26216(18-10-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26216  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado acta número 118  

Bogotá, D.C., dieciocho de octubre de dos mil  seis.   

          Decide  la  Corte  lo pertinente con relación a la admisión de la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   José  Vicente Tibaquichá Triviño contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior de Bogotá el 18 de enero de  2006,  mediante  la  cual  confirmó  la  del  Juzgado cincuenta y uno penal del  circuito  de  la  misma  sede,  que  lo condenó como autor del delito de acceso  carnal abusivo con menor de 14 años agravado.   

HECHOS  

          Así    pueden    narrarse    los    hechos    juzgados    en   las  instancias:   

          El  24  de julio de 1997, luego de conversar con su hija, quien para  esa  época  había  cumplido 13 años de edad, María Eugenia Bueno Castiblanco  se  enteró que su compañero José Vicente Tibaquichá  Triviño,  al  menos  desde cinco años atrás, venía  abusando  sexualmente de su hija, aprovechando los momentos del día en que ella  salía  a  trabajar  y  dejaba  a  su hija al cuidado del padrastro.   

         

ACTUACION PROCESAL  

Con  fundamento  en la denuncia que el 24 de  julio  de 1997 formuló María Eugenia Bueno Castiblanco, la Fiscalía 225 de la  Unidad  de  delitos  contra la libertad sexual de Bogotá, abrió investigación  previa  mediante  providencia  del  1  de  agosto  del  mismo  año (fs., 6).   

El 27 de agosto de 1998, luego de practicar  las  diligencias  que  se  ordenó  en  la apertura de investigación previa, la  fiscalía  abrió  investigación  penal  y  ordenó citar para ser escuchado en  diligencia  de  indagatoria a José Vicente Tibaquichá  Triviño  (fs.,  30), quien  efectivamente   compareció   el  5  de  octubre  del  mismo  año  (fs., 34).   

El  23  de octubre de 2003, la fiscalía le  decidió   la   situación  jurídica  al  procesado,  imponiéndole  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva como probable autor del delito de acceso  carnal   abusivo   con   menor   de  14  años  (fs.,  49).   

El  13  de  noviembre  del  mismo  año, la  fiscalía    cerró    la    investigación    (fs.,  53),   y   el  23  de  enero  de  2004  (fs.,  56)  acusó  al  sindicado por la  comisión  del delito de acceso carnal abusivo con menor de 14 años en concurso  homogéneo  y  sucesivo,  agravado  por haberse ejecutado la conducta en persona  menor  de doce años y por su especial vinculación con la víctima (artículos  208  y  211  de  la  ley  600  de 2000, aplicables por  favorabilidad).   

El  Juzgado  cincuenta  y  uno  penal  del  circuito   de   Bogotá   realizó   las  audiencias  preparatoria  (fs.,  7  cuaderno  juzgado)  y  pública  (fs.,  11),  y  finalmente,  mediante  sentencia  del 25 de mayo de 2005, condenó a  José   Vicente   Tibaquichá   Triviño  a  la  pena  principal  de 94  meses  de prisión por la comisión del  delito   que   le  fuera  imputado  en  la  acusación  (fs., 31).   

Señaló en la sentencia que la pena mínima  asignada   para   el   delito   es   de   64   meses  de  prisión  (artículos  208  y 211 ley 600 de 2000),  los  cuales  mantuvo, y a ellos le agregó 30 meses por el concurso (artículo    31),   considerando   la  favorabilidad de las nuevas disposiciones.   

          El  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  al  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  defensa, mediante sentencia del 18 de enero de  2006,  confirmó  la  sentencia  de instancia (fs., 11  cuaderno tribunal).   

DEMANDA     DE  CASACION   

          Con  fundamento  en  el  cuerpo  primero  de  la  causal primera de  casación,  la  demandante  formula  un  cargo  contra  la  sentencia de segunda  instancia.   

