SP022-2026(70244)

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      CUI:          13001220400020190013101          

Número          Interno: 70244          

Segunda          Instancia – Ley 600 de 2000          

Ali          Antonio Silva Cantillo    

  

  

  

CARLOS  ROBERTO SOLÓRZANO GARAVITO  

Magistrado  Ponente  

  

SP022-2026  

Radicado  n.º 70244  

acta  n.º016  

  

  

Bogotá,  D.C., veintiocho (28) de enero de dos mil veintiséis (2026)  

  

            

I. OBJETO          DE LA DECISIÓN  

  

  

La  Corte decide el recurso de apelación interpuesto por la  defensa de Ali  Antonio Silva Cantillo,  en  contra de la sentencia proferida el 13 de junio de 2025 por la Sala  penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena, por  medio de la cual condenó al procesado por los delitos  de peculado  por apropiación  y prevaricato  por acción.  

  

            

II. HECHOS  

Entre  los años 2003 y 2008 Ali  Antonio Silva Cantillo,  en su condición de Juez Primero Promiscuo Municipal de El  Carmen de Bolívar, conoció de cuarenta (40) procesos  ejecutivos y siete (7) acciones de tutela, promovidos contra el  municipio de El Carmen de Bolívar.  

  

En  el ámbito de las demandas de tutela, profirió  providencias que desconocieron que el mecanismo de amparo no era el  medio idóneo para obtener el pago de acreencias, a causa de su  naturaleza residual y subsidiaria. Aunque los accionantes no  acreditaron una situación de amenaza o riesgo cierto que  determinara adelantar el trámite constitucional para evitar la  consumación de un perjuicio irremediable, el Juez Silva  Cantillo  avocó conocimiento e incluso ordenó el pago de  acreencias en favor de los peticionarios.  

  

En  cuanto a los procesos ejecutivos, incurrió en las siguientes  irregularidades: (i)  Actuó sin competencia, pues el origen de las obligaciones eran  contratos estatales. (ii)  Dispuso el embargo y secuestro de las cuentas del municipio de El  Carmen de Bolívar y decidió seguir adelante con la  ejecución y aprobación de las liquidaciones del crédito  presentadas por los demandantes, a pesar de que las facturas  aportadas, como soporte de las obligaciones, no cumplían con  los presupuestos exigidos para ser considerados títulos  ejecutivos.  (iii)  Desconoció la prohibición de embargo que existe a favor  de los recursos transferidos por la Nación a los municipios,  por la vía del sistema general de participaciones, tal como  estaba reglamentado en la Ley 715 de 2001.  

  

Con  los embargos decretados por el Juez Silva  Cantillo,  se retuvieron recursos públicos que reposaban en la cuenta del  juzgado, impidiendo que la entidad territorial pudiese disponer de  estos. Seguidamente, con los fallos definitivos, se dispuso el pago  de las acreencias a los demandantes con los dineros retenidos o la  entrega de los títulos ejecutivos. El monto de las  apropiaciones por parte de terceros fue calculado en mil setecientos  setenta y nueve millones cuatrocientos treinta y seis mil quinientos  dos pesos ($1.779.436.502).  

            

III. ANTECEDENTES          PROCESALES  

  

Bajo  el procedimiento previsto en la Ley 600 de 2000, se adelantaron las  siguientes actuaciones:  

  

1.  Con  fundamento en los hechos mencionados, el 28 de noviembre de 2007 la  Fiscalía Tercera (3) Delegada ante el Tribunal Superior de  Cartagena dispuso adelantar investigación previa por los  delitos de prevaricato por acción, peculado por apropiación  y enriquecimiento ilícito1.  El 28 de mayo de 2008 Ali  Antonio Silva Cantillo  fue escuchado en versión libre2  y el 23 de abril de 2009 la Fiscalía abrió formalmente  la instrucción penal en su contra3.  

2.  El  20 de octubre de 2015 Ali  Antonio Silva Cantillo  rindió indagatoria4.  El 22 de febrero de 2018 la Fiscalía resolvió su  situación jurídica, absteniéndose de imponer  medida de aseguramiento5.  El  17 de abril de 2018, ordenó el cierre de la investigación  de acuerdo con las previsiones del artículo 393 de la Ley 600  de 20006.  

  

3.  El 14 de septiembre de 2018 la Fiscalía Treinta y Cuatro (34)  Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá calificó  el mérito del sumario y profirió resolución de  acusación contra el procesado, como  presunto autor responsable de  los delitos de peculado por apropiación, prevaricato por  acción y concierto para delinquir, «cada  uno de estos dos tipos penales en modalidad de continuado»7.  La defensa interpuso recurso de apelación8.  

  

4.  El  5 de febrero del 2019, la Fiscalía Tercera Delegada ante la  Corte Suprema de Justicia decidió (i) «decretar la  nulidad parcial de la actuación a partir del cierre  investigativo en relación con el delito de concierto para  delinquir y (ii) confirmar, en todo lo demás, el pliego de  cargos de primer grado»9.  

  

5.  La  acusación se emitió para cada uno de los delitos en la  modalidad de delito continuado, conforme al parágrafo único  del artículo 31 del Código penal. Para la fiscalía  «de acuerdo al comportamiento asumido por el  implicado en el trámite de los procesos judiciales a su cargo,  se infiere que tenía un “propósito, un plan  madurado, preestablecido, cuya finalidad única, fue -en asocio  con otras personas, mediante conductas repetitivas y calculadas  apoderarse de la mayor cantidad de dineros del municipio de El Carmen  de Bolívar, Bolívar, facilitando esa labor a través  de puntuales decisiones»10.  

  

6.  En firme la resolución de acusación, la Sala Penal del  Tribunal Superior de Cartagena avocó conocimiento del asunto11.  El 9 de octubre de 2019, surtido  el traslado del artículo 400 de la Ley 600 de 2000, el  Tribunal agotó la audiencia preparatoria12,  y llevo a cabo el juicio oral en sesiones del 16 de agosto de 2020, y  15 de junio y 7 de julio de 2021.  

  

7.  El 13 de junio de 2025 el Tribunal profirió sentencia donde  resolvió: (i) denegar las solicitudes de extinción de  la acción penal por prescripción elevadas por el  defensor; (ii) declarar responsable penalmente a Alí  Antonio Silva Cantillo,  como autor de los delitos de prevaricato por acción y peculado  por apropiación, en la modalidad de delito continuado; (iii)  imponer la pena de prisión de cien (100) meses. Por el mismo  término la de inhabilitación para el ejercicio de  derechos y funciones públicas y multa de cinco mil ochocientos  (5800) SMMLV; (iv) negar la suspensión condicional de la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria como  sustitutiva de la intramural13.  

  

8.  El defensor del procesado interpuso recurso de apelación en  contra de la sentencia condenatoria14.  Una vez sustentado y corrido el traslado a los no recurrentes, la  actuación fue remitida a la Corte Suprema de Justicia15.  

  

IV.        LA  SENTENCIA APELADA  

  

1.  El Tribunal inició con el estudio de una cuestión  preliminar relativa al fenecimiento de la facultad estatal para el  ejercicio de la acción penal. Estimó que el término  de prescripción ascendería a veinte (20) años,  para el caso del peculado, y de catorce (14) años, dos (2)  meses y veinte (20) días, en lo concerniente al prevaricato.  Determinó que el último acto de la modalidad continuada  fue la providencia del 15 de enero de 2008, por cuyo medio se aprobó  la transacción en el marco del asunto identificado con el  radicado 2007-0182, promovido por Dagoberto Villanueva Barros contra  el municipio de El Carmen de Bolívar.  

  

2.  Así las cosas, antes  de la resolución de acusación de segunda instancia, con  fecha 5 de febrero de 2019, la prescripción operaría el  15 de enero de 2028 en lo atinente al peculado por apropiación,  y el 5 de abril de 2022 en relación con el prevaricato por  acción.  

  

  

4.  Seguidamente describió los hechos jurídicamente  relevantes y realizó un sucinto análisis de la  resolución de acusación constituida por las  providencias del 14 de septiembre de 2018 y 5 de febrero de 2019.  Estableció que, en cuanto a las acciones de tutela, fueron  señaladas como prevaricadoras dos grupos de providencias:  

  

5.  Por un lado, los autos de admisión emitidos en el marco de los  trámites constitucionales, a través de los cuales se  decretó el embargo y secuestro de dineros del municipio de El  Carmen de Bolívar. En  estos casos, se consideraron vulnerados los artículos 19 del  Decreto 111 de 1996 y 6º de la Ley 179 de 1994, y el  desconocimiento de las sentencias C-566 de 2003 y C-192 de 2005, en  relación con el principio de inembargabilidad de los dineros  públicos.  

  

6.  Por otro lado, las sentencias por medio de las cuales se resolvieron  las acciones de tutela.  El Tribunal las consideró improcedentes,  en tanto su conocimiento correspondía a la especialidad  laboral de la jurisdicción y, por lo tanto, hubo violación  del requisito de subsidiariedad. A pesar de ello, el Juez concedió  el amparo.  

  

7.  Respecto a los procesos ejecutivos, expuso seis razones presuntamente  prevaricadoras, que son coexistentes en algunos de los radicados:  

  

(i)  Falta  de jurisdicción del juez,  debido a que las controversias derivaban de un contrato estatal, por  lo que ello habría generado el desconocimiento de lo dispuesto  en el artículo 75 de la Ley 80 de 1993;  

  

(ii)  En algunos eventos logró establecer la inexistencia  de poder debidamente conferido o la suplantación de los  demandantes;  

  

(iii)  El Tribunal cuestionó la  aprobación de las transacciones.  Estimó que estas decisiones fueron prevaricadoras habida  consideración que los mecanismos de terminación eran  fraudulentos;  

  

(iv)  Los  títulos ejecutivos no reunían los presupuestos  instituidos en los artículos 448 del Código de  Procedimiento Civil y 621 y 773 del Código de Comercio;  

  

(v)  Violación  del principio de inembargabilidad de los recursos públicos,  con base en lo dispuesto en el Decreto 111 de 1996;  

  

(vi)  En otras providencias se  habría afectado el principio de inembargabilidad de los  recursos públicos  del Sistema General de Participaciones, en virtud de lo dispuesto en  el artículo 91 de la Ley 715 de 2001.  

  

8.  El Tribunal consideró que la  resolución de acusación cumplió con los  estándares mínimos de claridad,  comprensibilidad  y concreción de los hechos jurídicamente relevantes  constitutivos de los delitos enrostrados.  

  

9.  Estableció que el problema jurídico era determinar si  se acreditó la materialidad de las conductas de prevaricato  por acción y peculado por apropiación en la modalidad  de delito continuado, y la responsabilidad de Alí  Antonio Silva Cantillo,  con ocasión de su labor como Juez Primero Promiscuo Municipal  de El Carmen de Bolívar.  

A.  Del prevaricato por acción.  

  

10.  Respecto al prevaricato por acción, describió los  elementos estructurales del tipo penal y procedió a la  verificación de estos. A esos fines, realizó un estudio  de las disposiciones presuntamente contrariadas y el precedente  vigente para la fecha de los hechos.  

  

11.  Primero, hizo un estudio del principio  de inembargabilidad de los recursos públicos:  los artículos 6º de la Ley 179 de 1994 y 19 del Decreto  111 de 1996. Concluyó que a) Por regla general, los recursos  de naturaleza pública son inembargables. No obstante, b)  excepcionalmente, será procedente el embargo de recursos  públicos para lograr el pago de (i) sentencias judiciales  proferidas en contra de las entidades públicas y (ii) actos  administrativos que contengan obligaciones laborales. En tales  eventos, c) la procedencia del embargo está supeditada a la  ejecutabilidad y exigibilidad de la sentencia o acto administrativo,  de acuerdo con el artículo 177 del Código Contencioso  Administrativo.  

  

12.  Segundo, analizó el requisito  de subsidiaridad de la acción de tutela:  los artículos 86 de la Constitución Política de  1991 y 6º del Decreto 2591 de 1991.  Consideró que los  conflictos originados en la mayoría de los asuntos tenían  relación con la mora en el pago de acreencias laborales de los  accionantes -salarios o reajustes pensionales-, salvo por dos  excepciones.  

  

13.  La primera excepción corresponde al caso  con radicado 2007-150,  en el que uno de los accionantes solicitaba el cobro de una deuda,  fruto de un contrato de consultoría, mientras que la segunda  proviene de la actuación con radicado 2007-231, en la que los  demandantes alegaban ser cesionarios de un contratista del municipio.  

  

14.  Seguidamente, a efectos de verificar la realización de los  elementos del tipo de prevaricato, abordó el contenido de los  expedientes de las tutelas, realizando i) un resumen del contenido de  la demanda -partes, causa petendi, pruebas aportadas-, ii) la  determinación adoptada en el auto admisorio, iii) el recaudo  probatorio antes de la emisión del fallo, iv) un resumen de la  sentencia, destacando a) las consideraciones más relevantes y  b) la parte resolutiva y, finalmente, v) una evaluación de los  proveídos censurados.  

  

15.  En total realizó el estudio de las siguientes decisiones:  

Autos  admisorios                                                    

N°                                                                      

Identificación                          del asunto                          

y                          providencia                                                                      

¿Decretó                          el embargo y secuestro de recursos públicos?                                                                      

¿Fue                          

manifiestamente                          

contraria                          a la ley?          

1                                                                      

2007-150                          (19-06-2007)                                                                      

Sí                                                                      

Sí          

2                                                                      

2007-151                          (26-06-2007)                                                                      

Sí                                                                      

Sí          

3                                                                      

2007-186                          (17-07-2007)                                                                      

Sí                                                                      

Sí          

4                                                                      

2007-187                          (17-07-2007)                                                                      

Sí                                                                      

Sí          

5                                                                      

2007-198                          (25-07-2007)                                                                      

Sí                                                                      

Sí          

6                                                                      

2007-199                          (24-07-2007)                                                                      

No                                                                      

No          

7                                                                      

2007-239                          (31-08-2007)                                                                      

Sí    

  

Sentencias                                                    

Identificación                          

del                          asunto y                          

providencia                                                                      

Tipo                          de controversia                                                                      

¿Se                          realizó el estudio de subsidiariedad de acuerdo con los                          artículos 86 C.P. 1991 y 6º del Decreto 2591/91?                                                                      

¿Fue                          

manifiestamente                          

contraria                          a la ley?          

2007-150                          

(12-07-2007)                                                                      

-Cobro                          de obligaciones fruto de un contrato estatal (Contrato de                          consultoría)                          

-Cobro                          de acreencias laborales                                                                      

No                                                                      

Sí          

2007-151                          

(23-07-2007)                                                                      

-Cobro                          de acreencias laborales                                                                      

No                                                                      

Sí          

2007-186                          

(06-08-2007)                          

                                                                      

-Cobro                          de obligaciones                          

fruto                          de un contrato estatal                          

(Contrato                          de prestación de                          

servicios)                                                                      

No                                                                      

Sí          

2007-187                          

(01-08-2007)                          

                                                                      

-Cobro                          de acreencias                          

Laborales                                                                      

No                                                                      

2007-198                          

(13-08-2007)                          

                                                                      

-Cobro                          de acreencias                          

Laborales                                                                      

No                                                                      

Sí          

2007-199                          

(13-08-2007)                          

                                                                      

-Cobro                          de acreencias                          

Laborales                                                                      

No                                                                      

Sí          

2007-239                          

(21-09-2007)                          

                                                                      

-Cobro                          de obligaciones                          

fruto                          de un contrato estatal                                                                      

No                                                                      

Sí    

  

16.  Luego hizo un estudio del prevaricato por acción en los  procesos ejecutivos. Comenzó enunciando las disposiciones  contrariadas: Artículo 75 de la Ley 80 de 1993 (la competencia  para resolver procesos ejecutivos derivados de un contrato estatal),  las disposiciones del Código de Procedimiento Civil y el  Código de Comercio y el Artículo 91 de la Ley 715 de  2001.  

  

17.  A efectos de verificar la realización de los elementos del  tipo de prevaricato, el Tribunal comenzó analizando los  asuntos en los que se estableció falta de competencia del  procesado. Estos fueron los casos 2003-0133, 2004-0058, 2004-0123,  2004-0141, 2005-0064, 2005-0065, 2005-0105, 2005-0120, 2005-0132,  2005-0133, 2006-0019, 2006-0029, 2006-0030, 2006-0040, 2006-0082,  2006-0092, 2006-0109, 2006-0167, 2006-0180, 2006-0183, 2006-0190,  2007-0012, 2007-0037, 2007-0147, 2007-0182, 2007-0184 y 2007-0225.  

  

18.  A un segundo grupo de procesos se asoció el prevaricato por  haber terminado a través de transacción o acuerdos de  pago. Estos asuntos fueron los identificados con los radicados  2004-0058, 2004-0122, 2004-0141, 2005-0234, 2006-0019, 2006-0027,  2006-0040, 2006-0092, 2006-0109, 2006-0111, 2006-0167, 2006-0180,  2006-0183, 2006-0190, 2007-0012, 2007-0073, 2007-0182 y 2007-0184.  Indicó que en trece (13) de los dieciséis (16) procesos  que culminaron con transacción el acusado habría  actuado sin competencia y, en uno (1) más, las facturas  aportadas no reunían los requisitos para librar mandamiento  ejecutivo. No encontró acreditado el prevaricato en el  radicado 2004-058.  

  

19.  El Tribunal consideró fraudulenta la ausencia de traslados de  las demandas ejecutivas al municipio y, por contera, la falta de  defensa por parte de los representantes legales o apoderados de la  entidad territorial. Salvo por el proceso con radicado 2004-058, en  el que el alcalde titular de El Carmen de Bolívar, Amer  Bayuelo, fue notificado y designó apoderado, estableció  que en los demás asuntos no obra vinculación formal a  la autoridad demandada. Indicó que la ausencia de traslado de  la demanda a las accionadas ni, menos aún, ejercicio del  derecho de defensa, denota que se trataba de procesos fraudulentos  encaminados a defraudar las finanzas del municipio de El Carmen de  Bolívar. Aseveró que esta conclusión es  inexorable si se toma en consideración un tercer elemento de  juicio, a saber, el decreto profuso, irreflexivo y calculado de  embargos en contra de las cuentas del municipio.  

  

20.  El Tribunal contabilizó ciento setenta y cuatro (174) embargos  decretados en contra de las cuentas del municipio, por parte del  despacho judicial que presidía el acusado. Además, en  todos los procesos culminados con transacción, el procesado,  sin ningún tipo de miramiento a las normas vinculadas a la  inembargabilidad de recursos públicos, dispuso el embargo de  dineros que se hallaran en cuentas del municipio.  

  

21.  Sostuvo que los embargos decretados fueron calculados pues los  apoderados beneficiarios fueron los mismos que, en otras ocasiones,  resultaron favorecidos con este tipo de medidas así: de  acuerdo con la relación de 174 embargos, Aníbal Alvis  Ruiz resultó beneficiario de veintidós (22); Héctor  Manuel Bula Mendoza de doce (12), Dairo Kulhmann Romero, seis (6);  Álvaro de Jesús Redondo Villarreal dos (2); Soledad  Donado Arrieta, cinco (5); Liliana Patricia Serrano Torres, seis (6);  Silverio de la Ossa Álvarez, seis (6); y Luis Nicolás  Miranda González, dos (2).  

  

22.  Consideró que, si se suman los embargos decretados durante el  periodo que va del 2003 al 2008, en favor de los apoderados  relacionados con los dieciséis (16) procesos estudiados, la  cifra ascendería a sesenta y dos (62) embargos, esto es, más  de una tercera parte del número de medidas decretadas en el  periodo -174-.  

  

23.  Además, salvo por el proceso con radicado 2004-058, cuya  transacción fue suscrita por un apoderado del municipio, los  acuerdos de terminación fueron celebrados por alcaldes  encargados y, del mismo modo, en general, los documentos anexos a la  demanda eran suscritos por burgomaestres en la misma condición.  

  

24.  Consideró inverosímil que, pese a no ser la intención  del alcalde titular de la época, los encargados procedieran a  allanarse a las supuestas deudas, sin ni siquiera designar apoderado  para defender los intereses patrimoniales del municipio y, en  condiciones que, como se vio, superaban sustancialmente la cuantía  de los mandamientos ejecutivos.  

  

25.  El Tribunal anota que en diversos procesos se aprecia la ausencia de  soportes documentales. Encontró treinta y un (31) procesos  tramitados por el Juzgado Primero Promiscuo Municipal de El Carmen de  Bolívar entre el 2003 y 2007, sin que se hallara documentación  vinculada a dichas actuaciones. Indica que esto es soporte de que,  aparte de las ya reseñadas irregularidades – actuar sin  competencia, librar embargos irreflexivos y calculados y la pasividad  de la entidad territorial -, algunos de los procesos estudiados eran  meras ficciones, sin sustento documental, con el objetivo de  defraudar al municipio.  

  

26.  Sostuvo que, en el marco de los procesos evaluados en este acápite:  

  

i.  el acusado actuó sin jurisdicción en la gran mayoría  y libró embargos irreflexivos y calculados;  

ii.  no corrió traslado de la demanda a la autoridad territorial y  los representantes de esta asumieron una actitud pasiva;  

iii.  los presuntos soportes de las obligaciones y los acuerdos  transaccionales fueron suscritos por alcaldes encargados;  

iv.  el valor de la transacción era superior a la supuesta  obligación y;  

v.  en relación con ocho procesos no halló soportes  documentales en la Tesorería de El Carmen de Bolívar.  

  

27.  Concluyó que las providencias del 26 de julio de 2004, 24 de  enero de 2005, 27 de abril, 558 y 11 de octubre y 9 de noviembre de  2006, 19 de abril, 22 de mayo, 26 de junio, 26 de julio, 19 de  septiembre y 11 de diciembre de 2007, y 15 de enero y 18 de enero, y  15 de septiembre de 2008 resultaron prevaricadoras por ser  fraudulentas.  

  

  

29.  Indicó que en la Resolución de acusación (tanto  en la primera como en la segunda instancia) se hizo referencia a  cuarenta (40) procesos, de modo que, por principio de congruencia  fáctica, el Tribunal sólo se refirió a los que  fueron mencionados en el pliego de cargos. Con base en ello,  adicional a los procesos antes descritos, hizo un análisis de  los siguientes los siguientes radicados: i. dos sin radicado, ii.  2003-0047, iii. 2003-0124, iv. 2003-0135, v. 2004-0128, vi.  2005-0061, vii. 2005-0100, viii. 2005-0135, ix. 2006-0018, x.  2006-0140, xi. 2006-0155 y xii. 2007-0195. En todos concluyó  que las decisiones adoptadas eran prevaricadoras.  

