24805(01-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24805  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta número 53   

Bogotá D.C.,primero de junio  de dos mil  seis.   

          Decide  la  Corte  lo pertinente con relación a la admisión de la  demanda   de   casación   presentada   por   la   defensora   del  José    Alexander   Grajales   Yaca   y  Juan David Carvajal Collazos  en  contra de la sentencia de segunda instancia proferida el 27 de junio de 2005  por  el  Tribunal  Superior de Cali, mediante la cual condenó a los recurrentes  como   autores  de  los  delitos  de  secuestro  extorsivo  y  porte  ilegal  de  armas.   

HECHOS  

          Así  pueden  narrarse  de  acuerdo  a  como  fueron juzgados en la  decisión que se recurre:   

          Aproximadamente  a  las  siete de la noche del 28 de junio de 1999,  en  la  vía  que  de Jamundí conduce a Cali, 4 sujetos que utilizaban armas de  fuego  interceptaron  el automóvil en que se transportaba el señor  Gulio Zanni, lo secuestraron y luego, a  través   de   llamadas   telefónicas   y  mensajes  escritos  como  prueba  de  supervivencia,  le  exigieron  al  gerente de la Empresa FANA LTDA. –   de   propiedad   de  la  víctima  –  y a sus familiares, 5  millones   de   dólares   como   condición   necesaria  para  su  liberación.   

          Mediante       labores      de      inteligencia,      –  que  incluyeron  la interceptación  del   abonado  telefónico  de  Juan  David  Carvajal  Collazos,  quien  colaboró  informando  el  sitio en  donde  se  encontraba  el  secuestrado –,  el  Grupo  Gaula  de  la  policía  logró  rescatar  el  17  de  septiembre   al   señor   Gulio  Zanni,  quien  se  encontraba  custodiado  por  José  Alexander  Grajales  Yaca y Juan Carlos Gómez  Lizarazo,  en el lugar en donde fueron aprehendidos y  donde mantenían al secuestrado privado de la libertad.   

Igualmente  aprehendieron  a  Alvaro  Chamorro  Leyva  –    alias    Galleta    –,  quien  fue señalado de tener relación con los otros capturados  y   de   poseer   un   automotor   semejante   al  utilizado  para  ejecutar  el  secuestro.   

         

ACTUACION  PROCESAL   

          El  8  de  julio de 1999, la Fiscalía delegada ante el Gaula de la  ciudad  de Cali, abrió investigación previa (fs., 14  cuaderno  1),  y el 17 de septiembre siguiente, luego  de  la  captura  de  Luis  Emilio  Torres,  Jorge  Enrique  Olmos,  Juan     David    Carvajal    Collazos,  José     Alexander    Grajales    Yaca,  Fabiola  Rengifo  Taquinaz,  Juan  Carlos Lizarazo Gómez, Melba  Echeverri   y   Alvaro   Chavarro,   abrió  investigación  penal  (fs., 288 cuaderno 1).   

          El  27 de septiembre del mismo año, la fiscalía especializada les  impuso  a Luis Emilio Torres, Jorge Enrique Olmos, Juan  David      Carvajal     Collazos,     José  Alexander  Grajales  Yaca, Fabiola  Rengifo  Taquinaz,  Juan  Carlos  Lizarazo  Gómez,  Melba  Echeverri  y  Alvaro  Chavarro,  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva como autores del  delito  de  secuestro  extorsivo,  porte  de  armas  de  fuego y utilización de  prendas  de uso privativo de las fuerzas armadas (fs.,  8 cuaderno 2).   

          Luego,  el 21 de marzo de 2000, le impuso medida de aseguramiento a  Alberto  Brand  Montoya  o  Nelson  Changedo  Delgado,  como autor del delito de  secuestro  extorsivo  y  porte  ilegal  de  armas  de  defensa personal y de uso  privativo  de  las  fuerzas armadas (fs., 106 cuaderno  4).   

          Mediante  providencia  del  27  de  marzo  siguiente,  la fiscalía  cerró  parcialmente  la  investigación  en  lo  que  se refiere a Jorge  Alexander  González  Yaca, Alvaro  Chavarro     Leyva,     Juan     David     Carvajal  Collazos,   Juan   Carlos   Gómez  Lizarazo,  Melba  Echeverri,  Fabiola  Rengifo,  y  así  mismo  contra Luis Emilio Torres y Jorge  Enrique   Olmos  (fs.,  169  cuaderno  4).   

