26367(23-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  26367   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta N°133  

Bogotá D.C., noviembre vientres (23) de dos  mil seis (2006)   

VISTOS  

Correspondería a la Sala pronunciarse sobre  el  recurso  de  queja  interpuesto  por  el defensor del procesado MIGUEL  ÁNGEL  PONZÓN  DE LUQUE en contra  del  auto  del  28  de  junio  de  2006,  por cuyo medio el Tribunal Superior de  Bogotá,  Sala Penal de Descongestión de Foncolpuertos, no concedió el recurso  extraordinario  de  casación, de no ser porque se advierte la existencia de una  irregularidad   sustancial  que  impone  su  inmediata  corrección.   

ANTECEDENTES   

1.-  Dentro  de  la  causa adelantada por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de Descogestión de Foncolpuertos contra  MIGUEL    ÁNGEL    PONZÓN   DE   LUQUE  y  otros,  con  fecha  31 de agosto de 2005 se profirió sentencia  condenatoria,  por cuyo medio el antes mencionado fue declarado autor penalmente  responsable  del  delito  de  peculado  por apropiación imponiéndosele, en tal  virtud,  las  penas  principales  y accesoria de setenta (70) meses de prisión,  multa   de  $150.000  e  interdicción  para  el  ejercicio  de  “derechos  y  funciones  públicas  por  un  periodo de cuarenta (40)  meses” (sic).   

          2.-  Con  el  fin  de  notificar  el  fallo,  proferido  como  fuera  rebasando  el término legal previsto por el artículo 410 del estatuto procesal  penal,  el  viernes  2  de  septiembre  de  2005  la  secretaría  del  Despacho  libró   comunicación  al  procesado  para que compareciera a notificarse.   

No obstante lo anterior, sin dar espera a que  trascurrieran  tres  días desde la fecha de esa comunicación, para posibilitar  la  comparecencia  del  procesado  o  su  defensor  con  la  finalidad de que se  notificaran  personalmente  del  fallo, el martes 6 de septiembre se procedió a  la  notificación  por  edicto, el cual permaneció fijado hasta el jueves 8 del  mismo  mes  y  año, dejándose constancia que el término de ejecutoria corría  entre  el  viernes  9  y  el  martes  13 de septiembre de 2005. Igualmente, obra  constancia  que  el día 8 de septiembre, estando fijado el edicto, concurrió a  la  Secretaría  del  Juzgado  el  defensor  del  procesado donde fue notificado  personalmente de la sentencia.   

          El   14   de   septiembre   de   2005,   el  procesado  MIGUEL   ÁNGEL  PONZÓN  DE  LUQUE  y  su  defensor  interpusieron  recurso de apelación contra la sentencia, impugnación  que  sólo  fue  sustentada  por el segundo de los mencionados mediante memorial  presentado al Juzgado el día 19 de septiembre de 2005.   

         

3.-  Como  luego  de  la  sustentación  del  recurso  y  de  varias  solicitudes  elevadas para que se corrigiera la anómala  notificación  de  la  sentencia,  el Juzgado Primero Penal de Descongestión de  Foncolpuertos  no se pronunciaba sobre ninguno de aquellos tópicos, el defensor  del    procesado    MIGUEL    ÁNGEL    PONZÓN   DE  LUQUE asumió que la alzada no había sido concedida e  interpuso  recurso  de  queja,  lo  que  obligó a la expedición de tres autos:   

(i) El primero, de sustanciación, calendado  el  26  de  septiembre  de 2005, mediante el cual el Juzgado declaró que aun no  había   emitido   pronunciamiento   que   decidiera   sobre   las   apelaciones  interpuestas,  ni  advertía  alguna  irregularidad en el acto de notificación,  motivo  por el cual se abstuvo de dar curso tanto a la queja interpuesta, como a  la petición de nulidad.   