  

30.  Al no encontrarse referidos en la resolución de acusación,  no hizo referencia a los procesos con radicado 2005-0100, 2005-0133,  2006-0140, 2006-0155, 2007-0195 y sin radicado promovido por José  Luis Restrepo Márquez, aunque estos también reposaban  en el expediente.  

  

B.  Del peculado por apropiación.  

  

31.  Luego de la descripción de los elementos estructurantes del  respectivo tipo penal, procedió a verificar, en cada caso, si  la fiscalía acreditó la apropiación efectiva de  los recursos, dividiendo entre acciones de tutela y procesos  ejecutivos. Seguidamente, determinó el monto de lo apropiado.  Indicó que no se trató de un concurso homogéneo  sucesivo, sino, en realidad, de un solo delito continuado.  

  

32.  En el marco de las acciones de tutela, estudió los radicados  2007-150, 2007-151, 2007-186, 2007-187, 2007-198, 2007-199, 2007-233.  Específicamente, estableció que en las acciones de  tutela con radicado 2007-0186 y 2007-0187, luego de la emisión  del fallo prevaricador, el acusado libró título de  depósito judicial, con destino al Banco Agrario, a nombre de  los accionantes.  Este apoderamiento contra el derecho tuvo  origen en la determinación ilegal adoptada por el ex juez Alí  Antonio Silva Cantillo.  

  

33.  El segundo grupo de tutelas corresponde a los asuntos con radicado  2007-0150, 2007-0151, 2007-0198 y 2007-0233.  En  estos cuatro casos no se libró título de depósito  judicial en favor de los apoderados, empero, sí se comunicó  la determinación por cuyo medio se notificó el amparo  y, más importante aún, en la providencia se dispuso el  pago con los dineros embargados. Los referidos embargos se hicieron  efectivos y, en tal medida, el Banco de Bogotá puso a  disposición los dineros retenidos en la cuenta del Banco  Agrario asociada al Juzgado Primero Promiscuo Municipal de Cartagena.  

  

34.  Con el embargo, por su naturaleza cautelar, se retuvieron los dineros  en la cuenta del juzgado, impidiendo que la entidad territorial  pudiese disponer de estos y, luego, con el fallo definitivo, se  dispuso el pago de las acreencias a los demandantes con los dineros  retenidos. Con un tal mandato, que era precedido por una medida de  embargo, consideró que hubo una desviación de los  recursos públicos pues, en la práctica, el  pronunciamiento definitivo del acusado, junto a la retención  precedente, transformó recursos públicos en dineros  privados, trasladando la titularidad en favor de terceros.  

  

35.  Al contrario, en la tutela con radicado 2007-0199 no constató  que se decretara el embargo sobre dineros de la entidad territorial.  No observó que la orden de pago i. dispusiera la cancelación  de una suma de dinero, ni ii. se asociara a una medida cautelar  previamente aplicada sobre emolumentos públicos. Para el  Tribunal no resultó acreditado el desapoderamiento enrostrado  por la fiscalía.  

  

36.  El Tribunal resumió las conclusiones en torno al peculado por  apropiación de la siguiente manera:  

  

Acciones  de tutela                                          

Identidad                          del asunto                                                                      

desapoderamiento?                                                                      

¿A                          cuánto ascendió la cuantía?          

Acción                          de tutela 2007-150                                                                      

Sí                                                                      

$27.013.465          

Acción                          de tutela 2007-151                                                                      

Sí                                                                      

$17.000.000          

Acción                          de tutela 2007-186                                                                      

Sí                                                                      

$30.210.000          

Acción                          de tutela 2007-187                                                                      

Sí                                                                      

$204.122.228          

Acción                          de tutela 2007-198                                                                      

Sí                                                                      

$198.534.000          

Acción                          de tutela 2007-199                                                                      

No                                                                      

N/A          

Acción                          de tutela                          

2007-233                                                                      

Sí                                                                      

$103.249.069          

Total                          apropiado en millones                                                                      

                                                                      

$580.128.762          

Total                          apropiado en salarios                          

mínimos                          2008                                                                      

                                                                      

Mil                          doscientos cincuenta y siete                          

punto                          cero cincuenta                          

(1257.050)    

  

37.  A continuación estudió las decisiones adoptadas en los  procesos ejecutivos y que fueron acusadas de prevaricadoras.  El Tribunal dividió  el estudio entre i. los casos por falta de jurisdicción, y ii.  el resto de procesos, en los que se agrupan los asuntos que  culminaron con transacción -cuya verificación se haya  hecho precedentemente- y los restantes asuntos.  

  

38.  Entre los casos por falta de jurisdicción concluyó lo  siguiente:                                          

N°                                                                      

Desapoderamiento                          materializado          

1                                                                      

2003-0133                                                                      

$94.187.580          

2                                                                      

2004-0058                                                                      

$7.500.000          

3                                                                      

2004-0123                                                                      

$29.579.700          

4                                                                      

2004-0141                                                                      

$21.528.567          

5                                                                      

2005-0064                                                                      

$8.845.678                          (7.731.608 y $1.114.070)          

6                                                                      

2005-0065                                                                      

$79.500.000          

7                                                                      

2005-0105                                                                      

$11.609.463          

8                                                                      

2005-0120                                                                      

$9.790.626          

9                                                                      

2005-0132                                                                      

$3.628.215          

10                                                                      

2005-0133                                                                      

$53.700.120          

11                                                                      

2006-0019                                                                      

$11.902.839          

12                                                                      

2006-0029                                                                      

$12.630.797          

13                                                                      

2006-0030                          y 2006-0040                                                                      

$15.520.698          

14                                                                      

2006-0082                                                                      

$63.331.320          

15                                                                      

2006-0092                                                                      

$2.950.332          

16                                                                      

$6.726.765          

17                                                                      

2006-0167                                                                      

$10.000.000          

18                                                                      

2006-0180                                                                      

$1.429.270          

19                                                                      

2006-0183                                                                      

$19.499.532          

20                                                                      

2006-0190                                                                      

$2.802.366          

21                                                                      

2007-0012                                                                      

$48.062.186          

22                                                                      

2007-037                                                                      

$8.138.933          

23                                                                      

2007-0147                                                                      

No                          se acreditó*          

24                                                                      

24                          2007-0182                                                                      

$63.351.750          

25                                                                      

2007-0184                                                                      

$51.929.200                          ($51.300.000 y $629.200)          

26                                                                      

2007-0225                                                                      

No                          se acreditó          

Total                          apropiado                                                                      

$638.145.937                          (Seiscientos treinta y ocho millones                          

ciento                          cuarenta y cinco mil novecientos treinta y                          

siete                          pesos)          

Total                          apropiado en salarios                          

mínimos                          2008                          ($461.500).                                                                      

1382.764                          (Mil trescientos ochenta y dos punto                          

setecientos                          sesenta y cuatro salarios mínimos                          

mensuales                          vigentes)    

  

39.  Adicionalmente abordó los siguientes procesos:                                          

N°                                                                      

Identidad                          del asunto                                                                      

Desapoderamiento                          materializado          

1                                                                      

2003-047                          

$150.310.519          

2                                                                      

2003-0124                                                                      

$45.762.624          

3                                                                      

2004-0122                                                                      

No                          se acreditó          

4                                                                      

2004-0128                                                                      

$68.064.000          

5                                                                      

2005-0061                                                                      

$81.865.750          

6                                                                      

2005-0234                                                                      

No                          se acreditó          

7                                                                      

2006-0018                                                                      

$55.000.000          

8                                                                      

2006-0027                                                                      

$4.207.633          

9                                                                      

2006-0111                                                                      

$31.902.016          

10                                                                      

2006-0238                                                                      

$1.429.270          

11                                                                      

2007-0073                                                                      

$42.075.000          

12                                                                      

Proceso                          sin radicado                                                                      

$81.000.000          

Total                          apropiado                          

                                                                      

Quinientos                          sesenta y un millones ciento sesenta y                          

un                          mil ochocientos tres pesos ($561.161.803)          

Total                          apropiado en salarios                          

mínimos                          2008                          ($461.500).                          

                                                                      

y                          siete (1216.937)    

  

40.  De esta forma, el Tribunal estimó probado que la conducta del  señor Alí  Antonio Silva Cantillo  se adecuó al delito de prevaricato por acción y  peculado por apropiación, en la modalidad de delito  continuado, es decir, su comportamiento fue típico,  antijurídico y culpable.  

            

V. EL          RECURSO DE APELACIÓN  

  

La  defensa solicitó la revocatoria de la sentencia absolutoria  dictada por el Tribunal. Sustentó su pretensión en los  siguientes argumentos:  

  

1.  Prescripción  de la acción penal frente a los delitos de peculado por acción  y peculado por apropiación.  Para la época de los hechos, la conducta de prevaricato por  acción tenía como pena mínima tres (3) años  y máxima (8) años, es decir 36 meses a 96 meses de  prisión Este monto se aumenta en una tercera parte (1/3) por  ser el acusado servidor público, lo cual fija la pena máxima  en un total de 10,666 años (128) meses. Por tratarse de un  «delito continuado» se aumenta en una tercera parte  (1/3), es decir, 42,6666 meses, para un total de 170 meses de  prisión. En tanto la resolución de acusación  quedó ejecutoriada el día 5 de febrero de 2019, todas  las conductas hasta el año 2005 estaban prescritas al momento  de ser confirmada la resolución de acusación.  

  

2.  Consideró errónea la calificación de los hechos  punibles en la modalidad de delito continuado porque todas y cada una  de las conductas endilgadas tienen su propio desarrollo (iter  criminis),  es decir culminaron en una fase y con una actuación judicial  precisa. Las acciones de tutela terminaron, para el supuesto tipo  penal de prevaricato por acción, con una sentencia. Para los  procesos ejecutivos, en la misma línea tuvieron su inicio y  finalización. Por lo tanto, consideró que la aplicación  de los extremos temporales que determina la modalidad de delito  continuado frente al tema de la prescripción de la acción  penal no tiene lugar, sino que los cálculos de prescripción  se deben hacer atendiendo a la figura de los concursos de conductas  punibles.  

  

3.  No  se configuró la conducta de prevaricato por acción.   El juez actuó dentro del marco de su competencia, en tanto  valoró el material probatorio disponible y adoptó las  decisiones que en su criterio eran valederas. Sostiene que, si la  parte afectada con la decisión «irregular» no  estaba de acuerdo, disponía de diferentes medios para  controvertir las decisiones. Sin embargo, decidió conciliar  las pretensiones. Esto evidencia una contraposición de  criterio entre lo decidido por el funcionario judicial y el sentir  del denunciante y no una acción prevaricadora. Las decisiones  respecto de las cuales surja discusión o diferencias de  criterio, interpretaciones o equivocaciones despojadas del ánimo  de violar la ley quedan excluidas de reproche penal.  

  

4.  No  se configuró la conducta de peculado por apropiación.  La discusión se centra en la diferenciación entre  factura comercial y las facturas cambiarias. Se opone a la tesis de  la Fiscalía, según la cual la primera no es un título  valor, mientras la segunda, sí lo es, siempre y cuando cumpla  la factura cambiaria con los requisitos establecidos por los  artículos 621, 774 o 776 del Código de Comercio y 617  del Estatuto Tributario,  

  

5.  Considera que la actuación de su defendido es acorde con las  interpretaciones que estiman como equivalentes los requisitos  establecidos en el artículo 774 del Código de Comercio,  especialmente el relacionado con la denominación de factura  cambiaria de compraventa. Su  interpretación relativa a los dos presupuestos de este tipo de  factura es razonable. No tiene sustento el reproche de la Fiscalía  según el cual los abogados desconocieron los requisitos  exigidos por la ley para que un documento de este tipo ostente el  carácter de factura.  

  

6.  Aclaró que tanto el estatuto tributario, como la ley 1231 de  2008 se refieren a este documento rotulándolo como factura de  venta (artículos 615 y 617 estatuto tributario) y la ley 1231  citada, ya no califica la factura como de venta, sino que la llama  simplemente factura (artículos 1º y 3º). La  disposición tercera de la ley 1231, impera que ahora la  factura (ya no adjetivada como cambiaria de compraventa) debe  contener los requisitos exigidos en el artículo 774 del Código  de Comercio y los contenidos en el artículo 617 del estatuto  tributario.  

  

7.  Todas las demandas ejecutivas promovidas, adjuntaban además de  las facturas otros documentos como el certificado de disponibilidad y  de registro presupuestal, amén de las resoluciones donde se  reconocían las obligaciones. Afirma que en el municipio de El  Carmen de Bolívar los jueces ordinarios, cuando de ejecuciones  contra entidades públicas se trata, exigen que las demandas se  acompañen de los anexos expresados, so pena de inadmisión  o de rechazo. Por esta razón, los abogados terminan accediendo  a cumplir lo ordenado por los jueces, especialmente, porque tienen en  cuenta el tiempo que demora la decisión de un recurso de  reposición o de apelación, siendo más fácil  acceder a la exigencia.  

  

8.  Concluye advirtiendo que en la diversidad de criterios frente a las  posturas del valor jurídico de los documentos catalogados como  «títulos ejecutivos», no se vislumbra que el  acusado haya actuado con dolo frente a todos y cada uno de los  procesos y acciones de tutela que cursaron en su despacho. El  argumento del censor se centra en descartar el dolo de prevaricato y,  por lo tanto, del peculado, ya que se podía considerar que los  documentos presentados por los demandantes eran equivalentes a  títulos ejecutivos autónomos. En la misma línea,  al considerarlos títulos ejecutivos, entonces estaba dada la  competencia del procesado para conocer del asunto.  

            

V. NO          RECURRENTES  

Dentro  del traslado de los no recurrentes, no se recibieron memoriales.  

            

V. CONSIDERACIONES  

  

A.  Competencia.  

  

1.  De acuerdo con lo dispuesto en el numeral 2º del artículo  3 del Acto Legislativo 01 de 2018 y el numeral 3° del artículo  75 de la Ley 600 de 2000, la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia es competente para resolver el recurso de  apelación interpuesto por la defensa de Ali  Antonio Silva Cantillo,  por haber sido interpuesto en contra de una decisión dictada  en primera instancia por un Tribunal Superior de Distrito Judicial.  

  

2.  Precisado lo anterior, y en observancia del principio de limitación  que rige el trámite de segunda instancia, el contenido de la  presente decisión se circunscribirá al examen de los  temas que son objeto del recurso de apelación y, de ser  necesario, se extenderá a aquellos inescindiblemente  vinculados.  

  

B.  Planteamiento del problema jurídico y estructura de la  decisión.  

  

3.  La Sala Penal del Tribunal Superior de Cartagena concluyó que,  de acuerdo con las pruebas practicadas en el proceso, Ali  Antonio Silva Cantillo,  en su rol de juez, profirió decisiones manifiestamente  contrarias a la ley. Estas constituyeron el medio para disponer de  manera ilegal de recursos públicos con los que favoreció  a varias personas particulares. En consecuencia, lo declaró  penalmente responsable de las conductas de prevaricato por acción  en concurso con peculado por apropiación a favor de terceros.  

  

4.  La defensa planteó su inconformidad con la condena. Consideró,  en síntesis, que: (a)  todas  las conductas hasta el año 2005 estaban prescritas al momento  de ser confirmada la resolución de acusación; (b) el  acusado, en las decisiones judiciales sometidas a su estudio, actuó  dentro del marco de su competencia; (c) adoptó decisiones que  eran valederas y de ninguna manera arbitrarias o caprichosas; (d) su  defendido actuó en el marco de las consideraciones que en los  procesos ejecutivos interpreta como equivalentes a los requisitos  establecidos en el artículo 774 del Código de Comercio,  en lo relacionado con la denominación de factura cambiaria de  compraventa, y (e) no actuó con dolo frente a los procesos y  acciones de tutela que cursaron en su despacho.  

  

5.  La Corte debe determinar si los argumentos de la defensa son válidos  y conllevan la absolución del procesado o, si, por el  contrario, las pruebas practicadas e incorporadas al proceso  acreditan la comisión de los delitos por parte de aquel y la  responsabilidad que pueda asistirle.  

  

6.  Para tal efecto, aludirá: (a) a la estructura típica de  los delitos por los que Ali  Antonio Silva Cantillo  fue condenado; luego, (b) someterá las pruebas a un proceso  crítico de valoración; y, por último, (d)  expondrá la conclusión del análisis probatorio,  en la que determinará si el fallo apelado debe confirmarse,  modificarse o revocarse.  

  

C.  Estructura  típica de los delitos por los cuales se impartió  condena  

  

I.  Elementos estructurales del tipo de prevaricato por acción.  

  

7.  El artículo 413 vigente para la fecha de los hechos disponía:  

  

«El  servidor público que profiera resolución, dictamen o  concepto manifiestamente contrario a la ley, incurrirá en  prisión de tres (3) a ocho (8) años, multa de cincuenta  (50) a doscientos (200) salarios mínimos legales mensuales  vigentes, e inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones públicas de cinco (5) a ocho (8) años».  

  

8.  El tipo penal presenta como elementos objetivos: (a) un sujeto activo  calificado, que para este caso corresponde a un servidor público;  (b) un ingrediente normativo que consistente en que el servidor  público, en ejercicio de sus funciones, «profiera»  resolución, dictamen o concepto, es decir, cualquier acto  administrativo o providencia judicial, auto o sentencia; y, (c) que  tal decisión o concepto sean contrarios a la ley, esto es, que  contravengan el ordenamiento legal de forma clara, manifiesta o  notoria.  

  

9.  En relación con este  último aspecto, la Corte ha dicho que la actuación debe  ser ostensible  y manifiestamente ilegal.  Es decir, que violente de manera inequívoca el texto y el  sentido de la norma. Por ello, no pueden ser prevaricadoras las  actuaciones que pese a tener una adecuada valoración  probatoria y un análisis de la regla aplicable, se consideran  desacertadas.  Esto es así, porque la conducta en comento, para su  determinación, exige un juicio  de legalidad  que no de corrección  de  la resolución, dictamen o concepto (CSJ  SP,  13 ago. 2003, rad. 19303; SP, 20 ene. 2016, rad. 46806; SP4620,  13 abr. 2016, rad. 44697; y SP3434, 11 ago. 2021, rad. 57286, entre  otros).  

  

10.  También se ha señalado, que el delito no se estructura  cuando existe una simple disparidad o controversia respecto de los  medios de prueba, siempre y cuando dicha valoración no  desconozca de manera grave las reglas de la sana crítica. Esta  libertad relativa, sin embargo, no puede conllevar la ausencia de  apreciación de los medios probatorios o una apreciación  «torcida  y parcializada»  (CSJ  AP5374-2021, rad. 58790; SP3187, 24 ago. 2022, rad. 60463, entre  otros).  

  

11.  Con respecto al elemento subjetivo de la conducta, es claro que  únicamente fue consagrado por el legislador en la modalidad  dolosa, lo que supone que la contrariedad entre lo resuelto y el  ordenamiento jurídico debe ser producto de la voluntad  conscientemente dirigida a emitir una decisión ilegal.  Por  lo tanto, este  delito  «no  se configura cuando la decisión, aunque sea contraria a la  ley, es el resultado de la inexperiencia, desidia, impericia,  ignorancia, o ausencia de algún propósito criminal de  quien la profiere…» (CSJ  SP1371-2022, 27 abr. 2022, rad. 58077).  

  

12.  Ahora,  en lo que tiene que ver con la configuración del prevaricato  por acción en el marco de las providencias judiciales, la  Corte ha indicado que «el  ingrediente subjetivo del tipo penal de prevaricato por acción  se configura cuando el servidor público profiere decisiones  basadas en criterios subjetivos,  beneficios propios o ajenos, con argumentos caprichosos, arbitrarios,  manifiestamente groseros, de los que se establece que su ánimo  no es acertar sino abandonar deliberadamente el propósito de  administrar justicia y contrariar así las normas vigentes»  (CSJ  SP201-2023,  7 jun. 2023, Rad. 57042).  

  

13.  En el mismo sentido, ha explicado que para predicar la existencia de  la conducta «prevaricadora»,  es necesario probar que  el acto censurado –resolución, dictamen o concepto–  es producto del capricho o de la arbitrariedad del servidor público,  quien desconoce abiertamente y de forma ostensible los mandatos  normativos o exigencias de análisis probatorio que regulaban  el caso.  

  

14.  De allí que no encuadran en el tipo penal, aquellas decisiones  que resulten del examen complejo de las normas que regulan el asunto  propuesto ante el funcionario, respecto de las cuales exista la  posibilidad de interpretaciones discordantes. Debe concurrir, «un  conocimiento y voluntad intencionada en el caso concreto de decidir  de manera contraria al ordenamiento jurídico, ese propósito  no puede ser fruto de intrincadas elucubraciones, tiene que ser  evidente, grosero y advertible de inmediato en relación con el  problema jurídico identificado por el funcionario judicial en  el momento en cuya conducta se juzga y no a posteriori»  (CSJ  SP201-2023,  7 jun. 2023, rad. 57042, reiterada en CSJ SCP SP480-2023,  22 nov. 2023, rad. 60879).  

15.  De otra parte, la  Corte también ha precisado que en el ámbito de la  actividad jurisdiccional el  «ánimo  corrupto»  no constituye un elemento subjetivo del tipo penal de prevaricato por  acción que implicaría probar, a más del querer  propio del dolo, una finalidad específica.  

  

16.  Ha reiterado al respecto que, en la jurisprudencia de la Corte no se  ha establecido «un  nuevo o distinto elemento subjetivo para efectos de verificar  ejecutado el delito de prevaricato por acción en sus ámbitos  objetivo y subjetivo, en tanto, ello implicaría una violación  al principio de legalidad»  (CSJ  SCP SP201-2023,  7 jun. 2023,  Rad. 57042).  

  

17.  De tal manera que, para que se configure la conducta prevaricadora,  «no  es necesario que esté demostrada, de forma independiente, una  finalidad corrupta en el proceder del funcionario»,  pues «en  lugar de ser un requisito adicional al elemento subjetivo del delito  de prevaricato por acción, se halla integrado en este»,  en la medida que «cuando  el servidor público tiene conocimiento sobre la  antijuridicidad de la conducta  y, aun así decide proferir una decisión que contraría  el ordenamiento jurídico, ese sólo hecho puede  catalogarse como un acto de corrupción»  (CSJ  SCP SP095-2023,  15 mar. 2023, Rad. 60133).  

