en   documento  privado.   

A todos los sentenciados se les impuso la pena  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de la restrictiva de la libertad. Adicionalmente,  a  RENÉ  HUMBERTO  GÓMEZ  MARÍN,  MANUEL IGNACIO PINILLA y JUAN CARLOS PÉREZ  BURGOS  se les concedió el “subrogado de la condena  de  ejecución  condicional”,  en  tanto  que le fue  negada a ERNESTO CUELLAR BERBEO.   

De igual forma, ERNESTO HUMBERTO GÓMEZ MARÍN  y  JUAN  CARLOS  PÉREZ BURGOS fueron absueltos del delito de abuso de confianza  calificado.                                     

HECHOS,       ANTECEDENTES       Y  CONSIDERACIONES:   

1.  Los primeros fueron así resumidos por el  Juez de primer grado:   

“Dio origen a la presente investigación la  denuncia  formulada  por  el  señor  OSCAR  AUGUSTO  ARISTIZÁBAL,  Jefe  de la  Unidad    de  Seguridad  de  BANCAFÉ,  tras  haber  detectado  situaciones  anómalas  durante  la  revisión  efectuada  en  el  Centro  Administrativo  de  Personal  que  consistían  en  el  giro  de  cheques de gerencia y viáticos de  empleados  que nunca se pagaron a los respectivos beneficiarios, duplicación de  pago  de  viáticos  a  empleados  produciéndose el segundo pago con cheques de  gerencia  sin  los  soportes  correspondientes, giro de cheques de gerencia para  cancelar  cuentas de cobro de transporte no causado, giro de cheques de gerencia  que  fueron  usados  en  diferentes  gastos, y sobrefacturación en la compra de  elementos de aseo y cafetería”.   

2.  Clausurado  el  ciclo  instructivo,  en  resolución  del  4  de  enero  de  2001  la Fiscalía 216 Seccional de Bogotá,  profirió  resolución de acusación en contra de ERNESTO CUELLAR BERBEO por los  delitos  de peculado por apropiación, en concurso homogéneo y sucesivo y el de  falsedad  en  documento  privado, también en concurso homogéneo y sucesivo; de  RENÉ  HUMBERTO  GÓMEZ  MARÍN,  JUAN  CARLOS PÉREZ BURGOS por los punibles de  peculado  por extensión en la modalidad de apropiación a favor de terceros, en  concurso  homogéneo  y  sucesivo  y  falsedad  en documento privado también en  concurso  homogéneo  y  sucesivo, como coautores; de ISABEL CARRERA BURGOS como  autora  del ilícito de falsedad en documento privado; de MANUEL IGNACIO PINILLA  como  autor de un concurso de falsedades en documento privado; y de ELSA LILIANA  PARDO  como  autora  de un concurso de falsedad en documento privado y cómplice  del de peculado por extensión en la modalidad de apropiación.   

Interpuesto  por la defensa de los procesados  recurso  de  apelación contra el proveído calificatorio, en resolución del 17  de  abril de 2001, la Fiscalía 29 de la Unidad de Fiscalías Delegadas ante los  Tribunales  de  Bogotá  y Cundinamarca lo revocó parcialmente para en su lugar  precluir  la  investigación  a  favor  de  Isabel Cabrera Burgos y Elsa Liliana  Pardo Padilla.   

3.  En la etapa del juicio, mediante auto del  30  de  julio  de 2001, el Juzgado 18 Penal del Circuito dispuso la cesación de  procedimiento  a  favor  de  RENÉ  HUMBERTO  GÓMEZ MARÍN y JUAN CARLOS PÉREZ  BURGOS  en lo que respecta al delito de peculado por extensión, en la modalidad  de  apropiación  a  favor  de  terceros, pues estimó, tal como lo solicitó la  defensa  de  estos  procesados,  que  al no incluir la Ley 599 de 2000 norma que  tipificara   el  delito  de  peculado  por  extensión,  dicha  conducta  quedó  despenalizada,  imponiéndose  en  virtud  del  principio  de  favorabilidad  la  cesación de procedimiento.   

Adicionalmente declaró la nulidad de la orden  de  embargo  y  retención  de  las  mesadas  pensionales  del procesado ERNESTO  CUÉLLAR BERBEO.   

4. Contra la anterior decisión el Ministerio  Público  interpuso los recursos de reposición y apelación, siendo desatado el  primero  en auto del 27 de agosto de 2001, en el sentido de revocar la cesación  de  procedimiento  decretada  a  favor  de  RENÉ  HUMBERTO GÓMEZ MARÍN y JUAN  CARLOS  PÉREZ  BURGOS,  pues  evidentemente  la  conducta  investigada  no  fue  despenalizada,  sino  que cambió de denominación jurídica al ubicarse como un  delito  contra  el  patrimonio económico, en la modalidad de abuso de confianza  calificado.   

La  apelación  se  concedió  para  la parte  civil,    también    recurrente,   en   lo   que   concierne   a   la   nulidad  decretada.   

