23268(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23268  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                         Magistrado Ponente:   

                                                         Dr. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                         Aprobado Acta No. 51   

Bogotá, D.C., veintidós (22) de junio de dos  mil cinco (2005).   

VISTOS:  

Decide la Corte sobre la admisibilidad formal  de  la  demanda  de   casación presentada por el apoderado de ROBEIRO  MUÑOZ  GÓMEZ,  contra  la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal Superior de  Ibagué  el  19  de  agosto  de  2.004,  confirmatoria  del fallo dictado por el  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito Especializado de la misma ciudad, mediante  el  cual  condenó a dicho procesado a la pena principal de 38 años de prisión  y  multa  por  valor  de  2.000  salarios  mínimos  legales  mensuales  y  a la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  término  de  diez  (10) años, como autor penalmente responsable de los delitos  de  homicidio  agravado  y  concierto  para  delinquir  en concurso homogéneo y  heterogéneo.   

HECHOS:  

Aparecen   consignados   en   la  sentencia  impugnada, así:   

“En primer lugar da cuenta el proceso que en  las  horas  de  la  noche  del  día  7  de noviembre de 2000, varios individuos  utilizando  prendas  de  uso privativo de las Fuerzas Militares y portando armas  de  fuego,  entre las cuales se hallaba un sujeto de nombre “Edgar”, apodado  “El  Zorro”,  quien  vestía de civil, arribaron a la casa de habitación de  la    familia    POVEDA    TRIANA,    ubicada    en    la   finca   ‘La         Esperanza’,    de    la   vereda   ‘Aguas         Claras’,  del  municipio  de  Fresno (Tolima),  preguntando    por    Arnobis    Poveda    Grajales,    a   quien   ‘       El       Zorro’  le  colocó una pistola en el pecho y  le  indicó  que  saliera  de  la  casa,  no  sin  antes  amarrarle  las  manos,  llevándoselo, a renglón seguido, con dirección desconocida.   

En  segundo término, refiere también que el  11  del  mismo  mes  y año, fueron hallados los cuerpos sin vida del mencionado  Arnobis  Pineda  y  de  Juan  Alberto  Muñoz,  en  un islote del río Guarinó,  también  en  jurisdicción  de  Fresno  (Tolima),  conocido  como  ‘El      Encuentro      –Las         Playas-‘  atados  de  pies y manos, presentando  heridas  ocasionadas con armas de fuego. El último de los nombrados había sido  interceptado       e       interrogado,      también      por      ‘El           Zorro’,  el  4  del  aludido mes, en el Motel  ‘Los   Pinos’  ubicado  en  la  vía  que de aquella  ciudad   conduce  a Manizales, sobre su permanencia en dicho lugar y por la  de su compañero José Antonio García”.   

DEMANDA:  

Con   respaldo  en  la  primera  causal  de  casación,  el defensor del procesado MUÑOZ GÓMEZ acusa la sentencia impugnada  de  incurrir  en error de hecho derivado de “falso raciocinio”, toda vez que  en  la  apreciación  de  las  pruebas  el  juzgador  les  habría asignado, con  desmedro  de la sana crítica, un mérito persuasivo que no tienen, sin advertir  la duda que emergía en lugar de la certeza para condenar.   

Asegura  que tanto en primera como en segunda  instancia  se distorsionó el testimonio de Silverio Poveda Triana, dando pie al  quebranto  de  las  “reglas  de  la  sana  crítica  que  llevaron  a  que  el  sentenciador  incurriera  en  errores  de  falso  juicio de convicción” como,  asegura,  lo  ha  enseñado  la  jurisprudencia  sobre  esta materia, pues se le  otorgó  un  valor  del  cual  carecía, todo lo cual conlleva una violación al  “raciocinio lógico”.   

Discrepa entonces con el valor probatorio que  se  otorgó al testigo, pues las características físicas de quien dijo conocer  como  “El  Zorro”  no corresponden a las del procesado, pero además tampoco  lo  reconoció en la diligencia respectiva. Todo lo anterior comporta, según el  demandante,   violación  a  las  reglas  de  la  sana  crítica,  extrayéndose  conclusiones completamente antilógicas.   