  

II.  Elementos estructurales del tipo de peculado por apropiación  

  

18.  El artículo 397 vigente para la fecha de los hechos disponía:  

  

«El  servidor público que se apropie en provecho suyo o de un  tercero de bienes del Estado o de empresas o instituciones en que  éste tenga parte o de bienes o fondos parafiscales, o de  bienes de particulares cuya administración, tenencia o  custodia se le haya  confiado  por razón o con ocasión de sus funciones, incurrirá  en prisión de seis (6) a quince (15) años, multa  equivalente al valor de lo apropiado sin que supere el equivalente a  cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes, e inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones públicas por el mismo término.  

Si lo apropiado  supera un valor de doscientos (200) salarios mínimos legales  vigentes, dicha pena se aumentará hasta la mitad. La pena de  multa no superará los cincuenta mil salarios mínimos  legales mensuales vigentes  

Si lo apropiado no  supera un valor de cincuenta (50) salarios mínimos legales  mensuales vigentes, la pena será de cuatro (4) a diez (10)  años e inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones públicas por el mismo término y multa  equivalente al valor de lo apropiado».  

  

19.  El Legislador, con este tipo penal, pretende proteger y resguardar la  administración  pública como  bien jurídico, cuyo titular es el Estado, y en dicha  perspectiva, la norma propende por el correcto y adecuado  funcionamiento de las instituciones públicas. Por ello, exige  a los servidores que hacen parte de ellas, que cumplan estrictamente  sus deberes funcionales relativos al manejo de los recursos públicos,  de acuerdo con los principios de eficiencia, eficacia, transparencia  y probidad, dentro del marco constitucional y legal, y concretamente  de lo previsto en los artículos 6 y 209 de la Carta Política.  

  

20.  Desde el punto de vista de la tipicidad objetiva, para la  configuración del delito de peculado por apropiación se  requiere: (a) la calidad de servidor público; (b) la  apropiación de bienes del Estado o de empresas o instituciones  en que este tenga parte, o de bienes o fondos parafiscales, o incluso  de bienes de particulares; y (c) una relación material o  jurídica de administración, tenencia o custodia entre  los bienes apropiados y el servidor público16.  

  

21.  En relación con este último elemento, la jurisprudencia  de la Corte ha señalado que «el  peculado por apropiación no se consuma únicamente con  actos de disponibilidad material sobre los recursos públicos,  que es la modalidad más básica de perfeccionamiento del  delito»,  sino  que dicha conducta también se realiza «cuando  el sujeto activo no detenta una relación tangible con los  bienes, sino que la posibilidad de apropiación sobre los  mismos depende de su disponibilidad  jurídica,  derivada del ejercicio de deberes funcionales que facultan al  servidor público para decidir sobre el destino de los  recursos…»  (CSJ  AP1272-2018, 4 abr. 2018, rad. 51777. Ver igualmente: CSJ  SP2767-2019, 17 jul. 2019, rad 54023).  

  

22.  En  lo atinente a la tipicidad subjetiva, el delito es eminentemente  doloso, pues como está discernido conforme al entendimiento de  la Corte, «resulta  evidente que, tratándose de un delito de apropiación,  no puede alegarse falta de intención, porque quien maneja  dineros públicos conoce la naturaleza de los mismos, y cuando  se apropia de ellos, se puede predicar que lo hizo de manera  perfectamente intencional» (CSJ  SP, 7 jul. 1994, rad. 8648. Reiterada en: CSJ AP4466-2015, 5 ago.  2015, rad. 43806).  

  

23.  Finalmente, por la relación  que existe con los supuestos fácticos que originaron este  caso, es oportuno destacar que la jurisprudencia de la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia ha señalado  que los recursos públicos pueden verse afectados o  comprometidos como consecuencia de un prevaricato por acción,  como delito medio, que facilite el menoscabo del patrimonio estatal a  través de un peculado por apropiación a favor de  terceros, como delito fin (CSJ  SP5634-2021,  9 dic. 2021, rad. 51142. Ver también: CSJ SCP SP084-2024, 31  ene. 2024, rad. 63725).  

  

D.  La  configuración del delito continuado.  

  

24.  En relación con el concurso de las conductas punibles el  artículo 31 del Código Penal señala que «el  que con una sola acción u omisión o con varias acciones  u omisiones infrinja varias disposiciones de la ley penal o varias  veces la misma disposición, quedará sometido a la que  establezca la pena más grave según su naturaleza,  aumentada hasta en otro tanto, sin que fuere superior a la suma  aritmética de las que correspondan a las respectivas conductas  punibles debidamente dosificadas cada una de ellas».  

  

  

26.  La norma previamente transcrita no ofrece una descripción  conceptual ni señala los requisitos o presupuestos que  estructuran la modalidad delictual continuada, sino que se limita a  señalar que cuando se configure ese fenómeno jurídico  en los punibles objeto de escrutinio, ello tendrá un impacto  en la determinación del quantum de la pena.  

  

27.  Es por ello, que la jurisprudencia  de la Corte ha indicado que esta figura del derecho penal debe  satisfacer las siguientes exigencias: «a)  un componente subjetivo, constituido por el plan preconcebido por el  autor, identificable por la finalidad; b) el despliegue de pluralidad  de comportamientos de acción u omisión; y c) la  identidad del tipo penal afectado con los tales comportamientos»  (CSJ  SCP AP, 25 jun. 2002, Rad. 17089. Reiterado en: SP2339,  1º jul. 2020, Rad. 51444).  

  

28.  Así mismo, a partir del contenido del artículo 31 del  Código Penal –al  que antes se hizo alusión–  de antaño la Corte en decisión AP, 20 feb. 2008, Rad.  28880 (reiterado  entre otras en: CSJ SCP SP467,  19 feb. 2020, Rad. 55368; CSJ  SCP SP2339, 1º jul. 2020, Rad. 51444; CSJ  SCP SP072,  8 mar. 2023, Rad. 58706),  explicó que, en dicha norma, el legislador institucionalizó  varias figuras, a saber: (i) el concurso material o real; (ii) el  concurso ideal o formal; (iii) el delito masa; y (iv) el delito  continuado. Y frente a este último, señaló que:  

  

«Fue  concebido como una figura jurídica autónoma,  independiente y que no forma parte del concurso de delitos. El  legislador considera la existencia de un sólo delito cuando un  mismo sujeto dentro de un propósito único comete  sucesivamente varias infracciones entre las cuales existe  homogeneidad.  

  

De  tal manera, el delito continuado es aquel en el que se produce una  pluralidad de acciones u omisiones de hechos típicos  diferenciados que no precisan ser singularizados en su exacta  dimensión, las cuales se desarrollan con un dolo unitario, no  renovado, con un planteamiento único que implica la unidad de  resolución y de propósito criminal, es decir, un dolo  global o de conjunto como consecuencia de la unidad de intención,  y que fácticamente se caracterizan por la homogeneidad del  modus operandi en las diversas acciones, lo que significa la  uniformidad entre las técnicas operativas desplegadas o las  modalidades delictivas puestas a la contribución del fin  ilícito, siendo preciso una homogeneidad normativa, lo que  impone que la continuidad delictiva requiera que el autor conculque  preceptos penales iguales o semejantes, que tengan como substrato la  misma norma y que ésta tutele el mismo bien jurídico; y  se exige la identidad de sujeto activo en tanto que el dolo unitario  requiere un mismo portador.  

  

[…]  

  

Para  que exista delito continuado no basta con la pluralidad de acciones u  omisiones que infrinjan el mismo precepto penal o preceptos de igual  o semejante naturaleza, sino que es imprescindible el dolo unitario,  ya que éste es el que permite reconducir la pluralidad a la  unidad. Por tanto, sin este dolo específico, que se debe  analizar en cada caso concreto con suma atención, no existe  delito continuado sino que se está en presencia de alguna de  las diferentes clases de concurso».  

  

29.  Ahora, por su relevancia para la solución del caso concreto,  es oportuno destacar que la Corte en decisión SP 467,  19 feb. 2020, Rad. 55368, analizó lo concerniente a la  estructuración  del punible de prevaricato por acción –que  es una conducta de ejecución instantánea–  indicando que la misma no resulta incompatible o antinómica  con la ficción  jurídica  del delito continuado consagrada en el parágrafo del artículo  31 del C.P. Así se expresó la Corte en esa oportunidad:  

  

«De  tiempo atrás la jurisprudencia de la Corte ha reconocido el  concepto de unidad de conducta o unidad de acción,  principalmente para los delitos de ejecución sucesiva, cuando  los mismos se realizan con un  “dolo  unitario, no renovado, con un planteamiento único que implica  la unidad de resolución y de propósito criminal, es  decir, un dolo global o de conjunto como consecuencia de la unidad de  intención…” (CSJ AP, 20 feb. 2008, rad. 28880).  

  

Sin  embargo, en la decisión CSJ SP, 9 mar. 2016, rad. 39464, se  dijo que en los delitos de ejecución instantánea se  puede acudir al concepto de unidad de conducta, cuando los mismos se  realizan “mediante actos diversos prolongados en el tiempo”,  a efectos de determinar “cuándo opera su consumación  y de ahí el momento a partir del cual empieza a correr el  término de prescripción de la acción penal (…),  pues es claro que, frente a tal supuesto, tendría la  connotación de un verdadero delito continuado”.  

  

Así,  en el proceso CSJ AP, 25 nov. 2015 rad. 46934, por ejemplo, la Corte  estudió un caso de prevaricato por acción en el que se  dio aplicación al concepto de unidad de conducta o de acción.  Allí se dijo que, al margen de que en estricto sentido la  jurisprudencia aceptaba su aplicación cuando se trataba de  delitos cometidos en contra del patrimonio económico y en los  delitos continuados, la existencia de una unidad de delito “no  opera [de manera] apenas teleológica, esto es, porque se tenga  una idea criminal general y ella abarque todas las conductas (…),  sino en virtud de que pese a poder diferenciarse como efectivamente  delictuosa cada conducta individualizada, todas ellas se atan por  ocasión del querer criminal común o inicial”.  

  

De  ahí que a partir de dicho criterio jurisprudencial, en un  asunto en el que la defensa alegaba la existencia de una unidad de  conducta en relación con la sentencia de tutela y los autos  proferidos en el curso del incidente de desacato señalados  como manifiestamente contrarios a la ley, la Sala advirtió  que, en los casos en que existen varias decisiones que se tildan de  prevaricadoras, en cuanto a su comprensión como una unidad,  será necesario el análisis de cada una para determinar  en ellas los componentes de tipicidad objetiva y subjetiva, pues  dicho delito se considera dogmáticamente como de ejecución  instantánea (CSJ SP, 13 jun. 2018, rad. 52321).  

  

Pero  el estudio de unidad de conducta para punibles de ejecución  instantánea como el prevaricato por acción no ha sido  solo recientemente. En providencia CSJ SP, 6 mar. 2003, rad. 18021,  sustentada en la tesis de la unidad de acción desarrollada  desde esa época (CSJ  SCP SP, 15 nov. 2000, Rad. 14815),  esta Corporación analizó un concurso de prevaricatos  por acción atribuidos a un juez laboral por el conocido  desfalco a FOLCONPUERTOS dentro de tres procesos laborales  independientes.  

  

En  esa oportunidad se advirtió que, pese a que en cada proceso  laboral el funcionario emitió varios autos ilegales  infringiendo diversas disposiciones del procedimiento laboral, no hay  lugar para deducir un delito de prevaricato por cada norma  trasgredida, “por cuanto se advierte que hacen parte de un  contexto de acción más amplio, encaminado a crear  ilícitamente un título ejecutivo a cargo de un ente  oficial”. Por tanto, se concluyó que cada irregularidad,  cada ilicitud recorrida en la dinámica establecida con el  propósito de elaborar un proceso que le diera sustento formal  a la determinación perseguida, está integrada en una  sola acción prevaricadora».  

  

30.  Desde tal perspectiva, en la decisión antes citada la Corte  indicó que aunque  el delito de prevaricato por acción se consuma cuando el  servidor público profiere la decisión contraria a  derecho «de  ninguna manera los institutos o fenómenos del delito de  ejecución instantánea y el delito continuado son  antinómicos o se repelen, vale decir, el que la ilicitud se  repute de inmediata consumación, no obsta para que pueda  asumirse materializado, en un caso concreto, un delito continuado  respecto de esa misma conducta típica»  (CSJ  SCP SP  467,  19 feb. 2020, Rad. 55368).  

  

E.  Del  carácter manifiestamente contrario a la Ley de las decisiones  adoptadas por el procesado  

  

31  Corresponde a la Corte determinar si, como lo concluyera la Sala de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Cartagena en sentencia  del 13 de junio de 2025, existen elementos de prueba que permitan  concluir la responsabilidad penal de Ali  Antonio Silva Cantillo  en la comisión de los delitos de prevaricato por acción  y peculado por apropiación en favor de terceros.  

  

32.  Aun cuando se relacionan siete (7) acciones de tutela y cuarenta y  seis (46) procesos ejecutivos donde el Juez Silva  Cantillo profirió  decisiones dirigidas a afectar recursos públicos,  la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Cartagena  tan solo emitió pronunciamiento de condena respecto de las  siete (7) tutelas y cuarenta (40) procesos ejecutivos, a los cuales  se hizo referencia en la resolución de acusación y en  razón del principio de congruencia. La Corte abordará  los casos que en estricto sentido fueron objeto de pronunciamiento  por el Tribunal.  

33.  A fin de resolver el presente punto de la alzada, la Corte procederá  a analizar la conducta de Ali  Antonio Silva Cantillo,  para luego contestar las consideraciones presentadas por el apelante  a fin de determinar si su actuar fue o no eminentemente doloso, tal  como lo discute el defensor en el recurso de apelación.  

  

I.  De las acciones de tutela  

  

34.  Preliminarmente, cabe apuntar que todas las providencias señaladas  como prevaricadoras se encuentran suscritas por Ali  Antonio Silva Cantillo,  en calidad de Juez Primero Promiscuo Municipal de El Carmen de  Bolívar.  

  

35.  El Tribunal consideró como manifiestamente contrarias a la ley  las decisiones adoptadas por el ex juez Silva  Cantillo  en los siguientes procesos:  

  

(i)  2007-150  (auto  admisorio del 19  de junio y sentencia  del 12 de julio de 2007),  

(ii)  2007-151  (auto  del 26 de junio de 2007 y sentencia del 23 de julio de 2007),  

(iii)  2007-186  (auto  del 17 de julio de 2007 y sentencia del 06 de agosto de 2007),  

(iv)  2007-187  (auto  del 17 de julio de 2007 y sentencia del 01 de agosto de 2007),  

(v)  2007-198  (auto  del 25 de julio de 2007 y sentencia del 13 de agosto de 2007),  

(vi)  2007-199  (sentencia  del 13 de agosto de 2007),  

(vii)  2007-239  (auto  del 31 de agosto de 2007 y sentencia del 21 de septiembre de 2007).  

  

36.  De acuerdo con el material probatorio aportado al proceso, la Corte  advierte que en todas las actuaciones procesales antes relacionadas  -numerales  (i) al (vi)-,  Alí  Antonio  Silva Cantillo,  en calidad de Juez Primero Promiscuo Municipal de El Carmen de  Bolívar, profirió sus decisiones acudiendo a un mismo  esquema argumentativo consistente en:  

  

37.  Existe una identidad argumentativa en los autos y en las sentencias  que resolvieron conceder el embargo y secuestro de los dineros del  municipio de El Carmen de Bolívar. En los  autos admisorios es  coincidente la siguiente estructura:  i) Enunciar  la satisfacción de los requisitos legales; y ii)  Resolver admitiendo y decretando el embargo y secuestro de los  dineros del municipio, sin aportar razones que sustenten el decreto  del embargo y secuestro de los recursos del municipio.  

  

38.  Para las  sentencias:  i)  Identificación de los accionantes y del accionado; ii)  Síntesis de la actuación procesal; ii)  Consideraciones de tipo legal y procesal, sin  aportar una  motivación que sustente la orden de pago con los dineros del  municipio embargados desde la admisión de las acciones de  tutela; y iii)  Orden de pago en la parte resolutiva.  

  

39.  Por lo tanto, con el fin de simplificar el análisis del  asunto, la Corte efectuará una valoración conjunta de  todas esas actuaciones.  

  

40.  Es importante anotar que la defensa en su escrito de apelación  no impugnó de forma directa y concreta las consideraciones del  Tribunal sobre el delito de prevaricato en el ámbito de las  tutelas. Su apelación se dirigió fundamentalmente a  advertir que las diferencias de criterios respecto a un determinado  punto de derecho no pueden ser constitutivas de un prevaricato por  acción y tampoco la disparidad o controversia en la  apreciación de los medios de conocimiento.  

  

41.  Así las cosas, tras revisar el contenido de los fallos, se  encuentra que, salvo en el proceso 2007-199 (auto del 24 de julio de  2007), todas las decisiones son manifiestamente contrarias a derecho  por las siguientes razones. En las providencias anotadas, tal como lo  sostiene el Tribunal, el procesado habría violado el principio  de inembargabilidad de los recursos públicos, por lo que ello  habría generado el desconocimiento de lo dispuesto en el  artículo 19 Decreto 111 de 199617.  

  

42.  Si bien es cierto que el principio de inembargabilidad del  presupuesto de la Nación no es absoluto y admite excepciones  (CSJ  SP3198, 26  ago. 2020, rad.  55994),  también lo es que, para el caso en estudio, los bienes sobre  los cuales se decretaron medidas cautelares por parte del procesado  vía acción de tutela, no estaban amparados por esta  salvedad. De  la lectura conjunta de los artículos 6º de la Ley 179 de  1994 y 19 del Decreto 111 de 1996 y los precedentes fijados por la  Corte Constitucional en relación con el principio de  inembargabilidad (especialmente las decisiones C-546 de 1992, C-354  de 1997), se aprecia que  excepcionalmente,  será procedente el embargo de recursos públicos para  lograr el pago de (i) sentencias judiciales proferidas en contra de  las entidades públicas y (ii) actos administrativos que  contengan obligaciones laborales. En tales eventos, c) la procedencia  del embargo está supeditada a la ejecutabilidad y exigibilidad  de la sentencia o acto administrativo, de acuerdo con el artículo  177 del Código Contencioso Administrativo.  

  

Sobre esto último,  la Corte Constitucional, en sentencia C-354 de 1997, reiteró  lo referido en la C-546 de 1992, en los siguientes términos:  

  

«3.1.  En la sentencia C-546/92, antes mencionada, la Corte al declarar  exequible el art. 16 de la ley 38 de 1989, en forma condicionada,  consideró que “el derecho al trabajo, por su especial  protección en la Carta y por su carácter de valor  fundante en el Estado Social de Derecho, merece una especial  protección respecto de la inembargabilidad del presupuesto”  y, en tal virtud, estimó que “los actos administrativos  que contengan obligaciones laborales en favor de los servidores  públicos deben poseer las mismas garantías de las  sentencias judiciales, esto es, que pueden prestar mérito  ejecutivo -y embargo- a los 18 meses después de haber sido  ejecutoriados de conformidad con el art. 177 del código  contencioso administrativo…” . Es decir, que según la  Corte el principio de la inembargabilidad de los bienes y recursos de  la entidades estatales sufre una excepción, cuando se trate de  obligaciones laborales, debido a la necesidad de asegurar la  protección del derecho fundamental al trabajo»  

  

43.  Lo anterior significa, tal y como fue reseñado en la decisión  de primera instancia, que el comportamiento desplegado por el acusado  fue contrario a derecho. Las decisiones proferidas no se enmarcaron  en la excepcionalidad constitucional frente a la inembargabilidad de  bienes de naturaleza pública.  

  

44.  A través de las ordenes desplegadas se vislumbra que las  decisiones tomadas por Alí  Antonio  Silva Cantillo  no tuvieron lugar para el ordenar el pago de (i) sentencias  judiciales proferidas en contra de las entidades públicas o de  (ii) actos administrativos que contengan obligaciones laborales. La  procedencia del embargo no estuvo supeditada a la ejecutabilidad y  exigibilidad de la sentencia o acto administrativo, de acuerdo con el  artículo 177 del Código Contencioso Administrativo.  

  

45.  Al constatar los expedientes de tutela, se encuentra que en el  radicado 2007-15018  se  pretende el pago de acreencias adeudadas por el municipio de El  Carmen de Bolívar a los accionantes por la falta de  cancelación de «prima  de navidad, vacaciones y retroactivos salariales del año  2006».  En los radicados 2007-15119,  2007-18620  y  2007-19821  se  perseguía el pago de una suma correspondiente a obligaciones  laborales. En el caso 2007-18722  se  pretendía un  reajuste  pensional. En el proceso 2007-19923  el demandante  adujo haberse desempeñado como Jefe de Presupuesto Municipal  entre los años 2004 y 2007 y reclamaba el pago de una deuda  por parte del municipio. Finalmente, en el radicado 2007-23924  los  accionantes indicaron que fueron cesionarios de un crédito a  cargo del municipio de El Carmen de Bolívar.  

  

46.  El funcionario manifestó que se trataba de acreencias de  carácter laboral cuya destinación era la misma para la  cual se ordenaba el embargo. Sin embargo, desconoció que las  excepciones a los embargos de obligaciones laborales hacen alusión  a procesos en la jurisdicción ordinaria y no constitucional  (CC  T-262, 28 may. 1997).  Además, la Corte aprecia que en los radicados 2007-0186,  2007-0187 y 2007-0198 se dio un  desconocimiento protuberante de la norma llamada a regular el  problema jurídico. El fallador no tuvo en cuenta aspectos  relevantes como el paso del tiempo desde la presunta vulneración  hasta la presentación de la demanda y la cantidad considerable  de demandantes.  