5.  En  auto del 27 de septiembre de 2001, el  Juzgado  se pronunció negativamente sobre el recurso de reposición interpuesto  por  el  defensor  de RENÉ HUMBERTO GÓMEZ MARÍN contra el proveído del 27 de  agosto  del  mismo  año. Concedió entonces el subsidiario de apelación.    

6.  Así, en auto del 14 de marzo de 2003, el  Tribunal  Superior  de Bogotá, confirmó la decisión recurrida, y destacó que  fue  acertado  el  criterio  del  Juez de primer grado al entender que el delito  imputado  como  peculado  por extensión, pasó a denominarse abuso de confianza  calificado con la Ley 599 de 2000.   

7. Cumplida la etapa del juicio, en sentencia  26  de  enero  de  2004  el Juzgado 18 Penal del Circuito de Bogotá, condenó a  ERNESTO  CUÉLLAR BERBEO a la penas principales de 128 meses de prisión y multa  de  260  salarios  mínimos  legales mensuales “como  autor     material     e    intelectual    y    como    determinador”,  de  un concurso de delitos de abuso  de  confianza  calificado  y  falsedad  en  documento  privado; a RENÉ HUMBERTO  GÓMEZ  MARÍN; MANUEL IGNACIO PINILLA y JUAN CARLOS PÉREZ BURGOS a 18 meses de  prisión,  en  calidad de coautores del delito de falsedad en documento privado.  A  todos los sentenciados se les impuso la sanción accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo tiempo de la  privación  de  la  libertad.  A  CUÉLLAR  BERBEO  se  le  negó la suspensión  condicional  de la ejecución de la sentencia, mientras que a los demás les fue  otorgada.   

René  HUMBERTO  GÓMEZ  MARÍN y JUAN CARLOS  PÉREZ  BURGOS  fueron  absueltos  del ilícito de abuso de confianza calificado  que les fue imputado en la resolución de acusación.   

8. Contra la anterior decisión el defensor de  los  sentenciados  interpuso  recurso de apelación. Entonces, en acatamiento de  lo  ordenado  por el Consejo Superior de la judicatura mediante Acuerdo No. 2776  del  23  de  diciembre de 2004, en auto del 14 de enero de 2005, el Magistrado a  quien  le  correspondió por reparto en el Tribunal Superior de Bogotá, dispuso  la  remisión  del  expediente al Tribunal Superior de Cartagena, en donde el 19  de  diciembre  de  2005  se  dictó  fallo  de segunda instancia, confirmando la  decisión de primer grado.   

9.  Recurrida  en  casación  la sentencia de  segundo  grado,  se  concedió  el recurso extraordinario y una vez surtidos los  traslados  de  ley  el  proceso se remitió a la Corte mediante oficio del 17 de  noviembre de 2006.   

10.  Confrontada  la  reseña anterior con lo  dispuesto  en  los artículos 83 y 86 de la Ley 600 de 2000, necesariamente debe  concluirse  que  la  acción  penal  para  los  delitos  objeto  de  la  condena  prescribió    durante    el    trámite    del    recurso   extraordinario   de  casación.   

En este sentido, recuérdese entonces, que de  conformidad  con  la  normatividad en cita, salvo algunas puntuales excepciones,  la  acción  penal  prescribe en un tiempo igual al máximo de pena fijada en la  ley,  si  fuere privativa de la libertad, sin que en ningún caso sea inferior a  5  o  superior  a  20  años. Dicho lapso, se interrumpe con la ejecutoria de la  resolución  acusatoria  o  su  equivalente debidamente ejecutoriada, por manera  que  el  término prescriptito comienza a contarse de nuevo pero por un período  igual  a  la  mitad  del  máximo, sin que pueda ser menor de 5, siendo claro en  todo  caso,  que  cuando  se trate de varias conductas punibles la prescripción  corre  independientemente  para cada una de ellas, como lo manda el inciso final  del       artículo       84      íb.   

Aquí,  tal  como  se anotó anteriormente la  resolución  acusatoria  cobró  ejecutoria el 17 de abril de 2001, fecha en que  la  Fiscalía  Delegada ante los Tribunales Superiores de Bogotá y Cundinamarca  la  revocó  parcialmente,  para  precluir  la  instrucción  a  favor de Isabel  Cabrera   Burgos   y   Elsa   Liliana   Pardo  Padilla  y  la  confirmó  en  lo  demás.   

En  esas condiciones, el juicio se inició en  contra  de  ERNESTO  CUÉLLAS  BERBEO por dos concursos homogéneos y sucesivos,  uno  por  el  delito  de  peculado por apropiación y otro por el de falsedad en  documento  privado;  de RENÉ HUMBERTO GÓMEZ MARÍN y JUAN CARLOS PÉREZ BURGOS  por   el   ilícito   de  peculado  por  extensión   en  la  modalidad  de  apropiación  a  favor  de  terceros,  en  concurso  homogéneo y sucesivo y; de  MANUEL   IGNACIO   PINILLA   por   un   concurso   de  falsedades  en  documento  privado.   