(ii)  El  segundo  auto,  también  de  sustanciación,  proferido en la misma fecha, a través del  cual  se  abstuvo  el  Juzgado  de  conceder  la  apelación  interpuesta por el  defensor   de   MIGUEL   ÁNGEL   PONZÓN   DE  LUQUE  por  estimarla extemporánea, bajo el argumento de que  debió   manifestarse   la   intención   de  apelar  el  fallo  “en  la  fecha  de  ejecutoria del fallo, o  dentro  de  los  tres  días  contados  a partir de la última notificación, es  decir  desde  el  6  de  septiembre del años 2005, fecha en la cual se fijó el  edicto,   tal   y   como   lo  dispone  el  artículo  186  de  la  Ley  600  de  2000”.  (Negrillas  de  la  Sala). Y,   

(iii)  El tercero, proferido el 27 del mismo  mes  y  año  mediante  el  cual  se  concedió  la  alzada  interpuesta por los  restantes defensores.   

4.-  Interpuesto nuevamente recurso de queja  por  el defensor del procesado MIGUEL ÁNGEL PONZÓN DE  LUQUE  y remitida la actuación al Tribunal Superior de  Bogotá,  Sala  de  Descongestión  de  Foncolpuertos,  mediante  auto del 19 de  octubre  siguiente  la  referida  Corporación  se  abstuvo de darle trámite al  constatar  que  “el  a quo incurrió en una serie de  inconsistencias    que    previamente   resulta    imperioso   subsanar”,  poniendo  de  presente  cómo  el  Juzgado  de primera  instancia  había  resuelto  mediante  autos  de  trámite  las  solicitudes  de  nulidad,  la  relativa  a  la  no  concesión  de la alzada y otras elevadas por  diferentes   sujetos  procesales,  motivo  por  el  cual  dispuso  devolver  las  diligencias  a  ese  Despacho  previo  llamado  de  atención sobre tal forma de  obrar,  con  el  objeto de que procediera a resolver sobre esas peticiones en la  forma prevista por la ley procesal penal.   

5.-   El  10  de  noviembre  de  2005,  en  cumplimiento  a  lo  ordenado  por  el  Tribunal,  el  Juzgado Primero Penal del  Circuito  de Descongestión profirió sendos autos por cuyo medio, de una parte,  se  abstuvo  de  declarar  la  nulidad  solicitada por el defensor del procesado  MIGUEL   ÁNGEL   PONZÓN   DE   LUQUE,  advirtiendo  que  el  referido  sujeto procesal se había notificado  personalmente  de  la  sentencia  el  8  de  septiembre  de 2005 “quien  posteriormente  decidió  hasta el 16 de septiembre sustituir  el  poder en lugar de instaurar los recursos que la ley otorga, desconociendo el  juzgador  la  razón  de  su  actuar”  y,  de  otra,  concedió  ante  su  superior el recurso de queja interpuesto contra el auto del  26    de    septiembre   de   2005,   que   denegó   el   de   apelación   por  extemporáneo.   

6.-  El Tribunal Superior de Bogotá desató  el  recurso  de  queja mediante auto del 7 de diciembre de 2005, decisión en la  cual  luego  de  hacerse  un  recuento  de  las  fechas  en  que se libraron las  comunicaciones  y  de  aquellas en que se verificó la notificación por edicto,  enfáticamente sostuvo:   

“… Verificado lo  anterior,  le  asiste  razón al recurrente cuando a través de recurso de queja  insiste  en  que  conceda  la  impugnación interpuesta, pues es evidente que la  secretaría  del  despacho  se  apresuró  a  fijar  el  edicto, cuando el mismo  procedía  una  vez  realizadas  las  citaciones  correspondientes,  tres  días  hábiles,  posteriores,  atendiendo  los términos del artículo 179 del Código  Penal  (sic),  cuando refiere  sobre  las  citaciones: ‘se  fijará  tres  días  después,  contados  a  partir  de la fecha en que se haya  realizado  la  diligencia  de  citación  efectuada  por el medio más eficaz, o  mediante  telegrama  dirigido  a  la  dirección  que  aparezca registrada en el  expediente’.  (…) Así,  si   el  día  02  de  septiembre  se  enviaron  las  comunicaciones,  debió  esperar la secretaría los días 5, 6 y 7 del mismo mes  y  año  para  fijar  el  correspondiente  edicto,  es  decir,  su  publicación  correspondía  a  los  días  8,  9 y 12 y su ejecutoria estaba dada durante los  días  13,  14  y  15 del mismo mes y año. Lo anterior  toda  vez  que  los  términos judiciales corren por imperio de la ley, y no por  capricho o constancias secretariales” (Negrillas de la Sala).   