47.  Así, en el proceso 2007-186,  a pesar de ser catorce demandantes, estimó que el paso de un  (1) año desde que se empezó a generar la presunta  afectación aducida por los demandantes era suficiente para  considerar procedente la acción de tutela. En esa medida, no  hubo un examen específico y detallado para cada uno de los  peticionarios. De igual manera, en el proceso 2007-187,  el fallador no tuvo en cuenta que el demandante gozó durante  diez (10) años de su pensión (desde el reconocimiento  pensional -25 de septiembre de 1997-, hasta el reajuste pensional,  esto es, 27 de junio de 2007) y consideró suficiente la  procedencia de la acción de tutela para el pago de una suma de  dinero superior a los doscientos ochenta millones de pesos. Así  mismo, en el proceso 2007-198,  a pesar de que eran veintisiete (27) los demandantes, no existe  análisis alguno en relación con las particularidades de  cada uno de ellos. Básicamente se trató de  consideraciones abstractas que no tomaron en cuenta las  circunstancias de los actores.  

  

48.  En tales condiciones, el proceder de Alí  Antonio  Silva Cantillo,  al ordenar el embargo de los recursos del municipio de El Carmen de  Bolívar, denota una ostensible contrariedad con la legislación  llamada a regular el asunto, especialmente de las disposiciones que  ordenan la procedencia de la acción de tutela de forma  excepcionalísima en el marco de la afectación de  recursos públicos para el pago de acreencias.  En el marco de las siete (7) acciones de tutela promovidas contra el  municipio de El Carmen de Bolívar y que fueron objeto de  reproche penal por el Tribunal, el procesado profirió  providencias en las que dispuso el embargo y secuestro de las cuentas  del municipio de El Carmen de Bolívar, sin atender los  presupuestos normativos que habilitan tales decisiones en el curso de  trámites constitucionales de tutela.  

  

49.  La Corte destaca que lo que aquí confirma el juicio de  reproche por el delito de prevaricato por acción, es que pese  a la contrariedad de su decisión con las normas llamadas a  regular el asunto, el juez haya proferido decisiones continuas en  autos admisorios y sentencias,  por medio  de las cuales requiere a las entidades bancarias con miras a que se  dé cumplimiento a las medidas cautelares impuestas vía  acción de tutela. Estas actuaciones se muestran  manifiestamente ilegales. El procesado en su condición de juez  promiscuo municipal dispuso el embargo de recursos distanciándose  por completo del principio general de inembargabilidad de los  recursos públicos. En seis de las decisiones no otorgó  razones para decretar el embargo de los recursos, sino que esta  medida se aplicó como si fuera una consecuencia automática  frente a las presentaciones de la demanda. Además, aunque se  trataba de controversias relacionadas con acreencias laborales y  contratos estatales, concedió los amparos a pesar de que la  acción de tutela era improcedente.  

  

50.  Adicionalmente, en todas las decisiones antes relacionadas (autos y  sentencias), el entonces Juez Primero Promiscuo Municipal de El  Carmen de Bolívar, Alí  Antonio  Silva Cantillo,  hizo constar que a dichos procesos de tutela se allegó  «pluralidad de certificaciones». Fijado ese antecedente,  el mencionado funcionario judicial procedió a tener como  elemento de prueba, en todas las actuaciones, las correspondientes  certificaciones y les dio el alcance legal que estimaba pertinente a  fin de acceder a las pretensiones de los demandantes y otorgarles los  reconocimientos pecuniarios reclamados por ellos.  

  

51.  En el radicado 2007-150  se aportó  certificación del 18 de abril de 2007, suscrita por el  Tesorero Municipal y el alcalde encargado, por cuyo medio  certificaban que existían “obligaciones pendientes”  con el demandante por el valor aludido. El auto admisorio consta de  un solo folio, sin razones o consideraciones que sustenten el decreto  del embargo y secuestro de los recursos como medida previa, de tal  manera que no resulta justificada una excepción al principio  general de inembargabilidad de los recursos públicos.  

  

52. De igual  manera, en la respectiva sentencia concedió el amparo, a pesar  de que, por tratarse de controversias relacionadas con acreencias  laborales y un contrato estatal, la acción de tutela era  improcedente. Sus consideraciones fueron escuetas y anotó lo  siguiente:  

  

«La  Alcaldía de El Carmen de Bolívar a través de su  Representante legal descorrió la presente Acción de  Tutela, argumentando que les ha sido imposible cumplir con sus  obligaciones patronales, por estar asfixiada por un numero  transfinito de embargos de todas sus cuentas de ahorro y/o corrientes  y de todas sus fuentes de ingreso, que la tiene amaniatada y en la  cima de un colapso. Desde esta arista ha incurrido en el  desconocimiento de los preceptos constitucionales, claro por estar  por causas exógena a la voluntad de la Administración.  

De otro lado,  tal como se infiere del escrito de tutela, los actores viven y  dependen de sus sueldos y prestaciones sociales  

[…]  

Resulta  evidente la vulneración no solo del Derecho al pago oportuno  de sus salarios, si no también sus derechos a la Vida en  condiciones dignas y justas a la Salud y a la Igualdad.- es por ello  que este Despacho Tutelará a favor de los Actores»25.  

  

53. La Corte  encuentra que las consideraciones aludidas para justificar la  afectación de recursos públicos vía tutela ante  el reclamo de acreencias laborales, resultan ser insuficientes para  justificar la decisión adoptada. Por un lado, no aluden de  ninguna manera al carácter excepcional de la decisión  en el marco de la prohibición de embargabilidad de recursos  públicos. De esta manera, se encuentra injustificada la  decisión de afectación de los recursos del municipio de  El Carmen de Bolívar. Por otro lado, las consideraciones  específicas relativas a los actores son apenas incipientes. La  alusión a la dependencia de los sueldos y prestaciones es  apenas general y sin ningún otro sustento que la inferencia de  las consideraciones expuestas en el escrito de tutela.  

  

54.  Aun cuando Alí  Antonio  Silva Cantillo  sabía que una de sus obligaciones como Juez era la de  verificar que se hubiese consumado un perjuicio irremediable, este  arribó a tal conclusión de forma inferencial, es decir,  a partir del propio escrito de la acción de tutela o de las  diferentes certificaciones o facturas allegadas a los procesos  sometidos a su consideración. Además, del hecho de que,  en gran parte de los casos, el municipio no contestara las  respectivas demandas, a excepción, por ejemplo, de los  radicados 2007-150 y 2007-151 en cuya contestación se advirtió  que la acción de tutela no era procedente.  

  

55.  En el proceso con radicado 2007-150 el  alcalde encargado del municipio, en la contestación a la  acción de tutela, se opuso a las pretensiones por considerar  que «existen  otros mecanismos como el proceso ejecutivo y el ordinario laboral  para que le sean reconocidas sus exigencias»26.  De igual manera en el trámite 2007-151, el alcalde encargado  del municipio reiteró que «existen  otros mecanismos como el proceso ejecutivo y el ordinario laboral  para que le sean reconocidas sus exigencias»27.  De esta manera, no resulta atendible la invocación de un  desconocimiento sobre los presupuestos de improcedencia de la acción  de tutela, lo cual fue advertido plurales veces por el accionado.  

  

56.  Al respecto, la  Corte Constitucional ha señalado reiteradamente (CC T-177/11;  CC T-406/05; CC T-997/07, entre muchas otras) que la acción de  tutela procede, aun cuando existan otros medios de defensa judicial,  siempre que se cumpla con los siguientes supuestos:  

  

«En  los casos en que existan medios judiciales de protección  ordinarios al alcance del actor, la acción de tutela será  procedente si el juez constitucional logra determinar que: (i) los  mecanismos y recursos ordinarios de defensa no son suficientemente  idóneos y eficaces para garantizar la protección de los  derechos presuntamente vulnerados o amenazados; (ii) se requiere el  amparo constitucional como mecanismo transitorio, pues, de lo  contrario, el actor se vería frente a la ocurrencia inminente  de un perjuicio irremediable frente a sus derechos fundamentales; y,  (iii) el titular de los derechos fundamentales amenazados o  vulnerados es sujeto de especial protección constitucional. La  jurisprudencia constitucional, al respecto, ha indicado que el  perjuicio ha de ser inminente, esto es, que amenaza o está por  suceder prontamente; las medidas que se requieren para conjurar el  perjuicio irremediable han de ser urgentes; no basta cualquier  perjuicio, se requiere que este sea grave, lo que equivale a una gran  intensidad del daño o menoscabo material o moral en el haber  jurídico de la persona; la urgencia y la gravedad determinan  que la acción de tutela sea impostergable, ya que tiene que  ser adecuada para restablecer el orden social justo en toda su  integridad». (Énfasis fuera de texto)  

  

57. Esa misma  Corporación ha precisado que, en todo caso, es necesario que  el menoscabo se encuentre acreditado, ya que no basta con afirmar que  existe un derecho sometido a un perjuicio irremediable o referirse a  un daño hipotético. La Corte Constitucional, además,  ha insistido en que el problema de la procedencia de la acción  de tutela se verifica previo a la aplicación de la presunción  de veracidad. Por tanto, antes de que el juez de tutela pueda  presumir ciertos los hechos de la demanda, debe establecer si esta  resulta procedente. Por lo anterior, ha dicho esa Corporación,  la presunción en comento no puede aplicarse de manera  irrestricta, porque:  

  

«(…)  el juez de tutela tiene el deber de analizar de integral la situación  que a él se propone para llegar a una conclusión  certera. Así las cosas, se podría decir, que el mero  hecho del silencio del demandado en un proceso de tutela, no invoca  de manera automática la procedencia del amparo, pues el juez  siempre debe estudiar de manera crítica todo el caso que ante  él ha propuesto el actor. (CC T-762/08).  (Énfasis fuera de texto)»  

  

58. Así, la  aplicación de la presunción de veracidad no puede  resultar de una sencilla labor deductiva del juez, al momento de  encontrar que determinado supuesto de hecho no fue controvertido por  la parte demandada, sino que debe obedecer a una valoración  racional de los diferentes elementos que hacen parte de la actuación,  para llegar a la decisión que en derecho haya lugar. De manera  que, por el simple hecho de que la parte demandada haya omitido  contestar las demandas de tutela, ello no facultaba al juez acusado  para estimar como verdadero -automáticamente- todo lo  mencionado por la accionante en su demanda.  

  

59.  Aquí,  la Corte estima necesario realizar un paréntesis para advertir  cómo, finalmente, el tema de la presunción de veracidad  se ofrece aparente, pues, si la información dejada de  presentar por el representante del municipio de El Carmen de Bolívar  no corresponde a un elemento de prueba común, que esté  en poder del demandado, sino a un aspecto eminentemente jurídico,  que deriva del estudio de las normas y su interpretación  autorizada, el que se deje o no de allegar el informe pedido por el  fallador a aquella entidad termina representándose  insustancial, pues, es claro que el juez, necesariamente, debe  remitirse a dicha normativa.  

  

60. Sin embargo,  el acusado pasó por alto la norma, e incluso, la  interpretación autorizada que de ella condensó en su  sentencia y, seguidamente, acudió a una argumentación  meramente retórica, tal como se anotó. A  pesar de las claras disposiciones que regulan el principio de  inembargabilidad de recursos públicos y de la improcedencia de  la acción de tutela para el reconocimiento de acreencias  laborales, en tanto existen otros mecanismos como el proceso  ejecutivo y el ordinario laboral para estos propósitos, el  juez acusado, al desempeñarse como juez de tutela, emitió  una decisión reconociendo las pretensiones de los accionantes  y procedió a la afectación de recursos públicos,  actuando con contra la ley y en contra de los precedentes  jurisprudenciales.  

  

  

62.  A juicio de la Corte, tal modus  operandi  le permitió al entonces Juez Alí  Antonio  Silva Cantillo  otorgarle apariencia de legalidad y eficacia a un procedimiento  carente de tales características, todo con el único  objetivo de poder efectuar unos reconocimientos prestacionales y,  así, hacerse a la disposición jurídica de unos  recursos públicos que, a la postre, fueron entregados de forma  efectiva a los promotores de los procesos de tutela, causando de ese  modo un detrimento patrimonial al Estado, representado por el  municipio de El Carmen de Bolívar.  

  

63.  Bajo esa perspectiva, se puede concluir que las decisiones proferidas  por el Juez Primero Promiscuo Municipal de El Carmen de Bolívar  (radicados 2007-150, 2007-151, 2007-186, 2007-187, 2007-198,  2007-199, 2007-233), resultan ser decisiones judiciales  manifiestamente contrarias a derecho cuyo objeto era el de servir  como el medio idóneo para que terceras personas se hicieran a  la disposición jurídica de unos recursos públicos  que, a la postre, serían objeto de una real y efectiva  apropiación por parte de estas -los  demandantes-,  quienes lograron engrosar su patrimonio de manera ilegal.  

  

64.  En ese sentido, las decisiones referidas, además de ser  manifiestamente contrarias a derecho, resultaron ser la forma idónea  por medio de la cual un número plural de terceros se  apropiaron, de forma ilegal y efectiva, de unos recursos  pertenecientes al Estado, el cual se encontraba representado por la  entidad demandada, el municipio de El Carmen de Bolívar.  

  

65.  La Corte considera que las referidas decisiones del ex juez Alí  Antonio  Silva Cantillo,  son manifiestamente contrarias a derecho porque en los casos  estudiados no se podía ordenar el embargo de recursos públicos  vía acción de tutela (violación del principio de  inembargabilidad de recursos públicos). Además, las  sentencias proferidas por el procesado fueron manifiestamente  ilegales por contrariar el carácter subsidiario de la tutela.  En sus decisiones el ex juez Silva  Cantillo  no suministró una motivación suficiente para concretar  por qué se apartaba de este requisito  

  

II.  De los procesos ejecutivos  

  

66.  Según lo ya expuesto, el Tribunal efectuó un extenso y  detallado análisis de los procesos ejecutivos por los cuales  la Fiscalía acusó y solicitó condena contra Alí  Antonio  Silva Cantillo  por el delito de Prevaricato  por acción.  En  oposición a esos razonamientos, el recurrente argumentó  que su defendido ejerció en debida forma la jurisdicción  y competencia de la que estaba investido. Sostuvo que, si la parte  afectada con la decisión «irregular» no estaba de  acuerdo, esta disponía de diferentes medios para controvertir  las decisiones. Sin embargo, decidió conciliar las  pretensiones. Además, adujo que las disposiciones respecto de  las cuales surja discusión o diferencias de criterio,  interpretaciones o equivocaciones despojadas del ánimo de  violar la ley quedan excluidas de reproche penal.  

  

67.  La Corte observa que la valoración probatoria realizada por el  Tribunal es correcta. El recurrente se esforzó por presentar  una justificación general de las decisiones que adoptó  su prohijado en el decurso de los procesos ejecutivos antes  mencionados. Sin embargo, esos argumentos no tienen capacidad de  rendimiento para derribar la presunción de acierto de la  providencia impugnada, máxime cuando la misma, verifica la  Corte, estuvo fundada en las pruebas acopiadas y en la correcta  apreciación racional de las mismas.  

  

68.  En efecto, cuando el Tribunal afirmó que todas las decisiones  proferidas en los procesos ejecutivos objeto de escrutinio fueron  manifiestamente contrarias a la ley, este diferenció entre  procesos por falta de competencia, por transacción  fraudulenta, violación del principio de inembargabilidad de  los recursos públicos, incumplimiento de los requisitos  legales de la factura e incumplimiento de los requisitos para librar  mandamiento de pago. Como se verá a continuación, los  fundamentos jurídicos y probatorios fueron traídos al  análisis de cada radicado de forma correcta.  

  

69.  De nuevo, en tanto existe una identidad argumentativa en los  radicados referidos, se efectuará una valoración  conjunta de todas esas actuaciones distinguiendo entre los casos por  falta de jurisdicción o competencia, transacciones  fraudulentas y otros, con el fin de simplificar el análisis  del asunto.  

  

1.  Casos por falta de competencia.  

  

70.  Los asuntos en los que se reprochó falta  de competencia  fueron los casos 2003-0133, 2004-0058, 2004-0123, 2004-0141,  2005-0064, 2005-0065, 2005-0105, 2005-0120, 2005-0132, 2005-0133,  2006-0019, 2006-0029, 2006-0030, 2006-0040, 2006-0082, 2006-0092,  2006-0109, 2006-0167, 2006-0180, 2006-0183, 2006-0190, 2007-0012,  2007-0037, 2007-0147, 2007-0182, 2007-0184.  

  

71.  Para entender el fundamento del reproche es necesario aclarar que,  tratándose demandas  ejecutivas que se presenten con el objeto de hacer efectivas  obligaciones derivadas de los contratos estatales, la jurisdicción  competente es la contenciosa administrativa. Esto tiene arraigo en un  precedente normativo específico que se retrotrae al artículo  75 de la Ley 80 de 199328,  cuya interpretación ha sido decantada por el Consejo de Estado  en reiterada jurisprudencia.  

  

72. En ese  sentido, el Consejo de Estado ha sido enfático en advertir que  «el  juez competente para conocer de las controversias derivadas de los  contratos estatales y de los procesos de ejecución o  cumplimiento es la contencioso administrativa»  (CE-SCA,  Sección Tercera, Sentencia del 08 de mayo de 2003 (NR.  2026023)).  Además, ha precisado que «la  jurisdicción de lo contencioso administrativo es competente  para conocer de los procesos ejecutivos cuando el título  ejecutivo que sirve de base para la ejecución, lo constituye  el contrato estatal o bien éste y otros documentos (actas de  recibo, facturas, etc), en cuyo caso se trataría de un título  ejecutivo complejo. Cuando en el proceso ejecutivo existe un título  valor derivado del contrato estatal, como en el presente caso, la  Sala ha manifestado que es de la competencia de esta jurisdicción  su ejecución si el título valor no ha circulado»  (CE,  7 mar. 2002, Rad. 05001-23-26-000-1999- 02980-01 (19928)).  

  

73. Por lo tanto,  cuando el título ejecutivo está integrado por el  contrato estatal y un título valor es uno complejo. En otras  palabras, un título ejecutivo complejo es aquel que se  conforma de varios documentos que, en su conjunto, representan  una obligación clara, expresa y exigible. Por el contrario, un  título ejecutivo simple, solo consta de un documento. De allí  que, para poder iniciar un proceso ejecutivo con base en un título  complejo el primero de ellos se requiere la unión de varios  documentos (CE-SCA,  Sección Tercera, Sentencia del 31 de enero del 2008, radicado  44401-23-31-000-2007-00067-01(34201)).  

  

En estos casos, se  ha establecido que la jurisdicción competente es  contenciosa–administrativa.  

  

74.  Este también fue el fundamento normativo y jurisprudencial  acogido por el Tribunal. En ese sentido, sostuvo que  

  

«cuando  se trata de contratos estatales que originaron la creación de  un título valor, por ejemplo, de un pagaré, que no ha  circulado y cuyo cobro se pretende por la vía judicial,  teniendo en cuenta que se pueden oponer excepciones propias del  contrato estatal, el competente para conocer de la ejecución  será el juez de lo contencioso administrativo, siempre que  concurran los siguientes requisitos: a) Que el título valor  haya tenido como causa un contrato estatal. b) Que el contrato del  que se trate sea de aquellos de los que conoce la jurisdicción  contencioso -administrativa. c) Que las partes del título lo  sean también del contrato. d) Que las excepciones derivadas  del contrato sean oponibles en el proceso ejecutivo»29.  

  

75.  En los casos estudiados por falta de jurisdicción, se acredita  que las decisiones adoptadas por el entonces juez Alí  Antonio  Silva Cantillo tenían  como soporte títulos complejos, es decir, se trataba de  facturas  cambiarias o resoluciones como títulos presuntamente  autónomos, pero derivaban de un contrato estatal.  Por  esta razón, el Juzgado Primero Promiscuo Municipal de El  Carmen de Bolívar carecía de competencia para avocar el  conocimiento de la demanda y adelantar el proceso ejecutivo, debido  al origen de la obligación que se permitía ejecutar.  

  

76.  Así ocurrió, por ejemplo, en el radicado 2003-0133.  En este proceso, el demandante aportó facturas cambiarias que  derivaban «[d]el  suministro de drogas para la atención integral a la población  del programa de grupos vulnerables por parte de mi representado a la  alcaldía de El Carmen de Bolívar»30.  Igualmente, adjuntó resoluciones en las que se ordenó  el pago de unas acreencias adeudadas al demandante. Los anexos  aportados por el demandante mostraban que el título derivaba  de un contrato estatal, concretamente de resoluciones expedidas por  representante de la entidad territorial en las que se ordenó  el pago de las sumas adeudadas al demandante.  

                                          

Resolución                                                                      

Resolutivo          

0321                          del 2 de abril de 2002                                                                      

“Que                          la Alcaldía Municipal de El Carmen de Bolívar                          suscribió contrato de suministro con OSCAR TEHERÁN                          BERROCAL/DISTRIHOSPINSUMOS, por concepto de suministro de                          medicamentos esenciales para la atención integral de la                          salud de la comunidad rural desplazada Que establece el valor de                          DOCE MILLONES SETECIENTOS CUARENTA Y CINCO MIL PESOS […]                          Que el pago por medio de esta orden resolución se ordena                          contiene los requerimientos necesarios de la cancelación                          total de la resolución de pago”                                                                      

“ARTÍCULO                          PRIMERO: Páguese a OSCAR TEHERÁN BERROCAL /                          DISTRIHOSPINSUMOS, la suma de DOCE MILLONES SETECIENTOS CUARENTA Y                          CINCO MIL PESOS (12.745.000) […]”.          

0414                          del 25 de abril de 2002                                                                      

“Que                          la Alcaldía Municipal de El Carmen de Bolívar                          suscribió contrato de suministro con OSCAR TEHERÁN                          BERROCAL/DISTRIHOSPINSUMOS, por concepto de suministro de                          medicamentos esenciales para la atención integral de la                          salud de la comunidad de la tercera edad. Que establece el valor                          de ONCE MILLONES SEISCIENTOS CUARENTA Y NUEVE MIL PESOS […]                          Que el pago por medio de esta orden resolución se ordena                          contiene los requerimientos necesarios de la cancelación                          total de la resolución de pago”                                                                      

“ARTÍCULO                          PRIMERO: Páguese a OSCAR TEHERÁN BERROCAL /                          DISTRIHOSPINSUMOS, la suma de ONCE MILLONES SEISCIENTOS CUARENTA Y                          NUEVE MIL PESOS (11.649.000) […]”.          