          El  6  de  junio  de  2000,  la  fiscalía  acusó  a  Juan     David    Carvajal    Collazos,  Alexander  Grajales  Yaca,  Juan  Carlos  Lizarazo  Gómez,  Alvaro  Chavarro  Leyva  y Fabiola Rengifo como  autores  del  delito  de secuestro extorsivo y porte ilegal de armas de fuego de  defensa  personal,  y  precluyó  la  investigación a favor de Melba Echeverri,  Jorge  Enrique Olmos y Luis Torres Domínguez (fs., 61  cuaderno 5).   

          El  4  de  agosto siguiente, la fiscalía delegada ante el Tribunal  confirmó    la   decisión   (fs.,   174   cuaderno  5).   

         

          Al  Juzgado  primero  penal  del  circuito especializado de Cali le  correspondió  conocer  del  proceso,  el  cual  finiquitó en primera instancia  mediante  sentencia  del  16  de  diciembre  de  2003,  con  la  cual condenó a  Juan     David     Carvajal    Collazos,   Alexander  Grajales  Yaca,  por  los  cargos  que les fueran imputados en la acusación a la  pena  principal  de  306  meses  de  prisión,  multa  de 2667 salarios mínimos  legales  mensuales y a la interdicción de derechos y funciones públicas por 10  años    (fs.,   213   cuaderno  9).   

          Absolvió a los demás.   

El  Tribunal  Superior  de  Cali,  mediante  decisión   del   27  de  junio  de  2005,  confirmó  la  sentencia  de  primer  grado.   

Contra  esta la defensora de los condenados  interpuso el recurso extraordinario de casación   

DEMANDA     DE  CASACION   

          Con  fundamento  en la causal primera de casación, la defensora de  los   procesados   formula   un  solo  cargo  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia.   

          En  primer  lugar,  aduce  que  las  normas de derecho sustancial y  procesal  que  menciona son de efectos sustanciales 1.  Por  lo tanto, a su juicio,  al  no  creerles  a  los procesados sus explicaciones acerca de su inocencia, se  desconocieron  las  disposiciones de derecho indicadas. Así, en lo que respecta  a    José   Alexander   Grajales   Yaca,  el Tribunal no tuvo en cuenta que al estar encerrado con candado  con  el  secuestrado, no tenía dominio del hecho y no podía decidir libremente  si quedarse o irse del lugar.    

          Por  lo  demás,  llama  la atención que el Tribunal se detenga en  deducciones  personales y no analice lo realmente demostrado, tanto con respecto  a  Grajales  Yaca, como con  relación    a    Juan   David   Carvajal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Primero:  La  demanda  se inadmitirá por  las siguientes razones:   

          Cuando  se  acude en sede extraordinaria con el fin de denunciar la  infracción  directa de la ley sustancial, el demandante tiene por deber decidir  si  lo  que  pretende  es  destacar  la  inaplicación de la ley, la aplicación  indebida de la misma o la interpretación errónea del precepto.   

En  cambio,  cuando se aduce la infracción  indirecta  de  la  ley,  le  compete  al  censor  señalar  si  ella  surge como  consecuencia  de  errores de derecho (falsos juicio de  legalidad  o  de  convicción) o de hecho (falsos    juicios   de   existencia,   identidad   o   raciocinio)  en  los  que  habría  incurrido  el  sentenciador al  apreciar los medios de prueba.   

De  lo uno ni de lo otro la demandante dice  algo.  Si  acaso moldea unas ideas que ni siquiera se asemejan a un buen alegato  de  instancia.  Se distancia, por lo tanto, de toda consideración técnica y de  la  coherencia  conceptual que el recurso de casación reclama. De manera que si  la  precisión  y  claridad  a  la  hora  de  postular los cargos son verdaderos  axiomas  del  recurso,  entonces  la demanda no satisface esas exigencias, y eso  basta  para  inadmitir la demanda (artículo 212 de la  ley 600 de 2000).   

Segundo: La Corte  observa  que  estando  en  trámite  el  recurso  de casación en el Tribunal de  origen,  la  acción  penal  por  el  delito de porte ilegal de armas por el que  fueron  condenados  los  procesados  prescribió,  teniendo  en  cuenta  que  la  acusación  quedó  en  firme  el  4  de  agosto  de  2000,  fecha en la cual la  fiscalía    delegada    ante    el    Tribunal    confirmó    la   resolución  acusatoria.   