En  tal  virtud, declaró el Tribunal que la  impugnación  interpuesta  por MIGUEL ÁNGEL PONZÓN DE  LUQUE  y  su  defensor contra el fallo de primer grado  había  sido  oportuna  y,  en  tal virtud, dispuso conceder la apelación en el  efecto  suspensivo  cómo  también  que  “previo el  envío  del  expediente  a  esta  Sala,  el  a quo proceda a dejar sin efecto el  edicto  erróneamente  fijado  y  se  disponga  la  corrección del mismo en los  términos    del    presente    auto,    así    como    las    constancias   de  traslados”.   

7.- En cumplimiento de la orden del superior,  el  16 de diciembre de 2005 el Secretario del Juzgado Primero Penal del Circuito  de Descongestión dejó la siguiente constancia aclaratoria:   

“En la fecha dejo  constancia  que  de  acuerdo  a  la  decisión  proferida  por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Descongestión  de  Bogotá,  se  debe  entender que los  términos   corrieron   por   ley   y  se  corrigieron  conforme  debieron  ser,  así:   

-Telegramas   enviados   el   día   2  de  septiembre   

-Términos, es decir, 5, 6 y 7 de septiembre  de 2005.   

-Publicación de edicto, 8, 9 y 12  

-Ejecutoria  13,  14  y  15  del mismo mes y  año   

-Por  lo tanto el traslado a los recurrentes  es durante los días 16, 19, 20 y 21.   

-Para  los no recurrentes 22, 23, 26 y 27 de  septiembre  de  2005, fecha en la cual venció el traslado a los no recurrentes.  PROVEA.”   

8.-  Pese  a  lo anterior, el 18 de mayo del  año  que  avanza, el Tribunal Superior de Bogotá, Sala Penal de Descongestión  de   Foncolpuertos,   al   ocuparse   de  desatar  los  recursos  de  apelación  interpuestos  por  los  defensores  de  los  procesados, optó por abstenerse de  resolver   la   impugnación   promovida   por   el  apoderado  de  MIGUEL  ÁNGEL  PONZÓN DE LUQUE, al amparo  de la siguiente tesis:   

“…  Antes  de  entrar  analizar  las  críticas  que han elevado los defensores frente al fallo  del  pasado  31  de  agosto  de 2005, claro debe quedar que si bien es cierto la  Sala   en   providencia   del  pasado  7  de  diciembre  de  2005,  concedió   el   recurso   de   apelación   interpuesto   por   el  apoderado  de MIGUEL ÁNGEL PONZÓN DE LUQUE, también  lo  es  que  se  observa  el  mismo no fue sustentado  dentro  del  término  legal por lo cual no hay lugar a  ocuparnos  del  estudio del mismo, en la medida que si  el  traslado  para  los  recurrentes corría por cuatro días a partir del 15 de  septiembre  de  2005  que, fue la fecha en que se indicó como de ejecutoria, se  observa  que  dentro  de  ese  lapso  no  se  allegó  la  sustentación; por el  contrario,  la  misma se hizo sólo hasta el 19 de diciembre de 2005,  razón  por  la  cual  el  a  quo  debe tomar la decisión que en  derecho  corresponda,  por lo que por secretaría se oficiará a dicho ente para  que  frente a los cuadernos de copias se pronuncie al respecto.” (Negrillas de  la Sala).   

9.-  Notificada  a los sujetos procesales la  sentencia  de  segunda  instancia,  en  la  oportunidad  legal  el  defensor del  procesado  MIGUEL ÁNGEL PONZÓN DE LUQUE interpuso  recurso  extraordinario de casación, mas por auto del 28  de  junio  de 2006 el Tribunal Superior de Bogotá, Sala Penal de Descongestión  de  Foncolpuertos,  no  concedió la impugnación extraordinaria pues consideró  que  este  sujeto  procesal no tenía legitimación para recurrir, señalando al  respecto:   

