26039(27-03-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26039  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta N° 45   

Bogotá,  D.C.,  veintisiete de marzo de dos  mil siete.   

VISTOS  

Vencido  el  término  de  traslado a que se  refiere  el  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004  dentro  del trámite de  extradición   del   ciudadano  colombiano  CARLOS  ALBERTO  DAZA  MOSQUERA,  le  corresponde  a  la  Corte  resolver  la  petición  probatoria  formulada por su  defensor  de  manera  oportuna.  El requerido y el Ministerio Público guardaron  silencio.   

ANTECEDENTES    Y  CONSIDERACIONES   

1. La Embajada de Estados Unidos en Colombia,  mediante  la  nota  verbal  n°  1349  del  6  de  junio  de  2006, solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano colombiano  CARLOS  ALBERTO  DAZA  MOSQUERA,  toda  vez  que  en  ese país fue formulada la  acusación  sustitutiva número S2-05-Cr-965, proferida el 9 de marzo de 2006 en  la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York,  contra aquél, por delitos federales de narcóticos.   

        2.   Con  resolución  del  16 de junio de 2006 el Fiscal General de la Nación ordenó la  captura  con  fines de extradición de DAZA MOSQUERA, la cual se logró el 21 de  junio siguiente.   

3. Mediante la nota verbal n° 2059 del 18 de  agosto  de  2006, la citada representación diplomática formalizó la solicitud  de  extradición de CARLOS ALBERTO DAZA MOSQUERA, reiterando que éste es sujeto  de  la  mencionada  resolución  de acusación, en la cual se le formulan cargos  por delitos federales de narcóticos.   

4.  El  Ministerio  de Relaciones Exteriores  envió  el dossier al del Interior y de Justicia, informando que “por  no  existir  Convenio  aplicable al caso es procedente obrar de  conformidad     con     el    ordenamiento    procesal    colombiano”.  Esta última dependencia remitió el expediente a la Corte, en  donde    se    procuró    porque   el   requerido   contara   con   la   debida  defensa.   

PETICIÓN DE LA DEFENSA  

Desde  un comienzo, el defensor advierte que  con  la radicación 798.784-04, la Fiscalía Cuarta Especializada de Santiago de  Cali,  sigue en contra del requerido, proceso penal por los delitos de concierto  para  delinquir  y  tráfico  de  estupefacientes, en el cual este reconoció su  responsabilidad,   en   unos   hechos   que   corresponden  precisamente  a  los  significados en la solicitud de extradición.   

En razón de ello, asegura el profesional del  derecho,   su   protegido   legal  se  encuentra  inmerso  en  una  “doble  incriminación (Cosa Juzgada)”,  situación  prohibida  expresamente  por  nuestra Constitución Política, en el  artículo 29, inciso cuarto.   

Asevera  el defensor, que en tratándose del  mismo  tipo  de  persecución  penal, se viola el principio del Non Bis In Idem,  cuando   los   dos   Estados,   el  requerido  y  el  requirente,  adelantan  la  investigación  por  los mismos hechos. En este sentido, bajo el apotegma de que  “lo  que  es  primero  en el tiempo es primero en el derecho”, el solicitado  debe pagar su condena en Colombia.   

A  renglón  seguido,  con  auxilio  de  lo  disciplinado  en  el  artículo 520 de la Ley 600 de 2000, significa el defensor  cómo  a  la  Corte  le  corresponde  verificar  la formalidad de los documentos  allegados  por  el  país  requirente,  advirtiendo  que la llamada “doble   incriminación”  admite  dos  interpretaciones:  la  una,  referida  a que en las dos legislaciones penales se  delimite  delictuosa  la  conducta,  y la otra, remitida al principio non bis in  idem  “por  existir  la COSA JUZGADA” ,  opción esta última que impone de la Corte un examen concienzudo  del  tema. Mucho más, si no existe tratado de extradición entre Colombia y los  Estados  Unidos,  circunstancia  que habilita de la Corte un examen integral del  asunto.   

Como  quiera que, agrega la defensa, además  de  la prueba “general”, a  solicitar,      existen      otras      “pruebas  internas”, que relacionan la condición de padre del  solicitado  y  lo muestran ajeno a cualquier tipo de viaje a los Estados Unidos,  debe   darse  prevalencia,  ante  la  inexistencia  de  tratado,  a  las  normas  superiores  de  nuestro  país,  particularmente la constitucional que protege a  los menores de edad.   