0689                          del 15 de mayo de 2002                                                                      

“Que                          la Alcaldía Municipal de El Carmen de Bolívar                          suscribió contrato de suministro con OSCAR TEHERÁN                          BERROCAL/DISTRIHOSPINSUMOS, por concepto de suministro de                          medicamentos esenciales para la atención integral de la                          salud de la comunidad rural desplazada Que establece el valor de                          NUEVE MILLONES OCHOCIENTOS OCHENTA Y SIETE MIL PESOS […]                          Que el pago por medio de esta orden resolución se ordena                          contiene los requerimientos necesarios de la cancelación                          total de la resolución de pago”                                                                      

“ARTÍCULO                          PRIMERO: Páguese a OSCAR TEHERÁN BERROCAL /                          DISTRIHOSPINSUMOS, la suma de NUEVE MILLONES OCHOCIENTOS OCHENTA Y                          SIETE MIL PESOS (9.887.000) […]”.          

0890                          del 3 de julio de 2002                                                                      

“Que                          la Alcaldía Municipal de El Carmen de Bolívar                          suscribió contrato de suministro con OSCAR TEHERÁN                          BERROCAL/DISTRIHOSPINSUMOS, por concepto de suministro de                          medicamentos esenciales para la atención integral de la                          salud de la comunidad de la tercera edad. Que establece el valor                          de ONCE MILLONES TRESCIENTOS OCHENTA MIL PESOS […] Que el                          pago por medio de esta orden resolución se ordena contiene                          los requerimientos necesarios de la cancelación total de la                          resolución de pago”                                                                      

“ARTÍCULO                          PRIMERO: Páguese a OSCAR TEHERÁN BERROCAL /                          DISTRIHOSPINSUMOS, la suma de ONCE MILLONES TRESCIENTOS OCHENTA                          MIL PESOS (11.380.000) […]”.          

1085                          del 28 de agosto de 2002                                                                      

“Que                          la Alcaldía Municipal de El Carmen de Bolívar                          suscribió contrato de suministro con OSCAR TEHERÁN                          BERROCAL/DISTRIHOSPINSUMOS, por concepto de suministro de                          medicamentos esenciales para la atención integral de la                          salud a niños y jóvenes discapacitados. Que                          establece el valor de OCHO MILLONES OCHOCIENTOS DOS MIL PESOS […]                          Que el pago por medio de esta orden resolución se ordena                          contiene los requerimientos necesarios de la cancelación                          total de la resolución de pago”                                                                      

“ARTÍCULO                          PRIMERO: Páguese a OSCAR TEHERÁN BERROCAL /                          DISTRIHOSPINSUMOS, la suma de OCHO MILLONES OCHOCIENTOS DOS MIL                          PESOS (8.802.000) […]”.    

  

77.  La Corte verifica que las resoluciones aportadas hacen referencia  expresa a la obligación dineraria derivada de ordenes de  suministro asociadas a contratos previamente celebrados entre el  demandante y la entidad territorial. Es por esta razón que las  facturas aportadas no son autónomas e independientes de  cualquier otro negocio jurídico.  Al contrario, se confirma la configuración de un título  complejo compuesto por las  resoluciones anotadas junto con las facturas aportadas. Las  resoluciones descritas contienen una obligación clara, expresa  y exigible, tal como se relata en las respectivas consideraciones.  Por lo tanto, la jurisdicción competente era la  contencioso–administrativa por tratarse de un proceso ejecutivo  contractual, derivado de un contrato estatal31.  

  

78.  La Corte aprecia que el presente radicado (2003-0133)  contiene similitudes fácticas con otros en los que se  aportaron facturas como títulos  presuntamente  autónomos. A pesar de ello, tales documentos no gozaban de la  autonomía necesaria para su ejecutabilidad por parte de la  especialidad civil de la jurisdicción ordinaria, en tanto  derivaban de un contrato estatal.  

  

79.  Al revisar el contenido de las sentencias que profirió el Juez  Silva  Cantillo  en los procesos ejecutivos aquí cuestionados, la Corte  advierte que al margen de las particularidades que cada caso ofrecía,  en las decisiones proferidas en los trámites 2004-0058,  2004-0123, 2004-0141, 2005-0064, 2005-0065, 2005-0105, 2005-0120,  2005-0132, 2005-0133, 2006-0019, 2006-0029, 2006-0030, 2006-0040,  2006-0082, 2006-0092, 2006-0109, 2006-0167, 2006-0180, 2006-0183,  2006-0190, 2007-0012, 2007-0037, 2007-0147, 2007-0182, 2007-0184, no  estaban presentes  títulos ejecutivos simples, sino complejos, es decir, la  obligación no se encontraba vertida en un único  documento, sino en varios documentos (resoluciones junto con  facturas, certificaciones, etc.)  

  

80.  En la mayoría de los casos, aunque formalmente las facturas o  certificaciones aportadas parecen ser autónomas e  independientes de cualquier otro negocio jurídico, lo cierto  es que los anexos aportados por los demandantes mostraban que el  título derivaba de un contrato estatal. En unos casos fueron  facturas (rad. 2004-0123, 2004-0141, 2005-0105, 2005-120, 2006-0029,  2006-0030 y 2006-0040, 2006-0082, 2006-0092, 2006-0167, 2006-0180,  2006-0238, 2006-0183, 2007-0012, 2007-0182, 2007-0184), en otros  fueron órdenes de suministro (rad. 2004-0058, 2005-0064,  2005-0133), actas de liquidación contractual (rad. 2005-0065,  2006-0190), certificaciones (rad. 2006-0019, 2006-0109) o  resoluciones (rad. 2005-0132, 2007-0037, 2007-0225). Lo cierto es que  todo tuvo soporte en resoluciones de pago expedidas por la entidad  territorial que consignaban obligaciones claras, expresas y  exigibles, proveniente de un deudor, que derivaban de un contrato  estatal.  

  

81.  El juez Alí  Antonio  Silva Cantillo  asumió  competencia en todos los radicados referidos y profirió las  siguientes providencias:  

                                

Radicado                                                                      

Decisiones                          adoptadas          

2003-0133                                                                      

ii.                          En auto del 30 de enero de 2004, dispuso seguir adelante con la                          ejecución;                          

iii.                          Con el proveído del 6 de diciembre de 2004, corrió                          traslado de la liquidación del crédito presentada                          por la demandante;                          

iv.                          El 11 de enero de 2005, aprobó en todas sus partes la                          liquidación por valor de $95.553.300.          

2004-0058                                                                      

i.                          Autos del 5 de mayo de 2004, a través de los cuales a.                          libró mandamiento de pago en contra del municipio de El                          Carmen de Bolívar por valor de $16.280.000 y b. decretó                          el embargo y secuestro por valor de $26.048.000;                          

ii.                          Auto del 26 de julio de 2004, por cuyo medio aprobó la                          transacción celebrada entre el municipio y la parte                          demandante.          

2004-0123                                                                      

i.                          Autos del 23 de agosto de 2004, a través de los cuales a.                          libró mandamiento de pago contra el municipio de El Carmen                          de Bolívar por valor de $24.776.000 y b. dispuso el embargo                          y secuestro de las cuentas del municipio en cuantía de                          $30.008.605;                          

ii.                          Auto del 4 de octubre de 2004, por medio del cual admitió                          un acuerdo de pago y autorizó la entrega de un título                          de depósito judicial por valor de $29.569.700; y                          

iii.                          Auto del 7 de octubre de 2004, a través del cual dispuso la                          entrega del referido título de depósito judicial a                          José María Barrios Torres.          

2004-0141                                                                      

i.                          Autos del 1 de octubre de 2004, por cuyo medio a. libró                          mandamiento de pago contra el municipio de El Carmen de Bolívar                          por valor de $13.800.364 y b. embargo en la cuantía de                          $24.840.655;                          

ii.                          Auto del 24 de enero de 2005, a través del cual aprobó                          transacción y, seguidamente, dispuso la entrega de título                          de depósito judicial a José María Barrios                          Torres, en la suma de $21.528.567.          

2005-0064                                                                      

i.                          Autos del 6 de mayo de 2005, a través de los cuales a.                          libró mandamiento ejecutivo contra el municipio por valor                          de $4.870.000 y b. dispuso el embargo y secuestro en cuantía                          de $7.843.416;                          

ii.                          Auto del 7 de julio de 2005, por medio del cual siguió                          adelante con la ejecución;                          

iii.                          Autos del 21 de julio y 1 de agosto de 2005 a través de los                          que, respectivamente, a. corrió traslado de la liquidación                          del crédito presentada por el demandante y b. aprobó                          la liquidación; y                          

iv.                          Auto del 5 de octubre de 2005, por medio del cual aprobó                          entrega de título de depósito judicial a Dairo                          Kuhlman.          

2005-0065                                                                      

i.                          Libró mandamiento de pago -26 de mayo de 2005-,                          

ii                          Siguió adelante con la ejecución -5 de octubre de                          2005-,                          

iii.                          Proveído con el que corrió traslado de la                          liquidación -16 de noviembre de 2005-,                          

iv.                          Aprobó la liquidación -2 de febrero de 2006- y                          

v.                          Decretó el embargo y secuestro de los recursos -13 de                          septiembre de 2006-.          

2005-0105                                                                      

ii.                          Decretó el embargo y secuestro de recursos del municipio                          -13 de junio de 2005-,                          

iii.                          Corrió traslado de la liquidación del crédito                          -18 de octubre de 2005- y                          

iv.                          Aprobó la liquidación -27 de octubre de 2005-.          

2005-0120                                                                      

i.                          15 de julio de 2025 -libra mandamiento de pago-,                          

ii.                          19 de julio de 2025 -decreta embargo y secuestro                          de                          la cuenta de propósitos generales por valor de $9.932.590-,                          

iii.                          15 de noviembre de 2025 -corre traslado de la liquidación-                          y                          

iv.                          23 de noviembre de 2025 -aprueba liquidación-.          

2005-0132                                                                      

i.                          27 de julio de 2005, libró mandamiento de pago por valor de                          $2.250.000.                          

ii.                          Auto de la misma fecha, con el que decretó el embargo y                          secuestro de recursos del municipio, correspondientes al sector                          salud, en una suma de $3.680.820.                          

iii.                          Auto del 15 de noviembre de 2005, con el que corrió                          traslado de la liquidación presentada por el demandante y,                          sin que se observe que este traslado se cumplió,                          

iv.                          El 23 de noviembre posterior aprobó la liquidación                          por un valor de $3.551.400.          

2005-0133                                                                      

i.                          Mediante auto del 27 de julio de 2005, libró mandamiento de                          pago por valor de $40.671.892.                          

ii.                          En la misma fecha, decretó el embargo y secuestro por valor                          de $54.478.778 de los recursos relacionados con el sector salud.                          

iii.                          Eel 21 de octubre de 2005 el juez corrió traslado de la                          liquidación y, luego, sin que obre constancia de lo                          anterior,                          

iv.                          El 4 de noviembre de ulterior aprobó la liquidación                          por valor de $54.471.892.          

2006-0019                                                                      

i.                          Auto del 7 de febrero de 2006, en el que se libra mandamiento de                          pago contra el municipio por valor de $8.080.000;                          

ii.                          Auto del 7 de febrero de 2006, a través del cual se decretó                          el embargo y secuestro de la cuenta del rubro de Salud, en cuantía                          de $11.902.839; y                          

iii.                          Auto del 11 de octubre de 2006, por medio del cual aprobó                          acuerdo de pago suscrito por las partes y, consecuentemente, se                          autorizó la entrega de título de depósito                          judicial al apoderado Dairo Kuhlman Romero.          

2006-0029                                                                      

i.                          Auto del 21 de febrero de 2006, por medio del cual libró                          mandamiento de pago por valor de $9.200.000; y                          

ii.                          Auto del 21 de febrero de 2006, a través del que se decretó                          embargo por valor de $12.813.944.          

2006-0030                                                                      

i.                          Autos del 28 de febrero de 2006, a través de los cuales a.                          libró mandamiento de pago contra el municipio por valor de                          $10.934.382 y b. decretó el embargo y secuestro de los                          dineros de la entidad territorial en cuantía de                          $15.520.698; y                          

ii.                          Auto del 9 de noviembre de 2006, por medio del cual se aprueba la                          transacción presentada por las partes y, consecuentemente,                          se dispone elaboración de título de depósito                          judicial, para ser entregado al apoderado de la parte demandante.          

2006-0040                                                                      

Es                          la reproducción del 2006-0030, pese a diferenciarse en                          cuanto el código de identificación.          

2006-0082                                                                      

i.                          Mediante auto del 5 de junio de 2006, el funcionario corrió                          traslado del mentado escrito al demandante.                          

ii.                          El 27 de junio de 2006 decidió no reponer el auto                          

iii.                          El 14 de julio de 2006 despachó desfavorablemente las                          excepciones y dispuso la práctica de la liquidación                          del crédito.                          

iv.                          El 7 de septiembre de 2006, corrió traslado de la                          liquidación del crédito presentada por el demandante                          y,                          

v.                          Sin que se verifique que esto haya tenido ocurrencia, el 18 de                          septiembre ulterior la aprobó por una suma de $62.731.061.          

2006-0092                                                                      

i.                          Autos del 4 de mayo de 2006, por medio de los cuales a. libró                          mandamiento ejecutivo contra el municipio por valor de $1.550.000                          y b. dispuso el embargo en cuantía de $2.950.332;                          

ii.                          Auto del 1 de diciembre de 2006, a través del cual designó                          como nueva apoderada a Liliana Patricia Serrano Torres;                          

iii.                          Auto del 18 de enero de 2008, por medio del cual aprobó                          transacción celebrada entre las partes y, consecuentemente,                          ordenó la entrega de título de depósito                          judicial a Liliana Patricia Serrano Torres.          

2006-0109                                                                      

i.                          Autos del 5 de junio de 2006, por cuyo medio a) libró                          mandamiento de pago por valor de $3.400.000 y b) decretó el                          embargo y secuestro de los recursos del municipio, correspondiente                          al rubro de propósitos generales, por valor de $6.726.764 y                          

ii.                          Providencia del 19 de septiembre de 2007, por medio de la cual se                          aprobó la transacción celebrada entre el alcalde                          encargado del municipio, Pedro Rafael Castillo González, y                          una nueva apoderada, valga decir, Liliana Patricia Serrano Torres.          

2006-0167                                                                      

i.                          1 de agosto -libra mandamiento ejecutivo- y                          

iii.                          15 de enero de 2008 -aprueba transacción entre las partes-.          

2006-0180                                                                      

i.                          15 de agosto de 2006, libró mandamiento de pago por valor                          de $550.000.                          

ii.                          En providencia de la misma fecha se dispuso el embargo y secuestro                          de los recursos del municipio, por la suma de $1.175.999.                          

iii.                          El 26 de junio de 2007, aprobó transacción entre las                          partes por valor de $1.429.270 y, consecuentemente, dispuso que el                          título correspondiente sería entregado a Liliana                          Patricia Serrano Torres.          

2006-0183                                                                      

i.                          Autos del 22 de agosto de 2006, a través de los cuales a.                          libró mandamiento de pago por valor de $8.084.000 y b.                          decretó el embargo de las cuentas de la entidad por una                          suma de $16.639.458;                          

ii.                          Auto del 1 de diciembre de 2006, por medio del cual designó                          como apoderada de la parte demandante a Liliana Patricia Serrano                          Torres;                          

iii.                          Auto del 15 de septiembre de 2008, en el que aprobó                          transacción presentada por las partes y dispuso la entrega                          de título de depósito judicial a Liliana Patricia                          Serrano Torres.          

2006-0190                                                                      

i.                          Autos del 24 de agosto de 2006, por cuyo medio a) libró                          mandamiento de pago por valor de $38.000.000 y b) Decretó                          el embargo y secuestro de los recursos del municipio,                          correspondiente al rubro de salud, por valor de $76.000.000,                          

ii.                          28 de septiembre de 2006, a través de la cual dispuso                          seguir adelante con la ejecución,                          

iii.                          10 de octubre de 2006, corriendo traslado de la liquidación                          del crédito y                          

iv.                          19 de octubre de 2006, por medio de la cual aprobó la                          referida liquidación.          

2007-0012                                                                      

i.                          Autos del 30 de enero de 2007, por medio de los cuales a. libró                          mandamiento de pago contra el municipio por valor de $30.554.474 y                          b. decretó el embargo en cuantía de $48.062.186; y                          

ii.                          Auto del 19 de abril de 2007, en el que se aprobó la                          transacción presentada por las partes y, consecuentemente,                          autorizó la entrega del título de depósito                          judicial al apoderado de la parte demandante.          

2007-0037                                                                      

i.                          Autos del 13 de febrero de 2007, por cuyo medio a) libró                          mandamiento de pago por valor de $3.714.000 y b) decretó el                          embargo y secuestro de los recursos del municipio, correspondiente                          al rubro de propósitos generales, por valor de $8.138.933 y                          

ii.                          Providencia del 13 de abril de 2007, a través de la cual                          aprobó transacción presentada por el alcalde                          encargado del municipio, Pedro Rafael Castillo González, y                          Rodrigo Alfonso Rodelo Luna, en calidad de apoderado de la parte                          demandante, razón por la cual dispuso elaborar el título                          judicial para la correspondiente entrega al accionante.          

2007-0147                                                                      

i.                          Auto del 19 de junio de 2007, suscrito por el acusado Alí                          Silva, en calidad de Juez Promiscuo Municipal de El Carmen de                          Bolívar, por cuyo medio libró mandamiento de pago                          por valor de $33.650.000 en contra del municipio de el Carmen de                          Bolívar;                          

ii.                          Auto del 1 de enero de 2008, también firmado por el                          encausado, a través del cual reconoce a un nuevo apoderado;                          

iii.                          Autos del 27 de mayo, 25 de junio y 10 de agosto de 2010,                          suscritos por Javier Enrique Caballero Amador, y 13 de julio de                          2011, firmado por Claudia Cecilia Castillo Castillo.          

2007-0182                                                                      

i.                          Mediante autos del 10 de julio de 2007, a. libró                          mandamiento de pago por valor de $42.234.500 y b. dispuso el                          embargo en cuantía de $63.351.750;                          

ii.                          A través de decisión del 15 de enero de 2008, aprobó                          transacción celebrada entre las partes y autorizó la                          entrega de título de depósito judicial a la                          apoderada de la parte demandante;                          

iii.                          Proveído del 16 de enero subsiguiente, a través del                          cual dispuso que los dineros que “se llegaron a desembargar                          a favor del municipio de El Carmen de Bolívar dentro de la                          Acción de Tutela adelantada por BERTHA ÁLVAREZ ALVIS                          y otros, en caso de quedar remanentes pasará al proceso                          ejecutivo […] por valor de SESENTA Y TRES MILLONES                          TRESCIENTOS CINCUENTA Y UN MIL SETENCIENTOS CINCUENTA PESOS […]”.          

2007-0184                                                                      

i.                          Mediante autos del 10 de julio de 2007, a. libró                          mandamiento ejecutivo por valor de $34.200.000 y b. decretó                          el embargo en cuantía equivalente a $51.300.000;                          

ii.                          A través de decisión del 11 de diciembre de 2007,                          aprobó transacción presentada por las partes y                          autorizó la entrega del título de depósito                          judicial al apoderado de la parte demandante;                          

iii.                          Mediante proveído del 28 de febrero de 2008, dispuso el                          embargo del remanente en relación con el proceso ejecutivo                          2007-005, y ordenó la entrega de título de depósito                          judicial al apoderado demandante.          

2007-0225                                                                      

Decisión                          del 28 de agosto de 2006, a través de la cual libró                          mandamiento ejecutivo contra el municipio de El Carmen de Bolívar                          por valor de $31.087.491.    

  

82.  Con ello, el Juez Alí  Antonio  Silva Cantillo  actuó de forma manifiestamente contraria a la ley, pues no  otra explicación tiene el hecho que en esas veintiséis  (26) decisiones: (i) avocó el conocimiento en procesos en los  cuales no era competente, debido al origen de la obligación  que se permitía ejecutar; (ii) libró mandamientos de  pago, dispuso el embargo y secuestro de recursos públicos y  aprobó las liquidaciones en los respectivos procesos  ejecutivos; (iii) empleó en sus decisiones idénticos  fundamentos y, aunque realizó leves variaciones en las razones  de las que echó mano para justificar sus determinaciones, en  últimas, el desenlace fue el mismo: la insuficiente  fundamentación de sus decisiones.  

  

83.  Incluso, la Corte advierte que en algunos procesos se le advirtió  al juez Silva  Cantillo que  los documentos utilizados como títulos ejecutivos dentro de  los procesos eran falsos y no correspondían a las  características de la entidad ejecutada, amén de que  las firmas no correspondían a la realidad. Así, en el  proceso 2004-123, cuyo expediente contiene una declaración  de Ignacio Tapia Romero rendida el 20 de junio de 2007, en la que  sostiene que  

  

«yo  nunca le entregué el poder de mandato a nadie para que en mi  representación demandara al municipio de El Carmen de Bolívar,  es por eso que yo les confirmo que todo este proceso es un montaje  porque primero que todo ese falso poder que aparece en el expediente  2004-122 supuestamente otorgado a un tal doctor Aníbal Ruiz  que yo jamás en mi vida lo he conocido. Así mismo,  utilizaron en ese poder una cédula mía supuestamente de  Magangué y mi cédula es de Barranquilla […]; los  documentos utilizados como títulos ejecutivos dentro del falso  proceso no corresponde[n] a las características propias de  nuestra empresa. Así mismo, la[s] firma[s] que figuran en las  supuestas facturas no corresponden a mi firma»32.  

  

84.  En ese mismo sentido, se encuentran otras declaraciones en las que  los involucrados manifiestan que no habían otorgado poder a  los abogados que promovieron las demandas. En el proceso 2005-0065,  se anexó la declaración rendida el 25 de junio de 2007  por el señor Dagoberto Emilio Villanueva Barros, quien  manifestó que  

  

«observando  el expediente 2005-0065 que ustedes me colocan de presente observo  como primera medida que yo jamás le he otorgado poder al  doctor Alberto José Villarreal en abril de 2005 porque yo el  único poder que le di a ese señor fue de julio a  octubre de 2006. Así mismo quiero manifestar que el acta de  liquidación de contrato que aparece en el folio 5 de dicho  expediente no corresponde a las cuantías de los contratos  directos que yo realice con la administración de El Carmen de  Bolívar, así mismo no recuerdo haber firmado el acta de  liquidación de contrato mencionada anteriormente»33.  