“   …  tiene  interés  jurídico  para acudir en casación quien haya apelado la sentencia de  primera  instancia o por el contrario, que en la de segunda instancia se le haya  causado  un perjuicio o daño al procesado (…) Así las cosas, se tiene que el  recurso  extraordinario  de  casación fue incoado dentro del término legal por  el  defensor  del  procesado  MIGUEL ÁNGEL PONZÓN DE LUQUE, pero el mismo debe  ser  negado  por  carecer  de  legitimidad,  ya  que si bien es cierto apeló la  sentencia  de  primera  instancia, dicho recurso fue declarado extemporáneo por  el  a  quo, razón por la cual esta corporación no se pronunció sobre el mismo  por  estar  inhabilitada,  ya  que  la  alzada se fundamenta en las pretensiones  solicitadas  por  los  recurrentes,  acertando  que  con la sentencia de segunda  instancia  no  se  causó  ningún  perjuicio  o daño, para que pueda acudir al  recurso extraordinario.”   

4.  Contra  la  anterior  determinación  el  defensor  del  procesado  interpuso  recurso de queja, señalando cómo tras las  vicisitudes  acaecidas  tanto en el trámite de notificación de la sentencia de  primera  instancia  y  de  la posterior concesión de la alzada, el ad  quem,  “…  Para  sorpresa  del  suscrito,  en  el  fallo  que  resolvió  la  apelación…  manifestó  que  había  cometido  un error al momento de resolver el recurso de  queja  el  7  de  diciembre  de  2005,  por  lo  cual según una interpretación  sistemática,  varió  su  decisión  y  ordenó  al inferior que se pronunciara  única  y  exclusivamente  sobre  el  recurso interpuesto del anterior defensor.  (…)   Decisión   que  resolvió  el  inferior,  declarándolo  extemporáneo,  mediante  la  motivación  de  un  auto  de  sustanciación  especial, a la cual  (sic)  no  se le notificó a  los  sujetos  procesales,  quitándoles  la  posibilidad  de  interponer recurso  contra la decisión en desacuerdo”.   

En tales condiciones, afirma el defensor que  se  le  impidió  el  libre acceso al recurso de apelación y últimamente al de  casación,  como  quiera  que  ambos  fueron  interpuestos  oportunamente,  pero  denegados de manera inconsulta.   

PARA RESOLVER SE CONSIDERA  

Sería  del  caso que la Sala se pronunciara  sobre  el  recurso  de queja  interpuesto  por  el  defensor  del  procesado  MIGUEL  ÁNGEL  PONZÓN  DE LUQUE, no obstante luego del examen  indispensable  para  la  resolución  del  problema  jurídico que el impugnante  plantea,  se  advierte  la  existencia  de una irregularidad sustancial acaecida  antes  de inadmitirse el recurso de casación interpuesto por el referido sujeto  procesal,  con  aptitud  para  afectar  el  debido  proceso por vulneración del  principio   rector   de   doble  instancia,  vicio  que  demanda  del  inmediato  pronunciamiento  de  esta   Corporación  con  la  finalidad  de reparar el  agravio inflingido al prenombrado sujeto procesal.   

En  efecto,  la  Sala  no  puede  menos  que  concluir  que  tanto el a quo,  como       el      ad      quem,      obstaculizaron   de   manera  grave  el  ejercicio  del  derecho  de  impugnación    que    como    garantía    procesal   ampara   a   MIGUEL  ÁNGEL  PONZÓN DE LUQUE, a través  de  las  diversas  y  contradictorias  decisiones adoptadas frente al recurso de  apelación  que éste y su defensor interpusieron contra la sentencia de primera  instancia,  decisiones que como fácil se advierte, se apoyan en argumentos o se  sustentan   en   cómputos   que   por  manera  se  compaginan  con  las  normas  procedimentales  que  teóricamente  les  sirven de soporte y que, opuestamente,  desnaturalizan su sentido y esencia.   

Así  sucede  con  las razones que sirvieron  al   a  quo  para  sostener  invariablemente  la  corrección  predicable  del  trámite  secretarial  que se  siguió  para  notificar  la  sentencia de primera instancia, pese a que resulta  evidente  que  la  secretaria se apresuró a notificar el fallo mediante edicto,  fijado  cuando apenas habían trascurrido dos días desde la fecha en que libró  las comunicaciones para intentar su notificación personal.   