   Acorde con lo anotado, presenta  una   sola   solicitud  probatoria:  que  se  requiera  a  la  Fiscalía  Cuarta  Especializada   de  Cali, para que envíe copia íntegra del expediente con  radicación   798.748-04,  o,  si  el  trámite  ya  se  encuentra  en  fase  de  juzgamiento  o de ejecución de la sentencia, se intente ello ante el juzgado de  la causa o de ejecución de penas correspondiente.    

Posteriormente,  aún  dentro  del  término  habilitado   para   solicitar   pruebas,  el  defensor  allegó  los  siguientes  documentos:   

1-Acta  de  formulación  de  cargos  para  sentencia  anticipada, suscrita por el requerido, el día 23 de octubre de 2006,  ante  fiscalía  comisionada  en  la  ciudad  de  Tunja, Boyacá, en el radicado  798.748-4.   

2-Registros de Nacimiento de los cinco hijos  menores del requerido.     

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  Corte  tiene  sentado  que  siendo  los  fundamentos  del  concepto  a su cargo, los que establece el artículo 502 de la  Ley  906 de 2004, esto es, la validez formal de la documentación presentada, la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado, el principio de la doble  incriminación,  la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero,  las  pruebas que soliciten los intervinientes deben conducir a discutir alguno o  algunos  de  tales  elementos,  pues  en  materia  de  extradición la práctica  probatoria  también  se rige por el principio de pertinencia, es decir, que los  elementos  probatorios  deben  referirse,  en  este  ámbito,  a los criterios a  considerar en el concepto.   

Y   es  esta  una  postura  que  permanece  invariable  frente  a  la  solicitud  probatoria  efectuada  por el defensor del  requerido,  misma  que asoma completamemnte impertinente, pues, no se encamina a  desvirtuar  los  tópicos  arriba referenciados, sino apenas a verificar las que  entiende  el  profesional  del derecho, situaciones pasibles de considerar en el  análisis  integral  demandado  de  la Corte, ante la inexistencia de un tratado  entre   Colombia   y   los   Estados   Unidos,   que   regule  completamente  la  materia.   

Debe, sin embargo, insistir la Corte, en que  su  competencia dentro del trámite de extradición está enfocada a expresar un  concepto  sobre  la  procedencia de entregar o no a la persona solicitada por un  país  extranjero, después de examinar los puntos a que se refiere el artículo  502  de  la  Ley  906 de 2004, sin dejar de considerar que el artículo 35 de la  Constitución  Política en su inciso 2º, reformado por el Acto Legislativo N°  1  de  1997,  autoriza  la extradición de colombianos por nacimiento cuando son  reclamados  por delitos cometidos en el exterior, en los casos en los cuales las  conductas  que los originan así también se consideren en la legislación penal  colombiana1.   

En  providencia  reciente, la Sala ratificó  que  lo  que  demanda  de  ella  el legislador en punto a la extradición, es la  emisión  de  un  “concepto”  y  no  de una “resolución”, al margen del  encabezado   del   artículo   502   del   Código  de  Procedimiento  penal  de  2004.   

Así se pronunció:  

“Al  respecto  bien está precisar, desde  ya,  que  la  legislación penal adjetiva (Ley 906 de 2004), bajo cuya égida se  adelanta  el  presente trámite, a través de las normas que regulan lo relativo  a  “La Extradición”, (Capítulo II del Libro V Cooperación Internacional),  se    hace    referencia    inequívoca   al   vocablo   “concepto”   y   no  “resolución”,  tal  como  fácilmente  surge  del contenido material de los  artículos  492,  499,  500,  501  y 502 que hacen referencia a la intervención  específica de la Corte en esta materia.   

Y  aunque es cierto que las previsiones del  artículo   502   se  consagran  bajo  el  enunciado  de  “Fundamentos  de  la  resolución  que  concede  o  niega  la  extradición”,  no lo es menos que el  contenido  de  la  norma  es  claro  cuando  reitera  la  referencia al término  “concepto”, utilizado en los anteriores preceptos normativos.   