          En  él acusa a la sentencia de ser ilegal por aplicación indebida  de  los  artículos 6 de la ley 600 de 2000 (principio  de  favorabilidad)  y 61 de la ley 599 del mismo año  (criterios   para   la   individualización   de  la  pena).   

          Señala  que  la conducta por la cual fue condenado el procesado se  cometió  en  el  año  de 1997. Por lo tanto, en su criterio, la pena debía de  graduarse  de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 31 y 61 del decreto 100  de  1980,  que  le imponían al juzgador el deber de partir de la pena mínima y  aumentarla  hasta  en  otro  tanto  por razón del concurso, pero sin exceder el  doble  de  ella,  de  manera  que de haber acatado esas disposiciones la pena no  habría  sido  mayor  a cuatro años de prisión. Sin embargo, al individualizar  la  pena de conformidad con el sistema de cuartos previsto en el artículo 61 de  la  ley  600  de  2000,  el  juez le impuso al procesado una pena de 96 meses de  prisión,   que  por  supuesto  no  corresponde  al  diseño  del  principio  de  legalidad.   

          En conclusión, dice la demandante,   

          “El  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial, Sala Penal, y el  Juez  de  primera  instancia,  aplicaron  una  norma  de  carácter sustancial y  dejaron  de  aplicar  la norma que para el caso debía aplicarse, incurriendo en  violación   directa   de  la  ley  sustancial,  error  que  trascendió  en  la  imposición de una pena mayor a la que realmente correspondía.”   

          Pide,  en  consecuencia,  casar  la  sentencia y dictar el fallo de  reemplazo, para restaurar el principio de legalidad.   

         

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La demanda se inadmitirá por las siguientes razones:   

Primero:   La  dogmática   del   recurso  de  casación  lo  define   como  un  medio  de  impugnación  extraordinario  que procede contra sentencias de segunda instancia  proferidas  por  los  Tribunales  Superiores  o el Tribunal Superior Militar, en  procesos  que  se  hubieren  adelantado  por delitos cuya pena máxima excede de  ocho  años  de  prisión;  y  excepcionalmente  contra  sentencias  de  segunda  instancia  distintas  a  las  anteriores,  siempre  que  se  trate  de  defender  garantías   fundamentales  o  de  desarrollar  la  jurisprudencia  (artículo    205    de    la    ley    600   de   2000).   

Segundo.   La  naturaleza  extraordinaria  del  recurso,  a la cual se hace referencia, implica  que  es una impugnación ligada a los fines que se persiguen y que se definen en  el   artículo   206  de  la  ley  600  de  2000  (la  efectividad  de  las  garantías  debidas  a  las personas que intervienen en el  proceso  penal,  la  efectividad  del  derecho  material,  la unificación de la  jurisprudencia   y   la   reparación   de   los   agravios   inferidos   a  las  partes).  Por  esa  razón,  las causales como normas  instrumentales  no  hacen  otra cosa que delimitar la impugnación y encausar la  argumentación  hacia  el  logro de una cualquiera de las finalidades indicadas,  de  modo  que,  por  ejemplo, mediante la causal primera se permite denunciar la  violación  directa  de  la  ley,  vista  de  cara a alcanzar la efectividad del  derecho material.   

Tercero: Desde la  perspectiva  propuesta  se explica el por qué  el diseño de las causales,  mas  como  un  medio para cumplir las finalidades del recurso que como un fin en  sí  mismo,  le  imponen  al  recurrente el deber de realizar una argumentación  centrada  en  la  denuncia  de  la inconstitucionalidad e  ilegalidad de la  decisión  mediante  la  presentación clara, precisa y coherente de los cargos,  de  acuerdo  con el sentido de la causal seleccionada, de tal manera que sean en  sí   mismo   autosuficientes   como  medio  para  garantizar  el  principio  de  limitación a la hora de resolver el recuso.   