No   obstante,  como  se  reseñó  atrás,  habiéndose  precisado  en  la  etapa  del juicio que los ilícitos investigados  bajo   el  nomen  iuris  de  peculado  se  adecuaban  con  la Ley 599 de 2000 al delito de abuso de confianza  calificado  (arts.  249 y 250), es la pena señalada para esa infracción la que  se  tendrá  en cuenta para hacer los cálculos del término de prescripción, y  en  ese orden, para el atentado al patrimonio económico será la prevista en el  artículo  250  del  ordenamiento  sustantivo  que reprime con prisión de 3 a 6  años  los  eventos en que la apropiación o el aprovechamiento propio o a favor  de  un  tercero  de  la  cosa  mueble  ajena  confiada  o entregada a título no  traslaticio   de   dominio  recaiga  sobre  “bienes  pertenecientes  a empresas o instituciones en que el Estado tenga la totalidad o  la  mayor  parte,  o  recibidos  a  cualquier  título  de  éste”.   

Asimismo, la falsedad en documento privado se  encuentra  sancionada  en el artículo 289 de la Ley 599 de 2000 con prisión de  1  a  6 años, es decir, mantuvo los límite y máximo previstos en el artículo  221 del Decreto Ley 100 de 1980.   

Lo anterior significa que reducidos a la mitad  los  topes  máximos  como  consecuencia  de  la  interrupción  del término de  prescripción,  en  ambos  casos el resultado es de 3, por manera que tanto para  los  delitos  de  abuso  de  confianza  calificado  como para los de falsedad en  documento  privado,  la  acción penal prescribió cuando transcurrieron 5 años  después  de  ejecutoriada  la  resolución  acusatoria, hecho que se consolidó  desde  el mes de abril de 2006, no quedándole a la Corte alternativa distinta a  la  de  declarar  prescritas las acciones penales por tales hechos punibles y en  consecuencia cesar todo procedimiento a favor de los sentenciados.   

Esta decisión se extiende también al delito  de  abuso  de  confianza  calificado por del que fueron absueltos los procesados  RENÉ   HUMBERTO  GÓMEZ  MARÍN  y  JUAN  CARLOS  PÉREZ  BURGOS,  pues  al  no  encontrarse  en  firme  la sentencia de segundo grado, tal decisión no alcanzó  el status de cosa juzgada.   

Adicionalmente,   de   conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  98  de la Ley 599 de 2000, habrá de declararse la  prescrita  la  acción  civil  ejercida  en  este asunto a nombre de BANCAFE, en  relación con los penalmente responsables.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

1.  Declarar  prescritas las acciones penales  por  los  delitos  de  abuso  de  confianza  calificado  y falsedad en documento  privado,  por  los  que  fue  condenado  ERNESTO  CUÉLLAR BERBEO, en calidad de  “autor     material     e     intelectual     y  determinador”.   

2. Declarar prescrita la acción penal por los  delitos  de  falsedad  en  documento  privado, cometidos en concurso, por el que  fueron  condenados  los  procesados RENÉ HUMBERTO GÓMEZ MARÍN, MANUEL IGNACIO  PINILLA y JUAN CARLOS PÉREZ BURGOS.   

3. Declarar prescrita la acción penal por el  delito   de  abuso  de  confianza  calificado  por  el  que  fueron  acusados  y  posteriormente  absueltos  RENÉ  HUMBERTO  GÓMEZ  MARÍN  y JUAN CARLOS PÉREZ  BURGOS.   

3.  Cesar  todo  procedimiento a favor de los  procesados  ERNESTO  CUÉLLAR  BERBEO,  RENÉ  HUMBERTO  GÓMEZ  MARÍN,  MANUEL  IGNACIO  OPINILLA  y  JUAN  CARLOS  PÉREZ  BURGOS,  por los delitos de abuso de  confianza  calificado  y  falsedad  en documento privado, respecto de los cuales  declara la prescripción.   

4.  Declarar, en relación con los penalmente  responsables,    prescrita    la    acción   civil   ejercida   a   nombre   de  BANCAFÉ.   

5.  Ordenar  la  cancelación  de las medidas  restrictivas  personales  y  que  sobre  los  bienes de ERNESTO CUÉLLAR BERBEO,  RENÉ  HUMBERTO  GÓMEZ  MARÍN,  MANUEL  IGNACIO  PINILLA  y JUAN CARLOS PÉREZ  BURGOS se hubieren adoptado con ocasión de este proceso.   

3. Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                          ÁLVARO                              ORLANDO                              PÉREZ  PINZÓN                          

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                                 JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                  

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                            JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                                  

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                                                   JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1  Por  auto del 14 de enero de 2005 fue remitido por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  en  cumplimiento  del  Acuerdo  2776 del 23 de  diciembre    de    2004,    emitido    por    el    Consejo   Superior   de   la  Judicatura.     

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