Lo  anterior porque, aun cuando el artículo  180  del  estatuto  procesal  penal  señala  que “la  sentencia  se  notificará  por  edicto,  sino  fuere  posible  la notificación  personal,  dentro de los tres días siguientes a su expedición”, no  lo  es menos que por vía de interpretación sistemática de los  preceptos  que  regulan  dicha  forma  de  notificación,  ha tenido ocasión de  precisar  la  Sala  que  tal  disposición sólo es aplicable cuando el fallo se  profiere  dentro  del  término  legal  de  quince  (15)  días  de que trata el  artículo 410 del estatuto procesal penal.   

En  cambio, se ha precisado también, que si  dicho  plazo  es rebasado por el fallador como aconteció en el presente evento,  es  menester  entonces que antes de proceder a la notificación por edicto en el  improrrogable  término  de  que  trata  el  artículo 180 del estatuto procesal  penal,  se  intente  por  el  medio  más eficaz la comparecencia de los sujetos  procesales  para agotar, de ser posible, la notificación personal, para lo cual  ha  de  integrarse  a  ese  trámite  el  contenido  material  del artículo 179  ejusdem,  que aunque previsto  para    la    notificación    por    estado    resulta   aplicable   en   tales  eventos.   

De  esta  suerte,  la  notificación  de  la  sentencia     por     edicto     debió    realizarse    sólo    después    de  trascurridos  tres (3) días  contados  a  parir  de  la  fecha  en  que se hubiera realizado la diligencia de  citación,   efectuada   por   el   medio  más  eficaz  o  mediante  telegrama,  procedimiento  que  se insiste resulta obligatorio, en  cuanto  que  si  bien  es  deber  de  las partes estar atentas al desarrollo del  proceso,  es  de manera correlativa carga de los funcionarios judiciales proveer  las  decisiones  que de ellos se esperan dentro de los plazos fijados en la ley.   

Por  manera  que,  cuando  estos últimos no  adoptan  sus  proveídos  dentro  del  marco  temporal  que  la  ley señala ,el  imperativo  de  vigilancia de las partes cede abriendo paso al deber judicial de  comunicarles  que  adoptó  una decisión, así   la   ley   no  lo  exija,  pues  como  lo  ha  referido  esta  Corporación,  los  principios  de  equidad  y  lealtad  procesales  fuerzan  al  funcionario   judicial   a  buscar  la  vía  más  expedita  para  intentar  su  notificación  personal.  -Cfr. Sentencia de Casación,  31 de marzo de 2004, radicado 20594-.   

Ahora bien, en el presente asunto tal fue el  entendimiento  del  Tribunal  Superior de Bogota, motivo por el cual declaró en  un  primer  momento que el recurso de apelación se había interpuesto en tiempo  y,  por ello, mediante el auto del 7 de diciembre de 2005 al resolver el recurso  de  queja  interpuesto por el defensor de MIGUEL ÁNGEL  PONZÓN  DE  LUQUE,  no sólo lo concedió en el efecto  suspensivo   sino  que,  adicionalmente,  ordenó  al  Juzgado  reconstruir  los  términos  de  notificación, ejecutoria y traslados a partir de la fecha en que  fueron  libradas  las  comunicaciones a los procesados, esto es, a partir del el  2  de  septiembre  de  2005,  mandato  que ciertamente acató el inferior y que, como se dejó reseñado en el  capítulo  de  los  antecedentes  de este proveído, condujo a declarar que esos  plazos habían corrido de la siguiente forma:   

(i) Los días 5, 6 y 7 de septiembre de 2005,  plazo para intentar la notificación personal.   

(ii) Entre los días 8, 9 y 12 del mismo mes  y año, debió entenderse fijado el edicto.   

(iii)  El  término  de ejecutoria del fallo  correspondió a los días 13, 14 y 15 del mismo mes y año.   

(iv)  El  traslado  de  cuatro  días  para  sustentar  la  apelación, entre los días 16, 19, 20 y  21 de septiembre de 2005 y finalmente,   

(v)   El  traslado  para  los no recurrentes entre los días  22, 23, 26 y 27 del referido mes y año.   