         

          En  ese orden, le resultaba imperioso a la demandante decidirse por  una  de tres opciones: la aplicación indebida, la interpretación errónea o la  falta  de  aplicación de la ley. Como la opción que escogió se vincula con la  primera  modalidad  y  en  concreto  con  la aplicación indebida del sistema de  individualización  de  la  pena  previsto en el artículo 61 del código penal,  ese  juicio  le  imponía informar cuál es la norma que se ha debido asignar en  lugar  de  la  que  se  aplicó,  toda  vez  que tratándose de la adjudicación  indebida del precepto el cargo se debe concretar a demostrar el   

          “yerro  en  el  que  se  incurre  al  establecer  la  relación de  semejanza  o  de diferencia entre el caso particular y el hecho hipotéticamente  trazado  por la norma. Dícese, en últimas, que en este error de adecuación la  norma  aplicada,  que tiene existencia y validez jurídica, no regula, no recoge  los  hechos  juzgados,  porque éstos no se adecuan ni se corresponden con   ella.  Es una falla de diagnosis, de impertinencia de la ley al parangonarla con  el       caso       concreto.       “       1   

          La  demandante,  empero,  ni siquiera fue fiel a la decisión, pues  si  en  ella se dijo que se respetaba la pena mínima y que se aumentaba la pena  en  una  proporción  que no supera el hasta el otro tanto a que se refieren las  disposiciones  que  regulan la pena en eventos de concurso de conductas punibles  (artículos  31  y  61 del código penal),  entonces la discusión no podía centrarse en ese punto, sino en  demostrar  por  qué,  al  haberse  empleado  el  sistema de cuartos de la nueva  legislación      (artículo      61),  la individualización de la pena se construyó sobre parámetros  que  desconocen  la  pena  mínima  como  punto de partida de la fijación de la  sanción,  a  lo  cual  por  supuesto  la  demandante  no se refiere en el cargo  propuesto contra la sentencia de segunda instancia.   

          En  otras  palabras,  la demandante no mencionó ninguna razón que  demuestre   por   qué   el   juzgador   aplicó  indebidamente  el  sistema  de  individualización  de la pena previsto en el artículo 61 de la ley 600 de 2000  y  tampoco  hizo alusión a los efectos perjudiciales de esa selección frente a  los  postulados  del  sistema  contemplado en el artículo 61 del decreto 100 de  1980,  que  según  su  criterio es la norma aplicable, lo cual por supuesto era  imprescindible para lograr la autosuficiencia del cargo.   

          Por  esas  razones  sólo se destacan opiniones generales acerca de  la  manera como se evaluó la ley, las cuales desde luego no abordan el problema  con  la técnica que el recurso exige, y que en el caso de la individualización  de  la  pena  requerían  del  casacionista un esfuerzo adicional para demostrar  cuáles  fueron  las normas indebidamente aplicadas y por qué y cuáles son las  que  gobiernan  el  asunto,  con  el  fin de conformar la proposición jurídica  completa,  como  se  estila  tratándose de asuntos relacionados con la indebida  aplicación de la ley.   

         

          Cuarto.  La  demanda, por lo visto, no es  clara  a  la  hora  de  formular  los cargos, hasta el punto que de admitirla la  Corte  tendría que complementarla, lo cual solo sería posible pasando por alto  el    principio    de    limitación    y   sustituyendo   al   actor   en   sus  propósitos.   

          Por  esa  razones,  que  dicen relación con la forma de la demanda  (artículos   207,   212   y   213   del  código  de  procedimiento  penal), y además porque no se observan  violaciones  a  las  garantías  fundamentales que la Corte esté en el deber de  remediar, se inadmitirá.   

          En  consecuencia,  La  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación  penal,   

RESUELVE  

          Inadmitir   la   demanda   de  casación  presentada  a  nombre  de  José    Vicente   Tibaquicha   Triviño.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MAURO  SOLARTE            PORTILLA   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO                    

ALVARO         O         PEREZ  PINZON                 MARINA                                 PULIDO                                 DE  BARON                   

JORGE           QUINTERO  MILANES            YESID  RAMIREZ  BASTIDAS                

JULIO             SOCHA  SALAMANCA                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  providencia  del  14 de febrero de 2000, radicado 16678.     

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