  

85.  En el mismo proceso se encuentra el testimonio que rinde el señor  Marcel de Jesús Narváez quien manifestó lo  siguiente:  

  

«PREGUNTADO:  Sírvase manifestar al despacho si las actas de liquidación  de contrato de fecha 18 de agosto de 2003 y 22 de septiembre de 2003  que aparece en los folios 4 y 5 del proceso 2005-0065 proceso  tramitado en el Juzgado Primero Promiscuo Municipal de El Carmen de  Bolívar fue firmada por usted en compañía del  señor DAGOBERTO VILLANUEVA BARROS, el despacho deja constancia  que los anteriores documentos se le ponen de presente. CONTESTO: En  absoluto no reconozco la firma que me ha sido de presente como mía,  y tampoco tengo conocimiento de que el proceso mencionado en dichos  folios halla cursado nunca dentro del periodo administrativo en el  cual fungí como alcalde encargado, repito las firmas que  aparecen allí no son mías. PREGUNTADO: Sírvase  manifestar a este despacho si usted reconoce haber firmado la  resolución sin número del 26 de septiembre del año  2003 en el cual se reconoce unas deudas en contra del municipio de El  Carmen y que se encuentra en el folio 7 del proceso 2004-0122 llevado  a cabo en el Juzgado Primero Promiscuo Municipal, el despacho deja  constancia que se le colocó de presente el proceso antes  mencionado. CONTESTO: en ningún momento he firmado dicha  resolución, de tal forma que puedo aseverar con absoluta  certeza que la firma que se me han puesto de presente no es mía  y el proceso allí mencionado no recuerdo nunca que hubiese  hecho trámite ante la alcaldía municipal en la cual  estuve encargado de la misma»34.  

86.  En otros procesos la parte demandada contestó las demandas  (incluso hasta radicó solicitud de nulidad de todo lo actuado,  con base en lo dispuesto en el artículo 75 de la Ley 80 de  1993), aduciendo falta de competencia del Juzgado Primero Promiscuo  Municipal de El Carmen de Bolívar, por cuanto las facturas  derivaban de un contrato estatal (rad. 2005-120, 2005-0133,  2006-0082), a pesar de lo cual el juez despachó  desfavorablemente las solicitudes aduciendo, por ejemplo, lo  siguiente:  

  

«En  lo que tiene que ver con la Nulidad planteada por el apoderado de la  parte ejecutada, el despacho tampoco tramitará este incidente,  por cuanto la misma se fundamenta en la Falta de Jurisdicción,  sin embargo de conformidad con lo previsto por el artículo 143  inciso primero de nuestro enjuiciamiento civil, esta causal debido  alegarla como Excepción Previa, sin embargo, en virtud a que  dejo fenecer esta oportunidad, tampoco podrá el despacho  tramitar este incidente»35.  

  

87. De esta manera  se desconoce que en el radicado 2006-082 sí se aportó  un acto administrativo que ordena el pago de una suma de dinero a una  persona y, por lo tanto, no se trata solo de las facturas invocadas  como títulos autónomos. De nuevo, se trataba de un  título complejo integrado por resoluciones proferidas por la  alcaldía municipal de El Carmen de Bolívar, las cuales  derivaban de contratos de arrendamiento, suministro y órdenes  de prestación de servicios celebrados por la entidad  territorial. Por lo tanto, la jurisdicción competente era la  contencioso–administrativo, de acuerdo con lo instituido en el  artículo 75 de la Ley 80 de 1993.  

  

88.  En otros radicados, adicional a la falta de competencia, la  manifiesta contrariedad del proveído devendría del  hecho de haberse decretado el embargo de recursos públicos, en  franca contradicción con lo dispuesto en el Decreto 111 de  199636  (rad. 2005-0064, 2005-0065) o en oposición a lo dispuesto en  el artículo 91 de la Ley 715 de 200137  (2005-120). En estos casos, en evidente vulneración de la  prohibición de embargo de recursos públicos, el  procesado libró  mandamiento de pago contra el municipio, decretó el embargo y  secuestro de la cuenta de propósitos generales y aprobó  la liquidación del crédito.  

  

89.  En el mismo sentido, se encuentran  procesos donde no había  algún presupuesto indicativo de que era competente en razón  del presunto carácter autónomo de los títulos  ejecutivos. Se trata de procesos donde en las facturas no había  firma del cliente, no tenían fechas o no contenían un  sello de la alcaldía que certifique que el suscriptor era  servidor de la alcaldía municipal de El Carmen de Bolívar  (rad. 2005-0105, 2005-120, 2006-0183), lo cual acredita el sustento  equivocado del proceso ejecutivo en relación a las facturas  que lo soportaron.  

  

90.  De esta manera, se advierte que el Juez Silva  Cantillo  procedió sin realizar un análisis ponderado, razonado,  objetivo e imparcial de los asuntos sometidos a su escrutinio. Las  providencias, más bien, evidencian la carencia en forma  absoluta de fundamentos fácticos, probatorios y jurídicos  para adelantar un proceso por fuera de la jurisdicción  contencioso-administrativa. Instrumentalizó los procesos  ejecutivos para materializar la finalidad de lucro de los  demandantes.  

  

91.  Ello se infiere de manera razonable y probatoriamente fundada de las  evidencias documentales incorporadas en relación con los  veintiséis (26) procesos ejecutivos reprochados por falta de  competencia. La Corte observa que, en el caso concreto, como  acertadamente lo concluyó la sentencia apelada, el procesado  se valió de su investidura de Juez y aprovechándose de  su autoridad tramitó y decidió procesos ejecutivos,  facilitando por esa vía que los demandantes obtuvieran  diferentes sumas de dinero sin cumplir con los parámetros  claramente definidos en la ley para tales efectos.  

  

92.  El acusado decretó medidas de embargo y secuestro,  desnaturalizando por completo su competencia, misma que de ninguna  manera se concibió para reemplazar los instrumentos o  procedimientos especiales, ni constituye una instancia adicional a  las existentes en el orden jurídico.  

  

93.  De ninguna manera tiene recibo el argumento de la defensa según  el cual la apariencia de los títulos ejecutivos como autónomos  llevó al procesado a asumir la competencia de los asuntos.  Frente a este argumento hay suficientes contraevidencias tanto en los  documentos allegados a los cursos procesales conocidos por el  procesado, ligados ellos a contratos estatales, como en muchas  contestaciones de las demandas donde se dejó presente la falta  de competencia del Juzgado Primero Promiscuo Municipal de El Carmen  de Bolívar, por cuanto las facturas derivaban de un contrato  estatal.  

  

94.  En ese sentido, entre las razones que explican el carácter  manifiestamente contrario al derecho de las decisiones del juez Silva  Cantillo  analizadas se encuentra principalmente la desobediencia de la norma  que fija la competencia aplicable y establece que en casos de títulos  complejos la jurisdicción competente es la  contencioso-administrativa.  Además, el desconocimiento de las  advertencias que hicieron los representantes del ente territorial  demandado permite acreditar que no se trató de una indebida  diligencia, sino que tenía el propósito claro de  apartarse de las normas sobre la competencia tratándose de la  ejecución de títulos complejos.  

  

95.  Entonces, como atinadamente lo concluyó la sentencia de  primera instancia, el Juez Silva  Cantillo  actuó sin competencia. Así las cosas, como quiera que  ninguna objeción atendible presentó el recurrente para  demostrar que los razonamientos expuestos por el Tribunal para fundar  la condena por la conducta de prevaricato por acción fueron  equivocados y que deben ser replanteados para arribar a una  conclusión diferente, la Corte ninguna determinación  adoptará al respecto, más que confirmar la sentencia de  primera instancia en este sentido, al encontrarse, se itera,  acertados sus argumentos.  

  

2.  Casos que terminaron a través de transacción o acuerdos  de pago.  

  

96.  A un segundo grupo de procesos se asoció el prevaricato por  haber  terminado a través de transacción o acuerdos de pago.  Estos asuntos fueron los identificados con los radicados 2004-0058,  2004-0122, 2004-0141, 2005-0234, 2006-0019, 2006-0027, 2006-0040,  2006-0092, 2006-0109, 2006-0111, 2006-0167, 2006-0180, 2006-0183,  2006-0190, 2007-0012, 2007-0073, 2007-0182 y 2007-0184.  

  

97.  En cuanto al motivo prevaricador, la fiscalía de primera  instancia calificó como fraudulentas las transacciones y  conciliaciones aprobadas. Indicó que «Respecto  de los casos civiles es menester deslindar veintiuno (21) de ellos  porque son finiquitados en forma anormal, veinte por ACUERDO  EXTRA-JUDICIAL, algunas veces calificado como acuerdo extrajudicial  “de pago* y uno más por CONCILIACIÓN, también  extraprocesal.  […] llama  la atención la falta de claridad en las notificaciones y  además que precisamente cuando obran, siempre fueron alcaldes  encargados quienes las suscriben y a la vez ellos firmaron los  referidos acuerdos»  

  

98.  Para el Tribunal, las decisiones incorporadas a los referidos  procesos son prevaricadoras por tener un sustento aparente, en tanto  la manifestación de voluntad de la administración no  era cierta. En casi todos los procesos, los abogados demandante y  demandado presentaron al entonces Juez Promiscuo Municipal de El  Carmen de Bolívar «acuerdos de pago» que fueron  aprobados en todas sus partes. Sin embargo, los representantes de la  parte demandada fungían como alcaldes encargados o  funcionarios de la Alcaldía Municipal de El Carmen de Bolívar.  

99.  Consideró que algunos de los procesos estudiados eran meras  ficciones, sin sustento documental, con el objetivo de defraudar al  municipio. Entendió como un sinsentido que los alcaldes  encargados decidieran allanarse, ya que lo procedente era, primero,  verificar la existencia de la obligación y, de no ser así,  oponerse a la demanda por la vía de las excepciones.  

  

100.  En síntesis, el Tribunal encontró que, en el marco de  los procesos evaluados por haber terminado a través de  transacción o acuerdos de pago, i. el acusado actuó sin  jurisdicción en la gran mayoría y libró embargos  irreflexivos y calculados, ii. no se corrió traslado de la  demanda a la autoridad territorial y los representantes de esta  asumieron una actitud pasiva, iii. los presuntos soportes de las  obligaciones y los acuerdos transaccionales fueron suscritos por  alcaldes encargados, iv. el valor de la transacción era  superior a la supuesta obligación y, finalmente, v. en  relación con ocho procesos no se hallaron soportes  documentales en la Tesorería de El Carmen de Bolívar.  

  

101.  El Tribunal hizo una salvedad en el proceso con radicado 2005-0234,  caso en el que no se adoptó determinación que pueda  calificarse de prevaricadora, pues el entonces Juez Promiscuo  Municipal de El Carmen de Bolívar se abstuvo de avocar  conocimiento mediante providencia del 8 de febrero de 2006. De igual  manera, en el proceso con radicado 2006-0190, en el que la foliatura  no enseña que se haya proferido determinación a través  de la cual se haya aprobado una transacción entre las partes.  En el radicado 2004-0122, dentro de los cuadernos aportados como  expedientes de procesos ejecutivos, no encontró el cuaderno  identificado con este radicado. En todos los otros casos encontró  acreditado el prevaricato por acción por las razones antes  resumidas.  

  

102.  Para la defensa, de las pruebas recaudadas se infiere que el juez  actuó dentro del marco de su competencia, valoró el  material probatorio disponible, y adoptó las decisiones que en  su criterio eran valederas. Consideró que las terminaciones  por conciliación entre las partes reafirman la validez de la  actuación. Indicó que «si  la parte afectada con la decisión “irregular” no  estaba de acuerdo tenía, no solo una instancia sino dos para  controvertir las decisiones, pero contrario a ello decidía  conciliar las pretensiones»38.  

  

103.  La Corte estima que, tal como se resaltó en el acápite  anterior, si el origen de los títulos ejecutivos hacía  competente a la jurisdicción contencioso–administrativa,  entonces el juez Silva  Cantillo  actuó sin competencia al librar mandamientos de pago en el  marco de procesos ejecutivos que terminaron por transacción o  acuerdo de pago (rad. 2004-0141, 2006-0019, 2006-0030 -también  2006-0040-, 2006-0092, 2006-0109, 2006-  0167,  2006-0180, 2006-0183, 2006-0012, 2007-0182 y 2007-0184).  

  

104.  Al librar tales mandamientos de pago actuó en franca  contradicción con lo dispuesto en el Decreto 111 de 1996 o en  oposición a lo dispuesto en el artículo 91 de la Ley  715 de 2001, normativa ya explicada en el acápite anterior. En  estos casos, en evidente vulneración de la prohibición  de embargo de recursos públicos, tal como se pasará a  explicar.  

  

105.  Los procesos con radicado 2004-0058, 2006-0238 se soportan en  facturas que tienen como sustento resoluciones de pago firmadas por  el representante del municipio.  Por  lo tanto, se trata de títulos complejos como quedó  visto y se reafirma que la jurisdicción competente era la  contencioso–administrativa. Además, en el proceso con  radicado 2007-0073, las facturas aportadas no reunían los  requisitos para librar mandamiento ejecutivo porque  no  contienen los sellos de la alcaldía, ni el autor es  identificable, por lo cual no había los presupuestos mínimos  para inferir la competencia por fuera de la jurisdicción  contencioso-administrativa.  

  

106.  En otros procesos, no obra vinculación formal a la autoridad  demandada. Se trató de casos en los que las terminaciones por  acuerdo o transacción se hicieron por medio de alcaldes  encargados que actuaron sin atender algún consentimiento del  alcalde titular. Así, por ejemplo, en los asuntos con radicado  2004-058, 2004-0141, 2006-0092, 2006- 0109, 2006-0238 y 2006-0180 el  alcalde que suscribió los documentos, en calidad de encargado,  fue Marcel de Jesús Narváez. A esta persona se le tomó  indagatoria  por parte de la fiscalía. Pese a que reconoció  desempeñarse como alcalde encargado del municipio en  diferentes periodos entre el 2002 y 2003, negó categóricamente  que su firma correspondiera a procesos seleccionados por la delegada,  a cargo del Juzgado Primero Promiscuo Municipal de El Carmen de  Bolívar39.  

  

107.  En otro proceso no se identifica el alcalde (rad. 2007-012) y en otro  se acreditó que para el periodo de la transacción quien  firmó como alcalde encargado no fungía en tal rol (rad.  2007-0182). En los procesos 2004-058, 2004-141, 2006-0019, 2006-  0092, 2006-0109, 2006-0238, 2006-0180, 2007-0012, 2007-0182 y  2007-0184 los soportes de la demanda fueron firmados directamente por  alcaldes encargados del municipio.  Solo  en el proceso con radicado 2004-058 la transacción fue  suscrita por un apoderado del municipio. En  los demás asuntos no obra vinculación formal a la  autoridad demandada.  

  

108.  Si no hay una vinculación formal de la parte demandada,  entonces el juez acusado de ninguna manera podría validar los  acuerdos o transacciones en las que intervino y a partir de las  cuales libró mandamiento de pago. Todo esto permite acreditar  que en los casos en los que no se acreditó la falsificación  de la dignidad de alcalde encargado, los representantes del municipio  de El Carmen de Bolívar, por voluntad individual y arbitraria  suscribieron actas que comprometieron el patrimonio del municipio en  los procesos ejecutivos referenciados.  

  

109.  Esto pone de presente que el propósito de los firmantes iba  dirigido a obtener el mecanismo para apropiarse de los recursos del  Estado a favor de terceros, utilizando para ello un medio idóneo  -la expedición del mandamiento de pago producto de transacción  o acuerdo-, el cual resultaba contrario a la ley.  

3.  Otros procesos  

  

110.  El Tribunal culminó el estudio de los procesos identificados  con los radicados 2003-0047, 2003-0124, 2003-0135, 2004-0128,  2005-0061, 2006-0018 y sin radicado promovido por Juan Carlos Pérez  González. En estos casos encontró configurado el  prevaricato por acción por razones relativas al  desconocimiento de los artículos 448 del Código de  Procedimiento Civil40  y 62141  y 77342  del Código de Comercio, y el principio de inembargabilidad de  los recursos del Sistema General de Participaciones, de conformidad  con lo previsto en el artículo 91 de la Ley 715 de 200143.  

  

111.  La Corte encuentra que en unos procesos decretó el embargo y  secuestro de las cuentas del Sector Educación y Propósitos  Generales (2003-0047, 2004-0128 -en  cuyos casos el demandante arguyó haber sido suplantado-)  o procedió a librar mandamiento de pago en contravía  del principio de inembargabilidad de los recursos del Sistema General  de Participaciones, de conformidad con lo previsto en el artículo  91 de la Ley 715 de 2001 (rad. 2006-0018).  

  

112.  En otros procedió a librar mandamiento de pago sin que las  facturas tuvieran sellos de la alcaldía municipal (2003-0124,  2004-0128 y proceso sin radicado) o sin que se hubiera presentado  demanda (2005-0061). Solo en el proceso con radicado 2003-0135, el  Tribunal encontró que sí era viable librar mandamiento  ejecutivo y, hacerlo, no resultó contrario a la legislación  aplicable. Se trató de la  demanda promovida por Linda Catalina Bastilla Palomino, a través  de la apoderada María Emilia Arrieta Díaz, con el  propósito de ejecutar una suma equivalente a $11.803.000. El  soporte de la demanda lo constituyeron plurales facturas. El Tribunal  consideró que en tanto esas facturas contenían los  sellos de la alcaldía y la firma del cliente, podía  interpretarse como una obligación clara, expresa y exigible.  Por tal motivo, estimó que no se advertía alguna  ilicitud44.  

  

113.  La Corte encuentra que en los otros procesos se confirma el actuar  delictivo del prevaricato por acción. El acusado decretó  el embargo de recursos del sistema de participaciones, dio curso a  los trámites con facturas que no satisfacen los requisitos de  procedibilidad e incluso, en algunos casos, actuó sin que  hubiera demanda.  

  

Respuesta  a otros planteamientos de la defensa  

  

114.  La defensa, al abordar su crítica frente al delito de peculado  por apropiación, aduce que las facturas aportadas configuraban  un título ejecutivo. Insistió en que las distinciones  entre facturas de venta y otras no se compadecen con las  disposiciones de la ley 1231 de 2008, en la que simplemente se habla  de factura (artículos 1º y 3º), aunque reconoce que  debe contener los requisitos exigidos en el artículo 774 del  Código de Comercio y los contenidos en el artículo 617  del estatuto tributario.  

  

  

115.   De allí que, en el fondo, su reproche no está dirigido  a rebatir la configuración del peculado, sino que afirma que  no profirió decisiones manifiestamente contrarias a la ley.  

  

116.  Pues bien, el apelante no hizo referencia a otros aspectos de las  consideraciones del Tribunal relativas a los fundamentos del reproche  por la elaboración de título de depósito  judicial o la comunicación a entidades financieras de órdenes  de pago, como sucedió en el marco de las acciones de tutela.  Tampoco hizo referencia, como ya se ha dicho, a la serie de reparos  puestos de presente por el Colegiado en el ámbito de los  procesos ejecutivos relativos a la falta de jurisdicción y el  resto de los procesos. Por lo tanto, en virtud del principio de  limitación, la Corte se concentrará a contestar en  estricto sentido los argumentos del apelante antes expuestos.  

  

117.  En efecto, los documentos que soportaron las respectivas demandas y  de los que se advirtió que eran parte de un «título  complejo» (facturas, órdenes de suministro,  certificaciones, etc.), estaban asociados a contratos previamente  celebrados por la entidad territorial. En tanto se pudo establecer  que la naturaleza de los títulos ejecutivos era compleja y  derivada de un contrato estatal con soporte en resoluciones que  contenían obligaciones claras, expresas y exigibles, la  jurisdicción competente para tramitar las demandas ejecutivas  era la contencioso–administrativa y no la especialidad civil de  la jurisdicción ordinaria. Al dar curso a trámites  frente a los cuales no era competente, la actuación del  acusado se torna manifiestamente contraria a derecho.  

  

118.  En suma, impartió decisiones manifiestamente contrarias a la  ley. Lo hizo, solo a manera enunciativa, pues avocó  conocimiento de procesos respecto de los que no tenía  competencia, no convocó a los demandantes, las demandas  carecían de soporte, las sumas concedidas superaban las  pretensiones, entre otros ya explicados.  

  

El  procesado obró con dolo  

  

119.  El apelante desconoce que la confirmación del dolo  prevaricador tiene como presupuesto un espectro de factores que van  más allá del problema de la acreditación de los  títulos ejecutivos como «títulos complejos».  El carácter doloso de la actuación manifiestamente  contraria a derecho se acredita a partir de un examen más  amplio de los presupuestos de decisión en el marco de las  acciones de tutela y de los procesos ejecutivos, además de las  temporalidades y realidades procesales que soportaron las decisiones  del juez Silva  Cantillo.  

  

120.  La manera en que el procesado tramitó los procesos ejecutivos  evidencia inequívocamente su consciencia y voluntad en la  comisión del ilícito, con la clara intención de  lograr la posterior adjudicación de recursos públicos  de forma ilegal y a favor de terceros.  

  

121.  Nada explica más que la intención consciente de  apartarse de la ley, que contando con los insumos necesarios para  entender que los recursos del Sistema General de Participaciones son  inembargables —tales  como las respuestas de la parte demandada—,  hayan resultado desconocidos, sin hacer mención alguna,  siquiera tangencial, en las decisiones de cierre.  

  

  

123.  Conocimiento elemental que, por demás, es inherente al  ejercicio de la función judicial, sin que en el presente  proceso se haya demostrado lo contrario. El proceder del procesado  demuestra que su intención no era administrar justicia,  conforme a derecho, sino ajustar deliberadamente sus razonamientos a  conveniencia, para respaldar su decisión dirigida a disponer  de los recursos públicos.  

  

124.  Hay numerosos documentos que no solo hicieron previsible para el  procesado lo desbordado e ilegal de su actuación, sino que  actualizaron su conocimiento al respecto. Así, por ejemplo, en  el proceso 2005-0133 el apoderado del municipio, a través de  memorial del 4 de octubre de 2005, presentó un recuento de la  línea jurisprudencial que sustenta la competencia de la  jurisdicción contencioso-administrativa en procesos ejecutivos  con título ejecutivo derivado de contratos estatales. Con base  en ello invocó la falta de jurisdicción, por cuanto el  «origen  del título valor aportado por el actor lo constituye un  contrato de suministro de drogas». Además,  solicitó  «que  se decrete nulidad en todo lo actuado ya que usted no  es el competente para conocer de esta clase de proceso por la calidad  del demandante,  la cual corresponde la jurisdicción contenciosa  administrativa»45.(negrilla  fuera de texto original).  