Si  lo  anterior es así, como en efecto lo  es,   no   encuentra   la   Sala   que   esa   referencia  insular  al  término  “resolución”,  pueda  tener  la connotación que le atribuye el impugnante,  menos  que por virtud de ella deba propiciarse un cambio de criterio, por virtud  del  cual  la  Corte  no  estaría  llamada  ya a ocuparse exclusivamente de los  puntuales  aspectos  señalados  en el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, sino  de   temas  propios  del  procesamiento  penal  que  se  adelanta  en  el  país  requirente”2.   

Ahora   bien,  clarificado  este  aspecto,  fácilmente  se  aprecia  que  ninguno  de  los medios de prueba que solicita el  defensor  sean  incorporados  o  decretados,  refiere  a la validez formal de la  documentación   presentada,   la   demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  el  principio  de  la  doble incriminación o la equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero.   

Esto, por cuanto, la interpretación que hace  el   defensor   de  lo  que  debe  estimarse  “Doble  Incriminación”,  para  asimilarla  a  la  prohibición  contenida  en  el principio Non Bis In Idem, se  evidencia  completamente desenfocada, pues, basta analizar en su sentido natural  y  obvio  las  exigencias consignadas en el artículo 493 de la Ley 906 de 2004,  para determinar inconcuso que allí se demanda establecer:   

“1.  que  el  hecho  que  la  motiva  (la  extradición,  aclara la Sala) también esté previsto como delito en Colombia y  reprimido  con  una  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años”   

“2.Que  por lo menos se haya dictado en el  exterior resolución de acusación o su equivalente”   

Y, en seguimiento  de  ello,  el  artículo 502 siguiente, establece para la Corte, exclusivamente,  la  verificación  de los siguientes puntos: validez formal de la documentación  presentada,  demostración plena de la identidad del solicitado, principio de la  doble   incriminación   y  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero     

Desde  luego  que  cuando  la  norma en cita  referencia      los      ítems     de     “doble  incriminación”,        y        “equivalencia     de    la    providencia    proferida    en    el  extranjero”,  para  determinar  los puntos objeto de  verificación   por   la  Corte,  no  hace  más  que  respetar  las  exigencias  consagradas  en  el  artículo  493, en lo que toca, respectivamente, con lo que  allí  remite  a que “el hecho que la motiva también  esté   previsto   como   delito   en  Colombia”,  y  “que  por  lo  menos  se haya dictado en el exterior  resolución      de      acusación      o     su     equivalente”.   

En ninguno de los apartados del capítulo II  de  la  Ley  906  de  2004,  se hace mención de la prohibición contenida en el  principio  Non  Bis  In  Idem,  ni  es  del  resorte  de la Corte, dentro de las  funciones  asignadas  en  el  trámite  de extradición, verificar un tal punto,  sencillamente,  huelga  relevar,  porque no es esta una exigencia o prohibición  expresamente contemplados en la normatividad citada.    

Es  ese,  entonces,  un tema que corre del  resorte  exclusivo  del  Gobierno Nacional, específicamente al Presidente de la  república  como  autoridad  competente para decidir si concede, niega o difiere  la  extradición,  sin  olvidar  que la circunstancia que hacía improcedente la  extradición  relativa  a  que  la  persona  solicitada estuviera o hubiera sido  juzgada  en  Colombia  por  los  mismos  hechos que es requerida, prevista en el  artículo  565 del Decreto 2700 de 1991, aplicable por virtud de la declaratoria  de  inexequibilidad  del artículo 527 de la Ley 600 de 2000, no fue reproducida  en el nuevo ordenamiento procesal de la Ley 906 de 2004.   

Sobre el particular, la Corte ha significado  lo   siguiente3:   

“2.1.  Las  pruebas   encaminadas  a  demostrar  que  el  solicitado  con  fines  de  extradición   está siendo  procesado  en  Colombia  por  los mismos hechos a que se refiere la petición de  extradición,  es  decir,  tanto  la  certificación  de  la  Fiscalía  como la  solicitud  de antecedentes penales, son improcedentes, ya que  este tipo de  análisis  no hace parte del concepto que debe emitir la Corte,  motivo por  el cual deben negarse.   