Finaliza  afirmando  que  está demostrado el  “error  de  hecho  por  violación a la sana crítica en la modalidad de falso  juicio  de  convicción”  alegado,  solicitando  a  la  Corte  case  el fallo,  absolviendo de todos los cargos al procesado.     

CONSIDERACIONES:  

1.  Con  particular  reiteración  en orden a  destacar  la  naturaleza  inherente  al  recurso  de casación dado su carácter  extraordinario,  la  doctrina  de  la Corte por lustros ha tenido oportunidad de  señalar,  que  este  medio de impugnación comporta alcance y fines propios, de  modo  tal  que  la  presentación  del  escrito  de  demanda,  por su naturaleza  especial,  tiene  así  mismo  unos  requisitos  particulares  a  partir  de  su  procedencia  condicionada,  su  carácter esencialmente rogado y la enunciación  de  taxativas  causales  que deben proponerse con precisión y claridad, bajo el  imperativo  fundamental  de  condicionarse a las modalidades que cada una tiene,  dependiendo   del   ámbito  concreto  que  constituye  su  objeto  según  cada  caso.   

2. En aparente acatamiento de estas premisas,  el  demandante  ha  acudido  a  la  causal  primera  de casación, postulando un  pretendido  cumplimiento de estos derroteros generales, bajo el enunciado según  el  cual  la  sentencia  vulneró  indirectamente la ley sustancial por error de  hecho  que  dice  derivarse  de  falso  raciocinio,  aun  cuando  luego  asegura  comprende  distorsión  probatoria  y  más  luego que conllevó falso juicio de  convicción,  amalgama  de  motivos al interior del error fáctico enunciado que  de antemano restan cualquier claridad y viabilidad al libelo.   

3. En efecto, el demandante acusa el fallo en  el  único cargo esbozado, a partir de considerar que el error concurrente es de  hecho,  por  desconocimiento  de  las  reglas  de la sana crítica. No obstante,  inmerso   en  la  dicotomía  de  su  propuesta  y  a  pesar  de  reconocer  que  teóricamente  el  falso  raciocinio supone el quebranto de tales directrices en  la  apreciación de la prueba, su oposición la hace consistir es en el hecho de  asignarles  a  los  diversos  medios  de  prueba  un  mérito de convicción que  -según  su  parecer-  no  les  correspondía,  entronizando  de  este  modo una  verdadera confusión al pretendido reproche.   

4.  Afirma  que  la  sentencia tuvo por pilar  probatorio  fundamental,  el  testimonio  de Silverio Poveda Triana y a pesar de  configurar  la  base el reproche que la valoración del mismo superó las pautas  de  la  sana  crítica,  es  el  grado  de convicción que los sentenciadores le  otorgaron el motivo que subyace a la inconformidad expresada.   

Por la manera como procede el demandante, esto  es,  refundiendo  al  propio  tiempo el falso raciocinio, con el falso juicio de  identidad  y  de  convicción,  se  hace palmaria la confusión con que procede,  máxime  cuando  si  bien  prima  la  reiteración del primer acusado defecto de  análisis  de  la  prueba  en  que  habría incurrido el fallo, en manera alguna  indica  de  qué  forma  y  cuál  de  los  caracteres que componen el método o  sistema   de  la  sana  crítica  en  la  valoración  de  las  pruebas,  se  ha  transgredido  por el juzgador, esto es, que no indica el fundamento que avala el  desconocimiento   de  las  reglas  propias  de  la  lógica,  la  ciencia  o  la  experiencia  común  de  que  el  mismo  emana,  defecto de suyo suficiente para  evidenciar  la  ineptitud  de un tal escrito para pretender con tan predominante  confusión  atacar  la  legalidad  de la sentencia en esa sede, motivos más que  suficientes en orden a inadmitir la demanda.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR  la demanda de casación presentada  por el defensor de ROBEIRO MUÑOZ GÓMEZ.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ              HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                     EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO            

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN  JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                         MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria     

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