  

125.  De igual manera en el proceso 2006-0082, el abogado de la parte  demandada le indicó que  

  

«La  demanda presentada no  es de conocimiento de la jurisdicción ordinaria sino de la  contenciosa administrativa, atendiendo que el origen de la obligación  debatida, proviene no de un contrato de compraventa de mercancía  sobre bienes muebles, como se expresa en las “facturas  cambiarlas” mencionadas, sino de la prestación de un  servicio de transporte en la mayoría de los casos,  cuyas suplicas se tramitan ante jurisdicción distinta a la que  escogió el demandante, nulidad que propongo con fundamento en  los numerales 1 y 2 del artículo 140 del Código de  Procedimiento Civil, la cual como se sabe no se ha saneado y no es  saneable, para lo cual el Municipio tiene interés toda vez que  constituye la parte ejecutada en el asunto y esta en oportunidad para  formularla, todo conforme claramente lo señala los artículos  141,142,143 y 144 de la misma obra procesal citada»46.  (negrilla  fuera de texto original)  

  

126.  Incluso, en los anexos del expediente reposa un oficio dirigido por  el gerente del Banco de Bogotá (Oficina El Carmen), quien dio  cuenta de lo improcedente de la tutela para hacer efectiva una medida  de embargo y secuestro decretada en un proceso ejecutivo. Este oficio  se da en julio de 2007 en el marco de la respuesta a una acción  de tutela promovida contra el Banco de Bogotá, después  de la reiterada aplicación de medidas de embargo al municipio  a partir del año 2004. El representante del Banco indicó  lo siguiente:  

  

7.  Así pues, resulta claro que el BANCO DE BOOOTA tiene un  listado de embargos, pendientes de aplicar en las cuentas del  municipio de El Carmen, por lo que la demora para embargar los  dineros no es atribuible a esta entidad ni a sus funcionarios, toda  vez que son muchas las órdenes de embargo proferidas en contra  del ente territorial que por haber sido recibidas anteriormente o por  tratarse de fallos y acciones de tutela deben cumplirse primero que  el embargo de oficio No. 327, a lo que necesariamente hay que agregar  que el municipio de El Carmen no ha contado con dineros suficientes  en sus cuentas para que podamos trasladar dineros a los juzgados por  concepto de todas las órdenes de embargo.  

8.  Adicionalmente mediante la acción de tutela que contestamos se  pretende exigir el cumplimiento de una orden de embargo por la  supuesta vulneración o amenaza de los derechos fundamentales  del accionante, lo  cual convierte a esta acción en improcedente no solo por lo  mencionado atrás, sino porque la tutela no es el mecanismo  previsto en la Constitución y en la Ley para exigir el  cumplimiento de órdenes de embargo – carácter  residual y subsidiario de la acción de tutela»47.  (negrilla  fuera de texto original).  

  

127.  A pesar de las reiteradas advertencias en distintos procesos y por  distintos actores, el procesado prosiguió con los procesos  ejecutivos y las acciones de tutela sin consideración de los  argumentos puestos de presente por los representantes de la parte  demandada, es decir, del municipio de El Carmen de Bolívar.  

  

128.  Una constancia de la actualidad de su conocimiento respecto a la  incompetencia para tramitar los cursos procesales examinados la  representa el hecho de que en los procesos 2003-047 y 2005-0234  decidió no avocar conocimiento por falta de competencia. En  ambos procesos adujo que la documentación aportada daba cuenta  de que la obligación derivaba de un contrato estatal. Si ello  fue así, no se entiende como en todos los otros procesos con  similares presupuestos procesales, haya decidido avocar conocimiento  y afectar los recursos de la entidad territorial.  

  

129.  Incluso, no se puede alegar que el procesado desconocía las  condiciones de procedencia de la acción de tutela. Al  contrario, lo que se encuentra en los considerandos de las sentencias  de tutela es que efectivamente sí entendía que esta era  improcedente cuando exista otro medio de defensa judicial. Este fue  un considerando reiterado en las sentencias de tutela:  

  

«Consagra  el Artículo 86 del C.P. en armonía con el Artículo  1º del Decreto 2591 de 1.991, que la Acción de tutela  está prevista como un mecanismo procesal o complementario,  sumarial, residual, especifico y directo para la protección  concreta e inmediata de aquellos Derechos Fundamentales  Constitucionales que resulten vulnerados o amenazados por la acción  u omisión de una autoridad pública determinada o de los  particulares en los casos señalados en la ley – Es  sabido que esta es un instrumento constitucional de carácter  directo de protección de los Derechos Constitucionales  Fundamentales, porque siempre presupone una actuación  preferente al que los afectados pueden acudir solo a defecto de  cualquier otro medio expedito para la defensa Judicial de sus  Derechos Fundamentales y los principios conexos, siempre que se acuda  a ella a modo excepcional y como mecanismo transitorio para conjurar  un perjuicio mayor y procurar así la reivindicación del  goce de los Derechos Fundamentales menoscabados o lesionados»48.  

  

130.  A ello se suma la notoria ausencia de fundamento fáctico y  jurídico en las sentencias proferidas en su calidad de juez y  su evidente contradicción con las premisas normativas en que  debía sustentarse su sentido. Por ello, se puede afirmar, en  el grado de conocimiento exigido, que aquéllas son producto de  la arbitrariedad y responden a su intención positiva de  contrariar el ordenamiento jurídico. El conocimiento de los  hechos constitutivos de la infracción y la consciencia de  realización de estos por parte del procesado es  incuestionable.  

  

131.  De esa manera, se confirma que el procesado tuvo el conocimiento  actual sobre el carácter manifiestamente contrario a la ley y,  además, pudo prever las consecuencias de sus actos. Así,  resulta acreditado el carácter doloso de su comportamiento,  pues controló y dirigió la realización de su  conducta a un resultado típico a través de la voluntad  final, incluso en contravía a las advertencias vertidas en las  contestaciones de la parte demandada. Ello se constata en todos los  otros procesos antes descritos, en los que avocó conocimiento  sin tener competencia.  

  

132.  De otro lado, también resulta errada la afirmación del  apelante según la cual quienes estaban llamados para  «oponerse» aceptaban las decisiones que podían  estar supeditadas a impugnaciones. Parece que el censor traslada a  las partes los deberes jurídicos que le asistían a ALI  ANTONIO SILVA CANTILLO, en su calidad de Juez de la República  y que lo obligaban a actuar de conformidad con la normativa  aplicable, lo cual no hizo.  

  

133.  Justamente, es por estas razones condiciones objetivas y subjetivas  de su conducta, que el Tribunal constató que el «modus  operandi fue reiterado. Así, quedó visto que, i. en  términos generales las facturas aportadas como supuestos  títulos no colmaban los requisitos mínimos para librar  mandamiento de pago; ii. las certificaciones, resoluciones de pago,  órdenes de suministro y demás documentos anexados a la  demanda, así como las transacciones aprobadas, se hallaban  suscritas por alcaldes encargados; y iii. brillaron por su ausencia  los traslados a la parte demandada».  

  

134.  De esta manera, la complejidad de las disposiciones normativas que  regulan los títulos ejecutivos no justifica la actuación  del exjuez Ali  Antonio Silva Cantillo,  y, menos aún, niega el carácter doloso de su actuación,  como lo sostiene el apelante. Los presupuestos de valoración  para acreditar el dolo del autor son mucho más amplios y giran  en torno al conocimiento de la procedencia excepcional de la acción  de tutela y de la incompetencia para ejecutar acreencias sustentadas  en contratos estatales, además de la actualidad del  conocimiento sobre estos aspectos en razón de las diversas  contestaciones de la parte demandada y del propio reconocimiento que  hiciera el procesado de su incompetencia en el ámbito de  algunos de los tramites por él conocidos.  

  

F.  Del peculado por apropiación.  

  

135.  Ante este panorama, como ya se dijo, el apelante no reprocha los  fundamentos que permitieron declarar su responsabilidad penal por el  delito de peculado. Por el contrario, se limita a controvertir que el  Juez hubiera proferido dolosamente decisiones manifiestamente  contrarias a la ley, lo cual ya fue contestado.  

  

136.  Por ello, en lo que respecta a este punible, se acoge la  argumentación esbozada por la primera instancia, a lo cual se  agregarán otros argumentos que fortalecen sus conclusiones.  

  

137.  Acorde  con la descripción del artículo 397 Código penal  antes expuesta, se acreditan los presupuestos del peculado por  apropiación.  Pese a que el  fallador acusado no tenía la competencia funcional o material  para disponer de esos recursos públicos, sí tenía  la facultad de disposición jurídica sobre los mismos.  Para que la disponibilidad jurídica de dichos recursos pueda  reputarse ilegal, se requiere, como condición sine  qua non,  que las decisiones proferidas por el acusado hayan sido expedidas con  manifiesta violación del ordenamiento jurídico. Ello,  dada la innegable relación  de instrumentalidad entre el delito medio (prevaricato por acción)  y delito fin (peculado por apropiación).  

  

138.  En esa medida, el prevaricato (medio) es la decisión  manifiestamente contraria a derecho que un funcionario toma a  sabiendas de que está en contra de la ley, y el peculado (fin)  es el resultado de esa decisión, donde el funcionario se  apropia o permite que se apropien de fondos públicos. Es  decir, el prevaricato es la herramienta legalmente ilícita que  permite la ejecución del peculado.  

  

139.  Si se tiene en cuenta que al procesado le fue previsible su  incompetencia para el trámite de las acciones de tutela y los  procesos ejecutivos, entonces se encuentra acreditada  la evidente relación de instrumentalidad entre el delito medio  (prevaricato por acción), el cual fue utilizado para alcanzar  el objetivo propuesto, que se logró cuando se esquilmó  el erario a través del delito fin (peculado por apropiación).  Esto,  además, lo confirman numerosas circunstancias de contexto que  permiten confirmar su orientación prevaricadora y, en razón  de ello, la configuración del peculado. Además, hay  datos cuantitativos objetivamente incontestables que lo ratifican,  amén de las irregularidades de los presupuestos de decisión.  

  

140.  Por esas razones, acertadamente el Tribunal encontró  acreditada la apropiación efectiva de los recursos, tanto en  las acciones de tutela como en los procesos ejecutivos. En algunos  procesos de tutela halló que se elaboró título  de depósito judicial con destino al Banco Agrario (rad.  2007-186, 2007-187). En otros, pese a que lo anterior no aconteció,  sí se comunicó el fallo de tutela (rad. 2007-150,  2007-151, 2007-198, 2007-233). En ese sentido se da por acreditado el  desapoderamiento  patrimonial, fruto de decisiones previamente prevaricadoras.  

  

141.  De igual manera, en los procesos ejecutivos se distinguen aquellos en  los que se reprocha la falta de jurisdicción, los asuntos que  culminaron con transacción -antes  verificados-  y los otros asuntos. En los primeros se acreditó el  desapoderamiento en tanto el procesado aprobó la liquidación  del crédito presentado por los demandantes y ordenó la  entrega del título judicial con el respectivo desapoderamiento  patrimonial (rad. 2003-133, 2004-0123, 2004-0141, 2005-0064,  2005-0105, 2005-0120, 2005-0132, 2005-0133, 2006-0019, 2006-0030 y  2006-0040, 2006-0082, 2006-0092, 2006-0109, 2006-0167, 2006-0180,  2006-0183, 2007-0012, 2007-037, 2007-0182, 2007-0184).  

  

142.  En otros procesos, además del auto que libró  mandamiento ejecutivo, se dispuso el embargo y secuestro respecto a  sumas de naturaleza pública, que se hizo efectivo y se aprobó  en todas sus partes la liquidación aportada por el demandante,  aunque finalmente no se acreditó la entrega material del  título de depósito judicial (2004-058, 2005-0065,  2006-0190). Además, se resalta el radicado 2006-0029, en el  que la demanda fue retirada y, a pesar de ello, se autorizó la  entrega de título de depósito judicial.  

  

143.  Solo en el proceso con radicado  2007-0147  no se constató que de las arcas del Estado saliera el  patrimonio relacionado con el auto a través del que se libró  mandamiento ejecutivo. En el proceso con radicado 2007-0225, aunque  se libró mandamiento de pago,  no  se probó la decisión de embargo de recursos públicos,  ni que finalmente se autorizara entrega de título de depósito  judicial.  

  

144.  Frente al resto de procesos, algunos en los que, aunque no se  encontró pago de título judicial, si se decretó  el embargo y secuestro de las cuentas de la entidad territorial y se  aprobó en todas sus partes la liquidación del crédito  presentada por los demandantes (rad. 2003-047). Por lo tanto,  acogiendo la afirmación del Tribunal, puede afirmarse que se  trata de «actos  materiales de disposición que transformaron artificiosamente  bienes de naturaleza pública a emolumentos privados.»  En otros procesos autorizó endosar títulos de depósito  judicial (rad. 2004-0128) o simplemente libró el título  judicial después de aprobada la transacción (rad.  2006-0027, 2006-0111, 2006-0238, 2007-0073)  

145.  En el caso 2005-0061 se  libró mandamiento de pago y aprobó la liquidación  aportada, aunque no había demanda formulada. En otros casos  firmó título judicial (2006-0018) o libró  embargo y secuestro (proceso sin radicado promovido por Juan Carlos  Pérez González), aunque no había demanda. En el  proceso con radicado 2004-0122, la fiscalía no aportó  el expediente contentivo de esta actuación y por ello no le  fue posible al Tribunal verificar el tipo objetivo. En el proceso  2005-0234 no aparece en el expediente decisión prevaricadora,  por cuanto el acusado se abstuvo de avocar conocimiento de la demanda  por falta de competencia.  

  

146.  En definitiva, se puede concretar la apropiación de recursos  públicos en favor de terceros, así:  

                                

Tipo                          de asunto                                                                      

Total                          apropiado          

Acciones                          de tutela                                                                      

$580.128.762          

Casos                          por falta de jurisdicción                                                                      

$638.145.937          

Resto                          de procesos                                                                      

$561.161.803          

Total                          apropiado en millones                                                                      

Mil                          setecientos setenta y nueve millones cuatrocientos treinta y seis                          mil quinientos dos pesos ($1.779.436.502)          

Total                          apropiado en salarios                          

mínimos                          mensuales vigentes en                          

2008                          (461.500)                                                                      

Tres                          mil ochocientos cincuenta y cinco punto setecientos sesenta y                          siete (3855.767).    

  

147.  La calculada práctica de decretar embargos contra el municipio  de El Carmen de Bolívar provocó un desfalco mayúsculo  a las finanzas de la entidad territorial y, cuando parecía que  se había acabado con todos los recursos disponibles, acudió  a una metodología encaminada a insistir en el ignominioso  desapoderamiento de tales emolumentos, valga reiterar, la promoción  de acciones de tutela. En ese sentido el acusado «decretó  ciento setenta y cuatro (174) embargos contra el municipio, cuya  cuantía total ascendió a $9.468.809.056 que, a fecha de  corte 2008, equivalían a veinte mil quinientos diecisiete  (20517) salarios mínimos; y iii. del total de embargos,  cincuenta y tres (53) se aplicaron en el marco de acciones de  tutela»49.  De  esa manera concluyó el procesado actuó guiado por un  único propósito: el apoderamiento de la más alta  cantidad de recursos posibles.  

  

148.  De esta manera, se confirma una de las condiciones esenciales para  acreditar que la disponibilidad jurídica de dichos recursos  públicos pueda reputarse ilegal. En tanto las decisiones del  juez Silva  Cantillo  fueron expedidas con manifiesta violación del ordenamiento  jurídico, dada la innegable relación de delito medio a  delito fin que enlaza ambas conductas, entonces las decisiones  dirigidas a disponer de los recursos del municipio de El Carmen de  Bolívar soportan la configuración del peculado por  apropiación.  

  

149.  La responsabilidad de Silva  Cantillo  por el punible endilgado, se fundamenta justamente en la facultad de  disposición que como Juez tenía sobre los dineros del  Estado y que en virtud de orden judicial afectó los recursos  públicos. Acto del que derivó la disponibilidad  jurídica sobre estos y que concluyó, incluso en la  entrega ilícita a favor de terceros. Sin los actos de  disposición que ejecutó el procesado, no habían  ocurrido los sucesos consecutivos que concurrieron para consumar el  apoderamiento de los recursos públicos por parte de  particulares.  

  

150.  En el presente asunto, el sustrato material del delito de prevaricato  estriba en que se ordenó el pago de emolumentos con base en  facturas, certificaciones o resoluciones de la entidad territorial,  esto es, que se dispuso en favor de los accionantes, incluso en  algunos casos en sumas bastante superiores a las que debían  pagarse. Por ello, la definición concomitante del punible  ejecutado contra las arcas estatales surge automática, en  tanto, cabe reseñar, ese monto pagado representa la  apropiación ilícita que gobierna el peculado atribuido  al acusado.  

  

151.  Es claro que, por las razones ya anotadas, el acusado emitió  muchas decisiones manifiestamente contrarias a la ley y, a la par, se  ordenó disponer, en apropiación ilícita, de  altas sumas de dinero perteneciente al Estado. De lo analizado, se  concluye que Ali  Antonio Silva Cantillo,  en su condición de Juez Primero Promiscuo Municipal de El  Carmen de Bolívar, dispuso ilegalmente de recursos del Estado,  pues sin tener competencia en asuntos propios de la jurisdicción  contencioso-administrativa ordenó embargos y secuestros de  recursos públicos, libró mandamientos de pago, aprobó  liquidaciones de pago y ordenó la entrega de títulos  judiciales a accionantes en el marco de procesos de tutela o procesos  ejecutivos, la gran mayoría de los cuales se hicieron  posteriormente efectivos, como viene de verse50.  

  

152.  Por otro lado, se probó que con el actuar del procesado se  lesionó de manera efectiva el bien jurídico tutelado.  Además, contaba con la capacidad para comprender la ilicitud  de su comportamiento. A pesar de ello, decidió contrariar el  ordenamiento jurídico, en muchos casos advertido de que no era  competente y su comprensión de desatención al  ordenamiento jurídico resultaba actualizada, por lo cual no se  puede acreditar la concurrencia de alguna causal de exculpación  en su proceder.  

  

153.  En sus decisiones se acredita un nexo de continuidad que suponen una  verdadera unidad de acción final. La reiterada ejecución  de la conducta desplegada en circunstancias equivalentes y con un  mismo modus  operandi,  permiten apreciar en conjunto una unidad de conducta en la que hay  unidad de sujeto activo y de infracción de las mismas  estructuras típicas, es decir, identidad del bien jurídico  lesionado.  

  

154.  Se trata, sin duda, de una persona imputable, de quien era exigible  un comportamiento conforme a derecho, pues, de la prueba allegada no  es posible suponer, máxime que ello no fue alegado, la  incapacidad de ajustar su proceder a la normatividad vigente. En  consecuencia, dentro del presente asunto no resulta corregible la  valoración del Tribunal a partir de la cual acreditó la  existencia del delito de prevaricato  por acción  y el peculado  por apropiación  a favor de terceros por parte de Ali  Antonio Silva Cantillo.  

  

G.  Sobre  el cargo de prescripción de la acción penal.  

  

155.  La Corte procede a examinar la vigencia de la acción penal  respecto a los delitos por prevaricato por acción y peculado  por apropiación, subsumidos en los artículos 413 y 397  del C.P. respectivamente, tal como lo reclama la defensa en la  apelación radicada.  

  

156.  En el caso concreto, los hechos ocurrieron entre los años 2003  y 2008. El 14 de septiembre de 2018, la Fiscalía calificó  el mérito del sumario y profirió resolución de  acusación contra el procesado, como presunto autor responsable  de los delitos de peculado por apropiación, prevaricato por  acción y concierto para delinquir, cada uno en la modalidad de  delito continuado. El  5 de febrero del 2019, la resolución de acusación quedó  en firme, confirmando los cargos por prevaricato y peculado, en  modalidad de delito continuado, pero negando el de concierto para  delinquir.  El 13 de junio de 2025, la Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Cartagena profirió sentencia  condenatoria.  

  

157.  La acusación se emitió para cada uno de los delitos en  la modalidad de delito continuado, conforme al parágrafo único  del artículo 31 del Código penal. Para la fiscalía  «de  acuerdo al comportamiento asumido por el implicado en el trámite  de los procesos judiciales a su cargo, se infiere que tenía un  “propósito, un plan madurado, preestablecido, cuya  finalidad única, fue -en asocio con otras personas, mediante  conductas repetitivas y calculadas apoderarse de la mayor cantidad de  dineros del municipio de El Carmen de Bolívar, Bolívar,  facilitando esa labor a través de puntuales decisiones que  tomaba como operador jurídico oficial, caracterizadas por un  designio único, prevalido de un dolo unitario»51.  

  

  

159.  El peculado por apropiación tiene una pena de  seis (6) a quince (15) años  de prisión, según el artículo 397 C.P. Este  último rango punitivo se aumenta hasta la mitad, según  el inciso segundo del artículo 397 C.P., en tanto el valor de  lo apropiado superó para la fecha de los hechos los doscientos  (200) SMLMV. Por lo tanto, el monto máximo de pena para el  peculado por apropiación es de doscientos setenta (270) meses.  

  

160.  A este monto debe sumársele la tercera parte por ser el  acusado un servidor público (artículo 83 inciso sexto  C.P.). En esa medida, el máximo de la pena establecida para  delimitar el marco temporal de la prescripción en este caso  sería de ciento  veintiocho (128) meses en relación con el prevaricato y  trescientos sesenta (360) meses, para el caso del peculado.  

  

161.  Por el carácter continuado del delito, tal como se ha  explicado a lo largo de las anteriores consideraciones, tiene  aplicación el parágrafo del artículo 31 C.P. y  el término de prescripción ascendería a ciento  setenta (170) meses y veinte (20) días para el prevaricato por  acción y cuatrocientos ochenta (480) meses para el peculado  por apropiación.  

  

162.  Como se explicará a continuación, si bien las  decisiones judiciales acusadas son unidades temáticas  autónomas y temporalmente no son simultáneas, estas  estuvieron conectadas entre sí por un nexo de continuación  y estuvieron abarcadas en su totalidad en un nexo de acción  final.  