“Sobre  el  particular, la Sala de manera  insistente  ha  señalado  que  no  le  corresponde establecer si en Colombia se  adelantan  investigaciones penales contra la persona requerida en extradición y  si  están relacionadas con los mismos hechos o guardan algún tipo de conexidad  con  el  proceso  que  dio  origen  a  la  petición4.   

“Esta   posición  ha  sido  reiterada,  precisando  que   este  tipo  de  análisis era vinculante para el Gobierno  Nacional  en virtud de lo dispuesto por el artículo 565 del anterior Código de  Procedimiento  Penal,  precepto que fue recogido  en el artículo 527 de la  actual   normatividad   procesal   y,  no  obstante,   la  declaratoria  de  inexequibilidad,  aún  resulta  válido  señalar  que es al Gobierno al que le  corresponde  obtener  tales  elementos  de  juicio  y definir de acuerdo con las  conveniencias   nacionales   si   concede   o   no  la  extradición5.   

“Como   quiera   que   las  normas  que  rigen   el  trámite  de  extradición  no le asignan a  la Sala Penal  funciones   diferentes  a  las  ya precisadas, y  entre  ellas no  está   la   de   comprobar    la   existencia   o   no   de   procesos  en  contra            del           solicitado          en   extradición,            como            tampoco    establecer    si  eventualmente  hacen  referencia  o  no a los mismos  hechos  que   dieron  origen a la solicitud de extradición,  la Corte  debe  limitar  su  intervención  estrictamente a lo dispuesto por el Código de  Procedimiento  Penal  en  los  artículos   518 y siguientes, al no existir  entre  el Estado requirente y Colombia tratado ni convenio aplicable conforme el  concepto   que   en   tal   sentido   emitió   el   Ministerio   de  Relaciones  Exteriores”.   

En  lo  que toca con la presentación de los  documentos  que  habilitan  verificar  la  existencia  de  un proceso en nuestro  país,  por  el cual se acogió a cargos el sentenciado, y los registros civiles  referenciando   la   condición   de   padre  del  requerido,  la  Corte  ha  de  desestimarlos,  como quiera que en nada se refieren, cual se anotó atrás, a la  materia  del  concepto  obligado  emitir  y carece de soporte suficiente la sola  mención  efectuada  por  el  defensor  al  hecho  de  que  no exista tratado de  extradición  entre  Colombia  y  los Estados Unidos, pues, hemos de reiterarlo,  expresa  y  claramente  el  artículo  502  de  la Ley 906 de 2004, delimita los  factores  que  han  de  tomarse  en consideración para la emisión del concepto  demandado  de  esta  corporación, y ninguno de ellos puede ser afectado con las  pruebas  solicitadas  y  aportadas  por el señor defensor, evidenciando así su  absoluta impertinencia.         

Por las anteriores razones, la Corte negará  la  prueba  solicitada  por el defensor de  CARLOS ALBERTO DAZA MOSQUERA, y  desestimará los documentos aportados por aquel.   

De  otra  parte, como quiera que la Corte no  observa  la necesidad de ordenar pruebas de oficio, dispondrá que una vez cobre  ejecutoria  esta decisión, se dé traslado a los intervinientes por el término  de  cinco (5) días para que aporten alegatos, de conformidad con lo establecido  en el inciso final artículo 502 de la Ley 906 de 2004.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA,   

RESUELVE  

NEGAR  las pruebas  solicitadas  por  el  defensor  de CARLOS ALBERTO DAZA MOSQUERA, por las razones  comentadas  en esta providencia. DESESTÍMENSE también los documentos allegados  por el defensor   

Una  vez  en  firme  la  presente decisión,  córrase  traslado  a  los  intervinientes,  en  Secretaría, por el término de  cinco (5) días, para alegar.   

Contra  este proveído procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                    ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                     JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                        JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 C. S.  de  J.,  Concepto  del  14  de  marzo  de  marzo  de  2007,  Rad.  25.436, entre  otros   

2 C. S.  de J. Auto del 1 de febrero de 2007, Rad. 25.846   

3 Auto  del 5 de mayo de 2004, radicado 21890   

4   Auto   del   17   de   agosto   de   1995,   ponente   doctor   Juan  M.  Torres  Fresneda   

5  Auto  8  de  noviembre  de  2001,  rad  16731 ponente  doctor     Carlos    E.   Mejía   Escobar     

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