Cuando de esas situaciones se trata, según  lo  ha  dicho  la  Corte, la sentencia de segunda instancia no puede tildarse de  ilegal,  pues  el  Estado conservaba su potestad punitiva para el momento en que  ella  se  profirió.  Por lo tanto, como el fenómeno prescriptivo de la acción  penal  surge con posterioridad a esa decisión aún no ejecutoriada, lo correcto  es  decretar la cesación de procedimiento y redosificar la pena, si es que como  ahora  ocurre,  la  prescripción  solo  afecta a una de las conductas juzgadas.  2   

Tercero: La acción  penal  prescribe  en un lapso de tiempo igual al máximo de la pena señalada en  la  ley, si fuere privativa de la libertad, sin que en ningún caso sea inferior  a    5    años    (artículo    83   del   código  penal).  Pero  como  en  este caso se interrumpió al  haberse  dictado  la  resolución  acusatoria,  que quedó en firme el día 6 de  agosto  de  2000,  ese  término  vuelve a contabilizarse nuevamente, sin que de  igual  manera  pueda ser inferior a 5 años (artículo  86 ley 599 de 2000).   

En ese orden de ideas, si el delito de porte  ilegal  de  armas,  de  acuerdo  a  la  ley vigente para la época de los hechos  (artículo  1 del decreto 100 de 1980, modificado por  el   artículo  1  del  decreto  3664  de  1986),  se  sancionaba  con  una  pena  máxima de 4 años de prisión, entonces es evidente  que  la  acción  penal,  teniendo  en  cuenta la fecha en que la resolución de  acusación  quedó  en firme, se encuentra prescrita. Por consiguiente, la Corte  decretará  la  cesación  de  procedimiento  con  respecto  a  esas específica  conducta   y   redosificará   la   pena  atendiendo  esa  especial  situación.   

Pues bien:  

Al  dosificar  la  pena,  el  juzgado  de  instancia,  como se trataba de un concurso de conductas punibles, individualizó  la  pena  de  prisión  para  el  delito mas grave y la fijó en 24 años y seis  meses      (secuestro      extorsivo),  a  la  que  le incrementó un año más por razón del delito de  porte  ilegal  de  armas concurrente (artículo 31 del  código  penal).  Lo  mismo  hizo  con  la  de  multa  (ley       599       de       2000).   

En  cambio,  la interdicción de derechos y  funciones  públicas  como  pena  accesoria,  la  señaló  en  diez  años, que  corresponde a la máxima contemplada en el decreto 100 de 1980.   

Como   no   se   trata   de  discutir  la  individualización  de  la  pena para el delito más grave, sino de suprimir los  incrementos  que  tuvo en cuenta el juez con ocasión de los aumentos de la pena  por   las   correspondientes   a   las   del  delito  concurrente  -,  que  son  las  que  afectan  el  monto  total  por  virtud de la  prescripción  de la acción penal -, entonces la Sala  los  reducirá  para  dejar  la pena en 24 años y seis meses de prisión, la de  multa  en cuantía de 2500 salarios mínimos legales mensuales y la accesoria de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  en  9 años 7 meses y seis  días.   

Parecería no muy ortodoxa la rebaja de pena  de  la  multa  teniendo  en  cuenta  que  el  delito de porte ilegal de armas no  contempla  ese  tipo  de  sanciones,  pero  como  al fin y al cabo el juzgado la  incrementó,  no le queda otra alternativa a la Corte que disminuir ese quantum,  con  lo  cual  además  se respeta el principio de legalidad de los delitos y de  las penas.   

En consecuencia, La  Corte    Suprema    de    Justicia,    sala   de   casación   penal,   

Resuelve  

         

1.  Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de José  Alexander     Grajales    Yaca    y    Juan  David  Carvajal  Collazos,  por las  razones expresadas.   

2.   Declarar  prescrita  la  acción  penal por el delito de porte ilegal de armas imputada en  el   pliego  de  cargos  a  José  Alexander  Grajales  Yaca  y  Juan David Carvajal  Collazos.  Por  lo  tanto  se  ordena la cesación de  procedimiento a su favor con respeto a esa específica conducta.   

3.    Como  consecuencia,  la  pena  que deben purgar los condenados se fija en 24 años y 6  meses  de  prisión,  multa  en  cuantía  de  2500  salarios  mínimos  legales  mensuales  y  la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas en  9 años 7 meses y seis días.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

  Notifíquese, Cúmplase y  devuélvase al tribunal de origen   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO         

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO             ALVARO  O  PEREZ  PINZON                

MARINA        PULIDO        DE  BARON                  JORGE              QUINTERO  MILANES              

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1  Artículos   29   de   la  Constitución,  1,2,6,7,8,13,20,207  del  código  de  procedimiento penal y 1,2,6,12 del código penal.   

2 Cfr.,  Corte  Suprema  de  Justicia,   providencias  del  24  de  octubre de 2003,  radicado  17466;  22  de  septiembre de 2004, radicado 21145; 22 de noviembre de  2005, radicado 22603, y 26 de enero de 2006, radicado 24751.     

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