  

163.  En la sentencia de primera instancia se explicó que frente a  la conducta de prevaricato por acción la acusación giró  en torno a siete (7) procesos de tutela calificados de irregulares en  su trámite y resolución y cuarenta (40) procesos  ejecutivos, en el marco de los cuales, el procesado profirió  igual número de decisiones manifiestamente contrarias a la  ley.  

  

164.  Tanto en la acusación como en las consideraciones del Tribunal  se precisó que, dada la inexorable unidad de acción que  existe entre cada medida provisional y las correlativas sentencias,  la actuación del procesado se configura en la modalidad de  delito continuado. En otros términos, precisó que cada  uno de los procesos de tutela y los procesos ejecutivos dieron origen  a un prevaricato por acción en un contexto de unidad de  acción, es decir, se dio por acreditado un nexo de continuidad  que suponen una verdadera unidad de fin.  

  

165.  El recurrente planteó su inconformidad con ese razonamiento y,  propuso que la conducta de prevaricato por acción se analizara  desde la perspectiva de la figura jurídica prevista en el  parágrafo del artículo 31 del Código Penal,  relativa al concurso de delitos, pero no ofreció argumento  alguno para sacar avante su postura.  

  

166.  Pues bien, la Corte reitera que el denominado delito continuado,  corresponde a una ficción jurídica que busca delimitar  en un sólo objeto de persecución penal lo que  ontológicamente corresponde a varias y separables ejecuciones  punibles que se ligan (tentadas o consumadas), en calidad de factor  común aglutinante, por el propósito que desde el inicio  animó al autor (CSJ  AP, 28 may. 2014, Rad. 43803).  

  

167.  Al contrastar el anterior criterio jurisprudencial con las  particularidades del caso concreto y el análisis de las  decisiones judiciales que se tildan de prevaricadoras, es decir, los  autos que concedieron las medidas provisionales y las correlativas  sentencias en los siete (7) procesos de tutela y cuarenta (40)  procesos ejecutivos que tramitó y resolvió el otrora  Juez Silva  Cantillo  sí se adecúan a los presupuestos del delito continuado.  

  

168.  Ello por cuanto se verifica la configuración de la pluralidad  de acciones de un hecho típico que se desarrollaron con un  dolo unitario y un planteamiento único que hubiere implicado  la unidad de resolución y de propósito criminal. En  otros términos, se advierte el dolo global o de conjunto como  consecuencia de la unidad de intención o designio criminal.  

  

  

170.  En esa medida, las providencias prevaricadoras promulgadas por el  señor Alí  Antonio Silva Cantillo  estuvieron guiadas por un único propósito, a saber, el  apoderamiento de la más alta cantidad de recursos posibles, de  manera que se acreditaron los elementos estructurantes de los tipos  penales en la modalidad de delito continuado.  

  

171.  Por ello se considera como último acto del supuesto de hecho  global, la última decisión adoptada al interior de los  procesos ejecutivos, esto es, la providencia del 16 de enero de 2008.  Con esta decisión decretó el embargo y posterior  secuestro de los dineros que «se  llegaron a desembargar a favor del municipio de El Carmen de Bolívar  dentro de la Acción de Tutela adelantada por BERTHA ÁLVAREZ  ALVIS y otros, en caso de quedar remanentes pasará al proceso  ejecutivo […] por valor de SESENTA Y TRES MILLONES TRESCIENTOS  CINCUENTA Y UN MIL SETENCIENTOS CINCUENTA PESOS […]»52.  

  

172.  Atendiendo el límite legal fijado por el artículo 83  C.P., el término de prescripción sería entonces  de catorce (14) años, dos (2) meses y veinte (20) días  para el delito de prevaricato por acción y veinte (20) años  para el caso del peculado por apropiación.  

  

173.  La prescripción de la acción penal se interrumpió  con la resolución de acusación, la cual quedó en  firme el 5 de febrero de 2019. Desde esa fecha, reinició un  nuevo término igual a la mitad del máximo de la pena  (artículo 86 C.P.). En esa medida, si el límite máximo  de pena es de ciento setenta (170) meses y veinte (20) días  para el prevaricato por acción y cuatrocientos ochenta (480)  meses para el peculado por apropiación, entonces el término  de prescripción desde la ejecutoria de la resolución de  acusación ascendería a siete (7) años, un (1)  mes y diez (10) días para el prevaricato por acción  (artículo 413 C.P.) y diez (10) años para el peculado  por apropiación (artículo 397 C.P.).  

  

174.  Bajo estas circunstancias el fenómeno de la prescripción  tendría lugar el 15 de marzo de 2026 para el prevaricato y el  05 de febrero de 2029 para el peculado. Por consiguiente, la acción  penal no ha prescrito desde la ejecutoria de la resolución de  acusación (05 de febrero de 2019).  

  

H.  Conclusiones  

  

175.  La Corte encontró que las conductas ejecutadas por el acusado  se adecuan a las descripciones típicas del Prevaricato por  acción (artículo 413 del Código Penal), y del  Peculado por apropiación en favor de terceros (artículo  397 del Código Penal), todos en calidad de autor, pues, Ali  Antonio Silva Cantillo,  en su condición de Juez de la República, con  conocimiento y voluntad, profirió múltiples  providencias manifiestamente contrarias a la ley, lo cual condujo a  que se afectaran los recursos del municipio de El Carmen de Bolívar  de forma considerable, para que diferentes terceros se apropiaran de  sumas de dinero.  

  

176.  Así, el implicado generó la doble lesión  efectiva al bien jurídico de la administración pública.  En consecuencia, al no existir causal de ausencia de responsabilidad,  de las consagradas en el art. 32 del C.P., ni otras análogas a  ellas, se  hace imperioso confirmar la decisión apelada.  

  

Otras  determinaciones  

  

177.  El Consejo Superior de la Judicatura, mediante la Circular No.  PCSJC22-12 del 29 de julio de 2022, en cumplimiento de las  disposiciones de la Ley 2195 de 2022, dispuso el envío, a esa  Corporación, de las sentencias penales condenatorias  ejecutoriadas o de los principios de oportunidad en firme, proferidos  por la comisión de delitos contra la administración  pública, el medio ambiente, el orden económico y  social, la financiación del terrorismo y de grupos de  delincuencia organizada, la administración de recursos  relacionados con actividades terroristas y de la delincuencia  organizada, los establecidos en la Ley 1474 de 2011, o cualquier  conducta punible relacionada con el patrimonio público  realizados directa o indirectamente.  

  

178.  De acuerdo con lo anterior, la Corte al verificar que el caso  concreto corresponde a las hipótesis antes señaladas,  ordenará, por la Secretaría de la Sala, la remisión  de esta providencia al Consejo Superior de la Judicatura por medio  del canal electrónico y las formalidades dispuestas para ello  en la Circular ya citada.  

  

179.  Finalmente, en atención a que la extinción de dominio  es una consecuencia patrimonial de las actividades ilícitas  (CSJ AP2547-2025, 9 abr. 2025, rad. 59314), y de acuerdo con las  causales establecidas en el artículo 16 de la Ley 1708 de  2014, la Sala observa que la Fiscalía ni los jueces de  instancia adoptaron las medidas concernientes a dar cumplimiento a  tal mandato legal. En consecuencia, dispondrá la expedición  de copias de la actuación con destino a la Fiscalía  General de la Nación, para que, si no lo ha hecho, determine  la procedencia o no de la acción extintiva de dominio sobre  los bienes del acusado o de los terceros favorecidos con las  conductas punibles, que puedan ser objeto de ella.  

  

En  mérito de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia,  

  

  

RESUELVE  

  

Primero:  CONFIRMAR,  por las razones expuestas en esta providencia, la sentencia de  primera instancia del 13 de junio de 2025 por la Sala penal del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena, mediante la  cual condenó a Ali  Antonio Silva Cantillo  como autor del delito de prevaricato por acción en concurso  con peculado por apropiación.  

  

Segundo:  DEVOLVER  el expediente al Tribunal de origen.  

  

Tercero:  ENVIAR  copia de esta decisión a la Presidencia del Consejo Superior  de la Judicatura, de acuerdo con lo establecido en la Circular  PCSJC22–12 del 29 de julio de 2022 de dicha Corporación.  

Cuarto:  EXPEDIR  copias de la actuación con destino a la Fiscalía  General de la Nación para que determine, si no lo ha hecho,   la procedencia o no de la acción extintiva de dominio sobre  los bienes del acusado o de los terceros favorecidos con las  conductas punibles, que puedan ser objeto de ella.  

  

  

Contra  esta providencia no proceden recursos.  

  

  

Notifíquese  y cúmplase.  

  

CARLOS  ROBERTO SOLÓRZANO GARAVITO  

Presidente  

  

  

MYRIAM  ÁVILA ROLDÁN  

  

  

  

GERARDO  BARBOSA CASTILLO  

  

  

FERNANDO  LEÓN BOLAÑOS PALACIOS  

  

  

GERARDO  BARBOSA CASTILLO  

  

  

GERSON  CHAVERRA CASTRO  

  

  

DIEGO  EUGENIO CORREDOR BELTRÁN  

  

  

JORGE  HERNÁN DÍAZ SOTO  

  

  

HUGO  QUINTERO BERNATE  

  

  

  

JOSÉ  JOAQUÍN URBANO MARTÍNEZ  

  

  

  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

  

1          Cfr.          Folios 77-78, Cuaderno Original 1 de la Fiscalía <Cuaderno          Fiscalía 1.pdf>.  

2          Cfr.          Folios 69 a 77, Cuaderno Original 2 de la Fiscalía <Cuaderno          Fiscalía 2.pdf>.  

3          Cfr.          Folios 94 a 96, ibidem.  

4          Cfr. Folios          53 a 58, Cuaderno          Original 3 de la Fiscalía <Cuaderno          Fiscalía 3.pdf>  

5          Cfr. Folios 135 a 208, ibidem.  

6          Cfr. Folio 240, ibidem.  

7          Cfr.          Folios 251 a 349, ibidem.  

8          Cfr.          Folios 17 a 32, Cuaderno Original 4 de la Fiscalía <Cuaderno          Fiscalía 4.pdf>.  

10          Folio 14 ibidem.  

11          Cfr. Folio 7, Cuaderno          Principal del Tribunal <CuadernoPrincipal.pdf>  

12          Cfr. Folios 50 a 52, ibidem.  

13          Cfr. Folios 226 a 504, ibidem.  

14          Cfr.          Folios 511-544, ibidem.  

15          Cfr.          Folios 562-564, ibidem.  

16          CSJ SCP SP, 6 may. 2020, rad. 54931.  

17          “ARTÍCULO          19. INEMBARGABILIDAD. Son inembargables las rentas incorporadas en          el Presupuesto General de la Nación, así como los          bienes y derechos de los órganos que lo conforman. No          obstante la anterior inembargabilidad, los funcionarios competentes          deberán adoptar las medidas conducentes al pago de las          sentencias en contra de los órganos respectivos, dentro de          los plazos establecidos para ello, y respetarán en su          integridad los derechos reconocidos a terceros en estas sentencias.          Se incluyen en esta prohibición las cesiones y          participaciones de que trata el capítulo 4 del título          XII de la Constitución Política. Los funcionarios          judiciales se abstendrán de decretar órdenes de          embargo cuando no se ajusten a lo dispuesto en el presente artículo,          so pena de mala conducta (Ley 38/89, artículo 16, Ley 179/94,          artículos 6o., 55, inciso 3o.)”.  

18          Se          resuelve la pretensión de pago de acreencias adeudadas por el          municipio de El Carmen de Bolívar a Hugo Alberto Benítez          Martínez y Mónica Corina Muñoz Méndez.          Al primero se le adeudaba lo referente a una consultoría y          exigía la suma de trece millones de pesos ($13.000.000). La          segunda reclamaba el pago obligaciones pendientes por el valor de          catorce millones trece mil cuatrocientos setenta y cinco pesos          ($14.013.475)  

19          La          acción fue promovida por Manuel Antonio Arrieta Díaz,          por medio de apoderada, contra el municipio de El Carmen de Bolívar.          El          actor perseguía el pago de una suma de diecisiete millones de          pesos ($17.000.000). Como pruebas aportó certificaciones y          facturas.  

20          Los          demandantes laboraron entre el 1 de abril y el 30 de junio de 2006          en calidad de vacunadores del programa de prevención del PAB          de El Carmen de Bolívar.          En          la demanda se aportaron sendas certificaciones, todas del 4 de          septiembre de 2006, suscritas por el alcalde municipal y el tesorero          general, reconociendo la existencia de obligaciones dinerarias  

21          Se trató de un numeroso grupo de accionantes que          interpusieron          tutela contra el municipio del Carmen de Bolívar por un grupo          de acreencias laborales.  

22          El          accionante advirtió que mediante resolución No. 0353          del 25 de septiembre de 1997 el ente territorial le reconoció          pensión de jubilación, que fue aportada al expediente.          Se indica que con posterioridad se radicó una reclamación          administrativa fruto de la cual se expidió la resolución          No. 0835 del 26 de junio de 2007, a través de la cual se          dispuso a reconocer y pagar la suma de doscientos noventa y tres          millones seiscientos treinta y cuatro mil ciento sesenta y ocho          pesos ($293.634.168) por concepto de reajuste pensional.  

23          Alexander          Javier Meza Ferrer interpuso acción de tutela contra el          municipio del Carmen de Bolívar aduciendo. Aportaba como          soporte de sus pretensiones una certificación del 14 de junio          de 2007, suscrita por el Tesorero Municipal y el Alcalde Municipal          encargado de El Carmen de Bolívar, donde se certificaba una          deuda con el accionante por valor de nueve millones setecientos          ochenta y tres mil seiscientos dieciocho pesos ($9.783.618).  

24          Los accionantes adujeron          que el crédito cedido ascendía a ciento tres millones          doscientos cuarenta y nueve mil sesenta y nueve pesos          ($103.249.069).  

25          Folio          41 <Cuaderno          Tutela 2007-150.pdf>  

26          Folio          37 ibidem.  

27          Folio 27 <Cuaderno          Tutela 2007-151.pdf>  

28          Artículo          75. Del juez competente. Sin perjuicio de lo dispuesto en los          artículos anteriores, el juez competente para conocer de las          controversias derivadas de los contratos estatales y de los procesos          de ejecución o cumplimiento será el de la jurisdicción          contencioso administrativa.  

29          Cfr. Folio 303 <CuadernoPrincipal.pdf>  

30          Cfr. Folio 310 ibidem.  

31          Folios 313-314 ibidem.  

32          Folio 101 <Cuaderno          Proceso Ejecutivo 2004-123.pdf>  

33          Folio          30 <Cuaderno Proceso Ejecutivo 2005-065.pdf>.  

34          Folio          32 y 33 ibidem.  

35          Folio 118 «Cuaderno          Proceso Ejecutivo 2006-082.pdf>  

36          ARTÍCULO 19. Inembargabilidad. Son inembargables las rentas          incorporadas en el presupuesto general de la Nación, así          como los bienes y derechos de los órganos que lo conforman.          

No          obstante la anterior inembargabilidad, los funcionarios competentes          deberán adoptar las medidas conducentes al pago de las          sentencias en contra de los órganos respectivos, dentro de          los plazos establecidos para ello, y respetarán en su          integridad los derechos reconocidos a terceros en estas sentencias.          

Se          incluyen en esta prohibición las cesiones y participaciones          de que trata el capítulo 4 del título XII de la          Constitución Política.          

Los          funcionarios judiciales se abstendrán de decretar órdenes          de embargo cuando no se ajusten a lo dispuesto en el presente          artículo, so pena de mala conducta (L. 38/89, art. 16; L.          179/94, arts. 6, 55, inc. 3).  

37          ARTÍCULO 91. Prohibición de la Unidad de caja.          Reglamentado por el Decreto 1101 de 2007. Los recursos del Sistema          General de Participaciones no harán Unidad de caja con los          demás recursos del presupuesto y su administración          deberá realizarse en cuentas separadas de los recursos de la          entidad y por sectores. Igualmente, por su destinación social          constitucional, estos recursos no pueden ser sujetos de embargo,          titularización u otra clase de disposición financiera.  

38          Cfr. Folio 530 <CuadernoPrincipal.pdf>  

39          Folio 33 <Cuaderno          Proceso Ejecutivo 2005-065.pdf>.  

40          Artículo 448. Alimentos. <Artículo derogado por el          literal c) del artículo 626 de la Ley 1564 de 2012. Rige a          partir del 1o. de enero de 2014, en forma gradual, en los términos          del numeral 6) del artículo 627> <Artículo          modificado por el artículo 1, numeral 252 del Decreto 2282 de          1989. El nuevo texto es el siguiente:> El agente del Ministerio          Público o el defensor de familia, en su caso, podrá          demandar alimentos en nombre del hijo menor. En el proceso se          seguirán las siguientes reglas:          

          

1.          El juez ordenará que se den alimentos provisionales desde la          admisión de la demanda, siempre que lo solicite el demandante          y acompañe prueba siquiera sumaria de la capacidad económica          del demandado.          

2.          Para el cobro de los alimentos provisionales se seguirá          ejecución en el mismo expediente, en cuaderno separado, por          el trámite del proceso ejecutivo de mínima cuantía.          

3.          El juez de oficio decretará las pruebas necesarias para          establecer la capacidad económica del demandado, si las          partes no les hubieren aportado.          

4.          La sentencia podrá disponer que los alimentos se paguen y          aseguren mediante la constitución de un capital cuya renta          los satisfaga; en tal caso, si el demandado no cumple la orden en el          curso de los diez días siguientes, el demandante podrá          pedir al juez, en el mismo expediente y por el trámite del          proceso ejecutivo de mínima cuantía, que decrete el          embargo, secuestro, avalúo y remate de bienes del deudor en          la cantidad necesaria para la obtención del capital fijado.          En este proceso no se admitirá la intervención de          terceros acreedores.          

5.          En las ejecuciones de que trata este artículo sólo          podrá proponerse la excepción de cumplimiento de la          obligación.          

Parágrafo.          Cuando el demandante ofrezca pagar alimentos y solicite su fijación,          se aplicará en lo pertinente lo dispuesto en este artículo.  

41          Artículo 621. Requisitos para los títulos valores.          Además de lo dispuesto para cada título-valor en          particular, los títulos-valores deberán llenar los          requisitos siguientes:          

1)          La mención del derecho que en el título se incorpora,          y          

2)          La firma de quién lo crea.          

La          firma podrá sustituirse, bajo la responsabilidad del creador          del título, por un signo o contraseña que puede ser          mecánicamente impuesto.          

Si          no se menciona el lugar de cumplimiento o ejercicio del derecho, lo          será el del domicilio del creador del título; y si          tuviere varios, entre ellos podrá elegir el tenedor, quien          tendrá igualmente derecho de elección si el título          señala varios lugares de cumplimiento o de ejercicio. Sin          embargo, cuando el título sea representativo de mercaderías,          también podrá ejercerse la acción derivada del          mismo en el lugar en que éstas deban ser entregadas.          

Si          no se menciona la fecha y el lugar de creación del título          se tendrán como tales la fecha y el lugar de su entrega.  

42          Artículo          773. Aceptación de la factura.          Una          vez que la factura sea aceptada por el comprador o beneficiario del          servicio, se considerará, frente a terceros de buena fe          exenta de culpa que el contrato que le dio origen ha sido          debidamente ejecutado en la forma estipulada en el título.          

El          comprador o beneficiario del servicio deberá aceptar de          manera expresa el contenido de la factura, por escrito colocado en          el cuerpo de la misma o en documento separado, físico o          electrónico. Igualmente, deberá constar el recibo de          la mercancía o del servicio por parte del comprador del bien          o beneficiario del servicio, en la factura y/o en la guía de          transporte, según el caso, indicando el nombre,          identificación o la firma de quien recibe, y la fecha de          recibo. El comprador del bien o beneficiario del servicio no podrá          alegar falta de representación o indebida representación          por razón de la persona que reciba la mercancía o el          servicio en sus dependencias, para efectos de la aceptación          del título valor.          

PARÁGRAFO.          La factura podrá transferirse después de haber sido          aceptada por el comprador o beneficiario del bien o servicio. Tres          (3) días antes de su vencimiento para el pago, el legítimo          tenedor de la factura informará de su tenencia al comprador o          beneficiario del bien o servicio.  

43          ARTÍCULO 91. Prohibición de la Unidad de caja.          Reglamentado por el Decreto 1101 de 2007. Los recursos del Sistema          General de Participaciones no harán Unidad de caja con los          demás recursos del presupuesto y su administración          deberá realizarse en cuentas separadas de los recursos de la          entidad y por sectores. Igualmente, por su destinación social          constitucional, estos recursos no pueden ser sujetos de embargo,          titularización u otra clase de disposición financiera.          

Los          rendimientos financieros de los recursos del sistema general de          participaciones que se generen una vez entregados a la entidad          territorial, se invertirán en el mismo sector para el cual          fueron transferidos. En el caso de la participación para          educación se invertirán en mejoramiento de la calidad.  

44          Cfr. Folio 442 <CuadernoPrincipal.pdf>  

45          Folio 27 <Cuaderno Proceso Ejecutivo 2005-133.pdf>  

46          Folio          112 <Cuaderno Proceso Ejecutivo 2006-082.pdf>  

47          Folios          275 y ss. del <Cuaderno Fiscalía Anexo 5.pdf>.  

48          Folio          42 <Cuaderno Tutela 2007-186.pdf>, párrafo reiterado en          las otras sentencias de tutela.  

49          «el acusado dispuso el embargo y secuestro en el marco de          acciones preferenciales al menos cuatro (4) veces al mes, a partir          del año 2007, lo cual supera cualquier posibilidad razonable,          sobre todo en atención al carácter excepcional de la          acción de tutela. Esta práctica, se insiste, se aplicó          con mayor asiduidad a partir del 2007, cuando las finanzas del          municipio se hallaban desahuciadas, pues hasta el 22 de enero de          2007 se había aplicado el embargo en el marco de ciento          cuatro (104) procesos, de los cuales tan sólo cuatro (4)          correspondían a acciones constitucionales, en tanto que los          restantes -cien- estaban vinculados a procesos ejecutivos.».          Cfr. Folio 482 <CuadernoPrincipal.pdf>  

50          El Tribunal analizó este aspecto y no fue objeto de censura.  

51          Folio 14 <Cuaderno          Fiscalía Segunda Instancia.pdf>  

52          Cfr. Folio 65 <Cuaderno Proceso Ejecutivo 2007-182.pdf>  

      

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