Siendo  lo  anterior así, como en efecto lo  es,  no  entiende  la  Sala  la  razón  por  la  cual al momento de acometer el  ad  quem   la  tarea de  desatar  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por el defensor del procesado  MIGUEL    ÁNGEL    PONZÓN   DE   LUQUE,  hubiera recogido sus anteriores argumentos para llegar a sostener  que   si   bien   la  impugnación  había  sido  oportuna,  no  sucedía  igual  con  su sustentación, por cuanto se había verificado  el  19 de septiembre de 2005, cuando en teoría el plazo para ello corrió entre  el 15 y el 18 de ese mes y año.   

A la Sala no le queda duda alguna en cuanto a  que  este  último  cómputo  realizado  por  el Tribunal Superior de Bogotá al  momento   de   dictar   el   fallo  de  segundo  grado,  resultó  un  ejercicio  desafortunado,  porque  si  de  acuerdo  con las propias directrices previamente  impartidas   al  a  quo,  el  término  de ejecutoria de la sentencia debía ajustarse para que corriera entre  los  días  13,  14  y  15 de septiembre, como es apenas natural, el de traslado  para   sustentar  la  impugnación  debía  contabilizarse  a  partir  del  día  siguiente,  como  así  se  entendió  en  primera instancia, es decir, desde el  16 de septiembre de 2005.   

Pero, además, no se percató el Tribunal al  hacer  sus  nuevos  cálculos,  que  los  días  17  y  18 de septiembre de 2005  correspondieron  a  un  sábado y a un domingo, fechas por supuesto no hábiles,  de  manera  que  aun  tomando  en  cuenta  su  errada contabilización, esto es,  asumiendo  que  el  traslado  debía  correr desde el 15 de septiembre, el plazo  para  sustentar  el  recurso  habría vencido sólo hasta el 20 de septiembre de  2005.   

Y,  por supuesto, si como lo dejó señalado  el  Tribunal  y  así  se  constata  de  las  piezas procesales remitidas a esta  Corporación,   la   alzada   fue  sustentada  por  el  defensor  del  procesado  MIGUEL   ÁNGEL   PONZÓN   DE   LUQUE   el    día    19    de   septiembre   de  2005,  no  cabe  duda  entonces  que  ninguna  razón  asistía para declararla extemporánea.   

Por  lo  demás, resulta evidente que con la  última  decisión adoptada por el ad quem en  relación  con el recurso de apelación al que viene haciéndose  referencia,  no  sólo  se  sorprendió  a  la  defensa, en tanto que pese a que  previamente  se  había concedido el recurso a último momento, cuando ya debía  desatarse,  se  optó  por  abstenerse  de  ello,  sino  que, sin duda, con esas  erráticas  determinaciones  se  le  impidió  el  libre y legítimo acceso a la  segunda instancia, sin razón válida para ello.   

En  tales  condiciones,  ante  la  evidente  trasgresión  del  debido  proceso  en  virtud  de  los  vaivenes e indecisiones  verificadas  en  torno  a  la forma cómo debían correr los plazos legales para  impugnar,   amen   de  la  forma  poco  cuidadosa  para  constatar  su  estricto  cumplimiento,  la  Sala  procederá de oficio a reparar el agravio inflingido al  sujeto  procesal  en  comento,  decretando  la  nulidad parcial de lo actuado en  relación  con  el  trámite  dado  al  recurso de apelación interpuesto por el  defensor     de    MIGUEL    ÁNGEL    PONZÓN    DE  LUQUE.   

Con  tales propósitos, se dejará sin valor  ni  efecto tanto la determinación adoptada en el marco de la sentencia en torno  a  la  referida  impugnación,  que como es natural entender no constituye fallo  sino  una  decisión interlocutoria adoptada allí mismo, como también aquellas  proferidas  en  cumplimiento  de  esa orden por el Juzgado de primera instancia.   

En  su  lugar,  previa  ruptura de la unidad  procesal,  se  dispondrá que la Sala de Descongestión del Tribunal Superior de  Bogotá   sin   dilación,  desate  la  impugnación  interpuesta  y  sustentada  oportunamente  por el defensor de MIGUEL ÁNGEL PONZÓN  DE LUQUE.   

Finalmente,  aun cuando advierte la Sala que  durante  el  término  de  ejecutoria  del  fallo  de primer grado, el procesado  MIGUEL   ÁNGEL   PONZÓN   DE   LUQUE   interpuso  directamente  recurso de apelación, no reposa constancia  de  que  haya  sustentado  la alzada en ningún tiempo, motivo por el cual, así  debe  ser  declarado  en  sede  de las instancias, previas las verificaciones de  rigor.   

Resta señalar que en virtud de la decisión  que  oficiosamente  se  adopta y que comporta retrotraer el trámite para que se  profiera  la  sentencia  de  segunda  instancia  que  decida sobre la apelación  interpuesta  por  el  defensor  del  procesado  MIGUEL  ÁNGEL  PONZÓN  DE  LUQUE,  carece de objeto efectuar  pronunciamiento  en torno al recurso de queja que éste ha interpuesto contra el  auto  del Tribunal Superior de Bogotá, por cuyo medio denegó la concesión del  recurso  extraordinario de casación, precisamente por no ser apelante del fallo  de primer grado.   

No obstante lo anterior, teniendo en cuenta  la  labor  de  unificación de la jurisprudencia que a esta Corporación compete  y,  dentro de ella, su misión eminentemente pedagógica, no sobra recordar a la  Sala  de  Descongestión  de Foncolpuertos del Tribunal Superior de Bogotá, que  el  auto  de  sustanciación  que le corresponde proferir con miras a decidir si  concede  o  no  el  recurso  extraordinario  de  casación,  previo a correr los  traslados  de  ley  para  su  sustentación,  es  una  decisión  que implica el  análisis  de  todos  los  requisitos  de  procedencia  del recurso excepción  hecha  de  aquellos  que solamente pueden establecerse a  partir del contenido material de la demanda.   

Y  sucede  que  la  exigencia  relativa  a  la  falta de “interés  para  recurrir”  por  no haber  apelado  la sentencia de primer grado, es de aquellos requisitos que corresponde  ponderar  a  la  Sala  de  manera  exclusiva y excluyente a partir del contenido  material  de  la  demanda, en cuanto que se trata de una regla que admite varias  excepciones,  como sucede cuando se demuestra que arbitrariamente se impidió al  sujeto  procesal  el  ejercicio del recurso de instancia, ora porque el fallo de  segundo  grado  modificó  su  situación jurídica de manera más gravosa, bien  porque  se  propugna  por  la  nulidad  por  la vía extraordinaria pues, en tal  evento,  la  aceptación del contenido material del fallo revelada a través del  silencio  de  la parte, no resulta impeditiva para recurrir si lo cuestionado es  la legitimidad del procedimiento que lo precede.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.  DECRETAR  la  nulidad  del  numeral décimo tercero de la sentencia de segundo grado proferida  en   la   presente   causa   por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  Sala  de  Descongestión  de  Foncolpuertos,  por cuyo medio ordenó al Juzgado de primera  instancia  que  adoptara “la decisión que en derecho  corresponda  respecto  del  recurso de apelación interpuesto por el defensor de  MIGUEL   ÁNGEL  PONZÓN  DE  LUQUE,  en  contra  de  la  sentencia  de  primera  instancia”,  así  como la de todas las providencias  adoptadas  en  cumplimiento  de  la  referida  orden  por parte del a  quo,  por  las razones precisadas en la  anterior motivación.    

2.  DISPONER  que,  previa  ruptura  de la unidad procesal, proceda el Tribunal Superior de Bogotá,  Sala  de  Descongestión  de  Foncolpuertos,  a desatar el recurso de apelación  interpuesto  contra  la  sentencia  de  primera  instancia  por  el  defensor de  MIGUEL    ÁNGEL    PONZÓN   DE   LUQUE.   

Notifíquese y cúmplase  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                        ALFREDO   GÓMEZ    QUINTERO   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                          YESID    RAMÍREZ   BASTIDAS   

                              Comisión de servicio   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                           JAVIER    ZAPATA   ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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